Los personajes de Twlight no me pertenecen y la historia es de blueberrytree, solo me adjudico la traducción.
Disfrútenlo.
Día 25
Estábamos en silencio, uno mirando al rostro del otro y yo acariciaba su cabello. Cerró los ojos, aún un poco soñoliento, sus dedos jugaban con el filo de mi camisa.
—Tu cabello es tan suave —hablé en tono bajo—, creo que es injusto. Solo te pasas una crema cualquiera mientras yo gasto no sé cuánto para mantener mi cabello de esa manera.
—Me gusta tu cabello así, tiene un olorcito delicioso. A veces me quedo pegado oliendo tu cabeza, sin darme cuenta qué estoy haciendo.
—Tengo que mandar un e-mail para mi jefe.
—¿Por qué?
—Si vamos a sacar a la luz nuestra relación, es bueno que él sepa por mí que soy novia de la celebridad con la cual debería estar trabajando.
—Para de habar de esa manera, parece que quieres ser la culpable de esta situación. No tuvimos cómo evitar lo que pasó, Garrapata. Tu jefe va a entender eso. Y estás trabajando conmigo. ¿En algún momento desististe de escribir el artículo?
—No.
—Entonces listo, relájate —dijo y agarré mi celular para escribir un pequeño e-mail a mi superior, Alec.
—Voy a escribir algo simple.
—Si quieres, puedes quitar la mano de mi cabello, estoy seguro que vas a conseguir escribir más rápido así —habló con un asomo de risa.
—No, no me incomoda escribir un poco más lento solo con una mano.
Estimados Sr Rodriguez y Sr Nawman,
Andan circulando por el medio algunos chismes que relacionan mi nombre. Me gustaría dejar claro que muchos de los hechos fueron tergiversados y están lejos de ser verídicos. Como la imagen de Edward está en medio de todo esto, algunas cosas necesitan ser resultas en corto plazo.
Me gustaría aclarar también que mi compromiso con la revista continúa igual. Edward y yo estamos en una relación que nos compromete y de manera alguna influirá de forma negativa a mi trabajo, puedo garantizarles.
Gracias por la comprensión,
Isabella Swan."
—¿Qué te parece? —cuestioné a Edward.
—Está bien. Creo que no necesitas darles explicaciones a ellos sobre tu vida privada.
—Es mi trabajo, Edward, de la misma manera que tienes aceptarme, también tengo que aceptarte a ti.
—Lo sé —dijo, dándome un beso rápido en los labios—. ¿Vamos a bañarnos?
—Sí. Tú en tu cuarto y yo en el mío.
—¿Por qué? —cuestionó con un puchero.
—Porque te conozco, Cachorro —dije, levantándome de la cama y dejando mi celular sobre la mesa de noche.
Fui rápido a mi cuarto y solo me duché, lavándome el cabello y pasando un poco de jabón por mi cuerpo. Opté por una ropa más casual: un pantalón jean y una camiseta polo que había aparecido en mi closet —probablemente cosa de Alice—. Apenas entré en el cuarto de Edward, estaba saliendo del baño con una toalla amarrada bajo su cintura, dejando algunos vellos claramente a la vista.
—Solo haces eso para provocarme, ¿eh? —cuestioné, yendo a la cama y acostándome.
—¿Qué estoy haciendo? —preguntó, acercándose a mí.
—Lo sabes muy bien. ¿Por qué no te vestiste? Tu closet está al lado del baño.
—Tuve la impresión de escuchar mi celular sonar —dijo, subiéndose a la cama y haciendo que algunas gotitas de agua cayeran en mí.
—Lo sé… —fue solo lo que tuve tiempo de decir antes que viniera encima de mí y me callara con sus besos.
Sus manos sostenían mi rostro y las mías vagaban por su espalda, sintiendo el agua que se acumulaba en su piel. Su beso era mojado y lento, dejándome siempre con ganas de querer más.
Puse mis piernas en torno a su cintura y sin un poco de vergüenza me froté en él, súbitamente siendo invadida por el deseo de tenerlo más cerca de mí.
—Después soy quien te provocó —habló en mi oído y en seguida mordió el lóbulo de mi oreja.
Una de sus manos dejó mi rostro y caminó por mi cuello, hasta llegar a uno de mis senos, que apretó con ganas. Flexionó la cadera con más fuerza esta vez, haciéndome soltar un gemido de placer por la cercanía de nuestros cuerpos.
Todo estaba muy bueno y sabíamos muy bien dónde todo eso terminaría, en caso de que el celular de Edward no hubiera timbrado e interrumpido nuestro momento de intimidad.
Hizo una mueca de enojo porque el aparato simplemente no paraba de hacer ruido, y yo no pude evitar las ganas que tuve de darle un beso en el puchero que estaba formado en su boca. Me apoyé en mis codos y lo besé suavemente, dejando en seguida que mis labios vagaran por su rostro hasta llegar cerca de su oreja.
—Atiende al teléfono, sabemos muy bien que sea quien quiera hablar contigo, no va a desistir.
—¿Hasta después de despedir a Jessica no dejamos de sufrir con eso? —preguntó retóricamente, aparentando renuencia de dejar la cama.
Se levantó completamente desnudo y agarró el celular, en seguida guiñando en mi dirección. Aparentemente mi novio no se casaba de provocarme —no que esté reclamando—, amaba su manera de sentirse cómodo a mi alrededor.
