Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 34 VISITAS INESPERADAS


El martes por la mañana llegué temprano, con gran parte de la decoración para dejarla en el salón de psicoprofilaxis, si bien sentía un poco de calor, ya no presentaba el resto de síntomas. Aunque siguiendo las recomendaciones de Seung-Gil busqué una de esas páginas de porno rusas, solo por curiosidad.

No veía la hora de salir de clases, no para ir a ver a Viktor sino porque tenía mucha hambre, creo que mi desayuno fue muy frugal. Quería un enorme sándwich de esos que venden por metros. Creo que con 30 centímetros me conformaré. La panza me suena de hambre.

Bum estaba sentado a pocas sillas de mí, antes de que Celestino empezara su charla lo saludé.

—No viniste el jueves Yuuri— me sonrió con timidez. Parecía bastante mejor, su semblante estaba más alegre aunque creo que por naturaleza es algo tristón.

—No pude— le sonreí, tuve que internarme aquí, cuando vi lo asustado que se puso le aclaré. –Fue por algo del celo, me atendieron muy bien. El doctor de la tarde...

—¿Te atendiste con el suizo?— dijo un poco asustado.

—Es muy amable...

—Demasiado, mis primeros controles fueron con él pero... mi alfa me pidió que cambiara con la doctora, ella no es tan entrometida— agachó la cabeza.

—Yo me controlo con ella pero quiero pasarme para la tarde.

—Ten cuidado, ese médico siempre está preguntándome cosas personales, me da miedo— susurró.

—¿A ti también?— decidí seguirle el juego y adopté una postura como la suya, para que me cuente lo que Chris le ha estado preguntando. –A mí me pidió que le haga un trabajo, dice que me va a pagar 100 euros— dije como avergonzado.

—¡Lo ves! ¿Y si es algo sucio? Conmigo se la pasaba preguntándome por mi alfa, el jueves que vine a clases en los pasillos quería saber si...— miró a todos lados antes de continuar. –Quería saber si mi alfa iba a un club, que si yo lo había acompañado alguna vez— susurró muy bajito.

—¿Un club? ¿De esos malos?

—Sí de esos— agachó la cabeza. –Le dije que no, bueno yo nunca he ido aunque... mi alfa tiene cerillos de ese lugar— dijo con tristeza.

—Quizás los obtuvo en otra parte— intenté reconfortarlo. –No pienses mal Bum, tienes que ser positivo por tu cachorrito.

—Si bueno...

—A sentarse— nos llamó Celestino, nos separamos para escuchar la charla sobre cuidado de la piel, muchos presentaban enormes estrías en su panza.

Al terminar, conversamos sobre la fiesta del viernes, casi todos estaban animados, Isabella cada vez más sofocada por su embarazo también estaba feliz por la fiesta.

—Solo quiero llegar al viernes, Yuuri— me dijo, siempre se sentaba a mi lado desde la primera vez que llegué a clases. –Siento que estoy a punto de reventar.

—¿Para cuándo deben salir?— pregunté asombrado por tan enorme barriga.

—El otro jueves se cumplen los 9 meses, no tienes idea cómo patean...

—Me puedo hacer una idea— sonreí. –El doctor de la tarde me enseñó algunas posturas para esas patadas— dije al recordar cómo me estaban ayudando esos ejercicios.

—¿En serio? Porque la doctora de la mañana es un asco, te juro que a veces creo que está aquí nada más porque es novia de Viktor... el director del hospital— se corrigió pensando que yo no lo conocía. –Cuando estoy en mi cita apenas me habla, no se interesa por saber el estado de mis bebés, ni está presente en los ultrasonidos, manda a esa tipa... Lilia. Y no soy la única que se queja, Mitsurou la detesta, desde que les hizo eso de la prueba del azúcar...

—Fue horrible— dije al recordarlo.

—A mi trató de hacerme eso en mis primeras citas con ella. No le acepté esa porquería— suspiró evidentemente aburrida con la barriga. —Dirás que soy mal hablada— sonrió haciendo que sus mejillas regordetas se inflaran. –Es que el director ha sido muy bueno con nosotros, con mi JJ, él se está tratando aquí pero va a tener que viajar a Nagasaki— dijo con tristeza.

—¿Está enfermo tu esposo?— pregunté sorprendido.

—Algo así, faltan hacerle exámenes... pero somos muy positivos, cualquier prueba la enfrentaremos juntos— sonrió. Me sentí tan orgulloso de ella, tiene una familia maravillosa, ojalá que lo de su alfa no sea nada malo, merecen ser felices.

Noté que Cao Bin nos estaba mirando muy callado, el día de hoy no había vomitado su odio por nadie, qué extraño. Quizás su bebé por fin está ablandando ese duro corazón porque a pesar de todas las cosas malas que nos pasa a veces podemos ver un rayito de luz.

—El jueves vamos a tener clase de técnicas de estimulación prenatal. Materiales...

