Oh, pobre errante incomprendido... El dolor del rechazo duele. ¿Verdad?. Si, entiendo perfectamente como te sientes, estas ahogándote internamente, por alcanzarlo e ir a su lado, pero... No puedes.

Tampoco quieres perderlo, buscas que te corresponda, pero sabes que muy en el fondo, nunca será tuyo... ¿Oh? Te niegas a rendirte, tal vez exista una minúscula posibilidad de que al final... El te ame.

Fufu~ ¿Quieres saberlo..? ¡Es muy sencillo!~ ¡Es cuestión de solo una palabra para definir tu destino! Algo que has hecho antes.. ¿Recuerdas? No quieras olvidarlo, aunque lo repitas, sólo diciendo: "No es mi culpa" "No lo hice" u optando por desviar la responsabilidad al egoísmo de tus sueños, ya lo has hecho.. ¡Estas marcado!

Efectivamente, me refiero a "ELIMINAR" a la competencia.

¿Uhm? No me mires de esa forma, existo en lo profundo de tus memorias. El sadismo y la crueldad están dormidos dentro de ti.. ¡Vienes a mi porque no tienes de otra! Soy tu alternativa mas cruda y despreciable. ¿No? ¡Haha!

Te ayudaré a deshacerte de una vez de el. ¡Y estarás con el irken que dices desear o amar!

Hagamos las cosas mucho más interesantes desde ahora.. ¿Qué te parece?

[...]

[...]

[...]

Su respiración estaba descontrolada, el aire escaseaba entre sus labios, mientras que ambas piernas duramente le pesaban, nunca antes maldijo tanto hacerse pasar por otro inmundo humano, apenas podía mantenerse en pie, luego de haber corrido alrededor de una docena de calles, hasta por fin adentrarse en la comodidad de su impenetrable base. Al llegar al interior de su guarida, se apoyó contra la puerta deslizando su agotado cuerpo contra ella, descendiendo poco a poco y caer sentado al piso.

Intentaba recuperarse inútilmente de cualquier tipo de esfuerzo físico, solo porque el asqueroso planeta estaba infestado de tanta escoria terrícola, usaría sus equilibradas "Patas de araña" y acortaría con toda velocidad el largo trecho entre la inútil eskuela y su casa. Su squiddle spoch parecía querer exigirle un descanso, regulando las agitadas pulsaciones, para recobrar el sentido de su condición actual, los recientes problemas lo consumían volviéndolo débil ante su habitual fuerza corporal, era un orgulloso irken después todo, enfrentó circunstancias mucho peores y situaciones más crueles con respecto a sus antiguas misiones, en todo caso era más fuerte, pero en un ámbito completamente diferente.

"Sentimientos". Ese era su actual molestia y disputa interna, recayendo en un mediocre intento de comenzar a entenderlos, claro sino quería exponerse a más tortura psicológica, en general le resultaba un fastidio. Dio un sonoro suspiro, resignado a levantarse de su sitio para verificar el estado de su viejo rival, no tardó demasiado para ponerse a caminar. No lograba entender el por que salvó la vida de un genocida espacial, el cual aniquiló a toda su raza. La palabra "Error" se repetía una y otra vez en su mente, sintiendo que de alguna forma, traicionó a su planeta natal, como si fuera una especie de delito o un explícito pecado al ayudarlo, pero el impulso que lo llevó a actuar en ese preciso momento fue... "Compasión". Agh, ¡Qué repulsiva palabra!. Absurdo, estúpido y ridículo pretexto cargado de un falso sentimiento de total bajeza e indiferencia, sin embargo, mentiría si negara que al ver el cuerpo frío, totalmente desvanecido, por no decir casi muerto al borde de la inminente perdición, pudo reflejar el estado en la que alguna vez tuvo que enfrentar, prácticamente en absoluta soledad, sin olvidar al dueño de la obra.. "777".

Subió en el ascensor, apretando los botones correspondientes, las firmes puertas de metal se cerraron, comenzando a descender, los recuerdos de su estado tan deplorable seguían golpeándolo inconscientemente, esa contundente guerra insistió en causarle serias secuelas.. ¡Por Irk! Ayudo a un ser que odiaba, aborrecía y deseaba que estuviera muerto. A pesar de eso, no hay que ser hipócritas del todo, el joven irken sabía muy bien las repercusiones que tendría, al ponerle fin a la vida de el cabezón, ni hablar de las consecuencias abismales a partir de su desaparición, aunque sus familiares de sangre no le dieran la absoluta atención, la corte vortiana no apartaría la mirada, mucho menos de su principal embajador.

