Pov. Obito
Luego de nuestra rápida huída, Shin sugirió que nos dirigiéramos al único lugar donde la policía no tendría pistas nuestras.
Allí, están todas y cada una de las pruebas que nos comprometen como organización.
—Sai, te felicito por el trabajo realizado en el estacionamiento—exclamé.
—Gracias señor. Simplemente cumplía mi rol—respondió con humildad.
—Lo sé. Cuando acabemos con este asunto, te recompensaré. Ahora, quiero que te encargues de este tipo.
Apenas me dejen resguardado en algún lugar, irás a "limpiarlo"—Busqué en mi celular y le mostré una imagen.
El muchacho observó detenidamente su rostro y agregó:
—¿Cuáles son las órdenes?
—Quiero que lo mates. Él es una piedra en mi camino y debemos patearla.
Enfoqué mi vista hacia el paisaje.
El tráfico estaba despejado y fue acertado tomar la avenida principal.
Al parecer, no tuvieron el tiempo suficiente para perseguirnos...
Pov. Temari
—Buenos días señorita—un hombre de extraño aspecto traía el desayuno.
—Hola...emm ¿Y la joven que siempre está aquí?
—Ella se está encargando de la inauguración del shopping—respondió mientras servía el café—. Era imprescindible que la imagen de la señora Temari estuviera allí.
Ahora entiendo...
¡Realmente buscaba suplantarme!
—Necesito ir al baño.
—Lo siento. El señor Tobi me ordenó que sólo le acercara un balde para que pueda hacer sus necesidades.
—¡¡ESTO ES INHUMANO!! ¿Dónde mierda está Obito ahora?
—Perdóneme señorita... sólo hago mi trabajo—agachó la cabeza.
Respiré profundamente antes de continuar.
—Perdoname vos a mí. Me trataste bastante bien a comparación de la otra.
—Es que la señorita Kon es así...
—Por cierto... ¿Cómo te llamás?
—Soy Tenzou.
—Gracias por tener un poquito de amabilidad hacia mí.
Se sonroja y responde:
—No crea que me gusta hacer esto, sólo que no tuve otra opción...
—Entiendo... ¿Podrás quitarme al menos uno de los amarres? Podés vigilarme para que veas que no haré nada.
—Está bien... pero sólo un momento. El señor puede llegar en cualquier momento.
Sentí alivio.
El hombre soltó una de las manos y mi sangre volvía a circular.
Tomé el café que me brindó y arreglé mi cabello como pude.
—Ya estoy, Tenzou.
—Bien—se acercó y la amarró nuevamente. Esta vez, no estaba apretado—. Haré como que no sé nada.
Esbocé una sonrisa pero el momento fue violentamente interrumpido.
—¿Qué es eso?—Exclamó Tenzou, preocupado.
Salió de la habitación y se oían varias voces.
Luego, abrieron la puerta y a los gritos, empezaron a desatarme.
—Obito, ¿Qué significa todo esto? ¿Por qué me tenés secuestrada? ¿Por qué me abandonaste así?
—Ya, callate—respondió mientras soltaba mis pies.
—RESPONDEME.
—PREFERISTE ELEGIR AL IDIOTA DE TU VECINO, ¿QUÉ QUERÍAS QUE HICIERA? ¿UNA FIESTA?
Lo miré fijamente. Era lógico que lo tomaría mal pero no imaginé que fuera capaz de esto.
—Shin, ocupate de ella—ordenó.
Un joven de tez clara, casi pálida, ingresó al lugar y me colocó unas esposas para evitar que escapara.
Eso sería imposible. No tenía fuerzas y la esperanza de salir de ese pozo, se esfumaba con el correr de las horas.
—¿Qué haremos con ella?—consultó otro de los muchachos presentes.
—Sai, tengo un mejor plan para esto.
Pov. Shikamaru
Ha presentado pruebas de las lesiones y demuestran que efectivamente sos el autor del hecho...
Lo siento Shikamaru. Deberás entregarme tu placa y tu arma reglamentaria. Quedarás en suspenso hasta demostrar tu inocencia.
El caso Uchiha será llevado a cabo por uno de los muchachos.
—Es raro en vos que estés tan disperso en pleno operativo... —recalcó Ino.
—¿Cómo no va a estar distraído si estuvo a punto de atrapar a Obito Uchiha?—respondió Konohamaru, quién se encontraba al volante.
—No se preocupen. Estoy recordando algunas palabras de Guy.
—Ese viejo.. realmente está mal de la cabeza al dejarte afuera de la agencia—bufó la rubia.
—Sólo hacía su trabajo, Ino. Era de esperar que tomara cartas en el asunto.
