Este fic participa en la actividad extraescolar de abril de la Copa de la Casas 2019/20 del foro la Noble y Ancestral Casa de los Black
Resumen: Todos los viernes, durante dos horas, Ginny era su modelo. Se le revolvía el estómago y no recordaba haberse tragado ninguna mariposa parlanchina.
Peronajes: Luna L. / Ginny W.
Beteado por Miss Lefroy Fraser
Flor del beso
We were victims of the night
The chemical, physical, kryptonite
Helpless to the bass and the fading light
Oh we were bound to get together
Bound to get together
Shut Up And Dance, WALK THE MOON
—¿Puedo ver?
—Aún no.
Su vida todos los viernes, después de las cinco, durante dos horas, consistía en sentarse junto al caballete y aguantar todas las preguntas de Ginny.
Se puso el pincel detrás de la oreja, sin importarle que la pintura se le embarrara en el cabello. Ya la limpiaría después con un hechizo. Se asomó detrás del caballete.
—Ya casi está. —Sonrió y alzó una mano señalándose su propio cabello—. Me parece que tienes torsopolos en el cabello… —Frunció los labios—. ¿Quieres que los asuste?
—Ya me los quito yo —respondió Ginny asustando con sus manos a los bichos.
«Quiero pintarte», había dicho. Con una sonrisa, después de ponerle un collar de flores secas que había hecho en su tiempo libre, mientras intentaba cazar nargles para preguntarles por qué se robaban todas sus cosas.
Ginny había sonreído. «Bueno», había dicho.
A Luna le había dado vueltas el estómago. Entonces no había sabido tan bien por qué, porque no recordaba haberse tragado ninguna mariposa parlanchina que anduviera volando en ese momento por sus entrañas.
Así habían pasado todos los viernes desde entonces. Ginny haciendo de su modelo, ella peleándose frente al caballete. ¿Y si la pintaba rodeada de bibblers maravillosos? No. ¿Y si le pintaba el cabello como si fueran llamas? No. Demasiado cliché. Hasta que se le había ocurrido lo de las flores. Había sido una buena elección.
—Ya casi está. —Se mordió el labio.
Quería que aquella pintura quedara perfecta antes de encantarla para que se moviera y pudiera hablar. No sabía qué la impulsaba ante tal deseo. Probablemente la mirada de ojos color chocolate de Ginny o la vista de sus pecas o el poder ver sus músculos de jugadora de quiddicth. O el pensar que Ginny realmente merecía una representación perfecta.
Le puso los últimos toques de pintura, dio un par de pasos para atrás y sonrió satisfecha.
—¿Quieres ver? Ahora sí.
Ginny se dirigió hasta el caballete de pintura. A Luna por un momento se le olvidó que estaba en un aula con cuatro personas más —el club de arte nunca había sido demasiado concurrido—. Sólo podía ver a Ginny, que estaba absorta viendo la pintura.
—Mi cabello… —dijo Ginny—. Son flores.
—Sí. Rosas chinas, cayenas, hibiscos… —aclaró Luna—. Como quieras llamarlos.
Ginny no apartó la mirada del cabello que le había regalado Luna en aquella obra.
—La flor del beso —murmuró—, son flores del beso.
—Sí —asintió Luna.
Ginny siguió comentando los detalles de la pintura. Parecía maravillada con las pecas, con el vestido amarillo vibrante que Luna había elegido para ella, con la manera en la que había hecho sus brazos, resaltando sus músculos.
Luna sonrió al verla y, sin saber muy bien lo que estaba haciendo, estiró su mano, buscando la de la otra chica.
Ginny se la aferró y volteó a verla.
—Gracias —dijo—. Es preciosa. No sé cómo agradecerte…
Luna de repente se sintió más valiente que de costumbre.
—Con un beso.
Palabras: 500 (según Word).
1) Tengo un fic (se llama Momentos) en el que Luna y Harry son roomies y Luna pinta cosas muy del surrealismo y allí usa a Ginny de modelo (y le pone el pelo azul), así que recordé eso y dije «¡Luna sería perfecta para el club de arte!» y he ahí.
2) También tengo el firme propósito de no escribir nada mínimamente heterosexual por la vida últimamente y nunca había escrito Linny así que había que empezar por algún lugar.
Andrea Poulain
a 17 de abril de 2020
