¡HOLA CHICAS! AQUÍ ESTOY DE NUEVO POR SI ME EXTRAÑARON. SE QUE LAS DEJE CON GANAS DE LEER MÁS ASI QUE AQUÍ ESTA LA CONTINUACIÓN.
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Sin dejar de besarla una de sus manos fue a la perilla de la puerta girándola. Cuando la puerta estuvo abierta, se separo de ella por un momento y se agacho lo suficiente para llevarla en sus brazos. Era como una pareja recién casada en su noche de bodas.- Ella soltó una pequeña risa de nerviosismo pero tan pronto como él la cargo en sus brazos y le mirara con esos ojos azules color del cielo, se sintió la mujer más segura del mundo. Cerró la puerta con uno de sus pies, no podía dejar de mirarla, era tan hermosa con ese color en sus mejillas.
La soltó con mucho cuidado frente a la cama acerco una mano acariciando el rostro de su amada, era evidente que para ella esto era nuevo. No hacía falta preguntas para saber que su pecosa era virgen y que debía tener cuidado con ella.
- Linda, ¿Estás segura que quieres hacer esto? Yo quiero que esto sea inolvidable y especial para ti.
- ¿Si te digo que no te detendrás?
- Aunque me cueste mucho, lo haría. No quiero lastimarte.
Para Candy escuchar eso fue suficiente, se puso de puntillas y con sus brazos alrededor de su cuello lo atrajo a sus labios. Él la tomo de la cintura y tomo el control del beso, sus labios eran como probar la fruta del huerto prohibido. Su boca abandono los labios de su pecosa y estos bajaron a su cuello donde la lamia y succionaba, sentía tan cerca su cuerpo debido a que solo traía un camisón de dormir y este solo era cubierto por un albornoz. Sus manos empezaron a acariciarla, primero tocándole la cintura luego una de ellas subió lentamente hasta sentir su pecho, era tan suave.
- ¡Ah! Ella soltó un gemido en su boca.
Él siguió acariciando su pecho a través de la tela. Con la otra mano fue a desatarle el albornoz cayendo esta a sus pies dejándola solo en camisón. Continúo besándola en los labios.
- Me encantas… Dijo él en un susurro.
- Y tú a mí. Dijo ella.
En un momento ambos estaban sobre la cama. Terry estaba sobre ella acariciándole la cintura y besando su cuello.
- Mmm T-Te…
- Si, preciosa… di mi nombre.
- Terry…
Bajo de su cuello a su clavícula succionando aquella zona, hasta dejar una pequeña mancha.
- ¡Ah! Terry…
Él se incorporo levemente sobre ella y se fue quitando la camisa hasta quedar desnudo de la cintura para arriba. Se alejo un poco más hasta estar frente a las piernas de su pecosa.
- Te-Terry ¿Qué estas… haciendo? Dijo ella sonrojada hasta las orejas cuando él empezó a besarle los pies subiendo por sus pantorrillas le levanto la pierna sobre su hombro haciendo con esto que el camisón de Candy se resbalara y mostrara más, siguió besando sus rodillas y deteniéndose en sus muslos sin poder aguantar empezó a succionar su muslo dejándole otra mancha. Alzo la vista y la miro directo a los ojos.
Ella traía las mejillas sonrojadas, su cabello estaba suelto sobre la cama e intentaba taparse la boca evitando gemir.
Aquella imagen de ella lo excito aún más, su pantalón le estaba apretando mucho en aquella parte de su anatomía que moría por hundirse en ella pero no iba a ser egoísta, haría todo lo posible para que ella lo disfrutara tanto como él.
- No te cohíbas, hermosa. Dijo él apartándole la mano de la boca.
- Podrían oírme.
- Nadie escuchara, esta habitación es amplia así que todos tus gritos y gemidos serán solo para mí.
Él continúo besando la otra pierna, escuchando cada vez más los gemidos de su pecosa. Estuvo así por unos minutos hasta que…
- Quiero verte más, dijo besando sus labios. Ella se incorporo levemente quitándose el camisón mientras Terry la miraba anonadado. Pronto Candy estuvo completamente desnuda sobre la cama.
- Hermosa… totalmente hermosa. La imagen de su pecosa era la de una diosa, si su belleza era inigualable, su cuerpo era totalmente perfecto. Se moría por probar eso botones rosados en sus pechos.
Se acerco nuevamente a ella e hizo algo que a ella le sorprendió pero le gustaba mucho. Él tomo uno de sus pechos en sus labios y empezó a succionar mientras que su otra mano apretaba el otro pecho.
- ¡Ah! Mmm Terry… Me siento rara.
- Él se detuvo por un instante. ¿Rara? Pregunto.
- Me siento… Le costaba hablar era muy vergonzoso.- Me siento mojada ahí abajo.
