25
La noche brillaba en tonos fríos, aunque ellos no se iban a dar cuenta de eso.
Decir que no se había atemorizado sería una vil mentira, pero a ese punto se encontraba muchísimo mejor. Sin embargo, no podía dejar de pensar en el enojo que pudo divisar en los ojos esmeraldas de su amado. El día fue pesado emocional y mentalmente para ambos, lo mejor era descansar sus cabezas.
Ella se soltó su cabello, cosa de la que seguramente se arrepentiría al día siguiente, pero por el momento, no le importaba. Sacudió su cabello, cepillándolo entre sus dedos, y acostándose suavemente en el sofá. Una silla arrastrándose se dejó escuchar por la sala, deteniéndose justo enfrente de ella.
Él la miraba con cierta pena y vergüenza sobre sus hombros, pero no era capaz de pedirle una verdadera disculpa. Acarició su cabello a lo largo de este, observando como el color en sus puntas cambiaba. Tomaba pequeños cadejos entre sus dedos, aquellos que se convertían de rubio a carmesí, y otros de rubio a negro.
Lo único que Harley sentía eran las caricias de Arthur y su mirada sobre ella, como una especie de cariño tierno hacia ella. Claro, ahora era el turno del toque cariñoso y dócil.
—¿Harley?
—¿Sí, pudín?
—¿Me prometes que te quedarás?
Harley rodó sus ojos de forma amable, dejando escapar unas pequeñas risitas sólo para asegurarle que todo estaba bien.
—Arthur, te lo he dicho como unas cinco veces, lo prometo, me voy a quedar en "Carnival", de ser posible, me quedaré aquí en este edificio
—Sólo quiero estar seguro...
Harley dejó de sonreír, Arthur lo notó y tuvo la necesidad de preguntarle el porqué.
Pero como si hubiera leído su mente, Harley contestó su pregunta.
—Últimamente quieres asegurar mucho de mí, si haré esto, si dejaré de hacer aquello, ¿No confías en mí?
Arthur parpadeó ante la pregunta de Harley.
—¿Qué? ¡No! ¡No se trata de eso Harley! No confío en los demás...
—En los demás ¿Eh? ¿Por quién me tomas? ¿Por una mujer tonta? Tú sabes que yo puedo encargarme de los demás...
—Sólo quiero protegerte...
A pesar de todo, Harley le dio una sonrisa, algo cansada, pero una sonrisa al final de cuentas.
Arthur esperaba que esa desganada sonrisa fuera sólo de cansancio.
—Podría discutir contigo de eso, pero...
—¿Pero?
—Me está ganando el sueño...
La inseguridad lo atacaba poco a poco, pero trataba de no mostrarlo. Siguió acariciando la melena rubia.
—Mañana mis hombres irán a hacer unos encargos, todo lo que necesitamos para sobrevivir esta semana. Tenemos suerte que no nos hayan atacado
—Me sorprende que nadie haya sospechado de este lugar, digo, es muy tú
—¿Muy yo?— Unas pequeñas risas sinceras no se contuvieron en sus labios —Interesante observación
—Soy inteligente, si fuera tu rival ya te hubiera descubierto
—Eso como negarlo, ¿Y qué me harías si me descubrieras?— Pasó sus dedos por el rostro de Harley, acariciando primero su nariz y terminando en sus labios.
—Cosas malas
—¿Qué cosas?
—Sólo cosas muy malas. Deberías de temerme, de hecho
Arthur intentó reírse, a veces Harley decía cosas tan graciosas.
—Bien... Regresando un poco al tema anterior, mis hombres saldrán, ¿Quieres que te encargue algo con ellos?
—Mmm... ¿Tal vez algo dulce?
—¿Algo dulce? Sí, sí, tendrás algo dulce
—Pero—
—¿Otro pero, Harley?
—Quiero decir, ¿No es mucha distracción sólo por mí, pudín? Mis caprichos pueden esperar, creo que no estoy en posición para pedir lujo—
—No, no, no, no, no, no, no, no. Pediste algo dulce y te lo traeré, de ser necesario, robaré todos los dulces de Gotham sólo para ti
—Art...— Harley no pudo evitar derretirse ante la atención de Arthur.
Arthur besó su cabeza, poniéndole una sábana desgastada sobre ella. Sintió un poco de vergüenza ver qué era lo único que le podía ofrecer en ese momento.
