Pues seguimos escribiendo. Algo no muy bonito pero pues, se dio.
Esto es un LunaxLeni.
- Una Ingenua Melodía -
No es como si yo fuera una mala persona.
¿Verdad?
No lo soy, claro que no lo soy.
En realidad, yo soy muy buena… soy alguien muy querida.
Mis hermanos me quieren, me quieren mucho. Lana, Lisa… Lori… todas me quieren.
Saco buenas notas. No doy demasiada guerra a mis padres, a diferencia de otras como Luan o Lynn.
Soy talentosa, puedo tocar varios instrumentos y siempre les tocó sus canciones favoritas en sus cumpleaños.
Soy una buena hija, una buena hermana, una buena alumna.
¿Verdad que sí?
…¿Con Leni?…
Lo que pasa con… Leni… es…
Lo que pasa con Leni es…es algo diferente.
¡Yo no la he tocado! Jamás lo haría… jamás…
…sé que tiene un problema… ¡No! ¡No me aprovecho de eso! ...es solo…
…solo… que es difícil… mi pecho palpita mucho, mi respiración se agita cuando…
Sé que no lo hace a propósito, pero tampoco es como que mi culpa. Yo no tengo la culpa de que haga lo que hace.
Yo no tengo la culpa que… sea tan…
-Luna, ¿has visto mi bra verde?- Preguntó Leni entrando intempestivamente al cuarto de Luna y Luan. Al parecer acababa de bañarse, ya que venía envuelta en una toalla blanca.
Luna estaba sentada en una silla tipo cineasta que era de Luan, esa que tenía una estrella amarilla en la parte del respaldo. Afinaba su guitarra acústica.
-Claro que no, Sis. ¿Por qué estaría tu bra verde aquí? ¿Ya buscaste en tu cuarto?-
-Claro que ya busque en mi cuarto, Luna, no soy tan tonta. Lo que sucede es que una vez Charles se llevó una blusa de Lori y la fuimos a rescatar hasta el cuarto de Lisa.-
-Pues aquí no se le ha visto.- Respondió Luna de forma desganada.
-Espero que no te importe si reviso.-
-Adelante, dude.-
Después de ese breve intercambio de palabras, la rubia comenzó a registrar la habitación. Levantó instrumentos musicales, títeres y artículos de magia, revisó las esquinas, cajones, pero no encontró nada. Se comenzaba a fastidiar.
Luna por su parte, seguía afinando sus cuerdas mientras veía a la rubia ir y venir por todo el cuarto. La toalla subía por sus piernas cada vez que Leni se ponía de puntas para buscar algo arriba de los estantes y para que decir cuando se agachaba. Luna sonrió, "Sí que es linda mi Sis, pues." Pensó.
-¿Sabes?- dijo- Creó que vi algo debajo de la cama de Luan.-
-¿En serio? ¿Por qué no me dijiste antes?.- Contestó la rubia sonriendo ampliamente y se fue de rodillas para asomarse al lugar mencionado.
-Se me había pasado.- Dijo Luna mientras sus ojos se aguzaban con un brillo.
Leni estaba totalmente agachada dejando sus caderas arriba y la toalla estaba subiendo cada vez más dándole a Luna un panorama completo. La chica se dejó resbalar un poco en su silla para ver un tanto más.
-No veo nada.- Dijo Leni.
-Busca más al fondo.-Dijo Luna sin poder quitar la vista del trasero de Leni, que cada quedaba más a la vista.
-Espera, ya vi algo Luna, casi lo alcanzó. – Y la rubia se agachó a todo lo que pudo.
A Luna se le secó la boca cuando alcanzó a ver un pequeño triangulo verde que resaltaba de entre el trasero de Leni. Pudo distinguir como la prenda se pegaba a ella dando la horma exacta que su imaginación podía completar. Sentía un calor vaporoso cubriéndole el rostro.
-¡Aquí esta!- Dijo triunfalmente la rubia saliendo de la posición en la que estaba.-Gracias, Lunita, sin ti no lo hubiera encontrado.- Leni se puso de pie, se acercó a su hermana y le dio un beso en la mejilla.
-Te debo una blusa, Lunita.- Y la rubia, sonriendo, abandonó el cuarto.
Después de la salida de su hermana, Luna dejó la guitarra a un lado, se secó un inexistente sudor de la frente y se talló los ojos. Sentía su pecho palpitar y el rostro muy acalorado.
-Rayos…- Se dijo.
No, no, no… yo no me aprovecho de ella, las cosas se dieron solas.
