-Y… ¡comienza la segunda mitad!- narraba Yuri- Ha habido cambio en Australia. Se retira con el 6 Daje, y entra con el 16, Mcbeth. Parece que Coleman cambia su juego, a uno más ofensivo.

Japón empezó a atacar insistentemente, por medio de Misugi, quien se internó por banda derecha mandándole un buen pase a lateral soda.

- ¡vamos Jun!- pensaban en las grada Yayoi y su familia.

Su madre le había observado toda la primera parte, sin poder evitar preocuparse, peo también había visto con gran alegría, que no se había cansado más que los demás.

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- Pasa a Wakashimazu que salta trata de internarse en la defensa… Alphard y Twhaide vienen a taparlo… ¡Balón dividido!... ¡saltan los tres! ¡pero no!... desgraciadamente nuestro karateka ha perdido el duelo aéreo.

A pesar del hervidero en que había convertido ese campo, contra los australianos y que Japón había salido enchufado y más que dispuesto a marcar cuanto antes su tercer y definitivo gol, los jugadores australianos no parecían preocupados, y seguían haciendo su juego. ¿Quién sabe lo que les habría dicho Coleman en el vestuario? Parecían otra selección, dispuesta a marcar a todo coste un gol, y finiquitar eso. Se habían olvidado tiempo atrás, del cerrojo con el que habían salido en la primera parte, y ahora sus Shooker, Konwell y Zevic conducían el balón, triangulando entre ellos. Mientras sus compañeros, no dejaban ni a sol ni a sombra ni a Misaki, Matsuyama Misugi.

- Mcbetch- Pensó Igawa, al encontrarse frente al delantero australiano, aquel malnacido que había insultado su familia.

Tal vez pensando que algo iría mal, o que Igawa volvería a caer en la provocación, Izawa al advertir su mirada furiosa, llamó por su nombre a Igawa. El defensa no necesitó que su compañero dijera nada más que su nombre, para asentir seriamente con la cabeza y decir: Lo sé y pensando para sí mismo "No cometeré el mismo error"

No debía de hacerlo. Ese partido era muy importante, deseaba ir a Madrid. Todos lo deseaban.

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- ¡Australia sigue atacando!- narraban entre tanto los comentaristas. No me está gustando el cariz que está tomando el partido… ¡aguantad ese empujón, por favor!... Pase de Conwell buscando a Duviga… ¡buen corte de Igawa! Que despeja el balón… este cae en los pies de Matsuyama, y pase rápido a Nitta… ¡dispara! ¡Nada! ¡Parada de Malic! Muy atento el portero Australiano.

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-No tenéis aquí a Tsubasa, de modo que no podemos perder- decían en el campo los australianos, para que los japoneses los oyeran.

- Es cierto- secundó Divaga, que estaba cerca de Matsuyama y observando su reacción - Nos sub-estimáis. Sin los jugadores de las ligas europeos no tenéis ninguna posibilidad.

- Ingenuos- se burló Zevic.

- ¡Pero series…!- gritó Matsuyama en japonés, aunque no importaba. Los australianos entendieron su enfado, por sus gestos y tono, y rieron por lo bajo.

- ¡Matsuyama no!- gritó Misugi, corriendo hacia él- ¡Pero se puede saber qué haces! ¡Eres el capotan! No caigas en provocaciones baratas.

- ¡Esos infelices!

- A esos infelices debemos ganarlos en el campo. Escuchad todos- gritó alzando la voz y una mano- ¡no escuchéis nada de lo que digan! Solo jugad al futbol… ¡Y ganemos!

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No obstante, el tiempo seguía pasando, y conforme se acaban los minutos, los jugadores se ponían más y más nerviosos, y los australianos más tranquilos.

- ¡Buen despeje de Ishizaki!... Pero el balón va sin dueño… ¡y cae a los pies de Misaki! Creo que ha sido una casualidad, ¡pero bendita casualidad!

- ¡Vamos Misaki, vamos, vamos! ¡Tu puedes!- gritó Wakabayashi, desde las gradas. Los familiares de sus compañeros le miraron, pero no dijeron nada. Animaron también.

