—Aome ha estado todo el día en el instituto, ¿acaso no piensa venir a casa hoy? —preguntó el híbrido estando recostado en el sofá de la sala, con buyo sobre su vientre.
—A veces sucede eso, tiene que encargarse de varias cosas, y las clases son exigentes —explicó Sota —Llegará pronto, no te preocupes.
Inuyasha se levanto de golpe, haciendo que Buyo huyera corriendo después de soltar un sonoro bufido —¿Sabes que, Sota? Hay que gastarle una broma a Aome.
El pequeño sonrió y asintió —¿Que se te ocurre?
—Cuando regrese; justo cuando asome su cabeza por la puerta, se la golpearemos con un palo, luego ambos gritaremos, ¡bienvenida!
—Inuyasha... no creo que entiendas muy bien el concepto de hacer una broma.
