Hola! Gracias por sus comentarios Sabr1, SD Sandra D, AreOvilla y EugeArg y por el apoyo a la historia.
Espero pronto volver con más.
Gracias a todos por leer :)
Helga se limpió el helado de la cara con la manga de su sudadera.
-Bueno, hoy se me pasó el tiempo y no fui.
-Pero eres la pareja de mi hermano- dijo Lizzie acusándola. Arnold volteó confuso hacia Helga.
-Sí, su pareja en clase, tienes razón-dijo con cierto nerviosismo- Pero no me necesita, estará bien.
-Pues estos días ha estado raro porque no has ido a la cafetería, antes ibas mucho ¿Están enojados?
-Emm... He estado ocupada-dijo mientras se sonrojaba.
-Te extrañamos. Mi hermano más, obviamente...- dijo con una sonrisa melancólica- Debo volver con mis amigos. Espero que arregles todo con mi hermano. Adiós, Helga.
Y se fue sin mirar a Arnold.
La rubia soltó una risa nerviosa y empezó a caminar.
Se hizo un silencio inesperado e incomodo.
-Bueno, creo que es hora de irnos.- dijo ella al fin- empieza a hacer más frío.
No obtuvo respuesta del chico, solo siguieron caminando.
-Lamento que hayas perdido tu clase.- dijo este después de un momento.
-Oh no fue tu culpa, Arnold. En realidad terminé pasando un buen rato contigo.
Se miraron. Él sonrió.
-También yo.
Siguieron caminando hasta llegar a la calle de Helga.
-Bueno, nos vemos mañana, cabeza de balón.-dijo con una sonrisa sincera.
-Espera, Helga.-dijo este deteniéndose- Sabes que a mí no se me da mentir... Yo sabía sobre tu clase, sabía que ahí lo verías a él.
-¿Querías que perdiera mi clase?
-Sí...no. ¿Por qué te juntas tanto con él?
-¿Con Tom? ¿Qué tiene de malo?
-El tipo es un idiota igual que su amigo Jason.
-No, Tom no es así. Y déjame ver si entiendo ¿Querías que perdiera mi clase o que no estuviera con Tom?
Arnold agachó la cabeza.
-¿Cómo puedes seguir queriendo ser su amiga con todo lo que hizo junto al otro imbécil?-preguntó con enojo- No son buenas personas.
-Tom no es imbécil.-empezó a alzar la voz.- Ha sido mi amigo todo este tiempo donde ni siquiera tuve a Phoebe porque estaba muy ocupada con el imbécil de Gerald. Él sí es un idiota y tú eres su amigo, ¿eso te convierte en idiota también, Arnoldo?
-No compares las cosas.
-Tom nunca haría lo que Jason.-dijo cruzándose de brazos- Lo conozco.
-Sí, ya me quedó claro que han tenido tiempo de sobra.
Helga lo miró confundida. ¿Qué estaba pasando?
-Espera, ¿quiere decir que solamente pasaste tiempo conmigo para evitar que estuviera con Tom?
-¡No! Es solo... Supongo que quería protegerte
-¿Protegerme? ¡Puedo cuidarme sola! ¡Siempre lo he hecho! Lo único que querías es tener la razón y ser el héroe como siempre. Por eso también golpeaste a Jason.
-¡No es verdad! Buscaba hacer lo correcto.
-Debí imaginarlo. Déjame en paz, Arnold.
Helga dio media vuelta y entró a su casa cerrando la puerta con evidente molestia.
Estúpido cabeza de balón. Claro, solo por eso había pasado la tarde con ella. Para "hacer lo correcto". Como si ella fuera una tonta que no se sabe cuidar. Incluso con Jason nunca cayó del todo en su juego.
Estúpido Arnold.
Pensó en Tom. Ya ni siquiera se sentía molesta con él. El enojo que sentía por Arnold lo superaba.
"Cuidarla", Helga no necesitaba eso. Ella lo único que pedía desde el jardín de niños eran días como aquel. Platicar y reír con Arnold todas las tardes. Y en el momento en que al fin había sucedido... Solo era por "cuidarla", "hacer lo correcto". Lo mismo que hubiera hecho por Rhonda, Sheena o cualquiera de sus compañeros.
