Millones de años atrás.
Hay una guerra de seres gigantes. El Rey ha sido traicionado por su fiel Guerrero. Ambos están peleando entre sí, el guerrero lleva gran ventaja al poseer mayor fuerza. La raza de gigantes está siendo exterminada, por una raza de seres inteligentes que poseen mayor tecnología.
El Rey y su Guerrero han llegado a una zona apartada. El Rey ha sido herido de gravedad e intenta defenderse de los ataques sin control que está recibiendo. En una distracción logra herir gravemente al Guerrero, haciendo que caiga al suelo. Le apunta con su espada.
—Yo te creé y así me pagas... Todo lo que eres, es gracias a mí y aun así me traicionas... Es tiempo que acabe contigo de una maldita vez —Alza su espada para cortar su cabeza—
Al bajarla, el Guerrero le esquiva. Se levanta rápido aprovechando la confusión del Rey y con su espada le corta el brazo. Luego le corta la otra extremidad. Dejándolo incapaz de defenderse.
—Es tiempo que sea yo quien gobierne en este mundo
—Nunca lo serás, nunca lo permitiré... Mientras yo muera, tú también lo estarás
El Guerrero le corta la cabeza. Agarra su cuerpo y lo lanza a un hoyo con agua, donde cae al fondo. Al girarse se siente mal, mira su herida y ve su sangre negra.
—El maldito me envenenó —Su cuerpo vuelve a la normalidad, dejando ver que es un simple humano agénero—
Cae arrodillado al suelo. Su respiración aumenta, al igual que sus latidos. Se arrastra por el suelo hasta llegar a otro hoyo con agua para poder saciar la sed que siente. Se debilita y se recuesta en el suelo. Su corazón deja de latir.
Mientras tanto, al cadáver del Rey se le comienza a acercar varios organismos que van consumiendo su cuerpo lentamente, hasta dejar sólo su columna vertebral, la cual alteran y dan un poder especial cambiando su aspecto. Al pasar los años lo que un día fue una columna vertebral se convierte en un organismo con vida propia, y en espera de un receptor.
El cadáver del Guerrero quedó petrificado. Al estar en contacto con el agua, los organismos entran, pero mantienen todo el cuerpo con vida. También adquiere un poder especial.
Pasan millones de años. Un enorme árbol ha crecido donde un día estuvo el cuerpo del Rey. Un día, 2,000 años antes de la caída del muro María, una niña cae dentro del árbol. Hace contacto con este organismo. Al despertar se transforma en el Titán Fundador, la primera en su clase.
Esto ha provocado que el Guerrero salga de su largo sueño y despierte. Al abrir sus ojos se queda confundido y no puede recordar nada del pasado. Intenta caminar, pero no puede. Muy cerca ve a un titán desintegrarse y se sorprende. Ve que llevan a una niña de regreso a una villa. Como puede se va arrastrando por el suelo, hasta lograr ponerse de pies y caminar. Al acercarse a la villa, puede escuchar un murmullo enorme de la gente del lugar. Como es un ser agénero con la capacidad de cambiar de forma, cambia su apariencia física y se hace pasar como una mujer de ojos azules y cabello rojizo, para pasar desapercibida.
Al intentar entrar fue capturada y la llevan ante el Rey Fritz.
—¿Como te llamas y a que casa perteneces?
—Me llamo Yama... Soy de la casa de Blaine
—Nunca te había visto, ni he escuchado de ellos desde hace mucho... Puedes quedarte, pero me servirás como esclava
El tiempo pasa, Yama siempre está atenta a los movimientos del Rey e Ymir. Ve que él la usa como arma en las batallas con Mare y para intimidar a otras naciones.
Un día uno de los líderes guerreros llega, luego de estar en una misión importante. El Rey lo recibe con honores al lograr lo que se le ordenó. En la noche hacen una fiesta, de igual manera el Guerrero podía escoger mujer para casarse y hacer su descendencia.
Todos se reúnen en una enorme fogata. Están tocando música con sus tambores y flautas. Mientras cantan, el líder camina alrededor de la fogata dando gritos y hablando en la lengua de ellos. Yama está en la parte de atrás, sentada, esperando a que le den orden para servir la comida. Ella al verlo no puede quitarle los ojos de encima al ser tan alto y apuesto. El líder guerrero tiene una cabellera larga y rubia con varias trenzas, una barba bastante prominente, con una complexión física robusta y de ojos color miel que resaltan por el fuego. Él se percata de la presencia de ella y se asombra al ver su hermosura, su cabello rojizo y ojos color azul que brillan con la luz de la luna. Se acerca a ella, Yama se levanta y se mantiene cabizbaja.
—¿Como te llamas?
—Yama... ¿y usted?
—Starkad... Puedes mirarme a los ojos, tú por ser esclava no eres menos que yo
Ella sonríe y alza la mirada. Se sorprende al ver que verdaderamente es muy apuesto. Él le agarra la mano.
—Eres una mujer muy hermosa —Le sonríe—
En ese momento un hombre se acerca y los interrumpe.
—Starkad, no es digno de que hables con esclavos y menos que te relaciones con ellos
—Ella es sólo una joven igual a mi... La posición económica o social no nos hace más o menos que otros
—Si el Rey te ve con ella, ordenaría inmediatamente que la maten... Además, ya él te tiene una pretendiente de alguien muy importante entre nosotros
El hombre hala a Starkad y se lo lleva. Yama se queda triste al escuchar todo, comienza a sentir irá dentro de sí. En esa noche comprometen a Starkad y a una joven adinerada para casarse y tener descendencia.
Unos días después el Rey Fritz los casa ante todo el pueblo. Yama comienza a sentir envidia al verlos a todos felices. Ella y Starkad no vuelven a hablar por mucho tiempo.
Los años pasan. Ymir ha crecido y es obligada a casarse con el Rey Fritz, el cual le da su apellido.
En una batalla, al tener un número bajo de soldados, obligan a los sirvientes y esclavos a luchar. Yama está al frente de batalla dando todo lo mejor de sí. Starkad al ver su habilidad se sorprende. Al regresar a la aldea, él la busca y se va con ella a hablar a solas.
—Hoy me sorprendiste mucho... Nunca imaginé que detrás de un rostro tan delicado hubiera una guerrera escondida
Ella le sonríe.
—Llevo años queriendo hablar contigo y nunca he podido... Desde aquella noche no he dejado de pensar en ti y quería disculparme por lo que tuviste que escuchar... Aunque me obligaron a casarme con ella, sé que mi corazón te pertenece... Eres tan hermosa que no me cansaría de decirlo las veces que sean... Me tienes muy enamorado desde el momento en que te vi
Ella agarra su mano y se acaricia el rostro. Luego le suelta el cabello a él.
—Nunca había sentido esto por alguien —Ella le sonríe—
Starkad la agarra del rostro y la besa.
Durante mucho tiempo estuvieron viéndose a escondidas. Hasta que en una noche no pueden contener su amor y tienen relaciones. Por primera vez en su vida Yama conoció el verdadero amor de un hombre. El amor de ambos fue creciendo cada vez más con el pasar del tiempo.
Ymir ha tenido su primera hija, está en espera de un segundo bebé.
Starkad busca a Yama, para contarle algo.
—Después de tantos años intentándolo, al fin los dioses nos han bendecido a mi esposa y a mí con un bebé... Ella está embarazada
Yama se sorprende, se acaricia el vientre y se entristece.
—Cariño, ¿sucede algo malo?
—Starkad... Yo también estoy embarazada
Él se sorprende y la abraza.
—Entonces, es una doble bendición —Sonríe feliz—
—Con la diferencia de que tu hijo si tendrá un padre reconocido, y el mío será un bastardo —Llora un poco—
—No digas eso... Tu bebé también es muy importante para mí. Si tendrá un padre que lo cuide —La abraza—
Unos meses después nace el hijo varón de Starkad con su esposa. Le llaman Einar.
A las semanas Yama entra en labores de parto. Starkad se entera y va a escondidas a acompañarla. Nace su hija y la llama Astryr.
Yama cuida de su hija en todo momento. La gente en la aldea comienza a murmurar de quien podía ser el padre, ya que nunca le vieron varón ni tampoco podía tenerlo al ser esclava.
La esposa de Starkad se entera del romance que él tenía con Yama. Habla con el Rey, este pide que sus asuntos lo resuelvan ellos. Yama sale con su hija de la aldea por unos días y regresa sola. Ella es atrapada, golpeada y humillada públicamente por varios días, sin que nadie la defendiera. Starkad miente al decir que ella lo sedujo para tener relaciones. Él está muy nervioso, ya que si se sabe la verdad podría perder su posición como líder guerrero. Así que le pide a su esposa huir lejos por un tiempo en lo que todo se calma.
Luego de mantener a Yama arrestada, la entregan a Starkad para que él tome la decisión de qué hacer con ella. Él junto a varios soldados se llevan a Yama a un lugar apartado.
—¿Dónde está Astryr?
—Mejor que yo, maldito mentiroso
—Yama, yo no puedo darme el lujo de perder mi posición por ti... El Rey ordenó que te vayas o que te mate
Ella se sorprende y se enoja.
—Así que he decidido pedirte que te vayas... Busca a nuestra hija y váyanse lejos
—Yo nunca he valido mucho para ti. Sólo he sido una para pasar el rato. Ni tan siquiera pudiste defenderme y mentiste ante todos hundiéndome la vida... Si tanto amor me tenías, podías anular el matrimonio y pedir casarte conmigo, pero no lo hiciste ¡y me mantuviste en las sombras!
Starkad se entristece. Yama se enoja tanto que va a atacarlo. Uno de los soldados se interpone y con su espada le atraviesa el abdomen. Cae al suelo gravemente herida. Se comienza a llenar de odio en su corazón. De la herida en su abdomen sale una corriente que recorre todo su cuerpo. Ella grita de coraje y se transforma en titán frente a todos. Starkad se queda paralizado. Al terminar de transformarse en un titán de aspecto tétrico, ella ataca y mata a los soldados. Agarra a Starkad y se va huyendo.
En la aldea han visto caer el rayo a la distancia y escucharon el estruendo. Varios soldados salen a investigar, pero solo encuentran los cadáveres y la zona un poco quemada.
Yama llega hasta el borde de un precipicio y lo baja al suelo, cerca de un árbol con un hueco en el centro del tronco.
—Eres un demonio como Ymir —Starkad lo dice asustado— Estás maldita
Ella sale del titán y se acerca a él.
—¡Aléjate! —Él saca una cuchilla y la amenaza— No te acerques
—Yo jamás en la vida te voy a perdonar lo que me hiciste vivir por tu culpa... Nunca te perdonaré que hayas mentido ante todos por salvarte el pellejo... Te odio Starkad y te odiaré por siempre... Juro que haré sufrir a toda tu descendencia
Él se enoja. Se acerca, pero ella le quita la cuchilla y lo apuñala varias veces. Starkad cae arrodillado, se hace presión en una herida.
—No vas a poder hacer nada porque mi hijo está seguro
—Lo estará, pero de tu simiente habrá alguien que por la belleza de mi sangre perderá la cabeza... Será como su maldición la cual nunca podrá quitar de su vida, ni después de muerto
—De igual manera te maldigo... Mi simiente será la debilidad de la tuya y quien le atravesará su corazón hasta verla morir sin piedad ni lástima... Ahí tendrás tu fin
Yama se sorprende y se enoja. Le corta el cuello, lo ve desangrarse y morir. Ella al escuchar a los soldados acercarse, huye. Los soldados al ver el cadáver de Starkad y el cuerpo de un titan desintegrándose van a informarlo de inmediato ante el Rey. Este habla con Ymir, comienza una cacería en busca de Yama y su poder titánico.
Pasan los años. Ymir ya tiene tres hijas; María, Rose y Sina.
Yama ha estado viviendo escondida con su hija en una aldea marleyana. Un día escucha los rumores de que Ymir ha muerto y su poder fue dado a sus tres hijas.
Un espía del Rey da con el paradero de Yama. En un intento de captura ella vuelve a dejar su hija Astryr escondida, antes de huir le canta con la voz entrecortada una canción de cuna.
—Du varg, du varg, kom inte hit, ungen min får du aldrig —Yama le da un beso en la frente a su hija y huye lejos para alejarlos de ella—
Se transforma en titán y pelea con las tres hijas de Ymir. Yama casi pierde la vida, y es atrapada. La llevan ante el Rey Fritz.
—Al fin te atrapo... No voy a permitir que nadie tenga un poder similar al nuestro... Te condeno a morir inmediatamente
—Ahora mismo si quiero los puedo aplastar a todos y acabar con esta maldita nación
—No creo que tengas muchas ventajas para vivir, cuando has estado al borde de la muerte —Le hace señas a sus tres hijas para que se preparen—
—Podrán matar mi cuerpo, pero aquí seguiré por siempre buscando a alguien que si me pueda vengar... ¡Miren mis ojos azules!... Serán los mismos que los van a juzgar y mis manos harán que todo su reino tambalee
El Rey se cansa de escucharla y ordena que la maten. Un verdugo se acerca y le corta la cabeza. Al Yama morir sus memorias son capturadas y encerradas en el lugar de Tormento por Ymir.
Los años pasan. Einar se hace adulto y deja hijos e hijas. Al vivir cerca de Mare, su descendencia se me mezcla con una familia adinerada del lugar.
Astryr luego de adulta regresa a vivir en la aldea eldiana. También deja hijos e hijas. Su descendencia se va a Paradis. Los cuales se mezclan con los Ackerman que trabajan para el Rey Karl Fritz.
100 años pasan, hasta que en el 845 la paz de Paradis fue interrumpida por el Titán Colosal y el Acorazado.
Yama pone su vista en una descendiente, Diana Ackerman, al ver todo el odio que tiene en su corazón por lo ocurrido en Paradis. Al ella casi morir en las costas de Mare e Ymir darle el titán Acorazado, Yama a escondidas y desde la prisión aprovecha su debilidad mental para manipularla y que hiciera lo que ella quiere.
Diana pierde la vida luego de que el Teniente Davis la atravesara la espada en su espalda y partiera su columna. Yama la revive. Luego Diana se suicida por el dolor al haber perdido a sus hijos, de igual manera Yama la revive nuevamente.
En los Caminos de Ymir, Diana acepta recibir el poder que le ofrece Yama. Se apodera de su cuerpo y pensamientos.
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Presente. Cinco años después de que Yama se apoderara de todo Mare.
Thomas en un equipo tridimensional acaba de matar a un titán. Habla por radio.
—Listo, ya la zona está despejada, pueden entrar
Varios soldados entran a un aeropuerto militar y atacan a los soldados que están custodiando los suministros. Thomas sigue hablando por radio.
—Reiner, ¿cómo les va?
—Un poco apretada la cosa... Son demasiados titanes
El Titán Bestia arroja cosas a los titanes para atrasarlos. El Titán Carreta junto a su Unidad están ayudando al Titán de Ataque y Fundador que están matando a los titanes. El Acorazado viene corriendo a ayudar luego de matar a unos que han cruzado el perímetro. A la distancia ven más titanes venir.
—Thomas, son demasiados
—Usen la montaña y cristalicen la entrada como barrera, no les permitan llegar hasta el aeropuerto
Una llamada de radio los interrumpe. Es Levi.
—General, han avistado titanes venir por el llano, son al menos dos decenas
—Esa es nuestra única salida... Preparen a los soldados y acaben con ellos. Iré a ayudarles... Reiner, haz lo que te dije
—Entendido —Reiner ruge y todos se acercan a sus posiciones—
Cristalizan sus cuerpos titánicos creando una barrera entre las dos montañas. Los titanes chocan y tratan de romper la barrera. Todos se mantienen pegados por si necesitan crear más barreras.
Thomas y Levi van con varios soldados a matar las dos decenas de titanes que han llegado cerca al aeropuerto. Van matando con rapidez a los que llegan.
Los titanes de gran tamaño que están detenidos por la barrera comienzan a tener un frenesí y golpean con furia el cristal. Comienza a romperse poco a poco. Los de menos tamaño intentan escalar para cruzar.
—General, estamos en apuros... Vamos a tener que necesitar su titán para inmovilizarlos —Eren habla por el radio—
—Thomas, yo sé que no quieres transformarte, sólo préstame tu poder y yo lo hago para que así Erwin pueda continuar con el plan B —Le habla Reiner—
—Voy enseguida —Thomas va hasta las montañas, pero casi llegando se le acaba el gas del equipo tridimensional. El baja y continúa corriendo—
Los titanes siguen rompiendo la barrera.
—Compañeros, retírense y hagan otra barrera por si esta se rompe —Reiner les da la orden—
El Titán de Ataque, Fundador, Carreta y Bestia se desconectan del cristal. El Acorazado se mantiene.
Thomas llega hasta el Acorazado y comienza a escalar el cuerpo, mientras los demás van creando otra barrera más atrás.
Reiner ha salido del titán, pero se mantiene conectado. Thomas llega hasta la nuca, le hace una herida a Reiner en el brazo, para luego cortarse la mano y la coloca sobre la herida. Reiner puede controlar momentáneamente al Martillo de Guerra. Del suelo crea cristales que atraviesan los cuerpos de los titanes y los inmovilizan.
—Erwin, ya es tu turno —Thomas habla por radio—
Erwin sale de la unidad del Titan Carreta, usa el equipo tridimensional para tomar impulso. El Acorazado se aparta, igual que los demás. En el aire Erwin se transforma en Colosal, con la explosión provocada mata a todos los titanes que estaban en la barrera. Él sale del titán y regresa dónde los demás. Zeke, Reiner y Joseph han salido de sus titanes. Thomas se les acerca.
—Tomen un respiro y continuemos —Le da su cantimplora a Joseph—
—Gracias —Joseph se le acerca a Reiner que está mirando como se queman los titanes— Se me antojan unas brochetas de titán, ¿qué te parece?