¿Cree que yo soy una maquiavélica que está planeando como atacar a alguien?
Se lo que parece, pero no es así.
-Extiende más los brazos, Luna.- Dijo una joven rubia con cinta métrica en mano.
-Sis, ya me duelen los hombros.- Respondió la improvisada modelo, quien, con los brazos levantados, hacía de maniquí portando una falda negra hasta los tobillos, junto con su clásica blusa azul.
-Solo un poco más, Luna. Tú fuiste quien me pidió una blusa especial con la bandera de ese grupo que te gusta en la espalda. Para poderla hacer, necesito tus medidas exactas. -
-Como que ya no la quiero mucho, Sis. Me fastidia estar inmóvil. Además, esta falda no era parte del conjunto.-
-Deja de quejarte o te pincho con la aguja.- Dijo Leni.- Ahora, quieta que voy a medir el pecho.-
-¿El qué?- Leni se pegó por la espalda a Luna, puso su barbilla en el hombro de su hermana, y pasó la cinta para medirle a la altura del pecho.
-No aprietes tanto que de por si no hay nada. - Dijo Luna molesta.
-Ya te saldrán.- Dijo la modista, para luego anotar un número en su libreta de medidas. –Vaya, que pobre.-
Luna se asomó un poco a la puerta para verificar algo, luego dijo.- A ver Sis, ya que estás de criticona, quiero ver cuánto mides tú.- Y dando un giro se puso detrás de Leni. Tomó la cinta de las manos de su hermana.
-¿Me vas a medir? Genial! Luego nadie me toma las medidas a mí. De hecho, nadie quiere ser maniquí. Me sorprendió que aceptaras tan rápido. - Leni levantó los brazos con alegría mientras Luna pasaba la cinta métrica justo al centro del pecho de su hermana, no sin antes pasar los pulgares levemente de ida y de vuelta por toda la circunferencia.
Leni soltó una risita.
Luna comenzó a respirar pesado. Apretó la cinta.
-¿Cuánto Mido?- Pregunto animada Leni.
-Este… si… mides aah… mucho más que lo mío hermana. De verdad que estás bien bonita.-
-Todas ustedes son hermosas, y no digas que es más que lo tuyo, tu eres preciosa así como estás.-
-Gracias Sis, y… ¿si te mido la cadera para ver quien tiene más? - Dijo Luna presa de una extraña ansiedad.
Leni la volteó a ver. Luna sintió temor.
-¿De verdad quieres medirme?- Le sonrió ampliamente.- Gracias, luego nadie quiere y lleva tiempo; me va a servir para actualizar mis datos.-
-C-Claro Sis, lo que sea por ti.-
Luna midió brazos, hombros, espalda y cintura de Leni.
-¿Cuánto de cadera?-
-Espera, deja bajo un poco más la cinta.- Luna, agachada, había colocado la cinta a alrededor de la cadera de su hermana. Bajó la cinta con los dedos en vez de solo aflojar y pasarla de nuevo. Tocando de esta manera, una y otra vez, el trasero de Leni.
-Ya casi, Sis.-
-Me haces cosquillas.- Dijo la rubia.
La colocó justo en lo que vendría siendo la cúpula de la circunferencia en el trasero de la rubia-Si que tienes bastante.- Dijo Luna acariciando el trasero de Leni levemente.
-¿Verdad que si?.- Dijo la susodicha.
-Si…si…- La mano de Luna se abrió para tomar toda la redondez ya sin poder contenerse.
-¿Leni tienes un botón de estos?- Preguntó Lola entrando de súbito al cuarto. Luna, se fue de espaldas y cayó sentada.
-¿Qué hacen?- Preguntó Lola.
-Luna me está tomando las medidas.- Contestó alegre la rubia mayor.
Lola las miró a ambas, se encogió de hombros y volvió a pedirle a Leni un botón como el que ella llevaba. Leni se lo dio sin chistar.
-¡Continuemos Luna!- Dijo la modista con mucho ánimo. Sin embargo, Luna había desaparecido del cuarto.
Nadie podría notar unos muy leves gemidos que se escuchaba como un sueño, en el baño de los Louds.
¡Ya les dije que no soy mala persona! ¡Yo…!
Yo solo... es que…
…no puedo… evitarlo…
Es una emoción que me gana… un sentimiento…
De verdad no puedo…
-Luna, ¿A dónde vas?- Preguntó una adormilada Luan al notar que su hermana abandonaba la parte superior de la litera.