- Oh, cariño eso es normal, eso quiere decir que lo estas disfrutando.
- Ella sonrió para luego preguntar.- Tú… ¿tú también lo disfrutas?
- Por supuesto que sí, así me siento. Terry tomo la mano de Candy y la llevo a su entrepierna.
- Eh…eso es…
- Así me tienes, preciosa.
- Yo… ¿puedo verlo?
- Claro que si preciosa lo podrás ver pero si yo me quito el pantalón ¿sabes lo que significa?
- Ella asintió.
Tras besar sus pechos bajo a su vientre dejando una línea húmeda por donde había lamido. Entonces llego hasta su centro de feminidad donde empezó a dejar besos suaves. Ella automáticamente intento cerrar las piernas.
- Tranquila, preciosa ¿confías en mí?
- Ella entonces asintió con una sonrisa. Terry poco a poco fue cambiando los besos y empezaba a lamer aquella zona.
- ¡Ah!
- Si, hermosa no te contengas.
- T-Terry yo… creo que voy a... ¡Ahhh!
- Si cariño, tú primer orgasmo solo para mí. Dijo él.
Entonces él se puso de pie y comenzó a desabrocharse el pantalón ante la mirada perpleja de Candy. Cuando lo vio desnudo se avergonzó de que él la descubriera viendo aquella parte grande que palpitaba por ella.
- Tranquila preciosa, no temas. Se acerco nuevamente dejándole un beso en los labios.- Quisiera evitar que te doliera, así que dime si estoy siendo muy rudo.
- Ella le devolvió el beso.- Confió en ti.
Se acomodo entre sus piernas colocando su vara en la entrada del centro de la feminidad de su pecosa. Con sumo cuidado fue ingresando la punta de su masculinidad.
- ¡Ah!
- ¿Te hago daño? Pregunto preocupado, cuando la escucho gritar.
- No, solo me dolió un poco, sigue por favor.
Él continúo empujando con delicadeza pero noto que esto le hacía más daño a ella. Si continuaba haciéndolo de esa manera no entraría nunca y el dolor seria más largo para ella. La beso en los labios y mientras lo hacía aprovecho su humedad y la penetro en un solo movimiento.
Ella le mordió los labios sin querer.
- Perdóname pero no podía hacerlo de otro modo. ¿Te hice mucho daño?
- Ella sonrió y negó con la cabeza.
Se quedo inmóvil durante un momento hasta que ella pudiera adaptarse a su invasión y entonces comenzó a moverse lentamente.
- Terry… si quieres puedes moverte un poco más.
Él comenzó a moverse con un poco más de velocidad y sentía que estaba en la gloria, ella era tan estrecha sentía como su miembro era apretado por las paredes de ella.
- ¡Ah… Terry! Mmm
- ¿Te gusta, hermosa?
- Si… esto me gusta. ¿Y a ti?
- ¿Gustarme? Siento que podría morir ahora.
- No digas eso, no podría soportar eso.
- No te preocupes, querida jamás te dejare. Ni te dejare ir.
Continuo besándola mientras se movía dentro de ella, continuo así durante largo momento hasta que sintió como su pecosa empezaba a contraerse.
- Terry… Mi amor otra vez creo que me voy a…
- Yo también cariño… estoy a punto de…
Sintió como su miembro fue apretado mucho más por las paredes de su pecosa hasta que escucho el grito de placer de ella y en ese preciso instante él se derramo en su interior. Ambos se abrazaron él le empezó a besar la frente.
- Te amo.
- Oh Terry amor mío, yo también te amo.
- Eres mía prométeme que así siempre será. Dijo él.
- Claro que si mi amor.
- Jamás te vayas por favor, no importa lo que yo diga, sé que soy un celoso pero no podría vivir sin ti. No te vuelvas a ir.
- Lo prometo.
Se quedaron abrazados durante varios minutos sintiendo el calor de sus cuerpos cuando de pronto Terry la miro a los ojos y tomando su mano entre sus dedos dijo.
- Se mi esposa.
- Estaba sorprendida, no esperaba que le dijera aquello en ese momento pero debía admitir que eso era lo que siempre había soñado.- Terry, amor mío por supuesto que seré tu esposa.
- Él sonrió y saco algo de su mesa de noche.
- Candy vio una pequeña caja y entonces Terry la abrió y se lo entrego a ella.- Pero ¿Cómo?
- Eso era de mi madre, quiero que sea tuyo ahora. Tomo el anillo entre sus dedos.
- Candy extendió los dedos y él le coloco el anillo en señal de su compromiso.
- Te amo tanto. Dijo él empezando a besarle los labios cayendo nuevamente en los placeres del amor.
Continuará…
Feliz Martes chicas... nos leemos la otra semana.
