Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.
Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.
~EE~
Capítulo 24: Vientos de cambio
Edward se reprendió mentalmente por tomar la decisión incorrecta con relación a revelar el hechizo de L y cómo todos los humanos en Evermore pensaban que era 1827 cuando en realidad era 2010. Quería evitarle a Bella la sobrecarga de información, y tomó la decisión unilateral de no revelar ese detalle. Ahora le había caído encima.
Bella ya había aceptado que era un vampiro y que hay otros como él en el mundo. Aceptó esto con su usual aplomo lógico. Enfrentando los hechos, comprendió lo que pasó y después de considerarlo por unos minutos, haciendo preguntas complementarias para sacar los detalles, Bella ya ha llegado a la conclusión que Edward era un vampiro que usaba animales en vez de humanos para alimentarse y que no era una amenaza para su seguridad. Aunque no era completamente acertado, era mucho mejor que el que huyera gritando en la noche y posiblemente hacia las garras de James. Luego algo había conectado en su mente, y se dio cuenta que Evermore no era todo lo que había creído. Como resultado, él solo consiguió abrumarla con sentimientos de traición.
"Hola, chica hermosa."
Edward pausó brevemente tras escuchar una voz a través de las paredes de la mansión. En su autoflagelación, Edward no se dio cuenta que otra mente funcionaba cerca. Una sensación de miedo lo inundó tras escuchar a alguien más que Bella en la casa, pero al instante reconoció quién era y se relajó significativamente. Entonces, el arrepentimiento lo golpeó con fuerza. Gruñéndose a sí mismo por no prestar atención a nada más que su necesidad de encontrar a Bella, Edward salió disparado hacia la biblioteca. Nunca se perdonaría si algo le pasaba por su propia negligencia.
Edward encontró a Bella contra un librero, agarrando su camisón en su pecho, mirando con ojos amplios a la mujer sentada sobre la escalera rodante. La visitante traía puesto un tradicional vestido de lino irlandés en un color trigo neutro sin ningún adorno de listón, solo una banda bordada en torno al dobladillo.
"Joder, Edward, ella es bonita," la chica sonrió, meciendo ligeramente una pierna cruzada como si nada le preocupara.
Bella continuó mirando recelosa a la mujer, luchando en su interior entre tratar de huir por su vida o correr a la seguridad de los brazos de Edward. La intrusa tenía un aire de inocencia en sus juveniles rasgos que al instante puso a Bella en alerta. Había confiado en Edward y mira lo que le había provocado—sentimientos de total humillación y traición. A Bella no la engañarían de nuevo. No la engañarían dos veces.
"Maggie," Edward dijo simplemente, asintiendo ligeramente.
Maggie soltó una risita y bajó de la escalera de un salto, aterrizando suavemente a unos cuarenta centímetros frente a Bella, causando que soltara un chillido agudo y se pegara a un más al librero. Maggie inclinó su cabeza hacia un lado, sus brillantes rizos rojos rebotando por el impacto del salto mientras estudiaba el rostro de Bella.
"No hay razón para que la asustes, Maggie," Edward le advirtió con un gruñido bajo.
"Deberías estar un poco más receptivo a mi presencia, Edwararo," Maggie sonrió, dando un exagerado paso hacia atrás. "Alice pensó que podrías necesitar algo de refuerzos. Carlisle llamó a todos, y ya que solo estamos a un salto de distancia, ¡aquí me tienes! Má y pá están ayudando a encontrar a L."
Edward fulminó a Maggie con la mirada, haciéndola reír aún más.
"Mi nombre es Maggie," anunció, tendiéndole la mano a Bella en saludo. "Es un placer conocer a la mujer que domesticó a la bestia emo."
"Maggie…" Edward gruñó.
"Silencio. Ya tienes suficientes problemas con la señorita Bella, aquí presente. Alice nos puso a todos al tanto de lo que estaba pasando aquí. No me necesitas también enojada. Podría tratar de hacerla vag…"
"No termines eso," ordenó, pasando una mano por su cabello en frustración.