—¿Aló? Sí, me hablaron sobre ti. Claro, ¿podemos hacer eso después del almuerzo? Lo sé, lo tengo anotado en la agenda. Ok, nos vemos a la una, te espero aquí en casa. Igualmente.
—¿Quién era? —cuestioné.
—Sophie.
—Que sería…
—Mi nueva asesora.
—Creo que todas tus asesoras deben tener algún tipo de acceso a lo que pasa en este cuarto, porque no es posible… siempre llaman en estos momentos.
—Siempre sospeché eso —habló riendo—. Se fue el momento.
—¿Al menos parece ser más humana, íntegra, decente, comprensiva y cuerda que Jessica?
—Creo que sí. Difícil superar esa última —habló, regresando a la cama y halando la toalla para envolver nuevamente su cadera.
—Nunca se sabe —bufé.
—Seamos optimistas. Vendrá a una reunión aquí a casa a la una, conversaremos un poco y tenemos que salir a las cinco para mi entrevista en el talk show de TJ Lenon.
—¿Qué hora es?
—No sé, olvidé mirar —dijo, tanteando la mesita de noche, pero en lugar de agarrar su celular, terminó agarrando el mío—. Señorita Isabella Swan, ¿por casualidad es una foto mía con Nessie lo que veo en tu fondo de pantalla?
—Err… ¿tal vez?
—¿Cómo no vi esto?
—Estabas durmiendo.
—Entonces, la señorita tiene la manía de fotografiarme en momentos de vulnerabilidad, ¿es eso? Bueno saberlo…
—¡Solo fue esa vez!
—Sabes lo que significa, ¿eh?
—No —pregunté un poco amedrentadora—. ¿Qué?
—Que también tengo derecho a tener una foto tuya en mi fondo de pantalla.
—No, de ninguna manera; sabes muy bien que no soy muy fan de salir en fotografías.
—¿Ni para tu novio?
—¡No se vale!
—Mierda... está bien, si no quieres, no te puedo forzar. Por más que hayas tomado una foto mía sin mi autorización, respeto realmente lo que quieras.
—Vas a esperar a que me duerma para tomar una foto mía, ¿eh?
—Sí, definitivamente —habló sonriendo—; me conoces tan bien, Garrapata.
—Dame ese celular —dije, rolando los ojos y extendiendo mi mano.
—¿Para qué? —cuestionó, colocando el aparato sobre mi palma.
Como el celular ya estaba puesto en modo cámara, pasé mi mano por el cabello de Edward y levanté mi rostro, tomándolo por sorpresa con un beso en la boca. En el instante apreté el botón que registraba nuestro momento. Miré el resultado y encontré que la foto había quedado bastante decente.
—Listo, ahora no tienes de qué reclamarme.
—Me gustó.
—Quedó buena. Creo que para que te guste más, solo es necesario una foto de mis pechos —hablé bromeando, pero en ese mismo momento una sonrisa malévola se formó en sus labios—. ¡No, ni lo pienses!
—¡Por favor!
—¡Claro que no!
—¿Por qué no?
—¿Acaso tengo cara de modelo de Playboy?
—Solo te falta pintarte el cabello rubio, porque juro que tus pechos darían una portada genial —dijo, obviamente bromeando, pero aun así mereció un escarmiento—. ¡Ay, Garrapata! Andas muy agresiva.
—Porque solo hablas bestialidades.
—Déjame sacar solo de un pecho.
—No.
—¿Un pezón?
—Cállate —hablé entre risas, pues no aguantaba mucho con las tonterías de mi novio—. Termina de vestirte para ir a desayunar antes que Zafrina golpee la puerta, reclamando que no comemos y que la atrasamos para arreglar la cocina y preparar el almuerzo.
—Garrapata, no necesitas inventar disculpas, si estás muriendo de hambre, puedes adelantarte y yo ya me cambio de ropa y te encuentro abajo.
—¡Ok! —hablé, saliendo de la cama y corriendo por la puerta, apenas escuchando la risa baja de Edward cuando dejé el cuarto.
Al entrar en el comedor, Zafrina y Carmen ya estaban casi terminando de desayunar. Las saludé con una enorme sonrisa y en ese mismo momento me puse mi plato, colocando una cantidad absurda de comida.
—¡A eso llamo apetito! —dijo Zaza riendo.
—Debes haber ejercitado bastante, ¿eh? —Carmen habló sarcástica.
—¡Carmen!
—¿Qué? —preguntó con cinismo—. Hace poco estaba limpiando el corredor y escuché unos ruidos extraños viniendo del cuarto de Edward. Estoy segura que ustedes no estaban haciendo nada como eso, ¿verdad?
Ojalá hubiese pasado algo, Carmen, pero infelizmente alguien logró interrumpirnos, solo para variar.
—Carmen, un día vas a ser despedida y quiero decir que esa va a ser la razón —Zafrina habló en tono acusatorio—. Quedar de chismosa frente a las personas es de muy mala educación.
—Mira quien habla, bien que la escuché chismoseando hoy en la mañana con la Señora Esme —afirmó Carmen y en ese mismo momento Zaza perdió un poco la compostura.
