¡Holaaaaaa!, ¡HE VENIDO CON EL TAN ESPERADO EPÍLOGO DE ESTA BELLA HISTORIA!

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Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Epílogo.

Me tomé mi tiempo para escudriñar cada detalle de mi habitación, es muy bonita, se nota que pusieron mucho esfuerzo y dedicación en construirla. Todo en ella era simplemente perfecto, sobre todo el dibujo del árbol de cerezo en la pared principal. Ellos no lo saben, pero jamás había visto los cerezos florecer hasta hoy, solo que la felicidad de tener a mis padres conmigo es mayor que la fascinación por conocer muchas cosas de las que se me han privado en todos estos años, después de todo, tengo toda una vida por delante para conocerlo todo.

—Supongo que debemos redecorarla— sonó la voz de mi madre a mis espaldas —Es muy infantil para ti ahora que prácticamente eres una...

—Está perfecta así, me encanta— interrumpí con una sonrisa —Gracias por todo.

—No— me rodeó con sus brazos —Gracias a ti por existir, Sarada— dejó un beso en mi frente y se apartó con lentitud —Dejaremos que descanses, mañana tenemos mucho que hacer, así que te recomiendo que te duermas temprano. Buenas noches.

—Buenas noches, mamá— le di un beso en la mejilla —Buenas noches, papá— repetí la acción con él.

—Buenas noches, hija— me dio un golpecito en la frente con una leve sonrisa —Dejaré tus pertenencias por aquí.

Colocó la bolsa que contiene la poca ropa que tengo y la caja con mis demás recuerdos en frente de la puerta del armario.

—Si quieres darte una ducha o usar el baño, esta habitación tiene el suyo propio— ella señaló una puerta extra que no había notado hasta ahora —Cualquier cosa que quieras hablarnos, nuestra habitación está al fondo del pasillo, si quieres algo de la cocina, ya sabes donde está. Te amamos.

Ambos salieron de la habitación y cerraron la puerta detrás de si. Miré a los alrededores y suspiré con pesar, ¿Estaría mal no querer dormir sola esta noche? No deseo separarme de ellos, pero también entiendo que hoy ha sido un día agotador tanto física, como emocionalmente.

Decidí que lo mejor que puedo hacer por ahora es tomar una ducha e intentar conciliar el sueño. Pero tengo tantas cosas en mi cabeza ahora que eso difícilmente será una tarea fácil.

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Desperté cuando sentí que ya no podía seguir soportando la incomodidad de la pequeña cama. Me levanté al baño y luego estaba dispuesta a ir a la cocina, seguramente mis padres estarán allí. Pero sentí la curiosidad por recorrer los rincones de la casa e indagar en los recuerdos familiares que vagamente recuerdo haber visto cuando llegué a casa anoche.

Comencé por la fotografía que hay sobre la cómoda de mi habitación. Era yo recién nacida en lo que presumen ser los brazos de mi mamá, vistiendo el pijama que llevé cuando fui a dar a los brazos de la señora Chiyo. Vagamente recordé la descripción que hizo Chiyo de mi cuando le pregunté por mi aspecto de bebé. Pequeña, hermosa y con unos grandes y brillantes ojos negros. Supongo que tuvo un poco de razón.

Salí de mi habitación, lentamente me di la tarea de recorrer cada habitación de la casa. La verdad es que a pesar de ser de una sola planta, es muy espaciosa y tiene muchas habitaciones. Lo primero que vi fue una oficina, en ella hay un escritorio, un gran librero con muchos libros de medicina. Vidrieras con los logros individuales de mi papá como jugador y fotografías en las paredes con sus logros en los equipos. También habían fotos de él con los diferentes uniformes que ha usado durante toda su carrera, según lo relatado por ellos, son dos de grandes ligas, un equipo local y el de la selección nacional. En el escritorio había otra fotografía de mí, pero esta vez estaba vestida con un body semejante a la camiseta del uniforme del equipo en el que él estaba cuando yo nací.

Su habitación es bonita, agradable e increíblemente amplia. Encima de su cama, hay tres cuadros pequeños, en la fotografía de en medio están ellos unos años más jóvenes con trajes de gala y por el vestido blanco de ella, asumo que fue el día de su boda. Mis padres son realmente hermosos, no entiendo cómo existen personas que tuvieron el descaro de hacer sentir fea a mi mamá. En las dos fotografías restantes estoy yo, una sola con mamá y una con papá. Sus rostros demostraban la felicidad que sentían por tenerme con ellos, nuevamente me sentí estúpidamente culpable por sus once años de sufrimiento...

Su baño privado es mucho más grande que el mío y su armario también es muy espacioso, estoy sorprendida de la cantidad de ropa y zapatos que tienen ambos. Jamás había visto tanta ropa junta.

En el salón principal hay una mesa con muchas fotografías que me hizo conocer un poco más la historia de las dos personas maravillosas que me dieron la vida. Sé que todavía hay mucho más que conocer y que el vacío de once años no se puede llenar de la noche a la mañana, pero estoy absolutamente segura que lo podremos hacer y conseguir esa felicidad absoluta que he deseado desde que entendí lo que significa ser una familia.

Vi a mi papá sentado el sofá y quise ir a saludarlo, pero mi mamá desde la cocina, me hizo una señal con la mano para que fuera hacia ella.

—Buenos días, hermosa, ¿Dormiste bien?— preguntó con dulzura, extrañamente su tono de voz es demasiado bajo.

—Buenos días. Si soy honesta, no dormí muy bien, la cama es algo pequeña para mí— respondí en un tono que ella consideró elevado, puesto que me pidió que bajara la voz —¿Sucede algo malo?— pregunté extrañada.

Mamá dirigió su mirada hacia él unos instantes, luego se puso una mano cerca de su boca y se acercó para hablarme más de cerca.