Sí. Nunca era por realmente tener un interés en ella.
Quizás lo mismo pasó aquel día en el jardín de niños. Quizás Arnold habría sostenido el paraguas para cualquiera.
Aunque al día siguiente hizo el intento por buscar a Tom no lo encontró. Tuvo que esperar al jueves para poder verlo en clase de repostería.
-¿Y si ahora él no va?-le preguntó Phoebe ese mismo día, ya estaba al tanto de lo que había pasado.
-No sé. Tendré que ir a la cafetería. Aunque sigo un poco molesta con él no se compara con lo furiosa que estoy con Arnoldo.
Estaban guardando sus libros. Era el final del día. Su amiga iría a esgrima y ella esperaría a que iniciara la clase. No había hablado con Arnold. En ocasiones se miraban pero ninguno hacía un esfuerzo más allá.
Salieron del edificio y cuando no habían caminado ni siquiera dos pasos, Lizzie se encontraba tomando la mano de Helga.
-¡Lizzie, qué haces!
-¿Ahora eres niñera, Helga?- preguntó Rhonda sorprendida.
-Vine a que aclares las cosas con mi hermano- contestó la niña rodeándola con sus brazos por la cintura
Para entonces casi todos sus compañeros se habían agrupado alrededor de la escena. Helga se sonrojó. No de nuevo.
-N-no es necesario-le dijo tratando de zafarse.
-Ya debe estar por salir también.
-¿Quién es tu hermano?-preguntó Lila.
-Tommy-contestó sonriendo- Y no voy a dejar que otra vez te escapes toda la tarde con ese chico cabeza de balón.
-¿Qué dices, niña?- preguntó Amanda ofendida- ¿Cuándo pasó eso?
Sus compañeros se vieron entre sí. Arnold que estaba junto a Amanda ni siquiera se inmutó. Al contrario, parecía aburrido viendo a su novia molesta.
-Lizzie. No es necesario... En unos momentos veré a tu hermano en clase-dijo Helga con lo último de su paciencia.
-No dejaré que te escapes de nuevo.-dijo molesta mientras veía a Arnold
Otros grados comenzaron a abandonar la escuela. Y ahí estaba Tom, con un suéter negro y una gorra del mismo color.
-¿Elizabeth, qué estás haciendo aquí?- preguntó entre molesto y sorprendido mientras observaba la escena.
Lizzie tomó de la mano a Helga y Tom para con un movimiento lograr que ambas terminaran entrelazadas.
-Vine a que se contenten-dijo sonriendo.
-Ay, Lizze... Ven conmigo- dijo Tom soltando a Helga y tomando a su hermana para alejarse de la escena.
-¡No! Vas a dejar que se vaya con ese cabeza de balón.-dijo alejándose.
Los compañeros de Helga rieron al escuchar aquel apodo proviniendo de la niña. En ese momento Amanda tomó con enojo a Arnold de la mano y desaparecieron.
Helga se quedó ahí con Phoebe sin comprender todo lo que acababa de pasar al tiempo que sus compañeros de dispersaban perdiendo interés por lo sucedido.
Después de unos minutos Tom y Lizzie se acercaron a ellas.
-Perdón, Helga- dijo Lizzie sin estar convencida- No debí hacerlo... Es solo que me molesta que estén enojados.
-¡Elizabeth!-la reprendió su hermano- Eso no acordamos.
-No pero es la verdad-admitió alzando los hombros.
-Vamos, tengo que llevarte a la casa...
- ¿Faltarás a clase de nuevo? -le preguntó su hermana tristemente-No... yo puedo entrar contigo y portarme bien.
-No creo que a la chef Victoria le agrade eso...
-Bueno, puedo esperar afuera.
-Lizzie...
-Me portaré bien ¡Escribiré!
-No puedes faltar tanto a clases- opinó Helga de repente-Lizzie estará bien.
Tom la volteó a ver y su hermana sonrió.
-De acuerdo...-cedió al fin.
