Dedicado a KiKaLioncourty un gran agradecimiento por su ayuda.
Una mención para LuzAlvz y su sitio.
XXVIII
Peter tardó quince minutos en llegar al sitio que Kurt le había indicado. Nunca había demorado tanto tiempo pero como no había estado antes en Irlanda ni conocía la zona, le costó localizar el lugar. Sin embargo, llegó. Se escondió detrás de unos arbustos que con el movimiento dejaron caer algunos copones de nieve sobre su cabeza platinada, y fisgoneó el espacio. Descubrió a poca distancia a su amigo maniatado y con una bozal que lo cubría hasta el puente de la nariz, dentro de una jaula de esas que había visto que usaban los circenses en sus caravanas para transportar animales. Tenía sentido que lo hubieran encerrado allí porque la patrulla consideraba bestias a los mutantes.
Ansioso, Peter sacudió los hombros hacia atrás. No parecía una tarea difícil y podría estar de regreso con Sean en Westchester antes de la hora del té. Debía encontrar la manera de abrir la jaula; ah, notó que tenía una cerradura grande… bien, buscaría primero la llave o algún artefacto que hiciera las veces de palanca, podía ser una rama gruesa, ya vería… bueno, abriría la puerta y se llevaría a su amigo lejos de ese lugar para ponerlo a salvo. Observándolo desde esa distancia, Sean no parecía asustado sino enfadado y Peter podía distinguir su mueca de disgusto debajo de la mordaza.
El muchacho veloz juntó fuerzas, se concentró y salió disparado para encontrar algún elemento con qué abrir la puerta. No supo qué lo golpeó. De pronto sintió el impacto en su cuerpo contra una energía que le drenó las fuerzas y lo arrojó al suelo pedregoso y cubierto de una delgada capa de nieve. Tan agotado lo dejó el golpe que se desvaneció al instante.
Sean oyó el estruendo de la caída, volteó y reconoció a su amigo. Debajo del metal que le cubría la boca, vocifero y se sacudió violentamente para zafarse sin resultado.
Shaw y Stryker salieron de detrás de unos robles añejos donde habían estado escondidos esperando el desenlace. El coronel corrió ansioso hacia Peter mientras que Sebastian se acercó con parsimonia.
Stryker alzó al muchacho de las axilas y notó que estaba exánime.
─ ¿Cómo le hizo? ¿De dónde consiguió esa energía para golpearlo? ─ demandó el militar a Shaw. Hacía unos minutos que su cómplice le había ordenado que alejara a los soldados del lugar y cuando quedaron solos los dos cerca de la jaula y detrás de los árboles, lo vio extender los brazos hacia los lados y cerrar los ojos para concentrarse. Sebastian había absorbido la energía de los elementos que había alrededor y había creado un campo de fuerza contra el que Peter acababa de impactar.
Shaw llegó hasta el militar y se sorprendió al ver el cabello platinado y la tez clara del joven. Él había estado esperando que Kurt fuera su víctima porque había imaginado que el mutante cerúleo regresaría para rescatar a su compañero. Por eso había creado ese campo de energía.
El militar cargó al muchacho en brazos. Peter era liviano como una pluma y al estar inconsciente, no ofrecía resistencia.
─ ¿Cómo lo hizo? ─ repitió el reclamo con vehemencia. No podía creer que el aliado y futuro yerno de su superior fuera un mutante. Shaw era uno de los espías más demandados por las patrullas, valorado por la información que proporcionaba y sin una falla en su trabajo. Sus fuentes eran misteriosas pero inequívocas. Nadie dudaba de su fidelidad hacia la causa antimutante. ¿Podía haberlos engañado a todos y ser uno de ellos? ¿Qué tal si hacía un trabajo de contraespionaje? ¿Qué tal si era un mutante que estaba esperando el momento para traicionarlos?
─No importa cómo lo hice, coronel ─ respondió el médico ─, sino quién es el mutante que usted está sosteniendo ahora.
Stryker entrecerró los ojos como ranuras. Sebastian no le caía en gracia por engreído y por ese aire de superioridad perenne que provocaba que las personas cercanas se sintieran estúpidas en su presencia. Además, ahora que sospechaba de su poder, las dudas hacia él crecían.
Shaw se inclinó junto a Peter y le apartó unos mechones del rostro para examinarlo. Lo reconoció enseguida como el joven que había acompañado a Logan cuando Moira se los presentó en Edimburgo. Pero la habilidad del muchacho era lo que lo fascinaba.