Había ocasiones en las que Edward verdaderamente odiaba ser un vampiro, y la falta de privacidad era la característica número uno que odiaba. No había pasado ni media hora de consumar su relación con Bella y su familia probablemente ya sabía con gran detalle lo que había pasado entre ellos.
"Inobora," Maggie soltó una risita, sacándole la lengua a Edward.
Bella continuó mirando a los dos, su corazón a punto de salirse de su pecho. ¿Quién era esta persona? ¿Por qué estaba aquí? ¿Para qué servía su presencia?
"Será mejor que le explique todo antes que se vuelva termonuclear," sonrió Maggie, mostrando una boca llena de afilados dientes blancos. "Sé bueno y prepárale un té o algo, chico E. Oh, espera. Ya no eres un chico, ¿cierto?"
La cabeza de Edward cayó a su pecho. El infierno estaba ahora en la biblioteca de la Mansión Masen, y estaba escuchado las risitas de los ángeles de Satán.
"No la lastimaré. Lo sabes," insistió Maggie.
"¿Necesitas algo, Bella?" Edward preguntó en voz baja.
La cabeza de Bella se volvió de golpe de Maggie a mirarlo a él, sus ojos amplios y sin parpadear. Edward se veía casi vacilante, como si dejara todo a su voluntad. La sinceridad en sus ojos y su comportamiento suavizó la actitud de ella, solo un poco. Tal vez le había dicho la verdad.
"Té. Té sería fantástico," Bella tartamudeó.
"¿Bella?" Edward preguntó con dulzura.
"¿Mmmm?"
"Maggie no te hará daño."
"¡Él dice la verdad!" Maggie anunció con suficiencia antes de estallar en risitas. "Ahora, fuera, Emoward. ¡Fuera!"
Edward suspiró innecesariamente, al ver la conversación entre ella y Alice en la mente de Maggie y lo importante que era que Maggie hablara con Bella si quería que superara sus sentimientos de traición.
"Jesús, muchacho. No voy a lastimarla. Tú has hecho muy buen trabajo por tu cuenta. ¡Fuera!" Maggie ahuyentó a Edward y dio un paso hacia Bella.
Con un bufido y un suspiro, Edward desapareció por el pasillo. Bella parpadeó con asombro. Habían hablado de características vampíricas, y sabía que podía correr rápido, pero verlo en acción era un acontecimiento increíble. Sin importar cuántas veces saliera corriendo, estaba segura que nunca se acostumbraría a la experiencia.
"Sin duda lo tienes todo confundido, ¿no es así, señorita Swan?" Maggie sonrió.
"El sentimiento es mutuo," Bella murmuró, sin moverse de su lugar pegada de espaldas a las estanterías.
"Muy bien, terminemos con las formalidades antes que vuelva el hombre Emo. Sabes que soy vampiro."
Bella asintió sin decir nada.
"Sabes que algunos de nosotros tenemos talentos especiales."
De nuevo, asintió.
"Sabes que va a ser una muy larga noche si solo asientes como un maldito piquero."
Bella asintió otra vez, recibiendo un ligero suspiro exasperado. Maggie rodeó la habitación y se dejó caer de lado en un mullido sillón de terciopelo rojo, sus piernas colgando sobre el reposabrazos.
"Mi talento es que soy un detector de mentiras."
Los ojos de Bella se abrieron, y su corazón se aceleró. De pronto, quedó perfectamente claro por qué Maggie había proclamado que Edward estaba diciendo la verdad. Todo lo que tendría que hacer es preguntarle algo a él, y Maggie le diría si era sincero o no. Su corazón se alegró por un momento al pensarlo, pero la molesta idea de que no podría creerle sin una fuente externa se introdujo en su mente. ¿Qué tan fuerte sería su relación si siempre querría una confirmación externa de sus intenciones, palabras y acciones?
"Así que, Alice pensó que se me necesitaría aquí más que ayudando a encontrar a L. Puedes hacerle a al chico Eddie cualquier pregunta, y te diré si te está mintiendo o no."
