Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sin a su creador, Takehiko Inoue.


Un Amor Pendiente

Capítulo #21: Malos entendidos


Era ya día martes de aquella semana, los muchachos en Shohoku llegaban al gimnasio, y se reunían frente a Akagi y Kogure.

—Como ustedes ya saben, nuestra participación en el campeonato nacional ya acabó, y junto con ella, la nuestra como jugadores de basquetbol— explicó Akagi a sus compañeros de equipo, refiriéndose a él y a su amigo Kogure.

—Es cierto, como somos alumnos de tercero, ahora nosotros nos dedicaremos a estudiar para ingresar a la universidad por lo que no tendremos tiempo para jugar— agregó Kogure, los demás muchachos dirigieron sus miradas a Mitsui, que a pesar de ser de tercero, no tenía los mismos planes que el capitán y el subcapitán.

—¡Qué me miran! Yo voy a seguir jugando, o acaso es obligación estudiar y retirarse— protestó avergonzado por las miradas curiosas de sus compañeros.

—Ahora su nuevo capitán será Miyagi. Sigan sus indicaciones. Ustedes son un gran equipo. Quedan grandes jugadores con los que pueden lograr más de lo que hicimos en Hiroshima, y quedó demostrado en el campeonato nacional. Aún pueden hacer muchas cosas, nosotros los estaremos apoyando siempre. Adiós —concluyó el, ahora, ex capitán; despidiéndose de los muchachos junto a Kogure y marchándose del lugar.

—Es una lástima que el señor Akagi deje el equipo –comentó Kakuta.

—Y también el superior Kogure— agregó Yasuda.

—Pero ya se retiraron y ustedes tienen que entrenar para poder cubrir su lugar— intervino Mitsui que, era interrumpido por Ayako.

—Chicos, antes de comenzar el entrenamiento, quiero presentarle a mi nueva ayudante— pronunció Ayako.

—¿Ayudante? —preguntaron al unisón los muchachos.

—Sí, es que ahora que el equipo es de nivel nacional, no puedo administrarlo yo sola explicó la chica.

—¿Y quién es? —preguntó Mitsui.

—Ya lo verán respondió la manager Ven, entra— le dijo la chica de cabello rizado a quien esperaba afuera —Ella es Haruko Akagi, es la hermana menor de nuestro ex capitán —presentó Ayako.

—Hola, mucho gusto en conocerlos— saludó la chica, haciendo una reverencia.

—Sí, ella es la hermana del señor Akagi —comentó Ryota.

—Y no se parecen en nada— añadió, riendo Mitsui.

—Bueno ella desde ahora en adelante trabajará con nosotros, así que trátenla muy bien— indicó la mánager, con el entusiasmo que la caracterizaba.


Aquella misma tarde, Emi se dirigió hasta el gimnasio de Ryonan, se sentía mal por haber sido tan descortés con el amigo de Sendoh que, tras tantas visitas, se convertía también en su amigo.

—Emi, que alegría verte aquí, aunque Sendoh no ha llegado a entrenamiento, si lo buscas tendrás que esperarlo— informó, Koshino.

—No, no busco a Akira, vengo a hablar contigo.

—¿Qué quieres hablar conmigo? —inquirió con asombro.

—Sí, ¿puedes salir un momento?

—Claro— respondió apresuradamente.

Entonces caminaron hasta el patio, y en medio del silencio y tranquilidad de viernes por la tarde en Ryonan, Emi le habló.

—Koshino, yo estoy…

—Tú estás…— interrumpió ansioso.

