Chuya se removió en la cama, se había levantado en la mañana de ese día sábado y había ido al baño, tenia frio y dormir desnudo no lo ayudaba con ello, termino por ponerse una sudadera holgada y volver a la cama con Dazai, el lugar era un desastre y parecía un nido, sin embargo, Chuya disfrutaba de la vista, pocas veces podía ver realmente a Dazai dormir profundamente, la mayoría de las veces solo actuaba.

Tomo su teléfono celular, luego de este descargarse la noche anterior, había terminado por cargarlo antes de ir al baño, lo mantuvo conectado a la corriente, sin embargo, estiro todo lo posible el cable y se preparo para tomar al menos una fotografía de Dazai, ninguno de los dos era del tipo que se tomaba o tomaba fotografías del otro, nunca lo hacían, sin embargo, Chuya realmente quería al menos una sobre ese momento.

Presiono la pantalla y el aparato tomó la fotografía, emitiendo un molesto sonido que lo sobresalto, de inmediato se volvió a quedar quieto, expectante, esperando que el castaño abriera sus ojos y regalase sus burlas debido a sus acciones, nada de eso sucedió, el castaño continuo en la misma posición, su respiración lenta, ojos cerrados, Chuya soltó un suspiro de alivio.

Deposito su teléfono en la mesa de noche y buscó su pantalón, el que había usado la noche anterior, por el suelo de la habitación, no pensaba ponérselos, pero tenia algo importante en el bolsillo trasero y no pensaba desaprovechar aquella oportunidad.

Encontró la prenda y busco la llave en el bolsillo, no estaba, un poco de pánico pasó por su rostro, miro a su alrededor. Se creía sinceramente idiota si había terminado por perderla en ese preciso momento.

Repasó con la mirada una y otra vez, levanto las prendas del suelo, buscando bajo estas, no la encontró hasta que descubrió un resplandor venir de debajo de la cama, reflejando la luz, se dirigió al lugar y llevo su mano hasta allí, de inmediato dio con la llave y soltó un suspiro.

Echó otro vistazo hacia Dazai, continuaba igual, ni siquiera se había movido de su lugar, Chuya se apresuró a salir de su habitación y dirigirse hacia la sala, miró el sofá, el abrigo de Dazai continuaba allí, café claro. Dio un ultimo vistazo a la habitación y termino por tomar el abrigo, buscar el bolsillo y depositar allí la llave, con la esperanza de que el idiota no la perdiese.

Entonces volvió a su cuarto, Dazai continuaba en la misma posición, un alivio, Chuya se acerco y termino por volver a usar su espacio, a un lado del castaño, se acomodo y dejo envolver por la calidez del otro, sintió los brazos de este rodear su cuerpo y atraerlo mas contra el propio.

- ¿terminaste? – escucho la voz de Dazai preguntarle, sus ojos continuaban cerrados, Chuya frunció el ceño, sintió calor en sus mejillas, el bastardo había estado despierto

- Bastardo – soltó Chuya

- Sabes, Chuya, si me lo pides, podría posar para que me tomases las fotos que quisieses, incluso te dejaría hacer todo un calendario sobre mi

- Vaya, pero que generoso eres – soltó el otro, sarcástico, Dazai termino por abrir sus ojos, una mirada divertida

Chuya resopló, se sentía bastante avergonzado de verlo luego de todo lo sucedido la noche anterior, se había comportado de una forma que en ese momento lo avergonzaba sinceramente. Solo recordarlo lo hacia sentir abochornado.

- Estas sonrojado, no me digas que estas recordando lo sucedido anoche – soltó de forma descarada el castaño

- Cállate – contestó Chuya de forma escandalosa

- No te preocupes Chuya, fue increíble – aseguró Dazai – deberías morderme mas seguido, por otro lado ¿te duele?

Chuya paró sus pensamientos por un momento, aun podía recordar el sentimiento de las manos de Dazai golpear su trasero, no había dejado marcas visibles, pero en ese momento, ese pequeño dolor y el placer, habían terminado por formar una bomba en su interior. Chuya aclaró su garganta.