"Aprecio la oferta, Maggie, pero…"
"Sé que vas a decir. Alice pensó que pudiera ser que no estuvieras de acuerdo, que actuaras toda honorable y así. Pero estoy aquí para ayudarte a superar esto." Maggie soltó una risita como la adolescente que parecía ser.
Bella sintió que se sonrojó profusamente al mismo tiempo que ponía los ojos en blanco. Edward había tenido razón al decir que no había secretos en una familia de vampiros.
Tan pronto pensó en Edward, él apareció en la puerta con una pequeña bandeja con una tetera, una taza y un platillo, una cuchara, azúcar, crema y limón. Bella sintió que su corazón dio un vuelco al ver su actitud sumisa. Parecía verdaderamente arrepentido por el giro de los acontecimientos. Los ojos de Edward se posaron en los de ella tras escuchar el revoloteo de su corazón y sintió que la esperanza crecía en su interior. Seguramente si hubiera terminado con él, su fisiología no cambiaría al verlo.
Bella observó en completo silencio como Edward preparaba una perfecta taza de té y se la presentaba mientras Maggie se recostaba en el sillón, con sus ojos cerrados mientras tarareaba una alegre melodía.
"Por favor," Edward le suplicó en voz baja cuando Bella tomó la taza y se dirigió al sofá.
Bella se sentó con delicadeza en la orilla del sofá antes de tomar un pequeño sorbo de su té. Cerró sus ojos cuando los delicados sabores pasaron por su paladar, suspirando tranquilamente cuando comenzó a relajarse. Después de varios minutos y una taza vacía, Bella tomó una respiración profunda. Los ojos de Edward se dispararon para encontrarse con los de ella.
"Cosas tenebrosas," murmuró.
"¿Mmmm?" Musitó Edward, mirándola esperanzado.
"Esto es lo que Will me advirtió. Que escuchara todo sin llegar a conclusiones precipitadas."
Edward asintió despacio.
"¡Cierto!" Maggie exclamó en voz alta antes de volver a sus reflexiones internas.
"¿Cómo?" Demandó Bella, su ceño fruncido al tratar de comprender esa hipnosis en masa.
"No estoy seguro…"
"¿Cómo es que todos creen que es 1827?"
"Sería mejor que L…" Edward comenzó a decir con gentileza.
"Ella no está aquí ahora, ¿o sí?" Bella gruñó bajito y su ira regresó. Tan rápido como explotaron sus emociones, ella las contuvo, dando la impresión de estar calmada antes de volverse para ver a Edward.
"Oohh… esta me agrada. No tolera tus tonterías," Maggie soltó una risita, obviamente complacida de que Edward hubiese encontrado su igual. Después de todo, eran décadas soportando su inexperiencia.
"El talento de L es la habilidad de hacer que cualquiera… cualquier humano… crea todo lo que ella quiere que crea," Edward dijo simplemente.
"¡C'est vrai!" Maggie dijo con una risita.
"¿Cualquier cosa? ¿Cómo mis sentimientos por ti?"
"No. Ella no maneja las emociones. Una personalidad se traslada totalmente del presente a cualquier época que ella elija. Cualquier sentimiento que pudieras haber tenido por mí era real." Edward agachó la cabeza, esperando que el afecto que Bella sentía por él hubiese desaparecido y que fuera irrecuperable.
"¡Veritas!" Maggie interrumpió, meneándole sus cejas a Bella que respondió a su expresión con una leve sonrisa.
Al menos su corazón era inmune a ese encanto, aunque su mente no lo había sido.
"¿Y su talento no funciona en los vampiros?"
"No que sepamos."
"Verdad," Maggie murmuró con tono aburrido.
"Entonces, cuando dijiste…" Empezó a decir Bella, con sus ojos amplios por el miedo al dolor emocional al que se estaba exponiendo al preguntarle a Edward sobre sus sentimientos por ella.
"Cuando dije que me había enamorado de ti, era la pura verdad." Edward se le quedó mirando, sus ojos sin parpadear, deseando que le creyera.