La repentina e inesperada visita de la chica que en silencio siempre había llamado su atención, fue una luz de esperanza para su desolado corazón. Quizás ya había entrado en razón y había olvidado a ese estúpido de Mitsui. Quizás se había dado cuenta de lo feliz que eran los instantes que pasaban juntos, quizás ella también…

—Yo estoy muy arrepentida de haber sido tan dura al rechazar tu invitación. Quería decirte que no es nada en contra tuya, es sólo que no estoy de ánimos para salir. Aún estoy muy triste por una decepción que acabo de sufrir, y eso no me deja sentirme bien, es sólo eso…

—No tienes que darme explicaciones, lo entenderé— interrumpió Koshino, Emi prosiguió.

¡Qué iluso! Lo anterior eran solo quizás… pero esto era una afirmación: Emi seguía enamorada de Mitsui. No debía insistir. Qué iluso.

—Para demostrarte que no tengo ningún problema contigo, quiero decirte que acepto tu invitación, iré contigo y con Akira a ese camping— Koshino sonrió jubiloso al oír a la muchacha.

–¿Hablas enserio? ¡qué feliz me haces, de verdad no pensé que te animarías! —dijo completamente emocionado el muchacho, la hermana mayor de Sendoh reía divertida por la actitud del muchacho, sin ver los confusos y contradictorios sentimientos de aquel joven.

—Entonces nos vemos el domingo, debo preparar algunas cosas para ese día, por lo que no podré venir a ver las prácticas— explicó la chica de ojos color miel, mientras desviaba la mirada hacia Sendoh, quien se acercaba corriendo en dirección al gimnasio de la preparatoria.

—¡Hermano!, ya llegas tarde a entrenamiento.

—Es verdad, prepárate para el regaño del día— aconsejó su amigo por lo que Emi rio divertida.

—Es cierto, el profesor Taoka siempre me regaña. Emi, ¿qué haces aquí? ¿acaso viniste a buscarme? ¿pasó algo?

—Emi vino para decirme que, si irá con nosotros de paseo, es genial ¿no crees?

—Entonces te decidiste hermanita, me alegra que te hayas animado.

—Sí, creo que me hará bien distraerme y también me quise disculpar con Koshino por haber sido tan grosera la otra tarde.

—Pero no podrá venir los siguientes días a ver los entrenamientos, dice que preparará algunas cosas para el domingo, es una lástima— comentó Koshino un poco decepcionado.

—Sí, debo ir de compras para preparar la comida.

—Pero por eso no hay problema, Koshino te acompañará— añadió mientras empujaba a su amigo hacia Emi.

—¿Qué dices? — preguntó sorprendido y sonrojado.

—Lo que oíste, antes de entrenamiento puedes acompañar a Emi a hacer las compras, entonces no será necesario que Emi no venga a ver el entrenamiento— explicó el muchacho, que vio en el rostro de Koshino una expresión que le preguntaba ¿Y por qué no la acompañas tú, si sabes que me incomoda estar a solas con ella?, entonces Sendoh agregó— Yo no puedo acompañarlos porque debo ir de pesca.

—Por mí no hay ningún problema— dijo sonriendo la muchacha.

—Entonces no hay problema, Koshino, tu acompañarás a Emi— sentenció, Sendoh.

A Koshino le descolocaba la actitud de Sendoh. Si bien eran muy buenos amigos, era ilógico que estuviera ayudándolo a cortejar a su hermana. De forma casi unánime, los hermanos suelen manifestar abiertamente sus celos fraternales cuando un pretendiente acechaba a sus hermanas.

Al día siguiente por la mañana, llegó Koshino a casa de los Sendoh, Emi, que ya estaba lista para salir, se despidió de su madre, y salió junto a su amigo. Caminaron hasta la estación, donde tomaron el metro para llegar a centro comercial.

—Ya hemos llegado, ahora ¿dónde iremos? —preguntó Koshino, cohibido por la semejanza de la situación con una cita romántica.

—Debemos ir al supermercado para comprar la comida— contestó sonriendo, cosa que hizo sonrojar al muchacho.

Conversaron de todo un poco hasta llegar al supermercado, donde la muchacha muy indecisa no lograba elegir que llevar, ya que todo lo que veía le gustaba.

