Bow abrió la puerta del comedor para que Glimmer y él pudieran entrar a éste, encontrando a Catra y Adora sentadas en la mesa mientras la segunda parecía estar desayunando más de ese platillo que le habían recomendado Spinnerella y Netossa.
—Buenos días —saludó Bow con una sonrisa sentándose a la derecha de Catra y Glimmer se sentó al lado de él.
—Que hay, Flechitas —Catra hizo un ademán con su mano en señal de saludo, su otra mano por otro lado, servía de soporte en su barbilla mientras tenía el codo sobre la mesa, parecía haber estado observando a cierta rubia para que se comiera todo el platillo que le habían servido.
—Esto sin duda no es mi platillo favorito —se quejó Adora moviendo con su tenedor una especie de guisante, aunque esté era de color naranja.
—Ayer lo comiste y te hizo bien, si la que lanza redes y la de los vientos te lo dejaron entonces debes comerlo —le dijo Catra con una sonrisa cargada de superioridad.
—¿Dejaron más de eso? —preguntó Glimmer con curiosidad mientras el desayuno les era servido por un trabajador de la cocina —. Gracias —le susurró a la mujer con una sonrisa que fue correspondida y después se retiró.
—Dijeron que le haría mucho bien y tuvieron razón, hoy despertó sin fiebre —comentó la castaña mientras volvía hacía su propio plato para seguir comiendo, al parecer había dejado de hacerlo por supervisar que cierta princesa rubia quisquillosa terminara su comida.
—Odio esto —susurró Adora con sus ojos llorosos, llevándose otro bocado a la boca.
—Vamos, Adora, no puede ser tan malo ¿o si? —dijo Bow con diversión ganándose una mirada fulminante de parte de la susodicha.
—Olvida eso, sigue comiendo —indicó Catra señalando el plato de la rubia quien bufó y volvió a lo suyo.
—Por cierto, Adora —habló Glimmer después de un rato de silencio —, hoy serán canceladas tus actividades —anunció con tranquilidad mientras comía.
—¡¿Qué qué cosa?! —cuestionó Adora dirigiendo su mirada a la pelirrosa.
—Ayer estuviste enferma, es mejor que tengas un día más de reposo —opinó Catra apoyando a Glimmer, la rubia frunció el entrecejo.
—¡Pero estoy bien! —exclamó exasperada, no podía creer que estaría otro día más sin hacer nada.
—Adora, ayer tuviste mucha fiebre y estuviste en cama todo el día, será mejor que te lo tomes con calma, ¿no crees? —le dijo Bow con un tono condescendiente.
—Pero... —intentó Adora refutar.
—Son órdenes de tu reina, hoy descansas —dijo Glimmer tajante, dando a entender que ya no discutiría el asunto y que nada de lo que dijera la haría cambiar de opinión.
—Maldición... —susurró Adora haciendo un puchero y volviendo a su plato, tornándose así el desayuno silencioso.
[...]
Adora se paseaba por los pasillos junto a Melog, estaba completamente irritada y ni siquiera había terminado la mañana. Había pasado un buen rato desde el desayuno y ya parecía que estaba por volverse loca.
—Yo creo que no fue justo, es decir, ¡estoy bien! ¿por qué no dejan de exagerar? —hablaba molesta mientras miraba de reojo a Melog —. A veces todos ellos son un dolor de cabeza ¡y más cuando se ponen de acuerdo!
—¡Adora! ¡Ahí estás! —exclamó Bow con felicidad llegando desde el pasillo izquierdo —. Hola, amigo, si no te importa necesito hablar con Adora un rato —el felino maullo acercándose al arquero quien le dió una caricia. Después Melog se marchó dejándolos solos.
—¿Qué no ibas a ir a Dryl ahora sí? —le cuestionó Adora de brazos cruzados y una ceja alzada.
—Entrapta no podía hoy, Frosta le pidió ayuda con urgencia para arreglar algo en el reino de las nieves —explicó mirando los pasillos, quizás revisando que no hubiera nadie. Él tomó a la rubia del brazo y la arrastró.
—¡Hey! —se quejó Adora a quien llevó hasta una de las salas del castillo para entrar a ella mientras él se quedaba en la puerta.
—Bien necesito tu ayuda —dijo Bow rápidamente sin dejar de mirar los pasillos —. Debes ayudarme en pensar algo para pedirle a Glimmer que sea mi novia —soltó atropelladamente llevando su mirada hacia ella.
—¿Qué yo te ayude a qué? —preguntó Adora con una ceja alzada y cruzada de brazos. No, para nada entendía que pintaba ella en la situación.
—Ayúdame a pedirle a Glimmer que sea mi novia en el baile —repitió el arquero mientras miraba nervioso hacia afuera, cuidando que nadie pasará por ahí y los escuchara.
—No, si entendí eso, pero ¿por qué yo? —cuestionó Adora intentando no reírse de su amigo quien parecía a punto de colapsar por los nervios de que alguien pudiera oírlos.
—¿Quizás porque eres mi mejor amiga? —murmuró Bow con un tono de obviedad.
—No, Bow, enserio ¿cómo puedo ayudarte en algo que apenas estoy entendiendo? —Adora frunció el entrecejo sin abandonar su postura, aunque en verdad quería reírse por la pésima idea de su mejor amigo al pedirle ayuda.
—Porque estamos en la misma situación, y necesito tu ayuda, y eres la única a la que puedo pedirle esto —musitó Bow entre dientes, casi desesperado por la poca cooperación que la rubia mostraba.
—¿Porque no le pides consejos a tus padres? —le preguntó Adora, está vez con un poco de curiosidad mientras se acercaba a la puerta —. Yo vigilo —anunció observando el pasillo, el arquero soltó un sonoro suspiró y se alejó de la puerta.
—Ya lo conoces —Bow rasco su nuca mientras su expresión corporal transmitía algo de vergüenza —. Se volverán locos si les digo que quiero pedirle a Glimmer que sea mi novia, me llenarán de preguntas y de un sin fin de ideas para declararme que podrían resultar algo... Extremistas —murmuró lo último con nerviosismo, haciéndose una clara idea de lo que sus padres podrían lograr.
—¿Tú no hiciste eso? Es decir, con Sea Hawk, le dijiste que era buena idea declararse a Mermista y ambos crearon ideas muy locas —dijo Adora con diversión al recordar cómo la semana pasada, en su ida a Sealinas, escuchó al par hablar de ello.
—¿Nos escuchaste hablar de eso? —cuestionó Bow mirándola con el entrecejo fruncido, claramente mostrando desaprobación.
—Estaban hablando demasiado alto ese día, tanto que podría jurar que Mermista escuchó todo —respondió cruzándose de brazos y haciendo una mueca.
—Bueno, el punto es que no es muy buena idea ir con mis padres —dijo ignorando aquella respuesta provocando que la rubia soltará una risilla por su clara evasión.
—Netossa y Spinnerella son buenas dando consejos con respecto a "esto" —comentó Adora con una sonrisa —. Podrías preguntarles cómo sería la mejor manera de pedirle "eso".
—Deja de usar comillas, y si, quizás podría preguntarle a ellas —Bow llevo su mano a la barbilla, rascándose, en un claro gesto de que analizaba aquella propuesta.
—¿Quién más sabe de estas cosas? —preguntó Adora en voz baja imitando el gesto de su amigo, para después mostrar un peculiar brillo en sus ojos y volver su mirada al arquero mientras sonreía con cierta diversión —¿Sabes quién quizás podría ayudarte y que está aquí en el castillo?
—¿Quién? —Bow preguntó con emoción ante la idea de que alguien cercano pudiera ayudarlo sin la necesidad de viajar.
—Su majestad Micah —respondió la princesa del poder en un tono de inocencia. El rostro del arquero palideció, provocando que la rubia comenzará a reírse.
—¡Sabes bien que no haré eso! —chillo Bow mirando con desaprobación a la rubia, quien paro de reírse.
—Lo siento, pero es que en verdad el debe tener una idea —la sonrisa de Adora dejo de transmitir aquella alegría risueña al proponer aquello y en cambio se reemplazó por melancolía —. Ya sabes, él se le declaró a la reina Angella —agregó al recordar cómo la mujer le había comentado eso en una ocasión, que justo ahora, se veía muy lejana.
—Adora... —Bow se acercó hasta ella y colocó su mano en el hombro de la rubia, él entendía perfectamente el sentir de ella, después de todo, aún podía sentirse el vacío que la reina había dejado con su partida, además, Adora fue la última en hablar con ella y por ende, la segunda más afectada después de Glimmer por lo que le sucedió.
Adora volvió a sonreírle con ánimos, lo menos que quería era que el ambiente se tornara triste—. Y aunque no quieras tendrás que decirle a Micah sobre eso, ¿o acaso no piensas que el te dirá algo si te le declaras en el baile sin haberse enterado antes que lo harías? —cuestionó con diversión haciendo suspirar al moreno.
—¿No puedo hacerlo después? ¿Pero mucho después? —preguntó en tono lamento y desolación. Tenía cierto miedo de hablar con su majestad sobre el hecho de que quería tener una relación con su amada hija a la cual no podía dejar de ver cómo su pequeña niñita.
—No puedes, es más, podrías decirle justo ahora que no estará Glimmer con él y que está en la oficina —recomendó Adora colocando sus brazos en sus caderas y mirándole con reproche, alejándose de la puerta para llegar hasta él, no podía creer que su mejor amigo se dejará intimidar tan fácil por el padre de Glimmer.
—Tú no entiendes, ¿qué tal si intenta hacerme desaparecer o matarme? —cuestionó Bow mientras sus ojos se tornaban llorosos ante la imagen mental que se hacía sobre el destino que podría tener.
—Por favor, Bow —Adora se rió ante su ocurrencia —¿Cómo puedes pensar que el rey..?
—Hey, ¿qué hacen aquí? —preguntó Catra ingresando a la sala junto a Glimmer provocando que Adora y Bow soltaran un grito ante el susto que les habían dado.
—¡Catra! ¡Glimmer! —Adora les sonrió con nerviosismo mientras en un rápido movimiento se paraba al lado de Bow con sus manos ocultas tras su espalda —¡Hey, hola! —les saludó intentando disimular lo más posible su inquietud ante su repentina presencia.
