NIMPHADORA TONKS

MITADES


Molly ha preparado una comida por todo lo alto y Dora no se perdería un acontecimiento así por nada del mundo. Han puesto la mesa grande, la que ocupa todo el comedor de Grimmauld Place, pero aun así se tienen que apretar. Fred y George presiden la mesa, cada uno en un extremo; la chica no sabe cómo su madre ha conseguido separarlos. A su derecha tiene a Remus, que no ha comentado nada de la escenita que Tonks montó ayer. A su izquierda Arthur lleva las conversaciones de una de las mitades del comedor.

¿Qué qué celebran? Que los gemelos han vuelto a sus vidas, sanos y salvos.

¿Qué pretenden? Molly olvidar que quiere asfixiar a sus hijos por darle tantos disgustos. Arthur hacer que Molly olvide que quiere asfixiar a sus hijos por darle tantos disgustos. Sirius acabar con el vino, muy probablemente. Percy sonreír, de la manera más natural que consigue fingir, aunque no sea decir demasiado. Los protagonistas de la velada no necesitan llamar la atención, como usualmente, porque ya la tienen.

Pero entonces llega la hora del postre y parece que no necesitan ponerse de acuerdo para ponerse en pie y alzar sus copas al mismo tiempo.

—Señoras —George es el primero en hablar.

—Señores —contesta el otro.

—Brindemos —Acaban a dúo. Agitan las varitas y los vasos de chupito aparecen sobre la mesa—. Por la libertad.

Los invitados se miran, extrañados. Es Nimphadora la que se levanta y alza su vasito.

—¡Por la libertad!