Resquicios de orgullo
STaty
Capítulo 24: el final
[…]
Los invitados se dirigieron a tomar un aperitivo mientras el fotógrafo le hacía las últimas fotografías a Hermione, Draco la observaba desde un árbol cercano.
Hermione no se dio de cuenta de cuando llegaron, pero al girarse a sonreír a su marido, lo vio con Ron y su abogado Petiner, rodeados por miembros del ministerio. Se preocupó y se acercó apurada.
-¿Qué ocurre? –preguntó preocupada.
-Hermione yo...- dijo Ron.
Hermione se giró hacia los miembros del ministerio ignorando a Ron.
-Este es un evento privado en una propiedad privada. No tienen derecho aparecer de esta manera.
-Hermione- le llamó Draco.
-¡No! Déjame acabar. Si están hablando significa que no es un delito contra la integridad de las personas o peligro de que se descubra la magia. Así que, aunque Draco sea un ex convicto no les da derecho a aparecer sin una orden oficial. Esa orden oficial sería una comunicación escrita a su abogado ya que no presenta ningún riesgo de fuga.
-¡Hermione!- Draco le cogió de la mano, para que se calmara- déjales hablar.
-Lamento que nos vea de esa manera- le dijo el oficial- si estamos hoy aquí era para aclararle al señor Weasley que sus sospechas son infundadas. En un principio, creímos que el responsable de las estafas, era el señor Zabini. Más tarde nos llegó un sobre con documentación que inculpaba al señor Malfoy, pero finalmente dimos con el responsable. Por eso estamos hoy aquí. Queríamos darle esta noticia como regalo de bodas.
-¿Quién es el responsable? –preguntó sorprendida.
-Chris Wolric. Lo hemos detenido a él y a sus compinches. También hemos recuperado el dinero que le estafaron por su casa. Lamento haber interrumpido en su boda. Le deseo mis mejores deseos.
-Gracias- y añadió arrepentida- lamento lo que dije.
-No se preocupe, lo entendemos. Que tengan buen día.
Con un asentamiento de cabeza se despidieron y se fueron.
-Nos dejáis a solas un momento- le pidió Draco.
El señor Petiner se llevó a Ron.
Draco se acercó a ella con una sonrisa y la abrazó.
-Eres toda una leona.
-¡Que vergüenza! –dijo mientras se abrazaba a su pecho.
-Me encanta como has sacado las garras por mí. Estoy muy orgulloso.
-Te quiero.
-Y yo a ti- le dio un beso.
-Tengo que devolverle el dinero a Cindy, nunca me he acordado.
-¿Qué dinero?
-Me pagó ropa, me adelantó dinero para la casa y no he trabajado el tiempo que pactamos.
-Tranquila, hablé con ella. Al principio no quiso cogerme el dinero, pero al final lo hizo.
-¿Cuándo?
-Unos días después de que vinieras a mi casa.
-Gracias.
-Ahora vamos a disfrutar de nuestra boda.
-Sí, aunque después espero que me cuentes que ocurrió para que llegaras cinco minutos tarde, Cindy se llevara a Ginny y Ron lleve un traje tuyo.
-¿Cómo sabes que es mío? –preguntó divertido.
-De verdad crees que no conozco los trajes a medida de mi esposo.
Draco se rio.
-Algún día.
[...]
Draco se encontraba medio desnudo en la cama esperando por la castaña.
-Este va a ser el mejor momento del día.
-¿Es una promesa? –le gritó la chica desde el baño.
-Es un hecho. Ven aquí preciosa.
Hermione estaba muy sensual con su ropa interior de color blanca y encaje. Se miraba al espejo y se veía guapa, así que animó a salir. En cuanto vio esa mirada penetrante fijada en ella, empezó a dudar. Le daba vergüenza y estaba por dar media vuelta.
-Ven- le pidió Draco suavemente, al ver su duda.
Ella se acercó hasta la cama, donde Draco se encontraba sentado con los pies en el suelo. Extendió la mano y comenzó a acariciarle desde el liguero hasta la cadera. Se levantó mientras con sus labios acarició el inicio de sus senos, su cuello y llegó hasta su oreja.
-No tienes ni idea de lo que me excita saber que eres solo mía.
-Y tú solo mío- se rio.
-Siempre.
Le soltó el pelo y lo alborotó con sus dos manos. Le gustaba verla con ese aire salvaje. Al principio quiso acercarse a ella para hacerle daño. Pero ahora que lo veía con más perspectiva, pudo haberse vengando de la comadreja y no de ella. Weasley aparte de echarle mierda, lo culpaba de todo. Pero en lugar de ir tras él, había cogido fijación con ella. ¿Por qué? ¿Por qué quería herirla? Ahora que lo pensaba, fue porque quería su felicidad. Ella había sufrido discriminación por ser hija de muggles y él por ser mortifago e hijo de, ella ahora tenía influencias, las que su familia había perdido, ahora era conocida y respetada donde iba, él era repudiado. Pero hasta el tercer o cuarto día de su trato, no se dio de cuenta que realmente no quería lo que ella tenía, sino que quería compartirlo. Quería estar en su mundo, con ella a su lado. Había despertado sentimientos a él, justo cuando creía que se había vuelto un ser frío. Ella era la estrella que había iluminado su mundo.
