¡Hola lector!
Vuelvo a subir tarde, he estado editando algunos caps a medida que voy subiendo mas material. Muchas gracias por sus reviews del capítulo anterior, gracias a Aida Koizumi, Naty U, Darkness1617 y un anon.
¡Si eres nuevo no olvides seguir la historia!
'
Capítulo 26.- Ha llegado un sobre misterioso.
Diciembre, 2014.
(Perspectiva de Inuyasha)
Tuve miedo de entrar a la mansión que estaba frente a mí. Nada me aterraba más que una madre enojada.
Cuando puse el primer pie en el interior el silencio fue sepulcral, no había gritos de bienvenida, no había abrazos efusivos. Caminé a paso lento mientras tanteaba terreno. Cuando llegué al Jardín mi madre estaba arrancando algunas malezas.
- Hola madre – exclamé por su espalda.
No tuve respuesta.
- He venido a verte – continué mi intento de entablar conversación. – Puedo ayudarte con tu jardín.
Mi madre se giró con un par de malezas en su mano y se acercó para arrojarlas en mi cara. Pequeños restos de tierra se me metieron en los ojos.
- ¡AGH!, esto es maltrato – exclamé mientras refregaba mis ojos con miedo a abrirlos y sentir las pequeñas partículas de tierra en mi córnea.
- ¿maltrato? Maltrato es traer una chica encantadora para presentarla a tu madre y arrebatársela como nuera apenas un mes después… – exclamó mientras me miraba con rabia.
- ¿No deberías estar preguntándome como me ha afectado a mí?
- … y ocultarlo a tu madre en una confabulación con tu padre durante cuatro meses… ¡CUATRO! – ignoró mi comentario totalmente. – ¿Es que acaso no tengo tu confianza?
- Por supuesto que sí, sólo no quería ser juzgado… ya me han juzgado demasiado y no soportaría lo mismo de tu parte. He venido aquí con la esperanza de recibir un abrazo tuyo, pero he recibido un ataque con hierbajos y tierra. – exclamé mientras sacudía los restos de mi traje.
Mi madre me miró con culpa y se acercó a mi para abrazarme.
- Lo siento, imagino que ha debido ser difícil para ti.
- Mucho. – musité pegando mi rostro a su hombro. Cuanto había necesitado un abrazo de mamá.
- Tu padre me ha dicho que todo ha empezado por una chica que ha abusado de ti.
- Si, pero le he dado la oportunidad para hacerlo, ha sido gran parte mi culpa la verdad, abandoné a Kag por intentar cerrar capítulos del pasado.
No necesité decir más que eso para que ella captara de que se trataba.
- Oh dios, ¿ha sido Kikyo quien ha abusado de ti? – yo asentí.
- Apareció en la fiesta de la empresa, me ofreció respuestas a todas las dudas que había mantenido desde que ella me había abandonado y además… además estuvo a punto de asesinar a Kag, tenía que ir con ella, tenía que salvarla, ¿me entiendes?
Mi madre me miró con lástima y me abrazó, me repugnaba esa mirada, pero no en ella, ella podía verme destruido sin barreras, porque me conocía como nadie.
- Kagome lo entenderá tarde o temprano.
- No necesito que lo entienda, ella me ha creído, sólo ha huido por el daño que le he causado.
- Ahora que sé la historia completa se me hace bastante más comprensible. Probablemente yo habría tomado la misma decisión que ella. Pero algo me da un poco de esperanzas – musito mientras mantenía una de sus manos sobre mi hombro.
- ¿Ah sí? Ilumíname por favor, porque yo las he perdido todas.
- Ella ha huido… podría haberse quedado aquí y armar su vida a pesar de ti. Ella se ha ido para darle tiempo a las cosas de sanar por sí solas y creo que ha sido una buena decisión… probablemente estarías rogando por su perdón de forma constante y eso habría terminado por destruir tu posibilidad de recuperarla.
Si… eso era exactamente lo que habría hecho.
- Tiempo al tiempo cariño. A veces es mejor dejar que las cosas fluyan sin intervenir. El destino obra de maneras bastante extrañas a veces, pero de algo estoy segura y es que si aún no se han reencontrado es porque no es el momento indicado.