─Existe una leyenda sobre el afamado Magneto, ya sabe que de ese demonio existen miles de leyendas y cientos de hechos verídicos. Se comenta, según lo que recabé, que perdió a su familia en Polonia pero le quedó un niño, que a esta altura debería tener la edad de este jovencito. Dicen que la mutación de ese muchacho consiste en una velocidad increíble ─ alzó la vista hacia Stryker que lo observaba, estupefacto ─. ¿Qué me dice, coronel? ¿Cuántos mutantes veloces pueden existir y cuántas probabilidades hay de que este muchacho que sostiene en brazos sea el hijo del mismísimo Magneto?
Stryker vio la sonrisa socarrona de su interlocutor y observó a Peter. Después de la emboscada con un solo mutante capturado y otro fugado, estaba pensando que la operación había resultado un fracaso. Su superior lo había enviado a apresar a un grupo importante de ellos y solo regresarían con un joven amordazado. Ahora tenían dos, algo era algo, pero si uno resultaba ser el hijo de Magneto la perspectiva cambiaría considerablemente. De igual manera, se mostraba escéptico.
─ ¿Cómo puede estar seguro de que este muchacho es él?
─ ¡Vamos, coronel! ─ exclamó Shaw con poca paciencia─. Su escepticismo lo hace verse estúpido. Esta empresa no era cosa de unos cuántos mutantes con sueños de libertad, sino que estuvo preparada por gente importante, con estratagemas y una logística significativa. Detrás de esta operación, hay mutantes poderosos y, ¿quién es el más poderoso de todos actualmente en Europa? ¿Quién es el asesino que mata en las narices de cada patrulla europea y siempre consigue escapar? ─ soltó un suspiro y observó a Peter ─. El muchacho tardará horas en recuperar el conocimiento y cuando lo haga, a raíz del impacto energético, despertará casi sin fuerzas. No podrá escapar así que enciérrelo en otra jaula, aliste a sus hombres y preparen las dos jaulas que comenzaremos la marcha ─ se masajeó las manos ─. Es probable que nos enfrentemos a ese temible demonio esta noche y usted, coronel, regresará a Escocia con Magneto apresado.
─O asesinado.
─En ese caso llevaremos su cadáver ─ respondió Sebastian y volteó para alejarse ─. Que preparen los caballos. Marchemos cuánto antes a la casa del general y esperemos allí el contrataque de estas bestias.
Stryker se mordió el labio, lívido. Odiaba recibir órdenes de ese civil pavoneado, pero si estaba en lo cierto, sería una victoria impresionante. Magneto al fin ajusticiado sonaba a una corona de laureles para la patrulla escocesa, eso si no era el temible mutante quien los ajusticiaba primero. De igual manera, a partir de ahora tendría cuidado con Shaw. Iba a estudiarlo detenidamente y si corroboraba que era un mutante, tendría que tomar cartas en el asunto con o sin la autorización de su superior.
Desde su prisión, Sean había dejado de sacudirse para escuchar la plática. Le habían llegado fragmentos porque el militar y Shaw estaban alejados, mas lo que oyó lo preocupó. Al menos, que Peter hubiera intentado salvarlo significaba que Kurt había llegado a Westchester para pedir ayuda. Esto lo tranquilizó un poco.
…..
Laura, Erik y Logan fueron los primeros en llegar al jardín en la zona septentrional de la casa, seguidos de Charles y de su madre. Vieron que un joven rubio, alto, de cuerpo atlético y mirada arrogante, pisó el pasto escarchado mientras agitaba sus alas blancas. Con el torso desnudo y níveo, tenía la apariencia de un ángel renacentista y todos, menos Erik que ya lo conocía, pensaron que sería el modelo perfecto para una escultura de Miguel Ángel. El desconocido llevaba cargado en brazos a un hombre esbelto, con barba blanca y la misma mirada azul y orgullosa del joven.
Charles y Erik reconocieron en él a Lord Worthington. El ángel bajó a su padre y este se acomodó la ropa. Vio a Magneto y lo saludó extendiéndole el brazo. El Duque notó que no se tenían el cariño amistoso que había visto entre su amante y Emma, pero dejaban traslucir respeto y confianza. Worthington inclinó la cabeza hacia Logan cuando Erik se lo presentó y recordó que era el comerciante que había servido de excusa para que pudieran establecer contacto. Después intercambió un apretón de manos con Charles y, luego, besó la mano de Sharon.