Bella le hizo gestos furiosamente a Maggie cuando abrió la boca para anunciar la veracidad de la declaración de Edward.
"Te creo," susurró, recibiendo una sonrisa esperanzada de Edward que ella devolvió cautelosamente. Bella pensó en lo ocurrido en el día.
"Le gruñiste a Will," Bella inquirió en voz baja.
"Tuvo un pensamiento errante. Lo lamentó en el momento en que ocurrió."
"La mayor parte es cierta," Maggie anunció con voz aburrida.
"Te consideró responsable del secuestro de L," Edward continuó con un tono de disculpa.
"Ya veo. ¿Y ese otro vampiro?"
"James."
"¿Qué quiere conmigo?"
"No lo sabemos del todo. Quizás es su venganza por matar a su pareja o el desafío de eliminar a una familia o…" Edward hizo una pausa cuando Bella bostezó ruidosamente.
"Entonces, si me voy, ¿liberará a L?" Bella murmuró.
"¡No!" Gritó Maggie y Edward al unísono.
"Está bien, está bien. Fue solo una idea." Bella lanzó sus manos hacia arriba en derrota. Se recargó en el sofá, cerrando sus ojos en un intento por procesar toda la nueva información.
El reloj carruaje dio las cinco de las mañana.
"¿Bella?" Edward le susurró mientras Maggie salía discretamente de la habitación.
"¿Mmmm?" Murmuró, sintiendo la pesadez del sueño cayendo sobre ella. Bella sintió que la cargaron y se acurrucó en la piel dura y fría del pecho de Edward. Pasó ligeramente sus dedos por la piel, sonriendo levemente por el suave ronroneo que sintió más que escuchar.
"Entonces, ¿sí me amas?" Susurró.
"Más que nada, Bella," respondió en voz baja, dejando un dulce beso en la cima de su cabeza.
"Muy cierto," una suave voz cantarina flotó por el pasillo.
Bella asintió al entregarse completamente al sueño que necesitaba tan desesperadamente.
~EE~
Justo antes del amanecer, L se encontró despertando de un sueño inquieto por una petulante Bree.
"Muévete," Bree le ordenó bruscamente, pateando los tobillos de L y arrojándole una bolsa de McDonalds arrugada.
"¿Qué es esto?" Murmuró L, frotando sus ojos y echándole un vistazo a la bolsa.
"El desayuno. Levántate. Nos mudamos."
"Odio los huevos," L se quejó más para sí misma que para alguien más cuando sacó un Egg McMuffin y retiró el huevo del sándwich. "Bueno, al menos revuelto. Un buen huevo estrellado con algo de pan tostado con mantequilla, eso suena bastante bien." Agarró delicadamente el círculo perfecto de proteína recocida entre las puntas de sus dedos y la movió de un lado al otro, estremeciéndose y soltando una risita al mismo tiempo. "Estoy perdiendo toda percepción de la realidad," murmuró antes de arrojar al polvo la porción de huevo parecida a la goma.
"Bueno, princesa, anoche olvidaste rellenar la tarjeta de servicio a la habitación, así que tendrás que conformarte con la elección del chef."
L miró a su joven captora y le dio una mordida a su sándwich de desayuno. Masticó pensativamente por un momento y le dio una leve sonrisa.
"¿Por qué estás sonriendo?" Bree murmuró, mirando hacia la puerta para ver si alguien se acercaba. James se había ido media hora antes para buscar otro lugar en la campiña que rodea a Evermore a la cual mudarse y le había dado órdenes explícitas de cuándo y cómo seguirlo.
"¿Sabes? Si las circunstancias fueran diferentes, tú y yo podríamos haber sido las mejores amigas," respondió L, tragando el siguiente bocado de su comida.
"Maldición, eso lo dudo."
"¿En serio? ¿Por qué? Las dos somos jodidamente sarcásticas. Ingeniosas. También, bastante atractivas. Creo que nos hemos llevado muy bien. ¿De casualidad me trajiste algo para beber, por cierto? Esas cosas siempre son más secas que el Sahara."