—Te prometo que pronto volveremos a nuestro hogar, ¿Vale? Deja que pase todo este horrible asunto y pronto—
—Hey, estoy bien aquí, si estoy contigo, voy a estar bien, así viviéramos debajo de un puente como apestosos vagabundos
—¿Oh sí? ¿Y quién se encargaría de calentar los frijoles debajo del puente?
—Tú, con un barril con fuego
Los dos volvieron a reírse. Podría eso parecer conversaciones tontas, sin sentido algo o que no llevaran a un rumbo en específico. Pero eran el tipo de conversaciones que Harley amaba tener, porque sólo así podía hablar con Arthur, intimidar de forma diferente. No le molestaba su faceta de Joker, de hecho, era algo que la volvía loca de amor.
Pero últimamente sentía el deseo de profundizar en Arthur, esperaba al menos intentarlo. Aun cuando estuviera caracterizado como Joker, como en ese momento.
—Descansa muñeca... Dulces sueños, princesa...
Harley intentó decir lo mismo, pero como si hubieran tenido un efecto esas palabras, sus párpados se volvieron pesados, y no faltó menos de un minuto para sucumbir al sueño.
Arthur sólo la besó en su mejilla, depositando un dócil beso, no dijo nada más.
Se levantó con cuidado de no hacer ruido, salió de la habitación y lentamente cerró la puerta. Bajo llave.
De los dos, fue Arthur quien se dio cuenta de los tonos fríos de la noche, como esos tonos azules contrastaban con el tono cálido de su cigarrillo. Fumando una vez más, trató de concentrarse en sus planes, en los atracos, en cómo salvarse de los rivales y a la vez como regresarles el golpe. Y no olvidarse de la policía, entrometida como siempre, o de Batman.
Pero por más que lo intentaba, ella siempre lograba escabullirse y ser el centro de su mente. Y lo odiaba.
El espacio entre su pulgar e índice de su mano libre sostenía su frente. Su pierna volvió a estar enérgica. Sus dedos sacudían su cigarrillo, quitando el exceso de ceniza acumulada.
—No debo de encariñarme...No debo de encariñarme— Se repetía eso en voz muy baja, como si fuera un pequeño niño el cual había hecho algo muy malo y se convencía a sí mismo de no volver a hacerlo.
Un deseo lo estaba quemando por dentro. Deseaba levantarse, tirar el cigarrillo a su suerte, no importaba si el fuego no se apagara por sí solo y todo a su alrededor se volviera en llamas, correr por el pasillo, abrir la puerta donde se encontraba ella, despertarla y amarla toda la noche.
Y eso fue exactamente lo que hizo.
Cada paso lo hizo como lo imaginó en su mente, a la perfección. Pero al llegar a la puerta se detuvo.
No había pasado por algo así en años, podría decirse que nunca. Nunca se había sentido tan conflictuado de esa manera.
Pasó la yema de sus dedos izquierdos por la madera de la puerta, dejó caer su frente contra esta, y no podía dejar de respirar profunda y pesadamente. Su mano derecha entró a su bolsillo, tentando la llave fría que le pertenecía a la habitación.
En la encrucijada de entrar o no.
¿Qué podía hacer? ¿Debía ignorar su instinto? ¿O cumplir con su deseo?
—Tengo mucho trabajo que hacer
Dándose la vuelta, caminó lejos, alejándose de la puerta. Alejándose de la habitación.
Alejándose de ella.
...
—El Crimen Organizado ha aumentado estas últimas semanas
—Y una mierda...
Joker no era el único con demasiado trabajo y problemas por resolver. En general, todos en Gotham les pasaba lo mismo, o al menos algo similar.
El Departamento de Policía de Gotham no era la excepción.
Todos dentro de departamento hacían su mayor esfuerzo por resolver todos los crímenes cometidos en las últimas semanas. No había día en que las patrullas iban a investigar acerca de un tiroteo, un cuerpo en putrefacción en algún departamento o simplemente el sonido de un balazo en el departamento de al lado.
¿Desde cuándo ocurría eso? Desde siempre, pero todo había incrementado desde que Joker decidió hacer esa última broma asesina contra Grant.
Y esa broma asesina les costó a todos.
Ahora, bandas criminales querían apoderarse del poder de la mafia en Gotham, ser la banda superior, los líderes de Gotham.
Claro, todo esto era una batalla campal.