- Estoy bien, eso no me preocupa – contesto Chuya – prefiero que volvamos a hablar sobre las fotografías

- Oh, veo que te encuentras sinceramente interesado en mi oferta – Chuya se encontraba exasperado

- ¿Qué? No – comenzó a negar - ¿porque eres tan molesto? Solo quería una maldita fotografía de ti – Dazai lo observo, las palabras del pelirrojo provocaban cosas en su interior, Dazai de inmediato dirigió su mirada hacia abajo, escondió su rostro en el cuello del otro

- Juegas sucio, Chuya

- ¿eh? ¿lo dices porque tengo una fotografía tuya? Puedo dejar que tomes una de mi – soltó Chuya, intentando entender y fallando en ello, escuchó nuevamente la risa de Dazai

- Que ingenuo – soltó - ¿acaso piensas que no tengo fotografías tuyas?

- Te golpeare – amenazó Chuya

- No lo harás, estas sonriendo, te gusta

Chuya, siendo sincero consigo mismo, le agradaba la idea de que el otro tomase fotografías sobre el y las conservase, las atesorase como Chuya haría con la única que tenia. No lo diría en voz alta, jamás, pero su expresión de igual forma lo delataba. Soltó un suspiro y miró directamente al castaño a los ojos, casi esperando que sus bromas continuasen, nada de eso sucedió, cada palabra fue reemplazada por un beso.

.

Chuya enarcó una ceja para luego fruncir el ceño ante la escena que tenia enfrente de él, Dazai sabia sobre su presencia allí, sin embargo, eso no evitaba que estuviese recargado sobre el mostrador de la tienda, hablando con la pobre chica que había tenia la mala suerte de atenderlo. El pelirrojo guardo silencio y miró la escena con atención, habían ido a comprar algunas cosas para el almuerzo, Chuya había terminado por forzar a Dazai a prepararlo en vez de ir nuevamente a un restaurant, en realidad, el pelirrojo solo quería tener la satisfacción de ver al otro entrando en pánico en la cocina, como el mismo la noche anterior.

Pero al ver la situación actual, Chuya estaba a un paso de marcharse de vuelta a su departamento y descargar su furia contra el castaño. Escuchó un par de risas provenir de los dos, el pelirrojo recordó la forma de actuar de Dazai con sus estudiantes en la universidad, no había diferencia, era el mismo trato que estaba llevando en ese momento.

Chuya salió de la tienda de forma sigilosa, casi imperceptible, aunque el castaño era bastante consciente de cada pequeño paso y acción del otro, no intervino y dejo que este lo esperase a las afueras de la tienda.

Una vez fuera de la tienda, Chuya dejó que los rayos del sol llegasen a él, era algo agradable después de la lluvia de hace unos días, llevo sus manos a los bolsillos de su chaqueta, su mente no lo dejaba en paz, siendo sincero, le molestaba que Dazai continuase con esa actitud un poco coqueta con respecto a las mujeres, sabia que no lo hacia porque realmente le gustasen, nada de eso, sabía que era tan solo una forma tratarlas para su beneficio, eso no evitaba que fuese molesto.

Desde antes de mantener una relación que había sido así, Chuya se sintió ingenuo por esperar que las cosas hubiesen cambiado con respecto a algo no tan serio como aquello, solo era Dazai intentando molestarlo, ponerlo celoso y lográndolo.

Chuya cerró los ojos y disfrutó de la calidez del sol.

Escucho el sonido de las puertas automáticas de la tienda y pasos acercarse, sin embargo, o abrió sus ojos, Dazai era bastante inteligente, lo leería de inmediato, sabría sobre su enojo serio y Chuya no deseaba hablar sobre ello, no realmente.

- Estas molesto – soltó el otro, posicionándose a su lado

- No – negó Chuya de inmediato, su voz lo delató, cortante

- Claro – contesto Dazai, claramente no le creía

- Es molesto explicarlo – dijo Chuya, abriendo sus ojos, evitando mirar a Dazai y bajando la mirada

- Logre un gran descuento hablando con la chica – soltó Dazai

"maldito bastardo, sabe lo que hace y sabe por donde va el tema, esta abordándolo indirectamente para hacerme hablar"

Pensó Chuya, tomo aire un momento, pensando en una propia estrategia para no caer en la trampa del otro.

- Bien, excelente – soltó, comenzando a caminar de vuelta a su departamento, sin esperar a Dazai

- Chuya – lo llamo el otro, siguiéndolo sin problemas, el pelirrojo acelero sus pasos – dijimos que lo haríamos bien esta vez

Solo esas palabras bastaron para que Chuya detuviese sus pasos y terminase realmente por girarse a ver al castaño, no era un juego, hablaba en serio, el pelirrojo sabia que para esas alturas era inútil negar cualquier cosa, ya había sido evidente y descubierto.

