Todo el capítulo se lleva a cabo en el pasado, para ir dando cierre a la historia de Erick y Bertha.
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Capítulo 26: Rayos, truenos y centellas
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Olía a putrefacción, a muerte, y también a los famosos hongos de la calma. Se vendía de todo en ese maldito lugar, en especial polvo de esclavos, polvo de los librados, dragones, piezas de éstos mismos, trueque de joyas y las famosas subastas.
"Vendido al hombre del número 14"
Fue lo que se escuchó detrás de las celdas donde estaban.
-No puedo creer que esto nos esté pasando a nosotras. –musitó Mildren, angustiada. –No puedo creer que no veré a mis Erets, después de esto.
Bertha le trató de sonreír en comprensión. –También extraño a mi bebé, y a Erick. –su garganta se quebró.
-Él vendrá por ti. –aseguró Sigrid, otra de las esclavizadas.
-No lo sé, uno de los mercenarios encajó una espada en su torso. –mencionó segura la jefa. –Tal vez está muerto.
Las demás guardaron silencio, era difícil saber de la muerte de su jefe.
-De momento, voy a pedirles una cosa. Nadie puede saber que soy la jefa de Bog Burglar. –suplicó. –A Bertha Essen la vieron morir en la playa. Mientras estemos aquí ustedes me llamarán… Ivette, ¿entendido?
Las esclavas asintieron.
-Ivette tal vez está en otro barco. La vi en la playa peleando. –sugirió Mildren.
Bertha negó dolida. –A ella y a Norberto los mataron a sangre fría. –informó, recordando cuando su amiga cayó por ayudarla. –Tenemos que salir de aquí y buscar a los hijos de ella, voy a encargarme de ellos, sé que ella cuidaría a mi hija de lo contrario.
Las oyentes asintieron, tristes por escuchar que dos miembros tan queridos de su isla ya estaban en el Valhalla.
-Hay que salir de aquí. –propuso la más joven de todas.
-Sí. –coincidió Bertha. –Quien logré salir, sigue adelante. No miren atrás. Buscan a los que lograron escapar y siguen.
Las mujeres se tomaron de la mano, quizá era el último pacto burglar que entablaban.
Había sido una agonía llegar a esa isla, más de tres días de viaje en una pestilente y poco higiénica cámara donde pusieron a las pocas mujeres que fueron con ellas.
Después de unas horas de haber atracado, las movieron a lo que parecía ser un lago, allí les dieron pedazos de tela para que se asearan. Con el máximo de los pudores se bañaron y aprovecharon para limpiarse tras el secuestro.
Después las trasladaron a unas catacumbas, encadenándolas de nuevo. Un hombre entró al área de las celdas y observó a las 10 mujeres raptadas.
-¿Es todo lo que trajeron? –preguntó molesto, golpeando los barrotes.
-Sí, señor. La isla entró en erupción de un volcán, perdimos a muchos de nuestros hombres. La lady Griseld saqueó esa isla muy bien de todos modos. –mencionó. -¿Hay alguna que le interese, jefe?
El hombre observaba a las mujeres atadas entre ellas con las fuertes y oxidadas cadenas. Las miró con minuciosidad, imaginándose varias escenas eróticas en su mente. Con atención siguió evaluando a las féminas, hasta que vio a una de ellas, prestándole atención. Era hermosa, nada que ver con las mujeres que tomaba a la fuerza. Su porte, temple y sus ojos fueron lo que le cautivó. Ella era diferente, se podía apreciar del resto de ellas.
-Quiero a la castaña. –demandó, señalando a Bertha.
-Muy buen gusto, señor, pero me temo que esa esclava ya fue separada por lady Griseld. –informó con cortesía.
El hombre lo miró furioso, nadie le decía que no. -Yo la quiero. Llévenla a mis aposentos. –ordenó. –Yo me encargo de Griseld.
Mientras tanto la jefa no soportaba la manera en la que se dirigían a ella. Bertha no era una esclava, era una mujer, una jefa, una defensora, una madre. No sería rebajada a ser la concubina de un maldito hombre, cuando sólo podía haber uno en su vida.
El cazador dio la orden de que la tomaran.
-Llévensela. –dijo mientras jalaban las cadenas de ella. Essen puso resistencia pero no logró hacerles guerra debido a la fuerza ejercida en ella.
-¿Cómo te llamas tú? –preguntó el comprador.
Bertha le escupió.
El gran y feroz hombre se limpió como si nada. –Al parecer ocupa un bozal.
