Harry se debatía entre dos sentimientos, la pena y la ira. Y fluctuaba de uno al otro cada 10 minutos, aproximadamente.

No habían vuelto a hablar desde que ambos habían salido del baño.

Se había torcido tanto todo en cuestión de minutos que le parecía que eran vidas completamente distintas la de hacía pocos días y la de esos momentos.

Hacer como si Draco no existiera, si era sincero, tampoco le estaba costando tanto. Todo consistía en ignorarlo todo, cada ruido, cada olor, hasta sus propios recuerdos.

Estaba enojado con el rubio, con él. Y por primera vez le dio crédito, quizás, aquello sí era lo mejor. Lo que había logrado aquella cuarentena no era algo real, solo dos personas obligadas a vivir juntas.

Dos personas que sentían cierta atracción la una por la otra; cierto consuelo al poder estar una junto a la otra, hacerla sonreír, escuchar sus comentarios ácidos, compartir parte de sus vidas, sus pensamientos e inquietudes.

Había estado junto a Draco durante toda su enfermedad, y no era tan mezquino como para no alegrarse que el rubio lo hubiera superado.

No se arrepentía de los abrazos, de los gestos de cariño, porque los necesitaba, y los había necesitado siempre.

Solo que estaba confundiendo las cosas como le había dicho Draco, ahora se daba cuenta. Por caliente que le resultara, no podía tener sentimientos reales por él. O eso se empeñaba en repetirse, porque lo que más le dolía, aquella parte de la pena que arrastraba, era que le iba a echar muchísimo de menos. Aún estando juntos, le echaba de menos, aunque hacía su mejor esfuerzo por ignorarle.

Debía ser su soledad, esa que arrastraba y arrastraría siempre.

Escuchó los pasos de Draco a su espalda, se negaba en mirarle. Una por orgullo, ya daba igual quién hubiera dejado la dichosa puerta abierta. Aquello les iba a reventar en la cara antes o después, y Harry no lo había querido ver.

Pero también, porque quizás, si le miraba, se le caería todo aquel castillo de naipes que eran sus convinciones al suelo.

Estaba deseando que todo aquel encierro acabara, 30 días habían dicho, le quedaba una semana y no sabía cómo iban a superarla.

Escuchó el sonido de loza a su lado, y los pasos de Draco alejarse. Cuando la curiosidad fue demasiado grande, se giró.

Un plato de comida estaba en su mesilla de noche, sí, no había comido en todo el día. El esfuerzo de ignorar a Draco no le daba para hacer mucho más, y en ese momento, su estómago traicionero rugió.

¿Debía tomarlo, debía rechazarlo?

Otro fuerte rugido, y a pesar de todo él no era un desagradecido y no estaba en su código ético tirar comida a la basura.

Estaba bueno, muy bueno.

Draco permaneció fuera de su vista todo el tiempo, y Harry agradeció ambos gestos.

Una vez terminó se volvió a girar, estaba comportándose como un crío escondiéndose en su cama, pero esa había sido la táctica inicial de Draco.

Y sentía que andar entre el enfado y la añoranza no le ayudaría a lidiar con él, no hoy, no ahora.

Cerró los ojos sintiéndose un poco mejor después de haber comido.

Soñó con Draco, soñó con su risa, y con su mirada hambrienta. Soñó con sus manos, y con los besos que se habían dado.

o0o0o0o0o0o0o

Amigas, una semana, y aquí no se acabará la cuarentena me temo.

Alguien dijo ayer, un paso adelante, tres hacia atrás. Es la eterna historia del Drarry, no sé, es su propio cliché. Jajajaja.

Escribo esta historia entre mi ordenador (al que le estoy cogiendo especial manía) y el teléfono, son capítulos cortitos que me permiten alternarlos. Pero veo que o me equivoco al escribir, o el autocorrector me los corrige y cuando reviso, no me doy ni cuenta.

Porque entre el homófono y el dichoso pato, estoy sembrada jajajaja.

El pato me da que hasta lo voy a dejar, me hace gracia y todo, el patito triste y desolado.

Otra cosa, veo vuestros comentarios, algunos los contesto, pero es verdad que la mayoría no. Espero que no os moleste, pero a veces escribo y me olvido hasta el día siguiente.

Sí leo los comentarios, ayer me topé con más de 600 comentarios en mi email y flipé literalmente. No solo de esta historia, y no solo de esta plataforma.

Así que mil gracias, estoy súper contenta con entreteneros, aunque os dé estos disgustos con los chicos, jejejejeje.

Muchos besos con tapabocas.

Hasta el próximo.

Shimi