La vida sexual de Seamus estaba resultando ser toda una caja de sorpresas, ya le daba un poco de miedo preguntar ¿con quién más demonios había estado?
Tampoco era asunto suyo, eso se lo decía muchas veces.
Volvieron a llegar cartas de Dean, a pesar de haber estado con su hermana, le caía bien. Era un buen tipo, y cuando habían salido todos jamás pensó que pudiera ser bisexual.
Tampoco era como si le tuvieran que poner carteles a la gente en la cabeza, aunque no estaría mal, en cualquier caso.
Dean y Seamus, menuda bomba.
Seamus se ponía un poquito raro después de recibir sus cartas, y cuando decía raro, quería decir que le tiraba sobre la cama y lo usaba como un muñeco hinchable.
Que era placentero, pero también era un poco descorazonador.
—Oye, creo que deberíamos hablar sobre esto.—Para que fuera Ron el que dijera esas fatídicas palabras es que la cosa se estaba poniendo un poco turbia.
—Vale, lo siento. Es que este tío me pone la cabeza en los pies.
—¿No te parece que sería mejor que nosotros dos dejaremos de hacer esto y te aclares con Dean?
—No tengo nada que aclarar con Dean.
La reacción de Seamus fue completamente infantil, dándole la espalda y poniéndose contra la pared en la cama.
Miró hacia abajo, había restos de Ron en él. ¿Cómo se había convertido eso en su pan de cada día?
—Seamus, ¿todavía sientes cosas por él?
—Sí, siento ganas de meterle un crucio por el culo—dijo enfadado.
—Wow, eso tiene que doler.
—Además, ¿desde cuándo eres tú mi consejero sentimental? ¿Desde cuándo te pones tú a dar consejos?
—Eh, no era un consejo, era una obviedad.
Seamus se giró, se mordió el labio, y al final bufó.
—¿Sabes qué me ha dicho?—dijo volviendo a su postura habitual sobre Ron—Que soy un promiscuo, que me tiro a todo el que pasa.
Se le notaba completamente ofendido, y Ron tuvo que hacer un fuerte esfuerzo por no reírse, o el crucio, o en su defecto, una patada en el culo se la iba a llevar él.
—¿Puede que tenga un poco de razón?
—¿Y tú de qué lado estás?—le golpeó levantándose de la cama.
—Yo de ninguno, la verdad.
—Pues muy mal, muy mal, si me estás follando a mí, al menos podrías estar de mi lado.
—¿Con cuántos tíos te has acostado?—La pregunta era un poco bochornosa.
—¿Este mes? Solo contigo—dijo con una gran sonrisa.
Ron se rió, tomar en serio a Seamus era un poco complicado.
—¿Y el mes pasado?
—Cinco, pero ese no es el caso, como si me cepillo a toda la plantilla de aurores.
—¿Estabas con otras personas estando con él?
Seamus le esquivó la mirada.
—Solo fue una vez, joder—Seamus se volvió a sentar, no era consciente de que iba manchándolo todo.—Quizás fueron dos, pero tenía 16 años, él no quería que nadie se enterara de lo nuestro y Malfoy y Zabini me lo ponían muy a huevo.
—¿Malfoy?—El que se levantó de la cama fue Ron—Malfoy, no.
—Malfoy, sí—Se rió Seamus, sabía que la noticia sería una bomba—Además que le faltó un día, un puto día para volver a ser el hetero perfecto.
—A ver, quiero olvidar lo que me acabas de contar.
—Malfoy está buenísimo.
—¡Qué te calles, Seamus!—le gritó—La cosa aquí es que si tú quieres a Dean.
—Pues como un loco, yo no he dejado nunca de quererle.
—¿Cómo algo más que un amigo? ¿Cómo algo más de lo que tenemos nosotros?
Seamus se quedó callado, pero al final contestó.
—Sí.
—¿Crees que podéis volver a estar juntos?
A Seamus los ojos le brillaron, eso era un sí.
—Pues trabájatelo, no sé cómo, porque yo de eso no tengo ni puta idea como ves.
Seamus se estampó contra él abrazándole. Y Ron le devolvió el abrazo, era raro lo que acababa de hacer, le gustaba acostarse con Seamus, pero dudaba que eso entrara en los planes de futuro de Dean.
—Con todos esos usaste protección mágica, ¿verdad?—preguntó Ron al darse cuenta del número de personas con las que podía haber estado Seamus hasta ese momento.
—Sí, pero de todas maneras cuando nos levanten la cuarentena nos hacemos unas análisis.
—Seamus…
—Ni se te ocurra, que tú tenías tantas ganas de meterla como yo de que me la metieras.
—Mi madre me va a matar.
—Entre Neville con Snape, y tú pensando en tu madre en estos momentos, menudos amigos raritos que tengo.
—Corre y dúchate, o te acabo estrangulando.
—Pero…
Seamus sabía cuando huir, y ese era un buen momento.
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Bueno, me he reído mucho escribiendo los diálogos entre estos dos cenutrios.
Draco, ¿alguien tenía dudas de que no se habían acostado? Porque en mi mente estaba clarísimo.
Ron friendzoneandose solito, pero al menos se da cuenta de que es lo que es, al final el muchacho nos madura después de la cuarentena.
La parte final tenía que ponerla, porque a muchas personales les puede pasar, gentecita, con protección siempreeeeeee.
Bueno, pues ya nos vemos con más mañana, que van a tener que ser 5 capítulos y eso, ni vosotras ni yo lo veo viable, quien dijo el 30, dijo el 1.
Buenas noches.
Besos.
Shimi
