Disclaimers los personajes de Skip beat no me pertenecen hago esto solo por entretenimiento sin ningún fin de lucro.
Aún tenían que ver la forma de salir de ahí lo más rápido posible, Fuwa Sho estaba demasiado aturdido para pensar con coherencia ¿quién era esa mujer que no reconoció? ¿Cuándo había aprendido a disparar, a lanzar cuchillos a manejar una moto? ¡Por Dios la había visto disparar una bazuca!, en ese momento la mujer sensual de gritaba algo, que el no lograba entender debido a su estado.
- ¡Vamos, Blondie despierta o te undiras con este barco - la mujer lo saco del brazo pues se encontraba en un estado de zombi inactivo, y el barco comenzaba a irse de lado.
Reino estaba muy golpeado casi no podía caminar, Kyoko los pitaba desde el costado, ambos dependían de que Miroku les abriera El Paso, el hermano de Hanako estaba en las mismas condiciones que el peli plateado, uno de sus hombres lo apoyaban mientras Hanako hacia caminar a Fuwa Sho y también se abría paso, pero en a cubierta el número los superó, dejando a la pareja de esposos expuestos.
Kyoko tuvo que reguardar a Reino en una orilla mientras se unía a Miroku para despejar el camino. Uno de los secuestradores se dio cuenta de eso, se acercó lentamente hasta una posición de disparo, Reino ni siquiera había notado su presencia cuando se escuchó una detonación cerca de él. Kyoko volteó aterrorizada, gritando el nombre de Reino en un solo aliento, no podía crear lo que veía. Un hombre tirado inconsciente a un lado de su esposo y un Fuwa Sho tembloroso aún apuntando el arma con que disparó.
Reino también lo miraba sorprendido
- te... te debo una - farfulló incómodo. No podía creer que le debiera la vida a este cretino.
Reaccionando con asombro la actriz miraba a Fuwa agradecida, por primera vez no había odio ni resentimientos en su mirada, una sensación de calidez atravesó al rubio.
Sin saber que decir volvió a su comportamiento arrogante, jalando a Reino del brazo, lo ayudó a levantarse, segundos después lo acomodó para ayudarlo a caminar.
- ¡y ten por seguro que algún día me cobraré!- dijo el Rubio
Cuando lograron salir del barco, el padre de Reino estaba esperando sus hombres ya habían controlado la situación, en cuanto los vio salir su cara de pesar cambió a una de alivió. Tiro su puro a un lado y se dirigió a paso rápido a ellos. Tomo la cara de su hijo entre sus manos y susurró una oración de agradecimiento. Una sensación extraña atravesó el corazón de Reino y un dolor en el pecho había estado molestando a su padre desde que se enteró de su secuestros.
Indicó a sus hombres que lo subieran a la limusina mientras se dirigió a uno de los capturados.
- ¿por qué secuestraron a mi hijo? ¿Qué dañó les he echo yo? Nunca me he metido en sus negocios.
El rehén exhausto apenas consciente contestó
- el heredero del clan del dragón negro, nos pidió mucho dinero que se ha negado a pagar, nos dijo que en cuánto su hermana se casará con su hijo nos pagaría hasta los intereses. El jefe espero pacientemente hasta las noticias recientes que el joven Hirashi tiene como novia a esa actriz.
Así que decidió invitarlo recapacitar sobre sus decisiones.
La ira inundó los ojos del padre una sonora bofetada resonó en el rehén
- suéltenlo, - ordenó - dile a tu jefe que sus problemas con el clan negro los Resuelva con el clan negro, ni mi familia, Ni ninguno de los miembros del clan dorado tenemos que ver con eso. Si se vuelve a meter con uno de los míos no tendré piedad.
- iré hablar con tu padre, tendrás que pagar por involucrarnos- susurró agachándose a la altura del convaleciente heredero del clan negro.
Se metió a la limusina, donde Kyoko ya estaba desinfectando las heridas de Reino, Fuwa y Miroku se sentaron en un costado.