El resto de los maleantes se carcajearon mientras la jaloneaban afuera de las prisiones para después dársela al sirviente del comprador.
-Se nota que eres brava, de seguro eso le gustó al amo, pero si fuera tú no provocaría al señor Drago Bludvist.
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El plan era sencillo de palabras, pero difícil en ejecución.
Johan había hecho pasar a Erick como esclavo para las minas. Éste había logrado ingresar, mencionando que lo vio mientras intentaba escapar.
El jefe fue puesto con otros esclavos, sin embargo se dio cuenta que ninguno era de los suyos, por el contrario, eran de otras islas bastante lejanas, incluso de algunas de las que no había escuchado el nombre.
-¿Saben dónde están las mujeres? –preguntó Erick, observando a su alrededor, tratando de encontrar cualquier pista que le dijera dónde estaba su gente y su esposa.
Uno de los esclavos que estaba al final de la celda reconoció al hombre. Con cautela se acercó a él y cuando lo miró, ambos se impactaron al verse en esas condiciones.
-Erick, qué gusto verte, aunque lamentable que sea aquí. –mencionó.
-Lo mismo digo de ti, Justin. –coincidió el jefe de BB mientras asentía, tratando de no alzar mucho la voz, se trataba de un buen aliado de su natal Berk.
-Es raro saber que estás aquí. Supe que te casaste con una de la isla de Bog Burglar. –comentó, sentándose a su lado.
-Sí, así es, es una curandera. Se llama Ivette. -siguió con la mentira para salir bien librado de eso, pues era necesario en caso de que alguien lo escuchara.
-¿Cómo es que te atraparon?
-Saquearon mi isla. Atacaron por sorpresa. Hubo muchas muertes y esclavizaron a otros, entre ellos a mi esposa.
-Entiendo, qué lástima. Yo quiero reunirme con mi familia, en especial con mi hijo, acaba de nacer hace unas semanas.
-¿Cómo es que te atraparon ti? –preguntó interesado, tratando de memorizar el horario de los guardias, no quería escuchar que habían atacado Berk.
-Estaba haciendo un viaje a la isla sanadora, iba por plantas medicinales para Gothi. Los piratas me vieron, me secuestraron y robaron lo que había recolectado. Intenté distraerlos lo más que pude para que no se acercaran a Helga y a mi hijo, espero que ellos sigan bien.
-Entiendo. Saldremos de aquí, lo prometo, tengo algunos aliados que vienen por nosotros. Saldremos de esta situación, te reencontrarás con tu familia.
-Espero que tú también. –sinceró.
Ambos hooligans se dieron la mano en señal de apoyo.
-Por cierto, ¿cómo se llama tu hijo?
El rubio padre sonrió orgulloso. –Fishlegs, Fishlegs Justin Ingerman.
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Trataba de salir de esa habitación. Pero no tenían nada por el contrario estaba muy bien adaptada lo único que pudo encontrar fue un tenedor en la comida de ese hombre.
La escondió entre sus ropas para evitar algún indicio de sus planes, dándose prisa cuando escuchó que su comprador venía. Esperó de pie al lado de la cama. Ese hombre la quería violar, lo sabía, pero él perdería su hombría mucho antes de qué intentara ponerle un dedo encima.
-Veo que me estabas esperando, ansiosa. –se mofó el varón. -No te confundas, no pretendo nada contigo.
-No puedes secuestrarme de mi isla, matar a mi gente. Traerme aquí esclavizarme, y hablarme con ese cinismo.
-Eres ruda. Es lo que busco para mi séquito de cazadores. Planeado conquistar el mundo, llevará su tiempo, pero sucederá tarde o temprano. –aduló el robusto hombre, seguro confiado de su palabras. -Soy el amo de dragones, controlo todos los dragones que se me crucen. Ya empecé matando a los jefes de las islas hace un año y ahora aquí, esta isla olvidada por los dioses podré hacerme de esclavos, dragones y material para mi armada. Tal vez me tome un poco más de años pero lograré lo que yo quiera. –mientras, Bertha abría los ojos por la confesión de ese hombre se acercó hasta él y le dio un fuerte golpe en su mejilla.
-Mataste a mi padre en el incendio. –repudió mientras éste la sujetaba fuertemente también, acorralándola contra la rasposa pared.
-¿Tu padre? Ah, entonces tú eres una princesa. –dedujo frente a la indiscreción de la jefa. -¿O ya eres la reina de la isla?¿De qué isla eres? ya que no es común ver a alguien tan hermosa.