Saqué mi libreta y empecé a anotar las cosas que Celestino estaba pidiendo. Maraca, palo de agua o sonajero, toalla o paño oscuro, una linterna de mano.

—Y para los que tienen pareja, pueden venir con ellos, haremos algunos ejercicios padre—cachorro.

—¿Y los que no tenemos?— preguntó Kenji con tristeza.

—Hay muchos ejercicios que podemos hacer, si no tienes pareja puedes venir solo— le sonrió. Eso me tranquilizó, no tengo a nadie a quien traer para esos ejercicios, Kenjirou no es opción, sé que en esas sesiones el padre le debe hablar a su cachorro con palabras dulces y... eso ya lo hago yo.

—Celestino ¿De casualidad sabe qué regalos nos darán en la fiesta?— preguntó Harumi. También tenía curiosidad así que la mayoría se quedó quieto mirando al instructor.

—Es una sorpresa pero créanme que si lo supiera, le habría adelantado algo. La doctora Petrova es la encargada de la organización...

—Ya se me quitaron las ganas de venir— murmuró muy cerca de mí, Matsurou.—Pero son regalos gratis así que...— añadió.

—Ojalá sean pañales, voy a necesitar muchos pañales— suspiró Isabella.

Poco a poco fuimos saliendo de la clase, me despedí de Bum y encaminé mis pasos hacia la oficina del director. Llamé a su puerta pero no me contestó. Qué extraño. Saqué el celular para enviarle un mensaje y avisarle que estuve aquí pero ya me fui, me sorprendió encontrar uno de Viktor.

"Lo siento Yuuri, no voy a poder llegar a tiempo, tengo un problema. Nos vemos el jueves. V."

Seguí de largo, no le permití a mi mente hacer teorías descabelladas al respecto, Viktor es médico, algo debió pasar, tiene en sus manos la salud de mucha gente.

Mientras caminaba hacia la salida pude ver en uno de los corredores a Matsurou acompañada de su alfa, ella estaba llorando. Mi primera reacción fue acercarme pero me sentí intruso así que seguí de largo, hay cosas en las que no nos debemos meter a menos que nos lo pidan.

Después de pasar por un patio de comidas por mi sándwich de un cuarto de metro, me fui a casa en taxi, Kenjirou viajó ayer, últimamente va mucho a Nagasaki por repuestos, así que me dediqué el resto del día a terminar los recuerdos para los asistentes de la fiesta, Isabella me dio la idea, son pequeños solaperos en forma de pañal, para agradecer a los familiares que vengan con nosotros.

Papá va a pedir permiso por un par de horas al medio día para estar conmigo. Seung-Gil y Phichit no pueden porque el turno de la guardería termina sobre las cinco de la tarde. Y Kenjirou prometió hacerse un tiempo entre todo el trabajo que tiene. No tengo a quien más invitar, Guang Hong sigue de luna de miel... Tengo tan pocos amigos, además me siento un poco aislado ahora que estoy embarazado.

Me serví un gran plato de katsudon, yo mismo lo preparé, se me había antojado desde ayer. Papá no llega hasta las seis así que como siempre puse la mesa para comer solo, creo que preparé demasiado como últimamente estoy comiendo más, me compré cuatro cortes de carne.

Mi celular sonó, era un número desconocido, no sabía si contestar, a veces me llaman de algunas entidades bancarias para ofrecerme tarjetas de crédito o seguros que no necesito.

—Hola— dije esperando que sea alguien desconocido y cortarle rápido porque mi comida se enfría.

—Hola Yuuri ¿Estás en tu casa?— era la voz de Chris, el obstetra.

—¿Chris?

—El mismo ¿Estás o no en tu casa?— volvió a preguntar.

—Sí, estaba a punto de almorzar.

—Son las tres de la tarde...

—Es mi segundo almuerzo— al decir esto recordé a Kenjirou y como lo molesto por comer tanto, me he vuelto una especie de hobbit.

—¿Puedes atendernos? No te quitaremos mucho tiempo— me quedé con los palitos en el aire al escucharlo. ¿Puedes? ¿Él y cuanta gente más está aquí?

—¿Dónde estás?— pregunté, levantándome de la mesa.

—En tu puerta— pude escuchar el timbre y me sobresalté. Fui con cierto temor a abrir, no por él sino...

—Hola Yuuri— me saludó aquel alfa de cabello platinado, a su lado estaba Chris con el celular aún en la mano.

—Hora Yuuri ¿a qué huele?— dijo el suizo olisqueando el ambiente.

—Es katsudon— le respondió Viktor. –Yuuri necesitamos tu ayuda sino no estaríamos molestándote...

—¿Ese katsudon del que tantas veces me hablaste?— Chris ya estaba con media cabeza dentro de mi casa, me hice a un lado, divertido al ver sus expresiones.

—Ya lo comimos antes— le reprendió Viktor.

—Claro que no, jamás he comido algo que huela así de bien. Yuuri ¿Me invitas un poquito?— preguntó, no pude decir que no, su cara era muy chistosa, parecía muerto de hambre.