- Misaki corre con el balón- narraba el comentarista- ¡Pero Konwell y Shooker salen a su encuentro!.. ¡Vamos!... ¡Esquívalos!... ¡SI!... Con un salto esquiva a ambos… ¡NO! Cae al suelo… eso ha sido falta.

- Como una casa.

- ¡Pero no la pita!- se indignó otro comentarista- ¿A dónde demonios miraba?

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Abajo, en el campo, Misaki se lamentaba de no haber podido pasar a esos dos, mientras notaba un dolor punzante en su tobillo.

- Maldita sea- ¡Tengo que levantarme!- Pero su pierna se negaba.

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- ¡Volved atrás!, ¡Atrás!- gritaba desesperado Kira.

Konwell no había perdido un momento y había triangulado con Zevic, esquivando a dos jugadores japoneses.

Matsuyama, también dio órdenes a sus compañeros, mientras pensaba. ¡Joder, menuda falta y no hace nada el árbitro!

Todos, trataron de volver lo antes posible, pero no sirvió de nada.

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- ¡GOL!- dijo Yuri- Gol de Australia.

En el campo, los espectadores se quedaron fríos. ¡Habían estado jugando tan bien! ¿Por qué les habían marcado? En cambio, abajo, entre las caras de descontento de los japoneses, los australianos abrazaban a Duviga, el autor de ese tanto, que valía su peso en oro.

Matsuyama, en desacuerdo con la decisión del árbitro, se dirigió a él con aplomo.

- ¡No vale!- dijo tratando de no gritar- ¡Ese gol ha sido después de una clara falta a Misaki!

- ¡Es cierto!- gritó Soda, con menos modales- ¡Eso no es gol!

- ¡Hable con el linier si usted no lo vio!- insistió Misugi- ¡no es gol!

Los jugadores japoneses, casi todos, protestaron al árbitro, quien por quitarlos un poco de delante, fue a hablar con el linier, aunque ya tenía claro que era gol. Él no había visto nada ilegal.

Finalmente dio por valido el gol, y permitió que Misaki saliera a ser atendido.

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- ¡No me jodaís!- escribía Hyuga en el chat- ¡Está ciego o que!

- Ha sido clarísima- secundó Wakabayashi- ¡joder, no sabéis como está el campo!

- Lo vemos por la tele, Wakabayashi-san- puso Aoi.

- ¡Si! Ya sé… pero no es lo mismo… La gente se ha quedado algo fría, pero ha vuelto a animar… que buff… ¡Es impresionante! ¡Ojala estuviera jugando!

- Todavía queda tiempo. No despeareis- dijo Tsubasa- ¡Oye! Pero qué demonios le están haciendo a Misaki-kun que tardan tanto.

- ¡Jooder! ¡Australia ataca!

- Ya lo vemos Hyuga.

Tan solo habían pasado tres minutos, desde que Misaki había dejado el campo, pero a los japoneses les pareció un mundo.

En su casa de Barcelona, Tsubasa hablaba con sus amigos, sin dejar de ver el partido. Sanae, tan nerviosa como él, le dirigió una mirada de preocupación, cuando las cámaras enfocaron a Misaki haciendo un gesto de dolor.

- No te preocupas. Está bien- la tranquilizó con una sonrisa- Y va a volver jugar en nada. Un momentito que le venden y ¡Ya! ¡Vamos Misaki-kun!, por favor. Esfuérzate. ¡Tú puedes!- pensó.

Tsubasa no estaba sentado, no podía estar sentado. Veía la tele de pie, y de vez en cuando se paseaba.

- ¡Ojalá estuviera allí!- pensó por enésima vez.

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Misaki no escuchó lo que el médico de la selección le pedía a Azumi. Pero su novia salió presta a por alguna cosa.

El medio le explicó entonces, que su tobillo no articulaba, y no sabía que más.

- Haga lo necesario doctor, pero rápido- le pidió- Tengo que volver al juego. ¡No vamos bien!

- Si, sí..

ooOoo

- ¡Nuevo ataque de Australia!- relataba Yuri- ¡Japón con 10 jugadores sobre el terreno ahora mismo no puede pensar más que en defender!

- ¿Quién sería el sustituto de Misaki?