Además, Dazai tenia la razón, había acordado hacerlo bien, intentarlo realmente y callar cosas no los ayudaría, solo lo empeoraría.

- Hacer acciones que sabes que pueden incomodar, herir o molestar al otro, de forma seria, no es hacerlo bien

- Callar lo que sientes tampoco ayuda, no tengo forma de saber si aquello realmente te molestaría, me has visto haciendo eso desde un inicio

- Ahora es diferente – soltó Chuya, volviendo a caminar, esta vez a paso lento, Dazai caminaba a su lado

El castaño dudó por un momento, no sabía si lo que pensaba hacer ayudaría a que Chuya se sintiese mejor o solamente lo empeoraría, miró el rostro del pelirrojo, era hermoso, y realmente se veía como los sentimientos que había descrito antes. Dazai sabía que había probabilidades de que en algún momento Chuya realmente se sintiese de esa forma con respecto al trato de que les dedicaba a las mujeres, acercarse y soltar cumplidos, aunque fuese para ganar un estúpido descuento y jamás volver a verlas en la vida, era algo que simplemente no estaba bien para el otro.

Dazai suspiró.

- Tengo un novio bastante demandante – soltó Dazai

- ¿Qué? – soltó el otro de inmediato, los labios del castaño lo frenaron, un beso breve

- No volverá a suceder, sabes que soy lento para estas cosas

- Eres un idiota

- Si, eso también – Dazai soltó un suspiro – no más descuentos en las tiendas – Chuya sonrió

- Podría intentarlo yo, tal vez tengamos descuentos – comenzó Chuya, Dazai se giró a mirarlo de inmediato

- No – contesto rápidamente – ya entiendo tu punto, lo siento

Dazai tomo la mano de Chuya y caminaron hacia el departamento de este. Debía admitir que la estrategia de hablar de inmediato funcionaba mejor que tan solo negar lo que sucedía y esperar a que el sentimiento pasase por si solo.

- ¿satisfecho con su servicio? – preguntó Dazai

- Veremos tu desempeño de ahora en adelante

- Chuya, solo te amo a ti – el pelirrojo se quedo congelado por un momento, jamás se acostumbraría a escuchar aquello, bajo la mirada, avergonzado

- No puedo creer que puedas decirlo en la calle – murmuró, Dazai pudo escucharlo sin problemas

- Vamos, Chuya, yo también quiero escucharte

- No lo diré

Chuya apresuro sus pasos, casi corriendo, sin embargo, no soltó la mano de Dazai.

Incluso una vez dentro del departamento, Chuya no parada de caminar de forma apresurada, Dazai detrás de él, siguiéndolo de cerca, estaba buscando hacer enojar a Chuya, buscaba provocar que terminase por dejarse llevar por sus sentimientos y dijese las palabras que el castaño ansiaba escuchar. Una sonrisa adornaba el rostro de este, sabia que se encontraba considerablemente cerca de lograrlo.

Entonces escucho un suspiro provenir del pelirrojo, Dazai lo miro curioso, preguntándose si ya lo había logrado. Chuya se giró en su dirección, sonrojado, avergonzado, una expresión un tanto cómica para Dazai, sin embargo, no rio al verlo.

- Te amo casi tanto como el vino – soltó el otro, Dazai enarco una ceja, en ese momento deseaba seriamente lanzarse a reír de fuertemente

- Vaya, gracias, es bueno saber que tienes un espacio para mi en tu corazón, al lado del alcohol y – Dazai fingía pensar – no me digas, apostaría que tu motocicleta y los sombreros feos

- Estas por debajo de todo eso y si dices una palabra mas terminare por echarte del todo de allí

- Yo solo te tengo a ti en mi corazón – soltó el castaño, voz infantil, expresiones burlescas – todo solo para ti – una expresión seria y fría invadió el rostro de Chuya, solo fingía e intentaba hacer uso de esa mascara para ocultar todo lo que se encontraba sucediendo realmente allí dentro

- Oh ya veo

Y Chuya se dirigió a la cocina, sirvió una copa de vino y terminó por comer un trozo de queso, se sentó en la isla de la cocina y espero a que Dazai comenzase a moverse.

