capitulo 34
Después de vestir y peinar a keldeo, rarity lo hizo verse en frente de un espejo para que pudiera ver que tan buen trabajo había hecho con él, era un traje que parecía hecho para un pony de la alta sociedad.
-gracias por la ropa- dijo keldeo mientras movía los hombros acomodándose el traje- ahora solo necesito dirigirme con la princesa celestia.
-por supuesto...ella generalmente se encuentra en su palacio en canterlot, subiendo la montaña, llegarías en poco tiempo si tomas el ferrocarril.
-que!? Yo acabo de regresar de ahí y no la he encontrado- keldeo se molestó puesto que dejo que ella lo trajera hasta su casa solo para usar su tiempo en arreglos que no quería. -yo quiero saber dónde está ella ahora! ¡No la he encontrado en ningún lugar!
-En serio? Pues la última ves que la vi no dijo a donde iba, solo salió con mi amiga twilight... debe estar ocupada ya que equestria está pasando actualmente por... unas circunstancias poco comunes- dijo un tanto preocupada, se dirigió a la ventana para confirmar que aún era de noche, sabía que algo no estaba marchando correctamente con las princesas.
"he perdido tiempo" pensaron ambos, rarity debía reunirse con starlight en el castillo de twilight y keldeo se dio cuenta que ella le dio información totalmente inútil. Rarity estaba angustiada, pero keldeo estaba comenzando a molestarse.
-entonces será mejor que ya me vaya- dijo el pokemon mientras bajaba las escaleras, se notaba que estaba disgustado. "tanto tiempo para nada".
-sí, claro, yo también debo irme.
Al salir de la boutique, rarity le pidió que tratara con cuidado la ropa que le había dado y no la arrugara demasiado ya que le quedaba muy bien, a lo cual keldeo respondió muy secamente.
Al poco tiempo de caminar, nuestro pokemon se dio cuenta que no tenía un rumbo y que solo estaba yendo en círculos, no sabía con quién más acudir y se había quedado sin opciones.
"si ella dijo que sabía más sobre celestia y que era más cercana entonces no tiene sentido que valla de regreso a ver esa pokemon morada (starlight)… pero entonces, que hago?"
Camino hacia los ponys y uno a uno se puso a preguntar donde se encontraba la princesa celestia, siguió y siguió por unos minutos, después de preguntarle a 20 ponys seguidos comenzó a frustrarse, pensó en su misión, que debía rescatar a los demás pokemon, que debía regresar a teselia.
Keldeo cambio su pregunta y busco si alguien sabía que tan lejos se encontraba la región de teselia, pero aún seguía sin obtener respuestas, nadie sabía de esa región, poco a poco estaba enojándose, frustrándose, a desesperarse de no poder obtener una respuesta, a que nadie pudiera ayudarlo en su camino de volver a casa, poco a poco creía y temía que, si encontraba a la princesa celestia, esta no pudiera ayudarlo en nada y lo que es peor, encerrarlo por haber atacado a sus guardias en su castillo.
Todos los ponys estaban mirándolo y poco a poco empezaban a alejarse de ese extraño forastero, estaba armando un alboroto; fue cuando aún seguía insistiendo hasta el punto en que parecía ser hostigamiento y fue ahí donde otros ponys otros ponys trataron de detenerlo, algunos hasta creían que no estaba bien de la cabeza al decir que buscaba un lugar que según ellos no existía y que era todo invención suya.
"no puede ser, en donde estoy? Realmente ya no estoy en..." keldeo no podía terminar la oración, no quería aceptarlo, no quería ni pensar que ya no estaba en su mundo aun con todas las evidencias; todo era realmente extraño, cambio su pregunta.
-alguien conoce a mis maestros? A virizion, cobalion y terraquion?
Los ponys seguían negando conocer a esos tres y empezaron a preocuparse, algunos querían llevarlo con las autoridades ya que pensaban que podría ser peligroso, otros opinaban que sería mejor llevarlo al nosocomio, creían que se había escapado del centro psiquiátrico.
Era desesperante, keldeo estaba rodeado y todos opinaban que estaba completamente perdido, la cabeza comenzaba a dolerle, el ambiente se ponía cada vez más tenso, no pudo más e hizo una última pregunta, una que quería hacer ya hace un tiempo.
-alguien sabe dónde están los humanos?!.
-...quienes?- respondieron casi todos al mismo tiempo, al tener esa respuesta la cabeza le dio vueltas, ya era algo innegable, ya no estaba en su mundo. "que pasara con ellos ahora que no estoy a su lado?"
Un pony terrestre lo tomo del hombro- ya es suficiente amigo, estas más loco que una cabra.
-suéltame!- dijo keldeo, respondió fuertemente quitándoselo de encima, cosa que no gusto para nada a nadie, fue entonces cuando ya varios ponys terrestres intentaron atraparlo entre todos, cosa que tampoco le agradaba a keldeo que solo hizo que se molestara más, aunque no usaba sus ataques, con sus movimientos lograba apenas escaparse de todos, fue entonces cuando los unicornios usaron su magia para paralizarlo, algo relativamente fácil; no obstante keldeo sabía que debía hacer, uso su ataque de hidro bomba disparando desde sus casco con el fin de impulsarse hacia arriba y así alejarse de su rango, los unicornios mostraban dificultades para detenerlo, disparaba agua a mucha presión, era como tratar de detener a un cohete despegar, poco a poco dejaron de hacer el hechizo por cansancio y lo soltaron, keldeo salió disparado hacia los cielos, apenas se percató que lo soltaron dejo de lanzar su ataque, no obstante para cuando eso paso había ganado mucho impulso y mucha altura, podía verlo casi todo desde los cielos, durante ese breve instante miro el pueblo, "soy un completo idiota, como no quise darme cuenta?" estaba prácticamente resignado, pensó en sus maestros, en los demás pokemon que confiaban en él, en la promesa que de llegaría lo más rápido posible.
Estando triste cerro los ojos y simplemente se dejó caer en dirección adentro del bosque everfree; al poco tiempo de este sucedo una alarma sonó en el cuerno de starlight, quien estaba con pinkie en el estanque espejo.
-oh no, no puede ser- preocupada starlight le dijo a pinkie que debían regresar al pueblo rápido.
-que es lo que pasa con tu cuerno?- pinkie no dejaba de mirarlo.
-es el hechizo que twilight hizo alrededor del ponyville, algo muy peligroso acaba de entrar en los límites del pueblo.