Reiner lo mira con cara de asco. Los dos se ríen. Joseph le comparte el agua a Reiner.
Llaman por radio a Thomas.
—General, ya hemos acabado con los soldados y estamos llevando los suministros a los camiones
—Bien, rápido que acaben de cargar nos retiramos
Los soldados terminan, todos se marchan rápidamente. Por el trayecto de regreso a la base son atacados por soldados enemigos. Eren y Joseph se transforman en titanes para repeler el ataque. Aun así, uno de los dos camiones de suministros fue destruido. Se regresan a la base.
Thomas está molesto y frustrado. Levi y Erwin se le acercan.
—Uno de esos camiones y la mitad del otro eran para los civiles, y la mitad restante para nosotros
—¿Que haremos? —Le pregunta Levi— Desde que nos destruyeron el otro extremo del túnel por donde Paradis nos enviaba ayuda ya casi no se ha podido traer nada
—Entreguen completo el camión a los civiles, ellos lo necesitan más... Nosotros racionaremos nuestros alimentos
—De inmediato —Erwin y Levi se retiran—
Thomas llega a su habitación. Se suelta el cabello y va al lavamos a echarse agua en el rostro. Reiner entra y lo ve arreglándose la barba en el espejo.
—Deberías afeitarte y recortarte un poco, ya pareces un ermitaño
—No hay motivos para hacerlo... ¿Ahora eres tú quien me aconseja para que me arregle?
—Bueno, yo también me tengo que afeitar —Se toca la barba—
—Al menos a ti no te sale tanta barba, yo no me afeito por una semana y ya parezco un oso
Ambos se ríen.
—Además, no sé de qué hablas si también te estás dejando crecer el pelo
—Ahora parezco un príncipe encantador —Reiner le guiña—
Ambos se vuelven a reír. Thomas suspira.
—Gracias por hacerme reír con tus tonterías, ya hace mucho hubiese perdido la mente
Thomas se sienta y se queda pensativo.
—Es una lástima haber perdido ese camión
—Si, pero al menos tenemos comida para unos meses más
Joseph entra.
—Ya partió el camión para entregar los suministros a los civiles
—Perfecto —Thomas se queda pensativo y mira a Reiner— ¿Quién diría que en un futuro iba a ser yo el líder de una resistencia en Mare? ¿Quién diría que iba a ser yo quien le provea alimento a los necesitados?
—La vida da muchas vueltas y me alegro que en esta ocasión esté del lado correcto
—Yo igual me alegro en ser parte de esto... Algún día contarán historias de nosotros —Joseph les sonríe—
Los tres se quedan un rato conversando.
—Joseph, si ya terminaste puedes ir a descansar, hoy hiciste mucho
—Gracias pa... General
—Sabes que me puedes decir papá
Joseph sonríe muy feliz, se va a su habitación.
—Él a pesar de haber tenido que madurar a la fuerza nunca ha perdido su inocencia... Es como un niño de un metro ochenta y ocho
—Aunque ambos seamos tan parecidos físicamente, él es muy diferente a mí. Es mejor persona de lo que yo he sido y sé que en un futuro lo seguirá siendo
—Me siento muy orgulloso de mi hijo —Reiner lo dice con la voz entrecortada—
—Ve y díselo antes que sea muy tarde
—Tienes razón —Reiner se va—
Thomas se queda pensativo mientras mira una gaveta.
Unos días después Joseph va caminando con una flor en la mano. Se sienta al lado de una chica que le espera. Le entrega la flor y le da un beso en la mejilla.
—Disculpa que me haya tardado un poco, estaba ayudando a acomodar unas cajas
—No te preocupes... Gracias por la flor, es muy hermosa
—No tanto como tu
La chica se sonroja.
—Sarah —Suspira— De verdad tú me gustas mucho y me hace muy feliz estar a tu lado
—Yo también... Quisiera que todo esto termine de una vez para que tú y yo podamos vivir en paz y quien sabe juntos
—Lo estaremos, prometo que lucharé hasta lograr esa paz y vendré a hacer una vida contigo
Ella besa a Joseph. Ve como él se sonroja.
—Amo tu timidez, ser así te hace muy especial y me encanta... Otro ya se hubiese aprovechado del momento
—Si te refieres a... tener relaciones... es algo que he querido conservarlo hasta el momento indicado. No estamos en tiempos para crear ese tipo de vínculos... Espero que no te moleste
—Para nada, yo pienso igual
—Yo no quiero cometer los mismos errores del pasado
—¿Te refieres a lo que me contaste de las memorias de tu papá?
—Si... Mi papá en el pasado fue un hombre muy... diferente. Hizo cosas horribles que ni tan siquiera me atrevería en pensarlas hacer
—Thomas no se ve mala persona, créeme que me sorprendió mucho cuando me contaste
—Si es difícil comprender que él fue capaz de lastimar tanto a mamá... Humillarla y destrozarle la vida
—Pero ambos terminaron juntos
—Porqué ella fue capaz de perdonarlo en memoria de todo el amor que le sentía antes que ocurriese todo
—Y lo irónico es que ella le terminó destrozando la vida a él, a Reiner y a ti... ¿Tú la perdonarías?
—No sé qué haría si la volviese a ver —Joseph se seca las lágrimas— La extraño mucho al igual que a mis hermanos —Comienza a llorar un poco—
Sarah lo abraza.
Pasan las semanas. Todos están reunidos ideando un plan. Thomas está hablando.
—Yama ha perdido casi todos sus soldados. De nuestros espías han encontrado donde están los últimos. Si acabamos con ellos, podremos concentrarnos en los titanes
—Pero cada vez sigue creando más titanes —Habla Levi—
—Lo sé, pero es mejor quitarle toda la protección humana... Los civiles ya no se le quieren unir. Esa cosa los ha tenido cinco años en opresión
—¿Y qué haremos con el Mandíbula y Femenino que tiene? —Le pregunta Grisha—
—Los mataremos, algunos de los ya usuarios pueden adquirir sus poderes y evitar condenar a alguien más... Así que nuestro ataque final será mañana. Los mataremos a todos, sin que nadie escape
Al día siguiente llegan al escondite de los últimos soldados enemigos. Al ser más los soldados de la resistencia logran acabar con ellos sin tener muchas bajas. Logran capturar al poseedor del Mandíbula.
—Este poder no te pertenece —Reiner lo arrastra hasta el Carreta— Mátalo
Grisha lo devora y adquiere el titán.
Thomas va persiguiendo al líder enemigo. Este se esconde en un almacén. Thomas busca con calma en cada lugar, de pronto alguien golpea su espalda. Él se gira y lo golpea. Ambos comienzan a pelear, Thomas es quien domina. El líder se desespera, corre y agarra un pequeño frasco con un líquido adentro, lo esconde. Al Thomas acercarse se lo lanza al rostro, cayendo en los ojos y quemándole. Thomas grita de dolor y pierde completamente la vista. El líder comienza a golpearlo hasta tirarlo al suelo.
—Ahora no eres tan rudo estando ciego —Lo patea varias veces—
Thomas se enoja y se levanta. Se deja guiar por el sonido y lo golpea. El líder se abalanza sobre él y forcejean. Se empujan y caen cerca de un arma, el líder la toma y le dispara a Thomas. Hiriéndolo en el abdomen. Al escuchar que recarga el arma, le patea la mano fuertemente. El líder lo agarra por el cuello, ambos caen al suelo. Thomas le agarra la mano y se la rompe. Logra empujarle lo suficiente para atrás su cabeza y con sus piernas le aprieta el cuello mientras le sostiene la otra mano. Thomas con sus dedos los entierra en el ojo del hombre, gritando de dolor, él aprovecha y hace fuerza con sus piernas hasta partirle el cuello y lo mata. Queda exhausto en el suelo. Se levanta con dificultad y aprieta su herida. Camina tocando la pared para dejarse guiar. Zeke viene corriendo y lo encuentra mal herido. Lo lleva de regreso para que reciba atención médica.
Durante el camino de regreso lo atienden. No le para de sangrar la herida del abdomen. Reiner le hace presión y se preocupa.
—Sólo por esta vez deberías usar tu poder titánico y regenerarte
—No quiero
—No nos dejes sin un líder, necesitamos que estés bien
Llegan a la mina. Reiner y Joseph llevan a Thomas a su habitación.
—Quiero que me dejen solo
Ambos se van.
Thomas se enoja y comienza a regenerar la herida en los ojos y la del abdomen. Ya teniendo su vista casi recuperada va a la ducha a bañarse. Recuesta su cabeza en la pared y mientras el agua corre por su espalda comienza a llorar. Luego se sienta en el suelo y sigue llorando mientras tiene la ducha encendida. A los minutos sale y se sienta en la cama. Se queda mirando una gaveta, la abre y saca una foto con sus cinco hijos, Reiner, Diana y él. Alguien toca a la puerta y él se seca las lágrimas para que no lo vean llorar.
—Pase
Joseph entra y deja una bandeja de comida en la mesa. Ve que Thomas tiene una foto en su mano y se sienta a su lado.
—¿Eso fue el día de las vacaciones luego de que regresaste?
—Si —Le da la foto—
Joseph la mira y sonríe con tristeza.
—Llevaba mucho tiempo en que no veía una foto de ellos
—Puedes quedártela
—La conservaré —Se levanta para irse—
—¿Cenaste?
—No, quise dejar mi ración a otro
—Llévate mi comida y cena
—Pero es tu ración
—Yo no voy a cenar tranquilo sabiendo que mi hijo se ha acostado sin comer... Por favor
Joseph agarra la bandeja.
—Gracias... papá —Se va—
Thomas se acuesta en la cama y se queda pensativo.
Joseph llega a su habitación con Reiner, lo ve preparándose para dormir. Coloca la foto sobre la mesa. Sube con la bandeja a la cama litera, se sienta a comer. Reiner ve la foto y la toma, sonríe al verla.
—Papá me la dió... También puedes quedártela
Reiner se acuesta en la parte de abajo. Se queda mirando la foto, ve a sus hijos y sonríe llorando. Luego toca el rostro de Diana. Besa la foto y la lleva a su pecho, cerca del corazón. Cierra los ojos y se queda dormido.
En la mañana Diana se despierta. Se levanta de la cama y camina hasta la cocina, encuentra una nota.
\Me llamaron para que cubriera un turno en el hospital. Regreso en la tarde... Que tengas un bonito día.
PD: Dejé café preparado/
Diana se prepara el desayuno. Se sienta en la mesa a comer. Luego pasa horas leyendo. Enciende la televisión para ver una película. Se queda mirando la aplicación para ver las noticias en vivo. Ella se queda pensativa. Diana había decido no ver ningún tipo de noticias, de televisión ni periódicos, y así lo hizo por estos últimos cinco años.
—No debería, pero necesito saber que sucede —Ella entra a la aplicación y comienza a ver los noticieros—
Están dando varías noticias locales y de Mare. Diana se sorprende al ver lo que está sucediendo.
—Aún sigue esta guerra sin precedentes en Mare con una destrucción cien veces mayor que el ataque en Paradis hace más de quince años... La Resistencia Marleyana sigue luchando para erradicar a los aliados y enemigos del nuevo Titán Fundador... El líder de esta resistencia, el General Thomas Benton, continúa pidiendo ayuda de las otras naciones para que envíen de sus soldados y armamento, pero dado que las fronteras siguen cerradas se ha imposibilitado cumplir con esta petición
Muestran un vídeo de Thomas junto a Reiner y Erwin. Diana da pausa y se queda mirando con tristeza la imagen. Apaga el televisor. Se queda pensativa y llorando. Sube a la habitación, se viste para salir, agarra las llaves del auto y se va de la casa.
Diana va a la ciudad a comprar unas cosas en el supermercado, en el camino se encuentra a Amy, la esposa de Mikael, junto a su niña, ya de seis años. Amy ve a Diana y se sorprende, se enoja y se pone nerviosa a la vez, le hala mano a la niña y siguen caminando. Diana se entristece y se va. Guía hasta la casa de su tío Andrew. Ella se estaciona al frente, camina y toca la puerta. Leena abre.
—¿Qué haces aquí? Pensábamos que estabas escondida en otra nación
—Llevo años viviendo acá
—¿Huiste como cobarde?
Diana ve a Leena enojarse.
—¿Sabes que papá murió por tu culpa?... No pudo resistir el dolor de saber lo que habías hecho y sufrió un paro cardiaco que lo mató
Diana se sorprende.
—Mamá lleva todos estos años en depresión, también por tu culpa... Eva y yo somos quienes la cuidamos día a día
—Lo... lamento
—¿Lo lamentas? —Leena ríe irónicamente— Eso debiste pensar antes de hacer todo lo que hiciste... ¿Viste cómo está toda una nación por tu culpa? ¿Viste como rompiste una familia que vivía feliz?... Es más, yo no quiero volver a verte. Te pido que te largues de esta casa
En ese momento Diana escucha a su tía hablar.
—Leena, cariño, ¿quién está ahí? —Pregunta Clara—
Diana logra ver a Eva salir por el pasillo, ella se regresa para detener a su mamá.
—No es nadie mamá… —Le murmura a Diana— Lárgate antes que llame a la policía —Le cierra la puerta en la cara—
Diana controla las ganas de llorar. Se va hasta el vehículo y antes de montarse ve a Clara mirando por la ventana, ella misma cierra la cortina. Diana se va, conduce hasta la casa de sus padres. También toca a la puerta.
Beth y Kenny están sentados en la sala. Diana se mantiene de pie y en silencio.
—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —Le pregunta Beth—
—En casa de un conocido
—¿Supiste lo de Andrew? —Le pregunta Kenny—
—Me acabo de enterar hace unos minutos... ¿Y la mamá de Thomas y la de Reiner? —Diana le pregunta a Beth—
—A Karina la he visto algunas veces en el hospital... Verónica no aguantó el dolor y se fue a vivir lejos. Nos dejó a cargo tu casa
—¿Y qué haces aquí? —Le pregunta a Kenny—
—Sólo quería verlos… Estaba pensando en irme
—¿Irte a dónde? ¿A arreglar el desastre que dejaste en Mare o a seguir huyendo de tus problemas?
—Papá, yo...
—Nosotros no somos tus padres... Estamos muy decepcionados de ti. Toda la familia dejó de ser lo feliz que era por tu culpa... ¿Sabes? Tus primos, Erwin y Levi, andan en Mare ayudando a limpiar toda la podredumbre que dejaste. Llevas en tus manos la sangre de todos lo que han muerto por liberar a Mare
Diana siente coraje y aprieta sus puños.
—Si tú nunca te hubieras acercado a mí, yo jamás hubiera sido capaz de matar a una persona... Tú me enseñaste a robar, matar y a mentir. Lo que soy en parte es por tu culpa
Kenny se queda sorprendido y pensativo.
—Lamento decepcionarlos —Diana se va de la casa—
Beth se levanta y corre tras ella. Trata de hablarle, pero Diana acelera el vehículo y se va. Llega hasta su casa, cerca de las ruinas del muro María. Camina por el patio y entra por la puerta de atrás, ya que siempre dejaban una llave escondida. Al entrar ve todo cubierto con mantas. Llega hasta la cocina y comienza a tener recuerdos.
Diana está preparando el desayuno, mientras Thomas está detrás de ella acariciando su cuerpo.
—Cariño, déjame terminar de preparar el desayuno
—Yo estoy preparando el mío —Mete su mano debajo de camisa mientras le besa el cuello—
—¿Y no ibas a dejar eso para el día especial?
Thomas se queda callado y ríe. Diana se voltea delante de él y lo abraza.
—Tómalo como una merienda —Él la besa—
La sienta sobre la mesa mientras le baja los manguillos de la camisilla y besa su pecho. Diana suspira varias veces, mientras agarra su cabello.
Sienten que alguien va bajando las escaleras y se apartan. Diana sigue cocinando y Thomas se sirve un jugo mientras ambos se ríen en voz baja.
Diana sigue caminando hasta la sala. Allá tiene otro recuerdo. Se ve sentada junto a Mikael, Areli, Zoé cuando niña y Thomas, ella sostiene a Ángelo en brazos ya que es un bebé recién nacido. Todos se ríen mientras ven caricaturas en el televisor.
Diana sube las escaleras. Ve a sus hijos pequeños subir corriendo mientras sus hermanos los persiguen jugando. Todos gritan de felicidad y ríen.
Ella se gira hacia el pasillo de su cuarto. Ve a Reiner entrando con ella al hombro mientras se ríen. Diana abre la puerta.
Se ve junto a Reiner bailando.
—¿Creíste que venía a otra cosa?
—De ti me espero lo que sea
Reiner le da una vuelta y siguen bailando. Thomas sale de la ducha, con la toalla puesta.
—¿En serio no podían buscar otro lugar para bailar?... Me espantaron mi tiempo de relajación en la tina
Los tres se ríen.
Diana se acuesta boca arriba en la cama y comienza a llorar. En ese momento toma una decisión definitiva. Se regresa a la casa de Gardner.
En la tarde Erik llega a la casa. Encuentra a Diana en la cocina.
—Hola, ¿cómo te fue el día? —Diana le pregunta—
—Bien, un turno bastante movido... Veo que ya preparaste la cena
—Si... Necesito hablar contigo y quiero aprovechar este momento
Luego de Erik cambiarse la ropa, ambos se sirven la comida y se sientan a cenar.
—¿De qué quieres hablar? Te noto un poco ansiosa y triste
—Es que... voy a regresar a Mare
Erik se sorprende.
—¿Por qué?
—Hoy vi un poco de noticias, pero fue lo suficiente para saber todo el caos que ocurre allá. También fui a ver a mi familia y me enteré de algunas cosas
—¿Saliste de la casa? —Erik pregunta sorprendido—
—Tuve cuidado... Pero ¿sabías lo que ocurre en Mare?