—Quiero llevar esto, pero también esto. Aunque no estaría de más esto, pero es mejor esto— decía indecisa, mientras tomaba postres para preparar, frutas, refrescos, dulces, refrigerios y todo aquello que le agradaba para llevar al paseo. Koshino sonreía divertido —¡Esto es perfecto! — exclamó emocionada la muchacha, al ver en la parte superior de una repisa fideos, con los que planeaba preparar ramen, se esforzó por alcanzarlo.

—¡Cuidado! — exclamó Koshino al ver que, debido a que no era lo suficientemente alta, perdía el equilibrio; a la vez, se apresuró y la tomó por la cintura para evitar que cayera al suelo.

—¿Te encuentras bien?— preguntó el muchacho que aún la sostenía entre sus brazos.

—Sí, estoy bien— susurró la muchacha separándose del chico, alguien los observaba a poca distancia.

—Pero mira nada más ¿Por esto me dejaste, Hisashi? Qué pena me das— monologó con ironía Akari, sonriendo con malicia —"Aunque esto puede ser de gran ayuda"— pensó luego de una breve reflexión.

XXX

Era día viernes, y en Shohoku, los muchachos tras terminar el primer tiempo de un partido de práctica que llevaban a cabo, tomaban un pequeño descanso, en el cual, Rukawa se acercó a Haruko.

—Olvidé preguntarte si es que tienes algo que hacer este domingo— expresó el chico de mirada fría. Tras una breve reflexión la muchacha respondió.

—No, no tengo nada importante, ¿por qué? — preguntó curiosa.

—Pensé que podríamos salir tú y yo— contestó el muchacho sin dar muchas señales sobre que se trataba.

—Claro, encantada. Hace mucho que no tenemos una cita, sería fantástico— dijo feliz la muchacha, al oír que el muchacho la invitaba a salir después de tanto.

—Entonces paso por ti el domingo a las once— indicó el muchacho, Haruko asintió sonriendo.

Mientras tanto, en los camarines, Miyagi llamaba la atención de Mitsui.

—¿Hasta cuándo jugarás enserio? Desde ayer no estás concentrado en las prácticas— reclamó molesto el chico del pendiente

—Déjame en paz, yo no estoy distraído. No dejaré que tú me estés llamando la atención— expresó irritado por el regaño que le daba el nuevo capitán.

—Entonces por qué no juegas enserio— replicó el número siete.

—¡Qué estás diciendo! ¡Yo siempre juego enserio! —respondió humillado por tal comentario.

—No estés bromeando— musitó irónico Ryota. —Sabes que no juegas con el entusiasmo de siempre, si sigues así será mejor que dejes el equipo.

—¡No digas tonterías! Jamás haría eso. Me prometí recuperar todo el tiempo perdido durante esos dos años ¡Así que deja de hablar fanfarronadas! —exclamó furioso el número catorce.

—¡Entonces explícame por qué estás tan distraído!... —hizo una pausa por un breve recuerdo que pasó por su mente —No habrá sido la visita de esa chica— preguntó casi afirmándolo el chico del pendiente, un poco más amable, Mitsui abrió sus ojos un poco más de lo normal.

—No sé a qué te refieres.

—Si sabes de qué te hablo. Aquella chica… Ayer la vi saliendo del gimnasio cuando yo venía llegando, y si no recuerdo mal, tú eras el único que se encontraba en el gimnasio— comentó Ryota.

—Demonios— murmuró asumiendo que su amigo estaba en lo cierto.

—¿Por qué maldices? Sabes que puedes confiar en mí— reclamó Miyagi sintiéndose ofendido.

—Lo siento amigo, no fue mi intención— se disculpó Mitsui, un poco más sereno.

—Entonces dime, ¿qué pasó con esa niña?