Y por supuesto que otra de las cosas que querían esos criminales era derrocar al Príncipe Payaso del Crimen. Ya sea asesinándolo por ellos mismos o capturándolo para llevarlo a la policía y cobrar los millones por él.
Ah, y a Harleen también.
¿El problema? A pesar que se dejaban guiar por la recompensa, muchos de esos no se atrevían aún a atacar por dos razones. La primera: No tenían ni idea de donde podría estarse ocultando, aun cuando la mayoría de sus escondites fueron incautados por la policía. Y la segunda: Deberías estar lo suficientemente loco para enfrentarte al Joker.
Sin embargo, todos se encontraban a la espera, esperando el momento en que bajaran la guardia y capturarlos a ambos.
Y los únicos que no estaban locos para enfrentarlos pero que aun así debían de hacerlo era el D.P.G.C.
—No deberían de dobletear turno...— Gordon se dirigía a varios de sus compañeros —...Se la situación en la que esta ciudad se encuentra, pero no deben de hacer sacrificios ni hacerse los valientes. Los necesitamos sanos e íntegros para seguir con esto
Burke, quién se aguantó las ganas de responderle a Gordon, no dijo nada al respecto.
—Gordon, muchas gracias— Renée se acercó a él, mientras Jim le daba una taza de café desechable —Pero tú sabes mejor que nadie que en aquí en Gotham nadie descansa
Jim le dirigió una sonrisa llena de tristeza, las palabras de Renée estaban cargadas de razón. Renée volvió a su escritorio y bebía del café que amablemente Gordon le trajo. Hizo lo mismo con la mayoría, excepto con Burke, quién ni siquiera insistió en que le aceptara el café.
—¿Tenemos algo de avances?
—Esta mañana hubo dos cadáveres en una zona que de por sí ya era peligrosa. Dos pandilleros, parecía que eran vendedores de droga
—... ¿Así que la mercancía fue robada?
—Sí, parecía algo entre dos bandas pequeñas... Y en la mañana encontraron a otro vendedor de droga con un tiro en su cabeza, vivía junto con su familia... La familia también lo pagó...
—La familia...— Susurró Burke entre dientes —¿Había niños en esa familia?
—¿Disculpa, Burke? No te escu—
—Que sí había niños en esa familia— De forma golpeada, repitió sus palabras.
—...Sí. Eran cuatro. El vendedor, su familia, una jovencita y un niño...
—Hmmm...— Hubo un silencio incomodo ensordecedor en toda la oficina —¿Podemos hacer retrospectiva?
Los detectives se miraron entre sí, ¿Que era lo que ahora iba a decir Burke?
—¿Retrospectiva? ¿Qué tipo de retrospectiva, Burke?
—Quiero saber en qué momento todo se fue a la mierda, pero cuando fue absoluto. Quiero saber en qué momento los criminales dejaron de tener respeto entre ellos, dejaron de respetar a las familias inocentes, dejaron de seguir un código de honor. No mujeres, no niños
Renée encorvó las cejas.
—¿De qué hablas Burke? Sabes que en la vida criminal las cosas son así
—No, en Gotham no siempre fue así, ¿Sabes desde cuando fue, Montoya? ¡Fue desde que ese maldito bufón se adueñó de las calles!
Montoya y Gordon exhalaron de desesperación, a este punto debían de estar acostumbrados a esa actitud de Burke, pero la verdad era que se estaba pasando de la línea.
—Burke, por el amor de Dios, los crímenes siempre existieron, nunca hubo respeto a las familias de los criminales—
—¿Por qué no lo ven? ¿No se dan cuenta que cada vez que ese maldito payasito hace un maldito todo tiembla alrededor como un maldito terremoto? Lo hacía con nosotros, con los buenos, con los justos, ahora lo hace con los pecadores, ¿Y saben porque lo hace? ¡Sólo para causar más caos y descontrol! ¡Eso es lo único que ama y sabe hacer bien!
Una cosa era cierta.
Cada día que Joker era libre, era un día menos para la cordura del detective Burke.
—Burke...— Jim se acercó al desesperado detective, aunque en el fondo sabía que iba a ser en vano —Tratamos de resolver esto lo más pronto posible
—¡¿De verdad están haciendo lo más pronto?! ¡Habiendo tantos malditos lugares donde podría estar él! ¡¿No podemos ir donde se encuentre?! ¡¿Ni una maldita sospecha o una mierda así?!
