Capítulo 23
(Ranma)
—Ranma, despierta.
Sentí una caricia suave en mi mejilla, suspiré hondamente y me concentré en disfrutar de esa agradable sensación.
—Ranma.
La sensación de unos dedos rozaron mis labios, para después sentir una suave mano posarse sobre mi mejilla. Un cálido y dulce aliento se acercaron a mí, después unos dulces labios se posaron sobre los míos.
—Akane —susurré suspirando.
—No puedo creer que no pueda despertarte de otra forma que no sea ésta —me dijo cerca de mis labios, por lo que yo solo sonreí—. Creo que solo finges.
Abrí mis ojos y me encontré con la mirada tierna de Akane, tenía puesta mi sudadera azul y un short rojo. Se veía endemoniadamente sexy.
—Te juro que no finjo —le dije sentándome mientras bostezaba—. ¿Qué hora es?
—Son las 6:00am.
—Odio levantarme tan temprano.
—¿Acaso quieres que vuelva a pasar lo de la otra vez? Kasumi por poco nos descubre.
—Fue nuestra primera noche en que dormimos juntos, algo nos tenía que fallar.
—Si de ti dependiera, fallaría siempre.
—Mejor me voy —dije levantándome.
—Hace un poco de frío así es que llévate tu sudadera —dijo quitándosela, al momento de alzar sus brazos para quitársela pude ver su vientre plano, subí mi mirada y observé sus pechos, los cuales estaban solo tapados por una blusa ligera sin mangas, razón por la cual siempre le prestaba alguna de mis sudaderas.
—No es necesario —le dije mientras bajaba mi mirada.
—Insisto —dijo parándose frente a mí. Descalza, con solo un corto short y una blusa que no dejaba para nada a la imaginación.
—De acuerdo —dije tratando de controlarme. Ella se alzó de puntillas y me besó en la mejilla.
—Nos vemos en la escuela, recuerda que hoy es nuestra graduación.
—Ni me lo recuerdes, mi madre se la a pasado toda la semana organizando esa tonta fiesta.
—Es normal que quiera festejar, ha estado muchos años lejos de ti —me dijo tocando mi nariz con su dedo.
—Está bien, al menos Nabiki no podrá invitar a personas no deseadas —le dije abrazándola de su cintura.
—Es una ventaja que esté en la universidad —dijo sonriendo mientras ponía su cabeza en mi pecho.
—¡Akane! —gritó Kasumi haciéndonos separar.
—¡Vete! —me dijo Akane empujándome hacia la ventana.
Me acerqué a la ventana para brincar, pero antes la jalé de su mano hacia mí, puse una mano sobre su cintura y le di un beso.
—No me he ido y ya te extraño —le dije sobre sus labios.
—¿Akane? —dijo Kasumi golpeando la puerta.
Akane me empujó y yo caí de espaldas, pero antes de que el tío Soun saliera a ver que era, me fui corriendo sobre los tejados. Llegué a mi casa y de inmediato me subí a mi cuarto por la ventana. Acababa de entrar cuando mi madre tocó la puerta.
—Ranma, hijo, ¿estás despierto?
—Sí, en seguida bajo —dije mientras trataba de recuperar el aliento.
—Te prepararé el baño, no tardes.
—No.
Cuando dejé de oír sus pasos me tumbé sobre el futón y sonreí, me había raspado mi mano cuando caí, pero bien había valido la pena, despertar junto a Akane era lo mejor del mundo, poco importaban mis heridas.
Bajé para dirigirme al baño, últimamente siempre estaba de buen humor, veía la vida de otra forma, sentía dentro de mí una sensación de dicha y felicidad incapaz de ocultar. ¿Desde cuando me había vuelto tan sentimental?
Una vez que terminé de bañarme, bajé a desayunar, mis padres hablaban sobre la dichosa fiesta de ésta noche, así es que simplemente los ignoré. Estaba tan concentrado en mi desayuno, que no me percaté de la presencia que se estaba acercando. Tocaron la puerta y alcé mi vista de mi plato, me giré a la puerta y salí a abrir.
—¿Mousse?
—¿Qué tal Saotome? Akane me dijo que me tenías un gran negocio —me dijo sonriendo.
—¿Qué tal Ranma? —me dijo Ryoga tras Mousse.
—¡Ryoga! ¡Mousse! ¡Que alegría que estén aquí —dijo mi madre apareciendo tras de mí. Ellos le hicieron una reverencia—. Pasen por favor, estamos desayunando.
Me hice a un lado para dejarlos pasar, mi madre les sirvió y se sentó sonriendo.