"Vete a la mierda."
"Vaya que estás enamorada de esa palabra. ¿Qué dirían tus padres?"
"Que te jodan."
"Lo siento, cielo, soy casada."
"No por mucho tiempo…"
L fulminó con la mirada a la mujer y arrojó la bolsa de papel hecha bola en la esquina. Bree ni siquiera se inmutó, aunque si miró a L con cautela. La joven vampiresa ya estaba aprendiendo a controlar sus impulsos; sin embargo, L sabía que Bree no tenía el control total.
"James me prometió tu esposo cuando todo esto termine," Bree anunció orgullosa.
L sintió que la ira brotaba en su interior. Cómo se atreve ese bastardo… De repente, L comprendió que James estaba haciendo promesas para calmar a Bree. No se había molestado en explicar la complejidad de las relaciones entre vampiros, o en su caso, entre un vampiro y una híbrida. Esto podría ser interesante.
"¿Lo hizo?" L murmuró, tratando que su voz sonara triste. "¿Y qué querrías tú con un viejo como mi Will? ¿Tú tienes cuántos? ¿Catorce años? Él tiene más de doscientos años."
"Tengo quince. Ahora, tengo inmortalidad. Será mejor que encuentre alguien con quién pasarla, y él es bastante guapo. Vámonos," Bree ordenó, arrojando sus rizos castaños por sobre su hombro.
"¿Quince años? Oh, querido señor…" El corazón de L se entristeció al darse cuenta que James transformó a esta niña y muy posiblemente había hecho más.
"Dije que te levantaras. Se supone que nos encontremos con James en diez minutos."
"¿Por qué haces todo lo que te dice?"
"¿Por qué no lo haría? Ahora, levántate."
L se levantó despacio y se sacudió el polvo lo mejor que pudo.
"Porque tienes voluntad propia, para empezar," L murmuró gentilmente, ajustando la enorme camisa. "Todos tienen una opción."
Bree se dio la vuelta con enojo, sus ojos destellando de un rojo escarlata.
"¡No sabes nada sobre mí!" Siseó, dando un paso hacia L, todo su cuerpo tenso y amenazador. Los ojos de L se abrieron un poco al ver a la diminuta chica con cautela. "No todos nacemos en cunas de oro. Algunos hemos tenido que trabajar desde que teníamos diez años. No todos nosotros nacimos en la opulencia. Algunos no tienen un techo para ir a casa todas las noches. ¡No todos nosotros somos Cullen!" Bree escupió la última palabra con rabia.
L inclinó la cabeza confundida, su frente arrugándose pensativa, preguntándose qué información falsa le había contado James a esta joven. Permaneció en silencio mientras recogía la bolsa púrpura de su laptop y la ponía sobre su hombro.
"Al parecer tenemos más en común de lo que crees, Bree," L murmuró gentilmente, ignorando el ruido burlón que hizo Bree al mismo tiempo que la joven la empujaba por la puerta.
L miró al cielo cuando el sol empezaba a salir, sonriendo un poco en su interior al ver el profundo azul matizado de rosa. Luego dio un suspiro triste al darse cuenta que no había una sola nube en el cielo. L se preguntó melancólica dónde estaba Will y si estaba cerca. Sabía que la estaba buscando pero esperaba y rogaba que tuviera cuidado y que no tomara una decisión impulsiva. Entonces, L se rio de sí misma. Will había sido un soldado por más de doscientos años. Probablemente sabía una cosa o dos sobre cómo encontrar a un enemigo y la forma apropiada de encararlo una vez que lo encontrara.
"Viví sola por mucho tiempo antes que Carlisle me encontrara," L dijo simplemente, atravesando la maleza con cuidado. Odiaba caminar por el bosque sin zapatos y hacía una mueca con cada paso. "La mujer que me crío y no me quería cerca en primer lugar; no era amable."
"¿Qué, no te compraba Gucci?" Bree dijo con desprecio, empujando a L por la espalda para que fuera un poco más rápido.