- Espero que el señor destino no me haga esperar demasiado – exclamé mientras una sonrisa triste aparecía en mis labios.
- El tiempo que requiera no depende de ti. No aceleres las cosas.
Mi madre tenía razón, no podría darme el lujo de actuar de forma precipitada sin medir las consecuencias, ya lo había hecho la última vez que la había visto y todos sabemos cómo había terminado.
'
(Perspectiva de Kagome)
Septiembre, 2017 (3 años después del quiebre)
– Bien, Manchitas estará mejor después del tratamiento que le recetaré – Sonreí a los dueños que me miraban expectantes.
– ¡Muchas gracias!, estábamos tan preocupados. – exclamó la joven mujer junto a su marido, quien la abrazaba por detrás.
– Si, es comprensible, lo importante es que lo han traído a tiempo para evitar complicaciones, procuren evitar que coma chocolate otra vez. – Ellos asintieron y yo me acerqué al pobre cachorro que me miraba desde la mesa – Pórtate bien – musité y lo besé en la cabeza con cariño. Él movió su cola levemente.
Cuando los dueños se fueron me di el tiempo de sentarme por primera vez en el día y mirar por la ventana. El día estaba gris, pero de algún modo los días fríos me alegraban un poco la vida.
Tres años habían pasado y había sentido cada día pasar lento sin tenerlo junto a mí. Por un lado, había esperado que Inuyasha apareciera un día frente a mí, intentando hablar las cosas, la otra parte rogaba que se mantuviera lejos. Los primeros meses habían sido los más complejos. Mi magullada marca dolió hasta que las heridas cerraron por fin unos meses después de nuestro último encuentro. Sin embargo, hace más menos un año poco a poco el violeta marcado había comenzado a mezclarse con mi tono de piel y había dejado de enviar todo tipo de sensaciones por mi cuerpo. Asumí que lo que él había dicho era verdad, la marca estaba comenzando a desaparecer después de mantenernos separados por tanto tiempo. Ahora sólo quedaba un leve tono violáceo sobre la piel de mi cuello, difícil de distinguir si no se miraba con atención.
La curiosidad de saber si había logrado olvidarme del todo me carcomía por dentro y es que de un momento a otro el tiempo que había pasado con Inuyasha parecía haber sido una ilusión, la pulsera de cristales que tintineaba en mi muñeca era lo único que me probaba lo contrario.
Estuve durante dos años obligándome a no sentir, y si bien mi vida fue más llevadera en ese periodo, sentí que estaba traicionándome a mí misma. Cuando por fin dejé mis sentimientos volver a invadirme la pena y la rabia aparecieron de golpe, pero me comprobó que seguía con vida y decidí enfrentarlo. Nadie se moría de amor.
Revisé y traté a mis últimos dos pacientes del día y cerré la consulta. Mi celular vibró.
"Paso por ti en 30 minutos, podemos comer algo"
Me duché y me vestí con ropa casual, cuando sonó el timbre Naoki me sonrió.
– Hola – se acercó para darme un beso corto en los labios – ¿Cómo ha estado tu día?
– Movido, como siempre – exclamé y le sonreí.
– Tengo planeado llevarte a un restaurante, estoy hambriento. – exclamó.
– Te sigo. – Mientras caminábamos a su auto intenté convencerme de que realmente esto era lo que quería de mi vida.
Naoki había aparecido ante mi hace 3 años, en un tren camino a Osaka. En su momento lo había utilizado sólo como dispensador de sangre, pero después de todo me había dado cuenta de que no era un mal muchacho. Me reía bastante con él y si bien habíamos sido amigos desde que lo conocí, lo había dejado volver a besarme sólo hace un par de meses, otorgando sólo algunos beneficios dentro de la amistad, porque no planeaba tener nada serio con nadie. Ninguno de sus besos había logrado sacarme del letargo; una mirada de Inuyasha en el pasado había provocado más sensaciones en mí que sus caricias. Sólo quería sentir que era importante para alguien después de perderlo todo.
'
Sentados ya en una mesa elegante lo miré sonreír frente a mí. Internamente pensé que su sonrisa no tenía la capacidad de estremecerme cómo cierta persona hace algunos años, para mí era una sonrisa como cualquier otra. Sacudí mi cabeza, mierda, tenía que dejar de obsesionarme con la idea de Inuyasha y yo, no había esperanza para nosotros. Probablemente él había dejado de pensar en mí, habían pasado suficientes años desde la última vez que nos habíamos visto.