— Pues verás, ayer por la mañana…

Era día jueves temprano por la mañana, y Mitsui, como acostumbraba hacerlo desde que regresó de Hiroshima, entrenaba sus canastas de tres puntos.

—"Ahora que no estará Akagi debemos esforzarnos más para ganar el campeonato de invierno, con mis canastas de tres puntos aseguraremos la victoria" —pensaba Mitsui, desde la zona de tiro de canastas de tres puntos, y entonces lanzó una canasta que encestó con facilidad.

Vaya Hisashi, no recordaba que hicieras tan buenos lanzamientos— pronunció una chica desde la puerta del gimnasio.

¿De nuevo tú?... ¿Qué estás haciendo aquí Akari? — preguntó fastidiado el muchacho por su presencia.

¿Qué?, acaso no me vas a saludar…

Ya sabes que no me interesa ni siquiera verte, y no entiendo que estás haciendo aquí. Déjame solo que estoy entrenando.

¿Por qué me tratas así? No me lo merezco. Creí que serías más amable conmigo… como esa niña tonta ya no es tu novia— comentó con dobles intenciones la chica, a medida que se acercaba.

¡Qué! Y tú como sabes eso— preguntó molesto el chico de ojos azules.

Ay Hisashi, Hisashi, Hisashi— susurró mientras tocaba con su dedo índice los labios del muchacho, quien rechazó aquel contacto —Cómo esperas que no me entere si tu ex novia es tan cariñosa con su nueva conquista— respondió burlescamente la chica, Mitsui rió irónico.

No me digas ¿Y tú esperas que yo te crea eso? Emi no es de esa clase de chicas, acabamos de terminar, no estaría con alguien más tan pronto— aseveró el tirador de tres puntos.

Yo no estaría tan segura, es más, me extraña que la conozcas tan poco. Qué pena me das— expresó con ironía.

¡Ya fue suficiente! Déjame en paz, con decirme todas esas patrañas no lograrás nada. No te creo ni una de tus palabras ¡Vete de aquí! — exclamó fuera de sí el chico de la cicatriz.

Está bien, me iré. Pero antes déjame darte un pequeño obsequio— dijo Akari, mientras sacaba de su cartera un sobre— Ten —musitó mientras le extendía el sobre a Mitsui, quien la miraba con suspicacia —No me veas así, no es nada malo, sólo es la prueba de que no miento— añadió.

No caeré en tu juego— expresó, seguro.

Como quieras, si no quieres recibirlo, lo dejaré aquí— dijo mientras dejaba en el piso del gimnasio aquel sobre— Y cuando te decidas, ábrelo… —como si Akari y el instituto estuvieran sincronizados, el timbre que anunciaba el inicio de la primera clase, sonó en cuanto ella terminó de hablar —Bueno ahora me voy cariño. Adiós— se despidió guiñándole un ojo coquetamente y salió por la puerta del gimnasio.

—Y dime, ¿abriste el sobre? — preguntó expectante Miyagi.

—Sí, antes que entraras lo abrí rápidamente— respondió como ausente Mitsui.

—¿Y qué contenía? —interrogó el chico del pendiente. Mitsui que estaba parado frente a su casillero, sacó de él una fotografía y se la tendió a Ryota —Pero si es Emi y…— pronunció sorprendido mientras era interrumpido por Mitsui.

—Koshino de Ryonan —murmuró cabizbajo, Miyagi permaneció en silencio unos instantes mientras pensaba en la situación.

—Pero quizás es un error. No creo que ella se haya olvidado tan pronto de ti. Las veces que compartí con ella, se veía a leguas que estaba muy enamorada de ti. Yo en vez de desconfiar de ella, desconfiaría más de Akari, si esto viene de ella, es probable que sea un fraude. Se veía muy triunfante ayer cuando salió de aquí. Esa chica no es de fiar— expresó perspicaz, el chico del pendiente cruzando sus brazos.

—¿Tú crees? — murmuró pensativo Mitsui.

