24
Su estómago iba a reventar de la emoción.
Iba a ser una de sus mejores ideas, debía de convencerlo con esto, sí o sí
Pero debía de tener mucho cuidado, si, se recordaba eso cientos de veces, pero a la vez se encontraba tan inquieta. Era el crimen perfecto.
Dejó la motocicleta en un punto ciego entre los árboles. Con la gran agilidad que le dejaron aquellos años de gimnasia, subió por uno de los enormes muros y brincó al jardín, cayendo de pie.
Elevando su cabeza, observó la gran Mansión Wayne. Boquiabierta, nunca imaginó que era una mansión tan majestuosa y bella, algo que todo el mundo debería de ver. Si tan sólo no existieran los muros.
Sacudiendo su cabeza, regresando a la realidad y a paso apresurado, vigilando que no hubiera guardias alrededor, Harley atravesó el césped hasta llegar a una de las paredes. Fijó su vista, asomándose por las ventanas. Nada fuera de lo común más que un comedor lujoso con candelabros, velas encendidas y platos de porcelana fría puestos.
Parecía que apenas el joven heredero de la fortuna de los Wayne iba a cenar. Así que no por ahí, debía de entrar por otro lugar.
Corriendo agachada, llegó hasta una columna. Sí, ahora tenía que probarse a sí misma si aún tenía la habilidad de escalar sin ayuda de sogas.
Para su sorpresa, escaló hasta llegar a una de las ventanas de la segunda planta, la cual afortunadamente se encontraba abierta, pero antes de entrar volvió a mirar por dentro de la habitación. No se veía nadie extraño, así que, pudo entrar a la sala elegante sin temor a nada.
Algo llegó a su pensamiento que le hizo gracia. Siempre a las mansiones entraba por otro lugar que no fuera la puerta principal.
Una vez dentro de la mansión, Harley empezó a pasearse, con cautela y mucho cuidado, pero con estilo. Siempre de puntitas, como en las caricaturas.
Abriendo las puertas, exploró cada pieza, esperando encontrar algo de lujo.
Y sí que encontró demasiadas cosas de lujo. Pinturas. Incluso las flores en los floreros parecían más finas que las flores comunes. Sí, eran costosas, pero eso no podía llevárselo sin pasar desapercibida, además, sabía que eso, a pesar de su precio, realmente no valían nada. Tenía que encontrar el botín principal. El botín que todos los ricos guardaban en secreto, su fortuna.
Pero no podía evitarlo, no estaba dentro de cualquier mansión, era la mansión Wayne, y todas las expectativas que se hacían en torno a cómo era por dentro fueron superadas. A veces, tenía que parar sólo para contemplar algo artístico o algo brillante.
Sin embargo, no encontraba lo que buscaba, no estaba en ninguna de las salas que busco, al menos las del segundo piso.
¿Podría estar el gran botín en el primer piso? ¡No! No podría estar ahí, pero, ¿Y si lo estaba?
Con cautela, se animó a bajar por las escaleras, pero al tocar el suelo, se desanimó y volvió a subir al tercer piso, no sin antes, mirar un enorme reloj de la sala.
"Deberían llamar a un relojero, la hora está mal".
A gran velocidad, llegó al tercer piso, y en el fondo del pasillo de este, encontró lo que buscaba:
Abrió una enorme puerta de madera oscura, esperando que no hiciera ruido por lo pesada que era. Y sí, llegó a una extraña sala. Una sala llena de trofeos, estatuas, esculturas, algunas fotografías y más pinturas.
Paseó por la sala, y sintiéndose en privacidad, pudo entonces admirar cada obra de arte con el detenimiento que se merecía.
Tenían buen gusto los Wayne, y llegó a preguntarse porque algo tan artísticamente hermoso debía de ser escondido en un lugar donde nadie lo mirara y maravillaba.
"Tu misión Harley, enfócate"
Parpadeando y dándose dos pequeños golpes en su cabeza, Harley continuó con su tarea, y sus ojos se encontraron con otra pintura más, pero a su consideración, no era tan primorosa como las demás, ni siquiera como las pinturas de exhibición en los pasillos de la mansión.
Un enorme cuadro de Thomas y Martha Wayne reposaba por encima de un extraño mueble.
Harley se tomó el tiempo de admirar la pintura, pero no por su valor artístico. Recordó su época de Psiquiatra, cuando Arthur le contó la fantasiosa y alucinada historia que Penny inventó, señalando a Thomas como el verdadero padre de Arthur.
Harley tragó el nudo de su garganta, ¿Cómo pudo esa mujer haberle mentido así a su propio hijo y dejar que le hicieran todo ese espantoso daño?
Ella nunca sería como Penny. Puede que Penny se excusara con su locura , pero Harley también estaba loca, y ella nunca se atrevería a dañar a Arthur. Siempre lo cuidaría, aunque él se cuidaba a sí mismo. Siempre le demostraría su amor, aunque a Arthur le costara entender lo que era el amor.
Brincando ligeramente, volvió a perderse en sus pensamientos. Sacudiendo su mano sobre su cabeza, en un intento de aclarar su embrollada cabeza, volvió a lo suyo, a buscar recursos para su Sr. J.
Se agachó y abrió las puertas de ese mueble, que parecía una alacena.
—Bingo...
Una caja de seguridad.
Ahí estaba
El tesoro que tanto buscaba, el milagro que los sacaría de la crisis.
Estaba a punto de hacer el robo del siglo, aquel que dejaría al joven Wayne en la calle, pidiendo por un centavo a las personas en la calle y durmiendo en un callejón.
Harley se agachó, observando fijamente la caja negra y buscando una forma de descifrar el mecanismo de esta. Recordando como le habían enseñado a abrir cajas fuertes, puso sus conocimientos en marcha. Sorprendentemente no fue tan difícil, la puerta se abrió en automático.
Tan cerca.
Harley jaló la puerta y abrió su boca, sorprendida y contenta. Dos segundos después, su cara se tornó decepcionada.
Dentro de ahí sólo había 4 fajos con billetes de cien dólares, una pequeña caja de madera y un collar de perlas.
—¿Es enserio? ¡¿Tanto trabajo para nada?!... Carajo, bueno, de eso a nada— Harley abrió la bolsa, metió la caja y los fajos.
Tomó el collar entre sus manos, siempre había querido un collar de perlas, eran preciosos, elegantes y clásicos. Levantándose, pensó en la posibilidad de quedárselo.
—Temo que no puedes llevarte ese...
"Oh oh..."
Harley se asustó ante la voz.
Bruce estaba ahí.
—¿Por qué estás aquí? ¡Deberías estar abajo, cenando langosta! ¡O un sándwich de huevo! ¡O yo que sé que comen los ricos!
Harley elevó sus cejas al darse cuenta que eso lo pensó en voz muy alta, gritándolo más bien.
—Interesante pregunta, es muy curioso, yo tengo la misma pregunta para usted, ¿Por qué estás aquí?
Harley inmediatamente tomó de su espalda su martillo, poniéndose en guardia.
—¡No te importa! ¡Eso es algo que no te importa!