"Nunca he usado Gucci," respondió L en voz baja. "Pasé los primeros setenta años de mi vida usando ropa hecha en casa."
"Oh, qué pena me das."
"Los primeros cuarenta y tantos como un fenómeno de circo. Me han disparado, envenenado, cortado y ahogado."
"¡Cierra la boca!"
"No, en serio."
"No, en serio. ¡Cierra! ¡La boca! ¡Dios! ¡No puedo creer lo mucho que hablas y hablas!" Bree le dio un puñetazo a un roble, partiéndolo a la mitad y enviando varios mirlos graznando al aire.
L sonrió débilmente cuando vio las aves desaparecer, preguntándose si cualquiera de los de su familia los vio, y continuó contándole a Bree toda la historia de su vida, lo bueno y lo malo, desde su nacimiento hasta que conoció a Carlisle Cullen, sin omitir los detalles escabrosos. Mientras Bree bufaba e intentaba ignorar a su rehén, L podía ver que la joven estaba escuchando y pensando, así que pasó a hablar de sus años sola en una pequeña cabaña entre Maggie Valley y Valle Crucis.
"Maldición, ya era hora que la trajeras," anunció James, apareciendo de pronto y arrebatándole a L el maletín de su laptop. "Llévala dentro de la casa."
L no podía creer que estaban en casa de los Newton. Se estremeció pensando en lo que le había ocurrido a Mike y Jessica, orando en seguida porque todos los estudiantes de Evermore de algún modo hubiesen sido sacados del pueblo.
"Un por favor no te mataría," murmuró L mientras Bree fulminaba a James con la mirada pero se movía para seguir sus órdenes.
"Si ella no me hace el favor, la mataré," James respondió con una sonrisa malvada, ganándose un escalofrío de L y que Bree lo mirara boquiabierta.
"Pero…" Bree empezó a quejarse antes que un fuerte golpe la interrumpiera.
L miró en silencioso asombro como Bree volaba por el aire y se estrellaba contra un muro de ladrillos que rodeaba el jardín, haciéndolo escombros. Bree se levantó despacio, masajeando su mandíbula mientras veía furiosa a James.
"Llévala a la casa, mascota," ordenó James con voz suave que no admitía desobediencia. "No pasará mucho tiempo antes que se acerque el que quiero, y quiero estar preparado." Sacó la laptop de su maletín y la encendió.
"Escuchaste al hombre," Bree dijo con los dientes apretados, todavía furiosa con James por cómo la trató. Agarró a L por el brazo y la arrastró bruscamente al interior de la casa y al subir las escaleras.
L permaneció en silencio al encontrarse en el interior de la recamara color rosa estridente de la señora Newton. Miró a las paredes alrededor y se estremeció.
"Un poco de mal gusto, ¿verdad?" L murmuró, conteniendo la arcada que sintió en la boca de su estómago.
Bree permaneció en silencio, mirando por la ventana al mismo tiempo que bloqueaba la entrada.
L miró alrededor de la recámara antes de acercarse vacilante al armario.
"¿Te molesta?" Preguntó, haciendo un gesto hacia el mueble.
"¿Molestarme qué?"
"Quiero algo más que ponerme, ¿a menos que quieras llevarme a mi tienda para conseguir algo?" L inquirió esperanzada, sin esperar realmente que Bree accediera.
"Haz lo que quieras," murmuró Bree, aún sin moverse de su puesto. Continuó pensando y mirando por la ventana.
L permaneció en silencio al buscar en los estantes. Mientras lo hacía continuaba lanzándole miradas preocupadas a Bree solo para ser ignorada por la chica. Los ojos de L se posaron en una pieza de guardarropa muy familiar, y sacó lentamente el vestido color azul rey. Era el mismo vestido que se había puesto cuando Will le propuso matrimonio. Muy inconscientemente, L miró alrededor de la habitación, casi esperando que todo el clan Cullen irrumpieran por las ventanas y la puerta como un equipo militar de primera. Casi pudo escuchar la dramática música de John Williams en el fondo. Pero no ocurrió nada.
