Amor y Venganza (Zootopia)
Capítulo 23:
Cuando estaban a escasos metros de llegar al Distrito Forestal, donde se encontraba la nueva base, tomó a Gideon de la parte trasera de la cabeza y lo arrojó contra el suelo.
- ¡¿Qué mierda fue eso?!-vociferó.
-Quería evitar que Bellwether escapara. -
-Eso fue estúpido. – Nick intentó conservar la calma. Sentía su hocico hinchado. Con un poco de suerte no se la había fracturado. - ¿A quién le diste? -
-Yo…-balbuceó.
- ¡Gideon a quién le diste! –
Judy junto a los carneros llevaban a una pálida y ensangrentada Bellwether hacia la entrada del hospital.
Por más que intentarán, no podían detener la hemorragia.
Los médicos al reconocerla, ingresaron inmediatamente a la oveja.
Judy se sentó en la sala de espera cubriéndose el rostro.
"Esto no puede estar pasando"-pensó.
Al poco tiempo llegaron Savage y Lobato, seguidos de un malherido McCuerno, a quien también ingresaron.
En cuanto la vieron se acercaron a ella. La coneja explicó alterada lo que había ocurrido.
Ellos intentaron calmarla, más ella rechazo sus consuelos.
Se quedaron esperando que la oveja salga de cirugía.
Gideon, junto al resto de los zorros se formaron delante de su líder.
Este los miraba atónito.
El plan había sido un fracaso.
- ¿Qué sucedió? ¡Exijo explicaciones! –gritó.
Stuart dio un paso al frente.
-No esperábamos que nos superen señor. Son policías entrenados. Perdimos a diez de los nuestros. -
Habían perdido a diez zorros. La mitad del escuadrón.
-También…-continuó Stuart. –Me acaban de informar que Bellwether falleció. –
Gideon se mantuvo sereno, sin expresar ninguna emoción.
Se suponía que el plan era traer a Bellwether con vida. Garra de Hierro era quien deseaba matarla con sus propias garras.
- ¿Cómo? -dijo pasmado. - ¿Quién fue? ¡Que dé un paso al frente ahora! –Su mirada los recorrió a cada uno de manera peligrosa.
Dio un paso al frente.
Garra de Hierro se acercó a él y lo miró fijo por unos perturbadores segundos.
Los zorros intentaron mantener una expresión dura, sin transmitir el temor que verdaderamente sentían.
Tanto Nick como él habían vivido en carne propia los castigos de su padre.
–¿Y Nick? -preguntó.
-Escapó, señor. -dijo manteniendo la máscara sin expresión que era su rostro en ese momento.
-Bien- dijo resuelto y disparó.
"Soy libre."
Gideon miró el techo de la guarida. Sostenía uno de sus costados del cual salía a borbotones la sangre.
¡Ja! Pudiendo haberle disparado directo en la cabeza, eligió darle allí. Era obvio que quería que sufriera. Por haber arruinado los planes.
No se arrepentía.
"Si pudiera, lo haría de nuevo"-pensó con satisfacción. Al fin había terminado.
Si bien nadie recordaría su nombre, él se sentía un héroe. Salvó a los depredadores al asesinar a la oveja y al evitar que todo esto sólo siguiera perjudicando a los habitantes de Zootopia.
Era su manera de redimirse contra todo lo que había hecho, desde su niñez hasta ahora.
Cada vida que había quitado por orden de Garra de Hierro. Lamentó no poder llevárselo con él al otro lado, pero sabía que Nick se encargaría de ello.
Cerró los ojos sintiendo como la vida escapaba de sí.
Dedicó su último recuerdo a Nick.
Su hermano.
-Golpéame-dijo ante la sorpresiva mirada del otro zorro.
- ¿Qué? -preguntó.
Nick lo miraba atónito.
-Diré que escapaste, que intenté retenerte, pero me noqueaste. Anda golpéame. -insistió.