– ¿Estás bien bonita? Luces distraída hoy, quiero decir… más que de costumbre. – exclamó Naoki frente a mí con una sonrisa triste.
– Lo siento, sólo es cansancio, tuve casos complicados hoy.
– Entiendo, ¿quieres que pida la cuenta?
– No, no te preocupes, disfruto de tu compañía. – él no tenía por qué lidiar con mis traumas del pasado. Mi cariño por él era real, era un tipo encantador, de gran corazón. Sólo que no era él…
Cerca de las nueve Naoki pidió la cuenta y salimos del lugar, caminando a paso lento hacia su auto, yo iba con su chaqueta de mezclilla en mis hombros.
Al llegar a casa me preguntó si podía pasar un momento, yo asentí.
Mientras veíamos una película intentó hacer una clásica maniobra de chico torpe intentando ligar a una chica que le gusta. Comenzó a besarme y me dejé llevar cuando él me recostó sobre el sofá poniéndose sobre mí. Cuando sentí que las cosas iban demasiado lejos puse una mano sobre su pecho alejándolo.
– Eso es todo lo que estoy dispuesta a entregar de mi. – exclamé un poco agitada.
– Lo siento Kag, es que han pasado dos meses desde que comenzamos a salir, empiezo a pensar que no te gusto lo suficiente.
– No es eso, sólo estoy demasiado rota. – sonreí intentando restarle importancia.
Me levanté intentando que fuera señal suficiente para que Naoki comprendiera que era hora de irse. Me sonrió y se puso su chaqueta.
– Te llamo mañana temprano. – exclamó.
– Super. – le di un beso rápido en los labios y casi lo empujé fuera de la casa.
Caminé a mi habitación y cambié mi ropa por un pijama suelto. No tardé en quedarme dormida luego de taparme entre las mantas.
'
– Gatita… ¿crees en el destino?
Inuyasha estaba sentado a mi lado. Miré mis manos que estaban sobre ¿arena?, giré mi cabeza y la brisa del mar me chocó de frente.
– A que te refieres.
– Tu y yo… estamos unidos por el destino. Creo firmemente en que mi camino estaba trazado para conocerte. – me sonrió y y pude ver sus ojos dorados entrecerrarse con la sonrisa. Como extrañaba esos ojos.
– Pareciera que el camino está un poco destruido para nosotros en estos momentos – exclamé triste. Sabía que esto era un sueño, pero yo no quería despertar.
– Estoy unido a ti, en cuerpo y alma. El hilo rojo que nos une puede enredarse y estirarse a través del tiempo, pero nunca cortarse, aférrate a ello, aférrate por mí.
– Despertaré y tú ya no estarás conmigo – exclamé.
– Siempre estoy contigo – se acercó a mi rostro y pegó su frente a la mía – Siempre estoy recordándote, no sé donde estás, pero sé que eres importante para mí. Volveremos a encontrarnos tarde o temprano, tenemos la eternidad para ello.
'
Desperté y me senté en la cama. Toqué mis mejillas y lágrimas habían escapado mientras dormía. Intenté aferrarme al recuerdo de mi sueño todo lo que pude, pero fue en vano… los sueños desaparecen cuando despiertas.
Me levanté y caminé desganada al baño, me miré en el espejo antes de lavar mi cara. Mi cabello seguía en su largo habitual, pero había reemplazado el azabache por un castaño rojizo, había sido una decisión precipitada, pero es una regla general en las mujeres el cambiar de cabello para cerrar ciclos. Miré mi cuello con nostalgia, ya casi no había rastros de mi marca youkai. De hecho, ya ni siquiera molestaba cuando besaba a Naoki.
Abrí la puerta de la casa y caminé al buzón por la correspondencia. De entre todos los sobres de cobranzas uno sofisticado y elegante me llamó la atención, era más grande que los otros y era de color crema con un pequeño lazo blanco a su alrededor. La frase "Kagome Higurashi, presente" en letra cursiva y sofisticada despertó mi interés.
