—Kakashi-sensei, ¿por qué Percy no vino con nosotros? —le preguntó Naruto a Kakashi mientras caminaban a la Mansión Hokage para su primera misión como el Equipo Kakashi, en parte.
—Por lo que sé, está en una misión —le contestó el peliplata, encogiéndose de hombros—. Ya escuchaste a Tsunade-sama, cuando regrese podremos hablar de si se unirá o no al equipo.
—¿Y por qué no lo haría? —preguntó entonces Naruto, entrecerrando los ojos.
—Percy ahora es un jōnin, Naruto —le recordó Kakashi—. Si quiere incluso podría convertirse en sensei de un grupo de genin como yo lo fui de ustedes.
Sakura frunció el ceño y decidió meterse en la conversación.
—Percy no es simplemente un jōnin —fue su aportación, ganándose la atención de los otros dos hombres—. Se unió a ANBU un año después de la partida de Naruto —entonces miró directamente a Naruto—. Ayer la viste, estaba con el uniforme de ANBU.
Naruto recordó su encuentro con la azabache, sonrojándose en el proceso pero asintió de igual manera, ya recordaba lo que decía Sakura, ayer había estado demasiado avergonzado como para notarlo.
Kakashi mientras tanto pensaba en porque la Hokage no le había dado esa información y en cambio le había dicho que Percy era jōnin.
—¿Cómo es que no lo sabía, Kakashi-sensei? —le preguntó entonces Naruto.
—La verdad es que no he visto a Percy desde hace más de dos años —reconoció él—. Lo único que sé de ella es lo que Godaime-sama me ha dicho.
—Por lo que sé —continuó hablando Sakura— es una de las mejores. Siempre tiene misiones por lo que apenas y la veo por la aldea, algunas de ellas las hace en solitario y otras en equipo. Las que hace en solitario son ultra secretas, ni siquiera Shizune-senpai sabe sobre que son pues Tsunade-sama y Percy siempre discuten eso a solas.
A Kakashi se le hacía difícil imaginarse a la pequeña Percy Jackson siempre sonriente y bromista uniéndose a ANBU. Lo que más le molestaba era que la Hokage no le hubiera dicho nada y aunque fuera descortés le preguntaría a la rubia que tenía en mente cuando decidió que la pequeña Percy podía unirse a ANBU.
Después de regresar de la misión de rescate del Kazekage, Kakashi tenía una cita con una cama en el hospital, dónde estaría por lo menos una semana.
Por lo que sabía, Naruto y Sakura se irían de misión con dos miembros nuevos, reemplazando entonces a Kakashi y a Sasuke. El hecho de que no reemplazaran a Percy le daba esperanzas de la chica dejaría ANBU y volvería unirse al equipo.
Él había estado en esa organización y era por eso que sabía lo mucho que podía cambiar una persona en su estancia ahí.
Jiraiya había llegado hace un rato, dejándole dos libros para pasar el tiempo en el hospital. Después, se les unió Tsunade, Shizune y Tenzō, que ahora iba por el nombre de Yamato.
—Aún falta alguien —dijo Tsunade, dándole una mirada a Jiraiya para que todavía no comenzará a hablar.
Ni un minuto pasó cuando Kakashi escuchó como alguien abría la puerta pero para su mala suerte, el cuerpo de Tenzō estaba en su camino por lo que no podía ver quién había entrado.
—Lamento la tardanza —dijo una voz de chica y entonces escuchó unos pasos acercarse hasta ellos—. Estaba entrenando con mi equipo cuando me llegó el mensaje.
—No importa, nosotros recién llegamos también —le dijo Tsunade mientras le abría un lugar a su lado.
Cuando Kakashi vió a la chica, se quedó sin palabras.
Era hermosa, la mujer más hermosa que jamás hubiera visto.
Era una ninja, de eso estaba seguro pues vestía el uniforme de ANBU y llevaba su máscara colgando de uno de los lados de su cadera. Su postura era segura, su cabello largo lo llevaba peinado en una trenza que le llegaba a la cintura y llevaba a Samehada en la espalda.