—Hace rato papá recibió una llamada de los directivos del equipo— no me había dado cuenta que está hablando por teléfono —Mamá no entiende lo que está hablando, pero sé que no es bueno.

—Está hablando en otra idioma— dije sorprendida al prestar más atención a su voz.

—Sasuke-kun habla varios idiomas, pero yo nunca me he interesado en aprender aunque sea el inglés, siempre me excuso diciendo que para eso está él— soltó una risita nerviosa —Lo quiero que entiendas es que, papá es una especie de demonio.

—¿Qué se supone qué significa eso?— cuestioné confundida.

—Más bien es un demonio domesticado, aunque eso es gracias a mí— sonrió con suficiencia —Él es un poco complicado de comprender, tiene un corazón puro y una gran capacidad para amar a los que le importan, pero es un hecho que tiene muy mal carácter y a veces, un terrible despertar.

—¿Cómo sabes que está molesto?— pregunté.

—Puedo saber que despertó de malhumor cuando está distante, su expresión se endurece y está muy tenso en los hombros, entonces suelo mantener mi distancia hasta que él mismo decide acercarse, allí es cuando le pregunto si está todo bien. Generalmente sucede cuando tiene problemas en el trabajo o sucedía cuando lo llamaron con malas noticias sobre tu búsqueda— explicó —Los años junto a él me han enseñado a saber lo qué pasa por su cabeza sin que tenga que decírmelo, así es como hemos salido adelante en nuestro matrimonio y porque nos amamos, obviamente.

—Ya veo— dije fascinada.

Me indicó que tomara asiento en la barra de cocina y puso un vaso de leche frente a mí.

—Puedo notar que ese pijama te queda bastante ajustado— comentó.

—La mayoría de mi ropa me queda así, se puede decir que lo que tenía puesto ayer es mi mejor ropa— me encogí de hombros —Aunque los únicos zapatos que tengo, me quedan grandes— noté que desvió su mirada al suelo —¿Te da vergüenza el hecho de que yo tenga ropa usada y fea?

—Mucha gente se preocupa por esas trivialidades, Sarada. Sin embargo, no me importa cómo te vistas, a mí solo me preocupaba encontrarte viva, feliz y en perfecta salud. Puede que no hayas sido completamente feliz, pero estás a salvo y tu corazón no está lleno de odio y rencor. Ahora que estás aquí, mi objetivo y el de papá es que te sientas dichosa, solamente eso— me besó en la frente —Obviamente vamos a comprarte todo lo que necesitas, por lo que quiero que vayas a cambiarte cuando termines de desayunar, tenemos mucho que hacer hoy.

—Vamos a tener que cambiar los planes— papá se sentó a mi lado.

—¿Por qué?— preguntó ella.

—Obviando la parte en la que me estaban exigiendo que regresara a Estados Unidos— ella frunció el ceño —Tranquila, logré conseguir el permiso para quedarme aquí, pero solo por dos semanas más. Creen que ese tiempo es más que suficiente para resolver los asuntos de Sarada— me sacudió el cabello.

—Entonces...— se cruzó de brazos y arqueó una ceja.

—Tenemos que ir a declarar, no van a esperar hasta que resolvamos nuestros otros asuntos. Se supone que ella estuvo secuestrada, es prioritaria la declaración para poder tomar las acciones correspondientes y cerrar el ciclo. De hecho, pretendían hacernos entregar a Sarada a un orfanato temporal hasta que ellos tengan la certeza que es nuestra hija, pero los mandé a la mierda. No permitiré que nuestra hija siga siendo víctima del sistema.

Mamá bufó enojada y comenzó a servir el desayuno, mientras soltaba improperios contra esas personas. Mi papá negó divertido y decidió dejarla ser, entonces yo decidí hacer lo mismo. Dimos las gracias por los alimentos y comenzamos a comer. En cuanto probé el primer bocado, mis gafas se nublaron un poco.

—¿Qué sucede, cariño?— se levantó preocupada al ver como comencé a restregar mis ojos —Sé que no soy la mejor cocinera del mundo, pero hago mi mejor esfuerzo todos los días...

—N-no es eso...— sollocé —Es que siempre soñé con este día, comer en la mesa con mis padres, disfrutar de la comida de mi mamá...

—Oh, preciosa, ya no tienes que llorar— pero ella también lloraba —Ahora tendrás esto todo el tiempo y te prometo que me esforzaré por ser mejor en la cocina.

—Está delicioso, mamá— me limpié la nariz con la manga de mi pijama —El sabor me hizo feliz, gracias.

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Mamá volteó a verme con una sonrisa para intentar disipar la preocupación de mi rostro, pues escuché que la señora Chiyo irá a prisión por ser cómplice de mi secuestro. Al parecer unos oficiales aledaños a la zona donde vivía con ella, fueron a ponerla en custodia y la interrogaron. Aparentemente ella se declaró culpable de los cargos levantados en su contra, pero todavía no se puede decidir su veredicto, no hasta que padezca ante un juez.

Ya nos habían interrogado a los tres, primero lo hicieron conmigo, después con papá y luego mamá. También nos tomaron una muestra de sangre a los tres para comparar que nuestros ADN sean compatibles. A diferencia de mis padres, ellos no están completamente seguros de mi consanguinidad con ellos. Aunque mi madre dice que son unos imbéciles porque solamente hacen falta tener un par ojos para saber que yo soy su hija.

—No tenemos nada más que hacer aquí— Papá se acercó a nosotras —¿A dónde vamos ahora?

—Hoy comenzaron las clases, debemos considerar unas cuantas escuelas buenas e ir a inscribirla— respondió —Ayer tu madre me habló de la escuela a la que tú e Itachi fueron en la primaria, pero Inojin está yendo a la escuela a la que nosotras fuimos.

