Disclaimer: Los personajes y todo lo que reconozcáis le pertenecen a Suzanne Collins. Los tributos son de ls lectors al igual que algunos vencedores y la trama mía. No obtengo beneficios al escribir este fic.


Capítulo 23. Las caras de un prisma.


"Todos tenemos varias caras. ¿Cuál queremos mostrar?"


Zachary Bayer - dieciocho años - distrito tres - cosechado.

Busqué algo con lo que pudiera escribir. Las cosas las recordaba mejor si es que las plasmaba en algún sitio. Pero la roca aquí abajo era sólida y los guijarros que había encontrado no pintaban.

En la tierra había sido fácil dibujar lo que quería aunque no había terminado mis trampas porque había encontrado este santuario.

Había tanto por hacer...

-M me... Vendrían tizas bien... O un blog. -Dije en voz alta.

No me cabía duda de que aquí podrían verme también.

¿Aunque cómo harían llegar un paracaídas aquí abajo sin que lo interceptaran los profesionales?

Me sobresalté cuando escuché un chirrido. Oh, cielos. Me habían pillado. Iba a ser persona muerta. Iban a acuchillarme o a filetearme. Iban a hacerme a la barbacoa y colocarían mi cabeza en una pica eléctrica. Sería historia. Me abrirían y con mi cuerpo se harían un abrigo. Me usarían para entrar en calor.

Oh dios. Me quedaba tanto por hacer...

Algo me dio en la cara y creo que no chillé porque tenía la garganta obstruída por los nervios y el terror. Sobre todo el terror.

Cuando fui lo suficientemente valiente como para mirar, encontré un paracaídas flotando delante de mí y una trampilla a unos metros en el suelo.

No me habían pillado después de todo. No iba a ser pasto de los profesionales... De momento.

Deshice con cuidado los nudos que ataban el paracaídas y miré dentro.

Había un tarro metálico y dentro una caja de tizas y una nota.

"Sigue así, Zachary. Estoy intrigado por ver qué harás con todo lo que hay a tu disposición."

Jason era un hombre escueto.

Hice un círculo en el suelo, dentro de ese hice otro y coloqué a los profesionales entre ambos.

Un oso para el enorme del 2, un zorro para su compañera, un cisne para la chica del 1 y para representar a su compañero un gato.

Dibujé lo que quería y cómo lo quería. Seguramente para quien me viera no eran más que animales y líneas, pero lo que quería iba tomando forma en mi mente.

Debía tener cuidado, claro, porque si no lo hacía corría el riesgo de que me explotara en la cara y aunque normalmente no me importaba eso, aquí había dinamita y no quería morir y que alguien recogiera piezas de mí por todo este lugar.


Collie Rush - diecisiete años - distrito siete - cosechada.

-Merrych, deberíamos irnos ahora. -Dije.

Estábamos en un lugar lleno de pequeñas casitas redondas.

Dentro había comida y pensamos que sería bueno quedarnos aquí... Hasta que un ruido sordo se comenzó a escuchar.

Ayer había sido el agua y temía que otra enorme ola nos pillara.

Vi las muertes de Coddy y la de la niñita del distrito nueve por la noche y maldije una vez más al Capitolio. ¿Qué culpa tenían los niños de lo que hicieron adultos hacía treita años? ¿Qué mal habían hecho Coddy y Roxanne para morir seguramente tragados por el horrible oleaje?

Eliseos recogió sus cosas, yo recogí las mías y nos encaminamos rápidamente lejos.

El agua esta vez era negra y espesa. Olía fatal y temí lo que ocurriría si es que esa cosa llegaba hasta nosotros.

Miré hacia atrás y vi como esa pasta espesa se solidificaba a medida que pasaba.

Sería terrorífico que eso atrapara a alguien.

Corrimos para escapar de la pasta negra y perdí un zapato.

Las piedras se me clavaban en el pie pero no podía detenerme. Hacerlo implicaría que el agua negra me atraparía.

Eliseos corría metros más adelante y no parecía preocupado por lo que tan rápido se nos acercaba.