-No puedes hacer esto. ¡Va a matarte! ¡Le va a dar igual que seas su hijo o no! -Nick lo sujetó de ambos brazos y lo zarandeó para hacerlo entrar en razón.
-Tú todavía puedes rehacer tu vida. No participaste en ninguna misión y si lo hiciste, fue para evitar que te asesinara. Yo en cambio, me esperan fácil veinte años en prisión. Ya es tarde para mí. –explicó el zorro mayor.
Nick lo miró con infinita tristeza y gratitud.
Apretó su puño con fuerza y le dio un buen golpe. Luego otro. Y otro.
Gideon sólo se quedó ahí estático, recibiendo cada uno de sus golpes y zarpazos.
Era posiblemente el único acto de hermano que había hecho con él.
Judy se hizo un bollo en la cama y se cubrió con las sabanas hasta la cabeza.
Sólo olvidar este pésimo día.
"Bellwether fue asesinada."-pensó con espanto. "Por mi culpa.".
Cubrió con ambas patas su boca, en un intento por contener el sollozo.
Se supone que debía proteger a Zootopia.
A todos los animales.
Había fallado.
Estaba devastada.
Unos brazos la envolvieron cariñosamente. Judy supo que era Nick sin siquiera voltearse.
Se dejó consolar por esos brazos y lloró quedamente contra su pecho.
Un poco más calmada, lo miró.
Nick tenía rasguños y magullones en los brazos, y tenía la mirada cansada. Seguramente ella también estaría en las mismas condiciones.
Pero lo que más la dejo cautivada fue su mirada. Ese hermoso color verde que sólo le transmitía paz y tranquilidad y algo más…
Judy lo entendió.
Suavemente tomó su rostro entre sus patas y juntó sus labios. Después de unos segundos, sintió a Nick corresponderla. Intensificó el beso.
Nick la detuvo.
- ¿Estás segura? - inquirió preocupado. Ella asintió.
La bala la rozó por centímetros. Casi muere. No podía permitir irse, no sin expresarle a Nick sus sentimientos.
-Te necesito. -dijo casi en una súplica.-
El zorro no necesitó más, delicadamente fue despojándola de sus ropas, hizo lo mismo con las suyas y la recostó en la cama.
La besó. La besó intentando transmitir todo, exponiéndose.
Su temor al pensar por un instante le habían disparado.
Su dolor y desesperación de saber que, si algo le ocurriera, sería el fin para él.
Pero, sobre todo, transmitió arrepentimiento y culpa, por haberla abandonado y seguido ciegamente a su padre, por encontrarse en esta situación y haberla involucrado.
No tenía idea como iba a hacer para salir de la organización.
Sabía que si no acataba las ordenes, no sólo su vida corría riesgo, sino también la de Judy.
Dejó a un lado sus pensamientos y la acarició con necesidad.
La necesitaba.
No.
"La amo."-pensó ya sin poder negarlo, mientras se enterraba en ella.
Nick notó, con dolor, que Judy tenía sus patas sobre su pecho.
A la altura de su corazón.
"Se asegura de que estoy aquí, de que esto está pasando, de que… estoy vivo"
Dio una última estocada, gimiendo audiblemente junto a su coneja.
La abrazó automáticamente con lágrimas en los ojos.
Era su culpa que ella se sintiera así.
Quedaron así, abrazados, sosteniéndose el uno al otro.
El cansancio los superó y se durmieron.
Notas de la autora:
Antes de publicar este capítulo, lo leyó mi pareja y me comunicó que su personaje favorito era Gideon, lo que me sorprendió mucho.
No pensé de antemano, en el sacrificio que iba a hacer el personaje al comenzar la historia. Sólo fue algo que, a medida que escribía, pensé que era lógico que ocurriría.
Gideon tenía muchas cosas encima, y pese a que no pudo llegar a tener un vínculo fraternal con Nick, fueron colegas, compañeros de cuarto mucho tiempo. Sentía que le debía tanto a él, como a Judy.
Les comunico que cada vez falta menos para el final.
¡Me despido por hoy!
