"Nuevas costumbres de pareja"
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La comunicación es un elemento esencial para que funcione su relación, si no lo aprende a aplicar Katsuki, Deku terminara por cansarse de estar con él y decida terminarlo. Esa era la cruel realidad que se imaginaba si no se aplicaba y comenzaba a mejorar sus hábitos de comunicación con su pareja.
Era verdad que se trataba de su primera relación de pareja, por lo que contaba con ser un completo inexperto en la materia, mas Katsuki no desistiría y dejaría que el problema consumiera los inicios de un nuevo episodio de su vida.
Por lo pronto, colocaba la llave a la cerradura de la puerta de su departamento. Entró, notando que la ambiente sobrio tenía una atmósfera distinta a la usual. Será porque estaba Deku? Puede ser, se dijo mesando la cabeza a discreción.
—Estoy en casa— Dijo al entrar, poniéndose los zapatos que usaba pasando de la entrada.
—Bienvenido, Kacchan— Emergió Deku de la cocina, usando su mandil. —Cómo te fue en el trabajo?—
—Bien— Respondió, sonrojándose de verlo tan reluciente.
Esa era la atmósfera que percibió al entrar al departamento, esa atmósfera única e irremplazable.
—A ti, cómo te fue, Deku?— Preguntó de regreso.
Deku sonrió a esto.
—¡Muy bien!— Hizo dos puños a la altura del pecho. —Ya tengo la cena lista—
—Qué hiciste esta vez?— Se abrió paso a la cocina, pero no vio nada ninguna de las hornillas de la estufa. Se quedó un poco interrogante, esperando encontrar algo como la primera y única vez que Deku había utilizado su cocina, pero al no ver nada, creyó que Deku lo estaba tomando del pelo. —No hablabas en serio cuando dijiste que harías la cena, baboso?—
—Qué?— Deku hizo expresión de incredulidad. —¡No! Sí hable en serio— Juró.
—Y dónde está la maldita cena?— Inquirió, cruzándose de brazos.
—En el refrigerador— Musitó un poco nervioso, jugueteando con sus manos. Katsuki enarcó una ceja. —Está en el refrigerador porque es un platillo frío—
—Y qué carajos es?— Demandó saber.
—Toma asiento y verás— Dijo Deku, aunque se notaba muy nervioso, mas eso no lo detenía de arrimarse a la cocina, ofreciéndole tomar asiento, por mucho que Katsuki refunfuñara con el gesto quejumbroso. A decir verdad, la curiosidad por saber qué cosas extrañas cocinaba Deku, lo tentaba de asomarse al refrigerador antes que él y verlo por sí mismo, pero se mantuvo en la silla, ansioso.
—Sabes que no me gusta que me den órdenes— Mencionó quejumbroso, haciendo una mueca indignada.
—Lo sé— Se rió Deku, sacando lo que sea que estaba en el refrigerador, pero al verlo, era uno de sus platos hondos que usaba para servirse sopa.
—¡Ya dime que hiciste de cenar, maldito Deku!— Ordenó impaciente, Deku soltó una pequeña risita, acercándole por fin el plato de sopa a la mesa. Katsuki plantó su vista, contemplando el contenido del plato, y se sorprendió al ver que no era sopa, lo que habitaba en el plato. Lo que vio fue algo con salsa verde. —Qué es esto?— Apuntó ligeramente paniqueado.
—Es aguachile— Reveló Deku en un deje de emoción.
—Qué?—
—Aguachile, Kacchan— Repitió con mayor confianza.
—Y por qué no me das los palillos?— Espetó, percatándose que no tenía con qué comerse lo que sea que estuviera en el plato, porque ni se aprendió el nombre del platillo. Le intrigaba comer cosas diferentes, sobre todo si desconocía el nombre del platillo. —¡Oye! Deku, contéstame!—
—Se come con tostadas— Le respondió el nerd como si se tratara de lo más obvio del mundo. —Acaso no has comido aguachile, Kacchan?— Katsuki movió la cabeza. —Bueno, lo probarás ahorita— Agarró una cuchara, la incrustó en su plato y con la otra mano, sostenía una tostada, le sirvió la tostada con el contenido que tenía olor a atún rojo y le entregó la tostada bien preparada, añadiéndole aguacate encima y limón, que ya tenía finamente picado en la mesa.
Katsuki miró con los ojos viscos la tostada entre su mano derecho, reposando hasta el momento en que a él se le ocurriera comérselo. Sentía la mirada ansiosa de Deku, quien estaba parado a su lado, casi sin parpadear.
