Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado en el universo de Star Wars.


Capítulo 22: Luke.

Ahora sólo faltaba una respuesta.

Rey se mantuvo extendiendo su mano hacia Luke, ofreciéndole el sable de luz, esperando ser aceptada.

El viejo Jedi finalmente hizo un movimiento y acercó su mano hacia la de su hija adoptiva, tomó el sable sorprendido de verlo otra vez, pensó que lo había perdido para siempre. Pero Rey se lo entregó por un motivo diferente, sabía el porqué de su inesperada visita, nunca creyó ser encontrado.

- No lo haré - respondió firmemente.

- ¿Qué? - exclamó Rey decepcionada.

Luke arrojó el sable sin importarle en dónde cayera - Sé a lo que viniste, y no lo haré.

El Jedi se dio la vuelta decidido a irse.

- ¿Eso es todo? - cuestionó Rey - ¿Eso es lo único que dirás después de 6 años?.

Luke se detuvo y prefirió seguir escuchándola de espaldas.

- El gran maestro Jedi Luke Skywalker prefirió exiliarse en lugar de pelear - dijo Rey dolida - Te desconectaste de la Fuerza, estaba preocupada por usted.

- Pierdes tu tiempo - murmuró Luke siguiendo su camino - Ya vete.

- ¿Por qué se fue sin decir nada? - preguntó la Jedi yendo detrás del anciano - Responda.

- No estoy en la obligación de responderte - se excusó - Estás perdiendo el tiempo.

- ¿Es por Ben? - Rey dio justo en el clavo - Así es, sé que está vivo, y usted lo sabía.

Luke se dio la vuelta para enfrentarla - ¡Ben murió! ¡está muerto!.

La castaña retrocedió asustada por el tono de voz que usó su maestro, nunca antes le había hablado de esa forma.

- Y fue mi culpa... - susurró Luke con dolor en su corazón.

- No fue su culpa, fue mía, yo era su maestra - contradijo Rey.

- Pero yo era su tío - murmuró el Jedi - Y le fallé a Han y a Leia.

- Podemos arreglarlo, pero no tiene que seguir alejándose - suplicó la castaña intentando acercarse a su padre.

- Ya vete, déjame solo.

- No me iré sin usted, vendrá conmigo - habló decidida - Lo necesito.

- Puedes continuar sin mí, eres fuerte Rey, puedes ganar la guerra sin mí - Luke se dio la vuelta dispuesto a irse.

- No es cierto, no podré sin usted padre... ¡lo necesito, mi madre lo necesita a su lado! - exclamó Rey - ¡No se culpe por lo que sucedió con Ben! ¡Yo soy la culpable! ¡Pero mi madre... ! ella te necesita.

- Mara... - susurró el Jedi - ¿Despertó?.

- Fue hace tan sólo dos días, ella ha estado preguntando por usted - respondió Rey.

- Creí que... nunca despertaría, que moriría entre sueños - Luke vio su única mano de carne y hueso en donde yacía una promesa rodeando su dedo anular.

- Tiene que volver - pidió Rey - Si no es por mí o por Leia entonces hágalo por su esposa.

- Mara debe pensar lo peor de mí - contradijo Luke - No puedo Rey, ya es muy tarde para volver.

- Pues entonces esperaré, no me iré sin usted - decidió la Jedi.

El anciano siguió su camino dejando a Rey consternada, pero ella no se iba a dar por vencida. Fue en busca del sable azul de Luke que yacía rodeado por tres adorables porgs.

- No pequeños, no es un juguete - les dijo la Jedi recogiendo el sable para después seguir a Luke.

Pero los curiosos porgs siguieron sus pasos.

- No, no me sigan - les ordenó delicadamente esperando que los animales pudieran entenderla.

Los tres porgs se quedaron quietos y sólo entonces Rey pudo continuar su camino, no sin antes echar un último vistazo. Y definitivamente uno de los porgs se había acercado unos pasos más que los otros.

- Ya te vi - lo descubrió la Jedi y el porg tuvo que resignarse a que no podía seguirla.

Rey continuó su camino siguiendo desde unos metros a su padre.

El Jedi llegó hasta unas pequeñas construcciones, y se encerró en una de éstas. Rey se molestó y de inmediato fue a tocar su puerta.

- Ya le he dicho que no me iré sin usted - repitió la castaña.