-Al baño.- Respondió Luna ya en la puerta de la habitación.
-Entonces "orinita" vienes ja, ja, ja. - Luan checó su celular, eran las 2:49 am.- Pero ya en serio, deberías dejar de tomar tanta cerveza de raíz antes de dormir.-
Luna ya no alcanzó a escuchar. Había salido.
-Vaya que si tenía ganas.- Pensó Luan y se recostó nuevamente.
Parada enfrente de la puerta del cuarto de las mayores, la mente de Luna palpitaba al ritmo de su corazón asustado. Se sentía mareada. Ansiosa.
Ella sabía que estaba mal lo que tenía en mente, pero tenía días dándole vueltas a un asunto. Una idea.
Lori no estaba. En esos días se encontraba llevando a cabo su trámite para la universidad. Volvería, quizá, mañana por la tarde.
Luna tomó el picaporte, y respirando profundo, entró.
Leni dormía con su antifaz puesto. Estaba casi completamente tapada por su sábana y hacía un gracioso silbido al respirar. Luna se acercó con cuidado y la observó un rato desde un lado de la cama.
Aún podía detenerse, pero no lo haría. Llegó a la conclusión que, al final, quizá no mentía: si tenía miedo.
Además, no era nada malo pasar la noche con su hermana.
-¿Quién?- Preguntó la rubia cuando sintió que alguien se sentaba en la cama. Se subió los antifaces.
-¿Luna?-
-Sí, hola Sis.-
-¿Qué pasó? ¿Ya amaneció? -
-No, Leni. Es solo que… - Luna tomó aire.- Tuve una pesadilla muy fea donde… me alejaban de todos. Siento muy feo en el pecho. -
Leni le miró un momento, luego sonrió con dulzura y le acarició el rostro.
-Pobrecita, no tengas miedo, nadie te va abandonar nunca. Por lo menos yo no. Ven duerme conmigo si te hace sentir mejor.- Y la rubia levantó la sábana, a la cual la chica castaña entró sin dudar.
¿Qué hora era?, no sabía, no importaba. Leni se había quedado dormida casi de inmediato después de que se acomodaron las dos en la cama.
Estaban levemente abrazadas, ambas durmiendo una frente a la otra. Los ojos de Luna, que se habían acostumbrado a la penumbra desde hacía rato, estaban clavados en la pequeña nariz de la rubia. Estaban tan cerca, que podía sentir su aroma a fresa y crema. O eso se imaginaba.
Luna se movió un poco, asegurándose de mover a Leni igual. Ella no reaccionó. Se movió un poco más fuerte y esperó. Nada. Leni estaba profundamente dormida.
Entonces fue cuando puso su mano en la cintura de su hermana y, con la respiración asfixiándole, la subió un poco, para luego bajarla lentamente.
Deslizó su mano hasta llegar al punto culmine de la generosa cadera de Leni, luego regresó la mano pero esta vez, atrapando la bata de dormir. La clásica verde suave que usaba siempre.
Acarició hasta llegar a su cintura nuevamente, habiendo arrastrado la bata, hasta encima de la cadera. Ahora podía ver claramente su ropa interior.
Luna sería incapaz de reconocer su rostro en ese momento. Una risa leve pero mal intencionada, junto con unos ojos que brillaban de deseo. Bajó la mano nuevamente, pero esta vez, sin tela de por medio; pudo tocar, por fin, la suave piel.
Fue como un choque eléctrico sentir la suavidad de Leni, tuvo deseos de besarle. Llevó su mano hasta donde estaba la orilla de la panty y metió el pulgar ya sin mucho cuidado, jugó levemente con la tela soñando que se la retiraba por completo a las rodillas y que llevaba su mano a la entrepierna.
Retiró la mano asustada al darse cuenta de lo que pensaba.
-No, no, no… ¿Qué diablos me pasa? - Se reprendió. - Tengo que irme de aquí.-
Pero en vez de retirarse volvió a colocar su mano en la cintura de su hermana bajando sin detenerse hasta pasar de su cadera y tomar su pierna. Comenzó a acariciar sin detenerse.
Comenzó a dar círculos desde el muslo a la cintura que se fueron expandiendo, hasta pasar por una de las esferas de su hermana. Luna dejó la mano allí y se quedó quieta. Observó a Leni y confirmo que seguía dormida.
Entonces palpó levemente una y otra vez, el trasero de su hermana. El calor aumentaba, podía sentir la tela de la panty y la piel en un solo tacto. Sintió que su entrepierna palpitaba al subir su mano por debajo de la bata acariciando la suave espalda, para luego bajar y sin pudor ni control, acariciar por debajo de la ropa interior, en donde había introducido su mano. Pudo sentirla en plenitud.