L tomó en silencio las prendas interiores requeridas de los estantes y las dobló en sus brazos.
"Solo voy a ponerme detrás de la pantalla para cambiarme," murmuró L, sabiendo que Bree podía escucharla. L vio preocupada, sin decir nada, cómo Bree no se movió para detenerla. Suspiró contenta cuando se dio cuenta que la jarra de agua para lavarse seguía tibia y en su interior dio gracias por Alice y por todas las cosas cálidas y cómodas. Todavía no había sido rescatada, pero le dio esperanza el saber que los otros ahora sabían dónde la mantenían. Un veloz baño de esponja más tarde, L emergió descalza pero vestida con ropa mucho más cómoda.
"Bueno, puede que no me vea mejor, pero seguro que me siento mejor," L dijo con un suspiro, dejándose caer en la cama y mirando al techo antes que la idea de lo que podría estar anidando entre las mantas, la hiciera encogerse. Pero luego se dio cuenta que había dormido en el suelo de una choza en el bosque y supuso que probablemente no importaba y se relajó en las almohadas.
L empezaba a quedarse dormida cuando escuchó que Bree suspiró tristemente. L abrió un ojo y miró a la joven.
"¿Estás bien?" L murmuró gentilmente.
"Estoy bien," Bree murmuró de forma poco convincente.
"¿Estás segura de eso?"
"Jódete." Las palabras de Bree no tenían la misma mordacidad de más temprano en el día.
"Oh, ¿de nuevo esa cancioncita?" L se incorporó en medio de la cama y cruzó las piernas estilo indio, mirando en silencio a su guardia. "Te hago una pregunta que no te gusta, me dices que me joda lo que estoy segura que sin los juguetes correctos sería prácticamente imposible y francamente, no usaría nada en esta habitación por nada del mundo." Se estremeció dramáticamente.
"Vaya que hablas mucho."
"Solo cuando estoy nerviosa y francamente, estar cautiva por dos vampiros es suficiente para poner nervioso a cualquiera. Preferiría escuchar."
"No tengo nada que decirte," Bree dijo secamente, dándole la espalda a L.
L hizo un sonido bastante evasivo y asintió. Empezó a contar en su interior desde diez y llegó a cuatro antes que Bree se diera la vuelta, con una mirada de dolor en sus ojos.
"Es solo que…"
L permaneció en silencio, esperando a que Bree continuara antes que la puerta se abriera y la señora Newton entrara revoloteando. Se detuvo repentinamente, obviamente asustada por la presencia de L sentada en su cama y esta joven extrañamente vestida.
"¡Oh!" Jessica chilló, agarrando su garganta dramáticamente. "¡No me di cuenta que el señor Hunter las envió aquí a ustedes dos! Michael está hablando con él abajo sobre cierto trato de negocios. Solo quería agarrar mi chal antes de salir. La señora Yorkie va a tener un cumpleaños sorpresa para la señorita Marple por esta misma calle. Todo el pueblo ha sido invitado, y…" Su voz se apagó al pavonearse hacia el armario y sacar un chal de piel de imitación color lima y rosa fuerte.
L miró nerviosa a Bree que empezaba a temblar, obviamente luchando con su sed de neófita que estaba desgarrando su garganta. Por más que no le agradara la señora Newton como persona, L no podía soportar ver que se convirtiera en alimento de vampiro y sabía que tenía que sacarla de la habitación lo más pronto posible.
"Entonces, no querrá llegar tarde, ¿o sí?" L dijo en seguida, levantándose de la cama y poniéndose entre Bree y la señora Newton. Agarró a una confundida señora Newton por el brazo y casi la lanzó fuera de la recámara, azotando la puerta al hacerlo. L se volvió de nuevo hacia Bree, con una mirada genuinamente preocupada en sus ojos.
"Estoy bien," Bree dijo con los dientes apretados.