- Y yo ya te dije que no volveré - la contradijo Luke.

Rey bufó molesta - Al menos guarde su sable, es suyo por derecho, el arma de un Jedi merece más respeto ¿no?.

Luke abrió su puerta y extendió su mano, la Jedi le entregó el sable y de inmediato la puerta volvió a cerrarse.

- La soledad lo ha vuelto muy grosero - lo insultó.

- Te escuché - dijo el anciano desde adentro.


Luke llevaba horas encerrado, esperando a que su antigua padawan se fuera, pero la conocía demasiado bien, Rey era una mujer con determinación, dispuesta a lograr cualquier cosa que se proponga, después de todo, él mismo la educó.

- Mara... - pensó en su esposa - Perdóname.

En ese mismo momento, la puerta cayó hacia adentro de forma brusca. El wookiee entró y rugió enojado el nombre del Jedi.

- ¿Chewie? ¿Qué haces aquí? - cuestionó Luke.

- Vino junto conmigo, ya le dije que no nos iremos de aquí si no es con usted - le recordó - Y Chewie está de acuerdo conmigo.

- ¿En dónde está Han? - preguntó Luke notando que el wookiee no estaba con su fiel amigo.

- El señor Han se encuentra con la Resistencia, nos va a ayudar en la guerra - contestó Rey - Y también esperábamos lo mismo de su parte.

- Han es un aventurero, siempre le gustó el peligro - se volvió a excusar - Pero yo no volveré.

Chewie rugió otra vez pidiendo explicaciones.

- Ya te dije que no - le contestó el anciano - Salgan de aquí, no pueden venir y hacer un desastre en un lugar tan sagrado como éste.

Rey bufó molesta y antes de soltar una grosería como Mara Jade, salió apresuradamente.

El wookiee se quedó unos segundos más.

- No me mires así - pidió Luke.

Chewie rugió informando que habían llegado en el Halcón Milenario, y que R2-D2 los había acompañado.

- Yo... lo veré después - contestó - Pero por favor vete Chewie, y convence a Rey de que deben irse de aquí, sólo están perdiendo el tiempo.

Chewbacca rugió decaído y abandonó la cabaña decepcionado.

Afuera, Rey había elegido sentarse en un gran pedazo de piedra, no se rendiría tan fácilmente, se lo había prometido a Leia y a su madre.

Chewie rugió y se sentó a su lado.

- No sé cuánto tiempo nos quedaremos - dijo la Jedi - Pero no nos iremos sin él.

El sonido de la puerta los alertó, Luke salió otra vez encapuchado y sin decirles nada se dirigió hacia la nave.

- Tal vez R2 pueda convencerlo - murmuró Rey.

Pero el wookiee negó, dijo que nunca había visto a Luke tan triste, la soledad lo había cambiado.

- Estoy de acuerdo contigo - asintió Rey.

Chewbacca informó que iría a buscar algo para comer, no había visto muchas criaturas pero los porgs se veían comestibles.

Rey abrió los ojos sorprendida, no se imaginaba comer a tan adorables seres, por lo tanto dijo que iría a ver si encontraba algo más, tal vez frutas.

La Jedi dio un último vistazo a la nave desde lo lejos, Luke ya se encontraba dentro del Halcón Milenario, y esperaba que R2-D2 pudiera hacerle cambiar de idea.


Luke nunca imaginó volver a estar dentro del famoso Halcón Milenario, porque aunque otros lo consideraran una chatarra vieja, él sabía que no existía otra nave como esa. En especial por la historia que compartían, así como Han y Leia tuvieron recuerdos memorables dentro de la nave, él también los tenía con Mara Jade.

El censor de R2-D2 lo obligó a despertarse, el droide hizo girar su cabeza y encontró a su amo. Soltó pitidos de felicidad y se dirigió hacia Luke, aunque fuera un droide, le tenía mucho aprecio a su amo.

- Amigo - lo llamó Luke sin poder ocultar su alegría - Ha pasado mucho tiempo.

R2 habló muy rápido en binario, creyendo que finalmente su amo volvería a lado de Mara Jade y Leia y se largarían de aquel planeta viejo y abandonado.

- Oye, oye, espera, más respeto, es una isla sagrada - lo interrumpió - R2... no voy a volver.

El droide se quedó callado.

- Lo siento amigo pero no lo haré, y no hay nada que hacerme cambiar de opinión - declaró Luke.