—¡Pero claro! No seas tan inseguro, puede que siga molesta contigo, pero no creo que salga con alguien tan pronto— opinó Miyagi, a la vez que era interrumpido por Ayako.

—¡Ryota!, ¡Mitsui! Los están esperando para reanudar el partido, dense prisa— ordenó la manager.

—Ayako— susurró embobado Miyagi.

Mitsui, perplejo ante el repentino cambio en su compañero, solo se puso de pie y pronunció un "Andando", para retomar la segunda parte del partido de práctica.


Llegó el día domingo, y los hermanos Sendoh salieron por la mañana rumbo a la estación donde se reunirían con Koshino.

—¡Buenos días! — saludaron al unisón Emi y Sendoh, cuando lograron divisar a su amigo que los esperaba.

—Sendoh, Emi. Qué bueno que están aquí— expresó sonriente el muchacho.

—Lamento si te hicimos esperar, pero es culpa de Akira— se excusó Emi.

—Es cierto. Es que me quedé dormido— contó a su amigo el chico de cabello puercoespín.

—Akira es el rey de la impuntualidad— musitó Emi riendo.

—Soy testigo a diario de eso— comentó Koshino, por lo que todos rieron. Luego subieron al tren que los llevaría hasta el camping donde compartirían.

Llegaron al lugar, y Emi observaba maravillada el entorno. Un verde intenso que coloreaba la tierra, enormes árboles que brindaban sombra fresca, en aquel día en que el sol resplandecía, y un enorme lago de aguas cristalinas que apacible, reflejaba el azul del cielo.

—Qué lugar tan bello— expresó encantada la muchacha.

—Es cierto, es muy lindo ¡Y hay un lago para pescar! — manifestó feliz, Sendoh.

—Me alegra que les guste— dijo Koshino. — Y bueno, ahora vamos a disfrutar de este lugar— propuso.

—Sí— propusieron al mismo tiempo los hermanos.

Mientras tanto, Rukawa que conducía su bicicleta, era interrogado por Haruko que iba en la parte trasera de esta.

—Rukawa, ya dime ¿Hacia dónde vamos? — cuestionó curiosa.

—No te apresures, ya verás.

—Qué misterioso eres— musitó la chica mientras se aferraba a la espalda del muchacho y cargando su cabeza sobre la misma.

No podía creer que aquel chico que hasta hace tan solo unas semanas, solo se animaba a contemplarlo a la distancia, estuviera ahí con ella. Parecía un sueño. Salvo por la calidez que emanaba su espalda.

Pronto llegaron al lugar sobre el cual el muchacho no quiso decir mucho.

—¡Vaya que lugar tan lindo! — expresó emocionada la hermana menor de Akagi.

—¿Te gusta?

—Claro, es hermoso. Pero lo mejor es que estoy contigo —manifestó con un notorio sonrojo la muchacha.

—A mí también me hace muy feliz estar contigo— correspondió Rukawa con una sonrisa en el rostro, lo que hizo derretirse a la muchacha— Vamos— le dijo extendiéndole la mano a su novia.

—Sí— respondió mientras le daba la mano e ingresaban al sitio.

Mientras tanto, Sendoh, Emi y Koshino andaban en bicicleta por un camino dentro del recinto.

—¡Akira, no te quedes atrás! Me extraña, eres deportista y aun así eres lento — exclamó su hermana riendo.

—Ya verás, los alcanzaré en un segundo— dijo a la vez que aumentaba la velocidad para alcanzarlos.

—Vaya Sendoh, eres impuntual incluso para andar en bicicleta— comentó Koshino riendo.

—Me están subestimando, es que vi a alguien conocido, es sólo eso— respondió sin darle mayor importancia.

—Vaya, ya se me hacía extraño hermano.

Luego fueron al lago, tan ansiado por Sendoh.

—Ahora podrás pescar todo lo que quieras Akira— aseguró Emi.

