"Te necesito"

Una frase tan remotamente corta e inesperada, a la que raramente podía escuchar resonar una y otra vez, dentro de su gigantesca cabeza, se mantenía crédulo al creer que esas escasas palabras se la dedicaban a alguien como él, aunque el contexto era completamente desconocido, no podía evitar sentirse tan dichoso, un egocentrismo eficiente sacudió con fuerza su interior, inundandolo de una grata importancia que antes diariamente gozaba, teniendo ese privilegiado puesto de "enemigos". ¿Que tan quebrado estaba su corazón para que ese gesto lo alegrará?. Se removió entre sus suaves sábanas, las heridas que antes eran consideradas como graves, simplemente se desvanecieron para convertirse en simples rasguños superficiales, los métodos tecnológicos traídos del espacio eran sorprendentes para recuperar rápidamente la salud, sin embargo, era consciente que debería dejar de ser tan descuidado, ya que a pesar de todo, era un simple humano.

Luego de haber atestiguado las palabras de ese pequeño irken, fue prácticamente lanzado por los aires, obligándolo de manera descortés a abandonar forzosamente la propiedad invasora, cayendo para su desgracia en el duro y frío pavimento de las contaminadas calles de la sombría ciudad. Al parecer esa caída no fue ni cerca algo que le causara dolor, claro si sumamos el hecho de estar al borde de perder la vida, a manos del amor de un resentido alienígena que deseaba mortificarlo, una suave risa irónica escapó de sus labios, tendría que aprender a lidiar con las situaciones bizarras que él mismo creaba. Últimamente tanto su cuerpo como mentalidad estaba en pleno agotamiento existencial, atravesó tanto dolor al regresar casualmente a la Tierra, apenas podía soportar los abruptos cambios rutinarios que a medida que transcurrieron los años, se convirtió en una efímera sombra de lo que alguna vez fue su vida.

Un cóctel conformado de sentimientos adversos, era la causante de la inevitable explosión inmersa provocando que cayera cada vez más en la negatividad, dando la impresión de tentarlo a aventurarse en lo más profundo de una tortuosa locura. ¡Ha! No era la primera, ni la última vez que lo obligaban a enfrentar sus propios miedos, inseguridades y crisis existenciales. Las paranoias internas, querían guiarlo por un camino estúpido y forzado, incitándolo torpemente a alcanzar su objetivo, claramente este no era su estilo.

No quería demostrarlo, pero su efectiva moralidad sobre la crueldad a la que tanto intentó confrontar, se desmoronaba, causando que sus confusos pensamientos se mezclaran en lo profundo de su psique...

¿Acaso estaba perdiendo su propia batalla mental?

"La locura puede llegar a cambiarte por completo, tonto cabezón"

Se negaba rotundamente a enloquecer, por supuesto no iba darle el gusto a sus demonios internos, tampoco era hipócrita al querer negar que hace años atrás, sería capaz de llegar a los más crueles extremos para obtener sus fines, jamás olvidaría ese deseo interno al tener atado y bien diseccionado al frágil cuerpo del irken, en lo que sería una gloriosa necropsia que le daría finalmente todo tipo de reconocimiento, incesante fama e fabulosa importancia por la que tanto había luchado, el sueño más grande de su vida, el cual era convertirse en un extraordinario investigador profesional de lo paranormal se haría realidad, pero no fue así. Un giro estremecedor e improbable, provocó que otro anhelo aún mayor, se realizará con un éxito descomunal, siendo un actual embajador espacial que le permitiría ser participe en una paz intergaláctica, a lo que pudo conocer diversas razas, extravagantes planetas y culturas interesantes pero.. ¿A qué costo?.

Dio un sonoro suspiro cargado de culpa, acomodando su cuerpo hasta quedar cómodamente sentado en la cama, aún no superaba del todo bien las despreciables consecuencias de sus infantiles actos, seguía cabizbajo con su mirada clavada en el azulado piso de su cuarto, no toleraba el sincero odio del alienígena cada vez que veía directamente esos orbes rojizos, ese color magenta que más de una vez admiro desapareció, mostrando en su lugar ese carmesí tan despiadado y natural como si estuviera a punto de atacar. Llevó ambas manos para cubrir parcialmente su cansado rostro, sentía que varios fragmentos de su corazón se partían. Aborrecía totalmente el remordimiento, mucho más cuando la persona de la que estaba hablando fue su único enemigo mortal, en donde más de una vez, juró con sus propias manos eliminar. No obstante, ahora los acontecimientos eran diferentes, sus atolondrados sentimientos fueron evolucionando para formar algo tan retorcidamente extraño, que cuando quiso darse cuenta, otra vez cayó en la dulce tentación de tomar algo por la fuerza.