De inmediato el droide se puso en marcha y buscó entre sus archivos el holovídeo de la boda de Luke y Mara. Giró su cabeza mecánica hacia un lado y reprodujo el vídeo.

Luke se quedó estático viendo esos hermosos segundos de su juventud cuando Mara le dijo "sí". Vio la sonrisa de la pelirroja y de inmediato sus latidos se aceleraron. La extrañaba mucho, y aún la amaba.

- Eso es chantaje - le reprochó Luke - Pero gracias. Ese día... fue el más feliz de mi vida.

De inmediato R2-D2 reprodujo otro holovídeo más antiguo que el anterior

Luke se sorprendió de que el droide hubiera grabado esa parte de su vida, apenas recordaba que se encontraba en una misión de búsqueda cuando se encontró con aquella dama de hermoso cabello rojo. El vídeo no duraba más de 7 segundos, sólo se veía a él mismo más joven, siendo empujado de una patada por Mara Jade, fue la primera vez que la vio, después se escuchaban los pitidos asustados de R2 y el holovídeo terminó.

El droide soltó unos pitidos.

- Tienes razón R2, ella daba miedo, fue la única mujer que me hizo sentir de esa forma, era más fuerte que yo - afirmó Luke.

R2-D2 añadió unas cosas más.

- Sí, también era hermosa, Mara tenía... lindas curvas - admitió el Jedi - Pero estoy seguro que sin importar su edad, ella siempre se verá hermosa.

El droide de inmediato buscó entre sus archivos más recientes y reprodujo el holovídeo de la primera vez que vio Mara después de haberse quedado en estado de baja recarga por 6 años.

La mujer ya no tan pelirroja se encontraba recostada en una camilla, giró su cabeza para ver al droide y le sonrió, el holovídeo finalizó.

Luke se quedó estático, una lágrima traicionera bajó por su mejilla y le siguieron otras más, un nudo se formó en su garganta y la culpa de haber dejado a su esposa lo carcomió.

R2-D2 se dio cuenta que había hecho mal en intentar convencer a su amo de volver, sólo le había recordado su dolor.

- Reprodúcelo otra vez - pidió el anciano.

R2 obedeció con dudas a su amo, el Jedi se estaba haciendo daño a sí mismo.

El holovídeo se volvió a reproducir.

- Detente - ordenó Luke dejando congelada la imagen de Mara Jade sonriendo débilmente hacia el droide.

El Jedi pudo apreciar los cambios de su esposa, se veía más delgada, su hermoso cabello rojo ahora tenía más canas, su rostro mostraba nuevas arrugas, pero seguía siendo la más hermosa ante sus ojos.

Luke no lo resistió y rompió en llanto, entre sollozos pidió perdón por haberla dejado, porque él jamás lo hubiera hecho si no tuviera un buen motivo, y sabía que cuando revelara lo que hizo, ni Leia, ni Mara, ni Rey lo perdonarían.


La búsqueda de Rey se vio interrumpida por su curiosidad de ver las olas ¿cuándo fue la última vez que vio un océano?. Olvidó las frutas y fue hasta las orillas de la isla en donde había una caverna de piedra, estuvo tentada a entrar pero unas gotas mojaron su espalda, las olas eran muy fuerte, vio unos cuantos porgs nadando felizmente y sonrió, se veían muy tiernos.

Sin duda volvería otro día, por desgracia Rey nunca tuvo una buena habilidad para nadar y menos con olas tan fuertes. Volvió a la aldea encontrándose con una especie que sólo vio en libros, Luke le había enseñado muy bien, eran las Lanais.

Una de ellas la vio y preguntó quién era.

- Soy Rey Skywalker, soy la... hija del maestro Luke - respondió.

Casi todas miraron en dirección a la cabaña del anciano, no sabían que el ermitaño tenía una hija.

- Espero que no les moleste, sólo vine por mi padre, tengo un compañero pero nos quedaremos en nuestra nave - avisó la Jedi.

La humilde Lanai fijó su vista en el sable de Rey y lo señaló.

- Oh ¿esto? - preguntó la Jedi tomando su sable - Es mío, lo construí hace muchos años.

Ella le pidió encenderlo, Rey confundida la obedeció dejando ver la hoja amarilla del sable.