—¿Vienen a la graduación de mi hijo?
—¿Graduación? —inquirió Ryoga.
—Sí, hoy mi muchacho sale de la escuela —dijo mi padre palmeando mi espalda.
—No lo sabíamos —respondió Mousse.
—¿No los invitaste Ranma? —me preguntó mi madre frunciendo el seño.
—No, lo olvidé —dije encogiéndome de hombros.
—Yo solo vine por la propuesta que su hijo me ofreció —dijo Mousse.
—¿Propuesta? —preguntó mi madre
—Quedamos en que Mousse podría hacerse cargo del dojo mientras Ranma Y Akane estudian —dijo mi padre riendo tontamente.
—¡Ah sí! Akane me comentó algo sobre eso.
—¿Y estás dispuesto a aceptar? —le pregunté volteándolo a ver.
—Por supuesto, para mí también podría ser una gran oportunidad.
Asentí y el me sonrió, la verdad no me agradaba tanto la idea de que él se fuera a ser responsable del dojo, sin embargo Mousse parecía una muy buena opción, era bueno en las artes marciales, no tanto como yo, pero yo creo que podría sacarlo adelante, además en las vacaciones Akane y yo nos haríamos cargo.
—Apresúrate a desayunar hijo, no quiero que llegues tarde, recuerda que pasarás por Akane. Ustedes se quedarán, ¿verdad? —preguntó mi madre dirigiéndose a Ryoga y a Mousse y ellos se giraron a verme
—Deberían quedarse —dije girando mi vista a mi plato—. Akane estará feliz de tenerlos aquí.
—Bien, entonces nos quedaremos.
Terminé de comer y subí a cambiarme, Ryoga, Mousse y mi padre se fueron junto con mi madre para terminar de arreglar el dojo, parecía que querían una fiesta perfecta. Me puse el traje que mi madre me había comprado, similar al que había utilizado cuando traté de conquistar a Shampoo... ¡Qué idiota fui!
En cuanto terminé, salí de mi casa y me dirigí al dojo, cuando llegué, Nabiki estaba en la entrada, llevaba un vestido color vino, se veía muy bien, sin embargo jamás le diría algo así.
—Miren nada más a Ranma Saotome, te ves muy bien cuñadito —me dijo con un guiño—. Yo no me creo ese cuento que tu y mi hermana terminaron, sé que algo ocultan, pero descuida, ésta vez no diré nada.
—¿A qué se debe tu generosidad?
—Entonces admites que sí hay algo.
—Yo no dije nada —respondí enrojeciendo.
—Nabiki, la tía te necesita —dijo Kasumi apareciendo—. Ranma, qué guapo te ves.
—Gracias Kasumi, tú también te ves muy bien —le dije con una sonrisa. En verdad se veía muy bonita, llevaba un vestido azul cielo. Nabiki me dio una última mirada, me guiñó un ojo y se fue.
—¿Akane todavía no está lista? —le pregunté a Kasumi.
—¿Preguntabas por mí? —me dijo apareciendo.
Mis pupilas se agrandaron en cuanto la vi, mi expresión quedó, seguramente como la de un bobo, ya que ella sonrió y Kasumi suspiró soñadoramente. Para empezar, se había cortado el cabello hasta tenerlo como cuando Ryoga se lo cortó, amaba ese corte, pues se podría apreciar mucho más su delicado cuello, se había puesto muy poco maquillaje, pero se había delineado los ojos, lo que hacía que se le vieran más grandes y brillantes. Llevaba un vestido negro que le llegaba un poco más abajo de las rodillas, se había puesto unas zapatillas negras con poco tacón, pero que la hacían lucir sus piernas más altas. Toda ella era totalmente hermosa, ¿qué haría para controlar mis celos y alejarla de todos esos imbéciles que seguramente se le quedarían viendo?
—Estás... Hermosa —le dije acercándome a ella para tomarla de la mano.
—Tú también estás muy guapo —me respondió sonrojándose. Moría por besarla y abrazarla, pero recordé que Kasumi estaba ahí.
—¿Nos vamos?
—Claro, Kasumi, me voy.
—Está bien, nosotros llegaremos más tarde.
Se dieron un breve abrazo, yo le sonreí a Kasumi y agarrando de la cintura a Akane nos alejamos de ahí. Una vez que estuvimos lo suficientemente lejos, la jalé de su mano en un callejón y la besé con bastante delicadeza, tratando de saborear sus dulces labios.
—Te ves increíblemente sexy.
—Ranma —dijo sonrojándose.