- Imagino que Sano… pero no creo que Kira lo quite.

- Si no puede jugar…

- Francamente, yo creo que tiene que jugar, aunque sea a la pata coja…

- ¡Pero si no puede! ¡Ha sido un golpe fuerte en la misma pierna de la lesión!

- No creo que pase nada grave ¡es solo un golpe!... cuidado… cuidado. ¡Jugada de peligro!... ¡Disparo de Duviga!

- ¡No quiero verlo!

- ¡Despeja Morisaki! ¡Bien echo!... córner a favor de Australia, pero despeja Igawa. Fallo de Australia. El balón sale por banda.

- ¿oís eso?

Se callaron un momento, para que la gente escuchara el ruido de ambiente. El público coreaba el nombre de Misaki, quien ya recuperado, entraba de nuevo al terreno de juego.

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Durante el descanso obligado Misaki, había estado pensando en Tsubasa. Siempre había tenido esa extraña conexión él, y estaba seguro que Tsubasa había estado pensando en él.

Los jugadores Australianos se burlaban, tratando de molestarles, repitiendo, que sin los jugadores de Europa, jamás ganarían. Taro les dedicó una sonrisa encantadora, desconcertándolos.

- ¡Y el balón llega a pies de Misaki!- gritó Yuri- Konwell y Shooker le atacan por ambos lados… ¡Sí! ¡Qué técnica señores! Se ha deshecho de ellos, con una clase magistral… Pero el defensa Glenn se le viene encima… ¡Lo esquiva también! ¡Qué maravilla de control.

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Abajo en el campo, Misaki se sentía eufórico, mientras esquivaba uno tras otro a los jugadores australianos, hasta plantarse frente a la portería.

- ¡Vamos Misaki- kun!

- ¡Bloquead el tiro!- gritó Zevic.

- Eso es- vociferó Malic, dando instrucciones a la defensa- Glenn a tu izquierda. ¡No le dejéis tirar!

Pero Misaki no tenía intención de tirar, si no que pretendía pasar a Nitta o Wakashimazu. El portero Australiano lo entendió rápidamente:

- ¡Marcad a esos dos!- ordenó- ¡No dejéis que reciban el balón!

Una sonrisa fugaz pasó por los labios de Taro.

- ¡Cuento con vosotros!- grito Misaki, lanzando un centro a los delanteros, que no obstante estaban fuertemente marcados.

Pero el centro se fue lejos, al otro lado de la banda. Los delanteros se lamentaron, extrañándose de la poca precisión del mismo.

ooOoo

- ¡Pero es Igawa quien llega!

- Misaki lo ha visto- pensó Kira con admiración - Que buena visión de juego.

Igawa había corrido toda la banda izquierda, en busca de su oportunidad de gol. De su oportunidad de redimirse frente a sus compañeros. Misaki lo vio antes que los demás, y fingiendo que centraría a Nitta o Wakashimazu, le mandó un buen pase, que Igawa aprovechó para meter el balón hasta el fondo de la portería.

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- Y es goooool, gol de Igawa. ¡2-0 a favor de Japón!

El gol fue cantado por los locutores y aficionados, con mucha pasión.

- ¡SI!- Gritó Wakabayashi- ¡Que buena jugada y que buena decisión!... ¡vamos chicos!

En el chat, los jugadores de Europa pusieron comentarios respecto al gol. Estaban eufóricos también. Y todos deseaban estar allí.

Arriba, en la zona de familiares, Lisa con su abuela, y el hermano de Gakuto Igawa, cantaron el gol del padre de la pequeña.

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Tras ese gol, Misaki estaba siendo marcado por Macbeth por orden del entrenador. El número 16, no le dejaba ni respirar. Y se tomaba muy en serio su trabajo. Ni siquiera estaba pendiente del balón. Solo de él.

- ¡Que pesado!- pensaba el 11. Pero no conseguía deshacerse de él.

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Arriba en las gradas, la gente cantaba "un gol más" repetidamente.

