La noche estaba aún muy joven para pensar en terminar todo en ese instante.
El bar apenas comenzaba a levantar sus ánimos hasta alcanzar la gloria a altas horas de la madrugada.
La ronda de alcohol había comenzado y una de las atracciones principales del lugar era el concurso de Karaoke.
Sakura solía frecuentarlo. De hecho, habían salido varias veces con Naruto y ganaban el concurso que, como premio, les daban alcohol gratuito en lo que restaba de la jornada.
—Ay Naruto... —expresaba Sakura, mostrando un atisbo de alegría en proceso de ebriedad— La vida es una completa porquería, realmente—apoyó su pequeño vaso de whisky sobre la mesa, casi tan fuerte que pudo haberlo roto.
El rubio trataba de no embriagarse demasiado. Conocía a la Haruno y si él no era capaz de mantenerse en pie al final de la noche, ninguno podría volver a su casa.
Bueno, Naruto estaba instalado en la residencia Nara y no recordaba dónde podría encontrarse su casa de tantas veces que huía de él.
Por otro lado, la vida acestaba fuertes puñaladas al corazón malherido de la pelirrosa.
Siempre fue una mujer que eligió mal a sus amores, pero jamás tuvo un problema de tal magnitud como en ese entonces.
—La vida te hace tomar malas decisiones y es muy probable que no se pueda volver atrás—exclamó Naruto, tomando ligeros sorbos de su vino espumante.
Sakura lo miraba con su cabeza ladeada. Era la primera vez que el rubio hablaba tan serio y con frases tan profundas.
—Cambiaste mucho, amigo... —musitó la chica, posando la mano en la mejilla del Uzumaki.
Notaba que su preocupación era depositada en otro sitio, ya que no se ocupaba tanto de sí mismo como solía hacerlo.
Naruto, avergonzado, carraspeó y dio un largo sorbo para compensar sus tonterías.
La mano de Sakura era cálida y gentil. Ella seguía siendo igual.
—¿Qué decís, Saku? Sigo siendo el mismo tonto amigo que siempre amaste... —expresó bajo una amplia sonrisa que, segundos más tarde, se transformó en una expresión de pena y vergüenza.
Si, él siempre sería su amigo. De ser necesario, su hermano.
Todo lo que ella necesitase, él lo sería.
—Por eso te quiero tanto, tonto—respondió, con una pequeña y delicada sonrisa.
A decir verdad, ella quería olvidar. Su corazón estaba confundido y ofuscado.
—¿Qué te trajo a este basurero? —inquirió Naruto mientras se servía más vino.
—Pues, supongo que quería ver a mi Naruto, una vez más y tomar, riendo de nuestras desgracias... —acomodó un mechón de su cabello detrás de su oreja y continuó—A lo mejor, quería desahogarme y que me regañes, de ser necesario— aquella sonrisa fingida se había esfumado completamente, dando paso a una expresión de desasosiego y dolor.
Naruto la observaba de soslayo. Él se mostraba nervioso y por ese motivo no podía dejar de mover su pie izquierdo.
A su lado, la pelirrosa tenía una expresión dolorosa, pero trataba de ocultarla lo mejor posible.
Los participantes del karaoke hacían que el rubio tratara de arrancarse sus oídos.
Estaba impaciente.
—Te escucho, Saku... —expresó en un tono serio, haciendo reír a la chica.
Sakura suspiró y ordenó sus ideas lo mejor posible.
Necesitaba relatar de una manera escueta y precisa para que Naruto no se enredara.
—He descubierto que Sasuke me es infiel—comenzó diciendo y Naruto dirigió su mirada directamente hacia la Haruno. Ella había agachado la cabeza, ocultando sus lágrimas que amenazaban con salir.
—Sasuke, serás idiota... —llevó una mano hacia su cuero cabelludo y tiró de él.
Sakura lo observaba de reojo, humectó sus labios y continuó:
—Pero yo también lo fui—confesó y suspiró.
Naruto simplemente quedó estupefacto. Recordaba que, años atrás, Sakura tuvo otros problemas amorosos, en los que involucraba a Kakashi y Sasori, su primer amor.
—Podría decir que esto es un deja vú—Naruto dio un nuevo sorbo. Aunque se rehusaba a beber, las historias de amor lo enfadaban cuando no se podían desarrollar y se escudaba en el alcohol para escapar.
—Algo así... —espetó la pelirrosa, al borde de quedarse dormida sobre la mesa.