Ya veía la siguiente esquina que nos llevaría al próximo sector. Ya casi estaba...

Entonces tropecé y caí de bruces.

Traté de levantarme a toda prisa pero debido a los nervios y al miedo me temblaban las manos y no era capaz de levantarme.

Iba a morir aquí. Lo sabía.

Ya sentía la cosa negra tocándome los pies.

Entonces sentí un tirón violento en el pelo y en el brazo izquierdo.

Me estaban arrastrando hacia algún lado.

Fui capaz de levantarme pero los pies no me respondían. Los sentía rígidos.

Caí desmadejada en la sección helada.

-Tranquila, Rush. Estamos vivos. Todavía.

-¿Por qué me has salvado? Habría sido mejor para ti si moría, ¿No?

Merrych me miró de forma extraña.

-Habría sido mejor, sí. Pero quise salvarte. No habrá una próxima vez.


Mykolas (Myko) Picaso - dieciséis años - Distrito seis - cosechado.

Cuando me di cuenta de lo que había ocurrido, ya había caído el atardecer.

Me había lavado toda la sangre del cuerpo pero eso no me pareció suficiente.

Me senté en un contenedor metálico y me quedé allí durante mucho tiempo.

¿Qué había hecho? ¿Por qué? ¿Cómo?

Me sentía como lo más bajo de lo bajo.

Había matado a mi mejor amigo.

Y sí. Era un amigo. No quería que sucediera, pero...

Decidí caminar. No sabía dónde iría y tampoco podía pintar.

No recordaba lo que había sucedido y no sabía si eso era mejor o peor.

Seguí caminando y caminando. No me detuve ni a comer ni beber.

Mataría a alguien o lograría que me mataran. Lo que ocurriera primero.

Ya daba igual.


Kidei Silibell, 17 años - Distrito uno - voluntario.

No podía dormir. Los cañonazos me recordaban la muerte. Yo había contribuido a ello y eso hacía que me sintiese peor. No es que no supiera en qué consistían los juegos, pero verlos por televisión era muy distinto a vivirlos en carne propia. Aún así, era mejor estar aquí en lugar de Zaphir.

Sentí un movimiento a mi derecha y giré la cabeza lentamente para ver de qué se trataba.

Sabía que Mileena estaba de guardia y me sorprendió que no se hubiese percatado de nada.

A no ser...

La vi levantarse y llenar una mochila con todo lo que pudo. La dejé hacer para sorprenderla más tarde.

Cuando se alejaba, me levanté de un salto y la sujeté por detrás.

-¿Qué crees que haces, traidora?

Ella trató de zafarse sin conseguirlo. Su pierna aún le debía doler.

-¡Suéltame, Silibell! ¿Qué te crees que estás haciendo?

Me indigné. ¿Cómo? ¿De qué iba?

-¿Que qué estoy haciendo yo? ¿Qué haces tú? ¿Dónde vas?

Mileena me dio un codazo en la cara y echó a correr.

No lo permitiría. Estaba escapando con nuestras cosas.

Agarré la mochila que llevaba y tiré hacia atrás haciendo que perdiera el equilibrio y cayera.

Cogí la mochila y ella se levantó y me empujó.

No caí pero sí tropecé y ella aprovechó para sacar sus cuchillos y sonreírme.

Supongo que Connor y Mallory habían escuchado el escándalo porque se apresuraron hacia nosotros.

¿Qué está pasando?

-¡Silibell trataba de huír con las provisiones que nos quedaban!

Todos me miraron con la traición escrita en sus rostros.

-¿Qué? ¡Eso no es cierto! ¡Era ella quien trataba de huir!

-Está mintiendo. Míralo. Tiene una mochila.

Mallory se me acercó y me quitó la mochila de las manos.

-¡Claro que tengo la mochila! ¡Te la he quitado a ti!

-¡Eres un maldito mentiroso! -Ella se abalanzó sobre mí pero Edgeworth la detuvo.

-Vamos, Connor. ¿A quién vas a creerle? ¿A un desconocido o a mí?

El grandote dudó.