—¿Qué hacen aquí? —preguntó Glimmer con el entrecejo fruncido, mirando a ambos de forma meticulosa intentando descifrar lo que sea que estaban haciendo esos dos.
—Solo hablábamos de algo —respondió Bow con una sonrisa nerviosa —. Le decía a Adora que quizás era muy buena idea visitar a mis padres ahora que ella no trabajará y que yo tengo que llevarles unas cosas —agregó, esperando que aquello convenciera al par de chicas.
—¿Enserio? —preguntó Adora en voz baja mirando a su amigo, se suponía que el no quería ir con sus padres y que ahora dijera eso, la desconcertaba. Recibió un codazo en la costilla por parte de Bow provocando que la rubia volviera hacia las chica y les sonriera —Cieeerto, acompañaré a Bow ya que no tengo nada que hacer porque ciertas personas me prohibieron trabajar hoy —dijo lo último con cierto reproche.
—Ayer estuviste en cama casi todo el día —musitó Catra entre dientes con irritación, claramente Adora parecía una niña haciendo berrinche por el simple hecho de que habían cancelado sus actividades del día de hoy.
—¡Eso fue ayer! —refutó la rubia abriendo sus brazos con exageración —¿Saben que? Olvidenlo —tomó a Bow del brazo y lo arrastró en dirección a la salida —¡Iremos con George y Lance, así que adiós!
Antes de que alguna pudiera decir algo, Bow y Adora se habían apresurado por los pasillos, perdiéndose enseguida de su campo de visión.
—¿Qué crees que se traigan entre manos? —le preguntó Catra a la pelirrosa mientras alzaba una ceja.
Glimmer soltó un suspiro lleno de cansancio —. No tengo la más mínima idea, pero mientras no hagan explotar alguna habitación del castillo o que se trate de una broma como la que hicieron el otro día entonces no hay problema.
—Bien, eso vale para mí —dijo Catra encogiéndose de hombros —, y hablando de la broma... Vaya que fue un golpe bajo que le dijeras a Perfuma, tuve que soportar un sermón —reclamó con el entrecejo fruncido. Glimmer se había encargado de contarle a la princesa de Plumeria sobre aquello el día anterior cuando llegaron todos al castillo para saber cómo estaba Adora y Perfuma se había encargado de no marcharse del castillo hasta regañarle por eso —. Si no se extendió más con su sermón es porque ya era tarde y yo estaba cuidando de Adora —agregó para después mostrar una media sonrisa —. Si que puedes ser malvada, reina Glimmer —dijo socorrona para después pasar a su lado.
—Tu influencia ayuda mucho, basura hordiana —declaró la pelirrosa con diversión siguiéndola fuera de la sala.
—Pffff, lo dudo —susurró la castaña siguiendo su camino, para pronto ambas separarse. Ella debía ir a Plumeria para después pasarse por Sealinas para ayudar a la princesa de dicho reino con la repartición de vienes al pueblo y Glimmer debía dirigirse a su oficina para arreglar papeleo.
[...]
Adora llevaba la delantera en cuanto a camino hacia la biblioteca de los padres de su mejor amigo, quien no parecía nada cooperativo para llegar hasta ahí en el menor tiempo posible. La rubia se detuvo en seco para esperar a que el arquero estuviera a su lado.
—¿Podemos ir a otro lado? No hablaba enserio de ir con mis padres —Bow le miró casi con súplica, obteniendo una mirada desaprobatoria de la rubia.
—Vamos, tu dijiste que iríamos y ahora lo haremos —bufó mientras se cruzaba de brazos.
—Adora, por favor —suplico una vez más, está vez haciendo una cara de cachorrito. Adora lanzó un gruñido frustrada, se acercó hasta la mochila que el arquero había tomado mientras salían del castillo y sacó la tableta.
—Hablaremos con Spinnerella y Netossa, quizás ellas nos den un consejo, y si eso no te llega a convencer, entonces iremos con tus padres porque no habrá otra opción, ¿de acuerdo? —Adora alzó una ceja y espero expectante la respuesta de su amigo.
—¡De acuerdo! —accedió con una enorme sonrisa a lo que la rubia suspiró y se sentó contra el árbol más cercano, siendo imitada por Bow.
—Bien, vamos a hablar con ellas —susurró encendiendo la tableta para después marcarle al par quien no tardo nada en responder —¡Hey! ¡Hola Spinnerella y Netossa! —les saludó animosamente mientras alzaba un poco la tableta para que ella y Bow fueran visibles.
—¡Qué hay, rubia! ¡Bow! —correspondió Netossa sonriendo mientras a su lado Spinnerella hacia una ademán con su mano para saludarlos —¿Ya estás mejor?
—Si, gracias por su receta especial, me ayudó enseguida aunque no puedo opinar mucho del sabor —dijo con cierta diversión, provocando que Spinnerella se riera y Netossa rodara sus ojos.
—Te comprendo, esa cosa rara que Spinny prepara no tiene el mejor de los sabo... ¡Auch! —se quejó al recibir un codazo de su esposa quien le miraba con una ceja alzada —¡Pero sin duda ayuda! ¡Ayuda mucho! —exclamó nerviosa provocando que Bow y Adora rieran.
—Bueno, al menos ya estás mejor y nos alegra —tomó la palabra Spinnerella —¿Necesitan algo de nosotras? —les preguntó con su habitual tono calmado.
—Oh si, es que buscábamos un consejo —dijo Adora mirando de reojo a Bow para después volver a ellas —. Solo queríamos saber, como podría Bow pedirle a Glimmer que sea su novia en la fiesta que tendremos la semana entrante —soltó rápidamente.
—¡No tenías que ser tan específica! ¡Con que les hubieras preguntado cómo se declararon era suficiente! —chilló Bow algo avergonzado, pronto una estruendosa risa por parte de Netossa provocó un sonrojo en Bow.
—Querida —le regañó Spinnerella evitando también reírse del pobre muchacho —. Así que quieres pedirle a Glimmer que sea tu novia... —le dedicó una dulce sonrisa —. Bueno, la forma en la que Netossa me propuso ser su novia fue algo muy romántico pero a la vez intenso —comentó con una sonrisa, deslizando su brazo por la espalda de su esposa, en una clara señal de abrazarla.
—Oh si —Netossa sonrió ante el recuerdo y soltó una pequeña risa —. Ese día estábamos en el frente, luchabamos con algunos soldados Hordianos. Spinnerella se veía tan hermosa, lanzando a esos idiotas por los aires sin perder su hermosa gracia, como toda una princesa meticulosa y esplendorosa —su mirada volvió hacia su esposa, contemplando cada detalle de su bello rostro sin cansarse.
—Y tú los atrapabas en tus hermosas redes, cubriéndome la espalda haciéndome sentir protegida, te movías con mucha agilidad y esos soldados no eran nada comparados contigo —Spinnerella rozó su nariz con la de la morena, cerrando sus ojos unos instantes y perdiéndose en su burbuja —. Entonces tú soltaste en medio de la batalla, "Oh, Spinny querida, desearía que seas mi novia, porque no puedo evitar pensar siempre en ti, cada que te miro eres como un rayo de luz en la oscuridad y me enamoras cada vez más".
—Y ella solo respondió, "Eres mi torbellino de esperanza, me enamoras cada día más y no puedo evitar que eso suceda, deseo estar cada vez más junto a ti, así que Netossa, si quiero ser tu novia". Y después de eso terminamos derrotando a los soldados restantes para después besarnos —relató Netossa escuchando la risilla de su esposa, ambas después abrieron sus ojos con lentitud, mirándose fijamente en un dulce silencio, hasta que Bow carraspeó intentando captar de nuevo su atención, lo cual sucedió y miraron de nuevo a la pantalla —. Y por eso quizás sería genial que planearas algo así, a lo mejor una simulación de algún ataque, están luchando y en medio de eso ¡pum! Le pides que sea tu novia mientras todos los demás aplaudimos por tu hazaña —Adora evito soltar una carcajada, desviando su cara a otra dirección mientras Bow les sonreía nervioso.
—Eso es tan romántico y genial —opinó Adora volviendo a ver la pantalla y sonriendo, evitando todo lo posible reírse por la cara que había hecho Bow ante tal consejo, pero a ella de alguna manera si le pareció lindo y hasta ingenioso que ambas se volvieran novias al proponerse en una pelea.
—Aunque creo que es algo... Intenso, la verdad es que quisiera que fuera algo más calmado —murmuró Bow rascando su nuca.
—Bueno, tienes un punto, pero creo que cada quien le da su estilo al momento de declararse a la persona de la que está enamorada —dijo Netossa con una sonrisa.
—Seguramente encontrarás tu estilo propio y será algo muy especial, suerte con ello —Spinnerella tomó la mano de su esposa y le brindó una suave caricia.
—Gracias por compartirnos esa experiencia, la consideraremos en nuestro listado de opciones —dijo Adora con una sonrisa para mostrarles su gratitud.
—Bueno, si Bow no usa nuestra idea tal vez tú su puedas usarla —Netossa le sonrió con picardía, provocando un sonrojo en Adora y una risilla nerviosa.
—¿Oh? ¿Qué es eso?... Al parecer la batería se agota —dijo Adora atropelladamente —¡Nos vemos! ¡Gracias por su ayuda!
—Si, claro —murmuró Netossa con burla —. Hasta luego chicos. —se despidió a final de cuentas de ellos haciendo un ademán con su mano.
—Nos vemos después y cuídate mejor, Adora —sugirió Spinnerella para después dar por finalizada la llamada. La rubia lanzó un sonoro suspiro recargandose contra el árbol.
—Entonces... Creo que iremos con George y Lance —dijo Adora con diversión, rompiendo el silencio que se había creado después de colgar. La rubia guardo la tableta en la mochila y se puso de pie, mientras su amigo seguía en el suelo con un gesto derrotado.
—Si, iremos con mis padres —murmuró poniéndose de pie a duras penas, Adora rodó los ojos y comenzaron su trayecto.
Cuando al fin llegaron a la biblioteca, fueron recibidos por ambos hombres, siendo abrazados efusivamente.