─Vine tan pronto como pude ─ explicó Warren, padre, seriamente ─. Recibí la visita de un joven, Kurt Wagner, que iba a venir hasta aquí con su mutación y espero que ya haya llegado y los haya puesto al tanto para ahorrar tiempo.
─Sí, llegó exhausto y lo están atendiendo adentro ─ contestó el Duque. Esto alivió al lord que había quedado preocupado con la suerte del muchacho ─. Está en buenas condiciones. Veo que conseguiste una forma rápida de transporte para entrar en Westchester, Warren.
Worthington se dio cuenta de que en su ansiedad muy bien disimulada, había olvidado presentar a su hijo, en especial ante los dueños de la casa, y apoyó una mano sobre el hombro del joven. El muchacho había contraído las alas y estas ahora apenas sobresalían en sus omóplatos como pequeños muñones.
─Disculpa, Charles. Este es mi único hijo que también se llama Warren, no sé si alguna vez te comenté de él. Warren, el Duque de Westchester y su madre, Lady Sharon.
El muchacho saludó a Charles con cortesía y besó la mano de Lady Xavier. Después saludó a Erik y a Logan.
Magneto no podía dejar de pensar en Peter convaleciente, en su alumbramiento fatídico y en el nieto que sostuvo apenas unos segundos. Todo por culpa de ese adonis. Pudo sentir el oro en un reloj de bolsillo que el joven portaba en su pantalón y por unos segundos pensó atacarlo con ese artefacto solo para cobrarse venganza. Logan, que estaba tan enfurecido como él, adivinó su intención y le murmuró por lo bajo: "Ahora no es posible, Erik. Lo necesitamos para ayudar a Peter."
Charles leyó la turbación de su amante y se le acercó para apretarle la mano. Erik se fue sosegando bajo su tacto y Laura rompió el clima al presentarse espontáneamente porque los adultos, de la sorpresa, habían olvidado hacerlo.
Esto provocó algunas risas suaves en Sharon y una sonrisa indulgente de Logan hacia su hija. Lord Worthington saludó a la niña con educación, Warren solo le asintió con la mirada y después entraron en la casa.
…
Charles, Erik, Logan y Lord Worthington y su hijo se reunieron en una de las salas alrededor de una larga mesa ovalada. Laura regresó a la biblioteca para seguir estudiando aunque no podía concentrarse porque estaba preocupada por Peter. Sharon subió para tener novedades de Kurt y al llegar, se encontró con Hank saliendo de la habitación. McCoy le aseguró que el muchacho estaba exhausto y necesitaría descansar muchas horas. Ella lo puso al tanto de lo que había ocurrido y lo invitó a su saloncito para beber un poco de té.
En la sala, Erik inició la reunión contando a Lord Worthington que Peter se había marchado a rescatar a su amigo, Logan miró de soslayo al joven Warren y vio que se había ruborizado ligeramente y bajado la cabeza. No podía dilucidar lo que sentía con la noticia porque su semblante seguía conservando el tinte de arrogancia. El Duque le había entregado ropa para que se vistiera el torso y Howlett notó que jugaba con la tela de la camisa para distraerse, mientras Erik le seguía explicando a su padre lo preocupado que estaba por su hijo.
Determinaron que no había tiempo que perder. Que Peter no hubiese regresado todavía anticipaba malas noticias, por eso debían partir a rescatarlos a él y a Sean. Lord Worthington comentó que no se había animado a comunicarse aun con Emma porque si la patrulla había localizado a su hijo y a Kurt, no era seguro contactarse con la Reina de Hielo. Magneto consideró que había actuado con prudencia y que verían la manera de avisarle a Emma lo que había pasado de otra forma.
Charles observó que tenían que trasladarse hasta las cercanías de Genosha de inmediato y encontrar la manera de hacerlo lo antes posible. Erik cerró los ojos. Preocupado como estaba, podía percibir cada metal de la habitación y de las salas cercanas, también el que yacía debajo de la tierra y era una sensación nueva y poderosa. Parecía que la consternación por su hijo había aumentado su mutación. Sin decir nada, se puso de pie. Se alejó de la mesa y cerró los ojos. Charles podía leer su emoción desbordante. Magneto extendió los brazos y se elevó varios centímetros controlando el magnetismo que había en el suelo. Todos fueron testigos de cómo levitaba. Se mantuvo en el aire por un par de minutos hasta que con un suspiro profundo, volvió a apoyar los pies sobre el piso. Después abrió los ojos. Vio que los demás lo miraban atónitos y que Charles tenía una sonrisa de orgullo.