—Sí, apresurémonos antes que alguien más se lleve los botes— dijo Sendoh adelantándose hacia un bote con todos sus elementos de pesca.

—¡Sendoh, espéranos! —exclamó Koshino que se quedaba atrás con Emi.

Los muchachos subieron a un bote. Koshino era el encargado de remar, mientras Sendoh intentaba pescar algo; y Emi, tocaba el agua del lago con su mano.

—Que tranquilidad se siente aquí— musitó cerrando los ojos la chica de ojos color miel.

—Tienes razón, es un lugar muy agradable— opinó Koshino.

—Pero ya llevo un buen rato y no logro pescar nada— manifestó, con exagerada desazón, Sendoh.

—Ten paciencia hermano, ya pescarás algo, sólo debes esp…- decía Emi mientras era interrumpida por su hermano.

—¡Tengo algo! — exclamó, mientras comenzaba a enrollar el cáñamo,esforzándose mucho, ya que, se trataba de algo muy grande; y, al parecer, ponía resistencia— ¡Y es enorme!

—¿Hablas enserio?... Entonces súbelo— prorrumpió emocionado Koshino, a la vez que dejaba de remar para facilitar la acción a su amigo. Sendoh se puso de pie para tener mejor posición.

—¡No puedo, intenta huir! —exclamó, mientras se esforzaba por enrollar el cáñamo- ¡Jamás había pescado algo tan grande! —añadió mientras tomaba con ambas manos la caña de pescar para sacar a la superficie lo que tenía en el gancho de esta —¡Te tengo! — prorrumpió a la vez que aparentemente ganaba la batalla, pero sorpresivamente para él, de pronto, el cáñamo se comenzó a desenrollar a gran velocidad.

—¡Cuidado! — exclamó Emi; Sendoh que se sorprendía por aquello, no alcanzó a caer en cuenta que caía aparatosamente al agua. Koshino y Emi se reían de Sendoh.

—¡Oye chiquillo! — un furioso anciano, se dirigió a Sendoh— Ten más cuidado y fíjate lo que pescas— reclamó, enseñándole su caña de pescar que estaba enganchada a la de Sendoh.

—Lo siento, señor. No fue mi intención— se disculpó el muchacho avergonzado, mientras nadaba hasta el bote del hombre para recibirle su caña de pescar. Emi y Koshino reían descontroladamente por lo sucedido.

—Sendoh, cómo es posible. Llevas años pescando. Y no sabes diferenciar un pez de una caña ajena— se burló de su amigo Koshino lanzando una gran carcajada.

—Hermano, esto no lo olvidaré jamás.

—No se burlen— murmuró avergonzado al lado del bote.

—Es que es muy gracioso— opinó, Emi, mientras secaba las lágrimas que brotaban de sus ojos.

—Creo que en vez de pescar peces, viniste a pescar un resfriado— bromeó, Koshino.

—Ya verán— refunfuñó Sendoh; y tomando por uno de los bordes el bote con ambas manos, lo empujó hacia abajo; consiguiendo que Koshino y Emi que reían sin parar, cayeran al agua al igual que el número siete de Ryonan.

—¡Akira!

—¡Sendoh!

—Eso les pasa por burlase de mí— dijo ahora riendo el jugador estrella de Ryonan, y de la nada, acomodó el bote, se subió rápidamente a él y añadió: —Nos vemos en la orilla, adiós.

—Hermano, no puedes dejarnos aquí.

—Es una pena, pero alguien dijo una vez, "El que ríe último, ríe mejor"— sin más, se alejó hasta la orilla.

—¡Sendoh me las pagarás por esto! — exclamó Koshino golpeando el agua.

—Será mejor que nos demos prisa. O sin, aquí nos resfriaremos— aconsejó Emi.

—Tienes razón. Si — pronunció resignado Koshino, y nadó con ella hasta la orilla.