—¡Bow, hijo! ¡Que bueno verte! —exclamó Lance estrujando a su hijo con fuerza —¡Y vienes con Adora, es genial!
—Es bueno verlos de nuevo —dijo Adora con una sonrisa.
—Padres, también me alegra verlos, pero ¿podrían soltarnos ya? —preguntó el arquero con una risa nerviosa logrando que ambos deshicieran su abrazo sobre ellos.
—Pero pasen, justo estábamos comiendo unos aperitivos —comentó George dándoles paso a qué entrarán, ambos jóvenes se dirigieron rápidamente al estar, sentándose juntos en un sillón y en el del frente teniendo a la pareja.
—Me encantan estas galletas —susurró Adora con felicidad acercando su mano al tazón y tomando el refrigerio.
—Las galletas de Lance son las mejores —alardeó George mirando a su esposo con una dulce sonrisa el cual rodó los ojos.
—Oh vamos, no son tan buenas —murmuró Lance con pena ante el alarde del amor de su vida.
—¿Bromea? Son las mejores —refutó la rubia enseguida con una gran sonrisa, mientras tomaba más galletas, Bow en ese instante, con una sonrisa algo forzada, le dió un codazo en el brazo a lo que ella le dirigió una mirada confundida.
—Adora, ya sabes, venimos a... —le susurró entre dientes, algo exasperado por como la rubia se desvió del motivo por el que habían ido.
—Oh si —Adora imitó su tono centrándose de nuevo en su objetivo.
—¿Acaso buscan algún consejo? ¿En algo les podemos ayudar? —les preguntó Lance con su habitual energía, notando claramente el intercambio del par.
—Venimos a pedirles consejos sobre cómo pedirle a alguien que sea tu pareja... Ya saben, es para alguien que conocemos —dijo el arquero sonriendo con nerviosismo.
—¿El consejo no era para t...? —Adora ni siquiera pudo terminar de preguntar cuando Bow ya le había dado un codazo algo más fuerte que el anterior, y está vez en la costilla dejándola eventualmente sin aire —. Nada... Nada —susurró ahogadamente —, solo eso, un consejo para alguien —agregó una vez pudo recuperar el aire y sonreírles.
—Mmm, así que un consejo ¿eh? —Lance le envió una rápida mirada a su esposo, quien dibujó una media sonrisa en sus labios —¿Quizás sea un consejo de como pedirle que sean novios? —preguntó con curiosidad.
—Exactamente, Lance —afirmó Adora con una sonrisa —. Saben sobre la fiesta en el castillo ¿no? Pues esa persona quiere declararse ahí —agregó como dato extra.
—Wow, eso suena tan genial —expresó Lance con un brillo en los ojos.
—¿Qué tal pedírselo en pleno baile? Ya saben, con música de fondo, bajo luces brillantes —comentó George con una sonrisa.
—O quizás que en un momento se detenga la música, las luces apunten a ambos y encontré ¡Pam! Se le declara frente a los invitados, seguro sería algo mágico —opinó Lance con ensoñación, Adora rió ante sus ideas.
—Wow, esas son ideas geniales —halagó Adora mirando de reojo a Bow, quien se hundió un poco en su lugar, como si intentará ocultarse.
—Pero antes, ¿ya habló esa persona con los padres? Ya saben, decirles que se le van a declarar a su hijo o hija —intentó Lance saber aquel detalle.
—No, no lo ha hecho —respondió Bow frunciendo un poco el entrecejo con preocupación.
—Bueno, debería hacerlo, todo por respeto y cortesía a los padres ponerlos al tanto de que quieren a esa persona y que se le declararán —comentó George con una sonrisa —. Ahora, hablando de más ideas...
Ambos jóvenes escucharon por largo rato a la pareja, en un sin fin de ideas de como hacer una declaración en media fiesta, o al final de esta o incluso al comienzo, de lugares en los que podrían hacerlo, palabras que podrían decir y un sin fin de cosas más, tomando así varias horas del dúo en una entretenida charla.
[...]
Adora se alejó del soldado al que se le había acercado para preguntarle sobre el paradero del rey Micah, la rubia le había insistido a su amigo que debía hablar con el hombre para decirle que le pediría a su hija que ser su novia. Lance y George se los había aconsejado ya que era lo correcto poner al tanto de antemano a la primera persona que más la amaba, que era su padre.
—Está en la sala de reuniones, así que ve por él, amigo —le dijo Adora dándole un leve empujón, pero el moreno de giró hacia ella.
—Tu me acompañas —afirmó el con seguridad, haciendo que la rubia frunciera el entrecejo confundida.
—¿Por qué lo haría? —cuestionó Adora.
—Me acompañaras, porque eres She-ra y el no me hará nada si She-ra me apoya —argumentó el moreno con una sonrisa, Adora suspiró de mala gana y asintió, aceptando acompañarlo. Ambos entonces ingresaron a la sala de reuniones donde el hombre parecía a punto de salir de ahí, pero al verlos se frenó.
—¡Hola, muchachos! —los saludó con una sonrisa.
—Hola, rey Micah —correspondió Adora al notar lo nervioso que su amigo de encontraba y que por ello no hablaría de inmediato.
—¿Qué sucede? ¿Necesitan algo? —les preguntó con cortesía.
—La verdad, Bow tiene algo que decirle —comentó la rubia con una sonrisa, tomando a su amigo y arrastrandolo para que quedara frente al rey.
—Su majestad, la verdad es que yo quería decirle... Sobre... Hablar sobre Glimmer —articuló nerviosamente. Tomó una profunda respiración mientras Micah lo miraba confundido y expectante —. Su majestad, Glimmer y yo hemos sido amigos desde la infancia, la conozco mejor que nadie y la he acompañado en todo momento —dijo con firmeza, tomando todo el valor posible para continuar —. La verdad es que estoy enamorado de Glimmer y deseo pedirle que sea mi novia en la fiesta que estamos organizando —soltó finalmente la información, volviendo a tomar aire.
Micah se quedó mudo unos instantes, mirando seriamente al chico que parecía estar sudando exageradamente, detrás de él, Adora mordía su labio nerviosa, esperando la respuesta que el hombre daría.
—Ella... ¿También está enamorada de ti? —le preguntó en un hilo de voz, intentando mantener su postura.
—Así es, su majestad —aseguró el arquero para después tragar en seco.
—Ya veo... —Micah mostró una pequeña sonrisa —. Si es así, entonces está bien, seguro la haces muy feliz —dijo.
—Gracias, alteza, prometo ser una buena pareja para ella —Bow sonrió con emoción, feliz de que el rey no opinara algo distinto o dijera algo que le frenara en sus planes.
—Si... Seguro así será —susurró Micah, intentando mantener la sonrisa, que reflejaba cierta tristeza y melancolía. Bow dió una reverencia a la par de Adora y se giró para dirigirse a la puerta.
Bow salió de la sala, pero Adora frenó cualquier intención de seguirlo y en cambio se volvió hacia Micah quien se sentó en una silla mientras tenía sus manos entrelazadas, con los codos sobre sus muslos y mostrando en su semblante que estaba analizando lo sucedido.
—¿Está... Bien? —se atrevió a preguntar la rubia acercándose a la silla acojinada más próxima y tomando lentamente asiento.
—Si, claro —respondió el hombre con algo de torpeza, elevando su mirada hacia la joven quien parecía no convencida de eso —. No, en realidad no —confesó sin poder tratar de mentirle a la mejor amiga de su hija.
—Bow y Glimmer son mis mejores amigos, he estado junto a ellos los últimos tres años y le puedo asegurar que Bow haría lo que sea por ella. Él siempre la cuida y protege, Bow se interesa siempre por ella y se preocupa —Adora dijo todo aquello con la intención de demostrar que Bow era un buen muchacho y que amaba demasiado a Glimmer. Le preocupaba mucho que el padre de su mejor amiga temiera que el arquero no la mereciera.
—Yo... Lo sé —susurró Micah con pena y una mezcla de cansancio, provocando que Adora le mirara con confusión ante su respuesta —. Es solo que me doy cuenta de que ella ya no es mi pequeña niña, ella ha crecido, se volvió una excelente princesa, una fantástica comandante y después una maravillosa reina. Ella creció y yo no estuve ahí para verlo —su mirada bajo hasta el suelo, transmitiendo su aflicción —. Angie hizo de ella toda una señorita fuerte y valiente —pronto su mirada se llenó de ternura ante la mención de su amada esposa, provocando una nostálgica sonrisa en la rubia —. He querido recuperar ese tiempo perdido, estar con ella, actuar como su padre pero siento que eso está cada vez más lejos de mi alcance al verla actuar tan madura. Y que ahora ella esté enamorada... Que ella tenga novio... —sus palabras quedaron esfumadas en el aire sin poder concretar la oración ni de expresar sus pensamientos.
—Bueno, yo no sé mucho de una relación de padres a hijos... Ya sabe, no tuve un gran ejemplo —murmuró con una pequeña risa, intentando ocultar la incomodidad de mencionar aquello —. Pero lo que si sé es que si Glimmer tiene novio, usted no dejará de ser su padre, puede seguir cuidando de ella, estar para ella y... Ya sabe, hacer todas esas cosas que los padres hacen por sus hijas ya que Glimmer lo quiere mucho y lo extrañó mucho también, ella está muy feliz de tenerlo aquí con ella —sonrió animosamente contagiando al hombre —. Además, Angella solía repetirle a Glimmer una y otra vez que Bow era un gran chico —agregó con cierta diversión provocando que el rey ahogara una pequeña risa.
—Angie solía apreciar bien todo lo bueno en una persona —Micah sonrió con dulzura mientras elevaba su mirada al techo —. Mi hermoso ángel... —susurró con gran melancolía al recordar la bella sonrisa de su esposa, su risa y su dulce voz, y como aquellos recuerdos junto a ella se sentía tan cercanos.
—Se siente lejano, ¿sabe? —Adora desvió la mirada hacia el mural dónde la imagen de Angella se encontraba plasmada detrás de la del rey Micah, siempre había admirado aquel retrato en esa pared —. Desde la última vez que hablé con ella... Antes de lo del portal —una pequeña mueca se dibujó en sus labios mientras su entrecejo se fruncía, en un claro gesto de tristeza —. Fue antes de que nos fuéramos al desierto carmesí sin su autorización —un ligero sentimiento de culpa se instaló en su pecho al pensar en eso.