—Tal vez, pero usted está en mi casa, robándose cosas que me pertenecen, ¿De verdad cree que es algo que no me importa? Y respondiendo a su pregunta, estaba por cenar, pero el ruido me alertó
"¿El ruido? ¡¿Cómo puedes escuchar lo que pasa en el tercer piso, a 12 habitaciones a distancia?!"
Respirando rápido y profundamente, Harley intentó distraerlo.
—Bueno, si respondo a tu pregunta, ¿No vas a llamar a la policía?
—Si me regresas todo, te dejo ir
—Oh...— Harley, con dos dedos, estirando su brazo hacía Bruce, dejó caer el collar de perlas a la alfombra verde —No importa, prefiero los diamantes a las perlas
Bruce no se sonrió de su chiste, Harley en el fondo se preguntó si era malo, o era porque dijo la verdad. Decidió continuar con su estrategia —...Bueno, lo cierto es que estoy pasando por dificultades económicas, y yo sólo necesitaba un poco de dinero, ya sabes, uno hace cosas por más locas que suenen, lo haces cuando estas desesperado de estar en la ruina...
—¿En la ruina?
—Sí, ¡Y una de esas cosas locas es esta!
Harley al instante atacó a Bruce con el martillo, y aunque no esperaba la agresión, logró esquivarla. Harley balanceó su martillo contra él, y volviendo a fallar, golpeando la decoración de la sala. Harley se arrepentiría después de destruir el arte que había admirado.
Dos, tres, más veces intentó golpear a Bruce. Y sólo fallaba.
Bruce tomó el palo del martillo de Harley, y con fuerza, logró arrebatárselo.
—¡Oye! ¡Eso es mío!
—¡Era!
Irritándole eso, Harley se aventó a Bruce.
—¡Dame eso!
—¡Ven por el!— Harley tiraba puñetazos y patadas, y se preguntaba porque Bruce era muy bueno a la hora de pelear.
Hasta que finalmente logró darle un buen puñetazo en la cara, desequilibrándolo un poco. Era su oportunidad de escapar.
Bruce dejó caer el martillo. Harley corrió, lo tomó y estaba lista para tirarse de la ventana, pero la mano de Bruce tomó con fuerza su brazo.
—¡Déjame ir!
—No puedo, ahora me debes todas las estatuas que destruiste
—¡No! ¡No! ¡No quise hacer eso! ¡No quise romperlas!— Con su mano libre, golpeaba a Bruce, hecha furia —¡Ya déjame ir! ¡Maldito niño rico! ¡Déjame ir! —Era tanta su desesperación por huir de ahí que tropezó con el collar de perlas, cayendo al suelo de espaldas y llevándose a Bruce con ella.
Arrinconada, Bruce tomó ambas manos de Harley, cruzándolas, aprisionándola sobre él.
—Bueno señorita Quinn, le di una oportunidad y usted la desperdició, voy a tener que llamar a la policía. No tiene que preocuparse, créame que por todo lo que han dicho es lo mejor para usted...
Harley no respondió, pues no le prestaba atención, en su cabeza se escuchaban melodías tontas, y ponía una sonrisa tonta en su rostro también.
La misma sonrisa se abrió, sorprendida, pues miró a Bruce a los ojos.
Eran los mismo ojos que los de él, los mismos ojos que los de su Arthur.
Dejó escapar una risa risueña, atrapada, a punto de ser entregada a la ley, no iba a dejar que el joven Wayne se burlara de ella. Así que hizo algo que, si se enteraba Joker, los mataba a ambos.
Harley elevó su cabeza y le dio un pequeño beso a Bruce en su mejilla.
Esto lo tomó desprevenido, podía esperar un forcejeo, un intento de golpearlo, o incluso que le sacara la lengua. Todo menos eso.
Sabiendo que provocó confusión en él, le dio una fuerte patada en su estómago. Libre de su aprehensión, Harley se levantó, tomó la bolsa y su martillo. Viendo a Bruce en el suelo, no pudo evitar reírse.
Y antes de saltar por la ventana, Harley volteó hacía atrás.
—¡Que este oscuro secreto quede entre nosotros, Sr. Wayne!
Cuando Bruce pudo incorporarse, corrió a la ventana, y sólo vio a Harley arriba de la motocicleta, huyendo.
Se llevó un pulgar a su mejilla, y vio el labial carmesí en su dedo.
—Qué mujer más descarada
...
La oficina se llenaba a un fuerte olor a tabaco.
Joker, sentado, sosteniendo el cigarrillo entre sus dedos. No, no había fumado de este aún, sólo lo encendió y dejó que se consumiera sólo.
Así de grande era su desesperación, que ni siquiera podía disfrutar del tabaco.
No sabía en qué concentrarse. De milagro, muy pocos dentro del mundo criminal conocían la actual localización del Joker y su banda, esos pocos ya estaban muertos. Joker no se iba arriesgar a una nueva traición.
Uno de sus seguidores pasó de casualidad a un lado de la puerta.
—¿Noticias?
Habló en un tono de voz exigente, se detuvo el hombre, y temeroso, contestó la pregunta.
—No, no hay noticias. Nadie ha intentado atacarnos... Ni ella ha vuelto
—Hmm ... ¿No han hablado con ella? ¿Algo que les haya dicho de casualidad?
—Lo tenemos prohibido, usted mismo nos lo prohibió
"Ah, es cierto"
—Vigilen bien todas las salidas, si alguien sospechoso se acerca, le disparan
El payaso asintió y se alejó de ahí.
No podía imaginar en donde se había metido Harley.
Lo que sí quería imaginar y hasta lo disfrutaba era al Mensajero agonizando de angustia, todo sea porque su Harley no estuviera en peligro.
De repente, una señal de su cerebro volvió a activar su celos.
¿Y si mentía acerca de la motocicleta? ¿Y si, al referirse a "Su Harley" era realmente a Harley y no al pedazo de chatarra?
Intentó no escandalizarse, pero Joker, al imaginar que algo de su pertenencia iba a ser sustraído de su lado lo empezó a enfermar.
Pasó la mano por su cabello, intentando calmarse, pero fue en vano, la ansiedad volvía a atacar, su pie derecho sacudiéndose inquietamente era la prueba de ello.
Miró la palma de su mano, la cicatriz en esa. Ella tenía un juramento, y si no lo seguía...
Se levantó ante la conclusión que llegó.
¿Qué fue eso? ¿Por qué llegó a pensar en eso como una posibilidad?
Dejó caer el cigarrillo al darse cuenta que se había consumido sólo. Al aplastarlo, trataba de tranquilizarse a sí mismo, todo era por la presión de ser el maldito ojo del huracán en ese momento.
Mierda.
Él era el ojo del huracán, y Harley se fue. Sabía que, aunque tuviera protección, armas y la locura de su lado, ella no podría contra otros 100 hombres más sola.
¿Y si la estaban siguiendo? ¿Y si la atraparon? ¿Qué le estarían haciendo?
Imagino miles de terribles posibles escenarios, y esto lo puso peor.
Sintió un cosquilleo en su garganta, ese cosquilleo que conocía perfectamente. Con sus fuerzas, lo tomó antes de que lo tomara a él.
Carajo, ¿Por qué le dijo a Harley que disfrutara la noche?
"Vaya, no sabía que eras un celoso"
—Lo soy, si alguien se atreve a tocarla, lo mató
"No me refería a ella. Parece que te enfadaría mucho si otro que no seas tú se encargara de su muerte..."
