Resumen: Diez años después, los antiguos problemas permanecen. Adrien siendo manipulado por su padre, Marinette esforzándose en su carrera, Luka sufriendo por sus errores del pasado y Kagami tratando de construir su futuro. Papillon aún sigue haciendo de las suyas.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada
BAS LES MASQUES
CAPÍTULO 28
Apartamento de Adrien
Dos días después
Adrien asintió levemente para que Plagg abriera la puerta de su apartamento, pues él tenía las manos ocupadas. Marinette estaba en sus brazos, con los suyos alrededor del cuello. La pesada bota que inmovilizaba su pierna colgaba un poco, pero no importaba porque Adrien se aseguraría de que la chica no moviera un dedo.
-Ugh… chaton, puedo caminar- dijo Marinette rodando los ojos- solo necesito una muleta y…-
-No voy a permitir eso, ma lady. El doctor dijo que no debías apoyar- dijo Adrien sonriendo travieso- además, Alya me matará si se me ocurre dejarte hacer algo-
-Pfff…- se quejó la chica.
Adrien rió y ayudó a Marinette a sentarse en el sofá de la sala, corriendo para buscar un taburete para colocarlo bajo la pierna de la chica y poderla mantener en alto. Le puso un beso en la frente.
-Ahora, prepárate psicológicamente porque Alya planeó esto en grande- dijo Adrien.
-Me sorprendería si no lo hiciera- dijo Marinette- ¿se la pasó ordenando a todo el mundo mientras ella estaba sentada moviendo un dedo para dirigirlos?-
-Exactamente- dijo Adrien- pero es mejor así, no queremos que el bebé nazca antes de tiempo-
Mientras estuvo en el hospital, sus padres la habían visitado y le habían dicho lo aliviados que estaban de que hubiera despertado. Cuando Adrien aún estaba fuera (afeitándose) Tom y Sabine le contaron que el chico no se separó de su lado, y Tikki le contó que estuvo tentado a usar el deseo de los Miraculous. Estaba aliviada de que no lo hubiera hecho, pero se conmovió de escuchar eso.
Cuando su mejor amiga la visitó, Alya la amenazó de muerte si es que volvía a asustarla así. Marinette hubiera reído si no le preocupara que su mejor amiga entrara en trabajo de parto prematuro por el estrés. No había olvidado lo mucho que se había asustado en el sótano del edificio con Lila torturándola. Se sacudió esa imagen cuando Kagami y Luka la visitaron, contándole que sabían su secreto pero podía estar a salvo con ellos. Alix también la visitó, y le contó que cuando fue Bunnyx había visto lo que sucedería y estaba aliviada de que todo hubiera salido bien.
-Porqué no nos avisaste- dijo Adrien frunciendo el entrecejo.
-Porque si no sucedía, el futuro cambiaría y no tendremos a…- comenzó a decir Alix, y después dibujó en el aire las letras H, U, G y O. Adrien la miró sorprendido y Marinette se cubrió la boca con las manos.
Los Dupain-Cheng querían que regresara con ellos a su casa, pero Adrien la convenció de quedarse en su apartamento para poder cuidar mejor de ella.
¿Y qué sucedía ese día? Bueno, Alya había organizado una fiesta de bienvenida, invitando a todos sus amigos. Marinette estuvo a punto de negarse pero Chloé Bourgeois entró a su habitación de hospital para hacerla entrar en razón.
Tal y como lo habían previsto, unos minutos después de que Marinette estuvo en su sitio y Adrien le llevó un vaso con agua, Alya llegó para comenzar con la fiesta, seguida de Chloé Bourgeois. Detrás de ellas dos iban Nino, Kim y Max llevando consigo todas las cosas de ambas mujeres.
-Este apartamento es ridículo, completamente ridículo- dijo Chloé rodando los ojos y cruzando los brazos claramente disgustada- Adrichou, creí que tenías mejor gusto-
-Chloé…- dijo Adrien en tono de advertencia.
-Sí, sí, ya sé- dijo la rubia rodando los ojos- vamos a tener esta fiesta. Vamos, DJ, sirve de algo y cuelga esos adornos ahí…-
Nino gruñó pero hizo lo que le dijeron mientras que Alya se dejaba caer en el sofá junto a Marinette e instruía a Max que llevara a la cocina los bocadillos que había preparado. Adrien se sentó en el descansabrazos del sillón junto a Marinette, siendo instruido por la pelirroja de no moverse de ahí en caso de que Marinette necesitara algo.