—Necesitaban respuestas y Angie no habría aceptado que fueran a un lugar peligroso, así que necesitaban tomar una decisión —el hombre le sonrió al comprender que la rubia se sentía responsable de los eventos ocurridos, pero aquello era algo que no deseaba fuera un remordimiento con el que cargara la joven sobre sus hombros.
—Angella habló conmigo respecto a... Shadow Weaver, que no debía preocuparme por ella ya que no dejaría que se acercará a mi, que no dejaría que me lastimara más de lo que ya lo había hecho —su mirada volvió a Micah —. No sé, se sintió extraño porque por primera vez pude percibir algo diferente de la crianza que tuve de Shadow Weaver. Creo que en el fondo solía sentir algo de celos por Glimmer, después de todo Angella se interesaba por ella, intentaba protegerla y siempre tenían esas muestras de afecto. Algo que Shadow Weaver jamás hizo ni haría, pero que Angella hizo al momento en que Shadow Weaver llegó al castillo —Adora miró con aflicción el mural —. Aún ahora, no puedo entender el motivo por el cual ella decidió sacrificarse, porque nos protegió a Catra y a mi... Aún no puedo entenderla y aún peor, no entiendo cómo puede seguir afectandome.
—Puedo notar que tienes muchas dudas y lamento no tener las respuestas para ello —Micah suspiró algo apenado, en verdad deseaba poder ayudar a la joven así como ella le había dado apoyo con lo de Glimmer, pero aún después de años, jamás entendió la forma de ser de la que fue su maestra.
—No se preocupe con eso, en realidad es una tontería —Adora le sonrió para evitar que el hombre se sintiera mal por no poder ayudarla, quizás el sueño dónde había vuelto a ver a Shadow Weaver había tocado una fibra sensible en su ser y eso daba pie a qué esas preguntas volvieran —. Solo quería decir que, la verdad yo también extraño a Angella, creo que de alguna manera, habíamos comenzado a ser cercanas, y después ella tomó mi lugar al sacar la espada... —su voz se fue apagando, recordar aquello aún removía muchas cosas en su interior. La firmeza de Angella al abrazarla y el confort que le transmitió con ese gesto, la insistencia de la mujer a qué volviera a casa a salvo, la ternura con la que tomó su rostro y beso su frente en un claro gesto de protección... Y despedida, todo eso volvía haciéndolo sentir algo reciente cuando en realidad, había pasado un año desde aquello.
—Adora, yo creo que sí tuviste un ejemplo —le dijo Micah con ternura provocando que la rubia le mirara con confusión —. Has dicho al principio de nuestra conversación que no habías tenido un buen ejemplo con respecto a padres, pero Angie había comenzado a ser una figura materna para ti, ¿no es así? —el gesto en el rostro de la joven denotó cierto asombro que luego cambio a uno de tristeza —. No eres responsable, nadie lo es, Angie decidió protegerte a ti y a todos, así que no debes culparte por eso —la rubia sonrió con sus ojos acuosos, sin duda Glimmer y él se parecían bastante que hasta las mismas palabras le dijeron —. Angie aprendió a quererte según lo que me has dicho, tanto que procuro que Shadow Weaver no se acercará a ti para lastimarte y tanto como para protegerte al sacar la espada. Respeta su decisión, aceptala y confía en que lo hizo para cuidarlos, aún si eso implicaba que ella tuviera que pagar un precio —su mirada llegó hasta el mural, apreciando las alas majestuosas de su amada —. Mi hermoso ángel fue valiente y fuerte, debemos recordarla como tal y disfrutar la oportunidad que nos brindó al arriesgarse por la realidad del planeta.
—Creo que nuestra charla cambio un poco de rumbo —dijo la rubia con diversión mientras frotaba el dorso de su mano contra su mejilla, no se percató cuando había dejado escapar unas cuantas lágrimas al hablar de Angella cuando el objetivo principal había sido hablar de la relación de sus mejores amigos con Micah... Claramente se había desviado. Su mirada volvio a él después de limpiar sus mejillas —. Gracias, su majestad —susurró.
—Gracias a ti, Adora, es bueno hablar con alguien de vez en cuando sobre estás cosas —Micah se levantó de su lugar para acercarse a ella y colocar su mano sobre la cabeza de la chica —. Sé que Bow es un buen muchacho y más si mi Angie lo decía, me siento un poco inseguro aún, pero me has ayudado bastante —su mirada se dirigió a la puerta y suspiró —. Debo ir a hacer otras cosas, así que debo dejarte, ¿estarás bien? —le preguntó debido a la preocupación de que aún tuviera sus ojos un poco llorosos y sus mejillas ligeramente sonrojadas.
—Estoy perfecta, no se preocupe —dijo Adora con seguridad brindándole una sonrisa, Micah le devolvió el gesto y le dió unas suaves palmaditas a su cabeza, para después dirigirse hacia la puerta dejando a la rubia sumida en sus pensamientos.
Al pasar por el umbral de la puerta, Micah dirigió su atención hacia su lado izquierdo notando como Catra se encontraba recargada en la pared. La castaña tenía sus orejas hacia atrás agachadas mientras su mirada fría se clavaba en el piso hasta que la desvió hacia el rey.
—Glimmer lo ha estado buscando, necesita que le ayude con algo —le informó con seriedad, evitando el contacto visual una vez más. Micah le sonrió con ternura y llevo su mano hacia su cabeza, revolviendo sus cortos cabellos en un claro gesto de consuelo hacia ella.
—Estuviste bastante tiempo escuchando ¿eh? —le susurró Micah sabiendo que Adora podría escucharlos, la castaña mordió su labio inferior algo incómoda.
—Estaban hablando de algo serio, no iba a interrumpirles —afirmó mirándole por fin a la cara.
—Deberías entrar con ella, seguro se alegra de verte después de un largo día —comentó Micah alejando su mano de ella y proponiendose seguir su camino.
—¿Por qué es tan fácil para usted hablarme o siquiera verme después de haberla perdida a ella gracias a mis tonterías? —le cuestionó logrando que el hombre detuviera sus pasos.
—Adora y Glimmer me contaron todo lo que sucedió, toda su historia y sé que tus acciones fueron movidas por tus emociones, a todos nos ha pasado —el rey le miró por sobre el hombro —. Lo que le pasó a Angella no lo planeaste, simplemente sucedió por consecuencia de una decisión basada en el enojo y frustración de ver cómo Shadow Weaver prefirió a Adora. Con todo lo que ellas me contaron puedo entender tus acciones y puedo asegurarte que fue erróneo que te dejaras cegar por ello, pero la persona que eras antes no define quien eres, estás trabajando duro —se giró de nuevo hacia ella y colocó su mano en el hombro de la castaña —. Seguramente Glimmer, Adora y algunos más te lo han dicho y repetido mucho, pero debes comenzar a aceptar, que aquella versión tuya está en el pasado y que tienes la fuerza para aceptar esos errores que cometiste. Todos nos equivocamos, unos más que otros pero eso no significa que no merezcamos una oportunidad si estamos demostrando que podemos y queremos cambiar —le dedicó una suave sonrisa, intentando demostrar lo sincero que era al decirle todo aquello. Catra dió un leve asentimiento, sin encontrar las palabras para responder aquello —. Anda, ve con ella —hizo un gesto con su cabeza, señalando la puerta. La castaña se alejó de él, adentrándose así a la sala, a lo que Micah sonrió complacido para después seguir su camino para buscar a su hija.
—Hey Catra —le saludó Adora animosamente después de haber escuchado los pasos dentro de la sala, desviando su atención del mural. La castaña no respondió, simplemente siguió su camino hacia ella confundiendo a Adora en el proceso. Catra pronto se sentó sobre sus piernas y rodeó con sus brazos su nuca, hundiendo su rostro en el espacio entre su hombro y cuello —¿Catra? ¿Qué sucede? —le preguntó con dulzura colocando ambas manos en la espalda de la chica felino quien solo pareció esconder más su rostro en aquel hueco, logrando llenarse del dulce aroma de la rubia.
—Te amo y lo siento por todo, nunca me cansaré de decirlo —le susurró, sintiendo como su voz temblaba y sus ojos se tornaban llorosos... Aún cuando ellos dijeran que estaba bien... Aún cuando Glimmer, Micah, Adora dijeran que no fue directamente su responsabilidad sino solo un daño colateral, jamás podría evitar sentir esa sensación amarga en su pecho.
—¿Por qué...? —Adora no terminó la pregunta al sentir la humedad en su cuello, entendiendo que Catra había comenzado a derramar lágrimas, aferrando más su agarre en la rubia, quizás en un intento de sentirse segura, buscando paz lejos de los demonios que la comían viva.
—Perdón, los escuché hablar así que... —habló en un hilo de voz, confesando que había logrado escuchar su conversación. La rubia soltó un suspiro, rodeando con sus brazos la espalda de Catra en una clara seña de amor.
—Esta bien —Adora movió un poco su cabeza, solo para lograr darle un beso en su frente. Un largo y dulce beso para calmar aquellos demonios que solían volver cuando parecía que por fin tenía el control y que podía superarlos —. Te prometo que está bien —susurró bajando su mirada hasta ella, en un intento mirar a sus ojos bicolor, pero la castaña volvió a esconder su rostro —. Catra, te amo mucho ¿okey?, y estoy aquí... Siempre estaré aquí —aseguró aferrándose más a ella.
—Lo sé... —respondió en un susurro, dejándose llevar por la calidez que su abrazo le brindaba y la tranquilidad que el silencio les proporcionaba, manteniéndose así por un largo tiempo.
[...]
N/A: ¡Hola! Un saludo para ustedes pequeñ@s, aquí les traigo un nuevo capítulo que espero hayan disfrutado, la verdad es que la idea de declaración de Netossa y Spinnerella surgió gracias a -DarknessEternal- que me la sugirió (la idea tenía otro fin, pero la utilice para el par :3) y otra de la ideas de declaración (unas de las que sugirieron los padres de Bow) fue dada por Kel_Andrea. Gracias a las dos️Bow abrió la puerta del comedor para que Glimmer y él pudieran entrar a éste, encontrando a Catra y Adora sentadas en la mesa mientras la segunda parecía estar desayunando más de ese platillo que le habían recomendado Spinnerella y Netossa.