Y el en el sillón de frente, sin mirar a nadie en especial, saco un cigarrillo del interior de su saco, encendido de manager casual, hasta que dio la primera inhalación alzó la mirada a los presentes.
Fuwa Sho estaba sorprendido del aura tan imponente que tenía este señor, un hombre delgado, en las proporciones correctas, las líneas de la madurez delineaban su rostro, el cabello entracano, le daba un aspecto interesante, vestido en un traje hecho a la medida, sin otro adorno más que el reloj dorado de marca, hacia consciente a la gente a su alrededor de que era un hombre importante, no podía creer que estaba frente al famoso Hirashi Ryuzuki, pero lo que era aún más increíble era que fuera el padre de Reino.
-Padre dijiste que dejarías de fumar, hace daño a tu salud - farfulló Kyoko sin mirarlo, seguía concentrada en las heridas de su esposo.
-¡ pa... padre! Repitió Fuwa en su cabeza sin dar crédito.
Hirashi Ryuzaky dio una última inhalación a su cigarrillo con resignación, para después apagarlo en un cenicero cercano.
- ¿ y quién es el rubio? - preguntó con desdén al prestar atención a Fueñwa Sho.
- es un amigo de infancia de Kyoko... y hoy me ha salvado la vida. - contestó Reino con cierta consideración , sorprendido a los otros tres que se conocían, quienes trataron de disimularlo.
- Estarán de acuerdo en ir a la mansión, llamaré a un doctor para que te revise. Además tenemos mucho de que hablar.
Sin más palabras más que los quejidos de Reino de vez en cuando.
En cuanto llegaron, el padre de Reino se acercó a uno de los subordinados que ya lo esperaban, para indicar que llamaran a sus hombres principales en una reunión de emergencia. Después se dirigió a Kyoko.
- Llamaré al doctor, descansen por ahora y ofrece algo de beber a tu invitado. - sin más comentarios se despidió de Fuwa con una inclinación de la cabeza y se marchó seguido por Miroku.
Mientras el doctor terminaba de realizar unas costuras en un costado de Reino, Kyoko salió un momento para ver a Fuwa, lo llevo hacia una pequeña sala, cerca de la habitación donde había dejado a su esposo.
- ¡Sorprendido! - preguntó Kyoko al ver la cara de conmoción que aún tenía Fuwa Sho. Llamo a una sirvienta para que trajera unas bebidas. La miró moverse e interactuar con los empleados, como sí fuera la dueña de la casa, aunque en teoría lo era, no dejaba de sorprenderlo, ¿en qué momento se mezclo tanto con Reino, con su familia, con sus amigos?
Kyoko inclino la cabeza, haciendo un reverencia.
-Debo agradecerte apropiadamente por haber salvado a Reino, no quiero ni imaginar lo que hubiera pasado.
No lo hubiera mencionado, solo de recordarlo le volvían a temblar las manos. Se aclaro la garganta y suspiro por un momento.
- ¡Vámonos!, vámonos de a qui. Contesto el Rubio aclarando la garganta, Kyoko se enderezo asombrada.
-¿que? ¿que estas diciendo tan de repente?
- Ven conmigo, si necesitas un apellido, divorciate de él Yo te doy mi apellido, es el que te corresponde desde el principio - farfullo con desesperación, sonaba más como una suplica, cuantas veces Kyoko no había soñado con que él le dijera eso.
- ¿De qué estas hablando? no haré eso.
- ¿Qué es lo que quieres con él? ¿que algún día te maten? ... ¿o tú seguir matando para salvar tu vida? ¡por Dios Kyoko hoy te vi matando un hombre, y herir a muchos otros más,... Yo mismo mate a un hombre - vocifero con desesperación, con las lagrimas apunto de desbordarse de sus ojos ya cristalinos.
- No, esto es un conflicto pasajero, mi suegro solucionara todo.-
- claro que no, por años hemos escuchado de los conflictos y guerras entre los Yakusas.
- Si,... tal vez tengas razón pero tenían años en paz, si no fuera por esa nuevo pandilla, que se cree Yakusa y esta causando conflictos.