En tanto que en la zona de los familiares, Yoshiko Fujisawa tenía los ojos cerrados y las manos entrecruzadas. La oían murmurar "por favor ganad". Yayoi, en cambio no se perdía detalla, con los ojos como cuencas. Y cada vez que ocurría algo en el juego apretaba el brazo de Wakabayashi, que se había sentado a su derecha. Yukari estaba igual que ella, solo que el brazo que ella apretaba era el suyo propio.

El portero no protestaba. Estaba igual que la chica, aunque trataba de mantenerse calmado. ¡Pero era mucho más fácil en el campo!

Los Misugi apenas hablaban, pero estaba muy pendientes del partido. La señora Ishizaki, era la que más animaba. Vestida con uniforme de la selección, y una enorme bandera, gritaba consigan y palabras de aliento sin parar.

- ¡Vamos hijo!- decía casi para si mismo el señor Matsuyama, cuando Hikaru se hizo con el balón, intentado una internada en solitario.

Los Wakashimazu, tan circunspectos como siempre, por dentro estaban nerviosos.

ooOoo

- Se prepara un cambio en Japón- anunció la megafonía del campo-Se retira con el número 30 Takeshi Sawada, y entra con el número 16: Sano.

Sano entró al campo, muy motivado. ¡Tenía su oportunidad! El entrenador había confiado en él, y debía hacer honor a esa confianza.

- ¡Saque de banda a favor de Japón! Matsuyama será el encarado… recibe sano… primer balón que toca el 16…Salatis sale a su encuentro… ¡lo pasa por entre las piernas!... ¡NO!... l poderío físico del australiano ha podido con la tecina de Sano. Japón pierde e balón.

- ¡Mierda!

- Contrataque de Australia… Salatis para Duviga… ¡Cuidado chicos! ¡Peligro!

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Kira daba instrucciones frenéticamente a sus jugadores. Parecía que estaba a punto de saltar al al terreno de juego. En tanto que Coleman parecía muchos más relajado.

- Solo diez minutos- pensó mirando su reloj y añadió- ¡seguid así! ¡Zevic, Kowell seguid marcando a Misaki!

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- ¡Izawa salta! ¡Vamos Mamoru!... el duelo queda igualado… ¡pero el balón sigue vivo! … Izawa cae al suelo… Duviga se mantiene… ¡esta solo frente al portero! ¡No quiero verlo!... cañonazo y… ¡Ishizaki!... el verdadero samurai, el más valiente, el único que despeja balones con la cara. ¡Bravo Ishizaki!... Matsuyama se hace con el esférico, y envía rápidamente a Sano.

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- ¡Bravo Ryo!- gritaron su madre y Yukari abrazándose.

- ¡Mi niño!

- Lo ha hecho muy bien, señora- comentó la señora Yamaoka con amabilidad- debe estar tan orgullosa.

- Si, es cierto. ¡Qué valiente ha sido!- secundaron los demás.

- ¡Bravo Ishizaki!- pensó Wakabayashi- siempre estás cuando hay que estar.

ooOoo

- Ya sé que es mi fuerte, pero ¡como duele!- pensaba el defensa- ¡bueno! No es nada… Puedo con mucho más. Son peores los tiros de Hyuga.

Le dirigió una sonrisita a Duviga, para que éste viera que su tiro no era para tanto. Él era Ryo Ishizaki, y había recibido tiros en la cara de Hyuga, Schneider, y Santana. Después de eso, lo demás era un juego de niños.

- ¡Vamos Sano!

El recién incorporado, tras la fallida primera jugada, se internaba con técnicas de la futsal combi en terreno australiano.

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- Buena internada de Sano… que buena jugada… Pase de Sano a Misaki, que se consigue al fin deshacer de Mcbeth… ¡está solo, solo ante el portero!... Pero buena reacción de la defensa Australiana.

- Misaki pasa al lateral a Nitta… creo que no fue buena decisióndebería haber disparado.

ooOoo

El campo se quedó paralizado. Nadie entendía porque Misaki no había tratado de disparar a puerta.

En los pocos momentos desde el despeje de Malic, hasta que se hizo nuevamente con el balón tuvo una especie de flash-back.

Recordó cuando era pequeño, y cambiaba continuamente de escuela, pero su padre siempre le llevaba a escuelas donde pudiera jugar al futbol. Recordó el momento de conocer a Tsubasa y los demás… Y sus dudas. Su certeza de que no era Tsubasa. Que no podía jugar como él.