—Buenos días —saludó Bow con una sonrisa sentándose a la derecha de Catra y Glimmer se sentó al lado de él.
—Que hay, Flechitas —Catra hizo un ademán con su mano en señal de saludo, su otra mano por otro lado, servía de soporte en su barbilla mientras tenía el codo sobre la mesa, parecía haber estado observando a cierta rubia para que se comiera todo el platillo que le habían servido.
—Esto sin duda no es mi platillo favorito —se quejó Adora moviendo con su tenedor una especie de guisante, aunque esté era de color naranja.
—Ayer lo comiste y te hizo bien, si la que lanza redes y la de los vientos te lo dejaron entonces debes comerlo —le dijo Catra con una sonrisa cargada de superioridad.
—¿Dejaron más de eso? —preguntó Glimmer con curiosidad mientras el desayuno les era servido por un trabajador de la cocina —. Gracias —le susurró a la mujer con una sonrisa que fue correspondida y después se retiró.
—Dijeron que le haría mucho bien y tuvieron razón, hoy despertó sin fiebre —comentó la castaña mientras volvía hacía su propio plato para seguir comiendo, al parecer había dejado de hacerlo por supervisar que cierta princesa rubia quisquillosa terminara su comida.
—Odio esto —susurró Adora con sus ojos llorosos, llevándose otro bocado a la boca.
—Vamos, Adora, no puede ser tan malo ¿o si? —dijo Bow con diversión ganándose una mirada fulminante de parte de la susodicha.
—Olvida eso, sigue comiendo —indicó Catra señalando el plato de la rubia quien bufó y volvió a lo suyo.
—Por cierto, Adora —habló Glimmer después de un rato de silencio —, hoy serán canceladas tus actividades —anunció con tranquilidad mientras comía.
—¡¿Qué qué cosa?! —cuestionó Adora dirigiendo su mirada a la pelirrosa.
—Ayer estuviste enferma, es mejor que tengas un día más de reposo —opinó Catra apoyando a Glimmer, la rubia frunció el entrecejo.
—¡Pero estoy bien! —exclamó exasperada, no podía creer que estaría otro día más sin hacer nada.
—Adora, ayer tuviste mucha fiebre y estuviste en cama todo el día, será mejor que te lo tomes con calma, ¿no crees? —le dijo Bow con un tono condescendiente.
—Pero... —intentó Adora refutar.
—Son órdenes de tu reina, hoy descansas —dijo Glimmer tajante, dando a entender que ya no discutiría el asunto y que nada de lo que dijera la haría cambiar de opinión.
—Maldición... —susurró Adora haciendo un puchero y volviendo a su plato, tornándose así el desayuno silencioso.
Adora se paseaba por los pasillos junto a Melog, estaba completamente irritada y ni siquiera había terminado la mañana. Había pasado un buen rato desde el desayuno y ya parecía que estaba por volverse loca.
—Yo creo que no fue justo, es decir, ¡estoy bien! ¿por qué no dejan de exagerar? —hablaba molesta mientras miraba de reojo a Melog —. A veces todos ellos son un dolor de cabeza ¡y más cuando se ponen de acuerdo!
—¡Adora! ¡Ahí estás! —exclamó Bow con felicidad llegando desde el pasillo izquierdo —. Hola, amigo, si no te importa necesito hablar con Adora un rato —el felino maullo acercándose al arquero quien le dió una caricia. Después Melog se marchó dejándolos solos.
—¿Qué no ibas a ir a Dryl ahora sí? —le cuestionó Adora de brazos cruzados y una ceja alzada.
—Entrapta no podía hoy, Frosta le pidió ayuda con urgencia para arreglar algo en el reino de las nieves —explicó mirando los pasillos, quizás revisando que no hubiera nadie. Él tomó a la rubia del brazo y la arrastró.
—¡Hey! —se quejó Adora a quien llevó hasta una de las salas del castillo para entrar a ella mientras él se quedaba en la puerta.
—Bien necesito tu ayuda —dijo Bow rápidamente sin dejar de mirar los pasillos —. Debes ayudarme en pensar algo para pedirle a Glimmer que sea mi novia —soltó atropelladamente llevando su mirada hacia ella.
—¿Qué yo te ayude a qué? —preguntó Adora con una ceja alzada y cruzada de brazos. No, para nada entendía que pintaba ella en la situación.
—Ayúdame a pedirle a Glimmer que sea mi novia en el baile —repitió el arquero mientras miraba nervioso hacia afuera, cuidando que nadie pasará por ahí y los escuchara.
—No, si entendí eso, pero ¿por qué yo? —cuestionó Adora intentando no reírse de su amigo quien parecía a punto de colapsar por los nervios de que alguien pudiera oírlos.
—¿Quizás porque eres mi mejor amiga? —murmuró Bow con un tono de obviedad.
—No, Bow, enserio ¿cómo puedo ayudarte en algo que apenas estoy entendiendo? —Adora frunció el entrecejo sin abandonar su postura, aunque en verdad quería reírse por la pésima idea de su mejor amigo al pedirle ayuda.
—Porque estamos en la misma situación, y necesito tu ayuda, y eres la única a la que puedo pedirle esto —musitó Bow entre dientes, casi desesperado por la poca cooperación que la rubia mostraba.
—¿Porque no le pides consejos a tus padres? —le preguntó Adora, está vez con un poco de curiosidad mientras se acercaba a la puerta —. Yo vigilo —anunció observando el pasillo, el arquero soltó un sonoro suspiró y se alejó de la puerta.
—Ya lo conoces —Bow rasco su nuca mientras su expresión corporal transmitía algo de vergüenza —. Se volverán locos si les digo que quiero pedirle a Glimmer que sea mi novia, me llenarán de preguntas y de un sin fin de ideas para declararme que podrían resultar algo... Extremistas —murmuró lo último con nerviosismo, haciéndose una clara idea de lo que sus padres podrían lograr.
—¿Tú no hiciste eso? Es decir, con Sea Hawk, le dijiste que era buena idea declararse a Mermista y ambos crearon ideas muy locas —dijo Adora con diversión al recordar cómo la semana pasada, en su ida a Sealinas, escuchó al par hablar de ello.
—¿Nos escuchaste hablar de eso? —cuestionó Bow mirándola con el entrecejo fruncido, claramente mostrando desaprobación.
—Estaban hablando demasiado alto ese día, tanto que podría jurar que Mermista escuchó todo —respondió cruzándose de brazos y haciendo una mueca.
—Bueno, el punto es que no es muy buena idea ir con mis padres —dijo ignorando aquella respuesta provocando que la rubia soltará una risilla por su clara evasión.
—Netossa y Spinnerella son buenas dando consejos con respecto a "esto" —comentó Adora con una sonrisa —. Podrías preguntarles cómo sería la mejor manera de pedirle "eso".
—Deja de usar comillas, y si, quizás podría preguntarle a ellas —Bow llevo su mano a la barbilla, rascándose, en un claro gesto de que analizaba aquella propuesta.
—¿Quién más sabe de estas cosas? —preguntó Adora en voz baja imitando el gesto de su amigo, para después mostrar un peculiar brillo en sus ojos y volver su mirada al arquero mientras sonreía con cierta diversión —¿Sabes quién quizás podría ayudarte y que está aquí en el castillo?
—¿Quién? —Bow preguntó con emoción ante la idea de que alguien cercano pudiera ayudarlo sin la necesidad de viajar.
—Su majestad Micah —respondió la princesa del poder en un tono de inocencia. El rostro del arquero palideció, provocando que la rubia comenzará a reírse.
—¡Sabes bien que no haré eso! —chillo Bow mirando con desaprobación a la rubia, quien paro de reírse.
—Lo siento, pero es que en verdad el debe tener una idea —la sonrisa de Adora dejo de transmitir aquella alegría risueña al proponer aquello y en cambio se reemplazó por melancolía —. Ya sabes, él se le declaró a la reina Angella —agregó al recordar cómo la mujer le había comentado eso en una ocasión, que justo ahora, se veía muy lejana.
—Adora... —Bow se acercó hasta ella y colocó su mano en el hombro de la rubia, él entendía perfectamente el sentir de ella, después de todo, aún podía sentirse el vacío que la reina había dejado con su partida, además, Adora fue la última en hablar con ella y por ende, la segunda más afectada después de Glimmer por lo que le sucedió.
Adora volvió a sonreírle con ánimos, lo menos que quería era que el ambiente se tornara triste—. Y aunque no quieras tendrás que decirle a Micah sobre eso, ¿o acaso no piensas que el te dirá algo si te le declaras en el baile sin haberse enterado antes que lo harías? —cuestionó con diversión haciendo suspirar al moreno.
—¿No puedo hacerlo después? ¿Pero mucho después? —preguntó en tono lamento y desolación. Tenía cierto miedo de hablar con su majestad sobre el hecho de que quería tener una relación con su amada hija a la cual no podía dejar de ver cómo su pequeña niñita.
—No puedes, es más, podrías decirle justo ahora que no estará Glimmer con él y que está en la oficina —recomendó Adora colocando sus brazos en sus caderas y mirándole con reproche, alejándose de la puerta para llegar hasta él, no podía creer que su mejor amigo se dejará intimidar tan fácil por el padre de Glimmer.
—Tú no entiendes, ¿qué tal si intenta hacerme desaparecer o matarme? —cuestionó Bow mientras sus ojos se tornaban llorosos ante la imagen mental que se hacía sobre el destino que podría tener.
—Por favor, Bow —Adora se rió ante su ocurrencia —¿Cómo puedes pensar que el rey..?
—Hey, ¿qué hacen aquí? —preguntó Catra ingresando a la sala junto a Glimmer provocando que Adora y Bow soltaran un grito ante el susto que les habían dado.
—¡Catra! ¡Glimmer! —Adora les sonrió con nerviosismo mientras en un rápido movimiento se paraba al lado de Bow con sus manos ocultas tras su espalda —¡Hey, hola! —les saludó intentando disimular lo más posible su inquietud ante su repentina presencia.