"Al perderte a ti mismo, eres capaz de las cosas más ruines, crueles y perversas. "

Agh. Maldecía completamente que la burlesca voz de ese bastardo castaño ahora estuviera retumbando dentro de sus memorias, una creciente repulsión se manifestó abismalmente en todo lo que se relacionaba con el, no encontraba alguna razón válida para no culparlo de todas sus desgracias, el juicio elemental por las acciones malignas que representaba el de ojeras, era todo un dilema. Desde su llegada desequilibro toda la balanza a su favor, haciéndolo actuar en lo que era un retorcido juego para destruir todo rastro de su vida. Sus lamentaciones se posicionaron en un segundo plano, apretó con fuerza sus puños, clavando violentamente las uñas en la palma de su mano, repasando inconscientemente todo lo que le había arrebatado de sus manos: Familia, sueños, ideales y al futuro amor de su vida, aunque esto último sonará exagerado, empezaba a considerar en algún rincón remoto de su ser, al irken con una estimación absoluta, al punto egoísta de querer enmendar sus errores para recompensarlo con algo más cálido, amoroso o ameno.

Los recuerdos resurgieron de su corazón, recreando las imágenes del extraterrestre entre sus brazos, como sus labios se unieron y la confusión oculta detrás de esa mirada orgullosa pero desconfiada.. Necesitaba tener más de él, su tacto, aroma, piel y especialmente que solo lo mirara a él.. ¡Por Júpiter! ¡El era suyo! Al diablo con la duda razonable, su objetivo no había cambiado, protegería a Zim, pero ya no le haría caso a su sentimentalismo... Después de todo, eliminaría a quien se entrometiera en su camino.

Empezando por cierto castaño de cabello alborotado. Absolutamente lo haría sufrir.

Olvidaría completamente su moralidad, la piedad que tanto defendió en la humanidad.

Lo único que le importaba ahora era Zim.

[...]

[...]

[...]

En las suaves penumbras que envolvían la privacidad de su laboratorio subterráneo, en plena meditación personal, se encontraba un pequeño irken abrumado que dejaba caer su agotado cuerpo en su silla rojiza, la cual resguardaba fielmente el peso sentimental que sentía en esos momentos el de ojos magenta. Desde hace unas horas atrás, sentía que era perseguido con fervor por tantos desvaríos sentimentales, le costaba procesar de maneras abismales tanta carga emocional, incluso su propio squeedly spoch a estas alturas estaba siendo torturado, incapacitando la posibilidad de que pudiera razonar o si quiera confiar en las legítimas acciones humanas que pudieran ofrecerle.

No era para menos que comenzará negarse a tanta hipocresía y moral dudosa, tampoco era un tema nuevo para él, pero el caso que debía confrontar, siendo más específicos, era algo completamente nuevo en un entorno diferente, la humanidad era sumamente compleja con temas simbólicos sobre una "Destrucción mutua" en varios aspectos sociales o sentidos sobre el significado de esa misma palabra, pero aun así quiso intentar dar la oportunidad de no rendirse y prevalecer en ese preciado planeta poblado de la pútrida humanidad terrestre.

El frágil cuerpo del extraterrestre reaccionó de golpe, levantándose de su conformidad para encaminarse directamente a la superficie, necesitaba recargar energías para que su pak funcione correctamente, no era sorpresa que desde los certeros golpes qué aconteció en aquella lejana guerra, tuvieran ciertas "secuelas" que debía atender a medida que estas mismas se presentarán. Efectivamente era una real molestia tener que lidiar con algo tan insignificante como eso, pero era el precio que debía pagar por su propia supervivencia, era eso y.. La culpa. Suspiro fastidiado, fue inmediatamente elevado por un tubo transparente, no toleraba demasiado bien las emociones negativas que tanto daño psicológico le habían suministrado, jamás podría librarse de todo ese cúmulo de odio, rencor y arrepentimiento al no haber salvado a su raza, sobretodo a sus Altos, se mantenía reacio a la idea de tener que acostumbrarse a eso.. No lo quería, y por ende, su egoísmo e incompetencia era el mediocre suplicio con el que tenía cargar y desafiar hasta el fin de sus días.