Entre a la casa y lo abrí.
Eres una persona importante para nosotros y estás cordialmente invitada a celebrar la unión de
Miroku Maitreya y Sango Taijiya
A celebrarse el 5 de octubre de 2017
A las 18:30 hrs.
Di vuelta la invitación y había un texto escrito a mano:
No hemos hablado mucho los últimos meses, espero que te esté yendo de maravilla en tus metas Kag. Ha sido todo muy rápido y lamento informarte con tan poca anticipación, pero ¡Voy a casarme! Y es algo demasiado importante para mí como para no invitarte, si bien prometiste no volver a pisar Tokio, espero con todo mi corazón que aceptes ser mi testigo de boda. No tienes que preocuparte por nada más que probarte tu vestido, está hecho a tu medida, listo para ti.
Espero puedas venir
Te quiero mucho
Sango.
Tuve sentimientos encontrados luego de leer la carta. Sango por fin se casaba, lo que significaba que Miroku había decidido que su vida sólo tenía sentido con ella a su lado y eso me llenaba de felicidad, seguramente para estas alturas mi mejor amiga ya tenía su ansiada marca en el cuello.
Al mismo tiempo el miedo me embargó, porque a pesar de los años no estaba preparada para ver a Inuyasha y estaba segura de que, siendo el mejor amigo de Miroku, él sería su testigo.
'
(Perspectiva de Inuyasha)
– No me gusta esta película – La voz de Kagome sonó melódica contra mi pecho mientras se acurrucaba junto a mí. Me reí mientras pasaba una de mis manos de arriba a abajo por su brazo y deposité un beso en su frente.
– ¿Por qué no?
– En esta película no terminamos juntos. – me quedé helado ante esa frase, ¿Cómo que no terminábamos juntos?
– Nosotros siempre estaremos juntos. – exclamé acariciando su mejilla con la intención de quitar la tristeza de sus ojos.
Kagome me abrazó por el cuello atrayéndome a su rostro y besándome con desesperación. El roce de su lengua con la mía me hizo gemir bajito entre sus labios.
– Te amo tanto – musité entre besos mientras la abrazaba contra mi cuerpo.
– Te amo más – respondió mientras me atraía hacia ella nuevamente jalando con cuidado mechones de mi cabello.
De pronto caí en cuenta de que aquello no podía ser real.
– Esto es un sueño. – exclamé mientras me alejaba de sus labios.
– Si, lo es.
– Tú no estás conmigo.
– No, pero siempre estoy pensando en ti … ¿tu piensas en mí, Inuyasha?
– No ha habido un solo día en que dejara de pensar en ti gatita – Le sonreí, pero la tristeza y la desesperación de perderla me envolvieron mientras pegaba mi frente a la suya – No me dejes despertar, por favor mantenme aquí contigo.
– Tienes que despertar, tu nueva chica espera por ti.
– No, Kag, tú eres mi chica. – Sentí su cuerpo desvanecerse en mi agarre – ¿Kagome?
– Entonces ven por mí.
'
– ¡KAGOME! – me senté de golpe mientras la respiración entrecortada aceleraba los latidos de mi corazón. Sentí una mano apoyarse en mi hombro y me sobresaltó.
– Tranquilo, soy yo, ¿Estás bien? – Mika me miraba con preocupación acurrucada a mi lado en la cama.
– Si… estoy bien. – mentira, de pronto después de despertar tenía ganas de llorar, intenté tragar el nudo que comenzaba a formarse en mi garganta.
Los últimos tres años había pasado gran parte de mi tiempo con Mika y es que realmente había encontrado una gran amiga en su personalidad, coincidíamos en bastantes cosas. No voy a negar que dentro de nuestra amistad habían existido ciertos momentos comprometedores, tal como el de hace un rato, donde habíamos terminado teniendo sexo después de un par de copas de vino.
– ¿Quién es Kagome? – Preguntó.
– No importa – No tenía ganas de hablar de ello. – Ven aquí. – musité mientras la acercaba hacia mí y ella se acurrucaba en mi pecho.
Me quedé ahí acariciando su espalda mientras intentaba volver a dormir.
'
Al otro día me desperté con un olor dulce similar al chocolate. Abrí la puerta de mi habitación y me encontré a Mika en la cocina. Me apoyé en la encimera tras ella.