- Demuéstrame todo eso y ponte a cocinar – termino por soltar el pelirrojo, Dazai sonrió

- Que frio eres – soltó mientras besaba la coronilla del pelirrojo

Intercambiaron sonrisas, Dazai comenzó a moverse nuevamente en la cocina, bajo la mirada de Chuya, ambos intercambiaban una charla relajada, al menos hasta el momento en que Dazai decidió que seria una buena idea el comenzar a hablar con Chuya sobre las clases que se había perdido, entonces el pelirrojo comenzó a apurar su copa de vino.

Prestaba atención a las palabras y explicaciones de Dazai, este cocinaba y hablaba de forma bastante improvisada, aunque conocía de maravillas el tema.

Para Chuya, Dazai todo lo hacia parecer sencillo, fácil, como si sus clases no fuesen un problema, en realidad, Dazai era un buen profesor, el pelirrojo no pensaba aquello basado solo en su experiencia y en la relación personal que mantenían, nada de eso, mas bien, lo pensaba basándose en sus compañeros, ninguno corría el riesgo de verse en la obligación de repetir su asignatura, no al menos debido a calificaciones.

- Tal vez la pedagogía si sea lo tuyo – comento Chuya en voz baja, Dazai lo miro algo desconcertado debido al repentino comentario

- ¿eso crees?

- A pesar de no ser lo que deseabas – entonces Chuya se vio invadido por la curiosidad, mordió su labio inferior, reprimiendo las ansias por preguntar

- Esa es una linda expresión, vamos Chuya, pregúntame de una vez

- ¿Qué deseabas en realidad? – preguntó el pelirrojo, Dazai se encontraba salteando unas verduras, moviéndolas, el olor ya era delicioso, se tomo un momento para pensar

- Adivínalo – termino por decirle

- ¿eh?

- Vamos, puedes hacerlo, tienes imaginación suficiente

- Host – digo de inmediato Chuya

- Ni siquiera se estudia para eso ¿de verdad piensas que es mi sueño?

"la verdad no sé si realmente tienes algo como un sueño" pensó Chuya de forma sincera, por la forma realista y fría que tenia de pensar Dazai, podía dar esa impresión de forma inmediata, pero una vez que Chuya le dio unas cuantas vueltas mas al asunto en su mente, llego a la conclusión de que una persona como el castaño, en realidad, tenia mas sueños que nadie en el mundo.

- A ti también te gusta escribir – comenzó Chuya

- No va por ahí – contestó Dazai – escribir es mas bien mi pasatiempo, me gusta estudiar y leer, escribir lo considero como una actividad secundaria, aunque publicase un libro, lo dudo, no me quedaría solo con eso

- Quieres decir que mantendrías otra profesión

- Claro

- Precavido

- Siempre es bueno tener un plan

- Y por eso pienso que podrías ir por algo cercano a la policía o tal vez leyes

- Woh, Chuya – dijo el otro, sorprendido – tibio, tibio

Dazai apago el fuego de la cocina y comenzó a servir la comida, Chuya se levanto y busco los cubiertos, además de llenar dos copas de vino para comer. Almorzarían en la isla de la cocina. Y aunque se distrajesen debido a la comida, la mente de Chuya continuaba pensando sobre ello.

Pero siendo sincero, también dudaba sobre un Dazai cercano a la policía y las leyes, simplemente no lograba que las partes calzasen.

- Tampoco es algo sobre eso – murmuró, Dazai lo miró divertido

- Veo que sigues pensándolo

- Estoy interesado – reconoció el pelirrojo, aun pensativo – imaginarte como un detective privado no es difícil, diría que es como tu trabajo perfecto, pero también se que no es del todo lo que interesa

- Creo que pocas cosas realmente me interesan, Chuya, tu eres una de esas pocas

- No intentes distraerme – le respondió el otro, ambos comían, uno frente al otro

- Pero acertaste sin darte cuenta – soltó el castaño

- ¿a que te refieres? – Dazai solo sonrió - ¿detective? – Chuya lo miró sorprendido

- En realidad, se llama Criminología y ciencias de la seguridad

- Vaya – soltó Chuya

- ¿apostabas por algo mas?