La rubia se dio cuenta de su descuido. Por no saber controlarse había dejado en evidencia su linaje. No tardarían en utilizarla a favor. –No te interesa. –masculló.
La puerta se abrió, dejando entrar a otra persona que al verle reconoció perfectamente al hombre que ingresaba con ligereza y despreocupación, era el mismo infeliz que habían intentado abusar de ella un año atrás en la cumbre de los jefes.
-¡Vaya Drago! Tiene buen gusto. –reconoció mientras el mencionado arrojaba a la mujer a contra la cama. -Ni creas que me he olvidado de ti. Eras la princesa embarazada, dime ya nació tu bastardo o fuiste inteligente y te deshiciste de él.
Bertha estaba furiosa no sólo había sido uno de los cómplices de la matanza tribal que hubo aquel día sino que mató a su prometido y a su padre. No permitiría que la historia se repitiera en esa isla. Sacó de entre su busto el tenedor que había conseguido encajándolo en el brazo del hombre y otro más en todo el cuello del malhechor.
Con mucha facilidad, el robusto hombre sujetó de nueva cuenta a la muchacha.
-¿Princesa, de qué tribu eres? Ya me intrigaste.
-Eso no te importa, ya no tengo isla. Peores personas que tú acabaron con ella. –encolerizó tratando de zafarse, y aunque había adquirido mucha práctica y fuerza desarrolla en entrenamientos con su esposo, no podía ganarle a dos hombres.
-No princesa, te equivocas. Nunca has conocido a nadie como yo. Tras decir eso golpeó a la mujer en la cabeza dejándola inconsciente sobre el lecho maloliente de la choza.
-Me gusta esta mujer, pero me puede hacer más rico. Véndela en la subasta, después matamos a su comprador. Me quedaré con el oro y con mi concubina. –Drago le ordenó al cazador.
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Los prepararon para llevarlos a la subasta de esclavos. Allí les pusieron una cadena alrededor del cuello como si se tratara de perros sarnosos para que no se escaparan. Las manos y los pies estaban atados por una misma cadena, a diferencia de las mujeres que eran sujetadas por una gruesa e hiriente cuerda.
-Es importante que entendieran que no podían escaparse, que su libertad se había acabado y que nunca más la volverían a tener. Uno a uno los esclavos fueron subastándose.
El dolor de Erick al ver subastado a su amigo Justin de la isla natal para ser un vil remador de un galeón, le causó dolor e impotencia, pero debía resguardar las fuerzas para ayudar a su esposa cuando la encontrara.
En lo más profundo de él se prometió cuidar y encontrar a Helga y al pequeño que había dejado escondidos en una parte de la isla sanadora, justo como él le confesó antes de ser vendido.
Sin embargo su atención estaba puesta en el extremo sur de la isla, lugar en el que su padre y su hermano aguardaban para ayudar, al mismo al que había llegado Johann. Según esto, su padre crearía una distracción mientras que Finn tenía listo el bote para irse. También trataba de buscar en donde estaba su amada, pues aún no lo encontraba y no tenía pista de ella. Sin embargo en ese lugar trataba de visualizar el lugar estaban las esclavas de índole femenil.
-¿Dónde estás mi amor?, ¿dónde estás. Te prometo que te voy a encontrar. Volveremos a estar juntos. -susurraba mientras era jalado por las cadenas para hacer la subasta.
Por suerte tenía el plan trazado, Johann lo iba a comprar y de esta manera ambos buscarían por la isla hasta encontrar a Bertha, eso si ella aparecía antes Johann tenía la orden de no escatimar en ningún precio y comprarla sin importar que él se quedara allí, sólo le haría una señal.
Pasando frente a él, vio a su padre, con vestimenta de cazador. Sonrió por el atrevimiento y valentía de él. Lo jaló y le quitó las cadenas, pasando desapercibidos.
-Bertha está es de las siguientes en ser vendidas. –susurró mientras lo jalaba hacia el bosque mientras que el resto de los esclavos eran llevados a la tarima.
-Entiendo, buscaré a Johan. –acordó el jefe. –Mientras tanto, acaban de comprar a Justin Ingerman.
-¿El herbolario? ¿Está aquí? ¿Atacaron Berk? –preguntó alertado.
-Luego te lo cuento, sólo él está. Ve a ayudarlo, ¿sí?
Hofferson le dio una palmada a su hijo y se marchó a ayudar a quien le indicaban. –Sabotea las prisiones de los dragones, podrán ser de ayuda para escapar.