—Deberías pensar qué sería lo mejor. Si Sasuke te engaña y vos también, hay algo que realmente no está yendo bien—reflexionó el rubio observando cómo estaban preparando el escenario para el concurso de Karaoke.
—Por mí, ese idiota puede irse al mismísimo infierno—refunfuñó la Haruno, dando un nuevo sorbo a su bebida— ¡Definitivamente el amor no fue hecho para mí! —gritó y levantó sus brazos.
Decepcionado e impotente, Naruto sólo se limitó a escuchar.
En ese instante, las luces se apagaron y la música bajó rápidamente.
Los aplausos resonaron junto con la aclamación del público bajo el lema "campeones".
Naruto sentía la presión soplándole la nuca. Estaba algo mareado por el alcohol que comenzaba a tomar terreno en su cuerpo y su corazón palpitaba cada vez más rápido.
Por su parte, Sakura se encontraba con la cabeza apoyada sobre la mesa,resignada a que jamás podría ser feliz debido a sus malas decisiones.
—¡Bienvenidos a un nuevo concurso de Karaoke! —el animador se presentó en medio del escenario, luciendo un traje azul marino y un moño blanco.
El área de Karaoke se encontraba a un metro de altura del público.
En esa altura, podían divisar a las personas que se encontraban allí presentes.
Había dos pantallas, en las cuales les mostraba la letra y les indicaba cómo debían cantarla.
—Esta noche será diferente, sublime y muy romántico, ya que daremos inicio a una sección nueva— la gente se mostraba entusiasmada y atenta a la propuesta —. Hemos decidido que las parejas que subirán a este escenario, cantarán únicamente lo que el jurado seleccionará para ellos. Como una sutil desventaja —argumentaba con cierto sarcasmo—, es probable que la canción no la conozcan y deban improvisar.
Las personas se miraban unas a otras, inquietas por la nueva regla.
Naruto rogaba no ser llamado, dado la situación en la que ambos estaban física y anímicamente.
—¡Y para darle una cálida y bonita bienvenida, invito a que suban los tricampeones de los últimos concursos de Karaoke, Naruto y Sakura! —Las luces se encendieron encima de ellos, encandilando al Uzumaki y despertando a la Haruno.
—¡Ay, no jodan!—refunfuñó Naruto, escondiéndose tras una mueca que simulaba ser una sonrisa.
—¿Qué rayos? —la pelirrosa cubrió la intensidad lumínica con su mano.
—Debemos ir, ellos nos esperan—Naruto estiró su mano y Sakura quedó absorta en el brillo de sus ojos bajo esa luz.
Con delicadeza y sutileza, se aferró a su amigo y él la guió hasta el escenario.
Las personas aplaudían, silbaban y gritaban.
Esas cosas no las alcanzaba a oír Naruto, pero ella sí las escuchaba.
Naruto caminó lentamente entre las mesas, procurando no perder el equilibrio ni chocar con nada en el camino.
Sakura lo seguía y observaba el ambiente.
Sin embargo, una frase la desconcertó.
Al llegar, fueron recibidos por el animador, quien pidió un fuerte aplauso para ellos.
Naruto, quien al principio renegaba de subir, estaba contento de hacerlo. Sakura aún no mostraba ni un atisbo de felicidad.
Miró fijamente a su amigo, esperando algún tipo de respuesta. Él no la entendía.
Ambos soltaron sus manos y se ubicaron junto a las pantallas, sosteniendo el micrófono y haciendo las pruebas correspondientes.
El animador esperó a que estuviera todo bien y continuó diciendo: —Como sabrán, este dúo es imparable. Han cantado múltiples géneros musicales, dando todo en el escenario y hoy no será un día más.
Naruto oía atentamente las indicaciones. Sakura miraba un punto fijo en la nada misma, focalizando mentalmente a una persona.
—¡Por eso, para romper con todos los géneros que han hecho, les traeré esta pieza que deberán interpretar!
Sus pantallas se encendieron y allí apareció la canción en cuestión.
Sakura, con algunas lágrimas a punto de salir, leyó rápidamente la letra, reconociendo de quién se trataba.
Naruto, por otro lado, se mostraba nervioso. Era la canción que más escuchaba cuando se encontraba a solas. Con la que más se identificaba.
Naruto y Sakura se vieron rápidamente, buscando una pista y una salida. Una que ya no había...
—¡Música! —el animador abandonó el escenario, dejando sólo a los campeones.