Después de ellos, Alix y Nathaniel entraron juntos, seguidos de Marc. Los artistas habían creado una pancarta que decía "Bienvenida Marinette" con grafitti y varios dibujos de Marinette.
-Sebastien hizo estos dos- le dio Marc con una sonrisa- pero cuando llegue te lo va a decir él mismo, así que tienes que hacerte la sorprendida-
-Por supuesto- dijo Marinette.
-¡Teté!- escucharon gritar a Sebastien desde la puerta.
El pequeño corrió hacia Marinette y se lanzó a abrazarla. Adrien lo detuvo, haciéndolo evadir la pierna herida de la chica. A ella no le importó: dejó que Sebastien se sentara en su regazo.
-Sebastien, qué gusto verte, petit-
-Teté, no me dejaron entrar al hospital a verte- dijo el niño inflando las mejillas.
-Lo sé, pero recibí todos tus dibujos-
-Sabes porqué no podías entrar, ¿verdad?- dijo Kagami. El niño asintió agitando sus cabellos.
-Mira ese dibujo, Teté- dijo el niño señalando hacia la pancarta que Marc y Nathaniel había colgado en la sala- yo lo hice-
-Wow, ¿en serio? Eres todo un artista-
Luka y Kagami estaban tomados de las manos y sonrieron entre ellos, acercándose a abrazar a Marinette.
-Estoy aliviado de que estés bien, Mamamarimanette- dijo Luka en voz baja mientras que la abrazaba- nos diste un susto a todos-
-No vuelvas a hacer eso- dijo Kagami seriamente.
Marinette sonrió y, de pronto, borró su sonrisa. Había una cosa que aún no sabía, y era el desenlace de la historia con la chica akumatizada que le había causado esos días en el hospital.
-Esperen, ¿qué pasó con Mallory?- peguntó Marinette.
Luka miró a su novia con una sonrisa traviesa, y ésta se la devolvió. Tanto Adrien como Marinette parpadearon confundidos. El rubio tampoco estaba enterado de lo que había sucedido porque sus días habían pasado junto a la cama de Marinette.
-Regresó a Nueva York- explicó Luka encogiendo los hombros- o al menos eso intentó-
-¿A qué te refieres?-
-Quiso huir a Nueva York para evitar pagar las multas que el juez le impuso- dijo Kagami- no contaba con que nuestro abogado había logrado bloquear su pasaporte hasta que pagara. No estaba nada contenta-
-Me imagino- dijo Marinette, reprimiendo un escalofrío al recordar lo que Mallory había intentado hacer. Adrien notó eso y frotó suavemente su hombro.
-Finalmente pidió un préstamo al banco para poder pagar todo y se fue jurando no volver jamás a París- dijo Kagami encogiendo los hombros- le fue mejor que a Lila después de todo-
Marinette sonrió levemente. En el par de días en que había permanecido en el hospital después de despertar, la chica se enteró de que Gabriel y sus cómplices no habían sido muy bien recibidos en prisión. Después de haber aterrorizado a París por más de diez años, la mayoría de los reos tenían al menos un pariente que fue afectado por los akumas y obviamente no lo habían tomado muy bien.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el resto de sus amigos. Mylène e Ivan llevaron con la máquina de café, después Juleka y Rose llegaron de Milán para la fiesta. Aurore y Mireille también fueron.
Adrien se deslizó en el sillón sentándose junto a Marinette y abrazándola. No podía evitar sonreír. Su Lady estaba con él y no podía ser más perfecto.
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Le stade des Princesses
Tres semanas más tarde
El estadio estaba lleno de gritos y vitoreas en el estadio, todos los espectadores parecían emocionados por el campeonato que estaban a punto de ver. Ese día sería la competencia mundial de esgrima femenil en la que Kagami participaría. Entre los gritos de los asistentes, los de Marinette no se alcanzaron a escuchar.
-¡Adrien, en serio no seas ridículo!- exclamó Marinette exasperada.
Pero Adrien no la escuchó. Había aceptado llevarla al evento y la había llevado en auto hasta el estadio. Tras estacionarse en el sitio accesible, la hizo subir a su espalda y la llevaba así por las gradas hasta su sitio.
-Lo siento, princesse, pero accedí a traerte con la condición de que no apoyarías tu pie- dijo Adrien- creíste que no lo iba a hacer, ¿verdad?-
Marinette gruñó, pero no respondió nada. Adrien rió en voz baja mientras que caminaba hacia sus sitios, junto a Luka y Sebastien en la primera fila del evento.