—¡Basta, chicas! —hablé, mirando a las dos—. Carmen, para de meterte en mi vida… intima con Edward. Tengo hambre porque apenas me alimenté ayer, ¿entiendes? Y Zaza, si él descubre que estabas chismoseando con su mamá, le va a dar un ataque, entonces, al menos intenta ser discreta.
—Solo le estaba diciendo que él llegó bien anoche a casa —admitió, pero estaba más que claro que habló mucho más que eso—. Además, por lo que Carmen dio a entender, ¿están bien nuevamente?
—Sí —hablé, intentando contener mi sonrisa—. Solo fue un malentendido. Un problema causado por Jessica.
—Me imagine que era algo que la involucraba, ya que Edward anoche dijo que la despidió. Por lo menos la vaca envidiosa salió de escena.
—Eso espero.
—¡Buen día! —deseó Edward, dándole un beso a Zaza en la mejilla y otro en mis labios.
—¿Qué buen humor es ese, eh? ¿Yo también no consigo un beso? —indagó Carmen.
—No tienes vergüenza de ser así de atrevida, ¿cierto? —le pregunté.
—No, pero tengo que admitir que ahora todo es más divertido porque no puedes controlarte y haces una cara de celos que es impagable.
—Es graciosa con celos, ¿eh? —habló Edward riendo y enterré mis uñas en su pierna—. Y se vuelve agresiva también.
—Nunca se van a cansar de molestarme, ¿eh? De verdad, todo lo que hacen desde que llegué es hacer bromitas conmigo.
—Porque nos agradas, querida —dijo Zafrina, acariciando mi mano como si me estuviera consolando.
—Imagina si me odiaran.
—Está con TPM —contó Edward.
—La gente de esta mesa no necesita saber mi ciclo menstrual, Edward —bufé.
—¿Vieron? —preguntó, mirándolas y apuntando hacia mí.
Aunque había momentos en que todo lo que quería hacer era rolar los ojos hacia mi novio, aún estaba sintiéndome un poco mal por lo que pasó en los últimos días. Fue entonces que tuve una brillante idea, pero tenía la certeza que no podía hacer eso sola.
Apenas terminé de comer me retiré de la mesa y fui directo al cuarto, en busca de mi celular. Después de hablar algunos minutos con Alice y contarle sobre mi plan, estaba más confiada de que todo saldría bien.
—Llámame para confirmar si lo consigues —le dije a Alice.
—Claro que lo voy a conseguir, Bella, hasta parece que no sabes con quién estás hablando. No importa si es sobre la hora, Alice Cullen consigue todo.
—Está bien, pero llámame de cualquier manera. Tu hermano tiene una entrevista alrededor de las cinco de la tarde, entonces debemos estar libres a las siete.
—Ok, ok. ¿Alguna cosa más?
—No, ¡solo eso! Muchas gracias, Alice.
—De nada, sé que estoy en deuda con ustedes; es que Jasper… mira…
—No es necesario que entres en detalles —hablé antes que comenzara a querer contarme las hazañas que hacían en la cama.
—¡No lo necesito! Si vieras en el estado exhausto que me encuentro… tengo mucho que admirar a los actores porno, ¿viste? Tienen que tener mucha disposición.
—Lo imagino.
—Tengo que darte unos consejos después, pero, por favor, no quiero pensar que vas a hacer esas cosas con mi hermano, ya basta el día que vi…
—¡Alice! Cambiemos de tema. Tengo que bajar antes que tu hermano comience a sospechar sobre el porqué estoy demorando tanto aquí arriba.
—Está bien, te llamo más tarde. Dile a Edward que debo pasar por ahí mañana, ya que siempre me reclama que no le aviso. Dile que su hermanita lo echa de menos.
—Si le digo eso va a querer saber qué estaba conversando contigo.
—Mándalo a la mierda, ¿no puedo llamar a mi cuñada y chismorrear con ella?
—No voy a mandar a tu hermano a la mierda, Alice.
—Entonces deja que yo lo mando. Más tarde te llamo, Besos.
—¡Besos!
Cuando después de almuerzo el intercomunicador sonó anunciando la llegada de Sophie, ya no aguantaba la ansiedad para saber cómo sería la nueva asesora de Edward.
—¿Y si es como Jessica? —cuestioné.
—Relájate, es solo provisional. Si es como Jessica, después van a encontrar a otra.
—Solo quiero verlo, creías que Jessica era buena asesora.
—Era buena asesora, solo no era buena persona.
—Entonces talvez debas darle un poco más de prioridad a eso esta vez.
—¿Interrumpo alguna cosa? —cuestionó una mujer que solo podría ser Sophie.
Era un poco más baja que yo, tenía piel morena, cabello crespo y expresivos ojos verdes. Llevaba un blazer corto amarillo y un pantalón blanco, su ropa dejaba claro que vino a un encuentro de trabajo.
—Nada. Sophie, ¿correcto? —cuestionó Edward, estirando la mano.
—Sí, Edward. Y tú debes ser Bella, ¿correcto?
—Eso, un placer.
—¿Puedo sentarme?
—Claro, disculpa —dijo Edward, apuntando al sofá.
—Antes que todo quiero decir que llevo mi trabajo muy en serio y creo que todo lo haremos en conjunto. Para que esto funcione, necesito que cooperes conmigo y es claro que pretendo cooperar contigo. Mi mayor misión es darte soporte y ayuda. Es eso lo que tengo la mayor intención de hacer —dijo yendo directo al punto.
