Disclaimer: Los personajes de este fic le pertenecen a J.K Rowling.

Hola queridos lectores: Esa es una doble actualización este es el 1 de 2 y pronto traeré uno más, llegamos ¡por fin! al romance de mi pareja favorita en todo el mundo mágico. Gracias a la salsita de mis tacos, Yoe por el betear el fic. Saludos especiales para cuqui.l una. 3 y Dolce Malfoy, gracias por comentar el capítulo anterior. ¡Besos!

OoOoO

Muffin de moras

Me desperté sobresaltado al oír la alarma de mi celular sonar, maldije por lo bajo y me apresuré a buscar, a tientas sobre el colchón, mi teléfono. Apenas había podido pegar ojo en toda la noche por recordar el increíble beso que compartí con Malfoy, quería verlo pronto para hablar con él o para devorarle la boca otra vez, lo que pasara primero. Una sonrisa boba apareció en mis labios cuando me imagine la escena, al mismo tiempo, mis dedos chocaron con el aparato que seguía reproduciendo el irritante sonido de "Golden Bell". Una vez apagada la alarma, me acosté boca arriba para revisar mis notificaciones y de inmediato se esfumó mi buen humor.

Tenía un recordatorio de mi calendario, que anunciaba el inicio de mi entrenamiento intensivo en el lago negro, golpeé mi frente con la mano, lo había olvidado por completo. Me senté en la cama con las piernas cruzadas para seguir inspeccionando el teléfono, abrí WhatsApp encontrando dos mensajes: uno de Parvati, donde me amenazaba con quitar mi nombre del proyecto, si no me apresuraba a mandarle mi parte del trabajo antes de las tres, ya que a esa hora pensaba ir a imprimirlo; mierda no llevaba ni la mitad. El otro mensaje era de mi mamá diciendo que Teddy estaba mejor, por lo que regresaría esa noche y me pedía por favor, lavar la ropa. Suspiré, ese sería un largo y ajetreado domingo.

Estaba por levantarme de la cama cuando apareció un nuevo mensaje de un número desconocido.

+73 2 55 6509 4514: Necesito que confirmes tu horario de trabajo para este mes.

Y eso era todo, nada más que eso. Fruncí el ceño extrañado, ¿Quién te manda un mensaje sin siquiera saludar o presentarse adecuadamente? Toqué la foto de perfil del número desconocido, se trataba de una pieza de ajedrez de cristal, estaba casi seguro de que era la reina; recuerdos de un Ron de nueve años intentando hacer que aprendiera a jugar ajedrez, sin éxito claro está, atravesaron mi mente. Toqué la "i" para ver la información del contacto, en la esquina ponía D. Malfoy, su estado era la famosa ecuación de Einstein: "E=mc2". Se me aceleró el pulso y un dolorcillo agradable se instaló en mi estómago, era él, definitivamente, era Draco. Escribí a toda velocidad.

Harry: ¿Eres Malfoy, verdad?

+73 2 55 6509 4514: Eso es obvio, Potter.

Me apresuré a añadir el contacto antes de responderle, totalmente emocionado.

Harry: ¿Cómo es que tienes mi número?

D. Malfoy: Está en tu solicitud de empleo.

Levanté las cejas, sorprendido de que Draco se hubiera tomado la molestia de averiguar mi número, era obvio que quería saber más acerca de eso.

Harry: ¿Buscaste mi número en la solicitud de empleo?

D. Malfoy: No tiene nada de raro, los gerentes tenemos los números de teléfono de todos los empleados.

En realidad no estaba decepcionado por su declaración, claro que no.

Harry: Pensé que los horarios se arreglaban con Hermione.

D. Malfoy: En general sí, pero…

Harry: ¿Pero?

D. Malfoy: Digamos que esta es una situación especial, en realidad, esta es solo una excusa para hablar contigo.

Dejé caer el teléfono en la cama y me cubrí el rostro con las manos, solté un grito de emoción, muy poco masculino, para luego sonreír como un idiota. Ese hombre iba a matarme en cualquier momento.

Harry: En ese caso, con gusto confirmare mi horario.

D. Malfoy: ¿Está bien si nos reunimos hoy? para resolver lo del horario quiero decir, obviamente.

Harry: ¿Ese es un pretexto para verme?

D. Malfoy: No seas tan engreído, Potter.

Solté una risita.

Harry: Quiero verte, Draco, pero hoy estoy realmente ocupado.

D. Malfoy: ¿Enserio? ¿Qué vas a hacer?

Harry: Tarea, lavar ropa, almuerzo con los Weasley e iré al lago negro.

D. Malfoy: ¿A Hogwarts? ¿Por qué?

Harry: Entrenamiento de natación.

D. Malfoy: ¿A qué hora iras a Hogwarts?

Harry: 5 pm.

D. Malfoy: Puedo llevarte hasta ahí y verte entrenar, luego podríamos ir a cenar, si quieres.

Harry: ¿De verdad? ¿No será aburrido para ti?