—Burke, por favor, calma, lo encontraremos pronto. Por ahora el plan es esperar a que él y sus hombres haga un atraco
—¿Qué? ¡¿Tenemos que al menos esperar a que sus hombres hagan un jodido robo?!
—Burke, sabes que hemos estado buscando al payaso por cielo, mar y tierra, pero esta vez se ha ocultado bastante bien, prácticamente está desaparecido
—Desaparecido, claro... ¿Saben quién también está desaparecida? La famosa Harley Quinn. Ella también está desaparecida, al mismo tiempo que el payaso, ¿No se dieron cuenta de eso?
Otro tema incomodo en el Departamento de Policía: La pobre doctora que estaba bajo el rapto del Joker. Burke lo dijo con tal sarcasmo, que hartó a Renée.
—Escucha Burke, esto se trata de capturar al Joker y rescatar a la Dra. Quinzel, sabemos que hemos estado lentos estos últimos meses, y aunque no nos creas, ¡Estamos haciendo lo posible por resolver este maldito caso! ¡No es algo que, aunque quisiéramos, se resuelva de la maldita noche a la mañana! ¡¿Crees que eres el único al que le vuelve loco todo este jodido embrollo?!
Jim tomó a Renée de sus hombros, en un intento de calmarla, para que no dijera más cosas contra su compañero, a pesar de que ella tuviera la razón.
—Tienes razón Montoya, mi error, lo lamento muchísimo... Pero les diré algo... Ya no podrán rescatar a la Dra. Quinzel
—¿De qué carajos estás hablando?
—No me digan que no se han dado cuenta. Si todo va de acuerdo a su "plan de éxito", a la única que podrán rescatar es a Harley Quinn, o como se hace llamar esa muchacha. A Quinzel no. Ya no
Los que no estaban dentro de la conversación ahora estaban al pendiente.
—¿Por qué dices que a la Dra. Harleen no podremos rescatarla?— Preguntó Renée muy desafiante.
—Les recuerdo que, a estas alturas, el Joker ya se encargó de joderle su psique para ponerla a su nivel. Les aseguro que ella está tan loca como él, quién sabe por cuanta mierda habrá pasado para que ella se considere la mano derecha del Joker, o más bien, su pareja sentimental...
—Por eso vamos a rescatarla Burke, no sé si te has dado cuenta de eso
—¿No lo entienden? es a Harley Quinn a quién rescatarán, no a Quinzel. La Dra. Quinzel ha muerto desde hace tiempo y fue reemplazada por otra. Considérenlo como la cruz del fracaso que tendrán que cargar de este caso...
Ninguno en la oficina quiso hacer un comentario al respecto. Por más duro y cruel que podía llegar a sonar, Burke tenía toda la razón.
Los teléfonos del departamento empezaron a sonar, varios al mismo tiempo.
—¡Cuántas llamadas! Parece que están llamando a misa— Al fin Jackson pudo decir su chiste malo para aligerar el ambiente.
Muchos en la oficina se encargaron de las llamadas. Pronto, tendrían el reporte de cada una de esas llamadas.
—Burke...— Renée habló en voz alta en lo que atendía a uno —...Tus deseos se cumplieron. Hay atracos por toda la ciudad. Payasos atracando
Una sonrisa soberbia nació en el rostro de Burke. Al ver que casi todos atendían las llamadas, decidió hacer lo mismo.
Una vez atendidas todos los reportes, empezarían con su trabajo.
—Tenemos atracos y tiroteos en diferentes puntos de la ciudad: En una tienda de armas, en un cajero automático, un pequeño banco al Norte, en una bodega donde al parecer venden animales de forma ilegal, en un barrio bajo y en... ¿Una dulcería también?... Bien... Será un día largo...
Era hora de trazar un plan.
—Muy bien señores, son diferentes puntos de la ciudad, recuerden que, si logramos capturar a uno, podremos sacarle la información necesaria para dar con el Joker. ¡Vamos! Tenemos que ir rápido, tenemos que—
Un teléfono más. Renée fue inmediatamente a contestarlo.
—Diga... Sí... ¿En qué zona de la ciudad fue eso?... Iremos también ahí...
Colgó, pero esta vez fue algo diferente.
—¿Algo más? — Preguntó Jim con algo de sosiego. Renée quedó quieta por un segundo hasta que reaccionó.
—Un asesinato en la 47. Me dieron más información detallada de este. Un chofer de un autobús escolar fue asesinado por unos atacantes. Todos con maquillaje o máscaras de payaso.