─Volaré hacia allá ─ decidió.
Logan soltó un bufido de impotencia.
─Yo puedo devanar unas cuantas tripas pero no volar, ¡maldita sea! ─ se frotó los nudillos en la zona donde le brotaban las garras.
Lord Worthington intervino.
─Yo carezco de mutación alguna para ayudarlos pero mi hijo ─ miró con arrogancia a su vástago ─, él si puede serles útil y te lo dejo a tu disposición, Magneto.
El joven observó a los demás con una petulancia que sonaba a insolencia y asintió, confirmando a su padre.
Lord Worthington prosiguió.
─Él puede trasladarlo, señor Howlett, y le prometo que volará seguro en los brazos de un ángel.
Logan de ninguna manera iba a aceptar que el muchachito que destrozó a su adorado mocoso lo ayudara, antes descendería a los Infiernos para encontrar la forma de llegar a Genosha, pero fue Erik quien por lo bajo le recordó las palabras que él mismo había dicho para hacerlo entrar en razón.
─Lo necesitamos para ayudar a Peter.
El lobo tuvo que tragarse su furia y asintió.
Magneto iba a dar por terminada la reunión para ponerse en movimiento enseguida pero Charles lo interrumpió al recordar que el general MacTaggert tenía también una casa en Irlanda, no lejos de la suya.
─Es el sitio ideal para que trasladen a los prisioneros y a esta altura pueden haberlo hecho ya. Les conseguiré la dirección exacta porque pienso que figura en el mapa que tengo de Irlanda. Lo buscaré mientras se preparan ─ se puso de pie, apoyando una mano sobre su pesado vientre y la otra en el respaldo de la silla. Les ofreció a los Worthington guiarlos hacia otra sala para que esperaran más relajados y después se dirigió a su despacho para encontrar el mapa que guardaba allí.
Erik y Logan subieron veloces a sus aposentos, sorteando escalones para llegar más rápido, y se prepararon con armas, linternas y ropa adecuada para el viaje. Magneto se calzó el anillo y lo cubrió con un guante de lana. Cuando bajó con Howlett, los demás ya estaban aguardándolos a los pies de la escalera bifurcada.
Logan se puso de cuclillas para abrazar a su hija con fuerza y le prometió que traería a Peter de regresó; Hank les entregó una bolsa de terciopelo con medicamentos y elementos para tratar heridas que el lobo guardó entre sus pertenencias; Sharon les dio su bendición y Charles le señaló a su amante la propiedad en el mapa antes de entregárselo. Erik enrolló el pergamino y lo ubicó inclinado en su morral.
La pareja se retiró a otra sala para tener un momento a solas antes de partir. El Duque se había mantenido entero, dando órdenes y recomendaciones, pero al quedarse solo con él, dejó traslucir su ansiedad. Magneto lo besó con pasión. Tenían que separarse en medio de una misión peligrosa y no deseaban hacerlo, mas Peter los necesitaba y Sean también. Apenas apartaron los labios para observarse con una expresión sombría pero esperanzadora en los ojos.
Erik pensó que su amante le recomendaría a modo de despedida que se cuidara, que trajera a su hijo y a Banshee de regreso, sanos y salvos, pero sin provocar violencia, que olvidara al Magneto homicida y recordara en quién se estaba convirtiendo en Westchester. Mas el Duque lo sorprendió al pedirle:
─Haz lo que debas hacer para regresar con ellos sanos y salvos. Protege a todos, por favor, a Peter, a Sean, a Logan y a Warren también, aunque no lo desees.
Erik se frotó el índice enguantado donde se había calzado el anillo. Charles notó el gesto y le apretó la mano.
─Todo este tiempo busqué cambiarte sin comprender que actúas por tus propias convicciones, Erik, por tus propios ideales. Puedo apoyarlos o no, pero describen la persona que eres.
─Un mutante endemoniado que causa miedo.
─Un mutante que protege a los suyos ─ corrigió el Duque y lo besó otra vez ─. No eres un asesino, eres una persona que cuida a los nuestros. Regresa a casa, Erik. Solo te pido que rescates a Peter y a Sean, y regreses a salvo a casa.