—Es la verdad, no sé como podré soportar las miradas de todos esos idiotas.
—No exageres.
—No estoy exagerando, tú eres la más hermosa de todo Nerima, de todo el mundo —le dije besándola y mordiendo delicadamente su labio inferior.
—Ranma —susurró suspirando.
—Te amo Akane.
Ella se separó de mí, parpadeó varias veces y clavó sus ojos en los míos.
—¿Qué dijiste?
—Que te amo, ahora más que nunca, estoy totalmente seguro, te amo con todo mi corazón.
Pequeñas lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas, atrapé una con mi dedo índice y le di un corto beso.
—Te amo Ranma, más que nada en el mundo, lo que más quiero eres tú —me dijo abrazándose a mi cuello mientras me besaba con demasiada pasión, tanta que tuve que detenerla, pues no era el lugar ni el momento.
—Akane, sé que éste no es el lugar más romántico, pero puedo preguntarte algo.
—¿Qué cosa? —me preguntó con curiosidad. Puse una rodilla en el suelo y giré mis ojos a ella.
—Algún día, ¿aceptarías ser mi esposa? ¿Quieres dejar de ser mi novia para ser mi prometida nuevamente?
—¡Sí! ¡Por supuesto que sí! —me dijo gritándole al cielo, me paré y sellamos nuestra promesa con un beso.
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Cuando llegamos a la escuela, todos mis compañeros estaban en el gimnasio, ya que ahí sería la ceremonia de graduación, nos dirigimos ahí, pero antes Ucchan se acercó a nosotros, llevaba un vestido negro azulado, se había hecho una larga coleta.
—Ranchan, ¿podemos hablar? —dijo en cuanto se acercó a nosotros.
—Claro, dime Ucchan.
—¿Podemos hablar en privado?
No quería separarme de Akane, de seguro en cuanto la dejara sola esos imbéciles se acercarían a ella, pero afortunadamente sus amigas la empezaron a llamar.
—Iré a ver a las chicas, nos vemos luego.
Antes de que se fuera, la tomé de su mano y la alcé a la altura de mis labios para depositarle un beso, tenía que dejar bien en claro que Akane era mía. Ella se sonrojó pero me sonrió, se dio la media vuelta y se fue, me quedé unos segundos viéndola irse, pero Ucchan carraspeó, así es que me giré a verla.
—Te ves muy bien —me dijo sonrojada.
—Gracias, tú también te ves bien —le dije y ella se volvió a sonrojar.
—Ranchan lo lamento —dijo de pronto.
—¿De qué hablas?
—Me refiero a lo del otro día, cuando te golpeé.
—Descuida, ya no importa —le dije encogiéndome de hombros mientras metía mis manos en mis bolsillos.
—¿En verdad? ¿En serio me perdonas?
—Claro.
—Gracias, creo que tienes razón, me importa mucho más tu amistad.
—Gracias por entenderlo, ¿qué harás después de la graduación?
—Me regresaré con mi padre, es tiempo de volver.
—Prometí pagar tu carrito de okonomiyakis, dame más tiempo.
—Déjalo así.
—No, déjame al menos hacer eso, mi padre fue un infeliz al hacerles eso.
—De acuerdo —me dijo sonriendo—. Te deseo mucha suerte entonces.
—Igualmente, prometo visitarte algún día.
Ella asintió y se alejó de mí, me alegraba terminar bien con ella, pues siempre la aprecié. Busqué con mi mirada a Akane, estaba con sus amigas platicando, sonreí al verla.
—¡Hey, Ranma!
Me giré a ver a mis amigos que me llamaban, me acerqué a ellos sin mucho ánimo.
—Así que al fin estás con la linda de Akane, ¿he? —me dijo Daisuke.
—Eres un desgraciado Ranma, te has quedado con la más linda de la escuela —me dijo Hiroshi con voz dolida. Estaba a punto de responderle cuando una chica de primero se acercó a nosotros.
—Hola, mi amiga quisiera saber si podrías acompañarnos —me dijo con voz cantarina.
—Eres un maldito Saotome —me susurró Daisuke.
—Lo lamento pero...
—Pero él viene conmigo —dijo Akane tomándome del brazo.
—¡Oh! Lo lamento, no lo sabía —dijo la chica sonrojándose ante la fría mirada de Akane. La chica se alejó y yo giré mi mirada hacia mis amigos.
—¿Podrían? —les dije pero ellos solo observaban a Akane.
—Qué linda estás, Akane.
—Sí, muy hermosa.
—¡Váyanse!