- Sabes que eso no es así no te engañes, ¿que esperas? ¿tener hijos y que también se jueguen la vida así como tú y yo lo hicimos hoy? - grito con desesperación mientras la tomaba por los brazos, una gruesa lagrima comenzó a escurrir por su mejilla - Kyoko por favor, ven con migo.
Por primera vez la chica vió la sinceridad en los ojos de Fuwa Sho, y aunque eso la conmovió no podía cumplir con su petición.
- Yo,... mmm. ¡lo siento!, no lo dejaré. Tal vez no lo escogí por amor, pero ahora no lo dejaré por que lo amo - su corazón se movió al decirlo, por primera vez reconocía ante otros y ante ella misma que lo amaba. - Y... si tengo que enfrentar a mil demonios lo haré mientras este a su lado.
La mirada de Fuwa Sho cambió súbitamente, se limpió las lagrimas bruscamente con las mangas de la camisa, su atractivo rostro se lleno de rabia contenida ¿cómo haría para convencer a esa mujer?
- Si es lo que piensas no tengo nada más que hacer aquí - cruzo por un lado, antes de salir se detuvo en la puerta que daba hacia el pasillo- algún día te arrepentirás - susurró sin voltear a verla.
En tanto en la otra puerta que daba hacia las habitaciones, Reino estaba recargado en la pared, había escuchado toda la conversación, lo que le dejo mucho en que pensar, sin hacer ruido, dió la media vuelta para regresar a la habitación.
Ya era más de media noche y Reino no regresaba a la habitación, seguía discutiendo con su padre y los demás miembros del clan como tratarían con esa "pandilla de vagos" como los llamaba su padre.
Al final de la reunión, solo quedaban Reino y su padre. El peli plateado estaba muy molesto, culpaba de todo esto a su padre, si tan solo no hubiera aceptado comprometerlo con esa fastidiosa mujer.
- ¿Qué sucede?¿por qué no has dicho nada? - dijo su padre mientras servia un poco de sake en dos tazas artesanales que sacaba de una gaveta de su oficina.
- ¿qué puedo decir? ya me arrastraste hasta este problema, y con ello también a mi esposa.
- ¿Crees que yo te arrastre?, estas equivocado. Estos vagos creen que tienen poder y posición, y piensan que podrán colocarse a la cabeza del orden que ya hemos establecido los diferentes clanes. En pocas palabras estaban buscando provocarnos. - dijo el Hirashi san ofreciéndole una copa de sake.
- No puedo seguir en esto, no quiero estar en esto, ¿no lo entiendes?no quiero arrastrar a Kyoko a todo esto.
El Sr. Hirashi tomo asiento tranquilamente en su silla de forrada cuero. Dió un suspiró nostálgico antes de proseguir.
- Te entiendo más de lo que te imaginas... yo tampoco quise arrastrar a tu madre a esto por eso la deje regresar a América.
-¿qué? ¿qué estas diciendo?
- Cuando me enamore de tu madre, los clanes estaban en caos, todos querían controlar lo más que pudieran del territorio y colocarse como líderes, estúpidamente yo también entre a esa competencia absurda.
Entonces ocurrió el día que perdía a tu madre y a ti, nos emboscaron en una salida de la carretera, el auto volcó, tu madre resulto gravemente herida, si no fuera por Saito San y sus hombres, tal vez hubiéramos muerto..
En el hospital me entere que tu madre estaba embarazada, yo estaba feliz, no le di importancia al hecho de que casi perdemos la vida, tal vez... tal vez por que yo estaba acostumbrado a eso. Pero tu madre no, quedo traumatizada. Durante los días que estuvo en el hospital no hablo ni una palabra. Y era por que ella sabia que no podría criar un hijo en este ambiente, ella era demasiado delicada, demasiado débil para enfrentarse a todo esto.
Cuando salió del hospital me dijo que había decidido regresaría a América. - para este momento la nostalgia y el dolor de aquel momento empezaron a taladrar sus emociones, sentimientos que había enterrado bajo las capas de frialdad y acero de su personalidad, comenzaron a desquebrajarse, ante los ojos de su hijo que jamás había sabido bien a bien la historia de sus padres.