—No te hagas el humilde, Shikamaru. Ayer, se presentó a declarar el médico legista que atendió a esa chica. ¿Y qué creés?
—No me salgas con adivinanzas... —Respondí fastidiado.
—Declaró que fue extorsionado por la familia de ella. Al no cumplir con lo que habían pactado, él decidió delatarla.
Estaba sorprendido. Realmente no esperaba que las cosas tomaran un rumbo distinto. Eso logró motivarme de cierto modo...
—¿Cómo supiste eso?
—Pues... ¿No dijiste que antes de ser agentes, éramos compañeros? Estoy agradecida de haberte apoyado desde el principio.
—Shikamaru. Nosotros habíamos oído tu conversación con Guy y estábamos seguros que eras inocente. Por eso te buscamos. Él me había dejado a cargo del caso, pero no era justo que te quedaras afuera. No después de haber conseguido tanta información junto a Sai—exclamó el muchacho.
Podía observar sus miradas de admiración y orgullo. Contaba con el apoyo de mis compañeros de equipo.
—Chicos... hay algo más detrás de lo de Obito Uchiha—capté rápidamente su atención.
—¿A qué te referís?—preguntó Ino, desconcertada ante mi frase.
—Es acerca de su mujer. No con la que estuvo casado, sino la otra...
—¿La que estaba en el evento?—inquirió el muchacho, mirándolos a través del espejo retrovisor del auto.
—No, esa no era ella. Temari está en algún lugar, privada de su libertad.
Durante mi investigación en su edificio, cometí una imprudencia y terminé enamorándome de ella... —aclaré avergonzado.
Ino no quitaba su vista de encima. Al terminar de confesarles mi secreto, tomó mis manos y dijo:
—No te preocupes... la traeremos a casa. Enfocate en tu objetivo y nosotros nos encargaremos de ella—sonrió, brindándome seguridad.
—Gracias Ino. Se las confiaré a ustedes...
El vehículo comenzó a bajar su velocidad.
El punto que nos toca investigar, es el viejo galpón.
El destino está cerca y tengo la esperanza de encontrarte, Temari.
Sólo...
Esperame un poquito más. Sé que sos fuerte y podrás aguardar hasta que lleguemos.
—Shikamaru—su voz me sacó de mis cavilaciones—. Todo saldrá bien—revolvió mi cabello.
—Gracias Ino—la herida comenzaba a molestarme. Tal vez, el efecto del calmante se estaba yendo.
Minutos más tarde...
Al llegar al sitio, observamos huellas de dos vehículos.
Uno de ellos coincidía con la que huyó Obito junto a Sai.
El radio comenzó a vibrar.
—Nara...
—Shikamaru, estamos en el punto norte. No hay indicios de que hayan pasado por aquí. Los perros no detectan su aroma siquiera.
—Entonces el resultado es negativo. Gracias Kurenai.
Suspiré. Uno de los lugares ya ha sido descartado.
Nos encontrábamos tras un gran container oxidado frente al escondite.
Ino subió junto con su arma, preparándose para una emboscada.
Konohamaru estaba intranquilo pero, a la vez, motivado al tener una oportunidad de atrapar al criminal más buscado de la ciudad.
Nuevamente me llamaban.
—Nara...
—Soy Shizune. Tuvimos un percance en el lado sur y nos atrasamos un poco para llegar al este. Ahora estamos todos reunidos y no hay pistas de que hayan venido a este sitio.
—¿Qué tipo de percance tuvieron?—ajusté el audífono.
—Los pandilleros. Nos cortaron el paso y amenazaron a todos los hombres, preguntando por... —el silencio me inquietaba.
—¿Por quién preguntaban?
—Por vos, Shikamaru. Están buscándote vivo o muerto.
Tomé aire. Al parecer, Obito ya conoce mi identidad y mandó a pedir mi cabeza.
Apreté con furia mis puños y respondí:
—Gracias Shizune. Vengan inmediatamente a la zona oeste. Ellos estarán aquí.
—De inmediato...
Guardé el comunicador y me coloqué el casco. Ajusté un poco más el chaleco y caminé en dirección a Konohamaru.
Él me miraba fijamente.
—¿Estás preparado para luchar a mi lado?
El joven rió y respondió:
—Nunca tuve tanta adrenalina como ahora. Creo que hoy será inolvidable...
—Me agrada tu optimismo—guiñé.
Ambos preparamos nuestras armas y antes de sumergirnos en el infierno, exclamé:
—Ino... confío plenamente en vos. Pronto llegarán los refuerzos. Mientras tanto, no pierdas de vista esta entrada.
—¡Por supuesto, capitán! —reverenció como en la milicia.
Inhalé. Estaba listo para completar mi misión y rescatar a mi amada.
—Adelante, Konohamaru.