Erick tomó la espada que su padre le dejó y siguió escabulléndose por el bosque hasta el otro extremo.
Pasó por algunas jaulas de dragones, haciendo caso a lo que su padre le dijo, y las dejó entreabiertas para que crearan una distracción.
-No me agradan, malditas bestias, pero hoy pueden ayudar. –bramó, mientras pasaba desapercibido, logrando llegar hasta la aglomeración de personas.
Pasando desapercibido se logró escabullir, aprovechándose de eso, golpeó a un hombre que estaba con contando su oro, aprovechó para limpiarse la sangre rápidamente y se colocó su ropa para pasar de incognito mientras el subastador seguía hablando acerca de su esposa.
Como si el destino se quisiera burlar de él, vio claramente cuando subieron a Mildred, una antigua y buena amiga de la isla, a quien vio también pelear en la playa.
-Están aquí. -al menos fue lo que pudo deducir al verla, también visualizó a otras ocho mujeres provenientes de la isla, raramente no había hombres de la Bog Burglar hasta el momento.
La subasta inició.
-A continuación tenemos unas mujeres muy hermosas que están dispuestas a complacer a los hombres que las compren. –una a una las mujeres de su isla y de otras que seguramente también fueron vilmente saqueadas se vendieron. –Para finalizar, lo mejor para el final. De la legendaria isla burglar, viene esta mujer de aproximadamente unos 25 años, brazos fuertes y caderas anchas para lo que se les ofrezca.
Inmediatamente los hombres empezaron a levantar la mano ofrecían joyas, monedas de oro y los más interesados conforme iba avanzando la competencia. -Vendida al hombre del saco rojo.
El mencionado hombre sonrió y se mostró orgulloso por conseguir lo que pocos habían estado a punto de conseguir.
El horror para Erick llegó después, porque reconoció a la mujer que le había demostrado lo que era el amor. -Presten mucha atención ahora, porque en estos momentos tenemos sangre de la realeza con ustedes. No es cualquier princesa es una sobreviviente a la fatídica noche llamada la "noche trágica" para ellos y "La noche del comienzo" para nosotros. La noche que marcó un antes y un después en el archipiélago vikingo, tenemos a una testigo, a una mujer que ha sobrevivido, pero que ahora podrá complacerlos en lo que deseen que ella haga. Tenemos ante ustedes la jefa de Bog Burglar, Bertha Essen.
En cuanto escuchó eso la sangre de Erick se fue hasta los pies de él, su peor miedo había dado respuesta. La habían identificado y ahora la estaban vendiendo como si fuera un animal. No le importó nada más que ver a su esposa quien estaba severamente golpeada de su bello rostro tratando de salir de esa degradante situación.
-Que su temperamento y su bravura no los asuste caballeros, así como es temeraria, también puede ser dócil en la cama. Tiene manos fuertes, sin tantas llagas lo que demuestra su alta cuna. –la jaloneó para mostrar de lo que hablaba. –Y vean esas esmeraldas que tiene como ojos y ese castaño que nos recuerda a la miel. Su tez blanca les recordara a los mismos dioses. -mencionó acariciando su mejilla. -Tiene una suave piel que los puede consolar cuando ustedes estén agotados de tanto saquear.
Bertha con tal de moverse le mordió el dedo, sacándole sangre. -Maldita esclava.
Le golpeó, incitando al resto de los hombres quienes empezaron a gritar como si fueran unos primates. Empezaremos esta subasta y como ustedes bien saben al ser de alta cuna se incrementan los impuestos y la demanda. Empecemos con 50 monedas de oro.
-Ofrezco 60 monedas de oro. –bramó un hombre gordo y asqueroso.
-60 monedas, ¿quién me da 70 monedas de oro? –siguió emocionado.
-¡Yo ofrezco 80 monedas de oro!
-80 que bien, casi vale su peso en oro. ¿Quién ofrece 90?
-Yo ofrezco 120 monedas de oro. -ofreció otro de ellos, saboreando la presencia de la esclava entre sus brazos.
Erick se acercaba a Johan sigilosamente. Buscó con la mirada a Johann, rogándole que comprara a la muchacha. El mercader salió de su impresión, no sabía que esa jefa era la esposa de Erick Hofferson; asintió y levantó la mano.
-Yo ofrezco 200 monedas de oro. –habló con temor.
-Vaya excelente, se triplicó la oferta inicial, 200 monedas de oro alguien más. –el subastador estaba feliz, esa mujer traería increíbles ganancias.