—¿Un chofer de autobús escolar?
—El autobús fue hurtado. La mayoría de los alumnos lograron escapar.
—¿La mayoría? ¿Quedaron muchachos dentro del bus?
—... Sólo una chica quedó dentro del autobús...
...
—¡Jajajaja! ¡Jajajaja!
Una multitud dentro de un autobús escolar no paraba de reír, claro, dentro de este había chicos de una preparatoria privada de Ciudad Gotham yendo a una excursión. Eran las primeras horas del día, se suponía que debían de estar más tranquilos. Todo lo contrario.
Las risas del bus, los gritos obscenos y las tonterías demostraban que los adolescentes eran felices, a pesar de vivir en un sitio como Gotham.
Dos chicas hablaban entre sí, hablaban de la escuela, de los chicos que les gustaban, los chicos que odiaban (Como los que estaban haciendo desorden detrás de ellas) y de vez en cuando se compartían secretos para maquillarse.
Un pequeño dolor llegó al cuero cabelludo de una de ellas.
—¡No! ¡No! ¡No jales mi cabello!— Gritó una de las chicas cuando un adolescente tonto la molestaba —¡Vuelves a hacer eso, te parto tu cara!
El bullido no dejaba concentrar al chofer, quién odiaba cuando había excursiones, tener que soportar el desconcierto de los pubertos a todo dar.
Algunos empezaban a cantar canciones de moda, los que se encontraban hasta la zona trasera estaban fumando, ya sea tabaco o algo ilegal, otros gritaban al chofer que encendiera la radio, que querían escuchar música. Por supuesto que no hizo caso a esa petición.
Otros gritaban por la ventana, el chofer pensaba que ni siquiera por ser de un colegio reconocido de Gotham pretendían ser ordenados.
Volvieron a jalar el cabello de la chica.
—¡Agh! ¡Ya estuvo! ¡¿No valoras tu vida idiota?!— Se levantó del asiento y encaró al chico —¡Voy a partirte tu cara!
Sólo recibía risas del otro lado, hasta que dio una cachetada al chico. Ahora las burlas eran para él. La chica no le hacía gracia, ni siquiera cuando se burlaban de él.
—No les tomes tanta importancia— Decía su amiga mientras la tomaba de la mano y la volvía a sentar a su lado —¡Son idiotas inmaduros! ¿Qué puedes esperar de ellos?
—Eso es lo que odio, odio a los idiotas inmaduros, ¿Qué demonios tienen en su cabeza? ¿Mierda?
—Estoy completamente de acuerdo contigo, pero recuerda, ellos serán los idiotas que serán un fracaso en el futuro, recuerda que nosotras seremos unas millonarias, ¡Y si tenemos suerte, nos casaremos con Bruce Wayne!
—¡Oh sí chica! ¡Ya lo dijiste!
Las dos chicas se rieron ante sus fantasías. Seguían platicando de temas banales, incluso de repente se daban cuenta que un par de novios del grupo empezaban a hacer cosas indebidas dentro del bus.
—¡Eso es asqueroso!— Gritó la chica en voz alta, esperando llamarles la atención y dejaran de hacer eso.
—Oh vamos, déjalos en paz un momento, ¿Tu no crees que el chofer no se ha dado cuenta? Apuesto a que está mirando por el espejo, vamos a chocar en cualquier momento si el chofer sigue miran—
Como si hubiera hecho una profecía, el autobús escolar fue chocado por una enorme furgoneta oscura. Los gritos desesperados no se hicieron esperar.
—¿Qué carajos le pasa a ese idiota?
El chofer no tenía suficiente paciencia para soportar eso. Bajó del autobús molesto, los adolescentes vieron por la ventana lo que estaba ocurriendo, algunos en el fondo querían que el chofer peleara con el dueño de la furgoneta, estaban deseosos de ver un espectáculo así.
—¡Oye! ¡Ten más cuidado! ¡Tengo a chicos en ese autobús! ¡Deberías de—
Cayó al suelo después de que se dejara escuchar un disparo. Ahora esos deseos de ver pelea se volvieron pesadillas, más al ver la máscara de payaso del hombre que le quitó la vida al chofer.
Aterrados, bajaron del bus y corrieron por sus vidas. Todos sabían perfectamente el significado de la cara de payaso. Podrían ser tontos, pero no tanto como para quedarse de espectadores.