-¡Teté, tío Adrien!- dijo Sebastien- vengan pronto, maman va a competir-
Con ayuda de Luka, Adrien puso a Marientte en su asiento y se sentó a su lado. Como había dicho Sebastien, la competencia había comenzado y Kagami estaba en primera fila. Ninguno de los dos se acostumbraban aún a que Sebastien se refiriera a la japonesa como maman.
Desde la arena, Kagami levantó su careta para mirar a sus chicos, sonriendo y guiñándoles un ojo antes de volverá la poner en su sitio y volverse para combatir.
-¡Vamos, maman!- gritó Sebastien emocionado al ver las hábiles estocadas de Kagami y cómo fácilmente venció a su rival- ¡mira papa, maman ganó!-
Los chicos aplaudieron, y el teléfono de Adrien sonó. Era Nino enviándole un mensaje diciéndole que Alya acababa de tener al bebé y que fueran tan pronto como pudieran.
-Creo que Nino debe estar a punto de desmayarse- dijo Adrien en voz baja.
-Vamos tan pronto como salgamos de aquí- dijo Marinette mirando de reojo a Kagami, que había vuelto a ganar su combate.
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Montmartre
Tres meses después
El bebé de Alya había nacido fuerte y bien a pesar de todos los sustos que había pasado. Estaban tan emocionados que nombraron a Adrien y a Marinette como padrinos tan pronto como los vieron entrar a la habitación del hospital.
Después de la desgracia de Gabriel Agreste y la caída de su imperio de moda, toda su fortuna había caído en manos de Adrien. Marinette lo acompañó a la mansión, donde encontraron el pasaje hacia la bóveda donde estaba el cuerpo de Emilie. Adrien lloró por ella, por supuesto, pero junto a Marinette ambos la sepultaron y pudieron poner fin a ese asunto.
Una vez que hizo eso, Adrien decidió vender la mansión y donar el dinero que obtuvo para varias causas. Dividió la fortuna de su padre en partes, una para compensar a los empleados por el cierre de Gabriel, lo cual hizo generosamente, y el resto lo guardó para ayudar a Marinette en su nueva empresa.
Adrien compró el local de tres plantas que le había gustado a Marinette en los Champs-Elysées y se encargó de preparar todo el mobiliario que necesitaba. Conservó aún los contactos de los mejores trabajadores de Gabriel para proponerles un trabajo.
Tan pronto como Marinette se sintió mejor, ambos fueron juntos a abrir el sitio. El primer piso estaba lleno de escaparates y percheros para que las prendas se colgaran ahí, además de una caja. El segundo piso era para los costureros y las máquinas de tejido, al menos por el momento. Y le tercer piso era una oficina con dos escritorios, uno para Marinette y sus diseños y otro para Adrien quien sería su administrador. Las primeras semanas ambos trabajaron en la planta baja porque Marinette no podía subir, pero después tomaron sus lugares en sus oficinas.
Los ojos de Adrien la miraban con adoración cuando Marinette sonrió emocionada al ver cómo había quedado el lugar.
Cuando Marinette pudo finalmente apoyar su pierna, Adrien la invitó a Montmartre a un pequeño restaurante a cenar. Para la ocasión, Marinette usó un vestido corto de mangas largas, la mitad superior con una brillante tela color plateado y la parte inferior con una falda color negra que llegaba a la rodilla. No usaba tacones porque su pie izquierdo aún seguía ferulizado, en vez de ello un sencillo zapato de piso.
-Te ves hermosa, ma lady- dijo Adrien, quien usaba un traje que Marinette había diseñado personalmente.
-Tú no te ves nada mal, chaton- le dijo ella.
-Por supuesto que no, soy irresistible- dijo el chico guiñándole un ojo- sobre todo cuando uso un traje hecho por la mejor diseñadora de París-
Marinette rió y entró junto a él al restaurante, tomando su mano. Era un sitio sencillo pero muy hermoso, donde ambos habían tenido una de sus primeras citas.
-Dijiste que querías decirme algo- dijo Marinette una vez que se sentaron y el mesero sirvió sus copas de vino.
-Por supuesto- dijo Adrien sonriendo ampliamente aunque ella pudo notar una sonrisa nerviosa. Extendió sus manos y tomó las de ella- te amo desde el primer día en que te conocí, Marinette-
Ella rió en voz baja.
-Yo también te amo, Adrien…-
Adrien sacudió la cabeza. Metió la mano en el interior de su saco y sacó del bolsillo una pequeña caja cuadrara, con un anillo en su interior.
