MiraculousLadybug pertenece a Thomas Astruc, ZagAnimation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.

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Las aventuras de Chat Noir y Red Queen

Por Mimi chan

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27

Kitten Noir

Algunas veces era agradable pensar, que lo peor que le podía pasar a Paris, era uno de los ataques de Papillon, siempre existía el comodín donde pequeñas catarinas mágicas correrían por toda la ciudad dejándolo todo como si no hubiera pasado nunca nada. Pero, aunque realmente era peligroso, Papillon a veces era la menor de sus preocupaciones.

— ¿Estás seguro de que no queda nadie más en el edificio? – Chat Noir, se acercó a Carapace que estaba ayudando a una mujer mayor a recoger algunas cajas de cartón del piso.

— Puede dejar eso, madame – insistió el héroe tortuga, pero la anciana se resistía. En Sacre Cour estarán repartiendo cobijas y catres – cuando la mujer soltó los cartones y siguió a un policía, Carapace finalmente pudo ver a Chat – Revise cada una de las habitaciones, incluso las de servicio y bodegas con Rena, esta todo vacio.

Chat Noir tenía un comprensible miedo, el edificio parecía estar sostenido en pie solo por mondadientes. Si alguien se quedaba allí dentro y este finalmente caía…

— Chat – la voz de Ladybug lo distrajo de su hilo de trágicos pensamientos, su delicada y pequeña mano en su hombro lo reconfortó – tenemos que llevar a esta gente a un lugar seguro, hemos hecho todo lo que hemos podido aquí.

— Sí.

Tener terremotos en Paris no era exactamente común, pero sucedía. Distritos como el trece o el catorce no tenían mayores problemas, eran algunas de las construcciones más modernas o siempre en renovación pues eran las que más visitaban los turistas. Por otro lado, en lugares como ese, en el distrito dieciocho, esas calles y avenidas que no pertenecían a los turistas. Las calles donde había tenderetes de ropa de saldos en lugar de elegantes boutiques y restaurants de comida china rápida en lugar de las bonitas panaderías con desayunos de frutas y yogur con croisants frescos. Lugares donde podías ver además de colillas de cigarrillos en las calles, también a personas con olor rancio y desagradable escondiéndose de los extraños bajo cajas de cartón a un lado de puertas poco discretas con mujeres "invitándote a pasar".

Paris era más que la cuidad luz, y los policías estaban activos en los "buenos distritos", aquellos que traían dinero siempre parecían ser la prioridad. Así que cuando la sacudida de 6.8 había terminado, Chat Noir había sabido de antemano que estas otras calles sin farolas de hierro y vistas al sena, serian las más afectadas y las ultimas en visitarse.

Había esperado que su padre fuera a supervisar que estaba a salvo, cuando Gabriel Agreste dejo la habitación de su hijo, Adrien se había levantado de la cama y después de dejar que Plagg comiera un buen pedazo de queso, había escapado de casa y se había dirigido donde el maestro Fu, recogido cuatro miraculous y con el equipo de héroes había empezado a recorrer las calles llevando a gente que lo necesitara a refugios.

No había sido tan malo, había habido cortes de luz por supuesto, pero la gente estaba saliendo ya con sus lámparas, velas y veladoras revisando la seguridad de sus vecinos. Algunos edificios habían sufrido cuarteaduras, y se habían roto vidrios, los ladrones de ocasión habían salido por supuesto aprovechando el caos, pero después de escuchar que los héroes de Paris estaban patrullando, habían regresado a los agujeros de donde habían salido.

Lo peor había sido este viejo edificio, se había, literalmente, inclinado por lo menos quince grados y en la base alguna tubería se había roto y no dejaba de fluir agua, lo que solo haría que el suelo bajo él se reblandeciera aun más. Habían desalojado del lugar a doce familias, una de ellas con siete integrantes además de dos desamparados que solían dormir en el pórtico, todos serian recibidos por esa noche en el dispensario del sagrado corazón. Nadie había salido herido por suerte, pero aun era triste pensar que esa noche todas esas familias se quedarían sin casa. Para Chat Noir lo más triste había sido una anciana que aferraba con fuerza en sus débiles manos solo una urna de cenizas.

— En serio Chat – Queen Bee, tenía a una niña de quizá cuatro años dormida cargada sobre su pecho, babeando su hombro – realmente debemos llegar a algún lugar.

— De acuerdo, Red… digo, Queen Bee.

Ladybug lo dejó solo y de inmediato fue rodeada por una pandilla de niños que no se daban cuenta de la gravedad de la situación y estaban entusiasmados por la atención de la más famosa heroína de Paris. Que rápido, Ladybug se había ganado el corazón de Paris.