—¿No te parece que ambas están fuera de nuestro vecindario?— inquirió.

—Es cierto, pero...

—Te preocupa dejarla a merced de otros niños y por eso quieres que esté con Inojin para que no esté completamente sola— adivinó él.

—A ti no puedo ocultarte nada— sus hombros decayeron.

Mis padres parecen estar preocupados con mi futura vida escolar, algo que me hace entender que para algunas personas la escuela no es un lugar para estudiar, sino un lugar para establecer un dominio social y plantearse muy bien quién o cómo será en un futuro cercano. Por sus historias sé que no le fue nada bien a ella, pero tengo que buscar la forma de hacerla entender que a mí eso no me importa, yo solo quiero estudiar y ya.

—A mi no me importa, mamá— intervine —Puedo ir a la escuela que sea más conveniente para ustedes. Si es cierto que Inojin me agrada, pero yo haré lo que ustedes consideren que es lo mejor.

—Vayamos a las escuelas donde estudiamos nosotros, después a la que está en nuestro vecindario y veremos— decretó ella.

En primeras instancias llegamos a la que fue papá, la verdad es que es grande y se ve que es para personas adineradas. En el trayecto a la administración del lugar, algunos estudiantes me observaban con desagrado, pues aún no hemos podido ir a comprarme ropa y llevo puesto lo que traje de la casa de campo. Sobre todo por el hecho de que mi papá está allí y a su lado, quizás yo parezco una andrajosa. Honestamente no me gustó ese ambiente, parece que tendré que llegar a luchar por un lugar en la cima de su pirámide social y no estoy preparada para ello, ni tampoco interesada en hacerlo.

Mamá era la que se encargaba de explicar mis circunstancias y preguntaba los requerimientos necesarios para mi inscripción, en cuanto recibió el presupuesto, agradeció la atención y nos fuimos.

—Cariño— llamó mientras íbamos de regreso al auto.

—¿Qué sucede?— preguntó extrañado.

—¿Cómo demonios Naruto pudo venir a esta escuela? ¡Es demasiado cara!— exclamó sorprendida.

—Mamá tuvo mucho que ver en eso— se encogió de hombros —Kushina-san nunca quiso su ayuda económica, pero mi madre se armó una buena treta para convencerla de acceder porque era la educación de su hijo. Aunque al principio se negaron a aceptar, pero despues de tanta insistencia, accedieron; solo que debían costear únicamente el cincuenta porciento del costo total. Pero mi madre siempre lo pagaba completo, sabía que ellos no podían costearlo y le preocupaba que Naruto no tuviera una buena educación en una escuela pública.

—Es una buena institución, pero creo que es demasiado dinero— replicó.

—No es como si no pudiéramos pagarlo— puso los ojos en blanco.

—Obviamente podemos hacerlo, pero creo que tienes razón al decir que sería conveniente una escuela más cerca de casa.

—No me gusta aquí— dije incómoda.

Ambos entendieron a la perfección mi sentir.

—Vayamos a la que tú fuiste y veremos— sentenció él.

...

El matrimonio quedó impactado al ver la inteligencia de Sarada, pues la directora de esa institución le ofreció la posibilidad de dejarla participar en una clase del grado al que ella pertenece por su edad y tomó el ofrecimiento sin dudar. La pelinegra participaba activamente y se sabía todo lo que explicaba el maestro a cargo de la clase.

—Vamos a hacerle una prueba de todos los grados y ver cuál es su nivel académico. De ser posible, podría saltarse un grado y llegar a la secundaria— explicó la directora —Sería una lástima ponerla cursar un grado cuya programación académica ella ya superó.

Sakura se llevó un puño al pecho y buscó la mirada de su esposo, ella estaba sorprendida y orgullosa de su niña, pero le preocupaba lo que pudiera pasar con ella en una escuela para personas más grandes.

—¿Cuándo sería ese examen?— preguntó el hombre.

—Lo más pronto posible, es importante que ella no pierda clases. Ni ustedes ni yo queremos que tenga muchos inconvenientes al tratar de ponerse al corriente con las actividades asignadas— explicó —Aunque por tu cara, mamá, no pareces muy convencida.

—No la pasé muy bien en la escuela y temo que ella pase por lo mismo. Sería la más pequeña del grupo y su primera vez en una escuela, ni siquiera sabe convivir con otras personas. Me preocupa mucho su situación— expresó angustiada —Tal vez deberíamos considerar la educación en casa por ahora, ¿Tú qué dices, querido?

—¿Nos permite un momento a solas?— se dirigió a la mujer.

—Por supuesto— hizo una reverencia y aprovechó la oportunidad para entrar al salón de clases.

—Debo suponer que esta vez no estamos pensando lo mismo— intuyó.

—No creo que la idea la haga feliz a ella— sujetó su mano y con la cabeza señaló hacia donde estaba su hija —Ella lo está disfrutando, sería muy egoísta de nuestra parte privarla de la experiencia por culpa de nuestras inseguridades. Ella estará bien, es fuerte y no tendrá problemas al lidiar con las personas— en ese momento, la clase había terminado y todos se acercaron a ella, Sarada respondía las preguntas de los otros niños tranquilamente —¿Ves? Nuestra hija estará bien. Tú y yo debemos hacernos la idea de que en algún momento ella tendrá que enfrentar al mundo sola.

—Me cuesta mucho hacerlo, considerando que apenas la encontramos. Pero tienes razón, debemos dejar que ella aprenda de la vida por sí misma, tengo que dejar de querer meterla en una cajita de cristal para que el mundo cruel no vuelva a quitármela— dijo avergonzada de su comportamiento.

—Ambos queremos eso, pero debemos aceptar que ella, más temprano que tarde, dejará que ser una niña.

—Hagamos lo que sea mejor para ella—declaró con decisión.

