Hermione
Jamás en mi vida hubiera pensado que en mi existía el lado vengativo, que buscaría castigar a alguien. Estaba riendo de solo pensar en lo que dije al teléfono a Sam. ¡Acepté salir con él! Pero de todos modos hubiera sido idiota si lo rechazaba ya que era una promesa, solo necesitaba un empujoncito.
Rubio arenoso, ojos verdes, fornido, inteligente ingeniero recién graduado y muy atento ¿Qué más podría pedir? ¡Que fuera Malfoy! No, Sam era el único que mantenía sus promesas.
Siendo adolescentes y cuando yo salía con Cormac, me prometió que tras su graduación me llevaría de viaje por el mundo como agradecimiento por ayudarlo a estudiar para sus exámenes.
Estaba alistando mi maleta con lo esencial para el viaje, lo que hiciera falta ya lo compraría. Mi teléfono iba sonando dos horas seguidas, era claro que se trataban de las llamadas del Profesor Malfoy.
- ¿Profesor Malfoy, que ocurre? - Pregunté tras dignarme a contestar. Ahora volvería a tratarlo con formalidad.
- Hermione, quiero disculparme por lo que viste... no era...
Reí de manera irónica - Sé lo que vi, pero no me molesta en lo absoluto después de todo el romance es una pérdida de tiempo.
- No vayas por favor, tenemos planeado ir a Bélgica - Su voz estaba desesperada. - Perdóname por lo que viste, podría dar excusas e intentar justificarme, pero no tendría mucho sentido hacerlo por teléfono.
- Tiene razón, no tiene sentido. No hay viaje entre usted y yo, no hay intento de romance o seducción... - De alguna manera nuestros besos volvieron a mi mente por lo que reprimí un suspiro - Adiós, debo prepararme para tomar un avión.
- Eres invencible, Hermione - fue lo que le escuché murmurar.
No importa cuanto ruegue o diga, no hay manera de que acceda a continuar "saliendo" con él, no más salidas al cine, no más charlas educativas, no más flores... no más estupideces ridículas y cursis. Definitivamente el romance era una pérdida de tiempo.
Una semana después en una de las playas privadas no me arrepentí del viaje, ¡demonios! Sam estaba que ardía, no estaba tan tallado como Draco, pero tenía su encanto.
- ¿Se puede saber con quién me estás comparando? - Fue su pregunta a la vez que sonreía de manera atrevida.
Podría negarlo, pero es alguien que me conoce a la perfección - Con mi profesor, Draco Malfoy.
- ¿Tu novio modelo? - Sonrió más l ver la expresión de sorpresa que estaba poniendo - Neville me lo ha dicho todo, ya sabes lo chismoso que es.
- Sales con Neville, por eso te lo dijo ¿cierto? - Ya sabía yo que Sam salía con mi mejor amigo para algo más que charlar, beber hasta morir.
- Sí, lo hizo y fue divertido saber de ti, ya que no me llamas. - Su voz estaba siendo seductora, pero era claro que estaba jugando. - Dejando eso de lado, has reñido con Malfoy. Lo sé porque has pasado los días distraída.
Tuve que contarle sobre lo que vi y la supuesta enseñanza sobre el romance que estaba dándome.
- Yo te puedo enseñar, ya he postulado a Hogwarts para empezar con mi Maestría. - Su sonrisa fresca me hizo asentir - Además es claro que necesitas un novio de verdad antes de casarte virgen y pura.
- Y tú te ofreces de novio. - Afirme y él asintió - Me parece perfecto.
- Si está a mi alcance ten por seguro que haré que Malfoy esté a tus pies. Además de que siempre he deseado besar tus labios.
Sí, definitivamente amo a los rubios irónicos y coquetos. Ciertamente me gusta divertirme y aprender. Compartir besos no me va a convertir en mala persona ¿cierto?
Mi teléfono sonó y al revisarlo un mensaje del acosador: «No importa cuánto lo intente no consigo tener tu atención, Así que dime: ¿Cómo es soy insignificante para ti? Yo sé que podría ser más de lo que nunca podrías soñar. Si hay alguien más, él no puede conquistarte como yo, él te está llevando por el mundo, él no puede convertirte en su mundo como yo. Eres invencible, Hermione»
Ya vería cuán invencible podría ser, su manera difícil de conquistarme se volvería imposible, yo no me entregaré a él.
