Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Capítulo 26
Rosalie dejó sus cosas en la silla junto a la puerta, los pies le pesaban al igual que los párpados por tanto llorar. No tomó ningún autobús, prefirió volver a casa caminando mientras seguía con las palabras de Bella en su cabeza. "Fui yo, Rosalie". "Yo secuestré a Kay".
Parecía una pesadilla de la cual no podía despertar.
Las risas provenientes del comedor la trajeron de vuelta a la realidad. Sí, fue Bella quien secuestró a su hija, pero Emmett aún no lo sabía. Por eso había risas en casa. Y así era antes, antes de que Kay desapareciera. Tenía el remordimiento de no haber sido más atenta, de no haber captado las señales. ¿Cómo nunca notaron algo extraño? Era su familia, tendría que haberlo visto.
—Rose, volviste —le sonrió Emmett llegando a su lado—. Hice macarrones con queso para los niños, están fascinados.
Sonrió sin saber bien qué responder, ahora lo único que ocupaba su mente era Bella. Bella. Bella. Bella. Miró a su esposo tratando de contenerse, pero tenía que darse prisa, no era algo que pudiera dejar colgado en el aire. Un descuido y Bella huiría. No sabía qué iba a pasar, solo quería que las cosas se resolvieran de una vez por todas, que su familia pudiera volver a estar en paz. Pero entonces, un inesperado movimiento la distrajo de su tortuosa mente. Kay se había levantado de la mesa, corriendo a sus brazos con una sonrisa en su rostro.
—¡Mami, volviste! —Sus pequeños brazos rodearon sus piernas y Rosalie soltó el aire contenido para acariciar su cabello y tomarla en brazos.
—Estoy en casa, hija. —Besó su mejilla sintiendo como las lágrimas se acumulaban en sus ojos.
—Yo también estoy en casa, mamá. —Kay se aferró a su cuello y Rosalie sintió como su corazón se detuvo en ese momento. No le cabía la felicidad en el cuerpo, Emmett también la miraba con sorpresa, ninguno pensó que Kay se lanzaría a hablar de esa manera tan sorpresiva.
Parecía que todo volvía a acomodarse, su hija estaba en casa y ella misma lo había reconocido.
Rosalie trató de mantener la calma, al menos hasta que los niños fueran a la cama y pudiera hablar a solas con su marido, sabiendo que todo volvería a irse abajo cuando se lo dijera. Bella era importante para Emmett, más allá de los errores que había cometido.
Emmett dejó dos tazas de café en la mesa ratona del comedor, Rosalie se había acomodado en el sofá con una manta.
—Gracias —sonrió a Emmett tomando la taza con ambas manos. Emmett besó su cabeza y se sentó a su lado. Rose se sentía observada y estaba nerviosa. No sabía cómo decirle, cómo se lo tomaría Emmett.
—Muy bien, ¿qué es lo que pasa? —preguntó su esposo. Ella iba a negarse, comenzar a la defensiva, pero él no la dejó—. Vamos, Rose. Tienes cara de haber visto un fantasma, dime qué es lo que ha pasado.
—Bella —susurró. Dejó la taza para evitar que se le cayera. Emmett frunció el ceño. Claramente, nombrarla no lo llevaría a comprender nada.
—¿Qué pasó con Bella? ¿Ella está bien? ¿Noa está bien? —Rose parpadeó, recordando esas preguntas que ella misma le hizo a su cuñada hacía unas horas.
—Ambas están bien, eso no es lo importante…
—Entonces, ¿por qué nombraste a Bella? No entien…
—Bella secuestró a Kay, Emmett —lo interrumpió—. Ella me lo confesó. Ella secuestró a nuestra hija. —Contuvo el llanto esperando la reacción de su marido, quien permaneció estático por varios segundos, minutos que parecieron eternos.
—¿Bella? —volvió a preguntar. Rosalie asintió.
—Fui a su casa hoy… —rio de forma histérica—, y yo que quería que viniera a merendar con los niños —susurró, pensando que tal vez no era el mejor momento para desquitarse.