Sarada salió del salón en compañía de la directora, ellos sonrieron levemente al ver la alegría plasmada en el precioso rostro de su hija.

—¿Qué te pareció la clase, preciosa?— Sakura se inclinó a su altura.

—Estuvo bien— respondió con aparente indiferencia, tratando de mantener a raya su emoción del momento —Yo ya estudié eso.

—¿Cómo eran tus lecciones antes?— preguntó la directora.

—Chiyo-sama me daba la lección en un libro, yo lo estudiaba y hacía mis tareas— relató —Pero aprendo muy rápido así que ella cada vez me dejaba más y más lecciones, más tarea. Aunque hay cosas que ella decía que aún era muy pronto para mí, igualmente las estudiaba cuando ella no se daba cuenta.

—Es importante saber qué tanto aprendiste— decretó la mujer.

—¿Podría encargarse de todo?— habló Sasuke por los dos.

—¡Por supuesto!— clamó la mujer emocionada —Usted deje todo en mis capaces manos, Uchiha-san— lo tomó del brazo para guiarlo hasta al dirección —Incluso me pondré en contacto con una buena secundaria para que la admitan allá, por supuesto que me encargaré que sea cercana a ustedes.

Sakura resopló con disimulo, era evidente que esa mujer estaba coqueteando sutilmente con su marido desde que llegaron, solo que había decidido ignorarlo por Sarada. La mirada que le lanzaba cuando creía que ellos estaban distraídos, las sonrisas, la manera sutil de acariciar los músculos de sus brazos y sobre todo, el hecho de que hace un momento ellos tenían las manos enlazadas y ella no respetó eso.

Tomó la mano de la niña y los siguió a ambos.

—Él no parece muy contento con la cercanía de esa mujer— comentó Sarada.

—Te puedo asegurar que en cualquier momento buscará de mí para que lo salve— dijo riendo.

Sasuke giró la cabeza hacía ellas, lanzándole a su esposa una súplica silenciosa para que intervenga y lo ayude a quitarse de encima a esa mujer excesivamente efusiva.

—¿No piensas ayudarlo?— preguntó en voz baja.

—Busco el momento apropiado, no podemos ser groseros con la señora, nos ayudará contigo. Y él lo sabe, porque de lo contrario, ya se la hubiera quitado de encima sin ninguna delicadeza— negó divertida.

...

Sasuke observaba a su esposa e hija escogiendo ropa y zapatos, mientras su mente divaga sobre algunas cosas que le robaron el sueño la noche anterior. Sakura conversó un poco sobre lo inmensamente feliz era en ese momento, por fin esa sombra de infelicidad que opacaba su bella mirada, había desaparecido. Finalmente había regresado en pleno la mujer que lo volvió loco desde la primera vez que la vio siendo ella misma en todo su esplendor. Y aunque en unos días tenía que partir de nuevo de su lado, no podía evitar querer replantearse sobre su decisión de jugar tan lejos y quedarse con ellas, o más bien, llevarlas a ambas consigo a Norteamérica porque tenía un compromiso con su carrera también. Pero él también entendía que ahora mismo, eso era un imposible. Comenzando por el hecho de que Sarada no tiene visa y mucho menos pasaporte. Ella y Sakura no hablan inglés, es decir que tampoco podría ir a la escuela por la diferencia de idioma y tampoco podrían valerse por sí solas en algunas cosas por la misma dificultad. Tendría que pagarle clases de inglés a su hija y tal vez ahora, Sakura querría tomarlas también.

Se acercó a su esposa cuando ella le pidió que fuera a su lado.

—Estás muy pensativo— observó —¿Estás molesto por no haberte salvado de la directora?

—Ni siquiera estaba pensando en eso— respondió —Pero no creas que no me voy a vengar, Sa-ku-ra— le habló al oído.

—¿N-no quieres decirme lo qué te sucede?— trató de cambiar el tema con nerviosismo.

—Mejor ve a ayudarle a Sarada con la ropa, lo discutiremos en otro momento.

Sakura lo observó indecisa, sabía que no era un tema de conversación que dejar para después, pero cuando su esposo se cerraba, no había manera de conseguir que se exprese por las buenas. Así que por el momento, es mejor esperar que él mismo la busque y entonces ella lo escuchará atentamente, como siempre lo ha hecho.

—Lo que sea que te agobie en este momento, quiero que recuerdes que a partir de ahora nada podrá ser tan malo— acarició con ternura su rostro y fue con la niña.

Aquella oración abrió su mente a una posibilidad, si quería que creer que todo será bueno luego de que su pesadilla terminó, primero tenía que hacer borrón y cuenta nueva. No hizo falta pensarlo demasiado, era claro lo que debía hacer.

Sarada salía y les mostraba a ambos los trajes que escogieron juntas, la pequeña no tenía idea de lo que debía escoger, pero después de un par de consejos por parte de su madre, entendió lo que debía hacer y escogió algunas prendas que, además de ser apropiadas para una niña de su edad, la hacían lucir aún más preciosa.

Mientras su hija entró a probarse un nuevo conjunto, él se acercó a su esposa por detrás.

—No puedes llorar cada vez que se vea linda con algo puesto, porque siempre es linda— le susurró al oído.

—Y por su lindura es que no puedo evitar ponerme a llorar a cada momento— se limpió sus lágrimas con un pañuelo.

—Tal vez deberías ahorrar esas lágrimas para otra cosa— le puso una mano en la cabeza.

—Estás tratando de decirme algo importante— lo miró de reojo.

—Estuve pensando en lo que me dijiste hace rato.

—¿Eso podría significar algo bueno para nosotros?— cuestionó con el ceño fruncido.

—Si vas a llorar por todo, entonces quiero que lo hagas porque te sientas tan feliz que no lo puedas contener.