"No eres nada sin Tsubasa! "Aprende a jugar sin Tsubasa"- Frases dichas tiempo atrás por enemigos en el campo para picarle, y por Gamo para motivarle, llegaron a su mente.

- No necesito a Tsubasa- se dijo- Me gusta jugar contigo Tsubasa- Kun, pero puedo jugar sin ti.

Había tardado más tiempo del que quisiera admitir, para saber que eso era verdad.

Lo había estado viendo de forma errónea hasta el momento. Fijándose en la gente que le decía que podía ser el artista del campo, y todo lo que él quisiera, pero seguía necesitando a Tsubasa para ganar. En lugar de fijarse en sus compañeros que confiaban en él. Todos confiaban en él. Wakabayashi le había dicho el día anterior, que estaba seguro que marcaría el gol de la victoria. Tsubasa le había dicho "Deseo estar contigo y con todos Misaki-kun, pero recuerdo que no me necesitas"… Había sido tan amable.

Incluso Hyuga le había escrito: Mariquita, más te vale darlo todo. Nos vemos en julio. ¡Y no es una opción!

La jugada fue mucho más rápida de lo que se tarda en narrar los pensamientos de Misaki.

- Muy bien. Yo no soy Tsubasa, pero si puedo jugar como él- se dijo Misaki- Al menos en este momento, se exactamente que es lo que haría Tsubasa… ¡Y lo que haría yo!

Taro vio llegar el balón, casi cámara lenta, y con fuerza apoyó una mano en el césped, casi sin ángulo golpeó el balón.

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- ¡Goooool! ¡goool de Tijera de Misaki! ¡Golazo del 11!- gritó Yuri, restregándose los ojos, sin poder creerlo. Lo habían logrado- ¡Que gol señores! ¡En el minuto 89! ¡Un gol merecido tras un partido extraordinario!... Misaki no decepciona… ¡no!... Ofrece lo que esperábamos de él y hasta más… ¡El artista del campo! El eterno compañero en la Golden combi, el técnico que hace magia cuando la toca. ¡Ni lesiones, ni Tsubasa ni nada!... ¡Qué gol señores! ¡Qué partido!... Te voy a pedir matrimonio. ¡Te quiero Taro!... Japón 4- Australia….1.

Sobre el terreno de juego, sus compañeros se le echaron encima. Matsuyama, el primero en llegar, casi lo aplasta.

Entre gritos de euforia, el ambiente del público y la gran alegría. Misaki, Matsuyama y Misugi recordaron que debían estar concentrados hasta el final.

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Misaki había celebrado ese gol, tirándose al suelo, saludando a la gente y dejándose revolver el pelo y dar golpecitos amistosos por sus amigos.

Wakabayashi había saltado de su asiento, abrazando a Yayoi que estaba a su lado.

Yoshiko Yamaoka había saltado de su asiento, gritando con fervor, y abrazándose a su madre. Luego la soltó y abrazó a Yayoi.

- ¡Yo-chan!

- ¡Yayoi-san!

Ambas chicas se tomaron las manos, dando saltitos.

- ¡Qué bien!- dijo Yoshiko, emocionada- ¡ay que lloro! ¡Que tonta soy!

Wakabayashi sonrió a la niña.

Abajo, en el banquillo, todos habían saltado también. Azumi había abrazado sin darse cuenta al doctor Shibazaki.

- ¡Lo siento señor!

El médico se había reído- ¡no importa! ¡Es la emoción! Yo también estoy emocionado. ¡Muy Bien Misaki!- se dijo el doctor- ¡Estas en plena forma!

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Sin embargo, había una persona que había celebrado el gol más que los espectadores, más que sus compañeros, más que Azumi y Yoshiko Yamaoka… Incluso más que el propio Taro.

Tsubasa había alzado los brazos al aire, cantando el gol como los comentaristas… ¡Misaki-kun!- gritó- ¡Gracias!

Había estado viendo el partido más nervioso de lo que nunca había estado. Era mucho más sencillo mantener la calma sobre el terreno de juego que desde casa.