Leni entreabrió los ojos.
Luna, presa de pánico y, a la vez, de un deseo que la nublaba, retiró la mano y la abrazó con fuerza.
Leni se terminó de despertar ante el brusco movimiento.
-¿Qué… pasa?-
-Solo abrázame, Leni.- Dijo con voz cortada la castaña.- Una pesadilla…-
La chica la abrazó suavemente creyendo que su hermana tenía miedo. La pegó a si y volvió a acomodarse para dormir.
-No tengas miedo. Yo estoy aquí tontita.-
A Leni no le molestó que Luna atrapase una de sus piernas con las suyas, ni que moviera levemente sus caderas, rozándola… tampoco notó raro que Luna se aferrara con fuerza, ni la extraña humedad que, en ese contacto, se sentía.
-Le digo, Doc, que no soy mala persona. Sé que está mal, es el…deseo…que me ganó ¿Bien?-
-Luna, creo que no dimensionas las cosas. Te haré una pregunta, ¿ya has tenido relaciones sexuales? -
-¿Tengo que contestar?-
La mujer de la bata blanca la miró. -Ya veo.- anotó algunas cosas en una libreta.- Sé que tuviste una novia llamada Sam. ¿Me podrías decir por qué rompieron?-
-Sam… solo… se cansó de mí y se fue… ¿Por qué pregunta eso?-
-¿La presionabas para que tuvieran relaciones?-
Luna se quedó mirando al doctor con una infinita rabia. –No sé de qué está hablando.-
-¿Qué tan seguido tienes deseos sexuales?-
Fue todo lo que Luna aguantó. Se puso de pie y azotó el escritorio.
-¡No sé qué diablos esta insinuando! ¡No tengo por qué contestar! ¡Esto es invasión a mi privacidad! -
-Es necesario que contestes porque tienes un trastorno y no lo sabes. Mi diagnóstico preliminar es que tienes un deseo sexual poco común y eso te lleva a tomar decisiones guiadas por tus instintos. Si no se te trata, podrías arrepentirte toda tu vida. –
Luna respiraba agitada, apretaba los dientes con furia. -¿Cómo puede saber eso? ¿Usted no sabe nada?-
- Dime Luna, ¿hubieras sido capaz, de tener sexo con tu hermana Leni?-
Luna sintió una sensación amarga bajando por su garganta.
-Y-yo…-
- ¿Sabes cómo se escucha eso?-
Luna se llevó las manos al rostro, comenzó a sollozar. Se sentó nuevamente.
-Luna, ¿estás enamorada de tu hermana?
-¡No! Yo… ah… yo… no… lo sé…- Dijo entre lágrimas.
-Consideramos que la niña debe venir a consultas diarias.-
-¿Está seguro, doctor? Ella en realidad es… una chica buena.- Dijo Lynn padre.
-Claro que lo es. Pero debe darse cuenta de la gravedad de lo que hizo. Una vez que lo dimensione, podrá entender la magnitud de sus actos y redimir su comportamiento. –
-Y ¿funcionará todo esto, doctor?-
-No puedo darles garantías. Pero es un tratamiento y la gran mayoría de los casos responden favorablemente.
-Entiendo, y dígame, ¿Qué costo tendrán estas consultas?-
-No se preocupe por eso, señora. El doctor Feinstein es un buen colega nuestro y nos recomendó atender este caso con mucha vehemencia. Solo tendrán que pagar los medicamentos. -
-Se lo agradezco. En ese caso, entonces le tomaremos la palabra.-
-Les espero mañana a las 4 de la tarde.-
Luego recibieron a Luna quien, cabizbaja, se acercó a ellos con timidez.
Caminaron juntos los tres sin cruzar palabras hasta la salida del hospital psiquiátrico.
En medio de ese silencio que dolía, el señor Lynn miraba a un lado, Rita a otro mientras Luna se centraba en el roto pavimento.
No sabían cuántas noches había pasado Luna durmiendo con su hermana Leni, a escondidas.
Solo sabían que una mañana, una mancha de sangre amaneció entre las sábanas…
…y de eso nadie se debía enterar…
Buenas noches. Espero les haya gustado esta versión oscura de un deseo insano.
Saludos a los que comentan y leen. Se les quiere, un saludo especial a Wielmehr a Luis Carlos a J0nas Nagera
Lobo Hibiky
