Capítulo 28
Sehrazat llegó temprano de la empresa y dejó las bolsas con algunas cosas que había comprado sobre la mesa, cuando giró para mirar hacia el living, abrió los ojos sin poder dar crédito a lo que veía…
Todo estaba ordenado y prolijo. Y no entendía como había sucedido porque Onur había tenido una reunión durante toda la mañana… al menos eso le había dicho… y evidentemente, no era verdad… sonrió y sacudió la cabeza… esas cosas la enternecían…
Recorrió la casa y se dio cuenta de que él había hecho una selección de cosas y aún quedaba una caja con cosas dentro del placard, pero por supuesto eso no le molestaba, ahora su casa y la de él parecía un hogar, el hogar de ambos…
Se dio una ducha rápida, porque hacía un poco de calor y cuando se vistió cómoda, se puso a preparar una rica cena para agasajarlo…
Preparó todo y cuando él llegó, levantó la vista de lo que hacía y sonrió…
-Fue un largo día…- le dijo y él asintió, se le notaba el cansancio, pero estaba feliz.
-¿Te gustó como quedó todo? - dijo luego de besar sus labios con ternura.
-¿Por qué no me dijiste? Podría haberte ayudado…
-Era mi responsabilidad y quería solucionarlo…- dijo y la abrazó- ¿qué cocinaste?
-Mmmm creo que te gustará…- le dijo ella y le dio para probar.
Onur cerró los ojos al probar la comida que ella le había preparado. Sehrazat lanzó una risita y lo miró de cerca.
-Tampoco es que sea un manjar…
-Lo es… creo que mudarme contigo es la mejor decisión que podría haber tomado…
-¿Entonces fue por interés?
-Fue por amor…- dijo y acarició su cara.
Sehrazat sonrió y el clima cambió, pasó de la ternura a la pasión en cuestión de segundos cuando él la tomó entre sus brazos y comenzó a besarla…
La llevó al sillón y ambos se entregaron a las caricias mientras se quitaban la ropa, ansiando sentirse más cerca…
Ella se entregó totalmente a él mientras sentía que su cuerpo reaccionaba a cada gesto y roce de él… el momento fue intenso, pero también cargado de ternura y amor…
Onur cerró los ojos cuando sintió que ella llegaba al clímax, un rato después, mordisqueando su hombro y luego se perdió en sus ojos, al experimentar el suyo…
Sehrazat sonrió y besó sus labios antes de incorporarse y ponerse la camisa de él para ir a controlar que la comida no se hubiera pasado…
-Sehrazat… por favor no me hagas esto…- le dijo él todavía desnudo en el sillón, mirándola de lejos en la cocina, sus ojos perdidos en sus largas piernas, deseando volver a acariciar su piel…
-No te hago nada…- se quejó ella y sonrió, ella también observándolo desde lejos y ya deseando volver a acariciarlo…
Él se acercó y la abrazó por detrás, hundiendo su nariz en su cuello y la escuchó suspirar.
-Si no nos calmamos un poco esto se hará largo…- dijo ella y él mordisqueó su cuello.
-Me voy a duchar… ¿quieres venir?
-No… yo ya me duché… además, si voy tardarás más…- dijo alzando las cejas.
-Qué aburrida…- dijo él y arrugó la nariz. La rozó con su cuerpo un momento más y luego la soltó y se encerró en el baño.
Sehrazat recogió la ropa y escuchó el timbre. Arrugó el entrecejo y preguntó quien era, seguramente alguien se había confundido de departamento…
-¿Quién es?- dijo y casi tiene un ataque cuando escuchó la voz de su suegra.
-Sehrazat… vine a visitarlos…- dijo y esperó a que ella contestara.
-Doña Feride… sí, por favor, suba…- dijo y luego de abrirle, salió corriendo y se cambió mientras le gritaba a Onur que su madre había llegado.
Se arregló todo lo que pudo y cuando escuchó el timbre, inspiró hondo y se acercó a la puerta…
-Sehrazat…- dijo la mujer con una sonrisa fingida, algo fatigada por haber subido los dos pisos por la escalera- ¿cómo estás? Espero no molestar…
-No, no molesta para nada… no sabía que vendría…
-Yo tampoco… salí a dar una vuelta…- dijo y cuando Sehrazat la dejó entrar, comenzó a mirar hacia todos lados con curiosidad.
-Bueno… no se preocupe… pase…
-Es un lugar muy pequeño…- dijo y alzó las cejas.
-Estamos buscando un lugar más grande… pero por ahora viviremos aquí…- dijo Sehrazat algo incómoda.
-Me cuesta creer que Onur no se sienta ahogado aquí…
-Bueno…- empezó a decir ella y Onur salió de la habitación.
-Madre… ¿por qué no me avisaste que vendrías?
-Porque no lo planeé hijo… ¿te molesta?
-Para nada, doña Feride…- intervino Sehrazat, temerosa de que Onur le dijera lo contrario.
-Si nos avisabas podríamos haber preparado una cena para ti también…
-Creo que tendremos suficiente para los tres, si gusta quedarse…- intentó Sehrazat.
-No hace falta… no vine a quitarles la comida…- dijo mirando hacia todos lados, como si quisiera retener los detalles…
-No es molestia y no nos quita nada…- dijo Sehrazat.
-¿Quieres quedarte? - preguntó Onur.
-No es necesario, hijo… solo quería venir a ver donde vivías… le dije a Sehrazat que no podía creer que no sintieras algo de claustrofobia aquí…
-Madre… siempre tan atinada con los comentarios… no siento claustrofobia, porque el amor que siento por Sehrazat es más importante… y soy muy feliz, en caso de que te importe…- le dijo.
-Me importa, por supuesto… espero que esta felicidad no sea efímera… si puedes comprenderme…
-Honestamente me cuesta trabajo…- dijo y Sehrazat no se sintió en condiciones de decir nada más.
-Bien…los dejo… cenen tranquilos… nos vemos algunos de estos días…- dijo y Onur la acompañó hasta la puerta.
-La próxima vez, avísanos cuando vayas a venir... así te esperaremos como corresponde- dijo Onur antes de cerrar la puerta y su madre le lanzó una mirada un tanto agria.
Sehrazat dejó escapar algunas lágrimas y luego se recompuso. Onur la miró a lo lejos y sacudió la cabeza. Era increíble la habilidad que tenía su madre para arruinar sus mejores momentos.
Se acercó a ella sin saber qué decirle para reconfortarla… Sehrazat le sonrió con ternura…
-No digas nada…- le dijo y lo abrazó.
-No sabría qué decir… me da mucha rabia y mucha vergüenza que mi madre sea así…
-No te preocupes, tu madre algún día entenderá nuestro amor y será feliz por nosotros, yo te lo prometo…- le dijo y él se perdió en sus ojos.
-No puedo creer lo afortunado que soy por tenerte a mi lado…- dijo y besó su frente.
-¿Comemos?
-Muero de hambre…- dijo y la apretó entre sus brazos para luego dejarla en libertad- menos mal que mi madre no decidió quedarse…- le dijo mirándola de costado.
-Ya vendrá un día y la conquistaremos con una rica comida…
-Te amo…- dijo y apretó su mano cuando se sentaron a comer y ella esperó a que él sirviera dos copas de vino para brindar.
-Te amo… por nuestra convivencia, la mejor idea que pudimos tener…-dijo y chocaron las copas con una sonrisa…
Bueno, espero que les siga gustando. Nos vemos en el próximo! Gracias por seguir leyendo!