Ambos tomaron sus micrófonos y esperaron el inicio instrumental para comenzar.
La guitarra tocaba una melodía triste a oídos del rubio. Recordaba sus noches de desvelo, en las cuales lloraba en silencio mientras pensaba cómo podría ayudar a sus amigos, olvidándose de sí mismo.
El rubio mantenía los ojos cerrados y Sakura lo observaba para continuar luego de él.
Respiró profundo y dejó que su corazón pisara ese escenario, adueñándose del público que anhelaba escucharlo.
—Qué más quieres de mí
Si el pasado está a prueba de tu amor.
Y no tengo el valor
De escapar para siempre del dolor.
Demasiado pedir
Que sigamos en esta hipocresía.
Cuánto tiempo más podré vivir
En la misma mentira —aquella estrofa había sido expresada de un modo tan doloroso que podían asumir cuán bien podía interpretar una canción.
Naruto se había alejado de la pantalla, abriendo sus ojos y caminando lentamente hacia el centro del escenario.
Giró su rostro, encontrándose con las orbes jade de su amiga, que estaba con la tristeza encerrada en su corazón.
—No, no vayas presumiendo, no.
Que me has robado el corazón
Y no me queda nada más.
Sí, prefiero ser el perdedor
Que te lo ha dado todo
Y no me queda nada más
No me queda más.
La mirada de Naruto se posó directamente en su amiga, quien se encontraba preparada para cantar su parte.
Tomó aire, dio unos pasos más hacia Naruto, quedando frente a él y se aferró al micrófono con fuerza.
—Ya no puedo seguir
Resistiendo esa extraña sensación
Que me hiela la piel
Como invierno fuera de estación—dirigiéndose a su amigo, continuó: —Tu mirada y la mía
Ignorándose en una lejanía
Todo pierde sentido
Y es mejor el vacío que el olvido—expresó casi susurrando.
Una extraña y bonita sensación recorría el cuerpo del rubio, quien se sentía feliz de cantar algo tan significativo para él.
—Yo prefiero dejarte partir
Que ser tu prisionero
Y no vayas por ahí
Diciendo ser la dueña de mis sentimientos.
El dueto de Naruto y Sakura era el preferido del público, quién acompañaba la canción con aplausos y otros seguían la letra.
El Uzumaki nuevamente tomó las riendas de la canción, elevando su tono y dejando sus propios sentimientos en ese escenario.
—No, no vayas presumiendo, no.
Que me has robado el corazón
Y no me queda nada más.
Sakura retomó el sendero, colocándose frente a su amigo, viéndose directamente a los ojos.
Ella notó en Naruto la misma tristeza que trataba de esconder.
—Si, prefiero ser el perdedor.
Que te lo ha dado todo
Y no le queda nada más.
Y sólo bastaban unos pocos minutos, para dejar su corazón abierto ante sus ojos, para cerrarlo nuevamente.
—No, no vayas presumiendo, no.
Que me has robado el corazón
Y no me queda nada más.
Si, prefiero ser un perdedor.
Que te lo ha dado todo
Y no le queda nada más.
Luego de cantar sincrónicamente, la melodía disminuyó y con él, lo poco que Naruto deseaba mostrar.
—No me queda más—ese intervalo fue clave para mostrar una mirada distinta, con una esperanza escondida en lo más profundo de su ser.
Sólo una vez más...
—Qué más quieres de mí
Si el pasado está a prueba de tu amor...
La música desapareció. La gente gritaba de emoción. Aplaudían, silbaban y pedían una pieza más.
Sin embargo, en la mirada de Naruto sólo pedía ser comprendido, al menos una vez.
Y, por primera vez, fue oído.
Atónitos, el público fue testigo del primer beso de la pareja más aclamada en los concursos de Karaoke.
Tenten caminaba rumbo a su hogar.
Su mirada estaba perdida en sus pensamientos. En sus recuerdos más dolorosos...
Prefería quedarse junto a Kankuro y hablar de temas tan triviales como divertidos.
Su vida era un completo caos y nadie más que los hermanos Sabaku No lo sabían.
Gaara,en principio, había sido un sostén emocional que jamás creía haber encontrado.
La castaña secaba las lágrimas que caían por sus mejillas. Las personas a su alrededor no notaban su dolor y eso le parecía correcto.
Recordó, una vez más, la corta conversación con Matsuri.
—¿Qué es lo que buscás en los hermanos Sabaku No? —su franqueza la había sorprendido.