- Me encontraba a un paso de apostar por algo artístico – Dazai rio un poco

- Tampoco te encontrarías demasiado alejado, he intentado pintar un par de veces, también dibujar, pero es algo que simplemente no es lo mío, aunque lo intenté

Chuya guardo silencio, se concentro en su comida por un momento, aunque sus pensamientos continuaban huyendo hacia Dazai, deseaba darle un empujón, deseaba decirle y animarlo a que lo intentase.

- Deberías hacerlo – dijo Chuya – seria interesante tener un novio pintor y detective

- Vaya, me animas a intentar los dos

- Siempre te animare a intentarlo todo, se supone que de eso se trata ser novios

- Pensé que solo se trataba de sexo y algunos beneficios de pertenencia mutua – bromeo el otro

- Si, supongo que también tiene mucho que ver con eso

- Pero también me gusta la parte del apoyo

Intercambiaron sonrisas antes de cambiar de conversación y dedicarse a disfrutar su comida, a pesar de que Dazai insistiese en que no sabia cocinar realmente, diciendo que en realidad no era lo suyo del todo, Chuya pensaba que su comida era deliciosa.

- Creo que te dejare venir a cocinar mas seguido

- ¿me dejaras? – pregunto Dazai con una sonrisa mas amplia

- Soy generoso ¿no crees?

- Mis servicios requieren de un intercambio mutuo equivalente – Chuya enarco su ceja

- ¿Qué piensas, pervertido? – soltó el pelirrojo de inmediato

- Chuya, tus pensamientos fueron en esa dirección por si solos

- Es tu culpa

- ¿Cómo puede ser mi culpa lo que tu piensas por ti mismo?

Dazai mostraba una sonrisa que era realmente encantadora, al menos para el pelirrojo, el cual, se encontraba terminando su comida y dando un sorbo final a su copa de vino, la copa de Dazai apenas se encontraba a la mitad de lo que Chuya le había servido.

Chuya suspiró, poniéndose en pie con la intención de ir a la cocina por algo de beber para el castaño, aunque este lo atrapo antes de que se marchase, al pasar junto a él.

El castaño tomó a Chuya de la cadera, evitando que se marchase, lo guío con sus manos y termino por hacer que este se sentase sobre su regazo, antes de que el pelirrojo se percatase de sus intenciones y lo evitase.

Una vez sentado, Chuya se quedó observándolo, un poco confuso, ocultó su bochorno de una forma digna, Dazai sonrió ante eso, había sido un buen intento, pero se había percatado de igual forma.

- Quédate aquí un momento

- Esto es extraño – soltó Chuya

- Te has sentado sobre mi regazo antes – comentó Dazai

- Yo no lo recuerdo – dijo el pelirrojo, entonces comenzó a desenterrar escenas en su memoria, admitía que la expresión sugerente del castaño lo había ayudado a refrescar su mente – realmente, después de todo esto y poner esa expresión, tienes el descaro luego de decir que mis pensamientos viajan en esa dirección por si mismos, eres de lo peor

- Solo son bromas, tu caes con demasiada facilidad

Chuya guardo silencio deseaba vengarse de aquello, de sus constantes bromas, frunció el ceño, suspiro y cambio su expresión a una dulce, no debía enojarse y avergonzarse, le daría a Dazai lo que deseaba, podían ser novios, pero la rivalidad continuaba allí, el burlarse del otro, seguía siendo un factor importante en su relación.

Dazai lo observo sorprendido ante su cambio de expresión, una mirada tranquila, una sonrisa cariñosa, una expresión que Chuya le dedicaba solamente en ocasiones contadas, y por eso era especial y una de las favoritas de Dazai.

El castaño sintió una caricia en su mejilla, Chuya estaba dispuesto a jugar sucio, ambos lo estaban en realidad, pero el pelirrojo ya lo había decidido, borraría esa sonrisa de su rostro.

El pelirrojo se inclino hacia Dazai y lo beso de forma breve y dulce, delicada, Dazai se quedo quieto, una expresión sorprendida.

- Dazai – lo llamó Chuya, un tono de voz inocente

El castaño se tenso de inmediato, desvió la mirada, sus mejillas acostumbraban a encontrarse pálidas, pero Chuya pudo reconocer una tonalidad especial en ellas en ese momento, sonrió victorioso.

Pero su sonrisa se borro cuando Dazai lo empujo de su regazo y se puso en pie rápidamente, caminando, casi corriendo, hacia la cocina. Chuya termino en el piso.