—¿Qué hacen aquí? —preguntó Glimmer con el entrecejo fruncido, mirando a ambos de forma meticulosa intentando descifrar lo que sea que estaban haciendo esos dos.
—Solo hablábamos de algo —respondió Bow con una sonrisa nerviosa —. Le decía a Adora que quizás era muy buena idea visitar a mis padres ahora que ella no trabajará y que yo tengo que llevarles unas cosas —agregó, esperando que aquello convenciera al par de chicas.
—¿Enserio? —preguntó Adora en voz baja mirando a su amigo, se suponía que el no quería ir con sus padres y que ahora dijera eso, la desconcertaba. Recibió un codazo en la costilla por parte de Bow provocando que la rubia volviera hacia las chica y les sonriera —Cieeerto, acompañaré a Bow ya que no tengo nada que hacer porque ciertas personas me prohibieron trabajar hoy —dijo lo último con cierto reproche.
—Ayer estuviste en cama casi todo el día —musitó Catra entre dientes con irritación, claramente Adora parecía una niña haciendo berrinche por el simple hecho de que habían cancelado sus actividades del día de hoy.
—¡Eso fue ayer! —refutó la rubia abriendo sus brazos con exageración —¿Saben que? Olvidenlo —tomó a Bow del brazo y lo arrastró en dirección a la salida —¡Iremos con George y Lance, así que adiós!
Antes de que alguna pudiera decir algo, Bow y Adora se habían apresurado por los pasillos, perdiéndose enseguida de su campo de visión.
—¿Qué crees que se traigan entre manos? —le preguntó Catra a la pelirrosa mientras alzaba una ceja.
Glimmer soltó un suspiro lleno de cansancio —. No tengo la más mínima idea, pero mientras no hagan explotar alguna habitación del castillo o que se trate de una broma como la que hicieron el otro día entonces no hay problema.
—Bien, eso vale para mí —dijo Catra encogiéndose de hombros —, y hablando de la broma... Vaya que fue un golpe bajo que le dijeras a Perfuma, tuve que soportar un sermón —reclamó con el entrecejo fruncido. Glimmer se había encargado de contarle a la princesa de Plumeria sobre aquello el día anterior cuando llegaron todos al castillo para saber cómo estaba Adora y Perfuma se había encargado de no marcharse del castillo hasta regañarle por eso —. Si no se extendió más con su sermón es porque ya era tarde y yo estaba cuidando de Adora —agregó para después mostrar una media sonrisa —. Si que puedes ser malvada, reina Glimmer —dijo socorrona para después pasar a su lado.
—Tu influencia ayuda mucho, basura hordiana —declaró la pelirrosa con diversión siguiéndola fuera de la sala.
—Pffff, lo dudo —susurró la castaña siguiendo su camino, para pronto ambas separarse. Ella debía ir a Plumeria para después pasarse por Sealinas para ayudar a la princesa de dicho reino con la repartición de vienes al pueblo y Glimmer debía dirigirse a su oficina para arreglar papeleo.
Adora llevaba la delantera en cuanto a camino hacia la biblioteca de los padres de su mejor amigo, quien no parecía nada cooperativo para llegar hasta ahí en el menor tiempo posible. La rubia se detuvo en seco para esperar a que el arquero estuviera a su lado.
—¿Podemos ir a otro lado? No hablaba enserio de ir con mis padres —Bow le miró casi con súplica, obteniendo una mirada desaprobatoria de la rubia.
—Vamos, tu dijiste que iríamos y ahora lo haremos —bufó mientras se cruzaba de brazos.
—Adora, por favor —suplico una vez más, está vez haciendo una cara de cachorrito. Adora lanzó un gruñido frustrada, se acercó hasta la mochila que el arquero había tomado mientras salían del castillo y sacó la tableta.
—Hablaremos con Spinnerella y Netossa, quizás ellas nos den un consejo, y si eso no te llega a convencer, entonces iremos con tus padres porque no habrá otra opción, ¿de acuerdo? —Adora alzó una ceja y espero expectante la respuesta de su amigo.
—¡De acuerdo! —accedió con una enorme sonrisa a lo que la rubia suspiró y se sentó contra el árbol más cercano, siendo imitada por Bow.
—Bien, vamos a hablar con ellas —susurró encendiendo la tableta para después marcarle al par quien no tardo nada en responder —¡Hey! ¡Hola Spinnerella y Netossa! —les saludó animosamente mientras alzaba un poco la tableta para que ella y Bow fueran visibles.
—¡Qué hay, rubia! ¡Bow! —correspondió Netossa sonriendo mientras a su lado Spinnerella hacia una ademán con su mano para saludarlos —¿Ya estás mejor?
—Si, gracias por su receta especial, me ayudó enseguida aunque no puedo opinar mucho del sabor —dijo con cierta diversión, provocando que Spinnerella se riera y Netossa rodara sus ojos.
—Te comprendo, esa cosa rara que Spinny prepara no tiene el mejor de los sabo... ¡Auch! —se quejó al recibir un codazo de su esposa quien le miraba con una ceja alzada —¡Pero sin duda ayuda! ¡Ayuda mucho! —exclamó nerviosa provocando que Bow y Adora rieran.
—Bueno, al menos ya estás mejor y nos alegra —tomó la palabra Spinnerella —¿Necesitan algo de nosotras? —les preguntó con su habitual tono calmado.
—Oh si, es que buscábamos un consejo —dijo Adora mirando de reojo a Bow para después volver a ellas —. Solo queríamos saber, como podría Bow pedirle a Glimmer que sea su novia en la fiesta que tendremos la semana entrante —soltó rápidamente.
—¡No tenías que ser tan específica! ¡Con que les hubieras preguntado cómo se declararon era suficiente! —chilló Bow algo avergonzado, pronto una estruendosa risa por parte de Netossa provocó un sonrojo en Bow.
—Querida —le regañó Spinnerella evitando también reírse del pobre muchacho —. Así que quieres pedirle a Glimmer que sea tu novia... —le dedicó una dulce sonrisa —. Bueno, la forma en la que Netossa me propuso ser su novia fue algo muy romántico pero a la vez intenso —comentó con una sonrisa, deslizando su brazo por la espalda de su esposa, en una clara señal de abrazarla.
—Oh si —Netossa sonrió ante el recuerdo y soltó una pequeña risa —. Ese día estábamos en el frente, luchabamos con algunos soldados Hordianos. Spinnerella se veía tan hermosa, lanzando a esos idiotas por los aires sin perder su hermosa gracia, como toda una princesa meticulosa y esplendorosa —su mirada volvió hacia su esposa, contemplando cada detalle de su bello rostro sin cansarse.
—Y tú los atrapabas en tus hermosas redes, cubriéndome la espalda haciéndome sentir protegida, te movías con mucha agilidad y esos soldados no eran nada comparados contigo —Spinnerella rozó su nariz con la de la morena, cerrando sus ojos unos instantes y perdiéndose en su burbuja —. Entonces tú soltaste en medio de la batalla, "Oh, Spinny querida, desearía que seas mi novia, porque no puedo evitar pensar siempre en ti, cada que te miro eres como un rayo de luz en la oscuridad y me enamoras cada vez más".
—Y ella solo respondió, "Eres mi torbellino de esperanza, me enamoras cada día más y no puedo evitar que eso suceda, deseo estar cada vez más junto a ti, así que Netossa, si quiero ser tu novia". Y después de eso terminamos derrotando a los soldados restantes para después besarnos —relató Netossa escuchando la risilla de su esposa, ambas después abrieron sus ojos con lentitud, mirándose fijamente en un dulce silencio, hasta que Bow carraspeó intentando captar de nuevo su atención, lo cual sucedió y miraron de nuevo a la pantalla —. Y por eso quizás sería genial que planearas algo así, a lo mejor una simulación de algún ataque, están luchando y en medio de eso ¡pum! Le pides que sea tu novia mientras todos los demás aplaudimos por tu hazaña —Adora evito soltar una carcajada, desviando su cara a otra dirección mientras Bow les sonreía nervioso.
—Eso es tan romántico y genial —opinó Adora volviendo a ver la pantalla y sonriendo, evitando todo lo posible reírse por la cara que había hecho Bow ante tal consejo, pero a ella de alguna manera si le pareció lindo y hasta ingenioso que ambas se volvieran novias al proponerse en una pelea.
—Aunque creo que es algo... Intenso, la verdad es que quisiera que fuera algo más calmado —murmuró Bow rascando su nuca.
—Bueno, tienes un punto, pero creo que cada quien le da su estilo al momento de declararse a la persona de la que está enamorada —dijo Netossa con una sonrisa.
—Seguramente encontrarás tu estilo propio y será algo muy especial, suerte con ello —Spinnerella tomó la mano de su esposa y le brindó una suave caricia.
—Gracias por compartirnos esa experiencia, la consideraremos en nuestro listado de opciones —dijo Adora con una sonrisa para mostrarles su gratitud.
—Bueno, si Bow no usa nuestra idea tal vez tú su puedas usarla —Netossa le sonrió con picardía, provocando un sonrojo en Adora y una risilla nerviosa.
—¿Oh? ¿Qué es eso?... Al parecer la batería se agota —dijo Adora atropelladamente —¡Nos vemos! ¡Gracias por su ayuda!
—Si, claro —murmuró Netossa con burla —. Hasta luego chicos. —se despidió a final de cuentas de ellos haciendo un ademán con su mano.
—Nos vemos después y cuídate mejor, Adora —sugirió Spinnerella para después dar por finalizada la llamada. La rubia lanzó un sonoro suspiro recargandose contra el árbol.
—Entonces... Creo que iremos con George y Lance —dijo Adora con diversión, rompiendo el silencio que se había creado después de colgar. La rubia guardo la tableta en la mochila y se puso de pie, mientras su amigo seguía en el suelo con un gesto derrotado.
—Si, iremos con mis padres —murmuró poniéndose de pie a duras penas, Adora rodó los ojos y comenzaron su trayecto.
Cuando al fin llegaron a la biblioteca, fueron recibidos por ambos hombres, siendo abrazados efusivamente.