Mientras tanto, bajo de un árbol en el mismo lugar se encontraban Rukawa y Haruko comiendo.

—Qué delicioso está todo. Pero si me hubieras dicho que saldríamos de camping, yo hubiese traído algo también— comentó Haruko.

—No te preocupes, hoy te consentiré— expresó con una suave sonrisa, a la vez que le daba un tierno beso en la mejilla.

—Te quiero tanto Rukawa— musitó la hermana menor de Akagi mientras, se abalanzaba sobre el chico para abrazarlo.

—Yo también te quiero mucho. Por cierto; no me digas más Rukawa. Tan solo llámame por mi nombre— susurró correspondiendo cálidamente al abrazo de la muchacha.

—Como tú digas, Kaede— pronunció sonriendo la muchacha.

Permanecieron plácidamente abrazados durante largos instantes. Sin embargo, el sonoro ruido de unas carcajadas que, acababan con la paz reinante en el ambiente; les hizo dirigir sus curiosas miradas a los dueños de aquellas voces.

—¿Esa chica no es Emi? —preguntó extrañada Haruko a su novio.

—Sí, creo que es ella.

—Pero no es Mitsui el chico que la acompaña. Qué extraño— comentó asombrada, la muchacha.

—¿Y eso que tiene de malo? — musitó Rukawa, sin prestarle mayor atención a la situación.

—Es que ella y Mitsui son novios. Pero salió con otro chico, y se ven muy felices— explicó Haruko.

—Te equivocas. Ellos ya no son novios —informó el chico de mirada fría.

—¿Qué?, Eso es casi imposible. Ellos se veían muy contentos— expresó perpleja.

—Fue el mismo Mitsui quien lo dijo. Además, es normal que se busque a alguien más. Bueno, eso no es asunto nuestro… En qué estábamos— pronunció, a la vez que se acercaba a la chica para darle un beso, pero esta lo evadió.

—Kaede… Eso quiere decir que, si tú y yo algún día terminamos, ¿tú buscarías otra chica de inmediato? — preguntó cabizbaja y apenada.

—¿Que dices? Claro que no— sonrió sutilmente —Mírame— pidió mientras le tomaba el mentón para mirarla a los ojos —A mí sólo me interesas tú. Jamás buscaría a otra chica si termináramos. Es más, eso me pondría muy triste, y, además, no te dejaría ir tan rápido— expresó tiernamente.

—¿Lo dices enserio? — preguntó un poco más tranquila.

—Claro, no puedo estar más seguro… Porque te amo— confesó el chico con una calidez especial en su mirada. La muchacha se sonrojo ante tal declaración, y derretida en esa mirada tan poco común en el chico pronunció:

—Kaede… yo también te amo.

Entonces el muchacho acomodó los cabellos castaños de la muchacha que cubrían parte de su rostro hacia atrás, y mirando sus rosados labios, la besó tierna y largamente. Ambos estaban completamente entregados a aquel momento, cuando de pronto fueron interrumpidos por una voz femenina.

—Chicas, miren es Rukawa.

—Tienes razón es el chico del campeonato nacional— comentó otra.

—¿Hablan de ese chico tan lindo que jugó con un ojo parchado contra Toyotama? — preguntó otra.

—¡Sí! Es él— confirmó otra, erráticamente emocionada.

—Pero miren, tiene novia— chilló decepcionada la primera.

—¿Y eso qué? ¡Vamos a saludarlo! — exclamo, decidida, la segunda.

Entonces, el séquito femenino se encaminó hacia el mejor novato de Shohoku, entre llamativos clamores.

—¡Rukawa, Rukawa, te vimos en el campeonato y eres muy lindo! - exclamaban al unisón mientras se acercaban corriendo emocionadas el grupo de amigas.

Rukawa y Haruko las miraban perplejos.

—No puedo salir tranquilo siquiera de paseo— murmuró molesto el chico— ¡Vamos! —le dijo su novia tomándola de la mano, y salieron corriendo.