Helga se despidió de Phoebe y partió con Tom y Lizzie hacia el edificio de su clase. Aun faltaba tiempo. Se sentaron en el pasillo, afuera del salón de clases.
-¿Cómo has estado?- le preguntó Tom.
-Bien.- respondió ella
-Helga, no fue mi intención.
-Lo sé, chico- dijo con sinceridad- solo fue estúpido de tu parte.
Tom rió.
-Es mi estilo.
Lizzie rió.
-¿Cómo supiste todo?-preguntó Helga.
-Te lo dije, Leslie y Amy me contaron. Por eso la semana pasada falté a esta clase. Quise hablar con ellas.
-Oh... creí que...- no terminó la oración.
-¿Qué cosa?
La verdad era que había pensado que Tom se sentía extraño por la noche de Halloween así como ella se sintió.
-Creí que estabas enfermo o algo -mintió- Aunque no te perdiste de mucho.
-Hablando de eso-dijo Tom dirigiéndose a su hermana- ¿Qué harás para reponer el día de hoy, Elizabeth?
- ¿Faltaste a alguna clase? -le preguntó Helga.
-Faltó a la escuela-aclaró Tom.
-Tuve que hacerlo. Mis clases terminan a las tres, nunca iba a poder llegar aquí a tiempo -dijo como si sus razones fueran lógicas- Además valió la pena.
Tom volteó los ojos.
La clase de repostería empezó. Lizzie prometió esperar afuera mientras escribía (Helga sonrió al verla sacar su cuaderno).
La receta de ese día fue pastel de zanahoria. La chef explicó la receta de manera general, les dio algunos conceptos sobre la utilización de vegetales en los pasteles y después Tom reunió los ingredientes de la despensa.
-Admite que extrañabas esto, Helga- dijo el chico cuando estaban comenzando a mezclar los ingredientes.
-Extrañaba comer pasteles. No lo niego - dijo mientras preparaba el molde.
Después de meter el pastel al horno. Continuaron con la cobertura a base de queso crema.
-Entonces, ¿Hiciste las paces con Arnold? - le preguntó Tom con un tono casual y sonriente.
- ¿Eh?
-Lizzie me contó que los vio en el parque.
-Oh, pues… No lo sé. No llamaría a eso "hacer las paces"-dijo pensativa- Creo que nunca estuvimos mal, o quizás siempre lo estamos-dijo recordando que estaba molesta con él nuevamente.
Tom rio.
-O ambas.
-Eso no tiene sentido.
-Ustedes tampoco.
Helga volteó los ojos.
Después de la clase, Tom y su hermana acompañaron a Helga a su casa. Lizzie iba delante de ellos concentrada en comerse una rebanada del pastel.
-Hay algo que no te he contado-dijo Tom de repente, cuidando que su hermana no escuchara.
Helga se sobresaltó. ¿Sería eso? ¿Le diría que en el baile se había sentido raro al igual que ella?
- ¿En realidad eres un espía?
- ¿Qué? No- dijo con una sonrisa.
-Hubiera sido interesante…
-La semana pasada que hablé con Amy y Leslie también supe que Jason tuvo que ver en lo que sucedió entre Charlotte y yo…
-¿Tu exnovia? Creí que ella se había besado con Hugo.
-Sí. Así fue. Pero ella creía que yo la utilizaba por unos supuestos mensajes falsificados. Esos mensajes fueron obra de Jason.
-Entonces… Charlotte pensaba que tu la utilizabas porque Jason se lo decía. ¿Pero cómo le creyó si él es un idiota?
-Porque en ese tiempo era mi amigo-dijo con un tono molesto- Y eso era lo que le decía. Que era mi amigo y había encontrado mensajes míos. Y le presentó a Hugo y ambos debieron manipularla.
-Eso no justifica lo que hizo.
-No, no lo hace- admitió tristemente.
Helga no supo qué decir, se sintió mal por él y le hubiera gustado consolarlo, pero no se le ocurría cómo. Siguieron caminando en el frío de noviembre hasta que llegaron a su casa donde ambos hermanos se despidieron.