Todas las Lanais de inmediato soltaron un grito de júbilo. Le ofrecieron una cabaña a Rey y a Chewie pero el wookiee se negó a aceptarlo, prefirió quedarse vigilando la nave en caso de recibir algún mensaje de la Resistencia. Rey aceptó la cabaña, iba a estar cerca de su padre hasta convencerlo de que debía volver.

Pero Luke se había encerrado en su propia cabaña después de haber hablado con R2, y no había salido desde entonces, ni siquiera para comer.

La noche llegó bastante rápido y Rey apenas había comido un tazón de sopa que le ofrecieron las Lanais, pero no era suficiente, y la sopa no tenía un buen sabor.

Chewie le ofreció... ¿un porg cocido?.

- No gracias, no tengo hambre - mintió la Jedi - De hecho, creo que... - fingió un bostezo - Voy a ir a dormir, ya es muy tarde.

El wookiee le creyó y se despidió, Rey le rezó a la Fuerza para que su amigo no se comiera esos porgs, eran demasiado lindos para ser comidos.

Su cabaña era muy cómoda, tenía todo lo necesario, una cama y leña para la chimenea, esto le recordó a sus tiempos en la academia con Luke, Mara y... Ben.

- Mi pequeño Benny... - susurró la Jedi - Nunca me di cuenta de lo gracioso que se oye eso.

Pero entonces recordó las palabras de su madre. De inmediato negó con la cabeza, era muy raro saber que su padawan había desarrollado sentimientos por ella. Nunca debió darle tanta atención, pero no podía evitarlo, Ben era su niño adorado, y ella sin quererlo lo llevó al Lado Oscuro.

Rey se quedó dormida pensando en sus tiempos de la academia, los jóvenes que eran alumnos de Luke, el entrenamiento con Ben, el día de su boda y después... la destrucción del templo.

La Jedi despertó de una horrible pesadilla, las imágenes eran muy aterradoras, el recordar la muerte de los padawans era muy doloroso, y siempre se preguntó qué hubiera pasado si ese día ella no hubiera viajado a Chandrila para su luna de miel ¿ellos seguirían con vida? ¿Ben no hubiera caído al Lado Oscuro? ¿Mara nunca habría entrado en estado de coma? ¿Luke nunca se hubiera ido?.

- O quizás yo también estuviera muerta - ese último pensamiento lo dijo en voz alta mientras se sentaba en la cama.

Aún tenía la misma ropa de ayer, había olvidado el resto de sus cosas en el Halcón Milenario.

Acomodó su cabello un poco y frotó sus ojos, estaba lista para ir a molestar otra vez a Luke.

- ¿Y mi sable? - se preguntó a sí misma dándose cuenta que al lado de la cama sólo se encontraba su blaster, cortesía de Poe.

Fijó su vista en el bolso de tela cerca de la puerta, ya lo había recordado, lo guardó dentro para evitar que algún porg entrara por la noche y jugara con éste ya que los animalitos eran muy curiosos.

Y hablando de porgs curiosos.

- Oh... - Rey miró sus pies, justo allí se encontraba un porg jugando con sus botas - ¿Qué haces aquí pequeño? - preguntó con un tono delicado.

Pero en ese momento, el porg salió aleteando sus alas intentando elevarse, al parecer no era un buen volador.

- Rey - ella lo escuchó.

La Jedi alzó la mirada sin poder creerlo, sus latidos estaban muy acelerados y casi podía decir que estaba asustada de la persona frente a ella.


Kylo estaba cansado, herido en el ego por su propio maestro Snoke. El Líder Supremo lo había torturado después de su recuperación, echándole en cara que si no era capaz de vencer a Rey Skywalker, entonces tampoco podría vencer a Luke.

"Fuiste débil"

Esas fueron las palabras que Snoke le dijo, pero él prometió que no lo sería nunca más. Y con cada tortura, Ben Solo era escondido siendo reemplazado por un monstruo con máscara llamado Kylo Ren. Pero ya no quería esconderse, debía decidirse de una vez por todas, estaba harto de tener momentos de conflictos.

Y por eso destruyó su máscara, su rostro ahora le pertenece a Kylo Ren y a nadie más que Kylo Ren. Ben Solo murió.

Pero aún quedaba esa cicatriz, un recordatorio de Rey.

El droide médico le había dicho que era un corte que tardaría mucho tiempo en cicatrizar, y había encargado a dos droides para ayudarlo a cerrar la herida y hacerla lo menos notoria posible.

