"¿Qué le paso a tu cabello?" Demelza preguntó a su hija tras besarla en la puerta de la escuela. Jeremy había salido unos minutos antes y estaba esperando a su hermana junto a ella, tomado de su mano.

"Papá me peinó." Respondió Julia sin darle mucha importancia a que las dos coletas a cada lado de su cabeza estaban a alturas completamente diferentes, la raya que debía estar al medio estaba casi sobre una de sus cejas y era cualquier cosa menos una línea.

"Pensé que no te gustaba usar dos colas." Comento mientras se dirigían a la camioneta.

"No me gustan, pero papá no sabe peinar niñas." Dijo levantando sus hombros, sus dos dedos pulgares enganchados en las tiras de la mochila, como si fuera lógico que ella tuviera que hacer algún tipo de concesión a su padre que jamás la había tenido que peinarla antes para ir al colegio.

Había sido una noche particular para Demelza también. No sólo porque era la primera vez que los niños se quedaban en el nuevo departamento de Ross y no estarían en casa, no estarían con ella, si no porque Verity y Francis habían regresado de China esa semana, y Verity había querido verla desde el momento en que bajo del avión. Habían hablado en ese tiempo por supuesto, Francis finalmente había podido viajar a China, unos días después de lo previsto claro, y le habia contado todo. Verity le había enviado varios mensajes, diciéndole cuánto le costaba creer lo que había sucedido, '¿Qué fue lo que se apoderó de ellos?', pero luego se había disculpado. Por supuesto chatear sobre lo ocurrido desde el otro lado del mundo no era la forma de tratar el tema, ya se verían cuando regresaran. Y eso había ocurrido. Demelza la había invitado esa noche a Nampara sabiendo que los niños no estarían, pero Verity había sugerido mejor encontrarse en un restaurante, no quería que Demelza sintiera que debía oficiar de anfitriona. Habían hablado durante horas. Verity no tenía idea que Ross pasando tanto tiempo en Trenwith estaba desatendiendo su relación con Demelza. Tampoco sabía nada de que la situación en 'Grace' era tan mala.

"Cerró la sucursal más grande. Ahora solo le queda la de Sawle."

"Oh, mi querida. ¿Y podrán mantenerse a flote con sólo esa?"

"No lo sé. En cualquier caso ya no es mi problema. Los niños y yo estamos bien por ahora, nos las arreglamos con mi sueldo, lo venimos haciendo desde hace unos meses. Grace es asunto suyo ahora." No quiso sonar tan resentida. Pero tener que recordar una y otra vez lo ocurrido la agotaba.

"Por supuesto. Sabes que puedes contar conmigo. Ross… es mi primo pero lo que hizo… tú eres mi prima también, no importa lo que suceda."

"Gracias, Verity. Y perdón si parezco irritada…"

"No tienes porque disculparte, querida. Lo entiendo. Deberías haber visto cómo estaba Francis."

"¿Oh? ¿Cómo está?"

"Está mejor ahora, pero cuando llegó estaba echo una furia. Ni las veinte horas de vuelo lo habían calmado."

Demelza podía imaginarlo. Y esa tarde lo escucharía de primera mano pues Francis le había enviado un mensaje diciendo que quería verla.

"Jeremy lloró anoche." Dijo Julia a su lado, interrumpiendo sus pensamientos y rompiendo el silencio en la camioneta.

"¿Por qué Jeremy?"

"¡No es cierto!" se defendió el niño de inmediato.

"¡Si, es verdad! Cuando me desperté estabas llorando."

"¡Tú estabas llorando también por eso te despertaste!"

"¡No es cierto, tú me despertaste a mi!" Lo acusó la niña y le dio un empujón en el brazo que Jeremy respondió con un manotazo que alcanzó el hombro de Julia.

"¡Ya basta niños!" exclamó Demelza. Últimamente las riñas se habían vuelto más frecuentes entre sus hijos, antes nunca peleaban. Estaba segura de que el cambio en su comportamiento se debía al distanciamiento entre sus padres, al hecho de que Ross ya no vivía en Nampara, y ella odiaba que ellos tuvieran que sufrir las consecuencias. Sus hijos no tenían la culpa de nada y sin embargo eran los más afectados por todo esto.