—¡Kaede, espera¡ ¿Y la comida?

—Eso no importa, vamos.


Por su parte, Emi salía de un vestidor que había en el lugar, fuera del cual, la esperaba Koshino.

—Por suerte traje una muda de ropa. Pero tú y Akira no trajeron nada. Tendrán que secarse al sol.

—Es cierto. Todo es culpa de Sendoh— pronunció con dificultad, un friolento y empapado Koshino.

—Bueno ahora vamos donde mi hermano. Me dio mucho apetito después de caer al agua.

—Sí, démonos prisa antes que Sendoh se lo coma todo— apoyó Koshino, tomando de la mano a la muchacha, acto que llamó la atención de Emi; pero no le dio mayor importancia. Y corrió junto al muchacho. De pronto, como consecuencia de la irregularidad del suelo silvestre y la prisa que llevaban, no se dieron cuenta que se estrellaban contra alguien más, tropezaron y cayeron de golpe al suelo.

—Auch—se quejó Koshino sobándose la cabeza— ¿Emi, estás bien? — preguntó el muchacho.

—Sí, estoy bien— respondió, mientras se ponía de pie, pronto se dirigió a las personas con quienes había chocado —Lo lamento mucho, no fue nuestra intención— se disculpó la chica a la vez que los miraba —¡Haruko, Rukawa! Qué sorpresa verlos aquí— expresó la hermana mayor de Sendoh haciendo una reverencia.

—Emi, que alegría. Hace bastante que no te veía— saludó Haruko.

—Tienes razón. Veo que siguen saliendo juntos— comentó la muchacha tras ver que venía acompañada de Rukawa.

—Sí, es que Kaede y yo… somos novios— contó la chica de ojos azules con un leve sonrojo en las mejillas.

—Vaya, me alegro mucho por ustedes. Los felicito, espero que sean muy felices.

—Gracias— dijo tímidamente la chica- Y tú te ves bien acompañada— comentó ahora, fijándose en el joven.

—Les presento a Koshino, un buen amigo— presentó inocentemente Emi.

—Mucho gusto— saludó el chico a Haruko haciendo una reverencia.

—Hola— saludó Rukawa.

—Hola— respondió Koshino.

—Es cierto, ustedes se conocen porque han jugado algunos partidos— comentó Haruko.

—Por supuesto, lo había olvidado— dijo Emi. —Qué tonta soy— agregó riendo, Koshino la miraba con un brillo especial en los ojos, hecho que fue percibido por Haruko. De pronto se oye a una gran cantidad de chicas que llamaban a Rukawa.

—Ya debemos irnos— anunció Rukawa.

—Es cierto, nos persiguen. Hasta pronto— se despidió Haruko y tomando de la mano a su novio salieron corriendo.

Emi y Koshino miraban con perplejos a las muchachas que levantaban una ráfaga de viento al pasar por su lado a gran velocidad corriendo.

—Bueno ahora vamos comer— dijo Koshino a Emi.

—Si— respondió la chica y comenzó a recordar aquella cita en el cine junto a Mitsui, en la que tuvieron como compañía a Rukawa y Haruko y no pudo evitar reflexionar: —"Pensar que, en aquella ocasión, ellos aún no eran novios, y ahora se ven tan felices juntos. Mientras que Hisashi y yo… ahora no somos nada.

—Emi, ¿te pasa algo? — preguntó preocupado, al ver el asomo de melancolía en el rostro de la chica.

—No, no es nada. Vamos— respondió sonriendo falsamente.

Continuaron con su panorama dominical muy divertidos, aunque aquel encuentro dejó con cierta nostalgia a la muchacha por el recuerdo de aquel chico al que tanto quería. Deseaba tenerlo en aquel lugar de compañía.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO

Muchas gracias a Guest y a Karen Subero por sus reviews c: