Disclaimer:

InuYasha ni sus personajes me pertenecen, son propiedad exclusiva de su creadora Rumiko Takahashi.

De Regreso al Laberinto (Extra)

Kagome

-Por favor Kikio…- dije apretando mi pecho

Kikio se inclinó hacia mí, mientras yo yacía en el suelo, me miro seriamente y luego comenzó a reír

-Jajajaja, vamos Kagome, deberías dejar de tan dramática- dijo sonriendo-Esta bien, tomemos un descanso-

-¿A qué te refieres con dramática?- dije con lágrimas en los ojos

-Estamos dentro del laberinto, no podemos lastimarnos, la flecha no te causo ningún daño- dijo mientras me extendía su mano para ayudarme a ponerme de pie

-¡Eso ya lo sé!- dije sobresalta

-¿Entonces porque el drama?- me dijo

-Es que… es que, aunque no me lastimes, cada vez que me atraviesas con una flecha, me duele mucho, no sabes cuánto duele porque no te ha pasado a ti- dije haciendo pucheros con lágrimas en los ojos

-¿En serio? Entonces no deberías dejar que te atraviesen- dijo en tono burlón- Y si quieres que sepa cuanto duelen, deberías intentar vencerme a mí-

-Es lo que intento- dije poniéndome de pie.

Los últimos días Kikio y yo hemos estado entrenando, e increíblemente hemos comenzado a llevarnos muy bien

Aquí Kikio parece una persona completamente diferente, es como si no guardara ningún tipo de rencor.

-¿Quién hubiera pensado alguna vez que esto podría llegar a pasar?- dije, mientras nos sentábamos a la orilla de un lago que estaba cerca.

-¿Qué cosa?- me pregunto confundida

-Tu y yo… llevándonos bien y entrenando juntas- dije sonriendo

-Corrección, no estamos entrenando juntas, yo te estoy entrenando a ti, soy tu maestra, es mas a partir de ahora debes llamarme "Sensei"- dijo en todo burlón

-¡Oye!, gracias a mí, tú también mejoraste en el uso de la espada, así que tu deberías llamarme "sensei" a mí, además dijiste que soy mejor persona que tu así que tienes muchas cosas que aprender de mí.

-¡Oye!, te dije que yo nunca dije eso, seguro lo soñaste- dijo con el rostro rojo como un tomate.

-Ah sí, ¿Un sueño?- dije en tono burlón

-Sí, un sueño-

-¿Segura?-

-Sí, segura-

-¿Segura? ¿Segura? ¿Segura?- dije mientras la vea ponerse aún más colorada

-Ya basta- dijo lanzándome agua del rio

Ambas nos miramos y comenzamos a reír juntas como buenas amigas… a fin de cuentas, ya no éramos rivales en el amor después de todo.

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Aquí un pequeño extra de cómo van las cosas en el laberinto, espero que les guste