Eso último y los ojos verdes fue lo que le dió la pista a Kakashi para saber de quién se trataba.
—Hola, Kakashi-sensei —le saludó la chica con una sonrisa encantadora y las sospechas del peliplata se confirmaron, esa era Percy.
Sintió el calor llegar a sus mejillas por los pensamientos impropios que habían pasado por su mente mientras repasaba el cuerpo de la azabache.
Jiraiya sonrió pues sabía que nadie, ni siquiera Kakashi, podría pasar por alto la belleza de la semidiosa.
Era una lástima que Percy hubiera dejado atrás la idea de hacer que él peliplata cayera por ella también.
—Después tendrán tiempo de ponerse al corriente —volvió a hablar Tsunade al ver que Kakashi no parecía dispuesto a intercambiar palabra con la que fue su alumna—. Tenemos otras cosas que discutir ahora mismo. Antes de hablar de Naruto quisiera informarles que hemos asegurado que esto no se trata de una trampa de Akatsuki.
—¿Cómo estás tan segura? —le preguntó Jiraiya.
Tsunade le hizo una seña a Percy y Kakashi pudo notar como su expresión cambiaba a una más seria para después asentir y tomar algo de uno de sus bolsillos, un pergamino.
Al abrirlo, se reveló un mapa, el cual tenía varios puntos de diferentes colores.
—Este es el puente Tenchi y aquí —dijo ella mientras señalaba un punto en el mapa, de un color azul fuerte— se encuentra un posible escondite de Orochimaru.
—Alto, alto —dijo Jiraiya, frunciendo el ceño—. ¿Y cómo es que sospechas que es un escondite de Orochimaru?
—Ya que siempre me encontraba viajando, decidí buscar a Orochimaru también, sabía poco sobre sus conductas pero Tsunade-sama me ayudó a entenderlo mejor, normalmente se esconde bajo tierra, lo que hizo las cosas más difíciles pero por suerte conozco a alguien que se le da bien buscar cosas subterráneas, me ayudó bastante a encontrar estructuras bajo tierra que parecían guaridas. Nunca llegamos a meternos pues no sabíamos que nos esperaría pero siempre las marqué como posibles escondites. Las más grandes las tengo vigiladas y hace unos dos días me llegó un reporte de movimiento en esta, la cuál está relativamente cerca del puente Tenchi.
—¿Tienes shinobis vigilando posibles escondites? —le preguntó Jiraiya a Tsunade.
—No —fue la respuesta de la rubia.
—¿Quién necesita shinobis para vigilar cuando tienes animales? —le preguntó Percy a Jiraiya con una sonrisa orgullosa.
—Un momento —interrumpió Kakashi—. ¿Qué misiones tienes que dijiste que siempre estás viajando? Todo esto de la investigación a Orochimaru suena más como una misión en segundo plano.
Percy apretó los labios, ¿le había importado una mierda lo que Percy hacía hace dos años y ahora llegaba a cuestionarla?
Tsunade sintió su cambio de humor por lo que fue ella quien decidió responder.
—Akatsuki está buscando a los bijūs —les recordó Tsunade— y nosotros también. Percy es quien lidera la búsqueda y hasta ahora ha sido capaz de por lo menos poner el área donde cada bijū y jinchūriki se encuentran.
Lo que la Hokage había dicho era apenas la punta del iceberg de todo lo que Percy hacía y sabía, todos los secretos que guardaba de las personas que quería le pesaban cada vez un poco más.
—Cuando me enteré del secuestro del Kazekage me puse en marcha otra vez y he hablado directamente con algunos de los jinchūrikis y les he advertido de la situación para que tengan cuidado —agregó ella, bajo la mirada curiosa de Jiraiya.
El de cabellos blancos la miró sorprendido, por fin le fue obvio que los dioses habían mandado a su mejor guerrera, Percy podía ser algo torpe a veces pero también era muy inteligente, era de confianza y Tsunade también lo había notado pues le había encargado tan importante misión.