Katsuki al sentirse observado por el nerd, se atrevió a darle la primera mordida a la tostada. Fue paladeando el sabor, sabiéndole extraño a sus comidas habituales, pero en eso el intenso picor que provino de la salsa, fue lo que terminó por abrirle los ojos en asombro.
—Qué tal?— Preguntó Deku con intriga.
Katsuki le plasmó una mirada de afirmación.
Deku hizo gesto de victoria.
—¡Fantástico! Lo sé— Cantó en victoria.
—Presumido— Farfulló Katsuki, comiéndose la tostada con gusto. No se esperaba que el nerd tuviera buen sazón para el picante, pero se había equivocado al subestimarlo, como siempre.
—Valió la pena haberme despertado a las cuatro de la mañana a buscar recetas— Comentó con orgullo, sirviéndose tres tostadas de otro bowl que sacó del refrigerador.
Katsuki captó aquello, e hiló las palabras. Realizó que el nerd no se enfadó de dormir con él o cualquier otra cosa que se le pudo ocurrir, sino que se despertó para buscar recetas de cocina para prepararle a él algo.
Se sintió tomado en cuenta, contento.
—Me da gusto que te haya gustado la cena— Le dijo Deku luego de haber terminado de cenar, mientras Katsuki lavaba los platos con el ceño fruncido.
—Como sea— Contestó avergonzándose.
Deku se paró de la silla del comedor y fue a la sala, emitiendo sonidos de emoción contenida, detalle que no le pasó desapercibido a Katsuki, quien enseguida preguntó a qué se debía su repentino cambio de conducta.
—Te compré algo— Mencionó entre risitas.
—Qué?— Se ladeó a verle, trastabillando con su boca.
Acaso oyó bien?
Detrás del sofá verde el nerd sacó una bolsa de cartón de color blanco, de aspecto bastante impecable, como si la estuviera cuidando bajo una caja de acero. Katsuki parpadeó, viendo fijamente la bolsa con ímpetu.
—Para ti— Deku se acercó a entregársela con una enorme sonrisa emplastada en su rostro.
—No debiste comprarme nada, nerd— Siseó Katsuki sonrojándose. Cogió la bolsa, inspeccionándola unos segundos por los dos lados, mientras que el nerd lo miraba con ilusión, simulando que habían unas estrellas alrededor de su cabeza, circulando y tintineando.
Dudó si abrirla o no, porque en parte se sentía inseguro al no haberle comprado nada de regreso, y otra parte de él se hallaba enroscado en plena alegría de recibir un regalo de parte de Deku sin pedírselo. Era una sensación muy agradable y hermosa.
—¡Vamos, ábrela!— Insistió Deku, dando brinquitos.
—No me digas qué hacer— Gruñó en lo que de una violenta sacudida, sacó el contenido de la bolsa sin tener un ápice de amabilidad. Se detuvo de bullir entre sus gritos y el refunfuñeo de su parte, al realizar que el contenido era ropa. —Ropa?— Espetó incrédulo, mirando con asco el contenido de ropa echa bola entre su mano.
—Son piyamas, Kacchan— Dijo Deku nada molesto de verlo sacar de esa manera lo que contenía la bolsa.
—¡Yo no necesito piyamas, estúpido Deku!— Ladró Katsuki, muy sin entender el motivo del regalo. —Para qué me das esto?—
Deku simplemente se rió dulcemente, como si se esperaba esa reacción de su parte y le parecía algo completamente normal.
—De qué te ríes?— Dijo inquisitivo.
—Son piyamas para combinar, Kacchan— Informó Deku complacido. —Compré una para ti y así podemos combinar los dos—
Espera…. qué?
Piyamas para combinar?
Katsuki abrió ligeramente la boca, tratando de recuperarse del shock, porque para él, era un shock. Nunca había usado ropa para combinar con alguien, salvo en el festival cultural de U.A. donde se vistieron de naranja, pero hasta allí, no hubo otras ocasiones de ese tipo.
Lo de combinar es algo que hacen las parejas? Supuso reflexivo, Deku lo hizo con el bastardo mitad y mitad? Tragó saliva, moviendo la cabeza para sacar ese pensamiento nocivo de la mente, no, yo no soy ese bastardo que no supo aprovechar las oportunidades, yo soy mejor que ese imbécil.
—Bueno— Deku se encogió de hombros, poniéndose tímido. —Quería darte un regalo como parte de que eres mi-mi novio Kacchan— Trastabilló un poco con su lengua, pero eso no lo detuvo de seguir hablando. —Espero que te guste, y si no, tengo el recibo y lo puedes devolver en la tienda, no hay problema—
—Me las pondré— Irrumpió determinado. Deku calló, apretando los labios.