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- ¡Pero el partido aún no ha terminado! Tres de añadido- decían los locutores- Misugi se hace con el esférico… Buen control del 14. Pase a Matsuyama… ¡Pero Duviga se hace con el esférico! ¡NO!

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En tres minutos pueden pasar muchas cosas en la vida… es el tiempo medio que dura una canción, un tráiler de una película, o que se tarda en tomar un café- También es el tiempo suficiente para ganar o perder un partido. En solo tres minutos, estarían dentro o fuera de las olimpiadas.

La tensión era máxima. Los familiares estaban muy atentos, mirando el partido. En sus casas, Hyuga, Tsubasa y Aoi miraban el final del partido.

Igawa sabía la importancia de los tres minutos. Sin dudarlo un instante, se lanzó a por el balón. ¡Jamás dejaría que Australia se hiciera con el esférico! ¡Todos habían dado todo en ese partido!

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- ¡Despeja Igawa!... Un minuto… Misugi se hace con el balón… controla… treinta segundo…. ¡final! ¡Final!... Japón irá a las olimpiadas, señores. ¡Iremos a Madrid!

En el banquillo, los jugadores se abrazaron entre ellos. Kira abrazó a gamo. Todo el personal se felicitó.

Los familiares habían bajado al campo y abrazaban a los jugadores. Yoshiko Fujisawa, sonriente miraba con ojos enamorada a su Hikaru. Éste recibía así mismo, lo abrazos y felicitaciones de sus padres. Todo era algarabía y alegría general. Yayoi, olvidando los protocolos y las formas, se abalanzó sobre Jun, y éste, con la adrenalina de la victoria, y olvidando también el protocolo, la había tomado por la cintura, la había elevado en al aíre y ambos reían de la felicidad.

- ¡Hemos ganado!- era el grito general- ¡E iremos a Madrid!

Por una vez, la señora Misugi no reprochó, la falta de discreción. Sacando su pañuelo, se limpió las lágrimas en sus ojos. Pero eran de felicidad. Habían ganado. Jun lo había conseguido. Estaba orgullosa. Se le veía tan feliz…Observó a su hijo y a Yayoi, a quien consideraba otra hija. Ambos se habían soltado y hablaban con Wakabayashi.

Yoshiko Yamaoka, felicitaba efusivamente a todos. Su hermano se dejó abrazar por ella, repleto de felicidad.

- ¡Qué bien has jugado Taro!- le felicitó- Su hermano le agradeció, y luego fue felicitado por sus padres y por el marido de su madre.

La señora Ishizaki, que estrujaba entre sus brazos a Ryo, dejándolo respirar apenas, le soltó finalmente. Y se acercó a Misaki.

- ¡Qué gran partido Misaki-kun!- le felicitó con cariño.

El chico se lo agradeció, muy complacido, añadiendo que Ishizaki había echo una gran jugada al salvar el segundo de Australia.

Pronto dejó de importar, quien era familiar o más cercano con quien. En ese momento, no importaban problemas de vestuario, con la prensa… Todo eso había quedado atrás.

En ese momento, Misaki era felicitado por Yayoi, pero detrás de ella miraba a otra chica. Azumi no había acudido corriendo a felicitarlo, como todos. Pero sonreía de tal manera, que a Taro no le cupo duda de la sinceridad de los sentimientos de su novia.

Emocionados, sus miradas se cruzaron, y casi sin pronunciarlo ella dijo:

- Felicidades.

- ¡Hey!- Ishizaki se había acercado por detrás, y apoyándose con su brazo sobre su hombros, en una postura ligeramente chulesca, le preguntó- ¿Porque no viene tu novia? ¿Qué hace ahí parada?

- Es que no sé. Los doctores…- dudó Taro, a pesar de que doctor Shibazaki había sido de los primeros en estrecharle la mano.

Ishizaki torció la boca, en un gesto burlesco- No me jodas Misaki-kun… ¡este no es momento de mantener las formas!

Misaki volvió a mirar a su novia quién ahora hablaba animadamente con Wakabayashi y Matsuyama.