Efectivamente los despiadados impulsos solo traían problemas.

El tenue sonido del elevador alertó sorpresivamente al ex-invasor, a lo que reaccionó abandonando su teorización, y empezando a caminar por la ligera oscuridad, entre los recovecos secretos de su preciado laboratorio, encontrándose directamente con la espalda del terrícola en cuestión, que al parecer estaba de espaldas a él, acomodándose su ropa y abrochándose sus alargadas botas góticas. Por instinto el de ojos magenta se paralizó, un inexplicable miedo recorrió su cuerpo, sintiendo que se instalaba gradualmente a la altura de su pak, avisándole de que algo terriblemente malo iba a pasar.

Dudo, unos segundos. A lo que negó suavemente con su cabeza, jamás dejaría que el temor lo controlara, mucho menos, cuando estuvo a punto de asesinar a su enemigo mortal. Atribuyó tales paranoias a un inconveniente más importante, aseguraba que era producto de haber confrontado a su atolondrado amigo castaño, ahora que lo pensaba mejor, no había examinado la posibilidad de continuar su relación de amistad, el razonamiento simplemente se retorció, temía que lo usara únicamente para su propia ambición personal, pero la venganza a su raza se mantenía vigente..

¿Cómo erradicar toda tentación, en generar un sufrimiento mayor a la humanidad?

- Bienvenido, chico espacial.

Al escuchar que se referían a su persona, el de piel verdosa tan solo asintió respondiendo el saludo, acercándose un poco más al amante de lo paranormal, necesitaba eliminar temporalmente todo tipo de duda existencial que estuviera acechando su mente. Lo primordial ahora era concentrarse en el humano, causando que le otorgara más importancia, pero se arrepintió casi al instante, al notar que no había terminado de vestirse, su esbelto torso aun se mantenía desnudo, produciendo que un inexplicable ardor invadiera todo su rostro, esta reacción lo acomplejaba, ya que no comprendía la inusual respuesta corporal que le dictaba su organismo.. "¿Algo subconsciente?". Quería que esto se detuviese, o simplemente desapareciera de su cabeza, no deseaba lidiar con lo nuevo que traían las emociones humanas.. ¡Las maldecía!

Por otro lado, el chico gótico solo puedo soltar una disimulada risa, que a diferencia, y desgracia del alienígena, pudo entender a la perfección su completa reacción involuntaria. Es más, esto produjo pensamientos un tanto maliciosos, sintiendo como una extraña confianza lo incitaba, para causarle muchas más "Sensaciones" que pudiera experimentar solo con el. Aunque esto sonará como algo egoísta, decidió ampliar el objetivo para ponerlo de un modo más noble, simplemente sería una pequeña recompensa por haberle salvado la vida, aunque ni él mismo sabía porque el extraterrestre le hizo merecedor de tan heroico gesto, sin olvidarnos de que él fue un fundamental responsable de la exterminación de su raza. Claro, el remordimiento regresaba para tirarle de una vez, cualquier tipo de moral.

- ¿Tus heridas se han curado? -interrogó con frialdad el irken, apartando todo contacto visual- ¿Ya estas en condiciones estables?

- Al parecer si, han sanado por completo. -contestó con tranquilidad, poniéndose su camiseta- Este sistema que utilizas para recuperarte es bastante efectivo y en este caso, muy conveniente.

- Efectivamente, estas hablando de tecnología superior, humano cabezón. -explicó con molestia, cruzándose de brazos- Ahora que no estás ni sufriendo, ni agonizando... ¡Vete! -ordenó frunciendo el ceño.

- La hospitalidad no dura mucho contigo. ¿No es así, invasor? -bromeo sarcástico, sacando su lengua de forma infantil.

- ¡¿Ah?! -lo miró enfurecido- ¡Deja de actuar como un torpe infante humano! -chillo molesto- ¡Lárgate de una vez! ¡Fuera de aquí! -insistió haciendo un gesto con sus manos, ahuyentandolo.

- ¿Vas a obligarme? -lo desafío con gusto, acercándose lentamente hacia el alíen- ¿O planeas torturarme hasta matarme?

- No hagas que me arrepienta, al mostrarte misericordia, asquerosa e inútil bola de carne. -amenazó apretando con fuerza sus puños- Obedece a Zim.