—¡Bow, hijo! ¡Que bueno verte! —exclamó Lance estrujando a su hijo con fuerza —¡Y vienes con Adora, es genial!
—Es bueno verlos de nuevo —dijo Adora con una sonrisa.
—Padres, también me alegra verlos, pero ¿podrían soltarnos ya? —preguntó el arquero con una risa nerviosa logrando que ambos deshicieran su abrazo sobre ellos.
—Pero pasen, justo estábamos comiendo unos aperitivos —comentó George dándoles paso a qué entrarán, ambos jóvenes se dirigieron rápidamente al estar, sentándose juntos en un sillón y en el del frente teniendo a la pareja.
—Me encantan estas galletas —susurró Adora con felicidad acercando su mano al tazón y tomando el refrigerio.
—Las galletas de Lance son las mejores —alardeó George mirando a su esposo con una dulce sonrisa el cual rodó los ojos.
—Oh vamos, no son tan buenas —murmuró Lance con pena ante el alarde del amor de su vida.
—¿Bromea? Son las mejores —refutó la rubia enseguida con una gran sonrisa, mientras tomaba más galletas, Bow en ese instante, con una sonrisa algo forzada, le dió un codazo en el brazo a lo que ella le dirigió una mirada confundida.
—Adora, ya sabes, venimos a... —le susurró entre dientes, algo exasperado por como la rubia se desvió del motivo por el que habían ido.
—Oh si —Adora imitó su tono centrándose de nuevo en su objetivo.
—¿Acaso buscan algún consejo? ¿En algo les podemos ayudar? —les preguntó Lance con su habitual energía, notando claramente el intercambio del par.
—Venimos a pedirles consejos sobre cómo pedirle a alguien que sea tu pareja... Ya saben, es para alguien que conocemos —dijo el arquero sonriendo con nerviosismo.
—¿El consejo no era para t...? —Adora ni siquiera pudo terminar de preguntar cuando Bow ya le había dado un codazo algo más fuerte que el anterior, y está vez en la costilla dejándola eventualmente sin aire —. Nada... Nada —susurró ahogadamente —, solo eso, un consejo para alguien —agregó una vez pudo recuperar el aire y sonreírles.
—Mmm, así que un consejo ¿eh? —Lance le envió una rápida mirada a su esposo, quien dibujó una media sonrisa en sus labios —¿Quizás sea un consejo de como pedirle que sean novios? —preguntó con curiosidad.
—Exactamente, Lance —afirmó Adora con una sonrisa —. Saben sobre la fiesta en el castillo ¿no? Pues esa persona quiere declararse ahí —agregó como dato extra.
—Wow, eso suena tan genial —expresó Lance con un brillo en los ojos.
—¿Qué tal pedírselo en pleno baile? Ya saben, con música de fondo, bajo luces brillantes —comentó George con una sonrisa.
—O quizás que en un momento se detenga la música, las luces apunten a ambos y encontré ¡Pam! Se le declara frente a los invitados, seguro sería algo mágico —opinó Lance con ensoñación, Adora rió ante sus ideas.
—Wow, esas son ideas geniales —halagó Adora mirando de reojo a Bow, quien se hundió un poco en su lugar, como si intentará ocultarse.
—Pero antes, ¿ya habló esa persona con los padres? Ya saben, decirles que se le van a declarar a su hijo o hija —intentó Lance saber aquel detalle.
—No, no lo ha hecho —respondió Bow frunciendo un poco el entrecejo con preocupación.
—Bueno, debería hacerlo, todo por respeto y cortesía a los padres ponerlos al tanto de que quieren a esa persona y que se le declararán —comentó George con una sonrisa —. Ahora, hablando de más ideas...
Ambos jóvenes escucharon por largo rato a la pareja, en un sin fin de ideas de como hacer una declaración en media fiesta, o al final de esta o incluso al comienzo, de lugares en los que podrían hacerlo, palabras que podrían decir y un sin fin de cosas más, tomando así varias horas del dúo en una entretenida charla.
Adora se alejó del soldado al que se le había acercado para preguntarle sobre el paradero del rey Micah, la rubia le había insistido a su amigo que debía hablar con el hombre para decirle que le pediría a su hija que ser su novia. Lance y George se los había aconsejado ya que era lo correcto poner al tanto de antemano a la primera persona que más la amaba, que era su padre.
—Está en la sala de reuniones, así que ve por él, amigo —le dijo Adora dándole un leve empujón, pero el moreno de giró hacia ella.
—Tu me acompañas —afirmó el con seguridad, haciendo que la rubia frunciera el entrecejo confundida.
—¿Por qué lo haría? —cuestionó Adora.
—Me acompañaras, porque eres She-ra y el no me hará nada si She-ra me apoya —argumentó el moreno con una sonrisa, Adora suspiró de mala gana y asintió, aceptando acompañarlo. Ambos entonces ingresaron a la sala de reuniones donde el hombre parecía a punto de salir de ahí, pero al verlos se frenó.
—¡Hola, muchachos! —los saludó con una sonrisa.
—Hola, rey Micah —correspondió Adora al notar lo nervioso que su amigo de encontraba y que por ello no hablaría de inmediato.
—¿Qué sucede? ¿Necesitan algo? —les preguntó con cortesía.
—La verdad, Bow tiene algo que decirle —comentó la rubia con una sonrisa, tomando a su amigo y arrastrandolo para que quedara frente al rey.
—Su majestad, la verdad es que yo quería decirle... Sobre... Hablar sobre Glimmer —articuló nerviosamente. Tomó una profunda respiración mientras Micah lo miraba confundido y expectante —. Su majestad, Glimmer y yo hemos sido amigos desde la infancia, la conozco mejor que nadie y la he acompañado en todo momento —dijo con firmeza, tomando todo el valor posible para continuar —. La verdad es que estoy enamorado de Glimmer y deseo pedirle que sea mi novia en la fiesta que estamos organizando —soltó finalmente la información, volviendo a tomar aire.
Micah se quedó mudo unos instantes, mirando seriamente al chico que parecía estar sudando exageradamente, detrás de él, Adora mordía su labio nerviosa, esperando la respuesta que el hombre daría.
—Ella... ¿También está enamorada de ti? —le preguntó en un hilo de voz, intentando mantener su postura.
—Así es, su majestad —aseguró el arquero para después tragar en seco.
—Ya veo... —Micah mostró una pequeña sonrisa —. Si es así, entonces está bien, seguro la haces muy feliz —dijo.
—Gracias, alteza, prometo ser una buena pareja para ella —Bow sonrió con emoción, feliz de que el rey no opinara algo distinto o dijera algo que le frenara en sus planes.
—Si... Seguro así será —susurró Micah, intentando mantener la sonrisa, que reflejaba cierta tristeza y melancolía. Bow dió una reverencia a la par de Adora y se giró para dirigirse a la puerta.
Bow salió de la sala, pero Adora frenó cualquier intención de seguirlo y en cambio se volvió hacia Micah quien se sentó en una silla mientras tenía sus manos entrelazadas, con los codos sobre sus muslos y mostrando en su semblante que estaba analizando lo sucedido.
—¿Está... Bien? —se atrevió a preguntar la rubia acercándose a la silla acojinada más próxima y tomando lentamente asiento.
—Si, claro —respondió el hombre con algo de torpeza, elevando su mirada hacia la joven quien parecía no convencida de eso —. No, en realidad no —confesó sin poder tratar de mentirle a la mejor amiga de su hija.
—Bow y Glimmer son mis mejores amigos, he estado junto a ellos los últimos tres años y le puedo asegurar que Bow haría lo que sea por ella. Él siempre la cuida y protege, Bow se interesa siempre por ella y se preocupa —Adora dijo todo aquello con la intención de demostrar que Bow era un buen muchacho y que amaba demasiado a Glimmer. Le preocupaba mucho que el padre de su mejor amiga temiera que el arquero no la mereciera.
—Yo... Lo sé —susurró Micah con pena y una mezcla de cansancio, provocando que Adora le mirara con confusión ante su respuesta —. Es solo que me doy cuenta de que ella ya no es mi pequeña niña, ella ha crecido, se volvió una excelente princesa, una fantástica comandante y después una maravillosa reina. Ella creció y yo no estuve ahí para verlo —su mirada bajo hasta el suelo, transmitiendo su aflicción —. Angie hizo de ella toda una señorita fuerte y valiente —pronto su mirada se llenó de ternura ante la mención de su amada esposa, provocando una nostálgica sonrisa en la rubia —. He querido recuperar ese tiempo perdido, estar con ella, actuar como su padre pero siento que eso está cada vez más lejos de mi alcance al verla actuar tan madura. Y que ahora ella esté enamorada... Que ella tenga novio... —sus palabras quedaron esfumadas en el aire sin poder concretar la oración ni de expresar sus pensamientos.
—Bueno, yo no sé mucho de una relación de padres a hijos... Ya sabe, no tuve un gran ejemplo —murmuró con una pequeña risa, intentando ocultar la incomodidad de mencionar aquello —. Pero lo que si sé es que si Glimmer tiene novio, usted no dejará de ser su padre, puede seguir cuidando de ella, estar para ella y... Ya sabe, hacer todas esas cosas que los padres hacen por sus hijas ya que Glimmer lo quiere mucho y lo extrañó mucho también, ella está muy feliz de tenerlo aquí con ella —sonrió animosamente contagiando al hombre —. Además, Angella solía repetirle a Glimmer una y otra vez que Bow era un gran chico —agregó con cierta diversión provocando que el rey ahogara una pequeña risa.
—Angie solía apreciar bien todo lo bueno en una persona —Micah sonrió con dulzura mientras elevaba su mirada al techo —. Mi hermoso ángel... —susurró con gran melancolía al recordar la bella sonrisa de su esposa, su risa y su dulce voz, y como aquellos recuerdos junto a ella se sentía tan cercanos.
—Se siente lejano, ¿sabe? —Adora desvió la mirada hacia el mural dónde la imagen de Angella se encontraba plasmada detrás de la del rey Micah, siempre había admirado aquel retrato en esa pared —. Desde la última vez que hablé con ella... Antes de lo del portal —una pequeña mueca se dibujó en sus labios mientras su entrecejo se fruncía, en un claro gesto de tristeza —. Fue antes de que nos fuéramos al desierto carmesí sin su autorización —un ligero sentimiento de culpa se instaló en su pecho al pensar en eso.