Se paralizó al escuchar eso.
—¿Qué?
"Vamos, no te hagas el tonto, se lo que quieres, estas esperando un fallo de ella, cualquier pretexto que puedas usar, cualquier error que cometa a su juramento"
—...Eso no es cierto...
"Lo acabas de pensar. Y te agradó la idea"
—¡Eso no es cierto!
Furioso, gritó a la nada, y se sintió estúpido por hacer eso.
"Que sorpresa, no sabía que Arthur volvió..."
Joker respiró, temblaba por debajo de su traje. Puso sus manos sobre la mesa, agachando su cabeza, podía ver la tenue luz de la sala reflejarse en sus mechones verdes.
"Que tristeza que el juramento y los sermones no funcionaron, tendrás que ser más severo con ella"
Reía despacio, muy despacio, como si fueran silbidos. Enterraba sus débiles uñas en la madera de la mesa.
"¿De verdad quieres volver a ser débil?"
—Preferiría estar muerto
"¿Vas a dejar que sus berrinches tiren los años que has construido? ¿Dejarás que colapse todo el reino que has hecho?"
—Honestamente, cuando inició todo pensé que era cuestión de tiempo que terminaría muerto
"¿Otra vez estás pensando en tu muerte?"
—Siempre lo hago
"...También yo creía lo mismo, pero nos superamos, y podemos seguirlo haciendo. Ella puede apoyar, claro, pero trata de no encariñarte tanto, en algún momento tendrás que acabar con ella"
Joker quedó en silencio ante esa peculiar conversación "consigo mismo".
"¿Crees que no me he dado cuenta? Estoy dentro de ti, se todo lo que piensas, planeas y sientes"
Unos pasos se alcanzaron a escuchar. Respirando profundamente, elevó su cabeza a la puerta.
—¡Alguien viene Joker!
Joker no dijo nada, sólo metió su mano a su bolsillo, tentando el gatillo de su pistola, preparándose para lo que fuera.
Un grito de fuera confirmó al seguidor de quién se trataba.
—¡Es Harley!
Al instante, Joker se adelantó a su seguidor.
Llegando a "Carnival", Harley se sentía como la ladrona del siglo, ¿Debería de considerarse así? Sí, tenía todo el derecho.
Algunos salieron, entre ellos el Mensajero, el cual sintió un gran alivio en todo su cuerpo al ver su motocicleta completa.
Harley elevó sus ojos azules, asegurándose que el payaso mayor no estuviera cerca.
—Tú moto es de las mejores que he montado— Le dirigió la palabra al Mensajero —Pero tuve que romper algo para cabalgarla
—¿Romper?
—¡Oh tú sabes! Como no tenía las llaves, tuve que ingeniármelas con los cables
Con solo ver la expresión de angustia, Harley se rió profundamente, y más al ver como corría a su motocicleta.
Dirigió su vista a los demás.
—¡Ja! ¡Miren! ¡Lo que ustedes no pudieron conseguir en semanas...!— Dejó caer la pesada bolsa llena de tesoros al suelo, fanfarroneando y presumiendo —¡...En una noche! ¡Todo lo que necesitamos para salir a flote! ¡Y lo hice yo sola! ¡Creían que era una tonta rubia más! Pero se les volteó el chiste ¡Ni siquiera soy rubia natural!
Harley carcajeó con tanta fuerza que no se dio cuenta que nadie reía con ella.
Secándose las lágrimas de risa, Harley no paraba de sentirse orgullosa de ella misma.
—¿Gusta que le ayudemos a cargar eso—
—¡No! Lo haré yo misma, yo quiero darle la noticia al Sr. J por mi cuenta— Tomó la bolsa entre sus manos de vuelta —Por cierto, ¿Dónde está el Sr. J?
—Por allá...— Apuntaron.
—¡Gracias caballeros! — Llevándose la bolsa a la espalda, Harley caminaba moviendo sus caderas y silbando alguna canción. Sus cuencas se iluminaron al ver a Joker parado en la entrada.
—¡Sr. J!— Corrió hacía él, como una chica que había hecho una buena acción —¡Mira todo lo que conseguí para ti, Sr. J! — Levantó la bolsa pesada, mostrando su trofeo.
—Oh Harley, es un lindo detalle de tu parte—
—¡Ven! ¡Te voy a mostrar todo lo que me robé!— Tomándolo de la mano, lo llevó dentro hasta la sala donde anteriormente habían peleado.
Pelea que obviamente Harley ya había olvidado (O se obligó a olvidarla).
El resto de los payasos empezaron a dispersarse, algunos a descansar y a otros a patrullar, todos a sus puestos en específico, aún estaban en peligro y tenían que vigilar bien, prepararse para cualquier cosa, incluso para una emboscada.
El Mensajero notó eso al terminar de arreglar su motocicleta.
—¿A dónde van todos? ¿No van a regresar allá? — Apuntó a un pequeño edificio colorido, decorado como si fuera un circo. El mismo donde Harley y Joker entraron.
—¿A qué? ¿A escuchar como el jefe se relaja con su mujer? No gracias, para eso preferiría rentar una película, pero estamos en vigilancia, así que prefiero alejarme de ahí
—¿Pero de qué hablas? ¿Qué no estaban peleados?
—¿De dónde sacas eso?
El Mensajero se las pensó, pero de cualquier forma se lo dijo a su compañero. La verdad es que El Mensajero se sentía más cómodo en esa nueva banda criminal.
—Algo así escuché mientras jugábamos, bueno, cuando fui al baño más bien. Tenían una discusión o algo así. Quise intervenir, pero parecía que la Señorita Quinn tenía el control de la situación, de igual forma me preocupé un poco—
—No se te ocurra intervenir nunca. Créeme que no vale la pena
—¿Por qué?
El payaso le dio una mirada obvia.
—Ugh, es una relación rara, se gritan y pelean a cada rato. Lo hacen a puerta cerrada, pero cuando empiezan a gritar logramos deducir que es otra pelea marital, agh, desagradable. Más de una vez hemos creído que la Arlequín y Joker iban a terminar su relación, pero pasa algo y se reconcilian, y créeme, sus reconciliaciones son más escandalosas que sus peleas
El Mensajero volteó al edifico de nuevo. Así que, Harley no era del todo feliz en esa relación, y aunque sonara egoísta, eso le dio una luz de esperanza.
—¿Crees que haya posibilidad de que terminen definitivamente?
—¿Qué carajos quieres decir? ¿Te gusta la novia del jefe?
El lenguaje corporal delató al Mensajero.
—No, me refiero a que—
—¡Jajajaja! ¡Muchachos! ¡Escuchen esto! ¡Escuchen!— Llamó al resto de la pandilla, los cuales hicieron caso. Su colega iba a exhibirlo, pero en voz baja, no quería que su jefe se enterara, pues el Mensajero le caía bien a todos —¡Escuchen esta mierda! ¡El muchacho se enamoró de la mujer del jefe!
A pesar de haber sido un susurro, todos echaron carcajadas.
—¡Hey! ¡No! ¡No quise decir eso!