—Ya soy tan feliz que no lo puedo contener, cariño— se volteó hacia él y besó su mejilla —Lo soy desde que decidiste amarme tal y como soy.

—Ambos sabemos que tú fuiste la que tuvo que aceptarme como yo era, tú ya eras increíblemente perfecta— bajó la mano que aún tenía sobre su cabeza y la posó sobre su mejilla.

Sakura cerró los ojos, inclinó el rostro para dejarse llevar por su caricia y colocó su mano sobre la de él.

—¿Recuerdas lo que dijiste el día de nuestra boda?— cuestionó con una sonrisa traviesa bailando en sus labios —Dijiste que tú debías aguantar mi molesta existencia y yo tu carácter de mierda hasta que la muerte nos separe e incluso después.

—Lo recuerdo— objetó, embelesado por su belleza.

—Hemos pasado por mucho más que eso desde ese día y aún seguimos aquí, con nuestro amor tan vivo como el primer día— soltó una risa que a Sasuke se le hizo encantadora.

—Casémonos— aquella palabra vino a él como un vómito verbal.

—Oh, mi amor, pero si ya estamos casados— sus ojos se abrieron para mirarlo con cariño —Hemos estado casados por casi doce años.

—Vamos a renovar votos— declaró con decisión.

—Estás hablando muy en serio— aunque fue más una afirmación que una pregunta, no podía salir de su incredulidad.

—Dejemos atrás el tormento que hemos vivido por once años, vivamos una nueva vida sin temores, ni remordimientos— sabía que Sakura nunca ha dejado atrás lo que pasó la noche en que Sarada desapareció —Hagamos borrón y cuenta nueva, tengamos una nueva vida junto a nuestra hija.

—Sí— aceptó con una imperturbable calma —Sí a todo lo que dijiste, sí a hacer borrón y cuenta nueva, sí a olvidarnos de nuestros temores y remordimientos, sí a amarte aún más cada día hasta el último de mis días.

Él se permitió cerrar los ojos y dejarse llevar por la increíble paz que sintió en su pecho. Por fin todo estaría en su lugar, como siempre debió estar. Sintió como ella se pegó a su pecho sin abrazarlo y se limitó dejar descansar su mejilla sobre la cabeza de ella. La cercanía del otro es más que suficiente para ellos.

...

Salí a mostrarle la ropa a mis padres, pero ellos estaban metidos en su propia burbuja y no iba a ser yo quien la reventara. Me alegra ver lo mucho que se quieren, es bueno confirmar lo que siempre he sabido, que vine al mundo gracias a la unión del amor.

Inevitablemente tuve que hacerlos salir de su atmósfera cuando salí vestida con la ropa que traía de casa, lista para irnos a hacer las otras cosas de las que habló mamá.

—No me mostraste lo último que te probaste— reprochó mamá con un puchero.

—No quise molestarlos— desvié la mirada avergonzada.

—S-solo estábamos conversando— ella se cubrió el rostro con ambas manos y él se dio la vuelta para que no viera sus mejillas sonrojadas.

—¿Ya terminaron?— papá se aclaró la garganta con incomodidad.

—Ya me probé hasta la última prenda que escogimos— respondí.

—Vayamos a pagarlo todo y luego busquemos lo siguiente en la lista de prioridades— sentenció ella.

Estoy sorprendida de la cantidad abrupta de dinero que pagaron por todo esto, aunque no es para menos, me compraron todo tipo de prendas de ropa. Desde vestidos, blusas, chaquetas, faldas, pantalones de diferentes largos; hasta zapatos de varios tipos, calcetines y ropa interior. Incluso mi madre habló de la importancia de obtener sostenes de entrenamiento, puesto que mis pechos ya estaban comenzando a desarrollarse y me resultará incómodo usar la ropa sin eso, ya que se harán notar más de lo que parece.

Fuimos a una mueblería, me compraron una cama grande, un escritorio y su silla, un librero. También me dotaron de todo el material escolar que necesito, unos libros que pedí para mí y algunos bolsos para salir. Como aún no sabemos si quedaré en primaria o secundaria, decidieron no comprarme una mochila para la escuela. Cada vez que salíamos de una tienda, los guardaespaldas que nos acompañan, se turnaban para llevar las bolsas al vehículo sin dejarnos completamente desprotegidos.

Ahora que lo pienso, mi papá me presentó ante el equipo de seguridad esta mañana. Todos juraron protegerme también y supongo que para eso les pagan, pero solamente uno de ellos me dedicó una sonrisa amigable y me pidió disculpas por haber descuidado su trabajo aquel día. Mi mamá me explicó que el día de mi nacimiento, él tenía un compromiso familiar y pidió el día libre, que el hombre al que llaman Kimimaro, lamenta no haber estado para ayudar a protegerme de esa mala persona. Pero supe que los ha cuidado de otros peligros, así que algún día debo mostrarle mi agradecimiento por arriesgar su vida para preservar la de mis padres.

—¿Qué nos hace falta?— preguntó papá.

—Solo nos falta comprarle un celular y una computadora, acordamos darle su propia laptop— dijo sin dejar de observar la lista en sus manos.

—Tratemos de hacerlo rápido, tengo hambre— comentó.

—Salimos muy temprano de la casa y la hora del almuerzo pasó hace mucho— divagó mirando la hora en su reloj de pulsera —¿Podrían aguantar un poco más?— sus ojos viajaron desde papá hasta mi.

—Tal vez vayamos a comer a tu lugar favorito— sonrió de lado.

—¡Sería fantástico!— aceptó emocionada.