Con una sonrisa de sorpresa, Magneto le acarició la mejilla con el pulgar.
─ ¿Apruebas que use la violencia?
─Te conozco y sé que la usarás solo de ser necesario ─ replicó Charles y le frotó con el índice la mano enguantada que seguía sosteniendo entre sus dedos.
Erik volvió a sonreír.
Charles sintió que la criatura se movía y le llevó la mano hasta su vientre. Su amante sonrió más y se lo acarició. El bebé se sacudió con más energía bajo su toque. Con el movimiento de su hijo, Erik se prometió a sí mismo que volvería sano y salvo con Peter y Sean.
Oyeron que Logan maldecía desde la otra sala, fastidiado porque el tiempo corría. Decidieron separarse y regresar con los demás.
Salieron todos al patio. Magneto se concentró y captó el campo magnético de la Tierra. Bajó los brazos para sentirlo con las yemas de los dedos y así lo controló. Comenzó a elevarse de inmediato. Con el torso desnudo otra vez, Warren se colocó detrás de Logan y lo tomó de las axilas como había hecho con su padre. No podía decirse que el lobo estuviese de acuerdo pero era el único medio de transporte con el que contaba para rescatar a Peter y a Sean.
Laura despidió a su padre agitando la mano. Worthington le asintió a Warren en señal de aprobación, Hank se mantuvo en silencio, y Charles le lanzó a Erik una mirada de amor con la que le recordaba que aguardaría su regreso. Sharon apoyó una mano sobre el hombro de su hijo, pensando en el difícil momento que estaba atravesando.
El cielo se presentaba nítido. No había nubes que predijeran tormentas o caída de nieve. Warren sujetó a Logan con fuerza mientras desplegaba y agitaba sus alas. Se elevó despacio y junto a Erik fueron ganando altura.
Desde la tierra firme, los cinco los observaron partir. La visión del trío disminuía a medida que se alejaban desde lo alto. Cuando se perdieron en la distancia, entraron en la mansión.
…
Peter despertó horas más tarde con la sensación de que le había pasado la caballería prusiana por encima, tan exhausto estaba. Parpadeó y cuando la luz difusa comenzaba a aclararse en su mirada, advirtió que estaba acostado de lado dentro de una jaula que se agitaba, sacudida por cuatro ruedas. Notó que las delanteras estaban sujetadas en sus ejes por correas que jalaban jinetes para hacer tracción y de esta forma conseguir que la celda se moviese. El joven ladeó la cabeza y vio la otra jaula enfrente, a pocos metros, con Sean en su interior. Su amigo estaba aferrado a los barrotes y lo observaba detrás de la mordaza con una expresión de furia e impotencia. Peter quiso incorporarse pero la descarga de Shaw le había quitado las fuerzas. Solo podía estarse acostado y bostezó, molido de cansancio. Sebastian sabía que en su estado no podría correr con su mutación así que había ordenado a Stryker que lo arrojara en la jaula sin preocuparse por amarrarlo.
Once soldados marchaban en sus corceles cerca de las celdas y atentos a los movimientos de los prisioneros. Los cuatro restantes tiraban de las cuerdas para mover las jaulas.
Más adelante, Shaw y Stryker encabezaban la comitiva cabalgando rápido para llegar pronto a la casa del general.
Shaw estaba exultante porque sabía al hijo de quién había capturado y confiaba soberbiamente en su mutación para enfrentar a Magneto. Stryker se mostraba escéptico porque sabía que si Peter era quién su aliado decía ser, la furia del peor mutante se desataría sobre ellos en cualquier momento. Pero era valiente y confiaba en la capacidad de sus hombres.
De repente, el viento ululó ruidosamente. Una nevisca comenzó a caer y Peter sintió los copos pegándole en la cara. Estaba tan cansado que ni se molestó en limpiarse el rostro. Solo cerró los ojos y se fue durmiendo con el vaivén del movimiento de la jaula.
Shaw y Stryker no tardaron en llegar con el escuadrón a la entrada de la propiedad de MacTaggert. Antes del anochecer y bajo la ventisca, arribaron a su escondite. Mientras entraban en caravana, una figura oscura se coló con ellos pero nadie la vio. Solo Peter notó su presencia y entre el sueño y la vigilia, vio un par de ojos verdes que lo observaron para desaparecer.
….