Ambos se fueron riendo y yo apreté mis puños, suspiré y me giré a Akane que había cruzados sus brazos mientras fulminaba con la mirada a esas chicas de primero.
—¿Se puede saber qué ocurre?
—Ven —me dijo tomando mi mano mientras me llevaba al pasillo, ya que ahí no había gente.
—Estás tan increíblemente sexy que cualquier tonta se quiere aprovechar de eso —me dijo mientras rodeaba mi cuello con sus manos para depositar un beso en mis labios.
—Nunca te lo dije, pero adoro verte celosa.
—Pues yo odio ser celosa, no quiero ser una de esas tóxicas manipuladoras, pero te ves demasiado guapo —me dijo en un susurro, por lo que yo me empecé a reír.
—Y yo que pensé que sería el único que sufriría.
Ambos nos empezamos a reír, pero después escuchamos que empezaban a llamar a nuestro salón, así es que nos dimos un último beso y nos dirigimos con los demás.
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La ceremonia de clausura no fue la gran cosa, estuvo bastante aburrida para mí gusto, sin embargo Akane se veía tan feliz y emocionada que pude soportar las dos horas que tardó. Cuando terminó, nos reunimos con nuestras familias, mi madre me dio un fuerte abrazo mientras pequeñas lágrimas empañaban sus ojos, el tío Soun lloró dramáticamente avergonzándonos a todos. Mi padre y el maestro hacían una especie de danza de festejo, Kasumi, Nabiki y el doctor Tofú nos dieron un abrazo de felicitación. Mousse y Ryoga estaban platicando con Ucchan, pero después ambos se acercaron a nosotros.
—Enhorabuena pequeña Tendo —dijo Mousse en cuanto vio a Akane.
—¡Mousse! —exclamó ella lanzándose a sus brazos. Yo solo apreté la mandíbula y me giré hacia otra dirección que no fueran ellos.
—Muchas felicidades, espero que éste solo sea el primero de tus éxitos.
—Gracias, me alegra tanto que estés aquí.
—Una coincidencia del destino que regresara justo hoy —le dijo separándose de ella—. Felicidades Ranma.
—Gracias —le respondí con una sonrisa que me salió demasiado forzada.
—¿Akane? —dijo Ryoga con timidez. Ella se giró hacia él, Ryoga bajó su mirada apenado pero le tendió un pequeño paquete—. Recibe ésto como un regalo de disculpa... Y también por tu graduación.
—Gracias —dijo Akane recibiendo el paquete, que en cuanto vio su contenido, pequeñas lágrimas empezaron a aparecer por sus ojos—. ¡Ryoga! ¡Gracias, muchas gracias! —exclamó dándole un sorpresivo abrazo.
Me dio curiosidad por saber qué le había dado, pero no quise verme indiscreto.
—Bien, es hora de ir a la fiesta —dijo mi madre interrumpiendo la escena.
—¡Sí! ¡Vamos! —dijo Kasumi emocionada.
Nos dirigimos al dojo, todos iban platicando animadamente, Akane, Mousse y Ryoga iban platicando felizmente, yo me quedé atrás, la verdad iba un poco molesto por los abrazos que esos dos le habían dado, sé que estaba mal pero me molestaba terriblemente que fuera cariñosa con alguien más.
Cuando llegamos, todos nos fuimos al dojo, el cual estaba adornado con una gran manta que decía "Felicidades Akane y Ranma". También habían globos dorados colgados y una mesa en la que había muchos platillos deliciosos.
El día pasó sin ninguna interrupción, gracias a que Kuno se encontraba en un torneo, en el cual, Kodachi estaba participando. Shampoo, pues estaba en China y Ucchan... ¿No la habían invitado?
—¿En qué piensas? —dijo Akane sentándose a mi lado.
—En Ucchan.
—¡Oh! Bueno entonces sigue pensando en ella —dijo molesta parándose para irse con Mousse.
¿Qué hice? Yo ni siquiera había hecho nada malo.
—¡Akane! —le grité alcanzándola cuando estaba frente a Mousse.
—¿Qué quieres? Necesito hablar con Mousse.
—De acuerdo, entonces aprovecho para que quedemos de acuerdo con el dojo.
—Claro —dijo Mousse. Akane me volteó a ver y puso los ojos en blanco.
—¿Estás dispuesto a aprender nuestro estilo de pelea para que lo enseñes aquí? Ten en cuenta que te estamos dejando una gran responsabilidad.
—Tengo demasiado en cuenta que es lo que más le importa a Akane, jamás le fallaría.
—Bien —dije viéndolo a los ojos—. Nos iremos en tres semanas, por lo que a partir de mañana empezaré a entrenarte.