– ¿Cocinarás para mí? – pregunté divertido.
– Ajá, no soy muy buena cocinera, pero he encontrado una receta de un pastel que te encantará – exclamó frente a mí.
Sonreí mientras la veía bailar y moverse de un lado a otro en la cocina de mi apartamento.
Me paré para servirle comida a Aki, que me movía su cola sin parar. Había decidido adoptar a un cachorro shiba hace un par de meses, Miroku había insistido en que la compañía de un perro era justo lo que necesitaba.
– Siéntate - exclamé con voz autoritaria. Aki me miró, giró su cabeza un poco en un gesto adorable y se sentó esperando a que yo llenara su plato. – Puedes comer Aki.
El cachorro me ladró y se lanzó a comer, me había sorprendido con lo rápido que había aprendido mis órdenes.
– Hmmm que es ese olor. – Miroku exclamó mientras salía de su pieza.
– Mika está cocinando para nosotros.
– Ya veo. – se sentó a mi lado – Tengo que ir a probar mi traje con el sastre hoy, ¿me acompañas?
– ¿Tengo que ir? – pregunté con una mueca en el rostro.
– Ajá, eres mi testigo, se supone que debe nacerte acompañarme en estas cosas. – me reí mientras palmeaba su espalda.
– Por supuesto que me nace – exclamé sarcástico – Tomo desayuno, voy a dejar a Mika y vamos.
– Perfecto.
Desayunamos los tres mientras conversábamos de nuestras cosas. El pastel realmente había quedado exquisito. Sango había salido temprano de vuelta a su casa, a continuar con los preparativos de boda.
– Voy a ducharme. – exclamé levantándome de la mesa, miré a Mika antes de entrar a mi habitación – puedes arreglar tus cosas, luego voy a dejarte.
– Super – me sonrió.
Mientras estaba en la ducha medité un poco las cosas. Sango y Miroku por fin, después de tres años de relación, habían decidido dar el gran paso. Había vivido lo suficiente para ver con mis propios ojos a Miroku amarrarse a una sola mujer. Me reí solo mientras lavaba mi cabello.
Al salir del agua pasé mi mano derecha para quitar el vapor del espejo. Lo primero que enfoqué en mi vista fue mi cuello, ahora con una camuflada marca violeta sobre mi piel, que cada vez era más difícil de distinguir.
Habían pasado años desde la última vez que había visto a Kag, supuse que a estas alturas estaría cumpliendo ya todas sus metas y sueños y me sentí feliz por ella. La nostalgia me invadió cuando intenté recordar su sonrisa y su aroma. No había pasado ningún día en estos tres años en que no hubiera pensado en ella. Era mi primer pensamiento al despertar y el último antes de dormir.
Las cosas habían terminado brutalmente mal entre nosotros, pero después de un tiempo cuando mi dolor pasó, pude comprender que ni yo ni Kagome habíamos querido herirnos, simplemente no había sido el momento indicado para reencontrarnos.
La pena se había hecho más llevadera gracias a Mika, con quien había llenado en parte el vacío de Kag y a quien le tenía un cariño especial, pero más como amiga que como compañera de vida. No me molestaba que fuera humana, porque no se me hacía necesario tenerla el resto de mi vida conmigo. Era una chica hermosa, pero estaba constantemente comparándola con mi ex de forma inconsciente.
¿Era tan malo de mi parte querer sentirme acompañado para no hundirme en la miseria? En estos tres años nuestra relación era básicamente de amigos con algunos derechos, nos habíamos besado algunas veces y habíamos cogido sólo en un par de oportunidades, pero la amistad nunca se había roto.
Entré a mi habitación y busqué ropa para ponerme. Mika entró después de un rato y me abrazó juguetona por la espalda. Aki entró tras ella.
– ¿Crees que podamos vernos hoy en la noche? – preguntó. Aki gruñó un poco y evité reírme.
– No creo, este mes estaré un poco más ocupado ayudando a Miroku con los últimos detalles de la boda. – exclamé, era una excusa real.
– Habría sido genial que Sango me escogiera como testigo, pasaríamos más tiempo juntos – exclamó con tristeza – Dijo que ya tenía reservado el puesto.