—Mi asesora anterior tenía completa dedicación a mi trabajo y como ya debes saber, me metió en problemas últimamente.
—Sí, lo sé, pero lo que Jessica hizo fue estúpido —dijo como si fuese la cosa más obvia del universo y me sentí de veras infantil al querer reír por su comentario—. No sé cuáles fueron sus motivos, Edward, pero te garantizo que la última cosa que hizo ella, cuando armó todo eso sobre ti, fue pensar en su carrera. Además de comprometerme contigo, tengo un nombre que construir y mantener. Ya he trabajado con algunos artistas menores de tu disquera y siembre he hecho un trabajo decente, en caso contrario no habría sido la primera persona que te recomendaron. No esperes algo diferente de mí solo porque ahora estoy trabajando provisionalmente para ti.
Sophie parecía determinada y enfocada. Era fácil percibir que era más flexible que Jessica y que además de todo, quería ser reconocida como una buena profesional. En ningún momento se quedó mirando a mi novio de arriba abajo, y fue respetuosa conmigo, no solo dirigiéndose a Edward, sino también a mí.
Conversaron sobre los planes futuros y la mayor táctica de Sophie era invertir en la promoción del CD de Edward, informando que ya tenía marcadas algunas pequeñas presentaciones en programas y entrevistas de radio.
—No podemos bajar la guardia solo por lo que sucedió en estos últimos días. No sé si te detuviste para enterarte lo que pasa ahí fuera, pero todos están especulando sobre lo que realmente pasó la noche de anteayer. Tanya Denali se mantiene callada y conversé brevemente con su asesora hoy en la mañana, compartimos la opinión que ustedes deberían hablar la verdad y que ya es más que momento de terminar con esos rumores de que ustedes son novios.
—Sí, pretendo hablar sobre eso. Quiero asumir mi relación con Bella —dijo, tomando mi mano y estaba un poco nerviosa por saber cuál sería la opinión de Sophie en cuanto a eso.
—Creí que realmente estaba pasando algo entre ustedes dos, pero preferí no meterme porque esa es tu vida y no me corresponde. En caso de que sientas ganas de aceptar tu relación, podemos lidiar con eso de una forma no tan invasiva. Sabes que la prensa nunca se conforma con lo que tiene y siempre quiere cavar un poco más; entonces, lo que recomendaría es ser discreto, puedes hablar públicamente sobre tu relación, decir que eres novio de Bella, pero pido que, por favor, no des muchos detalles porque si cuentas un poquito, siempre van a pedir más.
—Mi idea es hablar sobre eso hoy, en el programa de TJ Lenon. Nada muy detallado, solamente aclarar que lo que hubo con Tanya fue un malentendido y que estoy en una relación con Bella.
—Hay un punto malo en todo eso —hablé, interrumpiendo a los dos por primera vez—. Las fans de Edward no son muy receptivas con la idea de que estemos juntos.
—En el momento que noten que Tanya apoya su noviazgo, todo cambiará. Y si hay gente que deja de comparar el CD solo porque su estrella favorita está en una relación con una persona que no les agrada, estoy segura que es una minoría. Pueden estar tranquilos, porque eso esta bajo control. ¿Hay alguna cosa que les preocupe?
—Creo que no. Básicamente hoy, después de la entrevista en el talk show es que vamos a ver las cosas estar más controladas —habló Edward—. Además, quisiera saber si debo hablar o no sobre Jessica y su plan. Por un lado, creo que sería falta de profesionalismo mía, también por otro lado tengo ganas de mostrar quién realmente es.
—Puedes decir que terminaste cayendo en una emboscada por culpa de un consejo que una profesional que trabajaba contigo te dio, pero no te recomiendo citar el nombre y decir que fue tu asesora. Puedes estar seguro que cuando digas eso, las personas van a correr atrás para descubrir quien fue.
—Ok —concordó Edward, pareciendo satisfecho con la salida que Sophie había sugerido.
—Tengo algunas cosas más por resolver antes que salgamos para el programa más tarde, entones, voy a regresar al trabajo. Regreso aquí dentro de tres horas para irnos hasta el estudio de grabación, ¿ok? Espero que consigamos salir bien y hacer que tu carrera crezca siempre más, eres un músico muy talentoso.
—Gracias, espero lo mismo.
Estábamos en el cuarto, acostados en la cama, pasando canales que no lograban llamar nuestra atención, cuando Edward decidió abordar el tema para saber qué pensé sobre su nueva asesora.
—Parece chévere, pero nunca sabemos, ¿eh? Intento, pero no logro dejar de desconfiar.
—Lo sé, mi pequeña paranoica.
—¿Pequeña paranoica? ¿De verdad? —Solo rio—. Solo seremos capaces de confiar en ella después de un tiempo, ¿eh? Pero me gustó su actitud, una persona bastante clara, habló de sus objetivos, de lo que planeaba hacer de aquí en frente. Mostró compromiso, pero nada obsesivo. ¿Cómo te sentiste? La opinión que más importa es la tuya, Cachorro, ella trabaja para ti.
—Sí, pero haces parte de mi vida, quiero saber lo que crees también. Me agradó, creo las mismas cosas que tú. No me siento hecho a un lado, pero puede ser porque tengo facilidad para creer en los otros.