Se sentía bien volver a hablar con Tom. No tenía ya ninguna duda de que su compañía le agradaba. Pero ¿Por qué no podía dejar de pensar en esa noche de Halloween? ¿Todavía se sentía extraña? No, ya no. Solamente recordaba que se había sentido así aquella noche. Ojalá supiera si aquello había sido normal. Ojalá supiera si Tom había sentido lo mismo.
Era la penúltima semana de noviembre, durante el almuerzo Helga y Phoebe tenían una mesa completa para ellas solas, lo cual era mucha suerte ya que por el frío todos querían estar adentro.
-Disculpen-les dijo una chica de ultimo grado de cabello rojizo- ¿Podemos sentarnos? Nos estamos congelando afuera y no hay mesas.
-Claro- respondió Phoebe amablemente.
-Como sea - respondió Helga mordiendo su emparedado.
-Genial. Le diré a mis amigas- dijo la chica mientras hacía señas en dirección a la entrada. Segundos después 2 porristas, una de cabello lacio y castaño y otra morena muy guapa se acercaban a su mesa.
-Oh no…-murmuró Phoebe para que solo Helga pudiera escuchar- Es esa chica…
- ¿Quién? -preguntó su amiga confundida. Pero no hubo necesidad de explicaciones. Porque apenas iniciaron su conversación Helga supo de quién se trataba.
- ¿Entonces, Denisse, ya es oficial lo tuyo con Gerald? -preguntaba la porrista castaña.
-Casi… yo creo que será el día de gracias.
La chica de cabello rojizo soltó un grito de emoción.
-Contrólate, Jena-la reprendió Denisse.
- ¿Qué harán? ¿Conocerás a sus padres?
-No. Saldremos a cenar con su amigo Arnold y su novia-respondió la morena.
Helga soltó un bufido y volteó los ojos. Las chicas de ultimo grado no se percataron.
-Estoy segura de que Steve morirá de celos-comentó la porrista castaña.
-No me importa. No lo hago por él- explicó Denisse- Gerald es divertido, caballeroso, inteligente y bastante maduro para ser de primer grado.
-Además es excelente en el futbol americano-dijo su amiga.
-Lo sé. Desde que nos conocimos empezamos a coquetear y a quedarnos solos después de los entrenamientos, él me seguía mucho. Y poco a poco nos gustamos más y más.
Helga cerró un puño.
-Y hacen una pareja muy bonita- agregó Jena con un suspiro- Se notó desde que fueron pareja en el baile de Halloween.
Denisse se sonrojó.
-Y lo mejor fue que no tuvimos que utilizar disfraz. Fuimos como nosotros mismos, el jugador de futbol y la porrista. Así lo planemos desde antes.
- ¡Ay, por favor! ¡Qué montón de basura! - Helga no pudo contener su enojo.
- ¿Disculpa? - le dijo Jena ofendida.
-Helga… No, por favor- le imploró Phoebe.
Su amiga volteó a verla y suspiró. Después dirigió su vista a Denisse.
-Tú sabes que así no fueron las cosas-dijo con más calma, pero con el mismo enfado.
-¿Y a ti qué te importa?- le dijo despectivamente.
-Helga, vámonos-le dijo Phoebe.
-Ah, tú eres la amiguita de Gerald ¿No? -dijo Denisse dirigiéndose a Phoebe- La que solía estar detrás de él.
- ¿Disculpa?-dijo Phoebe sin poder creer lo que acababa de decir.
-Sí, te disculpo- respondió la morena mientras se levantaba
Sus amigas rieron y la siguieron fuera de la cafetería. Helga intentó levantarse, pero Phoebe la detuvo.
-No.
-Pero Phoebs…
-No me importa ella y lo que diga. El que me lastimó fue Gerald.
-¡Pero todo lo que dijo son mentiras!
-¿Cómo lo sabes?-Helga la miró sin entender- Quizás sí coquetearon desde siempre, quizás su plan siempre fue ir juntos al baile…
-Phoebe, hasta yo sé que Johanssen no es capaz de eso estando contigo. Fue un idiota, sí, pero no es mala persona.