—En el trabajo me he enterado de muchas cosas, aunque he evitado verlas... ¿Cuando te irás?
—Dentro de un tiempo, no sé cuándo... Primero tengo que mejorar mi condición física. He aumentado mucho de peso y ya no tengo la misma estamina de antes... También quiero comunicarme con Joseph, necesito que me haga un favor, pero no sé cómo hacer contacto con él. Por teléfono no puedo y menos por internet. Tendré que enviarle alguna carta
—Del hospital envían ayuda a Mare de manera ilegal pasando por otras zonas de la frontera... Hay un enfermero encargado de enviar las cosas. Puedo hablar con él y que envíe la carta directamente a tu hijo
—Te lo agradecería... Ya es hora de afrontar mis errores y no seguir huyendo de ellos... No quiero morir de anciana mientras veo como el mundo se destruye por mi culpa, por ser una cobarde... Debo acabar con esto de una vez y por todas, aunque me cueste la vida
—¿Estás segura de que eso quieres?
—Tengo que hacerlo y remendar mis errores... Toda mi familia me odia, mi tío, que era mi padre de crianza murió por mi culpa y mi tía está en depresión. Mis padres biológicos no me quieren como su hija. Estoy segura de que Reiner, Thomas y Joseph no quieren saber nada de mi existencia... No tengo nada que perder porque ya lo he perdido todo
—Pero me tienes a mi —Erik se entristece y llora un poco—
Diana se acerca a él y lo abraza.
—Has sido mi mejor amigo y el único que me ha entendido durante estos años... No tienes idea de lo agradecida que estoy de haber venido hasta aquí buscando ayuda
—Me harás mucha falta... No quiero que te vayas por siempre
Diana suspira triste y ambos se abrazan con fuerzas. Ella se sienta de nuevo en la mesa.
—Ya es tiempo de contarte la verdad... Como dije, ya lo he perdido todo, así que si hablo no tengo nada que perder... Esto nadie lo sabe, fue un secreto que me he guardado por el dolor y la vergüenza que siento de mí misma
Erik la mira fijamente. Diana suspira nerviosa.
—Yama, siempre me manipuló, desde que obtuve el Acorazado por primera vez. Utilizó mi trastorno de personalidad para manipularme y hacerme creer que era mi otro yo... Cuando llegué a los Caminos continuó haciéndolo hasta que logró apoderarse de mis memorias y mi cuerpo para hacer la rebelión usando mi ira... Yama es como un parásito, no tiene un cuerpo y género definido, sólo me utilizó para tener vida... Cuando estuve los mil años encadenada luego de sacrificarme para destruir todos los titanes, Yama me estuvo insistiendo que le ayudase con su plan. Obviamente yo me negué una y otra vez, hasta que logró convencerme —Diana tiene un recuerdo mientras va contando—
Estaba encadenada cuando Yama se me acercó.
—Entre más te tardes en tomar una decisión más tiempo estarás aquí
—No lo haré, no voy a ensuciar mis manos con tu plan de tomar el poder del mundo... Busca con quien vengarte
Yama me mira a los ojos, al parecer había descubierto algo de mí.
—Dime Diana... ¿Qué es lo más que deseas?
—Vivir en paz y felicidad
—No solamente eso... Hay algo o más bien alguien que deseas tener
Miro a Yama sabiendo que tiene razón.
—¿Sabes que las memorias del hijo que perdiste las traje conmigo en la rebelión?
Con lo que dijo me quedé sorprendida.
—Puedo hacer que se forme otra vez en tu vientre y nazca, si así lo quieres
—Yo no quiero que vuelva a ocurrir lo mismo y lo pierda otra vez
—Hay una manera en que puede nacer sin la condición en el corazón que provocó su muerte... Y es si obtiene un poder titánico desde su concepción
Diana continúa hablando.
—Yama me prometió hacerlo en el tiempo que me pidiese para llevar su plan, pero el poder titánico tenía que ser el Fundador... Me obligó dárselo a Thomas para luego... —Se le entrecorta la voz— ...sacrificarlo y poner al descubierto los Fritz que estaban escondidos —Llora un poco— Yama me hizo consumir de su líquido espinal cuando abracé su cuerpo desmembrado. Por eso en esa batalla pude controlar un poco el poder del Fundador. Al momento de Joseph ya estar creciendo en mi vientre traspasé ese poder a él, al igual que las memorias pasadas de Thomas que pude encontrar... Por eso había dos Fundadores, el descendiente de los Fritz que lo obtuvo después de la muerte de Damon, y Joseph que lo obtuvo directamente de su padre
—Entonces, ¿cómo nació Joseph si tan sólo estuviste una vez con Thomas luego de él irse a Mare?... Bueno, pregunto por lo que me habías contado hace tiempo
—Yama hizo que naciera, con sólo una vez fue suficiente
—¿Sabías donde estaba el cuerpo de Thomas?
—Tenía idea, por eso Yama nunca quiso que viniera a Paradis en esos diez años. Además, me hizo ignorar todos los llamados de ayuda que Thomas pedía desde donde estaban escondidas sus memorias o más bien su alma... Yama dejó un titán a cargo de su cuerpo, fue quien lo llevó a la base subterránea de los Fritz para desde allí monitorearlos. El titán siempre estuvo escondido, y si intentaban llevarse su cuerpo el saldría a matarlos... Por eso ese titán me atacó cuando regresé a la escuela, sabía que lo encontraría y sacaría de allí
—¿Yama permitió que lo hicieses?
—En ese momento si, aunque no quería... Así que aprovechó la oportunidad para volver a provocar a los Fritz, principalmente quien tenía su Fundador, para así acabar con ellos y quedarse con su poder
—¿Joseph estaba consciente de todo o estaba manipulado?
—Estaba amenazado de que si no hacía lo que Yama le pedía iba a matar toda su familia mientras veía como me torturaban
Erik se sorprende.
—Debió ser horrible estar en esa situación
—No tienes idea... Siempre viví sabiendo lo que iba a hacer, traté de reprimir todo e intentar vivir feliz durante los años de "paz" que tuve... Varias veces intenté contar la verdad, pero Yama me amenazaba con matar a Joseph antes de nacer si lo hacía... La muerte de mis hijos fue algo que no esperaba, créeme que no hubiera sido capaz de hacerlo... —Llora desconsoladamente— ...pero no pude evitarlo... Aún siento náuseas al recordar ese momento
Erik se levanta y la abraza para consolarla.
—Nunca debí haber aceptado... Tengo que pagar cada muerte, cada dolor, cada lágrima y sangre derramada por aquellos quienes han sufrido por mi culpa desde que tomé esa decisión
—¿Sabes que si lo haces, no hay retorno?
—Lo sé, pero estoy dispuesta a hacerlo
A los días Thomas y Joseph van a una pequeña ciudad al ver cientos de titanes que se han acercado. Ambos ven como están devorando a las personas.
—Debemos ayudarlos
—Joseph, mira quien los está controlando —Le hace señas—
Él ve a Yama viendo todo lo que ocurre. Joseph se enoja.
—Déjame pelear con esa cosa y matarlo de una vez
—Si te ve seguramente usará a sus titanes en su contra y ya sabemos que no los puedes controlar desde hace un tiempo. Es muy arriesgado lo que quieres hacer
—Entre los dos podemos… Yo puedo crear más titanes y tu usar el Martillo de Guerra
—No
Joseph se frustra. Ambos se regresan, pero escuchan a un hombre gritar auxilio mientras corre siendo perseguido por varios titanes. Joseph quiere ayudarlo, Thomas lo intenta detener, pero se va corriendo. Thomas está nervioso porque Yama ha visto el movimiento. Un titán agarra al hombre, Joseph está por ayudarlo cuando escucha un disparo y el hombre cae muerto. Al girarse ve a Thomas con su rifle. Joseph se regresa enojado. En todo el camino no habla. Al regresar a la base Thomas intenta hablarle.
—Perdóname por eso, pero no podía dejar que Yama te viera y te hiciera daño… Como quiera ese hombre estaba condenado a morir
—Toda persona debe tener una oportunidad para seguir con vida, pero para ti es fácil halar el gatillo y acabar con todo… Siempre lo ha sido
—Yo no me siento orgulloso de las cosas que hice en el pasado
—Claro, si lo estuvieras serias el mismo psicópata, violador y asesino de antes… Desde los cinco años vengo viendo cada maldita memoria tuya y no sabes cuánto asco y odio siento. Por eso he decidido ser mejor persona que tu
Thomas se sorprende. Joseph se va enojado. Reiner se acerca a Thomas al escuchar lo que dijo.
—Iré a hablar con él
—Déjalo, sólo está frustrado… Ahora mismo debe estar golpeando con coraje alguna pared mientras patea todo lo que encuentra de frente
Joseph llega hasta el almacén. Con coraje golpea varias veces la pared y patea algunas cosas que hay en el medio. Se sienta en una caja a llorar de coraje. Sarah se le acerca preocupada.
—Escuché lo que le dijiste a tu papá… No debiste hacerlo
—Él mató a una persona que sólo quería vivir
—Lo hizo para salvarte… Tu vida para él es lo más importante y estoy segura de que todo lo que hace es por amor a ti y por protegerte
Joseph suspira desanimado.
—He querido ser mejor persona que él, pero, aunque lo intente siempre llevaré su sangre y memorias… Yo soy él
Ella se sienta a su lado.
—Tu eres mejor, por eso te amo tanto… Ojalá todos tuvieran la misma bondad que tienes
Joseph sonríe.
—Perdona por haberme visto de esa manera, sólo me siento frustrado
—No importa… ¿Me prometes que le hablarás a tu papá y le pedirás perdón?
—Claro
—Tener a un papá con vida es una bendición, y tú tienes la suerte de tener dos… Yo lamentablemente perdí el mío cuando todo esto inició, por eso cuido tanto de mi madre, porque es mi tesoro más valioso
Joseph la abraza.
—Te amo Sarah… Definitivamente eres la chica que necesito en mi vida —La besa—
Joseph se va a hablar con Thomas. Se piden disculpas, ambos se abrazan.
Ese mismo día llega ayuda a Mare de parte de Paradis. Cruzan de manera ilegal y llevan suministros a la Resistencia Marleyana. Un hombre lleva una carta en su mano.
—¡Joseph Braun! ¡¿Aquí está Joseph?!
Él se acerca.
—Soy yo, que sucede
—Te envían esta carta desde Paradis
Joseph la toma y se queda confundido. La abre y se sorprende al reconocer la letra. Comienza a leer.
\Hola Joseph, soy Diana... Espero que estés bien... Necesito hablar contigo de alguna manera lo antes posible. Me urge que me hagas un favor... Espero tu contestación.
Destruye esta carta, no quiero que nadie sepa que me he comunicado contigo/
Joseph se levanta, quema la carta y busca un lugar privado donde estar.
Diana está sentada escribiendo algo cuando Joseph entra a su mente.
Ella está de espalda y se voltea. Ve un chico alto con una capucha puesta.
—¿Joseph?
—Soy yo —Evita mirarla y enseñarle el rostro—
—Tu voz suena tan diferente y te vez tan alto
—Han pasado más de cinco años, obviamente he cambiado
—Al menos, déjame ver tu rostro
Joseph suspira, se quita la capucha. Diana se sorprende.
—Eres idéntico a tu padre —Sonríe—
—¿Qué favor quieres?
—Primero que todo gracias por venir a hablar conmigo... Necesito que te comuniques con Ymir Fritz, quiero hablar con ella acerca de un plan que tengo y necesitaré de su ayuda. Obviamente si ella accede a hablar me gustaría que tú también me escuches, al menos necesito que alguien en Mare sepa lo que haré
—¿Por qué yo tendría que hacerte el favor?
—Eres el único en quien puedo confiar... Además, soy una simple humana, no creo que Ymir me escuche. Al menos tú puedes entrar a los Caminos y hablar con ella
Joseph suspira y cruza los brazos.
—Está bien... Hablaré con ella
—Antes de que te vayas, sólo quiero decirte que estoy muy arrepentida... Muy pronto remendaré todo
Joseph se va de la mente de Diana.
Él comienza a llorar. Ella se vuelve a ver sentada, también llora.
A los días mientras Diana se ejercita, Joseph vuelve a entrar a la mente de ella. Esta vez está con Ymir Fritz.
—Joseph me dijo que tenías un plan
—Si... Quiero que ambos me escuchen y me den su opinión. Si les parece bien, me gustaría que me ayuden
Diana les cuenta su plan. Joseph se sorprende y se aparta a llorar. Ymir y Diana hacen un trato, ambas se estrechan la mano. Ymir se va. Diana y Joseph se quedan solos. Ella se le acerca.
—No pensé que te fuera afectar... Pensé que me odiabas y te daba igual lo que fuera a hacer
Joseph se voltea y la mira a los ojos.
—Mamá... no sabes cuánto te extraño y lo mucho que te amo a pesar de todo... Yo te perdono porque entiendo que estuviste controlada, igual que yo. Muchos de tus actos no fueron por cuenta propia. Yo no puedo juzgarte y condenarte, de eso se encargará la vida... Tu siempre vas a ser mi mamá y yo tu hijo que te necesita —Llora—
Diana se sorprende. Joseph la abraza con todas sus fuerzas. Ella comienza a llorar.
—Te amo Joseph... No sabes lo feliz que me hace saber que perdonas, tu más que nadie —Ella le acaricia el rostro y le da un beso en su mejilla—
Al Joseph irse de su mente, Diana se emociona y corre hasta Erik. Él se sobresalta.
—¿Que sucede?
—¡Joseph me perdonó!
—Eso es estupendo... Me alegro muchísimo —Él se emociona y la abraza—
Joseph va caminando muy feliz por los pasillos de la mina. Thomas y Reiner lo miran confundidos.
Durante varios días Joseph entra a la mente de Diana mientras ella entrena físicamente. Le da apoyo y la motiva a seguir.
Un día Diana le habla a Joseph para conocer a alguien. Él también entra a la mente de Erik.
Ella está al lado de Joseph, él sonríe al reconocer quién es.
—Erik Gardner —Lo saluda— Soy Joseph Braun... Benton
—Hola... ¿Me conoces? —Se queda confundido—
—Recuerda que te conté que al Thomas morir pude recuperar sus memorias pasadas y las traspasé a Joseph antes de nacer
—Oh... —Se queda pensativo y luego mira a Diana— ¿Él tiene todas las memorias de Thomas?
—Si te refieres a unas en específico, las he reprimido —Joseph se rasca la cabeza—
Erik se avergüenza. Diana se ríe un poco.
—Sé que a mi papá le gustaba mucho... la vida alegre
—Si, Thomas era muy... Bueno, te pareces mucho físicamente a él cuando tenía tu edad
—Eso me dicen... Pero en lo demás soy muy tímido
—Sólo eres su hijo, no tienes que ser una copia exacta de él... Me alegra conocerte, Joseph
Diana los mira y sonríe feliz.
Pasan las semanas. Diana sigue entrenando arduamente. Joseph le da su plan a ella para poder entrar a Mare. Diana se mantiene al tanto de las noticias y se entera que la Resistencia Marleyana están centrados en eliminar a todos los titanes.
Se acerca el momento de partir. Diana está preparando una mochila en su habitación. Erik entra.
—No quisiera que te fueras... Estos años a tu lado han sido maravillosos
—Tampoco quisiera tener que hacerlo, pero sabes que es mi deber... Te voy a extrañar mucho
Erik se le acerca y la toma de la mano. Le entrega un papel.
—Hablé con mi compañero enfermero... Él te ayudará a llegar a Mare, ya luego sigues con el plan de Joseph —Varias lagrimas bajan por sus mejillas—
Diana lo abraza. Luego saca algo de la mochila y se la entrega a Erik.
—El día en que regresé a mi casa, encontré esto en un cajón del armario
Erik se sorprende al ver lo que es, una piedra con forma rara y brillante. Varias lagrimas bajan por sus mejillas.
—Es la piedra que Thomas me regaló cuando éramos niños y nos conocimos la primera vez
—La encontró en la base subterránea y la guardó esperando el momento de devolvértela, pero nunca pudo encontrarte… Quiero que la conserves
—Créeme que lo haré —Se sienta en la cama a llorar mientras sostiene la piedra—
Diana se sienta a su lado.
—Gracias por todo —Ella le acaricia el rostro y le da un beso en la frente—
Los dos se quedan dormidos juntos. En la madrugada Diana se levanta, se viste y agarra sus cosas. Le deja una carta al lado de Erik y acaricia su cabello. Sonríe con tristeza y suspira. Se va de la casa.
A la mañana siguiente Erik se despierta y mira para todos lados. Encuentra una carta a su lado. La comienza a leer.
\Querido Erik... Estas palabras no serían suficientes para agradecerte todo lo que has hecho por mí. Gracias por cuidarme y darme apoyo cuando más lo he necesitado... Gracias por tu amistad sincera y tus consejos. Créeme que jamás en la vida iba a imaginar que te convertirías en mi mejor amigo. La vida da muchas vueltas y esta fue una de ellas... Voy a extrañar mucho ver películas juntos, leer libros, contarnos historias, cantar y bailar, cocinar, hacernos travesuras, pero lo más que voy a extrañar es escucharte reír... Te amo de manera especial y todo esto que voy a hacer será por el bien de todos y al fin puedan vivir en paz... Antes de terminar esta carta quiero que me hagas un último gran favor. Luego de que termine todo, quisiera que busques a Thomas y le des apoyo. Él te extraña mucho y lamenta haberte sacado de su vida. Cuídalo y no lo dejes decaer... Nos veremos en la otra vida. Con mucho amor, Diana/
Él llora sin consuelo y le da un beso a la carta.
Pasan las semanas. La Resistencia Marleyana están capturando y matando titanes. Al llegar a un valle encuentran decenas de titanes muertos. Se bajan a investigar.