—Porque eres una persona buena —hablé, dándole un beso en la mejilla y enseguida descansando mi cabeza en su pecho—. Creo que las cosas van a cambiar.
—¿Cómo así?
—A partir de hoy, cuando contemos que estamos juntos; el asedio y cosas de ese tipo, creo que todo va a aumentar.
—Ah, sí, eso es seguro. ¿Estás lista para lidiar con eso?
—Creo que sí. Solo si no sueltas mi mano.
—No lo haré, lo prometo —dijo, dándome un beso en la cabeza y pasando la mano por mi delgado cabello. Siempre lograba calmarme con su ternura.
Como Sophie había dicho, regresó a casa de Edward y de ahí salimos para el programa de TJ Lenon, famoso periodista de uno de los programas nocturnos más famosos de la televisión, el "Super Late Show With TJ Lenon".
Estábamos en el camerino del estudio, esperando para la entrada de Edward —que debería ser en los siguientes diez minutos— cuando el sonido de su celular llamó nuestra tención.
—¿Hablaste con Alice hace poco? —cuestionó Edward, después de mirar la pantalla de su celular.
—No, ¿por qué? —indagué, un poco nerviosa, creyendo que podría estar sospechando algo de lo que armé para más tarde.
—Me envió un mensaje diciendo "Vete a la mierda" y ya, sin motivo alguno. Cada día que pasa mis hermanos me lanzan ofensas sin motivación —habló, murmurando y tecleando alguna cosa en respuesta—. Listo.
—¿Qué respondiste?
—"Vete tú".
—Ustedes son tan maduros —comenté riendo.
—¡Ella es quien me provoca y mira que no hice nada!
—Relájate, Alice debe haberle mandando el mensaje a la persona equivocada. ¿Estás tranquilo?
—Lo estoy, ¿por qué no lo estaría?
—No lo sé, ahora vas a decirle a todo el mundo ¿eh? Ni siquiera voy a aparecer frente a las cámaras y ya estoy aquí, prácticamente orinándome en los pantalones de tanto nerviosismo.
—No, está todo bien, creo que sé lidiar bien con estas situaciones. Me va a hacer algunas preguntas y la única cosa que tengo que hacer es decir la verdad.
—Edward, ¿estás listo? —cuestionó Sophie.
—Sí.
—Tres minutitos más y tenemos que estar pendientes por la señal para entrar, ¿ok?
—Claro.
Cuando el presentador llamó el nombre de Edward, me dio un beso en los labios y salió del backstage. Miraba todo desde un lado del palco, desde una parte en que la gente no podía verme.
—¿Y entonces, Edward? ¿Cómo vas? —TJ preguntó.
—Bien, un placer estar aquí.
—Estoy contento, siempre es un placer recibir a artistas como tú. Tenemos que hablar mucho el día de hoy. Tu próximo disco sale en menos de un mes, ¿cómo te estas sintiendo?
—Ansioso, pero con la conciencia limpia de que hice un buen trabajo —respondió con una sonrisa tímida—. Es siempre imprevisible cuál será el resultado, pero si no soy optimista, seguro enloquezco.
—Hoy cuando llegué al estudio vi que había millones de fans afuera, solamente esperando para verte por unos segundos, ¿cómo lidias con todo ese asedio? Imagino que al comienzo debe haber sido una sorpresa para ti, pero esa forma que tienen las fans de expresar su amor, ¿ha disminuido o solo aumentó?
—Creo que sigue siendo lo mismo. Normalmente cuando entro en esta fase de divulgación el asedio aumenta, pero no puedo cuestionar la dedicación de mis fans. Es difícil lidiar cuando las personas invaden tu privacidad, pero cuando es algún caso como hoy, en que las fans están esperando para conseguir un autógrafo, sacarse una foto… ahí si es más fácil de llevar. Sé que una cosita de nada, como solo verme a la distancia puede significar mucho para ellos. También tengo algunos ídolos y sé el valor que ciertas cosas tienen.
—Acabaste de citar que no te gusta cuando invaden tu privacidad. En los últimos días eso ha pasado bastante, ¿verdad?
—Sí, infelizmente. No son los fans quienes invaden mi privacidad, son los paparazzi.
—Algunas portadas de revistas fueron amarillistas, exponiendo esa relación que dicen que mantienes con Tanya Denali. ¿Te gustaría hablar alguna cosa sobre ese acontecimiento?
—Siempre dejé claro que nunca tuve nada con Tanya; infelizmente, vivimos en un medio en que es muy peligroso y ambos terminamos cayendo en la trampa de una persona que me aconsejaba profesionalmente. Tanya es una óptima profesional y amiga, fue un placer trabajar con ella cuando grabamos una canción para su álbum, pero mi relación con ella nunca pasó de eso. Sinceramente no sé lo que hizo que los paparazzi y las revistas creyeran tanto en que podría estar relacionado con ella.
—Hubo un rumor que estabas relacionado con la periodista Isabella Swan y que ella era la causante de tu ruptura con Tanya.
—Siempre evité hablar de eso, TJ. Creo que mi vida privada es exactamente eso: mía. Las cosas tomaron una proporción mucho mayor de lo que deberían y hasta pusieron a Bella en medio de todo eso. Ella no fue la causante de absolutamente nada porque siempre fue la única —dijo y en ese mismo momento fue posible escuchar los suspiros de sorpresa de las personas que estaban en la gradería, hasta el mismo TJ estaba un poco boquiabierto con la admisión de Edward. Estaba nerviosa y al mismo tiempo intentando suprimir mi sonrisa.