—¡¿De verdad?! ¡Si el jefe se entera te va a colgar de las bolas al carrusel y le va a dar vueltas hasta que te las arranquen! ¡Y luego las va a usar como decoración para su auto!
—¡Que no quise decir eso, coño!
Nadie podía parar de reírse, el sólo bajó la cabeza, muy enojado y avergonzado.
—Mira muchacho, te lo vamos a decir: No lo vamos a negar, el jefe tiene una diosa por mujer, el muy desgraciado tiene una suerte que uff, pero nosotros nunca le faltamos al respeto a su chica, y ni siquiera nos atrevemos a fantasear con ella
—Ok, está bien, per—
—Otra cosa, que nunca se te pase por la cabeza creer que puedes tener algo con ella...
El Mensajero estuvo a punto de alegar, a punto de gritar "¡¿Por qué no?!" pero quería evitar volver a ser ridiculizado.
De igual forma le respondieron el porqué.
—¡Y no sólo porque es la novia del jefe! ¡Lo que tiene de hermosa y dulce lo tiene de lunática!
—Una dulce asesina, es lo que es, bella por fuera, loca por dentro— Mencionó otro.
Todos asentían entre sí. El Mensajero, confundiéndose, sintió la necesidad de defenderla.
—Ella no es una asesina, ¿Qué les hace pensar eso?
—¡Oh! ¡El chico quiere defender a su hembra que no es su hembra!
Más risas, El Mensajero se estaba hartando de eso.
—¡Ya! ¡Paren esto!— Gritó a todos, más enojado de lo que estaba. Los demás se calmaron, pero de igual manera, intentaron matar la ilusión del hombre.
—Hey, no te molestes, hacemos esto por tu bien. Sólo te diremos esto: Ellos dos están tan locos y desequilibrados, los ves y dices "Sí, son el uno para el otro"
—Así que— Otro más continuó —Aunque el jefe termine muerto, no creas que la chica correrá a tus brazos y te dará amor eterno. Claro que no. Lo mejor será que te alejes de ese embrollo y te dejes de idioteces, esos pensamientos son adolescente caliente
—Les vuelvo a aclarar que ella no me gusta, sólo es... No importa— Sin comprender los demás, se fueron a sus posiciones, El Mensajero sólo volteó hacía atrás, mirando melancólicamente el edificio —Realmente no importa...
...
Abriendo el cierre de la bolsa, Harley dejó caer todo el dinero, las joyas, los relojes y cosas de valor en la mesa.
—¡¿Lo ves pudín?! ¡Aquí tenemos todo lo que necesitamos!
—Harley...
Observaba los billetes verdes, las cajas de los relojes, el brillo de las joyas.
No podía creerlo.
No podía creer que lo hizo ella.
—¡Todo lo que necesitábamos aquí esta! ¿Sabes? Pensé en el banco, en los cajeros, pero no podía hacerlo yo sola, además, solo llevaba mi martillo— Decía mientras apuntaba su martillo en la esquina.
Joker sonreía, satisfecho. Tal vez no era todo lo que necesitaban, pero realmente era una buena cantidad de dinero.
—¿De dónde sacaste todo esto?
—De "los barrios más finos de Gotham" — Harley hizo las comillas con sus dedos —Fui de casa en casa, y no me vas a creer esto, tienen cámaras de seguridad, alarmas y esas mierdas, ¡Pero pude desactivarlas! ¿Te digo algo? Creo que nosotros estamos más seguros aquí que los ricos en sus lujosas casas
Joker carcajeó al escucharla.
Se encogió de hombros, la había subestimado. En verdad era una chica inteligente. Y útil.
Pero no pudo olvidar las cosas que pensó de ella.
La miraba fijamente, y le sonrió. Ella empezó a reírse y a coquetearle, creyendo que se trataba de un juego.
—¿Qué opinas, pudín?
—¿Qué? ¿Qué opino? Esto— Joker metió su mano a la parte izquierda de su saco y jugó a que su corazón latía por ella. Harley quedó tan roja como un tomate, que ni siquiera su maquillaje le pudo ayudar a cubrir su sonrojes —Esta vez me dejaste boquiabierto, muñeca— Joker abrazó a Harley, atrayéndola hacía él, y ella se dejó consentir —No tienes ni idea de lo feliz que me siento
—Oh Art, si tú eres feliz, yo soy feliz...
"Art. Te sigue llamando Arthur"
Harley lo besó, no pudo evitar rendirse a sus labios.
Joker pasó una mano por detrás de su nuca.
Harley se separó de él, lo tomó de su rostro con ambas mejillas.
—Te amo, te amo tanto...— Nunca iba a desperdiciar la oportunidad de decirle a su payaso cuanto lo amaba.
Joker respondió besándola de nuevo y atrayéndola más hacía él.
—Oye Artie— Harley interrumpió ese beso, sonriendo pícaramente hacía Joker.
—¿Mmhh?
—¿Eso en tu bolsillo es tu pistola o estas feliz de verme?
Oh, qué atrevida solía llegar a ser Harley.
—¿Por qué no lo averiguas tu misma?
Esas miradas de complicidad que se dedicaron lo decían todo. Harley, que esa noche recuperó toda la seguridad que había perdido en aquellos oscuros días, aventó a Joker a un sofá elegante y desgastado que se encontraba cerca. No tardó mucho para sentarse sobre él.
Joker la besaba lentamente, en su mejilla y en su cuello. Harley se dejaba llevar, cerrando sus ojos, sintiéndose amada, ¿Por qué sólo se podía sentir amada por él?
Y su cuello volvió a sentirse aprisionado. La mano de Joker estaba ahí.
Ahí estaba de nuevo, la rudeza que él no podía controlar.
Pero esta vez, quería jugar rudo, iba a aceptar toda su brusquedad.
—Artie...— Sonrió feliz. Joker quedó un poco liado, ¿Por qué no estaba asustada?
—¿Serás una buena muñeca para mí?
—Siempre lo seré
—¿No has hecho nada malo que me haga enojar, cariño?
—N-no... — Harley intentó no reír al recordar lo que hizo para huir de la mansión Wayne.
—¿Segura, muñeca mía? — Respiró muy cerca de su oído, provocando sensaciones encontradas en Harley.
—Las únicas cosas malas que hice esta noche fue salir y robar todo eso, todo eso lo hice por ti...
—Por mí, eh... Pero hiciste algo malo muñeca...— La acercó a su rostro, se encontraban a centímetros —Nunca te di permiso de salir
—¿Ah no?— Respondió burlonamente.
—¿Te ríes de mí? — La obligó a verla a su cara —Ten cuidado Harley
—¿De quién? ¿De ti?
—Harley, ¿Qué fue de lo que hablamos antes...— Aplicó presión sobre sus dedos —...Acerca de tu linda boquita?
Harley se burló, una parte de ella sentía de nuevo ese vacío, esa sensación de peligro en cada una de sus células. Y la otra parte, una más oscura, le encantaba sentirse así.
Joker dejó de sujetar su cuello, y en su lugar empezó a jugar con el cierre de su traje, vio cómo sus dedos quedaron marcados en la pálida piel de su Arlequín.
—¿Qué demonios voy a hacer contigo? No aprendes muñeca, no sigues mis órdenes, si sigues así, voy a tener que—
Harley lo tomó de su cara con ambas manos, hartándose del juego e interrumpiéndolo.