– El lugar lo debe haber ganado alguien muy importante para ella. – le sonreí intentando subirle el ánimo mientras ponía mi camiseta.
Un segundo después caí en cuenta… Alguien muy importante… ¿qué posibilidades habían de que Sango hubiera escogido a Kagome como madrina? Según Miroku ella y Sango no hablaban hace meses, pero ésta última tampoco había querido decirle a quien había escogido para acompañarla en ese día tan importante. El corazón me dio un vuelco, debía hablar con Sango ahora.
– ¿Nos vamos? – pregunté. Mika asintió y salimos de la habitación.
– Adiós Aki, nos vemos pronto – exclamó intentando atraer al perro con gestos. Aki la miró casi con desprecio y se giró para meterse en mi habitación otra vez – Tu perro me odia.
– Sólo tiene que acostumbrarse a ti – repliqué intentando subirle un poco el ánimo.
'
La dejé frente a su casa y aproveché de pasar a la de Sango, de seguro Miroku estaba ahí. Al tocar la puerta justo fue él quien me abrió sonriente.
– Wow, has adivinado que estaba aquí.
– No es muy difícil suponerlo. – entré a la casa cuando se movió hacia un lado para darme espacio. Sango me saludó mientras armaba recuerdos para su boda.
– Estás a full con estas cosas por lo que veo, ¿no era mejor mandarlos a hacer?
– Soy demasiado detallista y necesito comprobar que todo esté perfecto. – exclamó.
Nuestra amistad nunca había vuelto a ser la misma después del daño que había causado a su mejor amiga, pero después de unos meses me había perdonado. Su trato cordial pero no cercano era otra de las tantas cosas en mi vida que me recordaba los errores del pasado.
– Oye Sango… ¿quién será tu testigo al final? – pregunté fingiendo que no me importaba demasiado.
– He llamado a una prima, no tengo amigas cercanas que vivan cerca de aquí y mi opción principal nunca contestó. – exclamó.
– Ya veo. – la desilusión me cayó como balde de agua fría… Había tenido una leve esperanza.
– Vamos vamos, andando que el sastre no trabaja hasta tarde. – Miroku me arrastró hasta la entrada.
Sango besó a Miroku con cariño.
– Espero que el traje te quede perfecto mi vida, nos vemos más tarde.
– Nos vemos más tarde – la besó en la frente y salimos de la casa.
'
(perspectiva de Kagome)
Prendí la pantalla de mi iphone y busqué el contacto de Sango entre los que tenía guardados. Estuve debatiéndome durante varios minutos sobre si debía llamarla o no. Después de un rato decidí apretar el botón verde sin meditarlo demasiado.
– ¿Sí?
– Hola Sango, soy Kagome, mi último chip murió y cambié número otra vez.
– ¡Kaaaaaaag oh dios ha pasado tanto tiempo! – sentí su voz quebrarse y me sentí culpable de no contactarla antes – Sólo tenía tu dirección, ¿te ha llegado mi invitación?
– Ha llegado hoy temprano, de hecho, por eso llamo, quiero decirte que estoy muy muy feliz por ti Sango, después de todo Miroku te ha escogido como su chica especial. – exclamé.
– Después de tres años al fin se decidió. – sonreí, mi amiga se escuchaba tan feliz – ¿Has llamado para decirme que serás mi testigo de boda? Por favor di que sí, llamé a una prima que ni siquiera me agrada para tener una compañía femenina en el altar.
La verdad había llamado para darle la noticia contraria, que no asumiría el cargo por demasiado estrés y presión en mi trabajo como excusa. Pero apenas la sentí emocionada al preguntar supe que no podía ser tan mierda y jodidamente egoísta, esto era por Sango, no por mí.
– Por supuesto que sí, quiero estar presente en el día más importante de mi mejor amiga – exclamé. Fin. Ya no había vuelta atrás. Sentí a Sango gritar al otro lado del teléfono.
– TE AMO TANTO KAG, literal era lo único en lo que estaba fallando.
– Necesito pedirte un favor sí.
– Lo que necesites.
– ¿Puedes mantenerlo en secreto? Intenta mandarme el vestido aquí, yo veré si necesita arreglos de medidas y llegaré ese mismo día preparada.