—¿Eso quiere decir que eres novio de la periodista Isabella Swan?
—Sí, Bella es mi novia. Tanya es solo una amiga y espero que esta vez quede claro. Si las revistas no entienden ahora, no sé qué más necesito hacer para que terminen esos rumores.
—Imagino que no debe ser fácil estar escuchando a las personas hablar un montón de mentiras sobre ti, pero al menos ahora creo que no hay como dejar las cosas más claras. Isabella Swan, en caso de que no lo hayan sabido, es una periodista de "Crepúsculo", que trabaja en el artículo "Celebridad del Mes", en la próxima edición contará con Edward Cullen como dicha celebridad. Tenemos aquí una foto de Isabella, hermosa mujer —dijo el entrevistador, sosteniendo una revista en que nos mostraba a Edward y a mi juntos en la premier de "Amor escrito al revés es roma"
—Es ella. Estoy muy feliz de tenerla en mi vida —habló con una sonrisa orgullosa, dejándome tonta.
—Parece que está siendo un momento bueno en tu vida. Una bella novia, un CD en el horno, un sencillo que no sale de las listas y está en lo más alto de las ventas.
—Todo parece estar bien encaminado, espero permanezca así —habló riendo.
—Estoy seguro que estará todo bien. Tenemos aquí el CD de Edward Cullen "Flaws". Hermosa portada —dijo el periodista, retirando el cuadernillo y viendo las fotografías que estaban dentro.
—Esta es la primera vez que alguien muestra el librillo del CD, los fans solo conocen la portada.
—Hoy el programa parece estar lleno de exclusivas, ¿eh? —bromeó TJ—. ¿Vas a cantar alguna canción para nosotros?
—Sí, claro. Será un placer.
—¡Entonces en el siguiente bloque! ¡Esperen que tenemos más de Edward Cullen para ustedes!
El programa se fue a comerciales y Edward se quedó conversando con el presentador. Miró rápidamente a donde yo estaba escondida y me guiñó. Le retribuí enviándole un beso.
—Parece muy feliz por tenerte a su lado —dijo Sophie a mi lado.
—Nos llevamos bien. También me siento muy feliz por tenerlo.
—Eso cambia mucho en la carrera de un cantante, pero no necesariamente de manera negativa como la ex asesora le dio a entender. Puedes tener certeza que no intentaré interferir de forma alguna en lo que pasa entre ustedes dos.
—Espero que sí. Edward es una excelente persona y sé cuánto su carrera es importante para él, no me gustaría ser alguien truncando algo que siempre soñó conseguir.
—De ninguna manera. Seguro las dos cosas se van a complementar, no te preocupes, Bella.
—Gracias —agradecí y nos quedamos en silencio, esperando el regreso del programa. Algunos segundos después, mi celular comenzó a vibrar en mi bolsillo.
Lo conseguí ~ Alice
¡Gracias! Debemos salir dentro de treinta minutos. ¿Fue el mismo que conseguiste?
Sí, y ya está pago: regalo de tu cuñada. Llámame si va algo mal. Mañana nos vemos. ¡Besos! ~ Alice.
Besos. Muchas gracias, Alice.
Animada porque mi plan parecía haber funcionado, esperé ansiosa para que la entrevista de Edward terminara.
—¡Estamos de regreso con Edward Cullen y nos cantará su éxito "Flaws" de su álbum del mismo título!
Como siempre, Edward hizo un show de quitar el aliento —juro que no digo eso solamente porque sea mi novio—. Lo que siempre me encantaba cuando tenía un micrófono en frente era su pasión por la música, y creo que mientras tuviera ese brillo en los ojos por hacer lo que tanto amaba, su carrera iba a ser exitosa.
El presentador agradeció por la presencia del cantante y los fans aplaudieron incansablemente. Edward saludó a todos los que estaban en el público y se despidió.
—¿Y entonces? ¿Cómo estuvo? —cuestionó a Sophie y a mí.
—Muy bien —dijo ella—. Mañana tenemos otra entrevista en una radio y en la tarde también para la revista "Strike a pose". Lo siento mucho, pero la agenda está llenísima.
—Está bien, estoy acostumbrado con esa parte de la divulgación. Solo no es peor que el corre-corre de las giras.
—Te veo mañana a las dos de la tarde, ¿ok? Imagino que Isabella también tiene que acompañarnos, ¿correcto?
—Sí —hablé.
—Voy a agarrar un taxi porque voy al otro lado y cualquier cosa te llamo, Edward. hasta mañana.
—¡Hasta mañana! —hablamos.
Estaba contenta con el trabajo de Sophie y Edward parecía igualmente satisfecho. Ahora era momento de poner mi plan en acción.
Le había informado a Félix que nuestro destino apenas saliéramos del estudio sería otro y él ya sabía para donde debía llevarnos.
—¿A dónde estamos yendo? —Edward cuestionó, notando que no estábamos siguiendo el camino a casa.
—Sorpresa —hablé con una sonrisa malvada.
—¿Qué estás planeando, Garrapata?
—Vas a verlo —dije y esta vez quien le dio un guiño fui yo.