El día de Acción de Gracias llegó, ese año los alumnos de segundo grado fueron los encargados de realizar una presentación sobre la festividad. Una obra de teatro en el auditorio, después podrían irse a sus casas a festejar con sus familias. Los talleres y equipos estaban suspendidos ese día.
-Repíteme por qué no puedo ir a tu casa, Phoebs- dijo Helga al salir del auditorio.
-Porque no estaré en mi casa. Sino en la casa del jefe de mi papá…
-¿Y no puedo ir?-preguntó acomodándose su bufanda rosa.
-Negativo- respondió Phoebe con tono triste.
-No tengo ánimo para pasar este día con Miriam y Bob.
- ¿Extrañas a Olga?-preguntó con tono divertido.
-No exageres, Phoebe.
- ¿Por qué no le preguntas a Tom?
- ¿Preguntarme qué? - cuestionó este acercándose a ellas.
-Helga no quiere pasar este día en su casa.
- ¿Cuáles son tus planes, chico? Quizás pueda incluirme- dijo Helga.
-Cenar con mi abuela, mi hermana y el señor Diego. Eres bienvenida o podemos hacer algo más noche, paso por ti.
-Suena bien…
En ese instante apareció Arnold, la tomó del brazo
-Helga, ¿podemos hablar?- preguntó sin soltarla mientras la alejaba hasta un lugar vacío.
- ¡Cielos, Arnoldo! ¿Qué rayos te pasa?
-¿Qué rayos te pasa a ti, Helga?
- ¿De qué? ¿Estás bien de la cabeza?
- Vas a ir a casa de ese tipo-dijo decepcionado.
- ¿Y?
-No puedes ir.
-¿Qué?-Helga rio de lo ridículo que sonaba aquello- ¿Y tú vas a impedirlo o qué, cabeza de balón?
-Ríete si quieres. Pero también te advertí que no confiaba en el imbécil de Jason y ya ves las intenciones que tenía.
Helga volteó los ojos y cruzó los brazos. De nuevo ese complejo de tener la razón.
-Sí, Arnoldo. Me equivoqué con Jason pero Tom es mi amigo y voy a tener los planes que quiera con él.
Helga dio la media vuelta pero antes de poder dar un paso, Arnold le tomó la mano y la detuvo.
-No. Ven conmigo. Ven a la casa de huéspedes si no quieres estar en tu casa.
-¿Qué? ¿Te has vuelto loco?-preguntó viéndolo confundida- ¿De nuevo quieres que pase tiempo contigo solo porque crees que estás protegiéndome?
-¡Arnold!- exclamó Amanda a un metro de distancia.
-Oh genial- dijeron ambos al mismo tiempo.
-Explícame esto.
-Suéltame, Arnoldo- dijo Helga.
-No.
-¿Escuché que invitaste a Helga a tu casa? Pero hoy tenemos planes con Gerald y Denisse. ¿Y qué haces? ¿Por qué no la sueltas?
-Después hablamos, Amanda.-dijo el chico sin ánimo.
-No. Hablamos ahora-respondió su novia al borde de las lagrimas- Siempre supe que entre ustedes había algo.
-¿Qué?- ahora fue Helga la que gritó- ¿Todos se han vuelto locos?
-Siempre lo supe-continuó Amanda- Ambos preocupándose el uno por el otro, defendiéndose, esos regalos y las miradas cuando nadie los ve. Niéguenlo.
-Estás loca-dijo Helga.
-Pero no soy tonta. Esto se acaba aquí, Arnold. Dejamos de ser novios.
Amanda se fue entre lágrimas. Helga sintió pena por ella, por primera vez ella no había hecho nada por separarlos.
- ¿Y bien? Ve tras ella.
-No -dijo Arnold con un tono más calmado y soltando su mano al fin
- ¿No?
-No, Helga. Amanda es muy buena y lo lamento, pero no me siento feliz con ella.
Se hizo un silencio. Helga no supo qué decir.
-Nos vemos, Arnold -dijo al fin y empezó a caminar dejándolo solo.