—Eh?—
—No lo repetiré— Dijo indignado, alzando las pijamas que eran exactamente a su medida. Era un set de pantalón y camiseta, donde el pantalón era de color negro y la camiseta de color azul rey, donde en la camiseta venía un número y ese número estaba delineado por un corazón de color rojo.
Era un detalle muy cursi, demasiado cursi para él, pero qué se le podía hacer? Le encantó el regalo del nerd, así que no había remedio en quejarse, porque no le molestó en absoluto.
—Em, Kacchan— Le habló Deku, haciéndolo detenerse de ir al baño y ponerse el regalo del nerd.
—Qué quieres?— Se ladeó a verle. Katsuki se ruborizó al ver que Deku lucía nervioso y tímido, vacilando con sus manos.
—Pue-puedo dormir con-contigo?— Cerró los ojos, temblando de los nervios.
Katsuki paralizado, sintió que su labio inferior tembló, como señal de que él se sentía nervioso, pero dispuesto a estar con él.
Con un chasqueo de lengua, un cabeceo desinteresado, asintió dándose un aire de superioridad.
Ya ves, Deku? Yo también puedo ser espontáneo y demostrarte que no soy tan tímido como tu, pensó en triunfo.
Luego de que Katsuki se pusiera las piyamas, le llegó la realidad de golpe en la cabeza. El nerd dormiría en su cama.
Recién él se mostró muy superior y presuntuoso, pero al verse en el espejo usando las piyamas que le regaló el nerd, sintió la sensación de estar acostado con el objeto de sus deseos era una experiencia sublime.
Tu puedes, se dio ánimos, viéndose con tal firmeza que si el vidrio tuviera vida, sentiría pánico de ver la intensidad de sus ojos rojos.
Se recordó de su angustia aquella mañana y que aún no había tocado el tema con Deku y si dormían juntos, él podría comentarle a Deku lo que le intrigaba.
Bien, empuñó una mano, apretando los nudillos con fuerza.
No desaprovecharía la oportunidad.
Katsuki salió del baño. Casi le dio un ataque al ver que el nerd se hallaba recostado en su cama con cierta calma que resultaba insólito verlo de esa manera.
Daba la impresión que lo estaba esperando y eso hizo que su corazón diera un vuelco.
Notó que Deku usaba las piyamas, pero de una talla más grande que la suya, debido a que el nerd estaba más musculoso que él.
—Ah, Kacchan— Se ladeó a verle con naturalidad. —Te estaba esperando— Sonrió.
Qué ha pasado con la timidez y el nerviosismo de hace rato? ¡No pudo haberse desaparecido de la nada! Eso revoloteó por su mente, pero le fue irresistible contenerse con solo ver a Deku acostado en su cama, en su cama!.
—Sucede algo, Kacchan?— Dijo en gesto interrogante.
—¡Nada, idiota, nada!— Alardeó, tratando de meterse debajo de las cobijas con mucha dificultad para no ser tan evidente con su nerviosismo, pero no lo podía ocultar, simplemente no podía, teniendo esos ojos verdes alumbrando desde la oscuridad de su habitación, esa sonrisa reluciente, al hombre que amaba en su cama, era suficiente para volverse loco.
Katsuki logró acomodarse en su cama, sintiendo el calor de la presencia de Deku en ella, su propia respiración emitida de su cuerpo.
—Perdona si anoche me quedé dormido sin decir nada— Deku fue el que habló, tomando la iniciativa de crear conversación entre ellos. Su tono fue de incomodidad. —En verdad, estaba muy cansado, no pude evitar quedarme dormido enseguida—
Por su tono, se reflejaba que se sentía arrepentido por su torpeza.
—Está bien— Replicó Katsuki, sin dejar ni un instante de verlo atento. Deku se veía hermoso, muy hermoso.
—En parte era el cansancio— Arguyó Deku, estirando un brazo al aire y regresándolo a su costado. —Y el hecho de que no había dormido en una cama desde hacía unas semanas, y dormir en una cama en compañía de una persona es todavía más raro que suceda— Diciendo esto, Deku de un movimiento lo atrajo a su lado con el brazo que recién estiró, exaltando a Katsuki, quien se dejó tirar de esa manera. —Sabes? En Río mi perro dormía contigo—Confesó con gusto.
Katsuki lo miró inquisitivo, pero no vio que era el momento para hablar, porque el nerd se notaba inspirado.