– Lo enviaré ahora mismo. – exclamó – Y por supuesto Kag, lo mantendré en secreto si eso es lo que prefieres.
– Muchas gracias.
– Ah había olvidado decirte, puedes venir con acompañante.
Acompañante… ¿realmente quería llevar a alguien conmigo? Luego de colgar me duché rápidamente. Mientras secaba mi cabello el sonido de mi teléfono me distrajo, era Naoki.
– Buenos díaaaaaaaaaaaas – exclamé, por algún motivo estaba feliz.
– Buenos días bonita, ¿has dormido bien? Te siento más animosa. – Recordé el sueño con Inuyasha y sentí como si estrujaran mi corazón.
– Puede ser – musité.
Luego de colgar me quedé meditando por un momento… ¿A quién debía llevar como acompañante? Tenía dos opciones, una era Kouga, mi mejor amigo y mi depósito de confianza absoluta, me sentía cómoda con él y fluía sin problemas. Mi otra opción era Naoki.
Cerca de las seis de la tarde llegó por fin el paquete con el vestido. Cuando abrí la bolsa noté que mi amiga había pensado en mis gustos personales para escogerlo. El vestido era azul marino, mi color favorito. Al probármelo noté que sólo la cintura necesitaba ajustarse un poco, pero el resto era perfecto, lo bueno es que era algo que yo misma podía arreglar. El escote era en forma de corazón y los tirantes eran gruesos y cruzados en forma de "x" por espalda, lo que hacía resaltar mi busto, ya que ajustaba el escote de forma perfecta. Justo en la cintura el vestido se abría para caer suelto hasta el suelo. Me sorprendió que tuviera un abertura desde la mitad del muslo derecho, lo que mostraba mi pierna en su totalidad y le daba un aspecto sensual y elegante a la vez. El último toque era una cinta de raso ancha en el mismo tono del vestido que envolvía la cintura para hacerla más prominente aún y que iba amarrada formando un rosetón en la espalda justo por sobre mi trasero.
La emoción me envolvió por un momento, había olvidado lo entretenido que era vestirse de gala.
Sango me llamó una hora después
– ¿Te ha quedado el vestido?
– Me ha quedado perfecto, salvo por un detalle en la cintura, aunque yo misma puedo entrarle un poco, es la única zona que me ha quedado suelta.
– Tú y tu cintura de avispa son difíciles de predecir a distancia. – exclamó riendo – ¿te ha gustado?
– Es totalmente de mi gusto, muchas gracias por considerar mi color favorito. – exclamé.
– Todos los colores te quedan bien pero el azul es tu color. Ya quiero que sea el día para verte. Recuerda llegar temprano ¿sí?
– Por supuesto.
'
(Perspectiva de Inuyasha)
Mientras Miroku se probaba su traje, aproveché de buscar uno para mí. Escogí un traje de tres piezas, con saco, gilet y pantalones a medida. Mi espalda ancha hacía lucir el saco de forma perfecta.
– Wow – exclamó Miroku – Ese traje está literalmente hecho para ti
– No sé si usar corbata normal o corbata plastrón – exclamé.
– Yo usare tipo plastrón, deberías usar lo mismo. La tuya ha de ser en azul marino, Sango me ha exigido eso.
– No hay problema.
– ¿Llevarás a Mika a la boda?
– Yo creo que sí, no tengo ganas de llegar solo.
– ¿Qué tan en serio vas con esta chica?
– Para nada serio, es una buena persona, buena amiga.
– No se besa a las amigas ni se tiene sexo con ellas.
– No la he besado ni he tenido sexo con ella. – mentí descaradamente.
– Okey, te diré esto con cariño porque eres mi mejor amigo y te amo. Nadie que te conozca lo suficiente te creerá que has pasado 3 años sin sexo, no es natural para nadie, mucho menos para ti.
– Entonces no me conoces… – me miró esperando más detalles y yo suspiré derrotado – Okey, en los últimos meses si la he besado y hemos cogido, pero solo un par de veces, lo juro.
– ¿Sólo en los últimos meses?
– Sip, quería asegurarme de que la marca dejara de doler antes… no quería lastimar más a Kag a la distancia.
– ¿Y siguen siendo amigos?