- ¡Hey, idiota! – soltó Chuya, completamente enojado y confundido, no esperaba una reacción como esa

El pelirrojo se puso en pie rápidamente y lo siguió. Dazai pensó que hubiese sido una mejor idea correr hacia el baño y cerrar la puerta, había sido idiota al huir hacia la cocina, y es que en ese momento su cerebro se encontraba en conmoción, confundido, afectado. Y no deseaba ver a Chuya hasta volver a controlarse. Por la mente del castaño pasaba el rostro del pelirrojo, Dazai pensaba que era incluso un tanto injusto que el pelirrojo fuese así de hermoso.

- ¿Dazai? – Chuya se posiciono tras él, inclinándose por el costado para poder observar el rostro del otro, el castaño evitaba que este pudiese verlo, se inclinaba hacia el lado contrario – vamos, déjame verte – dijo en un reclamo Chuya

Dazai no contesto, simplemente evitaba al otro, sin embargo, Chuya no se daría por vencido, arrincono a Dazai contra uno de los muebles de la cocina, hasta lograr que este voltease en su dirección, una vez hecho esto, Dazai llevo su mirada hacia el techo, intentaba que su expresión fuese seria, pero no lo lograba.

- Woo – soltó Chuya, como un niño – estas sonrojado – observo

- No, no lo estoy – negó el otro

- Te ves lindo – observo Chuya, fue el turno de Dazai de regalarle una sonrisa siniestra, y fue el turno de Chuya para sonrojarse

Silencio desde ambas partes. Dazai soltó un suspiro, Chuya podía llega a afectarlo bastante, el castaño lo sabia, y en ocasiones como esa, no sabia como reaccionar con respecto al otro, lo amaba, con locura, y debido a eso, muchas veces se desconocía a si mismo en cuanto a como reaccionaba ante él.

Nunca había estado enamorado antes, todo era, hasta cierto punto importante, algo nuevo.

- Dejémoslo en un empate – dijo Dazai – por favor no juegues mas

- ¿por favor? – pregunto Chuya, repentinamente Dazai había bajado la mirada

- Eres muy lindo Chuya – soltó honesto

Nuevamente silencio entre ambos.

- ¿podemos volver a beber y actuar como idiotas que se odian?

- Me parece perfecto – contestó Dazai, una sonrisa sincera

Ambos salieron de la cocina, comenzando a caminar hacia la sala.

- Te amo

- Si, yo también, bastardo – contesto Chuya

.

Chuya cerró sus ojos y llevo sus manos alrededor de los hombros de Dazai, soltó un suspiro y volvió a inhalar profundamente el aroma del castaño. Había sido una buena semana, dulce, divertida, llena de emociones. Una semana relajada, fuera de demasiado trabajo, al menos había vuelto a quedar al corriente sobre el contenido perdido con la asignatura de Dazai. Eso y también se habían puesto al corriente con muchas cosas.

Era domingo. El lunes el pelirrojo se vería en la obligación de volver a su trabajo, aunque tenia una expectativa mucho mas feliz y positiva, adiós a esos días monótonos en que se encontraba concentrado en su trabajo para evitar sentir demasiado.

Ya no era necesario seguir ese plan, nada de eso era necesario. Y, sin embargo, le estaba llevando bastante trabajo el soltar al castaño, hasta hace poco tiempo, se habían mantenido simplemente en el sofá, hablando y besándose.

Y también había pasado media hora desde que Dazai intentaba marcharse de ese departamento, fallando en el intento. Chuya termino por regalar un ultimo beso y se separo del otro, dejando en libertad al castaño.

Dazai sonrió y se acomodó su abrigo, el pelirrojo lo acompañó hasta la puerta, habían acordado que este se marcharía ese día, debían prepararse para la semana que se aproximaba. Eso era un hecho.

Pero tampoco evitaba que el separarse se volviese un poco desagradable para ambos, si, se encontraban en ese punto de su relación donde ansiaban constantemente encontrarse con el otro.

Vergonzoso, pero cierto.

Se besaron una ultima vez antes de que terminasen por separarse, Chuya en el umbral de la puerta, el castaño le regalo una ultima sonrisa, llevo las manos hacia sus bolsillos y se alejo un paso, sin embargo, se quedo de pie, sin moverse, de forma confusa saco de su bolsillo un objeto que no era suyo, una llave, Chuya había olvidado eso, al ver el objeto en la mano de Dazai, se sintió un poco avergonzado.