Movió su cabeza varias veces, ignorando el castigo que su mente buscaba proporcionarle, caer en una perdición tan profunda como era la "Depresión" era cuestionable, pero ya no era el mismo irken desde hace unos meses atrás, se resignó para levantarse por sí mismo muchas veces, cualquier tipo de dificultad, dolor o pérdida sólo debían volverlo más fuerte ante cualquier adversidad, tenía una meta, no estaba del todo clara o definida, ya que para eso necesitaba un fuente de información confiable, desgraciadamente carecía parcialmente de eso, por lo que necesitaría buscarlo por otro lado, y lo más cercano que entraba dentro de sus posibles variables.. Pero NO recomendable, era su eterno némesis, quien se regocijaba en un alto puesto en una alianza espacial quien actualmente gobernaba a gran parte de las diversas especies alienígenas que vivian en una bien conformada "Paz", a través de acuerdos, y tratados, algo bastante ambiguo para su gusto, pero eso ya no importaba.

Sorpresivamente, unos fuerte toquidos en la entrada hicieron tambalear al ex-invasor, el cual desde hace unos breves instantes quedó paralizado en medio de la sala, con la mirada perdida pero fija en la nada misma, a lo que empezó a caminar de manera automática, mientras que volvía activar su efectivo disfraz para descubrir a la persona que interrumpía su estado actual.

- ¡Hey, Zimmy!~

Un risueño castaño con unas ligeras ojeras estaba parado delante de él, mostrando una débil sonrisa, dando la enigmática sensación de querer disculparse, no se dio cuenta cuando un extraño ambiente acogedor lo envolvió, casi tranquilizando cualquier inseguridad... Si lo pensaba con más tranquilidad, no era del todo raro que el de cabello alborotado le transmitiera ese tipo de comodidad, antes de que todos los hechos anteriores ocurrieran formó una fuerte amistad con el de gabardina azulada, pero algo se estaba removiendo con terquedad, algo que iba más allá de un simple "¿Afecto?" "¿Cariño?".

El detonante fue el beso que si lo pensaba mejor, no fue tan malo pero.. Dolía, esa traición de su parte dolía, querer usarlo a ÉL como un sujeto de experimentación no era agradable, tampoco aceptable, recobró su rabia, estaba sumamente enojado a lo que involuntariamente se cruzó de brazos, mirando con cierto recelo al contrario, aun así muy en el fondo, no quería que se vaya.

- ¿Qué haces aquí, inmundo saco de órganos parlante? -gruñe cerrando intencionalmente detrás de si la puerta de su base- Me niego rotundamente a ver tu asquerosa cara.

- Zim, escucha.. -hablo nervioso, ganándose la atención y silencio del irken- Nunca me acerque a ti por esos motivos, al principio mi intención era entablar una amistad contigo. -explico con cuidado, mirándolo a los ojos- Al pasar tiempo contigo ya no me sentí solo, conocer a alguien como tu fue maravilloso...

- Por supuesto, soy increíble. -interrumpió encogiéndose de hombros- Prosigue.

- Pff.. Tienes razón. -asintió conteniendo su risa- Lo que trato de decirte Zim es que yo de alguna forma.. -suspiro temblando un poco- Te amo.

- ¡MIENTES! -chillo con suma frustración- ¿¡Acaso olvidaste todo esa basura de la que hablaste antes?! -refuto con enojo- ¡Solo quieres a Zim para tus estúpidas investigaciones como lo hizo Dib! ¡Tu no eres muy diferente a él! -grito empujando al de ojeras.

- No lo vuelvas a hacer. -susurro agachando su mirada- Nunca más vuelvas a compararme con el. -pidió entre murmullos, apretando sus puños.

- ¿Ah? -balbuceo sin comprender, acercándose un poco al castaño- ¿Humano-Louie?

- ¡No lo entiendes! -grito tomando al ex-invasor por los hombros- Zim. -hablo mirándolo directamente a sus ojos- Jamás permitiré que Dib te ponga un solo dedo encima, de hecho voy a destruir todo lo él que ama.

- ¡¿TU!? ¡¿QUE?!

- Eres solo mío, Zim. -proclamó abrazándolo con fuerza, impidiendo que el alíen se moviera- Mi adorable irken.

- ¡¿Ah?! ¡Suéltame..! -exigió forcejeando el agarre del humano- Déjame..

La petición del extraterrestre apenas fue un murmullo que salía de sus labios, involuntariamente su vista se nublo para desvanecerse por completo, dejando caer su cuerpo entre los brazos del castaño, quien cuidadosamente guardaba dentro de su gabardina una pequeña y mortal aguja, causando el reciente desmayo del falso humano.

- Tan descuidado como siempre, Zimmy~ -halago acariciando con delicadeza su mejilla- Bien, ahora continuemos con la siguiente fase del plan original.