—Estaré mañana aquí sin falta.
—De acuerdo, ahora si me permites a mi novia.
Mousse se asombró, se giró a Akane, que se había sonrojado, sonrió y solamente asintió, se dio la media vuelta y se fue con Ryoga. Una vez que se marchó, giré a mi alrededor para ver que nadie nos observara, cuando comprobé que así era, tomé de la mano a Akane y la llevé afuera, cuando estuvimos en el patio, la tomé de su cintura y la subí a la azotea.
—¿Novia? —me preguntó mientras sonreía.
—¿No lo eres?
—Mas bien prometida, pero dime, ¿desde cuándo eres tan posesivo?
—¿Qué me dices de ti? Te molestaste porque te dije que estaba pensando en Ucchan.
Me dio la espalda y se cruzó de brazos. Yo inmediatamente la abracé por detrás.
—No me molesté.
—Somos un desastre Akane —le dije cerca de su oído, ella solo sonrió—. Hagamos una promesa.
—¿Cuál? —dijo girándose para poner sus manos sobre mi cuello. Yo la abracé de su cintura y la acerqué más a mí—. Hay que prometernos confiar en nosotros, yo confiaré en ti y tú en mí.
—Me parece bien.
—Ya no abraces a Mousse y a Ryoga —le dije dándole un suave beso, ella sonrió.
—Son mis amigos, no puedes impedirme tener amigos.
—No lo estoy haciendo, pero tus abrazos me pertenecen solo a mí.
—No te prometo nada pero trataré —me dijo acercando sus labios a los míos, lo cual, yo recibí con entusiasmo. Nos besamos largamente, hasta que nuestros pulmones quedaron sin aire.
—¿Puedo preguntarte algo? —le dije recargando mi frente en la suya. Ella asintió—. ¿Qué te dio Ryoga?
Se separó de mí y metió su mano en su chaqueta, de donde sacó un cerdo negro de peluche, similar a P-chan.
—¿No es lindo? —me preguntó observándolo, yo solo me encogí de hombros y ella se echó a reír—. Mousse también me dio algo.
—¿Ah sí?
—Solo que ésto te lo quiero dar a ti.
—¿A mí?
—Sí.
—Pues no lo acepto —dije dando un paso hacia atrás mientras negaba con las manos.
—¿Por qué?
—Porque ya se lo hice una vez, no pienso hacerlo una segunda vez, ésta vez sí lo acepto, me matará.
—Pero él me dio permiso para dártelo —me dijo sonriendo mientras se acercaba a mí.
—¿Por qué?
De su chaqueta sacó una copa pequeña y dorada.
—Mousse quiere que la utilices, dice que es un regalo tanto para ti como para mí.
Me acerqué a ella y tomé la copa que me ofrecía, la analicé y en efecto, era la tan famosa copa.
—¿Un regalo también para ti? —pregunté con curiosidad.
—Sí, una vez que tú la utilices, me quedaré con ella. Mousse me dijo que gracias a esa copa es la persona que ahora es, que gracias a la copa se pudo encontrar a sí mismo. Por lo que la copa es muy importante para mí.
—¿Y por qué importate para ti?
—Pues porque gracias a esa copa, él regresó y se convirtió en un gran amigo mío —me dijo abrazando mi cintura y recargando su cabeza en mi pecho.
—Le daré las gracias en cuanto lo vea.
—No es necesario, dice que con que hagas feliz a lo que él más quiere con eso se conforma. No le entendí tanto pero...
Alcé su rostro y la besé, yo comprendía totalmente lo que había querido decir, Mousse, al igual que yo, le importaba el bienestar de Akane, así es que no había necesidad de que me pidiera el cuidarla, eso es lo que haría siempre, nunca jamás me alejaría de ella, ahora nos quedaba toda la vida por delante y solo me dedicaría a hacerla feliz y cuidarla. No te preocupes Mousse... Porque lo que tú más quieres, es lo que yo más quiero.
Continuará...
NOTAS DE LA AUTORA:
Dudé bastante si poner "fin" o "continuará", pero llegué a la conclusión que éste será el penúltimo capítulo, pues así como nuestro querido Mousse la empezó, él la debe terminar.
Así es que si les queda alguna otra duda, hagánmelo saber.
sofianahir410: Hola, gracias por comentar, sus comentarios son los que me motivan a escribir, agradezco tu apoyo, espero y éste capítulo haya sido de tu agrado.
Sin nada más que agregar me despido.
Desde muy muy lejano, LUZ.