Mientras mi padre revisa mi nuevo celular junto al vendedor, yo estoy tercamente a su lado sin perder de vista el interesante aparato. Si he conocido la existencia de los teléfonos gracias a los libros de dibujo que tenía de niña y las novelas que siempre me han gustado, pero hasta que conocí a mis padres, no había visto uno de cerca. Es muy bonito, sofisticado y es rosa. No entiendo qué tanto podré hacer con él, pero mi mamá dice que con los celulares se puede hacer practicar de todo. No puedo esperar para poder utilizarlo. Debo admitir que la computadora también me emocionó, pero no tanto como ese bonito celular. La funda protectora que escogí con mi mamá también es muy bonita y acorde con el diseño del pequeño aparato.

Una vez que terminamos las compras, los guardaespaldas se fueron a casa con el camión que lleva lo que adquirimos en la mueblería. Papá, mamá y yo fuimos al restaurante favorito de ella.

Mis propios ojos admiraron el lugar donde ellos se conocieron, a simple vista solo es un lugar para comer y jugar béisbol; pero para ellos, es mucho más que eso.

Ni bien entramos al lugar cuando una pareja que pasaba los cincuenta, se acercó a nosotros.

—¡Sakura-chan, Sasuke-san!— clamó la mujer con alegría —Cuando Kizashi nos llamó para darnos la noticia que encontraron a la bebé, no podíamos esperar para verlos y poder conocerla.

—Sarada— mi mamá me sostuvo por los hombros —Ellos son Asuma y Kurenai Sarutobi, son como mi familia.

—Mucho gusto— hice una leve reverencia.

—Creciste muy bien— ella me dedicó una sonrisa maternal —Eres tan linda como cuando te fuimos a conocer en el hospital. ¿Quieres comer algo en especial? La casa invita.

—Aah... pues, yo...— bajé la cabeza para que no viera mi sonrojo.

—Ella nunca ha comido nada de lo que sirven aquí— aclaró mamá con pena.

—Oooh, ¡entonces mi deber es sorprenderte!— clamó con alegría —Pueden acomodarse en una mesa y luego iré a tomar las órdenes de ustedes dos. Incluso pueden ir a batear algunas pelotas, la semana pasada pusimos lanzadores nuevos.

—¿Quieres intentarlo?— preguntó papá.

—¿Puedo?— pregunté ilusionada.

Quiero aprender mucho sobre eso que a ambos siempre les ha apasionado y que los llevó a enamorarse uno del otro. Papá tomó mi mano y me llevó a donde estaban las máquinas que no sé cómo se llaman, me colocó un casco, unos guantes y me comenzó a explicar lo que debía hacer. Aunque fue mi mamá que la que me mostró como hacerlo porque él está sanando de una lesión en esos momentos.

Después de unos cuantos intentos fallidos, logré darle a una y sacarla de la malla.

—¡Muy bien, Sarada!— chilló emocionada.

—Como lo esperaba de mi hija— él me dio un golpecito en la frente.

Su alegría me hizo inmensamente feliz.

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Ocho meses después.

Entré a la casa después de un largo día en la escuela, hoy fue la ceremonia de cierre, comenzando oficialmente las vacaciones de invierno.

Mi vida cambió por completo después de que mis padres me encontraron. Luego del examen para conocer mi nivel académico, se dieron cuenta que tenía el conocimiento para estar en primero de secundaria, específicamente mi conocimiento llegaba hasta la mitad de la unidad curricular de primer año. Recuerdo que mi mamá lloró mucho cuando me llevaron a la escuela ese día, lejos de avergonzarme, me sentí muy contenta de tenerlos conmigo. Aunque al día siguiente de ello, papá tuvo que regresar a Estados Unidos y no lo vimos por un largo tiempo, sin embargo hablábamos con él por vídeollamada cada dos o cuatro días, dependiendo de qué tan ocupado estaba. Algunas veces me toca quedarme a dormir con mis abuelos Fugaku y Mikoto o con el abuelo Kizashi, pero es solo cuando quieren que los visite o cuando mi mamá debe trabajar hasta el amanecer. Un par de veces he tenido que quedarme sola en la madrugada porque a ella la llaman por pacientes en emergencia y por la urgencia del deber, tiene que dejarme sola.

Con respecto a la señora Chiyo, seis meses después de que regresé a casa, se llevó a cabo el juicio para dictar su condena. Debido a su edad avanzada, el juez le dictó casa por cárcel y según lo que me contaron, ella dejó la casa de campo y está cumpliendo su condena en el orfanato donde vivió gran parte de su vida. Dicen que la señora Nonou se encarga de cuidar de su salud. Mi madre habla regularmente con ella por teléfono y esto puede sonar mal, pero cada vez que ella insiste que hable con la anciana, simplemente la ignoro y me regreso a mi habitación. No entiendo por qué lo hago, no le tengo rencor, aún así huyo cada vez que mi madre quiere que hable con la señora. Incluso me dejó una dirección de correo electrónico de Nonou para poder hablar con ella por correos si no quiero hacerlo por teléfono, mamá asegura que Nonou le hará llegar mis correos como cartas para comodidad de la anciana.

—Estoy en casa— dije al verlos instalados en el sofá viendo películas.

—Bienvenida— respondieron al unísono.

—¿Qué tal tu día?— ella levantó su cabeza del hombro de papá.

—Bien, quedé en primer lugar en las calificaciones de los exámenes— me senté entre ambos —Por cierto, gracias por dejarme venir a casa caminando con mis amigos, aunque no crean que no noté que Kimimaro estaba siguiéndome en el auto.

—No queremos que seas ajena a vivir experiencias con tus amigos, pero eso no significa que te dejaremos completamente desprotegida— decretó él.

—En fin, iré a cambiarme y a ordenar mis cosas— besé la mejilla de cada uno —Los quiero.

—No salgas muy tarde a cenar— ordenó mamá.

—Hmp.

Sonreí levemente y me encaminé a mi habitación, pero la voz de ella me detuvo.