D. Malfoy: ¿Qué cosa? ¿Verte en traje de baño?

D. Malfoy: Creo que podré soportarlo.

Me sonrojé.

Harry: Está bien, acepto.

D. Malfoy: Pasaré por tu casa al cuarto para las 5.

Mis manos temblaban ligeramente cuando escribí la siguiente frase:

Harry: Es una cita.

Al avanzar el día, también lo hacían mis tareas realizadas, era agradable poner una equis imaginaria, en mi lista mental de cosas por hacer, cada vez que terminaba algo. Una vez que terminé de tender la ropa, salí de la casa para almorzar con los Weasley, extrañaba un poco a toda la familia, la última vez que estuve ahí, había sido hace casi dos meses. Nuestras casas estaban relativamente cerca, por lo que, tres cuadras más adelante, ya estaba frente a la casa de los pelirrojos. Personalmente, adoraba aquella casa construida con diferentes estilos arquitectónicos mezclados entre sí, me encantaba su peculiaridad y como parecía una torre de jenga que, en cualquier momento, se derrumbaría si una pieza del intrincado diseño se desprendía, pero mi lugar favorito de todos era el jardín trasero, donde se alzaban los invernaderos que servían para el cultivo de vegetales del señor Weasley.

Presioné el timbre de la entrada, debajo de este había una placa de azulejo donde ponía: "La madriguera". La puerta se abrió de golpe y comenzó a salir un agradable aroma a pan recién horneado. Exclamé un "¡ummm!" sin poder evitarlo.

—Mamá preparó muffins de moras, pasa —dijo Ginny.

La menor de los Weasley me miró de arriba abajo y sonrió, le devolví la sonrisa siguiéndola hasta la cocina. Nosotros ya habíamos superado la etapa de incomodidad que se tiene después de terminar una relación, ahora éramos algo así como amigos, ninguno de los dos deseaba que las cosas terminaran mal, a pesar de las circunstancias en que lo habíamos hecho. En la cocina solo estaba Molly que me abrazo en cuanto me vio.

—¡Querido, te extrañamos mucho! —exclamó la señora Weasley.

—Y yo a ustedes —dije en tono cariñoso.

—Ginny, trae a tu padre y a los gemelos del invernadero —pidió Molly y agregó—: Harry, tú ayúdame a poner la mesa.

Hicimos lo que nos pidió y al cabo de unos minutos, ya estábamos disfrutando de la sazón que solo la matriarca podía darles a sus comidas. Durante el almuerzo nos pusimos al día sobre calificaciones, trabajo, los famosos jitomates del señor Weasley, y en cómo se encontraban de salud los miembros de la familia que no estaban con nosotros porque: o se encontraban en sus respectivas casas con sus familias o salieron a realizar algunas diligencias aprovechando que era fin de semana, fue una comida muy agradable, estaba feliz de haber ido y compartir con ellos. Le eché un vistazo al reloj de mi teléfono, tenía que apresurarme si quería llegar a casa a tiempo para arreglarme para mi cita con Draco. Me apresuré a despedirme de todos, Molly insistió en que me llevará algunos de los muffins que había preparado y Ginny quiso acompañarme hasta la puerta.

—Harry, espera —me llamó la pelirroja cuando estaba a punto de cruzar la verja del patio delantero.

—¿Qué pasa, Ginny? —pregunté curioso.

—Escuché que Ron está saliendo con una chica —dijo mirándome a los ojos, atenta a mi reacción.

Le sonreí y asentí.

—Sí, es verdad.

—¿Cómo estás? Realmente pensé que mi hermano y tú saldrían algún día; de hecho, aunque nadie lo dijera, todos lo pensamos.

—¿Enserio? —pregunté con algo de sorpresa en la voz.

—Bueno, Ron nunca había tenido una novia antes y parecía muy cercano a ti, además… desde ese incidente, sospeché que no eran las chicas las que… —interrumpió sus palabras luciendo ligeramente avergonzada. Nunca habíamos vuelto a hablar de ese día, era un tema vergonzoso para ambos.

—No te preocupes por nada, Ginny, ahora estoy saliendo con alguien… o algo así —le dije poniendo mi mano sobre su cabeza, ella la apartó de un manotazo.

—Es un chico, ¿verdad? Si no, no voy a tomarme demasiado bien lo que pasó entre nosotros —dijo casi de manera amenazante.

—Es un chico —afirmé.

—Entonces te perdono por mi orgullo herido —sonrió aliviada, mientras me miraba de manera cómplice—, me gustaría saber más sobre ese chico.

—Después podemos salir para conversar —propuse.

—Definitivamente, sí.

—De acuerdo, envíame un mensaje cuando estés libre, adiós, Ginny —me despedí.

—Lo haré, adiós, Harry —exclamó la pelirroja.

Me alejé a paso rápido hasta mi casa con una canasta llena de muffins y una sonrisa tranquila en el rostro, podía sentir que nuestra pequeña conversación había cerrado un incómodo capítulo de mi vida, por fin podía dejar eso atrás y avanzar hacia algo mejor.