-Ella mató a Tina. -Solté entonces. Le rajó la garganta y luego apuñaló su pecho.

-¿No fueron los mutos?

-No. Fue Mileena.

-Kidei dice la verdad. -Mallory dijo. -Aquí hay cuchillos. Nada de flechas.

mileena estaba acorralada y lo sabía. Su plan se había desmoronado y eso la cabreó.

-¿Y qué si lo hice? Acabaríamos traicionándonos todos. ¿Por qué es tan importante si lo hacemos ahora o más tarde?

-Trataste de inculparme. -Espeté.

-Claro, idiota. ¿Crees que iba a ser tan estúpida como para admitir que me iba a llevar todo conmigo?

Eso me puso furioso y salí de detrás de Connor que aún seguía entre nosotros.

Eso resultó ser un error porque Mileena se lanzó hacia mí y me clavó uno de sus cuchillos hasta la empuñadura antes de salir corriendo.

-Soy un terrible líder. -Edgeworth se lamentó.

Yo cada vez lo escuchaba más y más lejos.

Miré al cielo nocturno y me despedí de mi madre y hermano.


Thomas Rocheford - dieciocho años - distrito diez - cosechado.

Me había resguardado en una especie de cueva. Era cómoda. Había lo que parecían pieles de animales y un círculo de rocas en el centro para hacer un fuego.

Fue lo que hice.

Trabajaba en automático. Aún me sentía entumecido.

No podía concebir que Coddy estuviera muerto.

Lo sabía, conscientemente lo hacía, pero pensar en ello era más doloroso de lo que podría haber previsto.

-"Vaya, Thomas. ¿No dices tú que aferrarse al pasado es de inconscientes?"

-"No lances mis propias palabras contra mí, Sunny. Eso es rastrero."

-"No lo es. Solo constato un hecho."

-"No estás en los juegos. No puedes comprenderlo."

-"¿De verdad? ¿Al igual que tú no comprendes lo que es el maltrato?"

Ella tenía razón. Había argumentado muchas veces que el tema del abuso era estúpido y que si ella quería, podía escapar. Era fácil.

Ahora pensaba que tal vez mis conclusiones estaban erradas.

-"No harás nada lamentándote. Un Rocheford no se conforma."

-"No deberías debatir sobre un tema que no conoces." -Espeté.

-"Estás a la defensiva. Eso es porque tengo razón.

-"No me dignaré a hablar más contigo."

-"No hablas conmigo. Solo estoy en tu mente. Ya lo sabes. ¿O es que has perdido el juicio?"

Me di la vuelta para tratar de dormir. No estaba de humor para debatir aunque fuera mentalmente.

Sin embargo, me sentí más relajado.

Quizá la Sunny de mis pensamientos tenía razón.

Escuché un cañonazo y me estremecí.

No estaba tan bien como quería hacerme creer a mí mismo.


Mallory Valdi - dieciocho años - Distrito uno - voluntaria.

Detuve a Connor de ir tras Mileena. Era una pérdida de tiempo. Además, Kidei estaba agonizando y no quería dejarlo solo.

-Al final, Edgeworth se agachó conmigo y le dio el golpe de gracia a nuestro aliado para que dejara de sufrir.

-Yo creía en esta alianza. Pero ya veo que... En fin. No sé de qué me sorprende.

Nos apartamos de Kidei cuando el aerodeslizador bajó y se llevó el cuerpo.

Lo vimos alejarse y guardamos silencio muchas horas.

No sabía lo que ocurriría ahora. Quedábamos nueve.

En mi opinión, Mileena se había precipitado. Pero era su vida, suponía.

-Mañana crearemos otra estrategia. Si Penrhyn aparece por aquí... -Connor agarró su espadón con fuerza. -Me sorprende que haya matado a Tina.

A mí no me sorprendía pero no se lo dije.


Encomios:

Puesto 2: Kidei Silibell. Me gustaste mucho. Eras diferente y te quiero mucho. Lamento que hayas muerto.


Preguntas:

1. ¿POV favorito?

2. ¿POV que menos os ha gustado?