—Sarada— la observé de reojo —Se trata de Chiyo-sama— contuve el aliento —Su salud ha empeorado de nuevo, Nonou-san cree que esta vez no se levante...

—Ya veo...— seguí mi camino y me encerré en mi habitación.

Me tiré en mi cama y cubrir mis ojos con el antebrazo. Tenía un sentimiento extraño en el pecho, no sé cómo afrontar la noticia.

—Sarada— ella tocó mi puerta —¿Estás bien, cariño?— preguntó preocupada.

—Sí, mamá, no te preocupes— respondí.

—¿Estás segura?— insistió.

—Sí, no quiero que te preocupes por nada, pero quisiera estar sola un rato si no te molesta— pedí.

—No olvides que cualquier cosa que te acongoje, puedes hablarlo con nosotros.

—Lo sé, pero ahora mismo solamente quiero estar sola— mi voz salió casi como una súplica.

—Te espero en la cena— suspiró derrotada.

—Te quiero, mamá— dije para intentar disipar su malestar.

—Yo también, tesoro— entonces se marchó.

Me levanté de la cama después de entender que no he estado siendo madura y aceptar que mi renuencia a hablar con ella si es por un rencor estúpido que no quería aceptar, me instalé en mi escritorio, busqué la dirección de correo que mamá anotó en una nota adhesiva y pegó en la pizarra de corcho que puse sobre en la pared de mi escritorio.

Abrí un documento, dejé fluir las palabras y al terminar de expresarle todo lo que tenía para decirle, lo subí al correo junto a una fotografía, lo envié, me metí al baño, tomé una ducha y salí para la cena. Haber desahogado mis sentimientos me quitó un gran peso de encima y sentí una gran paz en mi interior.

...

Nonou mostró asombro al ver el correo electrónico que entró en su bandeja. La niña Uchiha adjuntó un documento y una fotografía, mandó a imprimir ambas cosas y fue a llevárselo a la anciana, tal vez las palabras de esa niña que cuidó muchos años la animen un poco y se levante de esa cama.

—Chiyo-sama— llamó con suavidad al asomarse en su habitación —¿Está despierta?

—Eh, sí, pasa— se sentó en la cama con dificultad.

—Vine a traerle una carta de parte de Sarada-chan— le entregó las hojas que sacó de la impresora —Con permiso— hizo una reverencia y la dejó a solas.

Con cierta exaltación, Chiyo tomó sus gafas de la mesa de noche y comenzó a leer el contenido de la carta.

"Querida señora Chiyo,

Sé que haber estado ignorando sus llamadas y negándome a hablar con usted durante estos meses ha estado mal. Me disculpo por mi comportamiento infantil, pero hasta hace un par de horas no entendía lo que sentía realmente. Quiero decirle que no la odio, ni le guardo rencor por retenerme a su lado por tantos años, ya no. Espero de corazón que pueda perdonarme por mi inmadurez. Y también deseo que su salud mejore para poder verla de nuevo y conversar debidamente con usted.

Seguramente mi madre ha tenido la delicadeza de hablarle mucho sobre mi estos meses, pero igual le hablaré de lo que ha sido mi vida estos maravillosos ocho meses donde volví a estar con mis padres.

Para empezar, comencé la escuela casi dos semanas después de regresar, pero no comencé en sexto de primaria como me correspondía por mi edad, sino que entré directamente a la secundaria porque estaba un poco avanzada en mis conocimientos, gracias a usted. Aunque al principio tuve miedo de que los demás me rechazaran por ser menor que ellos, sin embargo, me acogieron perfectamente bien y tengo a alguien a quien puedo llamar mi amiga. Su nombre es ChouChou. En mi clase también está el hijo adoptivo del mejor amigo de mi papá, su nombre es Kawaki. De él no puedo decir que es mi amigo como tal, o tal vez sí lo es, pero con él me siento diferente, mi corazón se agita al verlo y a veces noto que me está mirando en clases. También tengo un amigo llamado Inojin, él es hijo de la mejor amiga de mi madre y tiene mi edad, aunque soy algunos meses mayor que él. Inojin dice que irá a mi misma secundaria cuando termine la primaria, la verdad no puedo esperar para que eso pase y poder pasar mi tiempo entre clases con mi amigo de lengua filosa.

También quiero hablarle de todas las cosas que pasaron cuando regresé a casa. Mis abuelos me organizaron una fantástica fiesta de cumpleaños, ellos son geniales, la verdad es que tengo una familia enorme y maravillosa. Mis padres me compraron muchísimas cosas. Ropa linda, zapatos, cosas para mi habitación, un celular y una computadora. También me llevaron con un pediatra para que me revisara. Midió mi estatura, mi peso y me hizo varios exámenes de sangre (y otras cosas que preferiría no mencionar), dijo que estaba un poco por debajo de mi peso ideal y que además tenía anemia. Mi mamá me hace tomar cualquier cantidad de vitaminas desde entonces y también como balanceado. Las vacunas fueron una pesadilla, a veces me dolían al punto que me dejaban el brazo sin fuerza y sin mencionar la odiosa fiebre. También fui a un oculista, él le dio un diagnóstico al problema de mis ojos y dijo que la fórmula de mis cristales no era la adecuada para mi problema, pero no se preocupe, le dije que deseaba conservar el armazón de las gafas que usted me obsequió, así que solamente le instalaron los cristales con mi nueva fórmula y debo decir que veo muchísimo mejor ahora.