Chat Noir se acercó a la anciana que apenas podía mantener el paso de la comitiva que caminaba las seis o siete cuadras que los separaban de Sacre Cour. La anciana lo recibió con una triste sonrisa desdentada.

— Madame – el gato negro tendio una mano a la anciana - ¿me permite ayudarla?

— No te preocupes mi niño – la anciana palmeo con gratitid la mano ofrecida - puedo tener ochenta años, pero mis piernas tienen al menos veinte años menos y puedo fácilmente cargar a mi Paulie conmigo.

— Madame, ¿Realmente va a desperdiciar la oportunidad de presumir que Chat Noir la llevo sobre su espalda? – ofreció de nuevo con una sonrisa socarrona y guiñándole un ojo.

— Si lo pones de ese modo.

Chat se arrodilló frente a la anciana que le tendió la urna que cargaba y con un poco de dudas subió a la espalda del joven héroe, que la sujetó por unas piernas frágiles pero rollizas, sin dificultad el héroe empezó a andar.

— Muchas gracias por venir a ayudarnos – dijo la mujer mayor cerrando sus brazos alrededor de su cuello en voz baja y algo cansada en el oído derecho del gato.

— Es un placer, madame.

— Lo que son las cosas – La anciana suspiro con tristeza - Mi nieto ha estado insistiéndome por meses que vaya a vivir con él y su esposa a su casa, pero…

— Pero… - la animó a continuar con la curiosidad de un gato el súper héroe.

— Ellos tiene un bebé de un año y aunque le va bien, no quiero ser una carga – admitió la anciana al desconocido joven con antifaz, ayudaba de la confianza del anonimato - solo me deben quedar un par de años de vida, esperaba pasarlos en mi propia casa, con mis recuerdos y lo que queda de mi esposo conmigo.

— Si le ha ofrecido llevarla con él seguro es por amor – la animó el gato negro, si el tuviera una abuela, por supuesto que amaría tenerla a su lado, al menos una cara amable en la mansión siempre vacía - no sé porque le niega el placer de tenerla a su alrededor, dejar que su nieto disfrute de los mimos de su abuela.

— Eres tan joven, Kitten Noir – dijo la anciana con una leve carcajada – los jóvenes siempre sienten que lo pueden todo y nada les pesa. Pero supongo que el señor me está mandando un mensaje al sacarme de mi casa a la mitad de la noche.

Pronto llegaron al dispensario de la centenaria catedral donde voluntarios ya estaban esperando a todos con una sopa caliente y cobijas, los héroes ayudaron a acomodar a todos, tomarse algunos selfies y firmar algunos autógrafos, probando que aun en la desgracia el espíritu humano no se detiene y siempre tiene esperanza.

Lo último que Chat Noir vio de ese escenario antes de irse con los demás héroes milagrosos y recorrer más calles, fue a un joven que no parecía de más de veinticinco arrodillarse a un lado de la anciana que aun abrazaba su urna de cenizas y como esta pasaba su mano llena de pecas oscuras y arrugada por su mejilla, consolándolo.

— ¿Todo bien Chat? – Ladybug de nuevo estaba a su lado.

Chat la miró y sintió como un pensamiento se formaba casi como algo físico en su pecho, apretándolo. Aquella anciana lo único que había recogido eran las cenizas de su esposo con ella, la única cosa valiosa de su vida debía ser aquella vasija… un amor así…

— Por supuesto, My Lady – dijo tomando su mano y poniendo un beso sobre ella.

— ¡Vamos Chat! – Lo urgió Queen Bee, escondiendo un bostezo – me gustaría ir a la cama antes de las tres de la madrugada.

— Por extraño que parezca, apoyo a la reina abeja – se unió Rena Rouge que estaba colgada de uno de los hombros de Carapace – mañana aun es día de escuela y espero al menos dormir un par de horas.

— Amen – dijo el portador del miraculous de la tortuga.

— Dejen de quejarse como niños – los animó Chat Noir – Paris nos necesita aun.

Y sin dilatar más los héroes saltaron sobre los tejados de la ciudad buscando a quien más ayudar.

Fin 27

11 de agosto de 2020

12:27 a.m.

Nota de autora: Tengo que decir que este capítulo es sin duda el que más trabajo me ha costado, ha tenido por lo menos tres borradores, y nunca me convencían, siempre me dejaban queriendo algo más, hasta que escuchando un podcast… pregunten cual, encantada de recomendar, alguien dijo "terremoto" y dije "sí, eso es lo que estaba buscando" y por fin aquí esta.

¡Mimi ha conseguido su calcetin!

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Tata

Mimi chan