Esperó un momento para seguir hablando, dándole tiempo a Emmett para que lo procesara, pero él no parecía caer en aquello, seguía inexpresivo como hacía cinco minutos.
—Emmett…
—¿Dónde está? —Emmett se puso de pie rápidamente. Rosalie se asustó e imitó el movimiento.
—¿Quién? Emmett, ¿qué pasa?
—¿Dónde está Bella? ¡¿Dónde está esa desgraciada?!
—No alces la voz, ¡los niños van a escucharte! Tranquilízate…
—Rosalie, ¿cómo voy a tranquilizarme si Isabella sigue libre? ¿Por qué no la denunciaste?
—Debía decírtelo primero.
—¿Y esperaste a que terminara el día para hacerlo? ¿Sabes dónde puede estar ella ahora? Quién sabe dónde pudo haber ido.
—Tal vez no ha escapado…
—¡No me vengas con eso ahora, Rosalie! —Rose retrocedió asustada—. Ambos la conocemos, ella no dará la cara.
—Pues lo hizo. Me lo dijo. No creo que huya…
—Eres muy ingenua si crees que no se irá.
—¡Piensa en Noa! —Ambos se miraron directo a los ojos. La angustia, el miedo y el enojo en los ojos de Emmett hicieron que Rose se sintiera diminuta, incapaz de salvarlo de todas las emociones que estaba sintiendo en ese momento.
—Pienso en Noa, como ella pensó en nuestra hija al alejarla de nosotros.
—¿A dónde vas? —preguntó viéndolo agarrar su abrigo y buscar sus llaves.
—A denunciar a mi hermana.
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La casa de Edward estaba algo alejada de la ciudad, antiguamente era la casa de sus abuelos, y al quedársela sus padres como herencia y que nunca la usaran, Edward aprovechó para mudarse solo por su cuenta.
Mientras se relajaba en su sofá comiendo nachos con cheddar mirando la televisión, tres golpeteos en la puerta lo hicieron reincorporarse.
Dejó los nachos a un lado junto con la lata de cerveza y caminó hasta la puerta. Al abrirla, se sorprendió de encontrar a su morena de ojos marrones chocolate con angustia en ellos.
—Por favor, dime que puedes ayudarme ahora.
Edward miró a la pequeña niña escondida detrás de las piernas de Bella y se hizo una idea de lo que sucedía.
—Noa, ¿te gustan los nachos? Están en aquella mesa, puedes ver televisión si quieres —le sonrió a la pequeña, quien luego de esperar la aprobación de su madre entró a la casa.
Bella suspiró nerviosa y le tendió un bolso de mano sin darle tiempo a reaccionar. Edward sostuvo el pequeño bolso pesado a duras penas, tratando de acomodar sus ideas. Bella estaba nerviosa, sudando, acomodándose el pelo tantas veces que perdió la cuenta.
—¿Entonces…?
—No me pidas explicaciones ahora, Edward, por favor.
—Está bien, está bien. —La miró preocupado—. Sé que me dirás todo llegado al momento. ¿Qué se supone que debo hacer ahora?
—No lo sé. Fuiste el primero que se me vino a la cabeza con todo esto. —Edward asintió mirando de reojo detrás de sus hombros, donde Noa comía nachos en su sofá.
—¿Podrías decirme al menos en qué estás pensando? —Ella negó con la cabeza, con los ojos bastante llorosos y sintiendo el nudo en la garganta que le impedía hablar.
—No quiero volver a perderte —susurró a duras penas. Edward soltó el bolso dejándolo caer en el piso, acercándose a ella y estrechándola entre sus brazos.
—No vas a perderme, Bells. Te lo prometo. —Besó su cabello, el cual olía deliciosamente bien.
—Ya prometiste eso antes —sollozó.
—No voy a fallarte esta vez, no quiero hacerlo.
—Yo tampoco quiero fallarte de nuevo.
Ambos se quedaron en silencio un momento. Edward acariciando su rostro, ella sintiendo el cálido tacto y el sonido del latido de sus corazones llenando el silencio.