Llegamos al Four Seasons y fui directo a la recepción, para estar segura que Alice había conseguido reservar un cuarto. Cuando la recepcionista me mostró una sonrisa al escuchar mi nombre y me entregó la llave de la Royal Suite, estuve completamente segura que jamás debía dudar de Alice.
—¿Vamos a dormir aquí? —cuestionó Edward, pareciendo contento y un poco confundido.
—Aham —hablé, abriendo la puerta del cuarto.
El lugar era amplio y tenía una sala con algunos sofás y un comedor, una suite y un balcón para que pudiésemos apreciar la vista; como lo había solicitado, una botella de vino estaba esperándonos encima del comedor.
—Voy a llamar para pedir la comida —le avisé a Edward.
Después de hacer mi pedido, que llevó solo diez minutos llegar, me junté a Edward y pedí que abriera la botella de vino para nosotros, ya que infelizmente, si yo lo intentaba, era capaz de quebrar algún vidrio de la ventana.
—¿Algún motivo especial para nuestra celebración?
—No es una celebración, es solo una huida de todo esto —hablé, agarrando dos copas—. Creo que hoy quedó más que claro que vamos a tener nuestras vidas exploradas y van a querer crear un montón de rumores para transformar todo en una portada de revista. Mi intento con esto es querer un poco de normalidad, para estar solos, sin nadie metiéndose en medio e interrumpirnos de cualquier manera. Siempre nos quedamos metidos dentro de casa y quería hacer algo nuevo. Espero no te haya molestado.
—De ninguna manera, creo que ahora voy a ser un poco responsable por tu falta de privacidad. Sabes que tu vida jamás va a ser la misma, ¿eh?
—Mi vida nunca fue la misma desde el día que me enamore de ti. El resto es consecuencia.
Comimos en el comedor a la luz de las velas y me sentí como si estuviera en un encuentro romántico. Edward decía cosas dulces y estaba prácticamente desbordante de tanta felicidad.
Cuando terminé mi cena pedí permiso para cambiarme de ropa y solicité que me esperara en el cuarto.
—¿Tienes alguna otra sorpresa para mí? —indagó cuando agarré mi bolso.
—Espera y lo verás.
Entré al baño y saqué de dentro de mi bolso la lencería, que surgió misteriosamente en mi armario —una vez más, debía ser alguna cosa que Alice compró—. Espero que esto me quepa.
Para mi sorpresa, la ropa entró con facilidad y, al mirar el reflejo en el espejo, quedé satisfecha. La lencería consistía en una pieza única que abusaba en la transparencia y encaje. Mis senos aumentaron de volumen debido a su sostén de media copa, que realzaba aún más la parte que Edward tanto adoraba. Poseía un liguero removible y opté por dejarlo, uniéndolo a las medias negras que cubrían mis piernas. Mantuve los tacones que estaba usando antes y respiré profundo al salir del cuarto.
—Hola —hablé.
—Puta madre —habló, observando cada centímetro de mi cuerpo—. Qué bueno que no sufro de eyaculación precoz.
—¿Te gustó? —pregunté con una sonrisa.
—Estoy a un paso de comenzar a babear, Garrapata —dijo serio y no pude controlar la risa que salió de mis labios.
Me quité los zapatos y subí a la cama de rodillas. La primer cosa que él hizo fue tocar el tejido que cubría mi cuerpo.
—¿Cuándo compraste esto? —cuestionó.
—Tu hermana lo puso dentro de mi gaveta de lencería. Creí que hoy sería un buen día para estrenarlo.
—Definitivamente —habló con una sonrisa torcida.
Besé sus labios y dejé que mi mano acariciara su cabello. Sus manos continuaron explorando la pieza de ropa que vestía y su entusiasmo era notable.
Me acostó en la cama y dejó que sus labios vagaran por mi mejilla, caminando por mi cuello hasta llegar a la parte de mis senos que estaba expuesta. Edward pasó la lengua lentamente por mi piel y sentí los vellos de mi brazo erizarse debido a la excitación que crecía cada vez más.
Apartó su rostro y me miró por completo, acostada bajo su cuerpo. El deseo era visible en sus ojos color jade.
—Ya que no me dejas fotografiarte, estoy sacando una fotografía mental.
—Puedes tenerme para siempre, no necesitas de eso —hablé, halándolo de la camisa y juntando una vez más mis labios a los de él.
Desabotoné botón por botón y toqué su torso caliente, sintiendo los músculos de su abdomen contraerse. Chupaba mi cuello y poco me importaba si eso dejaría marcas o no, todos sabían que estábamos juntos.
Su mano haló una de las tiritas del body hacia abajo y uno de mis senos quedó expuesto. Pasó la lengua por mi pezón y en seguida tomó la parte tan sensible en su boca. No tardó mucho e hizo lo mismo con el otro.
Intenté quitar su pantalón, pero estaba teniendo un poco de dificultad por causa del cinturón que llevaba. Notando mi problema, retiró la prenda y aprovechó para liberarse también de su pantalón.
Apenas acercó nuestros cuerpos nuevamente, conseguí sentir su erección cerca de mi centro. Besé su cuello y pasé la lengua por el lóbulo de su oreja, en seguida, susurrando las palabras bajo su oído.
—Me vuelves loca —admití.
—¿Y cómo crees que estoy? —indagó risueño—. No dejas de sorprenderme.