"No me gusta que peleen, ni que se acusen… Llorar está bien. Jeremy, Julia, si tienen ganas de llorar pueden hacerlo, no es nada malo. Pero no deben pelear entre ustedes, son hermanos y los hermanos son los mejores amigos y deben quererse porque no importa lo que pase, ustedes siempre serán hermano y hermana. Y yo soy su mamá y siempre los amaré, y papá, papá siempre los amará también. Eso no cambiará nunca ¿lo entienden?" Ambos asintieron, algo sorprendidos por que su madre había levantado la voz, nada habitual en ella, y por el discurso que no llegaban a comprender del todo pero que se podían dar cuenta que era importante, aún con su corta edad.

"Si, mamá." – "Si mami."

"Bien. ¿Y qué más?"

"Siento haberte acusado Jeremy." – "Lo siento, July." Habían llegado a una intersección y Demelza los observó con dulzura. Ellos eran lo más importante, no debía dejar que nada les hiciera daño.

"Papá lloró también." Dijo Jeremy cuando la camioneta arrancó de nuevo.

"¡Demelza!" Francis levantó la mano por sobre su cabeza cuando entró en la cafetería. Ella se acercó esquivando algunas sillas. Habían acordado encontrarse cuando terminara su turno y él se puso de pie cuando ella llegó a la mesa. Se miraron por un instante y luego el abrazo fue instantáneo. Francis era la única persona que podía comprender de verdad lo que ella sentía, por lo que estaba pasando. Sus amigos eran muy buenos con ella, habían sido muy comprensivos y la acompañaban en todo momento. Pero ellos no sabían realmente lo que se sentía, ellos trataban de ayudarla pero era su vida estaba destruída. La de ella y la de Francis.

Cuando se apartaron había un brillo en los ojos de Francis y Demelza limpió rápidamente una lágrima que caía por su mejilla. Ambos sonrieron.

"Sientate, siéntate." Dijo indicado la silla opuesta a la suya. "¿Quieres beber algo? Creo que ambos lo necesitaremos."

Demelza aceptó tomar un té y Francis se acercó al mostrador a pedirlo además de otro café para él. Demelza aprovechó el momento en soledad para volver a secar sus lágrimas.

Francis apoyó la bandeja con las tazas en la mesa frente a ella, Demelza se distrajo un momento colocando azúcar en la bebida. Cuando levantó la cabeza Francis la observaba con una triste sonrisa en su rostro.

"¿Cómo has estado?"

Demelza encogió los hombros. "No muy bien, para ser honesta."

"Me imagino… Cuando pienso en ese día, cuando llegué y te vi, vi todo el dolor en tu rostro. No hizo falta que me dijeras nada. Pensé, pensé que quizás estarías enojada conmigo."

"¿Contigo? ¿Porqué?"

"Por lo que pasó después, por lo que le hice a Ross."

"Oh. No, por extraño que parezca, entendí tu ataque de rabia. Nunca creí que fueras capaz, pero se lo sentiste en ese momento porque yo me sentí igual." Ella sonrió y Francis pareció relajarse, como si de verdad hubiese esperado que ella estuviera enojada con él también.

"¿Lo sabías? ¿Sospechabas que había algo entre ellos? Ross pasaba tanto tiempo en Trenwith…" Preguntó ella dando un sorbo a su bebida.

"Me creerás un tonto, pero no. Honestamente pensé que nos estaba ayudando, que la estaba ayudando a ella con la fundación, nada más. Fui un idiota, me debí haber dado cuenta de lo que sucedía frente a mis narices. Creí que todo eso, Ross y Elizabeth, había quedado atrás. Creí que él era feliz contigo, que te amaba. Nunca lo creí capaz…"

"Ni yo. Durante meses me dije lo mismo. Él no es así, pensé que jamás me traicionaría…" Demelza trato de esconder su rostro y el nudo que se había hecho en su garganta detrás de la taza de té. Francis tomó su mano sobre la mesa y la apretó. No hacía falta que dijera nada, ella sabía que él la comprendía.

"¿Cómo te fue en China? – preguntó Demelza luego de un momento para cambiar de tema – Verity me dijo que cerraron el trato pero faltan algunos detalles.

"Ah, si. La fusión. La firma del acuerdo va a tener que esperar."

"¿Oh? ¿Por qué? ¿No estás seguro de la propuesta?"

"No, la propuesta siempre a sido excelente, ellos quieren invertir en Cornwall y nosotros necesitamos clientes que quieran construir y desarrollar proyectos aquí."

"¿Entonces?"