Dos semanas después de volver, papá se fue a jugar en Norteamérica. Mi mamá y yo lo extrañamos mucho en ese tiempo, hablábamos bastante con él por vídeollamadas y veíamos todos sus partidos por televisión, cuando se curó por completo de su lesión y volvió a jugar. Lo vimos otra vez cuando regresó en Mayo, pues ambos decidieron renovar sus votos matrimoniales el día de su doceavo aniversario. Fue una ceremonia preciosa, mi mamá se veía bellísima con su vestido y a mi me compraron un vestido que me encantó también. Después de ello se marchó de nuevo, entonces mi mamá decidió que lo visitaríamos en Junio para el día del padre; y como inmediatamente después de que él se fue, ella comenzó a gestionar mi pasaporte y después mi visa para ingresar al país, no fue un imposible para mí visitarlo. De hecho, le envié una fotografía donde estamos mi mamá, mi papá y yo en el Dodger Stadium en Los Ángeles, California..."

Chiyo hizo una pausa para admirar la fotografía de la que ella habló. Estaban todos en un estado de béisbol, los tres tenían una camiseta del equipo. El hombre estaba en medio, cargando a Sarada con su brazo derecho y rodeando la cintura de su esposa con el izquierdo. La verdad es que es una familia adorable, Sarada se ve muy preciosa, pero sobre todo, feliz. Y él es increíblemente apuesto, mucho más de lo que recordaba.

"Sé lo que debe estar pensando, mi papá es un hombre muy atractivo. Mi mamá dice que esa belleza siempre ha sido imán de mujeres molestas. Oh, casi lo olvido. Mi papá fue seleccionado como el MVP de la temporada y su equipo ganó la serie mundial en octubre, estamos todos muy orgullosos de él. Mamá también es una médica impresionante, mucha gente en el hospital donde labora cuenta con ella, pero ahora mismo está retirada porque salió embarazada de nuevo, tiene poco más de dieciocho semanas de embarazo. Estoy muy ansiosa por saber qué será y aunque me da un poco de celos que él o ella pueda disfrutar lo que yo no pude, mi mayor deseo es que mis padres puedan criar a un hijo desde sus cimientos y verlo crecer apropiadamente. Pero no crea que ha sido fácil, papá dice que cuando estaba embarazada de mí, sus malestares le quitaban energía, pero ahora tiene demasiadas y se enoja por todo. A veces es insoportable y me peleo con ella, pero después de que me voy y la hago llorar, reflexiono lo que hice y le pido disculpas. El médico dice que debe cuidarse mucho porque ella perdió sus dos últimos embarazos, por eso dejó de trabajar cuando se enteró y ha reposado bastante desde entonces.

También he disfrutado mucho de las tradiciones japonesas, en primavera asistí a un hanami, en verano usé una bonita yukata roja con detalles rosas que escogí con mi madre y fui al festival con mis amigos. También visitamos a mi papá en Estados Unidos y estuvimos allá con él hasta que terminaron las vacaciones. Conocí Disneyland y Universal Studios, me encantaron los parques de diversiones. También conocí el cine, pero eso fue en Japón con mamá. También fui a la playa, pero todavía espero conocer muchísimas cosas más.

Debe saber que he crecido mucho este año, físicamente y como persona. Ya no me siento tan ignorante del mundo, pero aún sigo siendo la misma Sarada de siempre. Mis calificaciones son impecables, estoy tomando clases particulares de Inglés junto a mi terca madre (ahora entiendo de dónde saqué mi carácter), me he estirado un poco y mi cabello también ha crecido bastante. Sigo odiando la misma comida, a pesar de que mis papilas gustativas se abrieron a nuevos horizontes. Leo historias de misterio como siempre, pero ahora también veo series en internet y leo mangas. He aprendido a jugar béisbol, soy bastante buena, mis papás dicen que ese talento natural lo heredé de ellos. En la escuela a veces los varones me dejan jugar en partidos de práctica, pero no se me permite pertenecer oficialmente al equipo, así que los ayudo de otras maneras; y siempre que la familia se reúne, jugamos un partido. También estoy aprendiendo a cocinar, todavía no soy muy buena y cuando mi madre no se siente bien, me dejan encargarme de la cena. Mi padre dice que lo hago mejor de lo que creo y que está seguro de que lo haré muy bien algún día, sus palabras de aliento llenan mi corazón de una alegría indescriptible y me impulsan a ser mejor cada vez más.

La verdad es que tengo mucho más de que hablarle, pero le conté lo más relevante de mi vida en estos meses. Me despido y quiero que sepa que a pesar de todo, la aprecio y la quiero muchísimo.

Uchiha Sarada.

Pd: Aún me emociona mucho escribir mi nombre completo para lo que sea. Sé que es algo tonto, pero eso me hace saber que tengo una identidad y una familia que me hace sentir completa.

Que se mejore, nos vemos❤"

Chiyo cerró los ojos sin perder su sonrisa, estaba contenta de que la vida de esa niñita que llegó a ella metida en una caja, haya tomado el rumbo que siempre debió tener. Se alegró de haber tomado la decisión de llevarla al orfanato ese día y que finalmente ella encontrara su camino a casa. Entonces soltó un último suspiro y descansó en paz por fin. Su misión en esa vida terminó el día que aquella niñita alcanzó la felicidad.

Fin.


Me siento bien de haber terminado, pero siempre que termino un longfic me siento muy triste. Estoy muy contenta con lo que logré aquí, la verdad es que este era el final que tenía planeado para esto desde hace mucho, y al pasar los ocho meses, no quise que Sarada narrara demasiadas cosas de lo que había cambiado en su vida porque quería incluirlo todo en la carta, que si me lo preguntan, la amé demasiado y eso que yo misma la hice TT-TT

Por cierto, MVP significa: Most Valuable Player, que se traduce a jugador más valioso o jugador mejor valorado.

Agradecida con ustedes por su paciencia y su gran apoyo. De verdad los aprecio demasiado y aunque no puedo contestar sus review porque hacerlo todo del celular me resulta complicado, quiero que sepan que los atesoro con todo mi corazón.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en la siguiente historia, hasta la próxima.

EAUchiha.