—¡Mierda! ¡¿Qué carajos te pasa?! ¡No tenías por qué matarlo!— Otro payaso bajaba de la furgoneta.
—Ya lo hice ¿Qué carajos puedo hacer? ¿Revivirlo?
—Mierda... Estas jodido hombre...
—Ok, olvidémonos de este imbécil ¿Qué haremos con ese maldito bus? ¡Nos está estorbando!
—¡Relájate hombre! ¡Podemos usarlo para nosotros! ¡Nos puede ser útil!
Los dos hombres con máscaras de payaso subieron al autobús, empezando a inspeccionarlo.
—Ugh— Uno dejó escapar un gruñido mientras paseaban por el bus, con armas en mano —Huele a sudor en todos lados
—Son mocosos que no les gusta bañarse, tú sabes, esa es una etapa olorosa
—Deberíamos de limpiar esta pocilga antes de mostrárselo al Joker, seguramente le encantará—
Un sollozo lleno de miedo se escuchó. Los dos hombres se miraron entre sí y caminaron al origen. La chica del bus que estaba siendo molestada se ocultaba entre los asientos.
—¡Vaya! ¡Vaya! ¡Nos dejaron con un pequeño regalo extra! ¡Quién lo diría!
—¿De qué hablas idiota? ¡No podemos llevárnosla!
—¡Claro que sí, no huyó con los demás! ¡Es nuestra!
—¡Es una niña!
—Por favor, niñas las menores de 12 años, esta puede servirme bien
La chica empezó a llorar desconsoladamente.
—...Enfermo... Ok, pero aquí no, cuando lleguemos a "Carnival" y hagamos todos los malditos pendientes del Joker. Vas a tener que ocultarla...
—¡Suena más que perfecto para mí!
...
—¡Carajo! ¡Voy tarde!— Se levantó Harley asustada, como si hubiera dejado una tarea pendiente —Oh... Que ya no voy a Arkham, jajaja— Volvió a recostarse en los almohadones del sofá, cubriéndose con la sábana desgastada.
"¡Levántate tonta! ¡¿Qué estás haciendo?!"
—Me quiero dormir un rato más, no estés molestando
"¡Harley!"
—Oh es cierto...— Se levantó de nuevo, estirándose —Bueno, ¿Por qué mi mente me esta agobiando tanto el día de hoy?
"No lo sé, ¿Será porque eres la novia de un payaso asesino que a la vez es el criminal más buscado de la ciudad?"
—...¡Oh sí! Primero, haré mis ejercicios
Harley, poniéndose de pie, empezó a hacer ejercicios de calentamiento de gimnasia, siempre tenía que tener su cuerpo en equilibrio, por su mente ya no tenía mucho que hacer.
—¡Hoy va a ser un día espléndido! ¡Tengo tantas cosas por hacer! ¡Y tan poco tiempo!
"¿Y si podrás hacer todas esas cosas? El Sr. J te dijo que te quedarás"
—Oh es cierto— Haciendo una mueca exagerada, se sentó en el sofá —Tengo que lavarme— Harley se levantó y fue al baño de la habitación a darse una ducha. Extrañaba su enorme tina, pero debía de confiar en las palabras de Arthur. Todo pasaría muy pronto.
Cambiándose a un vestido rojo y negro, se arrepintió de haberse duchado con agua caliente, aquel día era caluroso, así que fue a la ventana a abrirla.
Pero esta se encontraba atorada. Jaló la ventana con todas sus fuerzas. Sin éxito y muy acalorada, pensó en la posibilidad de salir del edificio, aunque sea un poco. Sintiéndose agobiada, necesitaba aire, sentir la brisa marina. Fue a la puerta y para su sorpresa, estaba cerrada bajo llave.
—¿Qué mierda? ¿De nuevo me haces esto? — Harley sacudió la puerta con más fuerza —¡Mierda! ¡Carajo!— Se dio la vuelta mientras se llevaba las manos a la cabeza. La ventana atorada no sería casualidad tampoco. Esa sensación de la tranquilidad al enojo empezó en su estómago, oh, que bien conocía esa sensación —¿Cuál es tu jodido problema? ¿Por qué carajos no confías en mí?
Se dejó caer al sofá, intentando retener las ganas de llorar.
Pero eran días que no lo comprendía, antes estaba al lado del Joker, jugando a ser Bonnie y Clyde de Gotham, ¿Ahora Joker quería ser sólo Clyde? ¿Sin su Bonnie?