—Necesitaban respuestas y Angie no habría aceptado que fueran a un lugar peligroso, así que necesitaban tomar una decisión —el hombre le sonrió al comprender que la rubia se sentía responsable de los eventos ocurridos, pero aquello era algo que no deseaba fuera un remordimiento con el que cargara la joven sobre sus hombros.
—Angella habló conmigo respecto a... Shadow Weaver, que no debía preocuparme por ella ya que no dejaría que se acercará a mi, que no dejaría que me lastimara más de lo que ya lo había hecho —su mirada volvió a Micah —. No sé, se sintió extraño porque por primera vez pude percibir algo diferente de la crianza que tuve de Shadow Weaver. Creo que en el fondo solía sentir algo de celos por Glimmer, después de todo Angella se interesaba por ella, intentaba protegerla y siempre tenían esas muestras de afecto. Algo que Shadow Weaver jamás hizo ni haría, pero que Angella hizo al momento en que Shadow Weaver llegó al castillo —Adora miró con aflicción el mural —. Aún ahora, no puedo entender el motivo por el cual ella decidió sacrificarse, porque nos protegió a Catra y a mi... Aún no puedo entenderla y aún peor, no entiendo cómo puede seguir afectandome.
—Puedo notar que tienes muchas dudas y lamento no tener las respuestas para ello —Micah suspiró algo apenado, en verdad deseaba poder ayudar a la joven así como ella le había dado apoyo con lo de Glimmer, pero aún después de años, jamás entendió la forma de ser de la que fue su maestra.
—No se preocupe con eso, en realidad es una tontería —Adora le sonrió para evitar que el hombre se sintiera mal por no poder ayudarla, quizás el sueño dónde había vuelto a ver a Shadow Weaver había tocado una fibra sensible en su ser y eso daba pie a qué esas preguntas volvieran —. Solo quería decir que, la verdad yo también extraño a Angella, creo que de alguna manera, habíamos comenzado a ser cercanas, y después ella tomó mi lugar al sacar la espada... —su voz se fue apagando, recordar aquello aún removía muchas cosas en su interior. La firmeza de Angella al abrazarla y el confort que le transmitió con ese gesto, la insistencia de la mujer a qué volviera a casa a salvo, la ternura con la que tomó su rostro y beso su frente en un claro gesto de protección... Y despedida, todo eso volvía haciéndolo sentir algo reciente cuando en realidad, había pasado un año desde aquello.
—Adora, yo creo que sí tuviste un ejemplo —le dijo Micah con ternura provocando que la rubia le mirara con confusión —. Has dicho al principio de nuestra conversación que no habías tenido un buen ejemplo con respecto a padres, pero Angie había comenzado a ser una figura materna para ti, ¿no es así? —el gesto en el rostro de la joven denotó cierto asombro que luego cambio a uno de tristeza —. No eres responsable, nadie lo es, Angie decidió protegerte a ti y a todos, así que no debes culparte por eso —la rubia sonrió con sus ojos acuosos, sin duda Glimmer y él se parecían bastante que hasta las mismas palabras le dijeron —. Angie aprendió a quererte según lo que me has dicho, tanto que procuro que Shadow Weaver no se acercará a ti para lastimarte y tanto como para protegerte al sacar la espada. Respeta su decisión, aceptala y confía en que lo hizo para cuidarlos, aún si eso implicaba que ella tuviera que pagar un precio —su mirada llegó hasta el mural, apreciando las alas majestuosas de su amada —. Mi hermoso ángel fue valiente y fuerte, debemos recordarla como tal y disfrutar la oportunidad que nos brindó al arriesgarse por la realidad del planeta.
—Creo que nuestra charla cambio un poco de rumbo —dijo la rubia con diversión mientras frotaba el dorso de su mano contra su mejilla, no se percató cuando había dejado escapar unas cuantas lágrimas al hablar de Angella cuando el objetivo principal había sido hablar de la relación de sus mejores amigos con Micah... Claramente se había desviado. Su mirada volvio a él después de limpiar sus mejillas —. Gracias, su majestad —susurró.
—Gracias a ti, Adora, es bueno hablar con alguien de vez en cuando sobre estás cosas —Micah se levantó de su lugar para acercarse a ella y colocar su mano sobre la cabeza de la chica —. Sé que Bow es un buen muchacho y más si mi Angie lo decía, me siento un poco inseguro aún, pero me has ayudado bastante —su mirada se dirigió a la puerta y suspiró —. Debo ir a hacer otras cosas, así que debo dejarte, ¿estarás bien? —le preguntó debido a la preocupación de que aún tuviera sus ojos un poco llorosos y sus mejillas ligeramente sonrojadas.
—Estoy perfecta, no se preocupe —dijo Adora con seguridad brindándole una sonrisa, Micah le devolvió el gesto y le dió unas suaves palmaditas a su cabeza, para después dirigirse hacia la puerta dejando a la rubia sumida en sus pensamientos.
Al pasar por el umbral de la puerta, Micah dirigió su atención hacia su lado izquierdo notando como Catra se encontraba recargada en la pared. La castaña tenía sus orejas hacia atrás agachadas mientras su mirada fría se clavaba en el piso hasta que la desvió hacia el rey.
—Glimmer lo ha estado buscando, necesita que le ayude con algo —le informó con seriedad, evitando el contacto visual una vez más. Micah le sonrió con ternura y llevo su mano hacia su cabeza, revolviendo sus cortos cabellos en un claro gesto de consuelo hacia ella.
—Estuviste bastante tiempo escuchando ¿eh? —le susurró Micah sabiendo que Adora podría escucharlos, la castaña mordió su labio inferior algo incómoda.
—Estaban hablando de algo serio, no iba a interrumpirles —afirmó mirándole por fin a la cara.
—Deberías entrar con ella, seguro se alegra de verte después de un largo día —comentó Micah alejando su mano de ella y proponiendose seguir su camino.
—¿Por qué es tan fácil para usted hablarme o siquiera verme después de haberla perdida a ella gracias a mis tonterías? —le cuestionó logrando que el hombre detuviera sus pasos.
—Adora y Glimmer me contaron todo lo que sucedió, toda su historia y sé que tus acciones fueron movidas por tus emociones, a todos nos ha pasado —el rey le miró por sobre el hombro —. Lo que le pasó a Angella no lo planeaste, simplemente sucedió por consecuencia de una decisión basada en el enojo y frustración de ver cómo Shadow Weaver prefirió a Adora. Con todo lo que ellas me contaron puedo entender tus acciones y puedo asegurarte que fue erróneo que te dejaras cegar por ello, pero la persona que eras antes no define quien eres, estás trabajando duro —se giró de nuevo hacia ella y colocó su mano en el hombro de la castaña —. Seguramente Glimmer, Adora y algunos más te lo han dicho y repetido mucho, pero debes comenzar a aceptar, que aquella versión tuya está en el pasado y que tienes la fuerza para aceptar esos errores que cometiste. Todos nos equivocamos, unos más que otros pero eso no significa que no merezcamos una oportunidad si estamos demostrando que podemos y queremos cambiar —le dedicó una suave sonrisa, intentando demostrar lo sincero que era al decirle todo aquello. Catra dió un leve asentimiento, sin encontrar las palabras para responder aquello —. Anda, ve con ella —hizo un gesto con su cabeza, señalando la puerta. La castaña se alejó de él, adentrándose así a la sala, a lo que Micah sonrió complacido para después seguir su camino para buscar a su hija.
—Hey Catra —le saludó Adora animosamente después de haber escuchado los pasos dentro de la sala, desviando su atención del mural. La castaña no respondió, simplemente siguió su camino hacia ella confundiendo a Adora en el proceso. Catra pronto se sentó sobre sus piernas y rodeó con sus brazos su nuca, hundiendo su rostro en el espacio entre su hombro y cuello —¿Catra? ¿Qué sucede? —le preguntó con dulzura colocando ambas manos en la espalda de la chica felino quien solo pareció esconder más su rostro en aquel hueco, logrando llenarse del dulce aroma de la rubia.
—Te amo y lo siento por todo, nunca me cansaré de decirlo —le susurró, sintiendo como su voz temblaba y sus ojos se tornaban llorosos... Aún cuando ellos dijeran que estaba bien... Aún cuando Glimmer, Micah, Adora dijeran que no fue directamente su responsabilidad sino solo un daño colateral, jamás podría evitar sentir esa sensación amarga en su pecho.
—¿Por qué...? —Adora no terminó la pregunta al sentir la humedad en su cuello, entendiendo que Catra había comenzado a derramar lágrimas, aferrando más su agarre en la rubia, quizás en un intento de sentirse segura, buscando paz lejos de los demonios que la comían viva.
—Perdón, los escuché hablar así que... —habló en un hilo de voz, confesando que había logrado escuchar su conversación. La rubia soltó un suspiro, rodeando con sus brazos la espalda de Catra en una clara seña de amor.
—Esta bien —Adora movió un poco su cabeza, solo para lograr darle un beso en su frente. Un largo y dulce beso para calmar aquellos demonios que solían volver cuando parecía que por fin tenía el control y que podía superarlos —. Te prometo que está bien —susurró bajando su mirada hasta ella, en un intento mirar a sus ojos bicolor, pero la castaña volvió a esconder su rostro —. Catra, te amo mucho ¿okey?, y estoy aquí... Siempre estaré aquí —aseguró aferrándose más a ella.
—Lo sé... —respondió en un susurro, dejándose llevar por la calidez que su abrazo le brindaba y la tranquilidad que el silencio les proporcionaba, manteniéndose así por un largo tiempo.
N/A: ¡Hola! Un saludo para ustedes pequeñ@s, aquí les traigo un nuevo capítulo que espero hayan disfrutado, la verdad es que la idea de declaración de Netossa y Spinnerella surgió gracias a -DarknessEternal- que me la sugirió (la idea tenía otro fin, pero la utilice para el par :3) y otra de la ideas de declaración (unas de las que sugirieron los padres de Bow) fue dada por Kel_Andrea. Gracias a las dos️ (ambas son seguidoras en Wattpad :3)