- Ishizaki tiene razón- estuvo de acuerdo Misugi- No tengo que decirte lo que ya sabes, Misaki-kun… Y este no es momento de guardar formas.

Misaki volvió a sonreír y se acercó a la chica, y sus amigos. Los tres se callaron, repentinamente. Wakabayashi y Matsuyama, les sonrieron burlonamente, y se retiraron.

Ahora estaban a menos de un metro de distancia, en uno del otro.

-Felicidades Taro-kun- exclamó ella con alegría- ¡Estoy tan feliz por vosotros!

- ¡Que buena eres! ¡Gracias!

Por un momento, a ambos se les olvidó que estaban en el campo, bajo la mirada de los miles de espectadores que aún no habían abandonado el estadio, de sus propios compañeros, de los jefes de Azumi del equipo médico, y de las decenas de cámaras que les enfocaban.

- Gracias Azumi- respondió con dulzura el jugador- Gracias por todo.

Azumi entendió ese todo. Le miro con infinito cariño. Taro hizo lo propio. Se acercó a ella y le dijo al oído.

- Gracias por confiar en mí, cuando yo no lo hacía.

Sin pensarlo más. Por primera vez en su vida, sin planear la jugada, Taro la tomó por la cintura y la besó con dulzura.

En el estadio, todos chiflaron, con aquel corto beso. Pero como no fue el único, no tuvo (por suerte para ellos) mayor repercusión.

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En España, Tsubasa y Sanae, y en Italia Aoi y Hyuga se morían de la risa.

Las cámaras enfocaron entonces a Misaki, Misugi y Matsuyama, y un periodista aprovechando que las 3M, estaban juntos charlando, se dirigió a ellos.

- ¡Felicidades chicos! ¿Queréis decir algo?

- ¡Gracias!- respondió Matsuyama-Nada más que… es que no sé qué decir… ¡estamos muy contentos!

- Si, ya estamos pensando en Madrid- declaró Misugi- Ya tengo ganas de jugar con todos, allí.

- ¿Queréis decir algo a vuestros compañeros, de las ligas Europeas, que os estarán viendo por la tele? Lo sé porque han escrito en nuestro periódico- presumió el periodista.

Misaki sonrió, se acercó a micrófono, y dijo.

- Si…vamos allá. Kojiro, Aoi, Tsubasa-Kun… Como prometimos: Nos vemos en un mes.

FIN

Bueno, pues como decía Bugs Bunny: esto… esto es todo, amigos. Espero que hayáis disfrutado leyendo este fic, al menos tanto como yo he disfrutado escribiéndolo. Decidí escribir sobre la saga golden 23 por dos motivos principales; el primero es el protagonismo que le dan al Misaki, Misugi y Matsuyama, sobre todo al primero, algo que yo creo que los tres se merecían. Y el segundo, y determinante es que pierden algún partido, y para mí es muy de agradecer que en Captain Tsubasa se pierda algún partido. (Para crecer como jugador y aprender de los errores y tal…)

Me siento un poco extraña al narrar con tanta pasión una clasificación para unas olimpiadas de un equipo de fútbol, dado que para mí es el torneo, o uno de los menos importantes que se pueden ganar en el mundo del fútbol.

No obstante, no debemos olvidar que este sueño de Misaki se supone que se escribió en los años 80 o 90 y puede que en ese momento en Japón fuera más importante ganar unas olimpiadas en fútbol, que ganar el mundial. Por otro lado, no puedo olvidar cuando en el anime original nos explicaron que era el Mundial de Fútbol. Yo me quedé con cara de WTF, pero ¿esta mujer que vivía en un tanque blindad, debajo de las piedras? ¿En marte? porque no concebía que alguien no supiera lo que fuera un mundial de fútbol. No obstante y dejando de lado el tipo de campeonato al que se van a clasificar nuestro chicos, para mi Golden 23 es una de mis dagas de Captain Tsubasa favoritas, juntos con el world youth. De Rising sun, ya opinaré cuando esté finalizada, aunque por el momento y salvo el eterno partido de Alemania, me está gustando bastante

Habrá un pequeño epílogo para cerrar algunas de las cosas así que nada nos vemos en el epílogo y muchas gracias por estar aquí pues leer