- ¿y la dejaste ir? -pregunto curioso.
- Yo... Yo le rogue, le suplique que no se fuera, que me diera un poco de tiempo para poner en orden la situación, que yo podría tranquilizar a los clanes, solo que me diera un poco de tiempo. - continúo contando Hirashi san, bajo una falsa capa de tranquilidad, gruesas lagrimas comenzaron a humedecer su rostro, desarmonizando su imagen dejando ver su verdaderos sentimientos. -
Acordamos que en cuanto todo se calmara, la buscará y ella regresaría aquí con nuestro hijo. Pero inmediatamente supe que algo estaba mal, cuando intente llamarla para enviarle apoyo económico, nunca la localice. Tabaje arduamente por 5 años para lograr la estabilidad en los clanes, no tienes idea cuantas personas soborne, me ensucie las manos, enlode mi rostro. Pero al fin lo conseguí, la única forma de conseguir esta estabilidad fue colocándome como líder y firmando "un acuerdo de paz" para acabar con nuestra guerra. Cedí mucho territorio, pero no me importaba, quería a mi esposa de regreso lo antes posible.
Envíe gente a buscarla en América, contrate a investigadores privados, la busque por años. Hasta que un día 12 años después, ella me llamo. Fui personalmente a América a encontrarme con ella. Le reclame, el hecho de que no cumpliera su promesa. - dijo el padre de Reino rompiendo en sollozos - pero ya era demasiado tarde para cualquier reclamo... tenía... tenía cáncer y solo le quedaban 3 meses de vida, me llamo por que no tenía con quien dejar a su amado hijo. -
Reino miraba a su padre aturdido, siempre pensó que su padre sólo lo había buscado por que su otro hijo había muerto, y que él en su frialdad había acabado con la vida de su madre, pero aún mas sorprendente era verlo perder la compostura, ¿era ese su verdadero yo? un hombre tan roto, tan lastimado. Sin darse cuenta una lagrima brotó de sus ojos al ver a su padre ocultar su rostro, entre sus brazos, sin poder contener los gemidos de dolor de un hombre atormentado.
- Por eso nunca la encontré cuando escape de aquí y fui a buscarla. - susurro el cantante con un atisbo de arrepentimiento por haber odiado a su padre por tantos años.
-Cuando te ví por primera vez el impacto fue tan grande que casi me perfora las entrañas, eras tan pequeño, tan inocente, te pareces tanto a tu madre, que tenía que contenerme para no caer de rodillas y desear mi propia muerte por haberlos perdido por tantos años.
Nunca debí dejarla ir, debí encerrarla en la mansión, hasta que lograra controlar esta maldita mafia de la que somos herederos y de la que nos es imposible escapar - su voz llena de tormentos, mezclada con furia y a arrepentimiento, se filtraba en los sentidos de Reino, causando punzadas de dolor en su corazón.
- Se fue huyendo de la muerte, y la vida misma me la quitó ... me la quitó. Debí amarla, cada minuto que estuvo en este mundo. - volvió a sollozar jalando sus cabellos hacia atrás.
Reino acerco el sake y le sirvió un trago mas a su padre, se sirvió uno más a sí mismo, se sentó frente a su él quedando en silencio escuchando los amargos sollozos de su padre, pasaron minutos, tal vez horas en silencio, curando sus heridas en un entendimiento tácito de que era el desahogo que ambos necesitaban.
Al fin regreso a la habitación y se metió suavemente en la cama, una adormilada Kyoko se volteó para recibirlo con algunas caricias.
- Al fin estas aquí - susurró más dormida que despierta.
-Si, duerme descansa, mañana hablaremos.
Muchas gracias por seguir la historia, me puse a escribir ya que estaba inspirada, a veces me sorprendo de que esta historia tiene vida propia, aveces no tengo ni idea de como seguirla solo me siento enfrente de la computadora y las palabras comienzan a fluir y a cambiar la trama que tenía pensada originalmente. Gracias por sus Reviws los amo y seguiremos trabajando.