—No recuerdo enviar soldados a esta zona —Thomas mira los cuerpos—
—Tal vez sea alguien que nos esté ayudando en silencio —Habla Eren—
—Pero ¿cómo habrá conseguido equipo? —Thomas se queda pensativo—
Levi se acerca a un cuerpo.
—Los cortes son muy perfectos... Es alguien con experiencia
Reiner se queda mirando el corte de la nuca y reconoce esa forma. Se sorprende.
—¿Como va la ayuda que hemos pedido a otras naciones? —Thomas le pregunta a Erwin—
—Paradis ya está listo para enviarla. Las otras naciones siguen sin contestar
Thomas se enoja un poco.
—Nos estamos encargando de acabar con todo y ni tan siquiera han sido capaces de enviar un pedazo de pan durante estos cinco años... Nos han dejado solos —Se va molesto a su vehículo—
Durante la expedición alrededor de Mare, Joseph va dejando suministros y municiones escondidos en ciertos lugares. Diana aprovecha cuando están lejos y los recoge.
En la noche Reiner y Thomas han salido con dos mujeres. Los cuatro se van a la habitación de Reiner a tener relaciones. Al acabar y ellas irse, Reiner se va al baño para ducharse. Thomas entra para arreglarse la barba. Se está recortando algunos pelos. Reiner le habla.
—A veces me siento mal haciendo estas cosas
—Sé a lo que te refieres... Estamos solteros, no tenemos que guardarle luto a nadie
—Lo sé, pero no es lo mismo... Con ella había una conexión especial... Sin decir alguna palabra a la vez te decía todo
Thomas deja de recortarse. Una lágrima baja por su mejilla mientras se mira en el espejo.
—Dia… —Se calla y suspira molesto— Ella nos destrozó el corazón y la vida —Thomas se va del baño—
Reiner lo ve irse y sale detrás de él. Lo encuentra vistiéndose un poco enojado.
—Disculpa, no fue mi intención mencionarla
—Está bien
—¿A dónde vas?
—A mi habitación —Se termina de vestir y se va—
Reiner se queda triste. Se sienta en la cama y llora. Saca la foto de sus hijos y se queda viéndola. Thomas se ha ido molesto fuera de la mina.
Unos días después llega ayuda desde Paradis. Todos están en la mina esperando el camión. Al bajarse unos soldados se sorprenden y corren a saludarlos.
—¡Hange! —Erwin la abraza— Tanto tiempo… ¿Qué haces aquí?
—Vine a ayudar nuevamente... Otra vez dejé a Mike a cargo del ejército... Esta vez no pudimos venir más porque no podemos dejar a Paradis sin protección
—Entiendo, y me alegra muchísimo de que estén aquí
Thomas se le acerca para saludarla.
—Además de traer provisiones, esta vez junto conmigo traje tres de los mejores soldados, espero que seamos de ayuda
—No importa la cantidad sino el compromiso de querer ayudar —Thomas le sonríe y la abraza—
Hange y Levi también se abrazan.
—Te extrañé, compañero
—Yo igual, extraño pelear contigo... Erwin es muy aburrido
—Debemos ponernos al día mientas tomamos del té negro que traje... ¿Qué te parece?
—¿Para qué preguntas si ya sabes mi respuesta? —Levi sonríe—
Hange, Erwin y Levi se van juntos.
Eren llega corriendo al enterarse que Mikasa ha llegado. Ambos se abrazan fuertemente.
Reiner está abrazando a Bertholdt y a Annie.
—Me alegra muchísimo verlos nuevamente
Durante el camino Hange ve a Joseph venir corriendo emocionado al verla.
—¡Hange!
—Mi niño, que mucho has crecido desde el año pasado… No olvido que te dejé una asignación
—Lo sé y le tengo hecha… Me gustaría enseñarte algo, bueno si no es inconveniente para Erwin y Levi
Ellos dicen que no. Joseph y Hange se van hasta un pequeño laboratorio. Ella se sorprende al ver como él ha cuidado del lugar, luego ve un microscopio diferente al que había.
—¿Y esto?
—Yo mismo lo alteré con piezas que fui encontrando durante las misiones
—Wow, me encanta… Es bastante avanzado. Si que eres un chico muy inteligente
—Sabía que te iba a gustar… Lo hice porque logré preservar la sangre de los titanes de Yama… Estuve analizando varias muestras y descubrí la razón del porque ya no puedo controlar sus titanes y es que Yama los ha alterado genéticamente
—Y así evitar que los controles
—Ahora sabiendo eso he intentado controlarlos, pero Yama hace ese cambio genético constantemente… Cada vez esos titanes son más agresivos y han acabado con muchos de los que he creado para proteger la mina
—Si tan sólo nos hiciéramos de su sangre, estoy segura de que ahí encontraremos una respuesta para que tú también puedas tener el control
Durante los días siguientes la Resistencia Marleyana continúan matando titanes. Thomas se siente de mejor ánimo al ver que está comenzando a ver resultado en su batalla contra los titanes.
Joseph se aparta de los demás y llega hasta el cementerio, encuentra a Diana mirando con tristeza la tumba de sus hijos. Ella se percata que alguien se acerca, al verse ambos corren y se abrazan. Ambos pasan unas horas juntos.
Con el tiempo Yama siente coraje al ver que está perdiendo. Comienza a crear más titanes para bloquear todas las fronteras y nadie pueda entrar para enviarles ayuda. Aun haciendo esto, no detiene a la Resistencia y su misión.
En una de esas misiones, entre Mikasa, Annie y Bertholdt capturan a la usaría del Titán Femenino luego de una ardua pelea. Hange la lleva delante de Thomas y los demás líderes. Reiner con coraje decide darle el poder a Eren. El Titán de Ataque la devora.
En ese mismo día, a la distancia, Diana ha acabado con varios titanes. Llega a su escondite y ve una herida en su costado. Intenta cerrarla colocando varias gazas. Se recuesta a descansar, pero comienza a sentirse mal.
Joseph sale a escondidas de la mina y llega hasta el lugar que Diana le ha indicado donde se esconde. Al entrar a la casa la ve tirada en el suelo, quejándose de dolor.
—¿Estás bien? —Le toca la frente al verla sudando— Tienes fiebre
—Un titán me hirió, y creo que se infectó la herida
Joseph le ve el costado.
—Traje antibióticos por si te ocurría eso mismo —Se los da a tomar—
También le ayuda a curarle la herida.
—La próxima vez ten cuidado... Recuerda que ya no te puedes regenerar
—Lo sé, cariño —Le acaricia el rostro— Gracias por venir
Él se queda con ella hasta que comienza a sentirse mejor.
Al otro día en la noche Joseph lleva a Thomas a un lugar apartado. Van hasta una persona que tiene el rostro cubierto.
—¿Quién es ella? —Thomas pregunta—
—Ya puedes quitarte el pasamontaña
Ella se lo quita. Thomas se sorprende al ver a Diana.
—Les daré privacidad... Estaré afuera —Joseph se va—
—¿Qué haces aquí? —Thomas pregunta molesto—
—Sólo vine a hablar
—Yo no tengo nada de qué hablar contigo, tus acciones han sido más que suficientes
—Thomas, yo no fui quien hizo todo
—No vengas con ese cuento, tu misma permitiste todo... Yo a quien vi fue a ti matando a... —Se le entrecorta la voz— ...mis hijos —Se enoja— Eres el peor ser humano que ha existido en esta vida. Eres una cínica y psicópata
—Tu también hiciste cosas horribles y me lastimaste
—¡No hables de mi pasado!... ¡Al menos yo he cambiado, pero tú te sigues revolcando en la misma mierda!
Diana contiene las ganas de llorar.
—Todos mis sentimientos por ti, mis palabras, cada momento a tu lado fue una pérdida de tiempo... Sólo me utilizaste para complacerte y no tienes idea del asco que me das con tan sólo verte
Diana se mantiene cabizbaja.
—Me dejaste morir sabiendo lo que ocurriría... Me dejaste diez años encerrado en un lugar que ¡TU! sabías donde estaba y nunca me sacaste de allí... Me manipulaste al igual que a Reiner para que te sirviéramos como si fueras una reina y una diosa... Usaste a tu hijo para hacer cosas deleznables y no mancharte las manos... Todo eso y muchas cosas más a quien vi haciéndolas fue a ti, Diana Ackerman... Dime para que viniste, ¿a arreglar el desastre que dejaste?
—No todo es lo que parece… Y si quiero ayudar
—Pues llegas más de cinco años tarde... Mira como ha quedado Mare ya casi totalmente destruido... Cinco años de desgracias, viviendo una maldita pesadilla ¡por tu culpa!
Diana no puede contener sus lágrimas haciendo que algunas bajen por sus mejillas.
—Si vienes a que te perdone, yo no puedo hacerlo y creo que jamás lo haré
—Yo no vine a pedirte perdón porque no me merezco que me perdones... Te he roto el corazón muchas veces... Permití que destruyeran tu mayor anhelo de ver a tus hijos crecer. Lo hice dos veces cuando dejé que murieras y luego cuando los maté —Diana llora— Ojalá me entendieras y creyeras que no todo fui yo... Yo también soy una víctima al igual que tu
—No te creo... Dime a que viniste
—Nada, olvídalo... Lamento venir y hacerte enojar, será la última vez que me veas —Diana se voltea para irse, pero se detiene— Sólo te pido de favor, que no le digas a Reiner que estoy aquí —Se va—
Thomas sale molesto hasta donde Joseph.
—¿Qué pasó? —Pregunta Joseph—
—Nada —Thomas sigue caminando—
Diana sigue caminando hasta la casa donde se está quedando. En todo el trayecto no para de llorar.
—Sé que me merezco todo esto —Se enoja y golpea varias veces una pared, sigue llorando— ¡Me lo merezco!
Días después, de la Resistencia se reúnen para idear el plan para el último y gran ataque.
—Esta vez iremos a la ciudad de Liberio para provocarlos venir y desde allí exterminarlos. La ciudad nos da ventaja por los edificios, tenemos más lugares para escondernos y anclar nuestros equipos... Si la situación se complica, tal vez se haga lo mismo que en Paradis hace más de quince años. Usaremos al Colosal para arrasar con todo... Días antes de partir provocaremos que los titanes lleguen a la ciudad. Uno de nuestros espías tuvo la gran oportunidad de grabar el rugido del Titán Fundador que posee Yama. Joseph nos dijo que ese rugido es parte de la Coordenada y es para llamar a todos los titanes. Pensé en usar altavoces y todo lo que podamos para llamar su atención desde la distancia y centrarlos en ese lugar
—¿Por qué no usamos a Joseph? Él también tiene un Fundador
—Se ha intentado, pero de alguna manera Yama ha hecho cambios genéticos a sus titanes para que le presten atención sólo a su Titán... Créeme que lo hemos intentado muchas veces y sin éxito. Joseph sólo nos puede controlar a nosotros... Otro plan que tenemos en marcha desde hace tiempo es que Joseph ha creado titanes para que maten a los demás, por eso hemos podido bajar rápidamente la cantidad de titanes en Mare. Estos son aparte de los que cuidan la mina… Esto de los titanes se ha hecho de manera secreta desde el inicio de todo. Hemos tenido éxito en un cincuenta por ciento, pero ha sido de gran ayuda. Así que en este último ataque haremos lo mismo
—¿Esos titanes que se van a crear nos van a atacar?
—No, porque Joseph les dará orden a sólo atacar otros titanes, lo mismo que ha hecho con los de la mina... Esta vez haremos un último llamado a otras naciones para que nos ayuden, esperemos que nos contesten y envíen ayuda... Yo me encargaré de matar a Yama, esto desde hace mucho se convirtió en algo personal... Prepárense todos, en dos días partiremos
Al día siguiente Joseph va donde Diana y le cuenta los planes.
—Entonces, ¿sólo queda un día? —Diana pregunta con tristeza—
—Si —Joseph lo dice triste—
—Admito que tengo mucho miedo, pero quiero ser valiente para lo que vendrá
Joseph la abraza.
Mientras tanto Thomas va hasta su antigua base subterránea y comienza a echar un líquido inflamable en todo el lugar. Al terminar sale y también riega en el suelo hasta tener bastante distancia. Enciende un cigarrillo y fuma un poco. Escucha una motocicleta acercase, se gira a ver. Reiner baja y se le acerca.
—Te estuve buscando, supuse que estabas aquí... ¿A qué viniste?
—A destruir este maldito lugar... Algo que debí hacer hace mucho —Thomas lanza el cigarrillo y se enciende en fuego hasta llegar a la base—
Ambos miran como todo comienza a arder y explotan algunas cosas haciendo que la tierra tiemble.
—Este lugar siempre ha traído sufrimiento, tiene una maldición
—Hiciste bien en destruirlo... Es como cerrar un ciclo de tu vida
—Un ciclo muy oscuro —Thomas se acerca a su motocicleta— Vamos, antes que anochezca
Reiner se monta en la suya y se van ambos. Thomas mira por el espejo retrovisor las llamas que han salido.
Joseph aún sigue con su madre, durante el día han compartido y conversado.
—¿Y cómo se llama la chica que te gusta?
—Sarah... Es voluntaria en la mina... Es hermosa —Se sonroja—
—Nunca imaginé verte enamorado —Le agarra una mejilla— ¿Han tenido algo más que sólo gustarse?
—No hemos tenido nada y no queremos hacerlo... Bueno, si queremos, pero no ahora. Vamos a esperar que todo esto acabe
—Espero que ella sea la indicada y ambos sean muy felices... Quisiera preguntarte algo que no me había atrevido ¿Tus padres te han mencionado algo de mí?
—Thomas hace mucho dijo que no quería saber nada de ti, ni que te mencionaran... Reiner al principio estaba muy dolido, pero de las veces que conversamos de ti en secreto, descubrimos que también habías estado manipulada y controlada por Yama, al igual que yo. Desde ahí nuestro coraje fue bajando... Reiner aún te sigue amando
Diana sonríe, suspira triste y llora un poco.
Ella le prepara de comer. Joseph le ayuda y de vez en cuando le toma fotos a ella. Diana se ríe, posa o hace muecas. Ambos se toman varias fotos juntos.
Luego de cenar, Joseph saca un libro de su mochila. Se sienta al lado de Diana.
—De los civiles que han llegado a la mina, hay niños y le hemos traído muchas cosas para que se entretengan... Esto ha sido una de ellas —Le entrega el libro—
Diana al verlo sonríe.
—El mismo que te leía cuando eras un niño... ¿Quieres que te lo lea?
Joseph asiente con su cabeza. Se recuesta al lado de ella. Diana comienza a leer.
—Había una vez un niño que vivía en el campo con su familia. Por ser el menor de cinco hijos era el único que acompañaba a su madre en los largos días de verano mientras, el padre y los hermanos llevaban el producto de su arduo trabajo, en un gran carro tirado por bueyes, hasta la ciudad...
Diana sigue leyendo. Joseph sonríe y a los minutos se queda dormido. Al terminar ella le acaricia el rostro y le da un beso en la mejilla. Diana llora en silencio mientras ve a su hijo dormir con una sonrisa en su rostro. Ella se acurruca a su lado y se duerme.
En la madrugada ambos se despiertan. Diana lo acompaña hasta los alrededores de la mina.
—Cuando estén en el ataque, estaré por los alrededores ayudándolos... Ya cuando vea el momento idóneo haré presencia y seguiré con mi plan... Espero no fallar en el intento
—No lo harás... Eres una soldado élite, no vas a fallar tan fácil
Ambos se abrazan fuertemente.
—Te veré dentro de un día
—Adiós hijo, cuídate... Te amo
—Yo te amo más —Le guiña y se va—
Al día siguiente los de la Resistencia están dando los últimos toques a su plan y armamento.
Thomas está en el baño de su habitación. Mientras se mira en el espejo se recoge el cabello. Comienzan a recortarse la barba, luego se afeita completamente. Se echa agua en el rostro y se seca. Del mismo moño se recorta el cabello, luego lo suelta y se pasa la máquina, recortándose bien corto el pelo. Al terminar se viste elegante y sale, ya que todos tienen una cena.
Al Thomas llegar, Joseph lo ve y le da un codazo a Reiner. Este se le queda mirando sorprendido. Todos al verlo tan arreglado comienzan a silbarle, y otros a gritar de emoción mientras se hacen los desmayados. Thomas se avergüenza y se ríe.
Terminan de preparar la cena, y se sientan juntos. Thomas se levanta a hablar.
—Quiero que esta noche todos disfruten, ya mañana partiremos a dar nuestra última batalla... A todos les deseo suerte —Les sonríe— A comer y beber
Pasan horas compartiendo. Ya algunos están un poco borrachos, otros hartos de tanto comer.
—Comamos y bebamos, que mañana moriremos
—Que positivo eres, Levi —Hange se ríe—
Reiner le hace señas a Thomas, para que vea a Joseph. Él está junto a Sarah mostrándole algo del celular, ella al ver lo que es se emociona. Ambos se levantan y se van solos. Reiner comienza a hablar borracho.
—Qué suerte tiene el muchacho... Yo esta noche voy a tener que complacerme con la...
Thomas le tapa la boca.
—Estás muy borracho
—Tienes razón, ya ni sé que digo —Comienza a sentir náuseas—
—Por favor no vomites
—Muy tarde —Reiner vomita el suelo—
Levi y Thomas al verlo comienzan a arquear de asco.
—Ya me siento mejor —De pronto cae desmayado al suelo—
Hange, Levi, Erwin y Thomas se ríen. A los minutos todos recogen y se van a descansar.
Bertholdt y Thomas llevan a Reiner a su habitación, ya que aún sigue desmayado. Lo acuestan en la cama y le quitan los zapatos. Thomas lo arropa y escucha a Reiner habla dormido.
—Diana, te amo
Thomas se sorprende, luego mira a Bertholdt. Ambos se van.