- ¿Por que me salvaste?

- ¡No es de tu incumbencia!

- Si, lo es. -afirmó con seriedad- Tu me odias mas que nada en todo el universo.. ¡No lo entiendo! -replicó tomándolo con fuerza por los hombros- ¿Por que no me dejaste morir?

- ¡No te importa!

- ¡Zim!

- Quiero verte sufrir.. ¡¿Bien?! -grito exasperado- Si estuvieras muerto solo seria un problema en mis planes de volverte miserable. ¿Feliz, humano? -respondió con una sonrisa torcida- Ahora suéltame, necesito trabajar.

- No puedes engañarme con eso. -sostuvo apretando un poco el agarre- Eres pésimo en tus tontas mentiras, así nunca llegarás a convencerme. -amenazó con furia, sacudiéndolo un poco.

- ¡Dib! ¡Deja de... -

- Solo quiero entender la verdadera intención tras tus fechorías. -lo enfrentó con valor- Necesito saber la verdad.

- Tienes una gigantesca cabeza, úsala. -se burló librándose fácilmente del agarre - Deberías ser capaz de entenderlo por ti mismo. -le devolvió la mirada, soltando una risa- Retírate inmediatamente, ya eres consciente de lo que probablemente voy a hacer si no te vas. ¿Verdad?

- ¿Sabes? -hablo agarrando sorpresivamente al irken de su camiseta- Me estoy empezando a cansar de soportar tus locos desvarios. -se quejó atrayendolo hasta apegarlo a su cuerpo.

- ¡¿AH?! -exclamó anonadado- ¡DÉJAME!

- Así que solo respondeme.. -lo toma del mentón, obligándolo a devolverle la mirada- De lo contrario, me obligaras a hacerte cosas impensables, aquí mismo.

- ¡Suéltame, despreciable mono! -escupió enojado, buscando escaparse- No tienes ninguna autoridad para ordenarle nada al increíble Zim. -lo confronto con odio- Mucho menos luego de todo lo que me hiciste. -bufo moviéndose con desesperación.

- No trates de manipularme, chico espacial. -ordenó acortando distancias- Solo dime... -pidió rozando sus labios- ¿Por que me salvaste?

Silencio, esa fue la respuesta del alienígena ante la cuestión que le imponían. El choque de sus miradas, la súbita mezcla de sus respiraciones sumado a las escasa distancia entre sus labios, solo causaba que una electrizante tensión los rodeará, a tal punto que sus cuerpos sintieron la necesidad de acercarse más, su aliento lo tentaba a lo prohibido, un innegable beso acompañado del culposo deseo de arremeter contra él y eliminar toda arrogancia que empezaba a mostrar el terrícola. El miedo inocuo fue creciente cuando sintió que el agarre se suavizó, para luego ser reemplazando por algo peor, notando que era apresado por los brazos del de gabardina, justo a la altura de su pak, dándole una especie de amenaza silenciosa, que de seguro sería otro pútrido intento de volver a unir sus labios.

Gracias a lo aprendido por la experiencia anterior, simplemente ignoró el agarre, llevando sus manos hasta el pecho del humano, para acto seguido, empujarlo con fuerza, aunque no quería peleas, necesitaba alejarlo. no importaba cuánto odio descomunal le tuviera, no estaba en condiciones de afrontar estos inestables y confusos sentimientos. No obstante, el amante de lo paranormal respeto la acción realizada por el irken, agradeciendo moralmente que pudo detenerse y no forzarlo a nada, claramente había actuado como un completo golpeo mentalmente.

¿Cómo había logrado reaccionar tan impulsivamente?

Sintió que por un breve lapso, no fue el mismo al reaccionar de tal modo, intentando tomar algo involuntariamente por la fuerza, fue guiado por unos oscuros pensamientos. Dándose cuenta que de su fatal equivocación, retrocedió unos cuantos pasos, sintiendo como su corazón latía con fuerza y reprochándose como casi cometió un terrible error. Ignoro todo pensamiento irracional que se instaló, en los retorcidos deseos lujuriosos que llegó a experimentar, era demasiado tentador tener la cercanía del invasor. Desvió la mirada, mientras rascaba nervioso su nuca, buscaba disculparse sin sonar del todo culpable.

- Lo siento, Zim.. Yo..

- Te necesito.

- ¿Que?

- No te asesine, porque te necesito.

Nunca antes en su corta vida como humano, sintió que su corazón se detenía con tan simples y cortas palabras.