—¿Por qué mejor no cierras la boca y me follas de una buena vez?
Sin aliento y atónito, fue como Joker quedó.
Y por más que odiaba seguir órdenes, esa iba a cumplirla con gusto.
—Como usted ordene, princesa del crimen
Y empezaron su juego favorito, de vuelta. No había nada mejor que una buena reconciliación después de peleas tontas.
Lo hicieron toda la noche, poco les importo si sus hombres estaban cerca y si podían llegar a escucharlos, tampoco les importó que tan adoloridos iban a quedar al día siguiente, y parece ser que se les olvidó también que en cualquier momento una banda rival podría descubrir su escondite y atacarlos, o la policía y atraparlos.
Sólo eran ellos dos esa noche. Y se dedicaron a amarse de más.
Al terminar, Arthur quedó dormido sobre Harley, no sin antes vestirla de vuelta con algunas prendas, y el usar solamente su camisa turquesa y pantalón rojo. Sólo por si ocurría una emergencia durante la noche y tuvieran que escapar.
Escapar, de repente, le gustaba la idea de ser perseguido, estaba seguro que a ella también le encantaba sentirse así.
La mañana llegó muy pronto, y a pesar de haber quedado despierto buena parte de la noche, Arthur despertó primero. Se levantó del sofá con mucho cuidado de no despertar a Harley.
Harley seguía profunda e incómodamente dormida. Se rió ligeramente, teniendo buenos recuerdos. Deseaba que fueran más buenos recuerdos.
Sin pensar más, Arthur se dedicó a inspeccionar lo que Harley había conseguido.
Eran demasiadas cosas bastante buenas, y un significativo monto de dinero.
"Debes de admitirlo. Esta vez te calló la boca"
—Sólo tuvo suerte...
"Por favor, mira todo lo que ha conseguido"
—Suerte, he dicho
"¿Y qué me dices de esa caja?"
Arthur fijó su vista en una pequeña caja de madera, tal vez había algo interesante. Arriba de la caja tenía grabada cinco letras: P.F & T.W. No les prestó atención a esas letras.
Tomó y abrió la caja, y no encontró nada interesante, había cosas insignificantes como boletos de teatro, pequeños poemas en tarjetas blancas, pasadores, pétalos marchitados y fotografías, fotografías de un jardín. No le tomaba mucha importancia, hasta incluso se preguntó porque Harley había robado eso.
Pensaba mucho hasta que sus ojos miraron una fotografía que estaba boca abajo. En la parte trasera de esa fotografía estaba escrito una frase, la tomó entre sus dedos y la leyó con detenimiento.
"Mi dulce Cenicienta".
Se preguntaba qué significado tenía, y al dar la vuelta a la fotografía sintió todo el terror recorrer su cuerpo.
Volvió a ver a Penny Fleck.
Harley despertó al escuchar la incontrolable risa, se levantó al instante asustada al ver a Arthur casi morir en el suelo.
—¡Arthur! ¡Artie! — Corrió a su lado, abrazándolo y poniendo su cara en su cuello — Artie, respira cariño, respira, aquí estoy yo, aquí estoy cariño
Sólo podía reír contra la piel de Harley, las lágrimas escaparon también. Se abrazó a ella con fuerza.
No supo cuánto tiempo duró así, a pesar del apoyo de Harley, él no podía controlarse. Era como cuando sólo era Arthur Fleck.
Minutos eternos después, el ataque terminó, pero él seguía riéndose levemente, Harley acariciaba su cabello, mientras seguía tranquilizándolo, diciéndole palabras de amor con su voz dulce.
—Todo va a estar bien amorcito... Todo va a estar bien...
—Mmhh... Mhhm...
—¿Te sientes mejor?
—Harley...Harley— Intentaba no volver a reír, pero le urgía responder sus dudas—¿Dónde...?
—Te escucho cariño, ¿Qué cosa?
—Esa foto... — Apuntó a una parte del suelo, Harley vio la foto a lo lejos—¿Dónde la encontraste?
Harley frunció el ceño, ¿Por qué había una fotografía en su botín?
—No lo sé, no me robé portarretratos ni fotografías—
—Estaba en la... La caja de madera...
—Oh, eso expli— Escuchó a Arthur luchar, lo volvió a abrazar con fuerza—¿Por qué, Arthur?
—Ella...— Podía sentir el inminente ataque de vuelta —Ella es Penny...Penny Flec—
Terminó estallando de vuelta, su piel se tornaba roja de vuelta.
En cambio, la piel de Harley se tornó pálida.
Los dedos de sus manos que abrazaban a Arthur empezaron a temblar. Recordaba perfectamente de donde era esa caja.
—La... La encontré en una de las casas de los ricos...— Harley tuvo que mentirle —C-Creo que era de un fotógrafo, o algo así...— No quería que él volviera a tener otro ataque igual o peor.
—Oh... Oh...— Otro ataque más, su mentira fue en vano.
Otros diez minutos más de agonía, después de esos diez minutos, Arthur pudo controlarse, pero no dejaba de abrazar a Harley. Arthur no quería pensar en Penny Fleck de vuelta, oh no.
Si eso era una broma de la vida, era broma una muy pesada la que le había jugado.
—¿Mejor?
—Sí... Sí... Carajo...— Arthur elevó su cara, Harley sonrió sin ganas mientras que limpiaba el resto de lágrimas de su rostro con sus dedos delicadamente. Arthur, sentándose en el suelo, quedó en silencio, reflexionando lo que acababa de ocurrir.
¿Cómo se atrevía Penny Fleck volver a su vida? ¿Con que fin? ¿Joderlo de nuevo? No debió de manifestarse, no iba a tropezarse y caer. No lo iba a hacer.
Harley en cambio, estaba atando cabos en su cabeza, lo más rápido que podía, pero temía llegar a una conclusión apresurada.
Arthur estiró su brazo, y presionando su dedo contra la imagen, la arrastró por el suelo hasta llegar a ellos. Harley sólo observaba.
Tomó la fotografía entre sus dedos, observándola bien. No era la misma fotografía que había tenido años antes, pero era similar, y Penny tenía una sonrisa más genuina.
El odio volvió a cegarlo, con ambas manos, rompió la fotografía en dos, miró los pedazos, los empezó a romper, todos, hasta que no quedara nada de Penny Fleck.
Cerró sus ojos.
—¿Sabes algo?
Harley asintió con un murmuro.
—No me arrepiento, y si pudiera volver a hacerlo, lo haría sin pensarlo...
No dijo qué, pero Harley sabía perfectamente a que se refería. Sabía que se refería a volver a matarla.
Intentó no hacer contacto visual con Arthur, a través del rabillo de su ojo se dio cuenta que se había transformado en otro. Sólo juntó sus manos y entrelazó sus dedos. Volvió a temblar y no quería hacerlo, no quería moverse ni siquiera por error.
¿Debería de estar asustada?
—Oye, tranquila— La voz relajada de Arthur volvió —Tu no eres Penny— Harley levantó su mirada hacía él —No sería capaz de hacerte algo así— Se acercó y le dio un beso en su frente —Arriba muñeca, hay mucho que hacer hoy
—Sí, muchas travesuras— Intentó hacer la voz divertida, pero no logró hacerlo. Arthur se levantó, estiró una mano a Harley y ella la tomó, ayudándola a levantarse.