-Marinette, ¿quisieras ser mi esposa?- dijo él.
Marinette casi tiró la copa de vino al escuchar la propuesta de matrimonio del hombre que amaba.
-¿Qué… qué fue lo que dijiste?-
-Que quiero que seas mi esposa, ma lady- dijo Adrien.
Al ver la sonrisa de la chica, Adrien tomó el anillo y lo deslizó en el dedo de Marinette con cuidado, antes de que ella lo abrazara, casi saltándole encima y haciéndolos caer al suelo. Los empleados del restaurante se acercaron a ellos alarmados, pero ambos chicos se echaron a reír de buena gana.
-Lo siento, lo siento- dijo ella mientras que Adrien la ayudaba a incorporarse- soy tan torpe-
-Eres perfecta- rió él sacudiendo la cabeza y acomodando su traje- no te querría diferente en ningún detalle-
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Champs-Elysées
Un año más tarde
El pequeño local que la pareja había comprado estaba lleno de vida y movimiento, ahora más que nunca. Ya que el negocio había crecido tanto y Adrien había terminado su carrera, Marinette había contratado a dos administradores para sustituir a Adrien y había dividido su oficina en dos. Manon Chamack, quien estaba en el colegio en esos momentos, se había convertido en su asistente en sus ratos libres.
-Madame- dijo la empleada que estaba encargada de los pedidos, entrando a su oficina tras llamar a la puerta- el mes pasado me pidió que le recordara que mañana tiene una cita para la prueba del vestido de novia de mademoiselle Kubdel-
-Gracias por recordarme, Violette- dijo Marinette con una leve sonrisa- por favor llama a Alix y recuérdale de la cita. Y que no puede traer a su prometido-
-Oui, madame- dijo Violette, disculpándose y saliendo.
La atención de la mujer regresó a su libreta de diseño, cuando de pronto un agudo quejido a su lado la distrajo de su dibujo. En vez de molestarse por la interrupción, sonrió levemente y miró el reloj. Las cuatro de la tarde. Marinette se inclinó al suelo para sacar al pequeño de su portabebé y lo acunó en sus brazos.
-El tiempo pasó tan rápido que no me di cuenta de que ya era tu hora de comer, Hugo- dijo Marinette, descubriéndose el pecho para alimentar al bebé. Hugo se prendió y comenzó a alimentarse con sus ojos bien abiertos hacia su maman- parece que se le hizo un poco tarde a papa, ¿no crees?-
Hugo no respondió, siguió mirándola con enormes ojos mientras comía y le sonreía. Marinette sabía que no tenía idea de lo que le estaba diciendo, pero siempre adoraba esa sonrisa. Le recordaba a su chaton cuando eran adolescentes.
Y hablando de su chaton, escuchó sus conocidos pasos subiendo la escalera hacia ella. Sabía que era él porque siempre subía de dos en dos escalones. Llamó a la puerta dos veces y entró tras el "pasen".
-Salut, ma lady- dijo el chico acercándose a ella e inclinándose para besarla- parece que llegue a la hora de comida-
Hugo dejó escapar un quejido porque su papa estaba distrayendo a su maman, pero ellos solo rieron. Adrien besó rápidamente la cabeza del bebé y se sentó del otro lado del escritorio.
-¿Qué tal estuvo tu día, chaton?-
-Largo- dijo él- ya quería venir a verlos a ambos-
Adrien sonrió ladeando la cabeza al mismo tiempo que Hugo terminaba de comer. Tomó al bebé mientras que Marinette se acomodaba nuevamente la blusa y lo acomodó sobre su hombro. Un gran eructo escapó del pequeño, haciendo reír a sus padres.
-Hugo, si sigues así le ganarás a Plagg-
-Ja, como si eso fuera posible- dijo el kwami aludido cruzando los brazos.
Adrien acomodó a Hugo en sus brazos, y éste se acurrucó para volverse a dormir.
-Marinette, ¿no crees que Hugo quiera un hermanito?- dijo el rubio con una expresión traviesa.
-¡Tiene dos meses, Adrien!- dijo Marinette, y la sonrisa de Adrien se amplió al ver que su rostro se había enrojecido ante la sugerencia- no creo que quiera nada más que comer y dormir!-
-Eso sí que es vida…- comentó el kwami.
-Es lo único que tú haces, Plagg- dijo Tikki.