Mientras Thomas camina a su habitación se queda pensativo. Ve a Eren, Grisha y Zeke entrar a su habitación. Mikasa y Annie entran a la que comparten. Levi a la suya, Hange y Erwin de igual manera. Al llegar él entra, se quita la ropa y se acuesta. Se queda mirando el techo hasta quedarse dormido. Thomas está soñando.
Camina por una vereda de hermosas flores. A la distancia ve una mujer trabajando. Él se le acerca.
—Diana
Al ella alzar su mirada le sonríe emocionada y lo abraza.
—¿Qué haces? —Él le pregunta—
—Arreglando las flores que dañé por mi culpa. No las sembré correctamente y algunas se marchitaron, pero ya hice lo que debía hacer y sé que van a florecer bien —Ella le sonríe y en su rostro refleja un brillo especial—
Thomas se asombra al ver su hermosa sonrisa y como sus ojos brillan con la luz del sol.
—Te ves sumamente feliz
—Porque lo estoy... Soy feliz porqué al fin encontré la libertad y la paz que tanto quería —Diana lo toma de la mano y caminan por los senderos entre las flores—
Llegan hasta un pequeño arroyo y se sientan debajo de un árbol. Ella recuesta su cabeza en el hombro de él.
—Me siento muy feliz de que la vida te haya puesto en mi camino... Sé que las cosas entre nosotros no resultaron como hubiéramos querido, pero no me arrepiento nunca te haberte conocido y haberme enamorado de ti —Diana lo agarra de la mano—
Thomas llora. Ella lo abraza.
—Siempre vas a ser el hombre de mi vida
—Diana, te extraño mucho —Él le acaricia el rostro—
—El destino siempre nos une porque tú eres parte de mí y yo soy parte de ti
Thomas despierta llorando. No puede dormir y sale de la habitación. De madrugada se va de la mina. Llega hasta unas casas abandonadas y en una toca a la puerta. Diana al abrir se sorprende.
—¿Qué haces aquí a esta hora?
—Joseph me había dicho que estarías aquí y quise venir a verte... ¿Estabas durmiendo?
—No, tengo tanta ansiedad que no me deja pegar un ojo... Pasa
Thomas entra a la casa y le entrega algo.
—Anoche tuvimos un banquete y sobró bastante comida... Te lo puedes comer de desayuno
—Gracias —Lo coloca en la mesa— Pensé que no querías saber más de mí, por eso me sorprende que estés aquí
—Sólo vengo a pedir disculpas por lo que te dije aquel día
—Yo te entiendo, no tienes por qué disculparte
—Joseph me volvió a explicar todo y me mostró sus memorias... Esta vez sí le creí... No sabes cuánto lo lamento, ojalá haberme dado cuenta antes
—Era difícil de percatarse de que no era yo... Yama fingió tan bien que engañó a todos. Por mi maldita culpa... Toda mi vida ha sido como una pesadilla —Controla las ganas de llorar— Estoy cansada
Thomas la abraza.
—¿Estuviste con Erik?
—Si, fue la primera persona en darme apoyo y cuando le conté la verdadera historia me creyó... Quien iba a imaginar que la vida me acercaría a él... Erik fue muy especial para mi
—Él es un buen amigo
Diana se aparta y suspira nerviosa.
—Aquel día que vine una de las cosas que quería decirte es que mientras mi vida fue manipulada y controlada tu fuiste mi oasis, mis únicos momentos de paz eran contigo... No sabes cuánto me dolía saber que Yama también disfrutaba de lo que a mí solamente me correspondía... Thomas, yo verdaderamente me enamoré de ti durante ese tiempo. Mis sentimientos si fueron reales y no manipulados. Todo mi dolor al perderte fue real, me dolía saber que no podía hacer nada por regresarte. Me dolía porque había dejado morir al amor de mi vida... Thomas, en ti encontré ese hombre que tanto anhelaba tener. Vi en ti un gran cambio y sé que me amabas de verdad. No te imaginas cuanto amé al ver como eras conmigo. No te imaginas lo feliz que fui a tu lado... Reiner también fue mi oasis. Fue mi consuelo y con quien también sentí tanto amor y paz... Reiner es mi sol, pero tú eres mi universo —Diana le acaricia el rostro—
Thomas se sorprende y se aparta, camina hasta una ventana y se queda mirando para afuera.
—Sé que ya no sientes nada por mí, y me lo merezco, pero no significa que te ame menos... Yo te amo, Thomas... Te amo con mi vida y todo lo que haré será por ti, por Joseph y por Reiner
Thomas se voltea, la ve cabizbaja y pensativa. Él siente lástima, se le acerca y la abraza. Diana lo besa, pero él se aparta un poco. Ella le acaricia el mentón y pasa su dedo pulgar por su labio inferior.
—Siempre te ves bien con cada cambio de apariencia que te das, pero admito que me encanta verte afeitado y con el cabello corto —Luego acaricia los músculos de sus brazos y abdomen— Amo tu cuerpo... Siempre ha sido mi debilidad —Le da besos en su pecho y en el cuello—
—Diana, no sé si esté bien hacer esto —Él la aparta un poco—
—Disculpa, no debí excederme de esta manera —Ella se queda triste— Deberías ir a descansar, ya en unas horas comienza la misión —Se va a su habitación—
Thomas se siente mal y también entra a la habitación. Se sienta en la cama y agarra a Diana del brazo para acercarla, él le va bajando el pantalón hasta tenerla semi desnuda.
—Thomas, si no tienes ganas está bien... Perdón por la insinuación de hace un rato
—Quiero hacerlo —Thomas le quita la camisa a Diana y se sorprende al verle las heridas y cicatrices—
—Sólo soy humana... Un error me puede costar la vida. Vivo con ese miedo todos los días —Diana le quita la camisa a él y ve sus cicatrices—
—Yo no he vuelto a usar el poder... Bueno, sólo para regenerar mis ojos y una herida en el abdomen, pero para nada más... Ya ni me interesa tenerlo
Diana le acaricia las cicatrices.
—Me recuerdan a cuando eras General... Varias de ellas las curé —Ella sonríe—
Thomas se quita el pantalón y la sienta sobre sus piernas, rápidamente la penetra. Diana saca un leve gemido. Thomas la acerca a su cuerpo y la embiste con fuerza. Ella grita de placer y lo aruña desde la nuca hasta la espalda, haciendo que Thomas también grite de placer. Él se levanta con ella en brazos, la acuesta en la cama y la gira boca abajo. Se recuesta sobre ella, le besa la nuca y le muerde levemente la oreja mientas la embiste con fuerza y rapidez varias veces. Ella contrae su cuerpo, aprieta las sábanas y muerde la almohada. Él gime fuerte, la muerde suavemente en la nuca mientras la sigue embistiendo.
—Quiero verte —Ella se gira boca arriba—
Thomas la vuelve a penetrar, aumentando su ritmo y fuerza. Él ve como Diana comienza a estremecerse apretando con fuerzas las sábanas, su cuerpo se contrae, los vellos de su piel se erizan y su rostro se ruboriza. Diana cierra sus ojos y suelta un gemido fuerte. Thomas siente como su interior se contrae y se humedece más. Diana abre los ojos y le sonríe. Ella nota como él comienza a respirar más fuerte y gime. Thomas cierra sus ojos.
—Mírame —Ella le agarra su rostro—
Él los abre, aunque evita hacer contacto visual. Diana ve como su piel se eriza, sus músculos se contraen y su rostro se ruboriza. Thomas se recuesta sobre ella, aumenta la fuerza, se trinca y termina dentro. Él se alza para apartarse, pero ella lo besa. Thomas le responde el beso, pero lo hace con frialdad. Él se aparta, se sienta en el borde de la cama, está sin aliento y sudando. Diana se queda acostada y pensativa. Thomas se levanta para ponerse el pantalón. Luego se acuesta en la cama.
—Deberías descansar, aunque sea un poco —Thomas se gira para dormirse—
Diana contiene las ganas de llorar, se gira y se duerme.
Dos horas después tocan a la puerta. Thomas se levanta, sale y abre. Ve a Joseph.
—No te vi en la habitación ni en la mina y pensé que estabas aquí... Ya es hora de irnos preparando
—Dame un momento
Joseph entra y se queda en la sala. Thomas entra a la habitación.
—Nuestro hijo vino a buscarme —Él comienza a vestirse—
Diana se termina de vestir y sale para saludar a Joseph, entre ambos hablan en voz baja.
—Anoche dejé todo preparado, ya es cuestión de que llegue el momento
—Mamá, tengo un poco de miedo en que no salga bien y fallemos
—No sucederá, ten fe —Ella le acaricia el rostro—
Thomas sale.
—Vamos Joseph
Antes de irse Joseph los mira a los dos y sonríe. Les agarra las manos.
—Estoy sumamente agradecido de tenerlos como mis padres desde que no pude seguir formándome en el vientre de mi madre y desde que tuve la oportunidad de regresar nuevamente y poder nacer... Los amo a los dos
Diana lo abraza. Thomas también.
—Mi niño, nosotros también te amamos... Cuídate mucho —Ella le acaricia el rostro a su hijo—
—Claro que si —Joseph sonríe—
Thomas y Joseph salen de la casa. Diana al verlos irse, se queda pensativa, rápidamente sale.
—¡Thomas!... ¿Aún me amas?
Él se detiene y se queda pensativo. Mira a Diana.
—Te veré en la ciudad —Thomas continúa caminando—
Diana se queda sorprendida y triste. Joseph camina de vuelta hacia ella.
—Mamá, yo siempre te he amado —Le sonríe y la abraza, luego se va—
Diana sonríe con tristeza mientras los ve marcharse de vuelta a la mina. Ella entra a la casa y comienza a llorar.
—Cada vez tengo menos razones para vivir… Ni el amor de mi vida ya me ama. Ahora es frío y estoy segura de que sólo vino a complacerse como siempre. Nada de lo que hicimos o dije significó algo para él como lo fue para mí. Por eso no sentí amor, ni caricias ni besos. Definitivamente es indiferente conmigo… ¿Para qué voy a seguir respirando en un mundo donde todos me odian? Ya no importo y si muero nadie me lloraría... Sólo tengo a Joseph, pero sé que él puede vivir sin mi
Joseph se acerca a Thomas.
—Debiste al menos decirle si o no
—No es momento para eso... No quiero que ningún sentimiento me desenfoque de la misión importante que tenemos... Ya luego cuando todo termine hablaré con ella
—Hay cosas que es bueno decirlas cuando se tiene el tiempo, ya luego puede ser muy tarde —Joseph se queda pensativo—
En la mañana todos se preparan. Se despiden de sus amigos, familiares, conocidos que se van a quedar en la mina.
Joseph está con Sarah.
—Prometo que voy a regresar y cuando llegue comenzaremos nuestra vida juntos
—Aquí te esperaré —Lo abraza—
Joseph la besa con mucho amor.
Van de camino a Liberio, donde ya hay algunos soldados esperando. Reiner le habla a Thomas.
—Anoche soñé con Diana y fue hermoso
—¿De qué soñaste?
—Mejor ni te cuento —Se sonroja— Me hubiese gustado que fuera verdad, te juro que le hubiera demostrado cuanto la amo… La extraño mucho. Ojalá la pueda ver una vez más, aunque sea por última vez —Se entristece—
Thomas se gira y se queda mirando hacia afuera, se queda pensativo en todo el trayecto.
Al llegar a Liberio ven que ya hay cientos de titanes rondando el lugar. Toman una ruta segura y llegan hasta una estación subterránea del tren, donde han hecho una base temporera. Thomas los divide en grupos y da las órdenes de salir.
Mikasa, Annie, Bertholdt y Levi se encargan de los titanes de gran tamaño. Los demás soldados siguen atrayendo a los titanes. También usan tanques para disparar balas de alto calibre y lanzar bombas. Cada uno de los poseedores de los poderes titánicos están en medio de la ciudad peleando con cada titán que está allí centrado. Joseph ha creado más titanes sin consciencia y les da la orden de evitar que salgan los que ya hayan entrado. Thomas decide usar el Martillo de Guerra y crea barreras para cuidar a los soldados que están en el subterráneo. Luego crea barreras para llevar a los titanes que siguen llegando al centro de la ciudad. Cada grupo se turna, mientras unos pelean otros van a recargar sus equipos. Todo va transcurriendo bien, sin tener bajas que lamentar.
En un momento mientras están batallando Levi ve a alguien encapuchado peleando a la distancia. Él se aparta de los demás y se acerca para ver quién es. Por un momento ambos se miran y Levi reconoce sus ojos. Se sorprende y le ve irse rápidamente luego de matar a un titán. Él se regresa junto a los demás y se queda pensativo.
Un estruendo retumba en toda la ciudad. Joseph le habla en la mente a Thomas.
\Es Yama/
\Vamos, tenemos que ir todos los usuarios a pelear en su contra. No podemos dejarle escapar... Hay que matarle de una vez/
Joseph en su titán ruge. Zeke, Eren, Grisha y Reiner se unen a la búsqueda. Erwin se mantiene dentro de la Unidad del Titán Carreta. Encuentran al Titán Fundador esperando por ellos.
—Al fin llegan ante mi
Ellos se miran entre sí, rápidamente van a atacarle. Yama ruge y los paraliza. Joseph también ruge y llama a sus titanes, estos atacan a Yama. Al distraerse todos le golpean, pero crea más titanes para que les ataquen. Joseph, Reiner y Eren se encargan de pelear con Yama. Zeke, Thomas y Grisha junto a la Unidad con Erwin pelean con los demás titanes que se acercan. Joseph usa al Titán de Yama como punto de contacto para rugir y hacer desaparecer a los titanes creados que están cerca. Ahora todos le atacan nuevamente.
Yama se desespera.
—Maldición, tengo que saber cómo ese chico revirtió todo y me sacó del cuerpo de Diana... Tengo que quitarles sus titanes... Debe haber alguna forma
Comienza a ver las memorias de Diana. Escucha cuando Thomas rugió y todos los titanes se hicieron humanos. Luego recuerda el rugido de Joseph en el momento en que le quitó el titán a su madre. Se da cuenta de la similitud entre ambos momentos
—Es la forma del rugido, pero primero tengo que concentrar la mente a quiénes les voy a quitar el poder —Yama se conecta a la mente de ellos— \Díganle adiós a sus titanes —Ruge con fuerzas/—
Thomas, Reiner, Joseph, Eren, Grisha y Zeke se desconectan de sus titanes. Caen al suelo y se quedan desorientados. Yama ruge nuevamente y hace que los titanes ataquen con más furia a los soldados que están en el centro de la ciudad, provocando que muchos mueran.
—Nos quitó nuestros titanes... El maldito aprendió a hacerlo —Joseph lo dice enojado—
De pronto Reiner sale corriendo hacia Yama. Ancla el equipo tridimensional en el titán y comienza a cortar algunas zonas de las piernas.
—¡Huyan! —Reiner les grita—
Zeke ayuda a Erwin y algunos soldados a salir de la Unidad del Carreta.
—Saquen a Joseph de aquí, protéjanlo —Thomas corre con él y se lo entrega a Eren—
Todos se van de vuelta a la base subterránea, excepto Thomas. Reiner continúa peleando.
Yama intenta huir, pero Reiner lo persigue. Aumenta su velocidad y corta con más rapidez varias zonas del cuerpo. Yama intenta atraparlo, pero él le esquiva. Comienza a lanzarle golpes los cuáles Reiner también esquiva y usa el brazo para correr rápidamente al cuello. Al llegar intenta cortar su nuca, pero las espadas se rompen al titán endurecer el área. Reiner se aparta, quita las espadas rotas y usa las pistolas. Corre hacia el titán nuevamente, pero este le da un manotazo que lo hace caer al suelo. Reiner se queja de dolor en el costado, pero se levanta, corre esquivando varios manotazos. Se ancla al cuerpo, se eleva y al ver la nuca del titán dispara varias veces. Las pequeñas bombas se incrustan en la piel y estallan con mucha fuerza. La onda expansiva hace que Reiner caiga al suelo y se lastime. Yama sale del titán muy herido, camina hasta él al verlo arrastrándose en el suelo. Pone su pie sobre la espalda.
—No tienes miedo a morir a pesar de ahora ser un simple humano
—Yo no tengo miedo... ¿y tú? —Lanza algo al suelo, entre Yama y él—
Este ve la anilla en el dedo de Reiner. Al reaccionar ve una granada en el suelo. Reiner se aparta rápidamente. Explota e hiere a ambos. Thomas llega corriendo y ve lo sucedido.
—¡Reiner! —Corre hasta él al ver su cuerpo inmóvil—
Yama se va huyendo con varias heridas, mientras regenera su cuerpo. Thomas llega hasta Reiner, lo gira y ve que no respira. Ve las heridas en su cuerpo por los fragmentos de la granada.
—No por favor... —Lo sacude varias veces—
Reiner reacciona y comienza a toser.
—No dejes que se escape, voy a estar bien —Él lo empuja para que se levante—
Thomas va calle por calle usando el equipo tridimensional para buscar a Yama. Reiner se levanta y se va cojeando, entra a un edificio y saca algunas bombas que tiene en una pequeña mochila. Le habla por radio a Thomas.
—Voy a necesitar que vengas a mi diez-veinte, le tengo una sorpresa
—Entendido —Thomas sigue buscando y ve titanes muertos recientemente—
En una distracción Yama transformado en titán salta sobre él, pudiendo esquivarlo a tiempo, le dispara varias veces. Las pequeñas bombas estallan, pero no afectan mucho al titán. Thomas controla los nervios, rápido saca las espadas.