Días después de eso, algo en Arthur cambió, ella podía saberlo. Se había vuelto más controlador, obsesionado de que todo estuviera bajo sus órdenes, haciendo uso de su mandato de Príncipe Payaso del Crimen.
Y no solamente lo era con sus hombres, también llegó a serlo con ella.
Aquella tarde, Joker tenía que salir, era peligroso, pero tenía trabajo que hacer. Antes de irse, le ordenó a Harley que tenía que quedarse, esta vez le explicó porque debía de quedarse, esperando que ella lo comprendiera. Así fue, pero eso no la dejó tranquila. Iba a arriesgarse mucho.
Aquella tarde en especial, Harley trataba de relajarse paseando por "Carnival". Muchos juegos que debieron de ser la sensación, ahora abandonados en el olvido.
Tenía su toque, debía admitirlo, pero extrañaba mucho su casa en medio de la nada por la carretera, ahí sí se sentía segura.
Los carteles de los puestos de comida deteriorados, de repente se le antojaba comer palomitas de maíz, o algún algodón de azúcar.
Llegó al puesto de tiro al blanco, tomó uno de los rifles y empezó a disparar, aún el mecanismo servía y tenía buena puntería, sin embargo, ya no había premios que reclamar.
Miró el carrusel, dentro de este había un espejo roto. Observó su reflejo en este.
¿Podría estar rota? Creyó que no era así ¿Podría llegar a romperse? No quería pensarlo
Al final, terminó descansando en una de las bancas del pequeño muelle que le pertenecía a la Feria, estirando sus piernas a lo largo de la banca, observando el atardecer y como el sol se ocultaba detrás del mar. De verdad que extrañaba comer palomitas de maíz.
Aunque el chicle en su boca le ayudaba un poco con su antojo, además, podía hacer más bombas.
Lo que el chicle no le ayudaba era todo el tormento dentro de su mente.
Tomó sus días para tranquilizarse, para pensar bien las cosas, y llegar a una conclusión. Pero sentía que era demasiado precipitada.
Recordaba la vez que Arthur en sus consultas dijo que Penny Fleck decía que Thomas Wayne era su padre, cosa que al final fue una vil mentira que Arthur descubrió de la peor forma. Ni Thomas ni Penny eran sus padres.
¿Y si era así, porque existía una fotografía de Penny Fleck oculta en la casa de Thomas Wayne?
Podría tal vez ser una casualidad, pudo haberlo hecho Penny, si ella estaba loca, pudo haber puesto esa fotografía en las cosas de Thomas.
¿Entonces porque Thomas no la desechó?
La mente de Harley avanzaba a mil por hora. Recordó que aquel día, cuando Arthur salió de la sala, Harley a escondidas tomó los pedazos de fotografía y los intentó volver a juntar. Metió la mano en su bolsillo, tenía la fotografía "restaurada" con cinta transparente.
Dio la vuelta a la fotografía, "Mi dulce Cenicienta", claramente tenía una connotación romántica.
Sí, tal vez hubo algo entre ellos, algo que salió mal, obviamente, Harley volvió a trabajar mentalmente. Tal vez Penny decidió chantajear a Thomas diciendo que el hijo que adoptó era de él, pero eso no tendría mucho sentido. Los papeles de adopción existían, regresando al mismo punto en el que se encontraba.
¿Hubo romance entre Thomas y Penny? Tal vez, ¿Arthur nació de ese romance? La posibilidad era mínima, casi nula, pero Harley tenía otra prueba para eso.
Prueba que la inquietaba demasiado.
Los ojos, los malditos ojos de Bruce Wayne eran los mismos ojos de Arthur. Reconocía ese color esmeralda en cualquier parte, ese color del que estaba enamorada.
Ese detalle era el que más la inquietaba, ¿Podría ser?
Harley cerró sus párpados y se llevaba las manos a su cabeza, tratando de pensar más. ¿Y si realmente todo lo que dijo Penny era cierto?
Y una imagen llegó a ella.
Recordó aquel último enfrentamiento con The Batman, cuando Harley golpeó fuerte su martillo contra la máscara de murciélago, tan fuerte que rasgó parte de esa máscara, dejando ver un poco de su rostro.
Su respiración se cortó. Recordó bien la cara. Recordó bien los ojos.
Abrió sus ojos y se tomó de la banca ante la revelación.
"Mierda... Bruce Wayne y Batman son... ¿Son la misma persona?"
Eso explicaba porque en la pelea que tuvo contra él, Bruce era bueno a la hora de pelear, demasiado para sólo ser un niño rico.
Harley miró de nuevo la fotografía de Penny.
—¿Será?... Carajo...— Y otra conclusión llegó a su cabeza tan fuerte como un buen golpe de su martillo. Si de acuerdo a todo lo que pensó era cierto...
¿Joker y Batman eran hermanos?
—Hola— Harley guardó la fotografía al instante y volteó hacía atrás. ¿Cómo se atrevía el idiota del Mensajero a interrumpirla cuando estaba más concentrada?
—No deberías de estar aquí— Lo ignoró, viendo de vuelta al mar.
—Yo lo sé, yo lo sé, todo el mundo me dice lo mismo, pero necesito hablar contigo
Harley viró sus ojos. Se recordó que debía de ser amable, pues gracias a él, Joker seguía vivo.
"No, que se joda"
—¿Qué es lo quieres Mensajero? — Le preguntó, y a ese instante, tenía una barra de chocolate en su cara.
—Un pequeño detalle— Harley tomó el chocolate, sólo lo tomaba porque si tenía hambre y antojo de algo dulce —Quería preguntarte algo
—¿Qué?
—¿Recuerdas el poema del admirador anónimo?
—Eh, sí, creo— Harley miraba la barra de chocolate y el mordisco que le había dado.
—Se que tuviste una primera opinión, pero porque había cierta gente presente. Ahora, dime cuál es tu opinión honesta acerca del poema
Ahí iba a joderla con el mismo tema otra vez, Harley dio otro mordisco al chocolate, lo sacó de su envoltorio y con fuerza, lo tiró al mar.
—No es el lugar ni el momento Mensajero, y mi respuesta sigue siendo la misma
—... Lo sospeché, debí sospecharlo cuando tiraste ese chocolate que te compré con cariño al mar
—Hey, los peces deben de comer algo, que prueben lo bueno
Él se rió de su chiste, Harley sólo quería que él desapareciera.
—Dices puras tonterías Harley
—"Dices puras tonterías Harley" — Harley lo arrendó, provocándole más gracia al Mensajero.
—¿Por qué sigues actuando como si el Joker estuviera aquí ?
—Eh, buena pregunta, déjame pensar Mensajero, se llama fidelidad, y esa no la quebró por nadie
Él se encogió de hombros, ahora con una risa más tímida.
—Tienes razón, Joker hace lo mismo, eres su obsesión— Harley sonrió, triunfante y orgullosa —Eso no es algo bueno Harley, dice lo hermoso que es tu alma...
—Cállate, ¿Quieres? Ya te dije lo que pienso Mensajero, no creas que con poemas, chocolates o palabras bonitas vas a hacer que cambie de opinión
—¿Estas segura de eso?