-500 monedas de oro. -levantó la mano una mujer. La misma que había comprado a otras esclavas. –Mi burdel será mejor con esa perra.
-Yo ofrezco 600 monedas de oro. -levantó la mano otro comprador.
En el momento que vieron que él había ofrecido, los demás callaron. La subasta prácticamente estaba terminada. Hubiera sido excelente si Erick se hubiera rendido, pero en vista de que ya no tenía dinero y ya no querían continuar el levantó la mano.
-Dos barriles de oro sólido, más lo que ella pese en oro tres veces más. –su esposa no tenía precio. Todos en mudaron por el atrevimiento de ese rubio.
El público quedó asombrado, tanto para una esclava, no era normal. Un osado movimiento que probablemente le costaría la cabeza por llamar tanto la atención.
El subastador miró a Drago, quien le asintió con la cabeza, él tenía otros planes. Erick se mantuvo firme viendo mientras a Bertha esperanzada y agradecida por haber aparecido y más aliviada aun por verlo vivo.
-¿Quién ofrece más? A la una, a las dos, a las tres. Vendido al hombre rubio.
El mercenario empujó a Bertha por la escalinata mientras la siguiente camada de esclavos empezaban a formarse para ser los siguientes.
Los mercaderes entregaron la soga a Erick.
-¿Y el dinero? –preguntó Darlig, el que había intentado aprovecharse de la jefa un año atrás.
Erick lo miró despreocupado. Si Bertha no lo conociera se habría tragado el cuento de que él era un comprador.
-Es una fuerte cantidad de oro, yo tengo mi barco en la costa sur. Ocupo que me acompañen para darles el pago.
Los trabajadores asintieron, nada conformes, pero necesitaban ese oro por órdenes de Drago. Caminaron un poco por el relieve de la costa.
Johann iba detrás de ellos. -Buen movimiento amo Erick, lo felicito. Todos se quedaron maravillados por la cantidad de dinero que ofreció por la esclava. –expresó sumamente nervioso. Aspecto que notaron los trabajadores.
-¿Por qué pagó tanto por una esclava? –preguntó uno de ellos.
-Me falta una ramera para mi harem. –se burló con sorna. -¿Les gustaría ir? Les ofrezco una cortesía por facilitarme esta mujer.
Los mercenarios parecieron complacidos de momento.
Erick trataba de no mostrar emociones porque podía levantar sospechas, y mucho menos evidenciar que no tenía el oro. Su plan era alejarlos, poner a Bertha a salvo y escapar después de matar a esos malditos que se atrevieron a tocar a su esposa.
Conforme avanzaban por la playa, se dio cuenta que muchos otros bárbaros empezaron a seguirlos, al menos 20 hombres.
Entre más personas tuvieran a sus espaldas, más difícil sería salir de allí.
-En el muelle está el galeón con mi padre y mi hermano. Cuando te libere te vas con ellos. Nuestra hija te espera en casa. Yo me encargo de Mildred y los demás.
Bertha respiró con un peso menos sobre sus hombros. Ahora era consiente que su hijita estaba viva y guardando por ella, miró a su esposo con todo el amor que se le permitió. Parpadeó en señal de entender la indicación de él.
Un par de pasos más, sintió una espada en su cuello.
-Me temo que no te irás con la concubina que acabas de comprar. Dime donde está el oro y tal vez consiere dejar su cabeza tu cuerpo. –amenazó Darlig mientras enterraba el filo en su nuca.
En el cielo oscuro de la noche se apreciaron los muchos rayos y truenos que pronosticaban una tormenta, o eso parecía hasta que unos gritos ensordecedores provenientes del centro de la isla comenzaron a llamar la atención.
¡Ataque de dragones!
Quizá era la señal que Einar había ejecutado, al parecer la tormenta traía cosas buenas, o eso creyeron hasta que escuchar la especie más temida y poco vista por un vikingo común:
¡Son Furias Nocturnas!
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Notas de la autora:
Sí, leyeron bien. Furias Nocturnas en el horizonte.
En este capítulo puse muchos guiños a mis otros fics, en especial a Cómo Escuchar a tu Corazón. Premio al que los descubra jeje.
Gracias por sus comentarios a melgamonster (por todos tus reviews y leer mi fic hasta este punto) Nina, y KatnissSakura.
Nos leemos a la próxima.
Gracias por leer
Quédate en casa
**Amai do**
-Escribe desde el corazón-
Publicado: 26 de junio de 2020