El proceso duraba cierto tiempo pero Kylo no era un hombre impaciente, incluso llegó a pensar en destruir a los droides por diversión o simplemente para aliviar su estrés.

Pero aquellos droides eran muy afortunados, pues en ese momento, se comenzó a formar una conexión de la Fuerza, pero Kylo no lo sabía.

- Deténganse - les ordenó a los droides y miró hacia todos lados confundido, podía sentir la firma de Rey muy cerca ¿acaso ella se encontraba en el Supremacy? Eso era imposible, no pudo haber pasado por el riguroso sistema de seguridad, o quizás sí, ella era un Jedi poderosa después de todo - ¿En dónde estás? - pensó.

Y de imprevisto, la vio frente a él.

- ¿Qué haces aquí pequeño? - la escuchó decir con la mirada baja.

¿Acaso lo había llamado pequeño? ¿Se estaba haciendo la burla de él?.

- Rey - la nombró.

La Jedi alzó la mirada lentamente hasta dejar ver su adorable rostro por completo. Sus ojos reflejaban determinación, y sin esperarlo, Rey tomó su blaster y le disparó.

Kylo se sobresaltó creyendo estar herido, analizó su cuerpo rápidamente y se dio cuenta que el blaster no le había hecho ningún daño, pero eso era casi imposible, Rey no pude haber fallado en el tiro a tan corta distancia.

- ¿Rey? - la llamó dándose cuenta que ella ya no estaba en la habitación. Pensó que había escapado y de inmediato fue a seguirla por los pasillos, no era posible que nadie en la nave haya notado la presencia de la Jedi y quizás los rebeldes también se habían infiltrado.

Pero en los pasillos no había nadie, y otra vez sintió ese tirón en la Fuerza, y dándose media vuelta la vio frente a él.

- Me darás la ubicación de Skywalker - dijo extendiendo su mano hacia ella para congelarla y ver su mente.

Pero había algo extraño, no podía hacerlo.

Entonces lo entendió, ella no estaba frente a él realmente ¿acaso Rey era tan poderosa que podía proyectarse a miles de años luz? Nunca creyó que su antigua maestra pudiera hacerlo, era un conocimiento muy avanzado.

- ¿Cómo haces esto? - preguntó en voz baja sin poder creerlo, pero fue interrumpido por Rey.

- Déjame en paz, no me atormentes de esa forma - reclamó la Jedi.

Entonces lo entendió, ella no lo estaba haciendo, el esfuerzo sería demasiado y la destruiría. Y Rey no era tan tonta como para proyectarse a través de la Fuerza y después morir.

- Tú no lo estás haciendo - confirmó Ren - ¿Puedes ver mi entorno? Yo no veo el tuyo.

- Desaparece - le exigió.

- Sólo a ti - completó Kylo.

- Sea lo que sea esto, quiero que desaparezcas - repitió la Jedi.

- ¿Tanta repulsión te da verme? - preguntó el Caballero de Ren.

- Así es - contestó Rey sin pensar.

- Esta cicatriz - señaló - Fue culpa tuya.

- Y no me arrepiento - atacó la Jedi.

- Pudiste matarme... ¿por qué no lo hiciste? - preguntó Ren.

Rey se quedó callada ante esa pregunta.

- ¿Por qué? - insistió el Caballero de Ren.

- Porque fui débil - contestó la Jedi sorprendiendo a Kylo - Yo... - intentó explicar pero fue interrumpida por otra voz.


- ¿Qué fue lo que pasó? - preguntó el anciano viendo el extraño comportamiento de la castaña.

Rey se sorprendió de ver que Kylo Ren se desvaneció frente a sus ojos sin poder terminar de hablar. Finalmente reaccionó y dio media vuelta hacia su cabaña, tenía un gran agujero entre las piedra y las Lanais estaban muy molestas.

- Yo... lo siento - se disculpó la Jedi - Pero... - vio a un lado al pequeño porg que antes había estado en la cabaña, pensó en culparlo pero entonces vio sus tiernos ojos suplicantes - Fue mi culpa, mi blaster se disparó cuando lo limpiaba.

Luke la miró detenidamente, su hija no era tan tonta como para dejar que su blaster se dispare por sí solo, la Jedi estaba ocultando algo y él lo descubriría.


Muy pronto se viene más Reylo y GingerRose.