—Mi perro se dormía conmigo porque nos hacíamos compañía, sabes cómo? Y lo que resultaba chistoso era dormir en una cama tan pequeña los dos juntos, sobre todo, porque All Might estira mucho las patas al dormir y yo me caigo muchas veces de la cama— Se rió en nostalgia. —Pero, él dormía conmigo desde que era apenas un cachorro, luego aprendió a dormir solo a un lado de mi cama, pero después del incidente que viví en Australia, vinieron mis problemas para dormir la noche corrida y volvió el hábito de All Might de subirse a la cama conmigo y hacerme compañía en esos momentos— Suspiró agradecido. —En verdad, no pude haber tenido una mejor mascota como All Might, me ayudó mucho durante esos meses tan difíciles; aprecio muchísimo todo lo que ha hecho por mi y conmigo—
Katsuki se tomó la historia como algo bueno, al ser el caso en que el nerd se estaba abriendo con él al contarle cosas; en cambio, él andaba con su inseguridad hilarante al sentirse inferior en el ámbito del amor.
Se sintió repulsivo consigo mismo.
—Pero, Kacchan— Se giró a verle a la cara; sus narices a unos centímetros de tocarse. El corazón de Katsuki dio un salto violento contra su pecho. —Aprecio enormemente que me hayas dejado dormir contigo, significa mucho para mi— Sonrió deslumbrante, emitiendo unas pequeñas risitas.
—No es nada— Refunfuñó.
—Quieres platicar de otra cosa?— Dijo dispuesto a escucharlo.
—No— Manifestó, decidiendo que era mejor hablarlo en otra ocasión, menos en esta, pues era su segunda noche juntos, y no quería que el ambiente agradable se fuera a la basura con sus quejas. Al cabo, eran quejas infantiles, a juzgar por los problemas a los que se enfrentó Deku por su cuenta, no se comparaban juntos.
—No— Repitió Deku en afirmación. —Bueno, no hay problema si no quieres platicar a esta hora—
—Hm— Gruñó a lo bajo, avergonzado por su parte.
—Podemos conversar mañana— Aseguró, acercando su frente a su cabello rubio. La piel de Katsuki se erizó, e incluso, contuvo la respiración, ruborizado en cada extremo de su cuerpo por aquella acción tan simple, pero tan fuerte al provocarle esas sensaciones electrizantes en segundos. —Pero— Emitió tras unos segundos. —Haré esto rápido—
—Qué cos—
Deku lo silenció inclinándose a besarlo justo en los labios con una precisión deslumbrante, sorprendiendo a Katsuki, quien abrió los ojos vislumbrando al nerd, quien en ese instante lo besaba.
Presionó sus labios sobre los suyos, primero en un contacto sutil, pero Deku demostró su experiencia y destreza en el asunto, y comenzó a adquirir un ritmo, adaptándose a su paso al mover sus labios en una danza, un especie de comunicación diferente y a la vez, fascinante para Katsuki, quien segundos después, cerró los ojos, entregándose al beso por completo. Derretido por el calor del contacto de su boca con la de Deku.
Los brazos fuertes de Deku lo abrazaron gentilmente por ambos lados de sus costados, ejerciendo mayor presión al colisionar su boca con la de Katsuki, que a su vez, trataba de seguirle el ritmo, yendo un poco a rastras, por no decir, muy a rastras.
Pronto él comenzó a jadear, respirando profundo, al igual que sus brazos colgaban alrededor del cuello de Deku, abrazándolo en señal de aferrarse a su contacto por más tiempo.
—Deku— Pronunció dificultoso, perdiendo el ritmo de sus besos, pues le era complicado adaptarse.
—Me detendré— Exteriorizó Deku, obedeciendo sus propias palabras.
Pero, Katsuki no quería que él se detuviera, él aún jadeaba, sus labios aún resistirían un poco más de aquel gusto de sentirlo.
—Bésame más, Deku—Demandó, justo como lo hizo esa misma mañana.
Lo vio dudar unos segundos, pero rápidamente cedió a su demanda y volvió a besarlo, siendo más lento con sus movimientos, para que Katsuki pudiera seguirlo y adquiriera mayor confianza en el intercambio.
Así siguieron durante un rato, hasta que Deku eventualmente cayó dormido, sin emitir palabra alguna, mas que el sonido de su respiración profunda y vasta.
Katsuki, por otro lado, supo que se excedió al mostrarse demandante frente a Deku, pero a fin de cuentas, era considerado normal, porque llevar un amor no correspondido durante años al final tiene sus consecuencias y se veían reflejadas en las inseguridades y demandas de Katsuki, quien esperaba que Deku no se cansara tarde que temprano de sus acciones impulsivas.
Eso por consiguiente, terminaría siendo la consecuencia de un nuevo comienzo para Katsuki.
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P.D. Un capítulo nuevo, esperando que les guste.
Deku es todo un galán cuando pierde la timidez y Kacchan es el que se pone nervioso luego de haber sido impulsivo por su orgullo.