- Chuya ¿estas son? – pero no logró terminar sus palabras

De forma rápida, el pelirrojo cerro la puerta de un portazo, evitando el asunto, su espalda contra la puerta, completamente sonrojado, se alejo de la superficie y dio un paso hacia atrás, mirando la madera negra, escuchó a Dazai del otro lado, llamándolo.

Y también escuchó como el otro ponía la llave en la cerradura y abría la puerta, una sonrisa juguetona en su rostro.

Antes de que Chuya pudiese decir palabra alguna, Dazai se inclinó y lo besó rápidamente.

- No te preocupes, cuidare de la llave, Chuya – le dijo el castaño

- Como sea – respondió Chuya, actuando enojado – ya vete

- Que lindo, no creas que no me di cuenta cuando la pusiste en mi bolsillo la otra mañana

- Devuélvemela – soltó enojado y avergonzado por igual

- No, ahora es mía – otro beso rápido, Chuya soltó un gruñido – adiós

- Adiós

Al final, Chuya lo despidió con una sonrisa, nunca debía esperar que las cosas terminasen como él las planeaba, pero Dazai se encargaba de hacerlo funcionar de igual forma, aunque fuese a su manera.

El pelirrojo cerro la puerta una vez que perdió de vista a Dazai, soltó un suspiro y buscó su computadora, tenia muchas cosas en mente, en especial con respecto a las marcas y cicatrices del otro.

Recorrió con la mirada su departamento, luego vio la hora en su teléfono celular, aun era temprano, podría ordenar un poco el lugar. Y eso hizo, cuando se encontraba con Dazai, no ocupaban su tiempo para limpiar u ordenar realmente el departamento, todo terminaba en una discusión que luego llevaba a los comentarios vergonzosos y para finalizar en besos.

Así que, Chuya limpio, ordeno y luego se dio un baño, mientras secaba un poco su cabello, se sirvió una copa de vino y encendió su computadora.

Bebió un poco de vino, no podría abordar del todo el tema sin tener un poco de alcohol en sus venas.

Dazai le había dado bastantes pistas, Chuya solo las había terminado por juntar, aunque no deseaba tocar el tema de forma directa, por el momento, sabía con certeza que era lo que realmente se encontraba sucediendo con Dazai. Así que investigó, busco en internet y vio unos cuantos videos.

Dazai tenia su cuerpo completamente lleno de cicatrices, marcas que lo seguirían por bastante tiempo, hechas de diferentes formas y en momentos diferentes, algunas recientes y otras desde hace mucho tiempo.

El castaño no sabía como lidiar con sus sentimientos y no parecía tener contacto con su familia, Chuya podía inferir sin problemas lo que realmente sucedía, lo que había detrás de esas marcas. Aunque se formaba un nudo en su garganta con solo pensar en ello, con solo imaginárselo, él no pensaba acobardarse.

Y siendo sincero consigo mismo, Chuya esperaba que el castaño no lo intentase de nuevo, sin embargo, había decidió seguir unas de las cuantas enseñanzas que predicaba Dazai, seria cauteloso, cuidadoso, tendría un plan, solo en caso de que lo peor sucediese.

Solo en caso de que Dazai decidiese volver a autolesionarse.

Chuya leyó un montón, partiendo por lo básico, primeros auxilios, medidas que tomar en el peor escenario posible, la verdad es que el pelirrojo anteriormente no había tenido un mayor conocimiento con respecto a todo aquello, a como parar el sangrado de una herida, como curar de forma efectiva una, incluso el como practicar reanimación.

El pelirrojo no pudo evitar soltar una lagrima, no podía hacer nada con respecto al pasado de Dazai, pero si podía estar para él en el futuro, ayudarlo, lo haría.

Y esperaba nunca tener que poner realmente en practica todo lo que se encontraba aprendiendo, esa noche Chuya había comenzado a estudiar sobre ello, sin embargo, sabía con certeza que aquello no sería fácil, tendría que hacerlo durante semanas y también practicarlo.

Pero haría todo aquello, la sola idea de perder a Dazai y no poder hacer nada al respecto, lo aterraba.

GRACIAS POR LEER.