—Claro que sí, tengo bastante, pasen por favor— los invité a entrar.

—Chris, no vinimos a incomodar a Yuuri— Viktor parecía abochornado.

—No me incomodan, pasa— tomé valor para invitarlo, apenas entraron Chris fue de inmediato hacia mi plato. Sí que es bastante fresco porque le dio un mordisco a mi presa.

—¡Esto es la gloria! Con razón el gato se la pasaba...— no pude entender que decía porque estaba murmurando con la boca llena.

—¡Chris!— lo retó Viktor, me dio risa.

—¿Te sirvo un poco?— le pregunté con temor, pues él ha probado el katsudon que hacía mi mamá, era el más delicioso de Hasetsu y yo no creo hacerle justicia.

—Realmente huele delicioso, por favor— me miró brevemente e hizo una reverencia como se suele hacer para agradecer. Recuerdo haberle enseñado esas costumbres, él siempre se mostró interesado en las tradiciones japonesas, constantemente me preguntaba lo que no entendía.

—Ayúdame con los platos— le pedí mientras su amigo seguía engullendo mi comida. No tuve que decirle a donde ir, él conocía muy bien mi casa.

—Perdónalo por favor, no hemos almorzado, hemos tenido un día muy difícil.

—¿Mucho trabajo?

—No sólo eso— suspiró.

Le alcancé los individuales, los cubiertos, en nuestro caso solo palillos porque sé que Viktor sabe usarlos muy bien. Fue a acomodarlos en la mesa y luego regresó por uno de los humeantes tazones de cerdo.

Cuando nos sentamos Chris ya había terminado su comida. Lo miramos con desaprobación.

—Tus modales suizos dejan mucho que desear— bromeó Viktor.

—Yo soy muy correcto, excepto cuando tengo hambre... de cualquier cosa— sonrió. –Además no es un extraño, es Yuuri— me fijé en el rostro de Viktor en el que apareció una suave coloración rosada. Me suponía que le había hablado de mi a su mejor amigo, lo que no sé es cuánto.

—Mmmm delicioso— exclamó Viktor cuando aún estaba mirando como Chris intentaba comer hasta el último trozo de verdura.

—¿Te sirvo más?— pregunté al suizo, parece que no se llenó. –Aún queda una porción...

—No te levantes, ya vi donde está la cocina— sin decir más fue por comida.

—Lamento mucho lo de tu mamá— Viktor entristeció, eso me causó mucha nostalgia. La extraño mucho, ella era tan alegre, tan llena de vida. –Realmente cocinas como ella— ese cumplido me hizo sentir mejor.

—Gracias— dije probando el primer bocado.

—Venimos a pedirte que nos ayudes con Bum, quería hablar de eso en la mañana pero se me presentó un problema— dijo desanimado. –Se han mudado, no sabemos a dónde.

—¿Se mudaron de esa casa vieja?— pregunté saboreando mi comida.

—Ellos vivían en un aserradero— Viktor me miró confundido.

—No, hace dos semanas fui con Kenjirou para comprar unas herramientas de coche y justamente allí vive Bum con su alfa. Incluso entré a su casa— saqué mi celular y le mostré la foto.

—Sé dónde es eso. Le diré a Seungbae. Él ha estado siguiendo a Sangwoo el alfa de Bum, parece estar involucrado en un delito, necesitamos reunir pruebas...

—¿Por eso Chris le estuvo preguntando cosas a Bum?— pregunté.

—¿Qué yo qué?— el suizo entró con nada menos que la olla donde preparé el katsudon. Viktor y yo reimos al verlo intentar comer con un solo palillo.

—Bum dice que se cambió de médico porque le das miedo, que le haces preguntas personales.

—Sólo intentaba saber algo porque... bueno es algo que estamos investigando.

—Y no me pueden decir— murmuré.

—No es eso Yuuri, es que no podemos acusarlo hasta tener pruebas, solo tenemos dudas, suposiciones. Pero creo que vamos por buen camino, si logramos tener al menos una evidencia, te lo contaremos.

—Bueno Bum vive en ese lugar no tienes que buscarlo más— dije molesto porque no confiaban en mí.

—Nunca imaginé que en este pueblo habría tanta acción— Chris sonreía de oreja a oreja comiendo el ultimo trozo de katsudon.

—Aquí nunca pasa nada interesante— me reí. —Lo más escandaloso ha sido hace tres años cuando un globo de Centolla cayó en casa del alcalde y él... bueno estaba bañándose cuando su casa empezó a quemarse— tuve que contener el aliento para no reír. Dicen que el pobre alcalde se aventó desnudo desde su tercer piso cuando vinieron a rescatarlo, aún vive pero con mucha vergüenza.

—Te sorprenderías Yuuri, el secreto profesional no me permite hablar pero me he llevado cada sorpresa— sonrió Chris.

Me divertí con esa extraña visita, apenas terminaron de comer se marcharon pidiéndome que no falte a la fiesta del viernes, no me la pienso perder por nada del mundo.