"Entonces que la fusión inyectará capital en la empresa y Trenwith es una compañía familiar, y yo no quiero tener más capital mientras aún esté casado con Elizabeth."

"Oh…" Dijo ella.

"Exacto. Es muy mezquino de mi parte, lo sé. También soy perfectamente conciente que no he sido el mejor de los maridos, ni el más fiel." Dijo casi riendo. – "Pero esto fue demasiado."

"Debió ser una sorpresa para ti, que ella… ¿se van a divorciar entonces?" Él asintió.

"¿No vas a intentar arreglar las cosas entre ustedes?"

"¿Lo harás tú? No. Elizabeth y yo… a veces pienso que si ella no hubiera quedado embarazada de Geoffrey Charles jamás nos hubiéramos casado. Ella, ella no es tan perfecta como aparenta serlo. Supongo que de eso te habrás dado cuenta. Verás, Elizabeth es una persona que necesita atención constante, necesita que la adoren todo el tiempo y que le den todo lo que ella quiere. Yo lo encontraba excitante al comienzo, y traté de darle todos los gustos. Pero con el paso de los años me di cuenta que nunca sería suficiente, y ella tampoco nunca se molestó en preguntarme que es lo quería yo. Mira Demelza, no me estoy excusando, cometí errores y muchos ¿pero crees que a ella le importó? Lo único que procuró hacer fue que el chisme no llegara a las revistas, eso siempre fue lo único que le importó, su imagen. Pues bien, hasta aquí ha llegado lo nuestro, y sí, parecerá que soy un villano, pero no dejaré que se quede con un penique más que el necesario. No es que le vaya a hacer falta tampoco…"

"¿Porqué lo dices?"

Francis suspiró. "Por nada, solo algo que me insinuó la última vez que hablamos."

"¿Algo… algo que ver con Ross?" preguntó Demelza que en su cabeza ya se había imaginado a su marido pidiéndole el divorcio también para casarse con su primer amor.

"¡Oh, no!" exclamó Francis. "Elizabeth sabe muy bien que Ross nunca será capaz de cubrir todas sus necesidades. Creo que está detrás de un pez mucho más gordo. George Warleggan."

"¡¿Qué?!"

"Así como lo oyes. Si lo piensas bien, hacen una buena pareja. En cualquier caso, yo no estaré aquí para verlo."

"¿Adonde estarás?"

"En China. Volví para terminar este asunto con Elizabeth, pero me quedaré en China por unos meses hasta que se concrete la fusión, lo inversores me ofrecieron ser uno de los desarrolladores del proyecto y me quedaré allí preparándolo con ellos. Verity manejará la empresa desde aquí."

"¿Y Geoffrey Charles?"

"Se quedará con Elizabeth por ahora, siempre podemos hablar por Skype."

De todo lo que había dicho lo que más le dolía a Demelza es que Geoffrey Charles iba a perder a su padre. Así como Julia y Jeremy eran inocentes, el hijo de Elizabeth también lo era y Demelza sintió una gran pena por él y se preguntó si Francis no estaba tomando una medida muy drástica con respecto a su hijo, pero no lo cuestionó. Continuaron conversando un rato más. Francis le contó sobre el viaje y sobre su noche en la comisaría. Demelza le relató su lado de la historia, como la policía había insistido en que hicieran la denuncia, pero ni Ross ni ella habían querido. Cuando llegó la hora de despedirse ya era de noche.

"Aguarda, quería darte esto." Francis saco la billetera del bolsillo de sus pantalones y buscó algo en ella. Luego extendió la mano con una pequeña tarjeta blanca que Demelza leyó, había un nombre y un teléfono escrito en ella. – "Es mi abogado. Es muy bueno. Si decides divorciarte de Ross, llámalo. Yo cubriré sus gastos, así que no tienes que preocuparte por eso. Tienes derecho a la mitad de sus cosas ¿lo sabes, verdad?"

Demelza se quedó mirando el pequeño papel blanco que sostenía entre sus dedos… "Yo nunca…" – titubeó.

"¿Habías pensado en eso? Lo sé, te creo. Eres muy buena persona, Demelza. Y Ross fue un estúpido en hacerte lo que te hizo. Sabes, cuando nos enteramos que se casaría contigo pensé que estaba cometiendo un gran error, pero era yo él que estaba equivocado. Tú vales mil Elizabeths, Demelza. Nunca dudes de ello."


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