Harley lo miró ofendida, ¡¿De que iba este imbécil?! ¡¿Por qué tan seguro de que él y ella iban a estar juntos alguna vez?!
—¿Por qué no te vas al carajo?
—Que ruda
—Hablo enserio
Harley miró de vuelta al mar, esperaba que al menos un tiburón se comiera el chocolate que había lanzado.
—Harley, bombón, ¿Puedes escucharme un poco al menos?
Intentó fingir que ese pequeño apodo no le gustó. También intentó fingir ofenderse, pero simplemente no pudo.
—¿Qué quieres?— Intentó volver a ser ruda con él, pero ahora evitaba ver su cara.
—¿Puedes verme Harley?
Respiró profundamente, esperando que la sonrojes de su rostro se apaciguara. Ahora sí volteó hacía él.
—Ya te veo, ¿Qué quieres?
El Mensajero, ahora teniendo su atención, se armó de valor.
—Harley, lo que te voy a decir no es ninguna broma, es enserio... Me gustas mucho, desde la primera vez que te vi, y yo se que estas enamorada de alguien más, pero pensé que eso no es impedimento de decir lo que siento por ti, estamos en tiempo de crisis, cualquier cosa puede pasar y sólo quería que lo supieras...
Harley desvió de nuevo su mirada, no quería delatarse.
—...Pero yo lo sé, yo sé que me vas a rechazar, y no importa. Me conformo con sólo ver tu lindo rostro
Harley estuvo a punto de reír de ternura.
—Que extraño eres, jovencito tonto
El empezó a reírse, Harley luchó por no corresponderle la risa. Así que decidió bajarlo de su nube.
—Escucha, El Sr. J volverá pronto, si te ve aquí te va a hacer lo mismo que a tu ex jefe
—Lo sé, ya me voy...— El Mensajero se levantó, siendo rechazado una tercera vez, metiendo sus manos a sus bolsillos, estuvo por retirarse, pero no sin antes, expresarle otra cosa a Harley, otra cosa más que sentía por ella. Era Preocupación —... Harley, ten cuidado
—¿Cuidado?
—Estás jugando con fuego Harley, si sigues ahí te vas a quemar
Harley no respondió al Mensajero y si hubiera respondido, este no la habría escuchado, pues ya se había retirado.
Ese vacío de vuelta en su estómago, la punzada en su pecho, el hundimiento en su corazón.
"Es un idiota resentido porque no le hiciste caso, por eso dice esas cosas"
Pensó Harley, sin embargo, su cuerpo temblaba al recordar las palabras, que terminó sentándose, abrazando sus piernas.
Dejó caer su frente entre sus rodillas.
—Es un idiota, es lo que es, es un idiota, es un idiota... ¡Mierda!
Levantándose de la banca, caminó a uno de los botes de basura y pateó contra este.
Y antes de que se diera cuenta, la bóveda celeste iluminaba el cielo. Harley caminó un poco hasta al borde del muelle, viendo las estrellas brillar.
La misma pregunta la invadió: ¿Debía de estar asustada?
—A la mierda todo...
Un rato más, Harley volvió a donde se encontraban los demás.
Entró al edificio rojo y amarillo, caminó por los pasillos decorados con figuras sonrientes. Entró a la sala donde descansaba y se encontró con Joker, quién estaba concentrado con algunos papeles en la mesa.
—Hola Sr. J...— Con pocos ánimos los saludo, caminó y se dejó caer en el sofá. Ni siquiera supo si Joker le regresó el saludo.
Tantas cosas pasaron esa tarde, llegando a conclusiones extrañas, y para rematar, la declaración del Mensajero y esas palabras que le dijo, nada la tranquilizaba.
¿Por qué siempre tenía que sentirse confundida?
—¿A dónde fuiste Harley?
—¿Eh?
—¿Qué a dónde fuiste?
—Oh... Fui a pasear por el muelle que está cerca de la Feria. El atardecer se ve lindo desde ahí, deberíamos ir un día que no estés tan ocupado
—Ah, ya veo... ¿Por qué fuiste ahí?
Harley giró su cabeza hacía Joker, quién aún estaba sentado a sus espaldas.
—No lo sé, dijiste que no saliera, así que mejor fui a explorar un poco, el sitio no está tan mal, eh, deberíamos de aprovecharlo
—Harley...— Joker se levantó del lugar, estirándose, al parecer pasó mucho tiempo ahí —No quiero que vuelvas ahí
—¿Qué? ¡¿Pero por qué?!
Joker finalmente volteó hacía ella, incrédulo.
—¿Por qué? Harley, ¿Sabes lo riesgoso que es ahí? ¡Pudo algún matón ocultarse y matarte!
—¿De qué hablas pudín? Es un lugar abandonado, y está dentro de "Carnival", No hay peligro...
—Sí, ¡Sí hay peligro!— Elevó el tono de voz —¡Sí algún idiota nos ve desde fuera y te ve alejarte de los demás, aprovechará para hacerte daño!
—Oye Artie...— Se levantó Harley del asiento, estirando una mano hacía él, en un intento de calmarlo —... Llevaba mi pistola conmigo, y mi navaja fiel, siempre las llevo conmigo, cualquier idiota no tendría oportunidad conmigo
—¿Y si eran más de dos? ¿Tres? ¿Cuatro?
Harley frunció el ceño pero sonrió a la vez. Esas preocupaciones de Arthur le daban ternura.
—Exageras cariño— Se acercó poco a poco, aún tranquila —No hay manera de que—
—¡Si la hay!
Haley dejó de sonreír. Joker intentaba no perder los estribos, pero estaba tan alterado aquellos días, todo desde que vio esa maldita foto —Da igual, ¿Pero sabes algo? De aquí no sales
—... ¿Qué?— Harley preguntó incrédula —Art, estoy dentro de "Carnival", tú me has dicho que aquí estoy protegida, nadie puede hacerme daño
—¡Si pueden!
—Oh... Ok, no volveré a ir al muelle, sólo lo haré si voy acompañada...
Joker se cruzó de brazos, como si estuviera esperando algo, Harley comprendió.
—...Acompañada por ti, cielo
—Así me gusta, pero de cualquier forma es demasiado riesgo para ambos. Por ahora, aquella zona está prohibida.
—Ugh...— Harley viró sus ojos y se cruzó de brazos. Joker notó eso, y no se lo tomó a bien.
—¿Qué? ¿No te pareció?
Ahora, Joker se escuchaba molesto. Harley no supo que responder.
—Caray, ¿Qué te pasa? ¿Pasó algo malo?
—... Habrá cosas malas, y necesito ocuparme de ellas. Harley, será mejor que no salgas, quiero que estés aquí, te lo pido por favor Harley, al menos sigue esa órden ...
Harley lo miró de pies a cabeza.
No quería que hubiera otra pelea, no lo quería, apenas habían tenido buenos días, ¿Por qué otra vez otra pelea? ¿Por qué no pueden tener un largo periodo tranquilo?
—Art, por favor, ¿Dime que ocurre? ¿Tan malo es lo que va a—
—¡Ocurre que no quiero que salgas de aquí!
—Espera, ¿Te refieres a aquí, al edificio? ¿No salir del edificio?