Se abrazó a ella y aspiró su olor. Le gustaba su suave perfume floral porque no opacaba su propio olor corporal. Estar entre sus brazos, era como estar en el paraíso. Pasase lo que pasase, siempre tendría un refugio donde sus problemas no existirían.
-Te amo- le susurró.
Hermione acercó sus manos y las colocó en sus hombros. No quería despeinarlo, le gustaba verlo con ese pelo engominado.
-Y yo a ti.
Él se apartó un poco y la miró a los ojos.
-Te debo una disculpa- le dijo sinceramente.
-No- lo interrumpió- todo lo que vivimos nos hace ser quien somos. No quiero tus disculpas sino que me beses.
El rubio bajó sus manos hasta sus nalgas, las cuales apretó aupándola hacia ella. Se restregó contra la pelvis de la chica para que notara lo duro que le ponía. Hermione soltó un gemido.
-¿Solo quieres un beso?
-No, te quiero a mi lado toda mi vida.
-Y yo te quiero a ti en mi cama.
-¿A qué esperas?
No pensaba esperar a nada. Iba a hacerle pensar como sería el resto de su vida, no en como habían empezado.
Se situó a su espalda, le apartó el pelo y le besó el cuello, arrancándole algún suspiro con sus besos húmedos. Con sus hábiles manos, le fue desatando el corsé poco a poco. Estaba realmente atractiva con eso, pero cualquier prenda que lo alejara de sus pechos, merecía ser quemada. Cuando le acabó de soltar el corsé, lo dejó caer. Las bragas y el ligero, se lo dejaría y se lo sacaría poco a poco.
Se dio la vuelta y la cogió de la mano para darle la vuelta. Estaba feliz y no pudo evitar, dar un par de vueltas con ella en sus brazos. Cuando acabó, ambos estaban riéndose y disfrutando el uno del otro. Sorprendiéndola, la cogió en brazos, como recién casados y la llevó a la cama. Pensó en dejarla suavemente, pero eso no tendría gracia. Se dio media vuelta y se tiró de espaldas a la cama con la castaña encima.
-¡Estás loco!- le dijo divertida.
-Por ti- la besó.
Le cogió la cara con las dos manos y le dio un apasionado beso. Hermione puso sus manos sobre los abdominales del chico y se sentó a horcajadas sobre él. Le cogió una de sus manos, donde tenía el tatuaje y lo besó.
-Te quiero con tus defectos, son los que te hacen real.
Querer a alguien por sus virtudes, era algo fácil. Pero eso no era amor. El amor es algo libre donde dos personas comparten todo. El amor significa ser una mismo, no fingir, no esconder. Y ellos conocían sus peores momentos y sus peores elecciones. Eso les hacía ser diferentes, especiales.
Draco estaba disfrutando con su mujer encima de él, pero tenía otros planes. Dio la vuelva quedando apoyado sobre sus codos. Rápidamente dirigió su boca a uno de los pechos de la chica, comenzó a chupar y a juguetear con el pezón de la chica. Mientras, con la otra mano, acariciaba su otro pecho. Cuando sus pezones estaban totalmente erectos, descendió con un camino de besos hasta el centro de sus bragas. Sonrió al notar lo húmeda que estaba ya. Movió la tela hacia un lado y comenzó a penetrarla con un dedo mientras su dedo gordo jugueteaba con su clítoris. Cuando notó como las paredes de la chica se contraían y llegaba a su orgasmo, decidió ayudarla metiendo un segundo dedo. Rápidamente se corrió.
Le sacó las bragas con paciencia mientras le acariciaba sus suaves piernas. Le encantaba esa piel ligeramente bronceada que contrastaba con su piel pálida. Cuando se deshizo de las últimas prendas, se situó encima de ella. Verla sonrojada, con el cabello alborotado y esos labios entreabiertos, era una total tentación.
La besó mientras la penetraba. Empezó suavemente a introducirse, pero Hermione clavó sus talones en el trasero de su marido, mientras le mordía su labio inferior.
-Te deseo, ¡ya!- le exigió.
-¿Fuerte y duro?
-Sí.
Y el rubio cumplió. Empezó a cabalgarla rápidamente, mientras le sujetaba las piernas. Cuando empezó a notar que la chica pedía más, subió sus rodillas a sus hombros. Hermione masculló mientras notaba como su pene rozaba su punto g. Soltó sus manos de los hombros del chico y los colocó sobre su cabeza agarrando su almohada. Notaba como la cadera de Draco golpeaba la suya y como se escuchaban sus fluidos. El chico dio un par de movimientos lentos pero profundos notando como Hermione se retorcía de placer. Rápidamente llegaron ambos al clímax.
Draco bajó las piernas de la chica, que apenas las sentía y le dio un suave beso.
-Eso fue... wow- dijo la chica extasiada.
-Lo mismo digo. ¿Estás cansada?
-¿Por qué lo preguntas?
-¿Otra ronda?
Hermione se carcajeo y se tiró encima de su marido, poniéndose encima.
-Por supuesto.