—Debo irme, promete que cuidarás de Noa. —Bella secó sus lágrimas apartándose.
—¿A dónde vas?
—Edward, no van a tardar en buscarme y tengo que hacer un plan. No puedo dejar a mi hija sola y no quiero que regrese con Renée. —Retrocedió dándose la vuelta para irse. Edward la tomó del brazo rápidamente.
—Por favor, dime que no cometerás ninguna locura.
—A mí también me gustaría creer eso —sonrió acercándose a él para besarlo en los labios. Edward se sorprendió por el beso, mas no tardó en responder de la misma manera. No tenía idea de cuándo volvería a besarla.
Dejó que Bella se fuera y regresó a su sofá ahora ocupado por una niña de ocho años. No sabía cómo hacer de niñero, pero ya había estado con Noa antes, no debía ser muy difícil.
Le preparó una buena merienda a la niña y la acompañó a ver caricaturas. Cenaron macarrones con queso, lo único que él sabía cocinar, y pidieron helado para el postre.
—¿Sabes? Es de las mejores citas que he tenido. Nada mal, Noey —le sonrió. Noa tenía su boca llena de helado de chocolate.
—Y tú eres el mejor niñero, Edward —sonrió en respuesta. Edward rio y le limpió el bigote de helado con una servilleta.
—¿Ya tienes sueño?
—¿Cuándo volverá mi mamá?
—Hmm… —Guardó el helado mientras pensaba en una respuesta válida y que no implicara mentiras. Debía preparar a Noa sabiendo que tal vez Bella no regresaría—. No lo sé, cariño, tal vez no la veamos por un tiempo… —Se odió a sí mismo al dar esa respuesta tan directa. No tenía por qué ser un monstruo con ella.
—¿Por qué? —Noa apartó la copa de helado y lo miró enojada—. ¿Se ha ido?
—¡No! Diablos… no sé hacer esto. Escucha… —Se sentó a su lado—. Han pasado unas cosas estos meses, no sé bien qué tanto sabes de eso, pero Bella… ella está involucrada, o eso es lo que creen, y se la llevarán un tiempo, mientras tanto tú... —Se pasó la mano por el cabello, nervioso.
—¿Es por la hermana de Ian? Ella estaba desaparecida y mamá la buscaba, pero… ella me dijo que no tenía nada que ver, que encontraría al culpable. Edward, ella no puede irse. ¡Me lo prometió!
Edward atrajo a la pequeña niña a sus brazos, dándole consuelo. No sabía cómo explicarle sin romper su pequeño corazón. Él también deseaba tanto como ella que Bella no se fuera, no ahora que las cosas se habían acomodado un poco entre ellos. No ahora que podían ser una familia.
—Vamos a estar bien, Noa. Te prometo que sí.
—No me gustan las promesas.
—A mí ya tampoco. —Se quedaron abrazados, Edward le acarició el pelo esperando que los sollozos apenas audibles de Noa cesaran. La llevó al sofá nuevamente y miraron televisión sin reírse de las caricaturas hasta que la niña se quedó dormida.
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Eric procedió a enviar una patrulla a buscar a Isabella Swan, Emmett estaba sentado con Rosalie, quien no dejaba de morderse los labios, habían dejado a los niños con Leah, una vecina que no tuvo problema en quedarse hasta que ellos regresaran a su casa.
No se lo habían comentado a su familia todavía, Angela llegó junto a su padre una hora después de que ellos la llamaran, ella misma le pasó el caso, ya que el señor Webber era un abogado bastante respetado e iban a necesitarlo para denunciar a Bella.
Estar horas eternas en la estación de policía era algo pesado, ninguno quería estar ahí, ni siquiera cuando los policías llegaran con Bella.
Tuvieron que firmar unos papeles y luego fueron autorizados a regresar a su casa. El señor Webber se contactaría con ellos más adelante.
Al día siguiente, las cosas no estuvieron más tranquilas. Angela les había dicho que Bella fue capturada la noche anterior y que ahora aguardaba por un abogado que la acompañaría en el juicio por su sentencia.