—Maldito líder guerrero... Yo no voy a permitir que se cumpla la maldición que tu antepasado dijo antes de matarlo... Yo no voy a permitir que atravieses mi corazón
—El corazón será lo de menos... Te juro que te mataré lentamente, sin piedad ni lastima... Te veré sufrir mientras pides misericordia y perdón con tus ojos, ya que ni vas a poder hablar
Yama se enoja y lo ataca. Thomas le esquiva y corta varias zonas de su brazo. Ambos siguen peleando. Yama le lanza varias piedras, una hiere a Thomas en el costado, este se enoja y se impulsa con el equipo tridimensional. Yama entra a su mente y le hace ver un recuerdo. Thomas ve a sus hijos y a Diana riendo muy felices. Esto lo distrae, al reaccionar ve la mano del titán a punto de atraparlo, él lo esquiva y choca con la pared, cayendo al suelo. Thomas está desorientado. Yama vuelve a entrar a su mente. Se hace pasar por Diana.
—Thomas... Te extraño, sabes que te necesito —Le acaricia el rostro y va bajando la mano hasta su pantalón—
—¡Aléjate de mí! —Saca un cuchillo y la amenaza—
—No piensas matarme, ¿no? —Le aparta la mano— ¿Aún me amas?
Él llora un poco.
—Ven, abrázame... Quiero sentirte, mi querido Thomas
Él se enoja y le entierra el cuchillo en el abdomen.
Thomas reacciona y ve al titán tambalearse. Rápido recarga su arma y dispara. Al estallar la bomba, aprovecha la distracción para huir hacia Reiner. Intenta usar el equipo tridimensional, pero ve que la zona de gas está dañada por el impacto contra la pared. Sigue corriendo. Yama se enoja y ruge.
Thomas llega hasta Reiner, ambos se quedan de pies en medio de la calle, mirando a Yama acercarse.
—Al fin te atreves a venir... ¿Como ha sido tu miserable vida en estos últimos años? ¿Ah? Siempre huyendo como la gran cobarde que eres
Reiner se queda confundido, al mirar hacia el lado ve a Diana caminar entre medio de ellos. Él se sorprende al verla, luego ve a Thomas y lo nota indiferente.
—¿Sabías que ella estaba aquí?
Thomas se queda callado.
—¿Por qué no me dijiste?
—Porque ella me pidió no hacerlo
Reiner se queda confundido, luego mira hacia adelante.
Diana camina enojada. Saca sus espadas y las aprieta con fuerza. Se le acerca sin miedo.
—Voy a ponerle fin a esto de una vez y por todas... Lo que debí haber hecho hace mucho y no caer en tus patrañas
—Eres una simple humana... Tus amados ya lo han intentado sin éxito y ¿crees que tú me vas a hacer algo?
—Se te olvida que soy una Ackerman, además de que conozco todos tus puntos débiles de tu maldito titán —Diana velozmente comienza a atacar, va cortando cada punto débil—
Yama se sorprende y se asusta. Comienza a lanzar golpes, pero Diana los esquiva con rapidez. Brinca de un lado a otro mientras va cortando cada parte de su cuerpo que no está endurecido. El titán de Yama cae al suelo. Diana aprovecha que no puede moverse y dispara varias bombas en su nuca. Al estallar le sacan parcialmente del titán. Diana se le acerca y le desconecta. Le arrastra por el suelo de vuelta donde Reiner y Thomas.
—Ves que no tuve que esforzarme mucho
—No celebres tan pronto —Yama le da una patada en la pierna—
Diana grita de dolor y cae arrodillada. Reiner y Thomas atacan a Yama, pero este se transforma en titán humano y repele el ataque. Hiriendo a Reiner al darle un golpe en el costado, justo donde se había lastimado. Él cae al suelo gritando de dolor. Thomas sigue peleando, Yama agarra una hoja de sus espadas y lo entierra en la parte superior del hombro, atravesando hasta su espalda. Él grita, cuando Yama está por sacar la espada para cortarle la cabeza Diana se le abalanza y caen en el suelo. Yama se levanta y vuelve a patearle la pierna a Diana, ella grita. Yama se le acerca y la agarra del cabello.
—Tú, mi maldita simiente, me haces sentir vergüenza de tenerte como descendiente y maldigo el día en que puse mis ojos en ti —Le hace recordar cuando ella mató a sus hijos—
Diana está llorando desconsoladamente. Baja su mirada ante Yama y se humilla postrándose. Reiner y Thomas ven lo que sucede, pero no pueden hacer nada al estar heridos.
—Amo verlos sufrir —Le entierra sus uñas en la cara de Diana, haciendo que se queje de dolor—
Diana saca su cuchilla, grita con coraje y corta de lado a lado su boca. Le incrusta la cuchilla en el corazón, pero Yama rápidamente lo saca y lo entierra en el muslo de Diana, ella grita de dolor.
—¡Diana! —Reiner se desespera y trata de acercarse, pero Yama lo patea—
Soldados se han acercado para ayudarlos, pero Yama se percata. Se transforma en titán, los agarra a los tres y los lleva a lo alto de un edificio. Allí los tira contra el suelo y sale del titán. Los obliga a arrodillarse. Yama ruge atrayendo más titanes y haciendo que los soldados huyan de vuelta a la base subterránea.
Diana mira a Thomas y lo ve conteniendo el dolor por la herida, él se saca la espada y lo tira al suelo. Mira a Diana con tristeza.
—Al fin tengo delante de mí dos hijos de Einar y una hija de Astryr
—¡¿Que demonios quieres de nosotros?! —Pregunta Reiner—
—Quiero que Diana me muestre sus verdaderas intenciones... No creo que haya venido hasta aquí sin nada en sus manos... Tengo seguridad de que algo se oculta... Quiero que me dé ese titán, yo sé que lo tiene
—Yo no tengo nada
—No te creo... Voy a tener que usar tu método favorito; hablar a la fuerza —Yama alza a Reiner del cuello y lo tira contra el suelo—
Él al caer se lastima el tobillo. Yama con su pie le hace presión en el pecho. Reiner se queja de dolor, Diana se acerca.
—¡Detente!... ¡Yo no tengo nada!... Puedes ver mis memorias —Diana coloca su mano sobre la de Yama dejándole ver sus memorias—
Yama ve que tiene razón y aparta su pie de Reiner. Él comienza a toser. Diana se recuesta casi sobre Reiner para protegerlo.
—Ustedes tres son tan patéticos... Se aman, se odian, se vuelven amar, luego a odiar y aquí andan otra vez... Al menos tengan dignidad —Sigue riéndose, luego los mira con odio— Ya debo terminar con ustedes de una vez para luego encargarme de su maldito hijo
—¡Ni te atrevas a tocarlo! —Thomas grita mientras se detiene el sangrado en la herida—
Yama se acerca a una tubería de aire y arranca un tubo grueso.
—Claro que lo haré y lo aplastaré para luego devorarlo como Diana hizo con sus hijos... Luego enviaré a todos mis titanes para que devoren a los demás de la Resistencia —Yama alza el tubo para golpear a Thomas primero—
—¡Te juro que te mataré!... ¡Acabaré con tu maldita existencia, aunque me cueste la vida! —Diana grita con coraje. Luego se arrodilla mirando con odio a Yama—
—Quiero verte intentarlo —Yama lanza el golpe, pero Diana se interpone frente a Thomas y recibe el golpe con el tubo en la cabeza—
Ella se aturde, comienza a ver todo distorsionado y borroso, pierde un poco la audición y de su frente comienza a bajar sangre. Thomas y Reiner están gritando, pero Diana los escucha lejos. Yama se ríe y vuelve a lanzar otro golpe, pero esta vez en el rostro haciéndole perder algunos dientes y cae boca abajo al suelo. Entre la distorsión Diana ve que Thomas se levanta, al igual que Reiner y forcejean con Yama.
Thomas agarra la espada del suelo y le corta el cuello a Yama. Este comienza a sangrar bastante y cae al suelo riéndose. De su herida sale una luz y se transforma en titán. La onda expansiva hace que Reiner ruede por el suelo, se ancla con su equipo tridimensional y agarra a Thomas de la mano ya que también estaba rodando. Ambos ven a Diana ponerse de pies con dificultad, con su rostro ensangrentado mira de manera desafiante a Yama. Este con su titán alza la mano para golpearle, cuando lanza el golpe para aplastarlos a los tres. Diana grita con coraje y lanza un puño que detiene la mano del titán. Yama se sorprende. Una corriente comienza a recorrer el cuerpo de Diana y un rayo cae. Thomas y Reiner vuelven a ser arrastrados por el suelo. Thomas trata de agarrase del borde el edificio. Ambos miran asombrados al ver a Diana en su antiguo Titán Acorazado el cual ha partido la mano del titán de Yama.
Thomas pierde el agarre y cae sin poder usar el equipo tridimensional ya que está dañado, Diana lo atrapa en el aire y lo sostiene con su titán. Agarra a Reiner y rápidamente baja por el edificio que está comenzando a colapsar. Ella va raspando toda la pared hasta llegar al suelo, luego corre hasta un lugar seguro. Deja a Thomas y a Reiner en una calle apartada.
Yama se acerca de manera desafiante mientras el edificio colapsa a sus espaldas. Diana resopla con coraje. Yama rápidamente la ataca, pero Diana se defiende dándole varios puños y patadas con las extremidades cristalizadas. El titán de Yama pierde el balance, Diana le camina por el alrededor esperando su ataque. Yama se enoja, saca sus cuernos y embiste a Diana, atravesando el pecho del titán. Saca sus alas y logra volar un poco. Diana agarra un ala y la parte desde la base. Ambos caen al suelo. Rápidamente le arranca la otra ala, e intenta decapitar el titán. Yama en el desespero ruge, haciendo que toda la armadura del Titán Acorazado se caiga. Diana se aparta y se enoja. Yama se levanta, se le abalanza y la tira al suelo. Cuando va a rugir nuevamente sobre ella para sacarla del titán, Diana mete su puño dentro de la boca. Yama la muerde, casi desprendiendo el brazo. Una corriente de furia comienza a recorrer el cuerpo de Diana. Ella la empuja hasta levantarse, mete la otra mano dentro de la boca y comienza a apalancar hacia arriba. Regenera con rapidez el otro brazo, y con esa mano palanca hacia abajo. Yama le da varios golpes, intentando apartarla. Diana extiende tanto la boca del titán de Yama que logra partir la cabeza en dos.
Por un momento Diana ve a Reiner y a Thomas huyendo, ve que Reiner saca un detonador y le hace señas. Esto la distrae y Yama se percata, cristaliza su mano, de un golpe atraviesa el pecho del titán Acorazado, casi llegando hasta Diana. Cuando ella va a dar un puño Yama logra cristalizarse haciendo que la mano del Acorazado se lastime. Diana aprovecha la oportunidad para irse.
En ese momento Reiner aprieta el botón del detonador y la base de un edificio estalla. Yama al girarse ve el edificio cayendo sobre sí. La onda expansiva de la explosión y del edificio al caer hace que Reiner y Thomas caigan al suelo. Diana en su titán queda con la mitad de su cuerpo pillado por los escombros. Ambos corren hasta ella y la ayudan a salir del Acorazado. Diana pierde el conocimiento.
Media hora después ella despierta dentro de la base subterránea, en un cuarto privado. Diana se sienta en la camilla y ve a Reiner acostado al lado de ella agarrándole la mano. Ella sonríe con tristeza, ve que su cuerpo está vendado y algunas heridas suturadas, él está dormido y con el oxígeno puesto. Thomas entra con el brazo en un cabestrillo.
—Te traje una camisa para que te cambies
Diana se baja y se cambia la camisa.
—¿Qué pasó con Yama?
—No tenemos idea, quedó debajo del edificio y no volvimos a saber nada más... Debe estar regenerándose
—¿Puedo hablar contigo a solas?
Ambos se van a otra zona.
—Thomas... Necesito un favor tuyo... —Ella le cuenta—
Al terminar Thomas se enoja.
—Diana no... No voy a hacer eso
—Eres el único capaz de hacerlo sin dudar
Thomas aprieta su puño y golpea una mesa.
—Ya luego todo va a cambiar para mejor... Voy a estar bien, sólo será un instante… Lo prometo —Coloca su mano en la espalda de él—
Thomas se gira frente a ella.
—Quiero que hagas el favor que te pedí... Es la única forma de terminar con todo esto ya que no podré hacerlo por mi cuenta —Diana saca algo de su bolsillo, agarra su mano y se lo da—
Él cierra el puño y varias lágrimas bajan por sus mejillas. Alguien entra y los interrumpe.
Todos se reúnen para saber que será lo próximo en hacer.
—No tenemos muchos soldados y sólo tenemos el Acorazado de Diana ¿qué haremos General? —Le pregunta Eren—
—Tenemos que luchar hasta morir... No podemos dejar que esa cosa nos domine un día más... Quiero que todos se concentren en exterminar a los titanes y alejarlos de Diana. Ella y yo nos encargaremos de darle fin a Yama. Le matamos o morimos en el intento
Todos los soldados se miran entre sí.
—Si alguien se quiere ir, lo puede hacer ahora mismo... Nadie le puede llamar cobarde, porque está en todo su derecho de preservar su vida
—Antes que usted llegara, todos tomamos la decisión de luchar... Aquí nadie se va a ir... Entregaremos nuestro corazón por la humanidad... Yo lo hice una vez y lo seguiré haciendo las veces que sean
Detrás de Erwin se paran Hange, Levi, Eren, Mikasa, Bertholdt, Annie, Zeke y Grisha. Todos hacen el saludo militar de Paradis. Thomas les agradece y Diana sonríe
—Terminen de prepararse, saldremos en media hora —Thomas se va con Diana—
Él nota que durante todo el rato ella se mantuvo cabizbaja. Thomas se detiene y le alza el mentón, la mira a los ojos.
—Nunca bajes la mirada ante nadie
Diana sonríe y llora un poco al recordar que esas fueron sus palabras en el pasado cuando ella era soldado.
Ambos llegan hasta donde está Reiner. Lo ven sentado en la camilla. Thomas le habla.
—Quiero pedirte que te vayas
—Thomas no, me necesitan
—Lo sé, pero estás muy herido y así no me servirás de mucho... No hay mucha esperanza para salir con vida de esto. Además, necesito que alguien cuide a Joseph y ese eres tú... Los dos se van a ir lo más lejos posible
Joseph al escuchar la conversación entra.
—Papá, yo no quiero irme... Déjame ayudar, estoy dispuesto a morir por la humanidad
—¡Yo no estoy dispuesto a sacrificarte y perderte!... ¡Se van a ir los dos! ¡Es mi última orden y punto!
—Por favor... Estoy dispuesto a quedarme en la base, pero al menos déjame ser útil —Joseph llora un poco—
Thomas mira a Diana y ella le dice que no con su cabeza.
—Ya está decidido... Los dos se irán lejos
Joseph mira a Diana. Se va del lugar un poco molesto y triste.
Thomas quiere despedirse de Reiner, pero este lo detiene.
—No lo hagas... Tú vas a regresar
Diana se les acerca y Reiner la agarra de la mano. Él se baja de la camilla.
—A pesar de todo, siempre he creído en ti, nunca te he odiado y tampoco he dejado de amarte... Pude entender que todas tus acciones fueron controladas y manipuladas por Yama, sé que nada de lo que hiciste fue porque querías sino para poder traer a Joseph a este mundo, el hijo que habías perdido en el pasado
—Reiner, no justifiques mis actos... Yo permití que sucediera todo porque soy una idiota y egoísta —A Diana se le entrecorta la voz— Perdóname...
Reiner la interrumpe y la abraza con fuerzas. Diana se sorprende. Él le agarra el rostro y la besa. Ambos están llorando mientras se siguen besando con deseo.
—Reiner —Ella se sonroja y lo mira con amor— Mi sol
Thomas al verlos se entristece. Sale del lugar para darles privacidad. Los escucha besándose y antes de cerrar la puerta se gira por un momento, los ve acariciándose con fuerza. Él se queda pensativo y se va a un lugar solo. Se sienta y sus manos le tiemblan, llora un poco y comienza a orar.
Veinte minutos después Erwin entra. Lo ve hablando solo. Se sienta a su lado.
—¿Estabas orando?
—Si... Estaba pidiendo que todo salga bien y Diana pueda matar a Yama para que ustedes puedan salvarse
—Sé cómo te sientes... El día que tuve que sacrificarme por la humanidad sentí lo mismo. En ese momento sientes toda la culpa de las cosas que hiciste y las que no... Créeme que mientas cabalgaba hacia mi muerte tuve miedo, pero tuve que mantenerme fuerte por mis soldados... Ya cuando fui herido de gravedad, que sabía que mis esperanzas de vida eran nulas, dejé de sentir ese temor y comencé a sentir paz... Tu nos has guiado muy bien durante estos años. Has sido el mejor General marleyano que he podido conocer y el cual tengo el honor de llamarlo compañero de batallas —Le sonríe, coloca su mano sobre su hombro— Ya estamos preparados, le esperamos afuera —Se va—
Thomas se levanta. Suspira y aprieta sus puños tomando valor. Sale y encuentra a Diana despidiéndose de Joseph, ya que él se irá con Reiner. Ella le entrega un mapa a Joseph.
—Aquí marqué la salida más segura y rápida... Quiero que ambos se vayan lejos —Ella le arregla la chaqueta y le acaricia el rostro. Le habla al oído— Ya es hora, Ymir está esperando el momento
Joseph comienza a llorar. Ella le seca las lágrimas.
—¿Cómo voy a vivir sin ti?
—Lo harás... Prométeme que te convertirás en un hombre de bien cuando todo mejore
—Lo prometo —La abraza con fuerzas—
Ella le susurra en el oído.
—No le digas nada a Reiner de mis planes hasta luego que todo acabe
Joseph asiente con su cabeza. Ella besa su frente.
—Te amo Joseph... Sé un chico bueno y cuídalos a todos —Diana se aparta y camina hasta Reiner—
—Prometo que voy a cuidar con mi vida a nuestro hijo
—Gracias —Diana sonríe—
Thomas se despide de ambos y los abraza. Reiner se le acerca a Diana.
—Nunca olvides lo mucho que te amo —Reiner le acaricia el rostro y la mira a los ojos— Eres mi vida y mi amor eterno
Ella le da un pequeño beso y lo abraza. Luego se aparta un poco.
—Váyanse, aún hay mucho que hacer
Ambos se sueltan de la mano. Diana y Thomas se van por un lado y Reiner junto a Joseph por otro lado tomando el camino de las vías del tren.
Diana y Thomas se preparan. Él se coloca un equipo tridimensional y se equipa con armas y bombas. Agarra un rifle de alto calibre y mete una bala en la recámara, sus manos le tiemblan. Diana y él se miran nerviosos. Ambos salen y comienzan a caminar por los pasillos. Los soldados están parados en filas esperando por Thomas. Todos comienzan a aplaudirles fuertemente. Thomas y Diana llegan al frente, ambos se giran y les aplauden a ellos. Todos se sonríen entre sí y aplauden a sus compañeros. Al terminar se colocan en sus posiciones. Thomas habla.
—Nos dividiremos en equipos, cada uno mantendrá su posición ya dada... Seguiremos matando a los titanes en el centro de la ciudad. En ese momento los quiero a todos juntos y aprovecharemos el espacio amplio para atacar y aniquilarlos... La base estará abierta para que vengan a recargar municiones si es necesario... En cuanto Yama aparezca, Diana se transformará en titán y le dará fin a su miserable vida —Thomas los mira a todos— Ya saben que esta será nuestra última misión. Gracias a todos los que lucharon a mi lado y dieron su vida por la humanidad, gracias a todos los que están por hacerlo... Sólo les pido que esta lucha sea con sudor y sangre. Luchen para que otros puedan ver el amanecer de un mundo nuevo... ¡Corran, griten y peleen mis soldados!... ¡Peleen hasta el fin!
Todos comienzan a gritar y a correr. Los soldados se dividen en varios grupos para atraer nuevamente a los titanes al centro de la ciudad.
Thomas y Diana se encargan de buscar a Yama. Él aprovecha que están solos y habla con ella.
—Perdón por lo de esta madrugada, fui un idiota al ser tan frío contigo —Le agarra el rostro a ella y la besa—
Diana se sorprende.
—Luego de matar a esta cosa, hablamos... Tengo mucho que decirte
Diana sonríe con tristeza. Ambos siguen caminando.
Los soldados logran atraer a todos los titanes. Comienza a matarlos, turnándose mientras unos recargan otros matan. De la Resistencia comienzan a tener bajas significativas al ser demasiados titanes. Erwin ordena a Hange y sus soldados a regresar a la base para buscar municiones. Ellos se van de inmediato.
Reiner deja de caminar por las vías.
—¡Papá vamos!... ¿Qué ocurre?
—Tengo un mal presentimiento —Se le queda mirando a Joseph al ver unas lágrimas bajar por su mejilla— ¿Tú sabes lo que Diana va a hacer?
Él lo mira con tristeza y baja su rostro.
Diana y Thomas regresan al lugar donde el edificio cayó en la explosión. De la nada un pedazo de roca sale volando y va directo donde ellos. Thomas la agarra y ambos se apartan. El titán de Yama sale escondido de entre los escombros. Ruge tratando de quitarle el titán a Diana.
—Tus hechizos no funcionan conmigo —Diana se prepara para morderse, pero Thomas la detiene—
—Nunca olvides que no pierde quien se cae, pierde quien no se levanta —Thomas la mira con orgullo y lleva su puño derecho al pecho. Le sonríe— Es tiempo de luchar
Diana sonríe y asiente con la cabeza. Luego se muerde la mano y se transforma. Comienzan a pelear. Yama al tener desventaja ruge para que los titanes ataquen con más furia a los soldados y distraer a Diana.
Thomas se esconde en espera de que Diana le dé la orden. De pronto recibe una llamada de Erwin a su radio.
—¡General!... Los titanes nos están atacando con más fuerza, ya no tenemos muchos soldados y esos malditos se siguen multiplicando
—Regresen a la base, de inmediato —Thomas da la orden—
Reiner y Joseph llegan a la base subterránea. Corren a la salida y ven a Erwin junto a los demás corriendo de vuelta. De pronto caen las barreras que Thomas había creado con el Martillo de Guerra. Joseph corre al ver que Hange ha tropezado y se lastimó el tobillo. Los titanes están por agarrarla cuando él la toma de la mano, pero un titán atrapa a Joseph. Hange grita.
—¡Joseph! —Saca una de las espadas y le corta una mano al titán—
El titán aprieta un poco. Joseph intenta zafarse, pero Bertholdt velozmente corta la nuca del titán, pudiendo liberarlo. Mikasa los escolta y corren entre los titanes que Levi va matando. Annie detiene a Reiner que ha corrido preocupado donde ellos y lo lleva de vuelta a la base. Todos entran y se tiran al suelo exhaustos. Los titanes intentan entrar, meten sus manos para agarrarlos, todos se van lo más lejos posible. Hange está arrodillada abrazando a Joseph en el suelo.
—No vuelvas a hacer una tontería así, no por mi —Lo sigue abrazando con fuerzas mientras llora. Le da un beso en la frente—
Reiner se le acerca y también lo abraza.
—Si algo te hubiese pasado yo me moriría
—Perdón papá
Se levantan del suelo. Reiner va hasta Bertholdt, Annie y Mikasa.
—Les debo la vida... Gracias —Los abraza—
Erwin y Levi se acercan a Joseph y Hange para asegurarse de que estén bien. En ese momento un titán de menor tamaño se adentra un poco, destruyendo parte de la entrada de la base. Erwin y Levi sacan sus espadas, Hange protege a Joseph colocándolo detrás de ella. Los demás soldados corren hacia la otra salida y ven que también hay titanes, vienen corriendo a avisar.
—¡Nos rodean!
—Comandante Smith, ¿qué vamos a hacer? —Le pregunta un soldado—
—La otra salida es demasiado lejos... No podemos salir por estas ni somos los suficientes para luchar contra ellos en el exterior... Sólo nos queda intentar acabarlos desde adentro... Usemos los rifles de alto calibre y vayamos a las dos salidas cercanas
—Entendido —El soldado se va para avisar—
Rápidamente se dividen en tres grupos. Algunos se colocan los equipos tridimensionales que quedan. Joseph se coloca el suyo. Un grupo va a una salida, otro se queda para proveer municiones, Reiner se queda en ese ya que no puede batallar por sus heridas, y el tercer grupo se va a la otra salida. Comienzan a matar a los titanes disparándoles con los rifles. Bloquean un poco las salidas con sus cuerpos al caer muertos, pero aun así los soldados siguen disparando.
Yama le ha dado un golpe a Diana que le ha hecho caer su armadura del rostro. Ella cae arrodillada, ya casi sin fuerzas. Yama saca sus alas, agarra a Diana y vuela. Thomas se sorprende y huye. Al tomar bastante altura se deja caer contra el suelo. Diana trata de zafarse, pero no puede. Ambos chocan haciendo que la onda expansiva del golpe derribe algunos edificios y haga temblar la tierra.
Erwin, Joseph, Reiner y los demás sienten el temblor, corren buscando refugio ya que el techo está cayendo en pedazos. Algunos soldados mueren aplastados y los demás quedan atrapados en un espacio. Reiner agarra a Joseph y lo abraza pegado a la pared. Del techo se abre una grieta y ven titanes asomándose por ella. Meten sus manos en un intento de agarrarlos. Hange, Levi, Erwin, Grisha, Zeke, Eren, Mikasa, Annie y Bertholdt hacen una muralla con sus cuerpos para proteger a los heridos. Joseph se desespera y se levanta.
—¿Qué haces? —Reiner pregunta—
—No me quedaré sin hacer nada —Saca una espada del equipo tridimensional y le corta la mano al titán. Logra salir por la grieta y va matando a los titanes que les rodean—
Reiner se va a levantar, pero lo detienen. Joseph logra llamar la atención de los titanes para que los demás puedan huir. Rápidamente evacuan el lugar y se van corriendo lejos. Reiner decide regresar para buscar a Joseph.
Yama patea la cabeza del Acorazado, decapitándolo y haciendo que Diana se desconecte y caiga un poco lejos, sobre un auto.
Diana ha caído muy mal herida, tose sangre y queda aturdida. Yama se les acerca.
—Los aplastaré como a una maldita cucaracha
Al Thomas estar cerca la intenta ayudar para que reaccione.
—¡Soldado! ¡Levántate! —La sacude varias veces— ¡Tienes que luchar! ¡Pelea Diana! ¡Pelea!
Yama está sobre ellos y cuando está por aplastarlos Thomas le ataca usando el equipo tridimensional y corta detrás de la rodilla de la otra pierna haciendo que pierda el balance y su pie aplaste otro lugar. Rápido va regenerando la herida.
Joseph se acerca para ayudarlo. Entre ambos le atacan.
Diana trata de levantarse del auto y no puede al tener una pierna partida, haber perdido la mitad de su brazo derecho y tener varias costillas rotas. Ella extiende su otra mano al verlos pelear.
—Thomas... Joseph... No lo hagan
Thomas le corta ambos ojos. Yama al quedarse sin vista se levanta y da varios manotazos al aire tratando de golpear a Thomas. Joseph aprovecha para cortarle los tobillos y la parte de atrás de la otra rodilla, haciendo que el titán caiga arrodillado.
Diana logra moverse y cae al suelo, se arrastra y trata de morderse la mano para transformarse, pero no puede al no tener energía por estar muy herida. Lo sigue intentando varias veces sin éxito. Se enoja.
Joseph está atacando a Yama, cortando todos los puntos débiles, pero este cristaliza varias zonas haciendo que sus espadas se rompan y se acaben. Él junto a Thomas se anclan a un edificio. Yama ha regenerado un ojo, al verlos da un manotazo al edificio, pero estos le esquivan. Luego se anclan a otra parte y ven como Yama se sigue regenerando rápido.
—Esta cosa es dura de matar —Joseph mira que Thomas lleva unas bombas, las agarra y se va rápidamente—
—¡No! —Thomas se va detrás de él—
Joseph comienza a dar vueltas alrededor de Yama buscando el momento oportuno para hacerlas estallar.
Diana sigue tratando de transformarse, sin éxito. Ya su mano está ensangrentada y con marcas de mordida en varias partes.
—Ymir por favor, no me dejes —Se le entrecorta la voz— Ayúdame —Llora al sentirse frustrada— Maldición, soy una inútil cuando más me necesitan
Yama toma desprevenido a Joseph y al este dar una vuelta lo atrapa con la boca. Thomas y Diana se sorprenden.
—¡JOSEPH! —Thomas grita y saca las pistolas del equipo, dispara a Yama todas las balas que le quedan al igual usa las dos últimas espadas. Corta con rapidez en varias zonas hasta que las hojas se rompen. Por último, saca un revólver—
Diana está llena de furia, se levanta del suelo aún con la pierna partida.
—¡TE ODIO! —Ella grita con coraje, una corriente recorre todo su cuerpo y cae un rayo—
Yama ha agarrado a Thomas al anclarse en su cuerpo para dispararle en un ojo. Lo hala por el cable y lo tira con fuerza al suelo. Antes de caer Diana lo sostiene con una mano, mientras con la otra da un golpe con el puño cristalizado y le rompe la quijada al titán de Yama. Diana baja a Thomas al suelo y sigue golpeando con furia a Yama.
Thomas huye esquivando las pisadas, se quita el equipo tridimensional y busca donde esconderse. Saca su rifle y suspira nervioso.
Diana le ha partido los brazos y las piernas a Yama. Le tira al suelo y le agarra la cabeza. Mete su mano por la boca tratando de agarrar su cuerpo. De momento ve a Joseph salir de la boca. Diana se sorprende y ve que tiene en su mano un detonador.
—¡Mátalo de una vez! —Joseph mientras huye activa el detonador y las bombas que puso dentro de Yama explotan—
Diana ve a Yama sin protección adentro, ya que no pudo cristalizarse y su cuerpo quedó expuesto. Diana le agarra y sin pensarlo dos veces le mete a su boca.
—¡Si me matas, volveré a ocupar tu cuerpo! —Yama comienza a reírse, pero Diana le muerde la cabeza y mitad de su cuerpo—
Toda la sangre comienza a caer dentro del Acorazado. Diana recibe el poder y sus ojos se vuelven rojos. Ella ruge, haciendo que los titanes que aún quedan se aparten de la ciudad.
Todos los soldados de la Resistencia están sorprendidos al ver los titanes que le perseguían retirarse.
En ese momento, el ejército de Paradis llega y acaban con todos los titanes que van saliendo. De igual manera han acabado con los titanes que se habían quedado en las fronteras. Los soldados que han sobrevivido se emocionan al escuchar el ataque y ver los helicópteros entrar a la ciudad.
Diana se desconecta del titán y camina dando tumbos. Ve la pistola de Thomas en el suelo, la agarra y trata de dispararse en la cabeza, pero no puede halar el gatillo. Grita con coraje y llora, vuelve a intentarlo colocándolo en la boca, y tampoco puede. Sus venas se van tornando negras.
—¡Thomas!... ¡Hazlo! —Diana grita. Ella ve que Joseph se le acerca. Le entrega la pistola— Hijo, ya sabes lo que hay que hacer
—Mamá, no puedo —Tira el arma—
Diana llora tratando de controlarse. Comienza a reírse sin control.
—¡Cállate! —Ella se agarra la cabeza—
Reiner ha llegado hasta donde ellos, se le acerca lentamente y le agarra la mano a Diana.
—Por favor, tienen que matarme... Es la única forma de liberar el mundo —Ella se aparta de ambos—
—No lo hagas, por favor mami —Joseph está ansioso y comienza a llorar—
Diana llora al verlo, pero vuelve a reírse sin control. Las venas negras van opacando el brillo en su rostro y sus ojos se van tornando cada vez más rojos.
—No dejen que esto posea nuevamente mi cuerpo... Por favor, Reiner, Joseph… Libérenme —Lo dice llorando. Luego los mira a los ojos y suspira triste—
Un disparo retumba en todo el lugar. Una bala atraviesa el corazón de Diana. Reiner se sorprende mientras la ve caer al suelo.
—¡Diana! —Reiner grita—
Joseph se lleva las manos a la cabeza y grita de dolor mientras llora. Reiner cae arrodillado y toma a Diana en brazos.
—Mi amor —Le toca el pecho y el rostro. La sacude varias veces para mantenerla despierta. Le hace presión en la herida—
Ella trata de decirle algo, pero no puede, sólo le acaricia el rostro ya casi sin fuerzas. Comienza a toser sangre y se le dificulta respirar.
—Diana no, por favor... Tienes que regenerarte, no te mueras
Su piel comienza a tornarse pálida y sus labios morados. Ella mira a Joseph y luego desvía su mirada hacia Thomas al verlo llegar. Con su mirada intenta pedirle perdón a él. En ese momento sus ojos azules pierden su brillo, su corazón ha dejado de latir. Thomas se queda paralizado. Joseph cae arrodillado al suelo, trata de hablar, pero no puede.
—¡Diana! ¡Diana! —Reiner la sacude con fuerza mientras llora desconsoladamente. La coloca en el suelo e intenta darle resucitación cardiopulmonar— ¡Regenérate!
—¿Por qué no se está regenerando? —Thomas pregunta mientras aún sigue incrédulo—
Reiner lo mira enojado.
—¡¿Por qué hiciste esto?!
Thomas recuerda las palabras que Diana le dijo hace más de cinco años.
\Tu siempre vas a ser el dueño de mi corazón —Le agarra la mano y la coloca sobre su pecho— Cada latido te pertenece y el día en que mi corazón deje de latir, será por ti/
Las manos de Thomas comienzan a temblar, dejando caer el rifle.
—Yo... Yo sólo... hice lo que ella me pidió —Cae arrodillado al lado de su cuerpo— Diana me dijo que al hacerlo todo iba a cambiar para mejor y que ella iba a estar bien, que esto sería sólo por un instante
Reiner llora sobre ella. Thomas le acaricia el rostro a Diana.
—Regresa, por favor... Regresa —Thomas se desespera, aparta a Reiner y comienza a darle resucitación cardiopulmonar—
Joseph abraza a Reiner para consolarlo.
—¡Diana, regresa! —Thomas sigue gritando mientras le da compresiones en el pecho—
—Papá... Parte de su trato con Ymir era remendar sus errores dando su vida a cambio… Así liberó al mundo de la maldición de los titanes
—No, ella no me dijo eso —Thomas lo dice con la voz entrecortada—
—Mamá no te contó la verdad porque sabía que te negarías a hacerlo
—Ella va a regresar... Siempre lo hace... Yo tengo que hablar con ella... Diana, regresa por favor, tengo tantas cosas que decirte —Thomas deja de darle compresiones en el pecho—
—Esta vez no hay retorno... Diana, se fue para siempre porque así lo quiso —Joseph abraza a Reiner que no ha parado de llorar en sus hombros—
Thomas se sorprende, se mira las manos ensangrentadas. Comienza a llorar y a gritar de dolor. Sacude el cuerpo de Diana varias veces y recuesta su cabeza sobre el pecho de ella, llenándose su rostro de sangre.
—Ojalá aún me escuches… Te perdono, Diana… ¡Te perdono! —Le da un beso en la boca— Yo aún te amo... Te amo demasiado... Te amo con todo mi corazón y siempre lo he hecho aun cuando sentía coraje —Se le entrecorta la voz— Tu eres el amor de mi vida... Dime ¿cómo voy a vivir... sin ti? —Thomas cae sentado en el suelo y sigue llorando—
A la distancia se escucha gritar a varias personas.