—Vaya, si entiendes lo que digo
Impactada era poco decir para lo que sintió Harley en ese momento.
—... ¡¿Pero por qué?!
—¡Va a pasar algo malo Harley! No puedo explicártelo, es algo malo, y necesito que te quedes aquí
"Dile la verdad, dile que desde aquel día que trajo todo el robo, viste como todos la vieron con deseo. Dile que estas enfermo de celos"
—Pero, ¿Será necesario quedarme aquí?
—No me escuchas, ¿Verdad?
Harley quedó en silencio.
¿Qué carajos pasaba con Arthur ahora?
—Si, te escucho, sólo quiero saber si es tan malo lo que va a pasar, tal vez pueda ayudarte Artie, puede que sea riesgoso, pero tu me has entrenado, me has enseñado como pelear, como engañar a los idiotas, ¡Has sido el mejor maestro! ¡Puedo contra todo eso y más!
—¡No!
Sus cejas se encorvaron de decepción.
—¿Por qué no, pudín?
—¡No quiero que te vean los demás! — Lo admitió finalmente — ¡Me enferma que los demás te vean de esa forma tan lujuriosa! — Joker se llevó una mano a su cabeza, odiaba no poder controlarse últimamente —Carajo, los he visto, he visto como incluso los idiotas de mis hombres te ven. Mierda, ¡Odio que lo hagan cuando ya les dejé en claro que tú eres mía!
La verdad es que Joker tenía una batalla interna todos esos últimos días, batalla que estaba perdiendo.
Harley tembló por dentro. Quedó desconcertada ¿El sabría lo que pasó en el muelle? Carajo.
—¿Es por eso? Mierda, Art, ya te he dicho que—
—Sí, es por eso, búrlate
—¿Qué?
—¿Te parece gracioso? Entonces búrlate
—Oye pudín, cálmate
—No me pidas eso
—¡Arthur! ¿Por qué no puedes...?
—¡No me llames por ese nombre!
Irritado, empujó a Harley.
Harley tropezó y logró detenerse por la mesa que estaba justo detrás de ella. Pero lo que realmente la detuvo fue el escalofrío que trazó su espina dorsal como relámpago.
Petrificada, no podía decir nada ni hacer nada, sólo lo veía, veía como Arthur perdía los estribos.
No, no era Arthur, era el Joker a quién veía.
—Conmigo no te equivoques muñeca, tú sabes... Tú sabes muy bien Harley que si te portas bien puedo ser el dulce pudín que amas, pero si te portas mal y no de la forma que nos gusta a ambos, puedo ser muy amargo...
En los ojos de Arthur podía ver toda la ira, desagrado, desencanto y rencor.
"Estás jugando con fuego Harley, si sigues ahí te vas a quemar"
Escuchar dentro de su cabeza las palabras del Mensajero hizo que todo explotara.
Ahora sí debía de estar asustada.
—Ar... Joker...— Se mordió el labio apenas hizo la corrección de su nombre. Esperó que no respondiera por eso.
Pero ella no era la única con una pelea interna.
Arthur quedó impactado de sus propias palabras. El era un sádico, cruel y despiadado, claro, pero desde que la conoció, intentaba modularse sólo con Harley, sólo con ella y por ella.
Recordaba qué en Arkham, usualmente cambiaba la historia de su origen, diferentes versiones para cada psiquiatra, jugando a tener un pasado de opción múltiple.
Pero con ella fue diferente, con ella dijo su verdadero pasado, al principio lo hizo porque era la única psiquiatra de Arkham, que decía, la única persona en Arkham que le sonrió de verdad.
Pero ahora las cosas se estaban desmoronando, caía a pedazos.
Se alejó de ella, apretando sus puños, se dio la vuelta y dejaba que la ira se sosegara.
"Sólo eres un perdedor debajo de ese maquillaje"
Otra vez estaba ahí él, pero decidió ignorarlo.
Volvió a dirigirle la mirada a Harley, ¿La de ella? Apuntaba al suelo.
—Harley, lo siento...— Con un suave toque, la tomó de sus hombros y la abrazó—... Lo siento Harley, perdón muñeca, lo lamento, eres una buena princesa, eso es lo que eres. Perdí el control de nuevo, mierda, lo siento mucho Harley, no quise hacer eso, yo no...
Y un sinfín de "Lo siento". Arthur se llevó una mano a su cabello, acomodándoselo, y aunque hacía que Harley lo viera, no podía corresponderle la mirada. Se encontraba tan avergonzado.
—Oye— Harley se animó a interrumpirlo, a pesar que se la pensó dos, o tres o tal vez cien veces—... Es mi culpa. Estás presionado y busqué pelea, no debí hacerte enojar...
—No, no Harley, perdón, no tienes la culpa de nada, sé que puedo ser difícil a veces...
Acarició su mejilla, y con su mano libre, tomó la mano que fue herida. Acarició la cicatriz con su pulgar, recordando su promesa.
Y un sentimiento extraño nació en Arthur.
—... Conmigo no vas a volver a vivir lo que sufriste...
Harley sintió sus fibras sensibilizarse, quiso derramar lágrimas al recordar su pasado, pero eso ya no importaba, estaba junto a Arthur, el único que la protegía de las adversidades del mundo.
Pero, ¿Realmente la protegía?
—¿De verdad, Ar- Sr. J?
—Sí... Y puedes llamarme Arthur, lo siento también por eso...
Qué jodido estaba. Realmente estaba jodido.
Harley cerró su puño, abrazando con sus dedos el pulgar de Arthur. Ante ese gesto no pudo más. Se abrazó a ella, temblando, y riéndose de vuelta.
Lo único que ella pudo hacer fue abrazarlo, hasta que el dolor de Arthur desapareciera, ya se encargaría de su propio dolor después.
"¿Sabes que es gracioso? Ella también es una perdedora. Es de las pocas que entiende el remate de este chiste"
Joker quiso reír, pero no pudo.
En cambio, Harley no quería llegar a la conclusión que temía: Amar al Joker era más difícil de lo que parecía. Y evitó llorar por su miedo frente a él.
...
"Love
I said real love
It's like feeling no fear
When you're standing in the face of danger
'Cause you just want it so much
A touch
From your real love
It's like heaven taking the place of something evil
And lettin' it burn off from the rush
Yeah, yeah (fuck)
Darlin', darlin', darlin'
I fall to pieces when I'm with you
I fall to pieces
My cherries and wine
Rosemary and thyme
And all of my peaches (are ruined)
Love
I said real love
It's like smiling when the firing squad's against you
And you just stay lined up
Yeah (fuck)
Darlin', darlin', darlin'
I fall to pieces when I'm with you
I fall to pieces (bitch)
My cherries and wine
Rosemary and thyme
And all of my peaches (are ruined, bitch)
My rose garden dreams
Set on fire by fiends
And all my black beaches (are ruined)
My celluloid scenes
Are torn at the seams
And I fall to pieces (bitch)
I fall to pieces when I'm with you
Why?
'Cause I love you so much
I fall to pieces
My cherries and wine
Rosemary and thyme
And all of my peaches (are ruined, bitch)
Are ruined (bitch)
Are ruined (fuck)"
— Lana del Rey – "Cherry"