—Quiero estar junto a ti para siempre —hablé.
—Concuerdo con eso. Solo dime dónde tengo que firmar, yo firmo. No pretendo dejarte nunca, mi amor.
—¿Me llamaste mi amor? —susurré.
—Es lo que eres, Garrapata. Mi Garrapata, mi amor.
—También eres mi amor, Cachorro —confesé, mostrando una sonrisa y él hizo lo mismo, en seguida dándome un beso suave.
Llevé mis manos hasta su calzoncillo y empujé la prenda hacia abajo, dejándolo completamente desnudo encima de mí. Froté mi sexo en su erección y en ningún momento permití que mis labios dejaran los de él. Quería que me consumiera y al mismo tiempo quería hacer lo mismo con él.
Caminó con sus dedos por mis piernas y me agarró cada rodilla en sus manos. Se apartó y abrió un poco más mis piernas. Aseguró su erección con la mano derecha y se friccionó en el encaje que cubría mi sexo.
—Mierda… —profirió, observando lo que hacía. Estaba balanceándome y observando la misma cosa—. ¿Te gusta?
—Aham.
—¿De ver o sentir?
—Las dos —admití y él aumentó la velocidad de sus movimientos, haciendo que me sostuviera de la colcha de la cama y me mordiera el labio inferior para evitar los gemidos que luchaban por salir de mi boca.
—No te muerdas la boca —habló—, te vas a lastimar los labios y me gusta tanto besarlos, y adoro cuando te descontrolas y gimes algo. No hay nadie aquí, solo nosotros.
Sabiendo que lo que decía era verdad, solté mi labio inferior y paré de controlar los sonidos que tanto clamaban hacerse eco por las paredes de este cuarto.
Separó nuestros cuerpos una vez más y en seguida sacó la ropa que cubría mi cuerpo.
—Quédate las medias —pidió y en seguida me penetró con un dedo—. Estás tan mojada. ¿Crees que lograré hacer que te corras solamente frotándome en ti?
—No lo sé, podemos intentarlo después, ahora te quiero dentro de mí.
Llevó su erección hasta mi sexo y centímetros antes de penetrarme, pareció recordar alguna cosa.
—Condón.
—¿No tienes?
—No. Mierda, mierda, mierda.
—¿Será que en el cuarto tienen? —pregunté, abriendo la gaveta de la mesita de noche, peor no encontré nada.
—Tal vez si pides los traerán.
—No quiero esperar… —hablé con un gemido—. Lo haremos sin.
—Bella, creo que estás un poco embriagada por la excitación.
—Te sales antes.
—Sabes que eso no siempre funciona, ¿eh? Y hay posibilidad de que se salga de control.
—Lo sé. ¿Quieres tentar a la suerte?
—¿Estás segura?
—Aham —hablé y segundos después lo sentí entrando en mí.
Era increíble cómo un pedazo de látex hacia toda la diferencia. Edward apoyó la cabeza en mi hombro y escuchaba su respiración jadeante. Movió lentamente la cadera y un gruñido de placer dejó sus labios.
—Mierda, tan bueno —suspiró en mi oído y en seguida comenzó a besar mi cuello.
Levantó mi pierna y la dobló de manera que su acceso mejoraba. Edward mantuvo su ritmo acompasado y yo intentaba controlar las ganas que tenía de pedirle que lo hiciera con más fuerza.
Llevé mis manos hasta su trasero y lo atraje más cerca. Intentaba llevar mi cadera al encuentro de la suya y él comenzó a aumentar un poco el ritmo.
Mantuvimos la compostura por el tiempo que pudimos, pero llegó el momento que ya no estaba aguantando más.
—Ve más fuerte —pedí y él hizo exactamente lo que le dije. Su mano caminó hasta mi clítoris y acarició con fervor la parte que me dejaba loca.
Sentía mi orgasmo acercarse y soltaba gemidos de placer que tal vez podían ser escuchados en la habitación de al lado, pero poco me importaba. Cuando las ondas de placer me invadieron, agarré sus bíceps y chupé su labio inferior dentro de mi boca. Segundos después, Edward salió de mí y su semen se regó en mi abdomen.
Tomamos una ducha juntos y era tan cariñoso conmigo que silenciosamente recé para que fuese posible alargar por lo menos una hora más ese día, aun sabiendo que era en vano.
Acostándome a su lado, intenté dejar atrás el pensamiento de que solo teníamos cuatro noches más de frente y me acurruqué a su cuerpo. Pasó las manos por mi cabello y canturreó bajito una canción desconocida.
Siendo arrullada para dormir, soñé con el día en que mi única preocupación era decir "sí" en el momento correcto.
Bien, aquí estoy de nuevo… ¿qué tal estos dos? La mismísima autora nos ha dicho que se calmen, que en el mundo de CDM los protagonistas fueron testeados y están totalmente sanos, no hay posibilidad de enfermedades venéreas ni tampoco embarazos, pues eso solo sucederá cuando ella quiera jajaja.
Al fin su relación salió a la luz, ¿qué creen que pasará de ahora en adelante? ¿Cómo creen que reaccionarán los fans? Espero con muchas ansias sus comentarios hermosos.
Recuerden que recibirán a vuelta de review la escena extra del capítulo antes de ser publicada el domingo.
Nos leemos en el siguiente.
Besos.
Merce.