– Sip, sólo sexo amistoso.
– Hmm, ten cuidado ahí. ¿No has pensado en la posibilidad de que para ti siga siendo una amiga, pero para ella las cosas sean distintas?
Lo medité por unos segundos, Mika no me había dado señales de estar confundiendo las cosas.
– Lo habría notado.
– Mika no dejaría que lo notaras, no si eso significa que te alejarías de ella. – Mierda, tenía un punto, me quedé meditándolo un rato y olvidé contestar. – Bueno, recuerda que debes combinar con ella ese día.
– Lo sé.
'
(Perspectiva de Kagome)
– Este es el caso – exclamé frente a Kouga mientras bebíamos un café y comíamos galletas – Debo ir al matrimonio de Sango, me he comprometido con ella y las probabilidades de que Inuyasha sea el otro testigo son bastante altas. Tengo que llevar un acompañante y no sé si llevar a Naoki o llevarte a ti, ayuda.
– ¿Cuándo es el matrimonio?
– El 5 de octubre.
– Hmm, yo estoy disponible para ir contigo, pero tendría que devolverme a la mañana siguiente. La otra opción es que lleves a Naoki. La verdadera pregunta es… ¿Has superado a Inuyasha?
– Pff, por supuesto que si – exclamé.
– Mientes, si así fuera ni siquiera lo habrías mencionado hace un rato. – Mierda, Kouga siempre me leía como un libro abierto. – Si quieres demostrarle que lo has superado puedes llevar a tu novio…
– No es mi novio.
– Sabes a que me refiero, bueh, puedes llevar a Naoki y besarte frente a él en cada oportunidad. – No sonaba a tan buen plan. – Guardaré ese día para ti en caso de que decidas ir conmigo.
– En el caso hipotético de que decida que vayas conmigo tienes que prometerme algo… No puedes armar un escándalo con Inuyasha.
– Es más probable que tú lo hagas
– Sabes a lo que me refiero, sé que no es tu persona favorita en el mundo, pero no harás nada al respecto.
– Bien – exclamó rolando los ojos.
– Promételo.
– Te lo prometo.
– Super, Busca un traje de gala y una corbata azul marino, por si fuera necesario. – Le sonreí.
'
Cuando llegué de vuelta a casa Naoki me estaba esperando en la entrada.
– Hola bonita – exclamó sonriéndome mientras acomodaba su cabello y me miraba con sus penetrantes ojos verdes - ¿Dónde has estado?
– Pasé a ver a Kouga.
– Ya veo.
Entramos los dos y nos sentamos en el sofá.
– Viajaré a Tokio el otro mes, por un matrimonio de mi mejor amiga. - Solté la información sin mayores rodeos.
– La amiga de la que siempre hablas… ¿Sango? – Asentí con una sonrisa.
– Se casa con otro de mis amigos y me ha escogido como testigo de boda.
– ¿Tienes que comprar un vestido formal?
– Me lo han enviado hoy.
– De seguro te verás preciosa en él – exclamó mientras me guiñaba un ojo.
– Puedes venir y comprobarlo ese día por la mañana, en mi última prueba de vestido – musité y me acerqué a su rostro tentándolo a besarme – Sólo si es que quieres.
Naoki me sonrió y enredó sus manos en mi cabello para cerrar el espacio entre los dos.
– Cómo podría rechazar esa oportunidad – musitó contra mis labios y yo volví a besarle con ternura.
No quise mencionar nada acerca de que necesitaba un acompañante ni tampoco mis dudas con respecto a si llevarlo a él o a Kouga. Tenía poco tiempo para elegir.
'
Bien, eso ha sido todo por hoy :3. Esta vez en una ocasión especial los dejaré escoger a ustedes una parte de la historia, que aún tengo sujeta a cambios. Kagome necesita un acompañante si o si, obviamente no puede llegar sola al evento si Inuyasha lleva a Mika, eso está fuera de discusión. ¿A quien prefieren como acompañante: a Kouga o a Naoki? Mediten las opciones y los posibles resultados.
Yo actualizaré el día lunes o martes por la tarde, así que estaré pendiente de sus reviews, en caso de que no haya algún ganador escogeré yo sjdfns
¡Un abrazo virtual!
Frani.