Tenten había notado el recelo que Matsuri tenía por ella, pero no le dio importancia.
Continuó adelante, olvidando esos detalles irrelevantes.
—¿A qué te referís? —desconcertada, la joven pensaba en Gaara y Kankuro, intentando resolver el enigma de Matsuri.
—¿Coquetear con Kankuro y Gaara no te parece una actitud inadecuada? Después de todo, ambos son excelentes personas y no merecen eso.
Respiró profundo. Debía ser cauta con sus palabras.
—¿Cuáles son tus verdaderos sentimientos? —inquirió, instalando la duda en la joven castaña— Mejor dicho, ¿Quién de ellos es tu amor? ¿Kankuro o Gaara?
Matsuri no respondió a ello. No lo creyó adecuado.
Ella estaba segura de sus sentimientos hacia Gaara, pero por alguna razón, presentía que Tenten ocultaba algo al relacionarse con Kankuro.
¿Celos?
Realmente no podía asegurarlo.
¿Confusión?
Era evidente.
¿Amor?
Los ama a ambos, pero...
¿Cómo distinguir el amor fraternal del pasional?
—Tengo asuntos más importantes en los cuales debo intervenir—espetó Tenten, dejando a una Matsuri completamente desconcertada y absorta.
Tenten tenía un asunto en mente que aún no podía superar.
Tenía marcas y muchas de ellas.
Su cuerpo hablaba por sí solo. Kankuro se percató de ello y por eso intervino.
Aquella noche, cuando ambos se conocieron, Tenten había pensado en alejarse de la vida, acercándose a su amor en el más allá...
Los delincuentes no sólo frustraron su objetivo, sino que ahora tuvo que cancelar dicha idea desde que Kankuro se instaló en su vida.
—Lo siento, Neji... —susurró y sonrió—Tendrás que esperarme un poco más.
Temari se encontraba en la habitación, completamente exhausta. No podía dormir.
Recostada en su lecho, pensaba en Itachi y su propuesta.
Podía ser considerada precipitada, pero no podía continuar en Konoha.
Tapó sus ojos con su antebrazo y suspiró.
En ese momento, escuchó que Sakura regresaba y se levantó para recibirla.
No obstante, no esperaba que su aspecto fuera aún peor que antes.
Sus ojos estaban aún más inflamados, rojos y no dejaba de llorar.
Al cerrar la puerta, dejó caer su cuerpo y gritó con todas sus fuerzas.
Temari corrió hacia ella y la abrazó, intentando consolarla.
Sakura se aferró a ella y escondió su rostro en el hombro de su amiga.
—Tiempos buenos vendrán, Saku—exclamó mientras acariciaba su cabello.
—No vendrán, Tem—aseguró la pelirrosa. Levantó su rostro, secó sus lágrimas y aclaró su voz—. Acabo de romper todo lo bueno que podía tener...
Temari cerró sus ojos. Ella conocía todo de su amiga, pero cuando hablaba de ese modo, algo terrible tuvo que suceder.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó con delicadeza.
Sakura estaba inmersa en el mismo infierno. Comenzando desde su primer pecado, Kakashi, un hombre al cual le costaba negarse debido a su química sexual que la mantenía cautiva; Sasuke, el hombre que estaba mostrándole un mundo romántico tan utópico, que no supo darse cuenta de su trampa y, por último, Naruto.
—Creo que Naruto me odiará para siempre y acabé demostrando mi facilidad en el plano amoroso... —respondió con congoja.
—¿Naruto?
—Sí, Naruto—Sakura miró directamente a la Sabaku No y continuó: —¿Cómo es posible que haya roto la barrera de nuestra amistad, ahora que sé que él me ama y yo no podría corresponderle?
Intrigada por la confesión, Temari comenzó a hipotetizar.
¿Qué había pasado realmente entre ellos?
—Él prácticamente me confesó su amor y yo... —las lágrimas brotaron nuevamente—Yo lo besé descaradamente, sin pensar en cuánto podría afectarlo.
La desesperación dominaba a la pelirrosa. Ahora Naruto podía alejarse de ella y olvidarse de todos los años que habían compartido.
O, simplemente, destrozar aún más la fragilidad del corazón del Uzumaki, al notar que ella estaba confundida y despechada...
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Les adjunto la canción que cantaron Sakura y Naruto
https/m./watch?v=tLcfAnN2QgY
Espero que les haya gustado️