Los cuatro rieron. Sí, Hugo apenas tenía dos meses y pasaba la mayor parte del tiempo con su madre en su oficina. Cuando Marinette estaba ocupada, Manon lo vigilaba, y cuando Adrien se lo llevaba al trabajo, siempre llevaba consigo una hielera con biberones con leche materna.
-Bueno, eso no significa que no podemos ir practicando- dijo Adrien alzando las cejas repetidamente, haciendo que la chica se sonrojara otra vez.
-¡Adrien!- dijo Marinette casi haciendo caer sus papeles al suelo de la impresión.
Ambos rieron en voz baja por un momento.
-¿Hora de irnos?- dijo Adrien volviéndose a ella.
Marinette asintió, guardando con cuidado sus diseños en la caja fuerte de la oficina antes de tomar su bolso. Adrien acostó al bebé en el portabebé y colocó con cuidado los arneses.
-Vamos, Hugo, vayamos a casa-
El pequeño le respondió con un enorme bostezo.
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Apartamento de la familia Couffaine
Esa noche
Luka había regresado del trabajo temprano y junto con Kagami habían podido ayudar a Sebastien a hacer su tarea. Kagami lo adoraba, pero no era tan laxa como él con la disciplina y no permitía que el pequeño utilizara sus encantos para evadir sus responsabilidades. Lo mismo con la hora de dormir.
Desde que había comenzado a quedarse a dormir en casa de Kagami hacía poco más de un año, Luka había adorado el concepto de los futones, y había arreglado su apartamento para ello. Tras poner a Sebastien en el suyo en su habitación, Luka salió a la sala a tomar una taza de té antes de ir a su habitación.
Kagami estaba cambiándose, y si bien estaba dándole la espalda, Luka no pudo evitar quedarse boquiabierto mirándola. No podía creer su suerte de que esa hermosa mujer lo amara. Notando la mirada de su esposo Kagami sonrió traviesa, se puso encima una de las playeras viejas de Luka como pijama y se acercó a él.
-Te ves rojo, ¿tienes fiebre?- dijo ella traviesa.
Luka salió de su sorpresa y se sentó en el suelo, sobre el futón.
-Para nada- dijo él dejando el té a un lado y suspirando largamente. Había tenido un día corto pero muy pesado, y estaba aliviado de volver a casa con ella.
Kagami volvió a sonreír traviesa y se sentó entre sus piernas, llevando consigo un libro para leer un rato. Luka dobló sus rodillas para que ella se acomodara mejor y volvió a tomar su taza de té, acariciando el brazo de la mujer inconscientemente con su mano libre.
-En una semana es la boda de Alix y Nath- recordó Luka de pronto.
-Lo sé- dijo ella cerrando el libro y apoyando su cabeza en el pecho de él- tenemos que ir con Marinette a recoger mi vestido y los trajes de ustedes dos-
-Mmm…- estuvo de acuerdo Luka, dejando la taza vacía a un lado y acariciando las rodillas de Kagami con la punta de sus dedos- no puedo esperar a verte en el vestido que Marinette hizo para ti-
Luka deslizó su mano por sus muslos hasta su abdomen por debajo de la playera que Kagami usaba para dormir.
-Este petit pois comienza a notarse- dijo el chico apoyando su mentón en el hombro de ella.
-Lo sé- dijo Kagami extendiendo su cuello y dejando que Luka la besara- no sé si Sebastien pueda guardar el secreto mucho tiempo más con lo emocionado que está-
-O tu madre- dijo Luka- está emocionada porque será abuela-
-Sabes bien que mère ya es abuela- dijo Kagami sacudiendo la cabeza- pero sí, le emociona su segundo nieto-
Luka la abrazó y se dejó caer con él hacia atrás para besarla. Adoraba a esa mujer, y no podía comprender cómo no se había dado cuenta antes. Sabía que los dos habían estado segados, enamorados de otras personas, que ni siquiera se habían visto de verdad. Ahora estaban casados, con un hijo de seis años y otro en camino.
-Jagged y Penny dijeron que vendrán a visitar- dijo Kagami- creo que están tan emocionados como mère-
Luka rió en voz baja sin soltar a su esposa.
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FIN
¡Hola a todos! Espero que les haya gustado esta historia. Nunca había actualizado tan rápido pero era por la cuarentena. Creo que en el siguiente fic será de nuevo cada 2 días. En el próximo habrá un par de parejas no convencionales y de las que he leído muy poco hasta este momento a demás de mucho angst, a ver que tal. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Abrazos.
Abby L.