—¡Papá! —Grita una voz masculina adulta—
—¡Papá! —Grita una voz de una mujer joven—
—¡Eren! —Grita una mujer—
Reiner y Thomas reconocen las voces. Al alzar sus miradas ven a sus hijos correr hacia ellos y se asombran. Ambos se levantan y corren. Reiner abraza a Mikael y Areli. Thomas abraza a Zoé y Ángelo. Todos están llorando de felicidad.
Joseph se mantiene llorando al lado de Diana.
—Gracias mamá —Le cierra los ojos y besa su frente. Se levanta para ir a abrazar a sus hermanos—
Todos se unen a un abrazo grupal. Mikael se aparta y camina hasta Diana. Los demás se acercan.
—Vimos a mamá antes de regresar. Nos pidió perdón a cada uno de nosotros... Dijo que devolvernos la vida y devolver cada eldiano que se llevó en su rebelión fue parte de su pacto con Ymir. Regresar al abuelo, Andrew, era parte del trato, pero él decidió quedarse... Mamá hizo esto para que podamos vivir en paz y felices —Comienza a llorar— Pero no nos dijo que todo esto sería sin ella... Te perdono mamá. Todos te perdonamos —Mikael sigue llorando sin consuelo—
Areli, Zoé y Ángelo se acercan a su cuerpo. Cada uno le da un beso en la frente, por último, Mikael lo hace. Thomas agarra el cuerpo de Diana y lo lleva de regreso a la base. Reiner lo acompaña a su lado, mientras sus hijos van atrás abrazados entre sí. Ven a Eren, Grisha y Zeke abrazando con alegría a Carla. Los demás soldados están celebrando que la guerra ha acabado. Erwin ve a Thomas cargando el cuerpo de Diana, se sorprende y se entristece. Los soldados al ver lo ocurrido bajan la cabeza y guardan silencio. Hange, Levi, Mikasa, Bertholdt y Annie llevan su mano en el pecho como señal de respeto.
Al llegar cerca de lo quedó de la base, Thomas coloca el cuerpo en el suelo. Erwin se le acerca.
—¿Que haremos con los caídos?
—Recuperen sus cuerpos y tráiganlos de vuelta para identificarlos... Luego avisaremos a los familiares
Erwin se va y da la orden. Todos trabajan para ayudar a recuperar con rapidez los cuerpos de los soldados fallecidos. El ejército de Paradis le ayudan para que la labor sea más rápida. También transportan a los heridos a las facilidades medicas que han puesto de manera temporal.
Mientras tanto Reiner se queda sentado al lado del cuerpo de Diana. Le agarra la mano. Thomas se le acerca con dos soldados.
—Desearía que todo esto no fuera real y ella despierte. Nunca en mi vida imaginé tener que verla así —Reiner le acaricia la mano— Quiero volver a sentir la calidez de sus labios y ver el brillo de sus ojos... Quiero verla sonreír y que me abrace con fuerzas —Reiner llora—
—Yo también quiero lo mismo —Thomas se seca las lágrimas— Ya es tiempo de llevarla junto a los demás
Reiner se aparta y abraza a Thomas. Los soldados la envuelven en una manta y se la llevan. Ambos siguen llorando.
—No soporto este dolor —Thomas llora sin consuelo sobre el hombro de Reiner—
Las noticias de que se ha acabado con la maldición de los titanes se ha expandido a todos lados. Las naciones cerca a Mare comienzan a enviar ayuda por las fronteras para la recuperación.
Los soldados sobrevivientes de la Resistencia llegan a la mina a buscar su familia y amigos. Sarah al ver a Joseph corre hasta él. Ella da un salto y se abrazan.
—Regresaste —Sarah lo besa—
—Prometí que lo haría
Sarah baja de sus brazos. Le acaricia el rostro al verlo triste.
—Mi mamá lo logró... Al fin nos hizo libres —Llora—
Sarah lo consuela. Sus hermanos se acercan a saludarla. Joseph se los presenta y ella se emociona mucho al conocerlos.
Por varios días hay una celebración masiva alrededor del mundo. Los sobrevivientes de la Resistencia Marleyana son condecorados héroes nacionales. Han hecho un homenaje póstumo a los fallecidos para luego hacer su entierro en un cementerio dedicado a ellos.
Acaban de bajar el féretro de Diana. Los presentes guardan silencio y luego comienzan a irse poco a poco a sus autos. Areli y Mikael llevan a Reiner ya que no para de llorar y casi no puede caminar. Joseph agarra la foto de ella y la abraza llorando, Zoé y Ángelo lo acompañan. Sólo queda Thomas en el lugar, se queda viendo a los trabajadores cerrar la tumba. Deja una flor, la que es símbolo de su amor, sobre la lápida. Alguien se le acerca.
—Tu familia te espera en el auto... Ven —Gardner le echa el brazo y lo acompaña—
Ya es de noche, aún la familia sigue reunida. Reiner sale a tomar un poco de aire y encuentra a Thomas afuera mirando las estrellas.
—Diana se fue sin poder escuchar que la perdoné. Se fue sin escuchar cuanto la amaba. Fui un tonto en no decirle las veces que pude… Ese será mi mayor dolor en lo que me reste de vida —Thomas contiene las ganas de llorar— Ella no merecía irse de este mundo de esa manera
—Pero así lo quiso... Sé que a pesar de todo ella está muy feliz en los Caminos, puedo sentirlo en mi corazón y es lo que me ha dado tranquilidad —Reiner suspira— La paz y la felicidad fue lo que ella siempre buscó y al fin lo encontró. No de la manera que hubiéramos querido, pero tenía que suceder así. Ya estaba escrito desde antes de nosotros nacer
—Yo siempre estuve predestinado a matarla —Llora con coraje— Siempre soy el culpable de su dolor
Reiner lo abraza a sus espaldas.
—Ojalá pudiese regresar el tiempo o morirme de una vez —Thomas aprieta con fuerza el borde de la barandilla—
—No digas eso, tus hijos te necesitan... Thomas, ella siempre te amó. Incluso más que a mí... Fuiste su primer amor y su hombre. Tu eres muy especial para Diana y estoy seguro de que desde los Caminos ella te seguirá amando... Algún día la volveremos a ver y nada nos va a volver a separar. Todos seremos felices, pero mientras tanto tenemos que vivir aquí en espera de nuestro momento para dejar este mundo... Por ahora disfrutemos al máximo de nuestros hijos y nietos, que nuestro día de reunirnos con ella llegará... Sé que estará muy feliz, ya puedo imaginar la sonrisa dibujada en su rostro cuando nos vea —Reiner suspira—
Thomas suspira con tristeza mientras vuelve a mirar al cielo.
—Te amamos Diana, nunca en la vida te olvidaremos... Sólo espéranos un poco más —Reiner también mira al cielo—
Ambos siguen mirando las estrellas y sonríen.
Durante el pasar del tiempo las naciones se unieron y la humanidad comenzó a recuperarse. La paz ha llegado a todo el mundo.
Pasan muchos años, más de lo que imaginaron vivir.
Mikael, Areli están en el vestíbulo del hospital con sus hijos. Ángelo y Zoé acaban de llegar, ambos están llorando desconsoladamente, sus parejas e hijos se le acercan para consolarlos.
—Ya él no responde... Joseph se quedó, están esperando por ti —Sarah se seca las lágrimas— Erik viene de camino
Reiner se levanta con dificultad del asiento.
—Papá, ¿necesitas compañía? —Le pregunta Mikael—
—No, yo puedo ir solo, gracias —Reiner va caminando por los pasillos del hospital. Su caminar cojo, sus canas y su piel arrugada son evidencia de los años que han pasado por su cuerpo—
Por el pasillo Reiner se encuentra con Erik. Lo ve llorando desconsoladamente mientras sostiene algo en su mano. Reiner se le acerca para consolarlo.
—En esta vida he perdido a las dos personas que más he amado —Le enseña a Reiner una piedra con forma rara y brillante— Me lo regaló cuando éramos niños. Esto fue el símbolo y comienzo de nuestra amistad… No tuve el valor de entregársela, pero me gustaría que en su funeral la tenga de vuelta —Se la entrega a Reiner. Erik sigue caminando y llorando—
Reiner mantiene la piedra en su mano. Llega hasta el área de intensivo. La enfermera le permite entrar a la habitación. Al abrir la puerta escucha a Joseph hablar de manera solloza.
—Te amo papá y te voy a extrañar mucho —Joseph le da un beso en la frente mientras aprieta su mano. Luego camina hasta Reiner que está parado en la puerta—
Ambos se abrazan con fuerzas y lloran un poco.
—Tienes que ser fuerte —Reiner le da un beso en la cabeza—
Joseph se va y mira hacia dentro por una última vez. Reiner camina hasta sentarse en un espacio de la cama. Suspira triste.
—Nunca imaginamos vivir esta etapa de nuestras vidas siendo simplemente humanos y en un mundo sin titanes —Reiner se gira a mirarlo— Oh Thomas, ya te nos vas a adelantar. Nunca imaginé venir a despedirme de ti de esta manera —Reiner le arregla el cabello y le acomoda la cánula nasal— Te voy a decir un secreto. Las veces que he venido he escuchado a las enfermeras hablar de ti, de que eres un anciano apuesto —Reiner ríe— No pierdes tus encantos ni después de viejo —Luego se queda pensativo— A veces me imagino como ella hubiera sido al llegar a esta edad. Sería la anciana más hermosa de todo el asilo —Suspira con tristeza— Vivimos una vida en paz con nuestros hijos y nietos, pero vivimos sin la mitad de nuestros corazones. La extraño cada minuto y cada día que pasa... Ahora mismo te envidio porque estás tan cerca de verla otra vez. Estás tan cerca de ver sus hermosos ojos y su sonrisa... Por favor, cuando veas a Diana dile que nunca la he olvidado y aún la amo demasiado. Dile que me espere un poco más —Reiner controla las ganas de llorar. Se levanta y se gira frente a Thomas y agarra su mano— Te voy a extrañar, compañero... Sé feliz, te lo mereces —Reiner le da un beso en la frente y se gira para irse, pero escucha a Thomas hablar con dificultad—
—Nos.… vemos... campeón
Reiner se gira sorprendido y sonríe. Ve a Thomas mirarlo y darle una leve sonrisa. Reiner se coloca en posición de atención y hace el saludo militar.
—Hasta luego General Thomas Joseph Benton —Termina el saludo y se retira. Antes de irse mira el monitor cardíaco y nota el cambio que ha dado, una luz roja se enciende—
Reiner sale y se para frente a la puerta a llorar mientras ve a las enfermeras entrar a la habitación. Luego regresa triste al vestíbulo del hospital, da la noticia que Thomas ha fallecido. Se sienta a llorar y su familia lo consuela.
Thomas abre los ojos y ve un mar de estrellas en los Caminos de Ymir. Él sonríe y se levanta, aún su cuerpo sigue siendo el de un anciano. Una niña se le acerca y lo toma de la mano mientras caminan hasta un árbol enorme.
—¿Con que así se ven los Caminos? Nunca tuve la oportunidad de ver esta parte
—Pero ahora no vienes a sufrir en el lugar de Tormento, sino a vivir en paz junto a los demás
Al cruzar el árbol Thomas vuelve a ser joven. La niña, ahora es una mujer joven.
—Gracias Ymir —Le da un abrazo—
—Es hora de que te vayas... Ella te está esperando
Thomas se va feliz y maravillado con la hermosura del lugar.
Mientras tanto varios niños están jugando entre sí, todos ríen y gritan de alegría. Corren detrás de Diana para que les dé lo que ha comprado. Ella ríe mientas corre, se detiene y se gira.
—Está bien. Se los daré porque ya se los había prometido, pero... lo comparten entre todos
—¡SI! —Los niños gritan felices—
Ella les entrega un bolso y todos comienzan a sacar muchos dulces. Ella les sonríe y se va feliz de regreso a su casa. Entra, ve a su familia; Andrew, Clara, Beth y Kenny que están sentados en la sala conversando.
—Hola, me tardé porque los niños me atraparon en el camino y tuve que darles sus dulces... Ya traje los alimentos para el almuerzo
Todos se levantan y ayudan a cocinar. Están felices compartiendo entre sí. Diana va un momento a la sala. Se sienta, saca un libro y escribe algunas cosas.
A los minutos ella escucha un bullicio, la gente saluda a alguien que acaba de llegar.
—¡Thomas! —Gritan con emoción varias personas—
Diana se sorprende al escuchar ese nombre. A través de las cortinas de la ventana ve una sombra acercarse a la casa. Ella corre hasta la puerta y abre. Se sorprende al ver a Thomas parado al frente.
—Hola Diana —Él le sonríe—
Ella se emociona, grita y lo abraza con fuerzas. Luego comienza a llorar y cae arrodillada al suelo.
—¿Qué haces aquí? ¿Qué te sucedió? ¿Cuántos años han pasado?
Thomas la levanta del suelo.
—Han pasado los suficientes años para llegar hasta anciano y morir en un hospital luego de ver a mis seres queridos
Diana le acaricia el rostro.
—Me alegro al fin tenerte aquí... Nunca pude darte las gracias por liberarme de aquel infierno. Estuve todo este tiempo esperando este momento —Diana lo vuelve a abrazar con fuerzas—
—Reiner me pidió que te dijera que él nunca te ha olvidado y que aún te ama demasiado
—Reiner... —Diana se seca las lágrimas que han bajado por sus mejillas— También lo extraño muchísimo, no veo llegar el momento de estar a su lado por siempre
—Él me dijo que lo esperes un poco más
Ambos se vuelven a abrazar. La familia de Diana sale y se emocionan al ver a Thomas. Lo invitan a entrar.
Todos se sientan a la mesa a almorzar. Conversan por varias horas. Thomas les cuenta como está la familia.
Al terminar Diana y Thomas salen. Ya es de tarde, casi comenzando a ocultarse el sol. Ambos van saludando a gente conocida. Durante el camino Diana le habla.
—Después de yo morir, ¿Ustedes buscaron pareja y se casaron?
—Reiner luego de tu muerte, si estuvo saliendo un tiempo con otras mujeres, pero ninguna fue una relación seria o duradera... Me dijo que se le hacía difícil encontrar a alguien como tú y que nadie ocuparía tu lugar. Así que decidió quedarse solo... Yo tuve que llevar tratamiento psicológico y psiquiátrico para superar tu partida. Igualmente me quedé solo, nunca volví a tener algo con alguna mujer... Increíblemente lo hice. Si hubiera sido en aquellos tiempos cuando era General de Mare no hubiese durado un día sin estar con alguien o más bien una hora
Ambos se ríen. Luego ella lo mira con tristeza al notarlo pensativo durante el camino.
Llegan hasta un acantilado bastante alto. Thomas se sorprende al reconocer el lugar. Ve una casa abandonada y un enorme árbol con un hueco en el centro del tronco.
—Si, es el mismo lugar de donde me sacrifiqué aquella primera vez... Sigue siendo el mismo árbol al que fuimos en Mare… Al hacer mi pacto con Ymir le entregué aquel lugar donde estuvimos luego de la rebelión y ella lo hizo parte de los Caminos, por eso está aquí
—No tenía idea de que este lugar era un acantilado —Thomas mira como las olas golpean varias rocas que están dentro del mar—
—La espesura de la niebla no dejaba ver más allá... Al acabar la maldición todo el lugar se liberó de esa mala energía
Ambos se sientan al borde, ven la inmensidad del océano y como el sol se va ocultando, ya dejando ver varias estrellas en el cielo.
—Gracias por devolverle la vida a nuestros hijos... Aunque viví sin la mitad de mi corazón, ellos pudieron llenar ese vacío
—Era lo menos que podía hacer después del todo el daño que les hice... Me alegro de que todos hayan sido felices
Se quedan mirando el atardecer.
—Es hermoso ¿no?
—Es bellísimo
Diana coloca su mano sobre la de Thomas.
—Al fin logré lo que tanto quise... Vivir en paz y felicidad —Ella sonríe—
—Sé que muy pronto estaremos todos juntos, por siempre
Diana le da un beso en la mejilla y recuesta su cabeza sobre su hombro. Ambos suspiran felices mientras se agarran de la mano. Thomas se voltea a mirarla mientras acaricia su piel.
—Hay dos momentos en la vida que lamento tanto no haberlos aprovechado para hacerlos especiales... Uno de ellos fue la primera vez que tuvimos relaciones en mi oficina y la otra es la última vez en aquella casa... Yo no debí tratarte como a una cualquiera cuando siempre fuiste especial y única para mí... También hubo otra cosa que me arrepentí grandemente y es la verdadera razón por la cual no pude amar a otra mujer. Fue porque no era capaz de decirle te amo a alguien más... Siempre se quedaron esas palabras en mi boca deseando que la mujer a quién verdaderamente amo me escuchase... Tuve ese cargo de consciencia durante el resto de mi vida
—Cuando morí Ymir me permitió escucharte antes de entrar a los Caminos, oí que me perdonaste al igual que me amabas… Eso me hizo muy feliz
Thomas la mira a los ojos.
—Diana... ¿Tú me amas?
Ella sonríe y le acaricia el rostro.
—Yo te amo y siempre lo he hecho —Diana señala a la distancia— ¿Ves la inmensidad del mar y de las estrellas?... Así de infinito es mi amor por ti
Thomas llora de felicidad. Él se levanta y ayuda a Diana a levantarse. La mira a los ojos.
—Por favor, quiero que me vuelvas a preguntar
—Thomas, ¿aún me amas?
—Te amo… desde lo más profundo de mi corazón —La abraza con todas sus fuerzas—
Ambos se miran y sonríen. Thomas acaricia su rostro y alza su mentón, la besa con delicadeza y deseo mientras sus corazones laten rápidamente. Mientras se abrazan miran las estrellas, ambos sonríen sintiendo paz.
El sol se oculta y la noche es testigo de su gran amor.
Fin.