—¿Fue por eso que terminaste el otro día en el hospital? —preguntó Shizune con el ceño fruncido y tono preocupado—. Te acaban de dar de alta hace un día, ¿no es así?
Percy sonrió inocentemente.
—También tuve una plática con el Sanbi —se explicó Percy—, es el único que no tiene jinchūriki ahora mismo por lo que es el más vulnerable.
—¿Eso te dejó en el hospital?
Percy hizo un movimiento con su mano, restándole importancia. No había sido que estuviera herida, simplemente estaba muy cansada.
—No importa —dijo ella, cambiando de tema mientras Kakashi no podía evitar pensar en lo mucho que había vivido Percy últimamente y miró su mapa, había varios puntos en el, varios muy lejos de Konoha, podía parecer que Percy había estado viajando por todos lados durante esos años—. Aún así, no podemos descartar que sea una trampa del mismo Orochimaru —siguió hablando Percy mientras enrrollaba su pergamino y lo volvía a guardar.
Todos asintieron y entonces comenzaron a hablar sobre el tema que había llevado a Yamato a estar ahí: Naruto.
Cuando la reunión terminó, todos se fueron del lugar, Percy por lo menos lo intentó.
—¡Percy! —le llamó Kakashi, ella estaba por jugar a la sorda hasta que Jiriaya puso una mano en su hombro, hizo que diera media vuelta y la empujó de regreso.
—¿Qué pasa? —preguntó la azabache, mirando la ventana un momento y después regresando su mirada a él. Pensaba en posibles rutas de escape.
Kakashi se sorprendió por la actitud fría y cortante de Percy. ¿Era eso lo que ANBU le había hecho? Apretó un poco sus puños, recordando que tenía una conversación pendiente con la Hokage.
—Hace mucho tiempo no te veía —dijo él, causando que a Percy le diera un tic en el ojo.
El problema era que, Percy no podía odiar a nadie o guardar resentimiento, aquella actitud era más que nada un berrinche.
—Bueno, no es que hubieras estado muy dispuesto a verme cuando Naruto se fue de la aldea —le recordó ella, balanceándose en sus talones. Samehada se removió en su espalda, reaccionando a su mal humor.
Kakashi por fin la miró a los ojos, únicamente para quedarse sin palabras. Había estado rehuyendo su mirada todo el tiempo, con miedo a que más de esos pensamientos atacarán su mente al ver lo mucho que había crecido su alumna. Se sonrojó sintiéndose culpable al mismo tiempo por dos razones: Le llevaba catorce años a Percy, no podía pensar así de ella.
Y segundo: era cierto que no había hecho caso ni a Sakura ni a Percy desde el momento en el que Naruto se fue, había tenido bastantes misiones pero eso solo era una excusa para si mismo, la verdad era que no podía ver a sus alumnas después de haber faltado a la promesa implícita que había hecho, les había prometido que todo estaría bien, que todo regresaría a la normalidad y no había sido así.
Y claro, también creyó que se volverían más fuertes entrenando por su cuenta. Pero ahora Percy estaba en ANBU, lo cuál ya era prueba de su fuerza y no le gustaba.
El peliplata regresó a la realidad cuando escuchó el suspiro que soltó Percy.
—Me tengo que ir —dijo ella, acercándose a la ventana—. Tengo que reunirme con mi equipo.
Dicho eso, saltó y la perdió de vista en menos de un segundo.
Aquello no había sido más que una mentira, su equipo tenía una misión y habían partido de la aldea tan pronto como su entrenamiento terminó.
Simplemente quería dejar de estar en el mismo cuarto que Kakashi.
Se dirigió a la Mansión Hokage, esperando que la rubia pudiera darle una misión para distraer su mente.
En el pasillo afuera de la oficina de Tsunade, se encontró con Danzō quien puso una mano en su hombro para llamar su atención, Percy tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no apartar su mano de un golpe.
—¿Has reconsiderado mi oferta? —le preguntó él, sin verla a la cara.
—No pienso unirme a Raíz —fue la respuesta de Percy, apartándose de su tacto y entrando a la.oficina de Tsunade con una mueca en su rostro.