"No pregunté. Y necesitas trabajar más en lo que pudiera descubrirte. El que parpadees rápidamente es completamente innecesario y pone de relieve que estás mintiendo."
"Jódete."
L suspiró y pretendió escribir en su mano. "Un diccionario de inglés de Oxford para Bree en Navidad." Hizo un gran espectáculo de doblar la libreta imaginaria y meterla en su bolsillo.
"Podría matarte ahora y salir de esta miseria," Bree la amenazó.
"No querrías hacer eso."
"Dame una buena razón."
"Entonces, estarías sola."
"Tonterías. Tengo a James."
"Querida, nací de noche, pero no fue anoche. No eres nada más que un medio para un fin para James. A menos que ustedes dos tengo algún tipo de relación Dom-Sub en la que te excite como te trata, solo te llevará con él mientras te necesite y una vez que logre el objetivo que quiere, te va a dejar a un lado del camino o peor." L volvió a subir a la cama y se recargó en la cabecera.
"Tendré a tu esposo," Bree murmuró petulante, cruzando los brazos sobre su pecho.
"¿Lo quieres?"
"¿Qué?"
"Has dicho varias veces que tú, abro comillas, tendrás, cierro comillas, a mi esposo. Mi pareja. ¿Lo. Quieres?"
"Bueno…"
"Es un tema delicado."
"¿Qué?"
"Que es un tema delicado." L agitó las manos frente a ella como si borrara la imagen. "Olvídalo. ¿Quieres a mi pareja, sabiendo que él no te querrá a ti?"
"¡Por supuesto que lo hará!"
"¿Por qué?"
Bree se quedó callada por un momento.
"Los vampiros tienen una sola pareja para toda la vida," continuó L. "Durante toda su existencia. No pasas de un ser al otro, a menos que solo quieras el aspecto físico. Una vez que encuentras al indicado, a tu pareja… es todo. Nadie más será suficiente."
"Pero James dijo…"
"¿De verdad puedes confiar en algo que James te haya dicho?" L interrumpió. "No tienes que responderme ahora. Solo piénsalo."
Bree miró por la ventana.
~EE~
Divide y vencerás dijo la autora, y parece que ese es el plan de L. Es obvio que James solo quiere a Bree para lograr su objetivo de tener a Bella, por venganza, por el desafío, solo él lo sabe, pero está obsesionado y está muy seguro que ya tiene la partida ganada. Peroooo, por lo que vimos, el vestido de L y la jarra de agua caliente, Alice ya sabe dónde está. ¿Tal vez Will y los Cullen solo quieren asegurarse de que los Newton no estén en peligro? ¡Tontos! Aún dejándose manipular por James. En fin, parece que el rescate de L es definitivo y, sin duda respiraron tranquilas al saber que no era James en la biblioteca hablando con Bella. La pequeña Maggie fue de ayuda, aunque en realidad Bella sabía en su interior que Edward sí la amaba *suspiro* Ahora están de nuevo juntos, aunque todavía quedan algunas cosas qué aclarar. ¿Cómo reaccionará Bella al saber que Edward y lord Masen eran la misma persona? Eso lo sabremos en el siguiente ;) Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer el siguiente capítulo. Recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto, y no les cuesta nada chicas, solo escriban unas cuantas palabras y envíen. Si lees, tómate unos minutos para dar tu opinión y agradecer, por favor :)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: freedom2604, ClaryFlynn98, kaja0507, Aislinn Massi, PRISOL, liduvina, jupy, Pameva, JessMel4, bbluelilas, Adriu, Tecupi, injoa, piligm, Say's, Car Cullen Stewart Pattinson, paupau1, selenne88, CelyJoe, Ali-Lu Kuran Hale, Angeles, Sully YM, Manligrez, alejandra1987, GZarandon, rjnavajas, lagie, Tata XOXO, saraipineda44, Lectora de Fics, Pam Malfoy Black, tulgarita, glow0718, Lady Grigori, Liz Vidal, Kriss21, Mafer, NarMaVeg, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente capi, ¿cuándo? Depende de ustedes ;)