Emmett estaba muy decaído, no podía creer que su propia hermana fuera la persona detrás de todo lo ocurrido.
—Tal vez… exista alguna explicación —sugirió Jasper. Él y Alice habían llegado por la mañana para enterarse de todo. Alice estaba pálida, no dejaba de hacer puños sus manos y morderse el labio, Jasper trataba de que se relajara un poco acariciando su espalda.
Rosalie amamantaba a una de las niñas mientras Leah, quien había regresado para ayudarlos, cambiaba el pañal de la otra y les servía el desayuno a Ian y Kay. Ambos niños muy ajenos a lo que pasaba, aunque Ian sabía que algo no iba bien, no quería preocupar a su hermana ni mucho menos a sus padres. Sea lo que sea, sabía que llegado el momento ellos le dirían.
—¿Explicación? Nada justifica lo que Bella hizo. Y no importa el tiempo que pase, no se lo perdonaré nunca —protestó Emmett.
—Por supuesto que nada la justifica, pero a nadie se le ocurre raptar un niño de un día para el otro… Por cierto, ¿qué hay de Noa?
—Renée debía ir a la comisaría hoy temprano. Tal vez le cedan la custodia nuevamente… —respondió Rosalie tratando de calmar a la beba inquieta en sus brazos.
—Bella no dejaría a Noa con ella —murmuró Alice.
—¿Por qué no? No es que tuviera a alguien con quien dejarla.
—Podría dejarla con Edward. —Rosalie se puso de pie con Olivia en brazos, la niña estaba incómoda pero se calmaba si Rose estaba de pie.
—Da igual con quien deje a la niña, no es como si Noa no estuviera acostumbrada a andar de un hogar a otro.
—Emmett —lo calló Rose.
—Es la verdad. Lo único importante ahora es que Bella tenga la condena perpetua.
Los cuatro se mantuvieron en silencio nuevamente, Rosalie y Leah se llevaron a las bebés a su habitación para acostarlas. A decir verdad, Rosalie se preocupaba mucho. Sí, quería que Bella recibiera su merecido, pero Noa no tenía la culpa, solo era una niña que fue alejada mucho tiempo de su madre y ahora volvería a estar lejos de ella y quién sabía por cuánto tiempo.
Ella recuperó a su hija, cada día recuperaba algo de la felicidad que había perdido esos años, no es como si Bella hubiera lastimado a su pequeña. Tenía un choque de emociones en su cabeza y no sabía si Bella se merecía todo esto, seguiría enojada con ella toda su vida, pero algo le hacía pensar que Bella se encontraba muy arrepentida por lo que hizo. Tal vez podrían llegar a un acuerdo… aunque Emmett se opondría desde ya.
Miró a sus gemelas, cada una comenzaba a tomar rasgos propios, sus rostros muy similares, el cabello diferente en ambas. Ya era fácil distinguirlas. Su familia había crecido en tan poco tiempo, y en momentos tan duros, no quería ni tenía por qué quedarse con el resentimiento de lo ocurrido. Necesitaba que Emmett se tranquilizara y que pensara un poco como ella. Tal vez estuvieran muy enfadados, pero no debían arruinar la vida de alguien que nunca fue capaz de tomar sus propias decisiones. La historia de Bella era triste y ella comprendía su dolor. Ahora lo entendía.
Hola! Antes que nada, miles de gracias Yani por tu paciencia y tu trabajo en editar los capítulos, sobretodo porque yo tardo en escribirlos :P
Ahora sí, muchas gracias a ustedes por seguir la historia a pesar de su pésima escritora que tarda mil años en actualizar. Se merecen el cielo.
¿Qué les pareció el capítulo? No se muy bien cómo se lleva a cabo un arresto, pero trataré que sea lo mas "real" posible, sepan disculpar esos errores.
Estoy feliz de que siguieran la historia ya que finalmente está por acabarse. No diré cómo será su final, pero todos merecen un final feliz no es así? Muchas gracias por leer, no las entretengo más. Nos leemos!
P.D: en mi perfil encontrarán mi grupo de Facebook donde muy de vez en cuando publico algo respecto a mis historias.