—¿Qué voy a hacer? ¿Cómo puedo hacer para hacerlo cambiar de opinión? Yo se que estamos pasando por dificultades, pero...— Perdiendo las fuerzas en sus lagrimales, empezó a llorar.
Quería creen en sus palabras, quería creer que quería protegerla, pero cada día se sentía más y más desplazada.
"¿Qué puedo hacer para hacerte cambiar de opinión?"
—¡Abran! ¡Abran!
Harley escuchó gritos afuera del edificio, tal vez Joker si tenía razón. Asomándose con cuidado por la ventana, se dio cuenta que había ocurrido algo, y uno de los hombres de Joker estaba malherido.
—Oh mierda...— Observaba de lejos como cuatro payasos cargaban a uno. Una enorme herida en su abdomen, sangraba mucho. Si seguían haciendo eso, era cuestión de tiempo que iba a morir.
Sin importar quién era, sintió la necesidad de ir a salvarlo, era doctora, y por supuesto que no iba a olvidar sus conocimientos. Pero cayó en una encrucijada cuando le quitaron la máscara, se dio cuenta que se trataba del Mensajero —Carajo no... No esto... No...— Recordaba perfectamente qué de todos, el Mensajero era el hombre entre las filas del Joker menos favorito, ¿O era el más favorito por haberle salvado la vida?
No quería Harley que el muriera de esa forma horrible, pero conocía los celos del Joker, y si se enteraba de algo, posiblemente iba a tener una muerte más horrible.
¿Qué podría hacer en ese momento? ¿Qué podía hacer?
—¡Al carajo!— Harley se dio la vuelta, tomó su martillo, y con todas sus fuerzas, lo estampó contra la ventana.
Llamando la atención del resto, Harley salió por la ventana con cuidado de los vidrios rotos, sería el colmo salir herida y que ahora la auxiliaran a ella.
—¡¿Qué ha pasado?!— Corrió Harley hacía ellos.
—¡Un atraco! ¡Salió mal! ¡Lo acuchillaron!
—¡Llévenlo a un lugar cerrado con una mesa! ¡Si tienen un botiquín de primeros auxilios tráiganlo y si no lo hay, consiganlo!
A pesar que tenían estrictas reglas, decidieron seguir las órdenes de la princesa del crimen. Llevaron al Mensajero a una mesa bajo techo. Harley por mientras le quitaba la chaqueta y con su navaja rompía la ropa alrededor de la herida, observó por unos segundos la lesión. Se veía horrible.
Ponía su mano envuelta en un pedazo de tela de la misma camiseta gris del Mensajero, deteniendo la sangre que salía de la herida.
—¡Tenemos un botiquín! Pero no está completo...
—De eso a nada...— Tomando el botiquín, esperaba que estuviera al menos lo esencial. Lo abrió y afortunadamente lo había: Aguja, vendajes, hilo, alcohol, incluso un par de guantes y cubrebocas
—¡Escuchen!— Harley preparaba el equipo y al mismo tiempo se ponía los guantes —Por si no lo sabían, soy doctora, podré salvarlo, pero necesitaré de su ayuda: No tengo nada que pueda anestesiar el dolor, así que todos ustedes van a agarrarlo de las piernas y los brazos, le van a tapar su boca con algo, que esto le va a doler. ¡Pero lo tomen tan fuerte! Curar un brazo o una pierna rota será más complicado — Miró hacía al Mensajero, le rogaba piedad a través de sus ojos —Lo siento mucho chico, esto va a doler horrible, pero si dejamos esta herida abierta, vas a morir en un par de horas y no vamos a querer eso
Antes de que pudiera siquiera alegar, al Mensajero le cubrieron la boca con un cinturón, haciendo caso a las indicaciones de la doctora, Harley roció alcohol sobre la herida y empezó a cerrarla. Por supuesto, el Mensajero estaba pasando el peor momento de su vida, las lágrimas en sus ojos, los gemidos de dolor y la cara completamente roja lo demostraban. Harley intentaba ser lo más rápida posible, pero a pesar de tener la fuerza de seis hombres grandes sosteniendo a uno sólo, era más complicado de lo que parecía.
Extrañó por un momento cuando estudiaba medicina, luego recordó a los patanes de los profesores y decidió mejor concentrarse en el presente.
—¿Qué están haciendo?
Todos los payasos elevaron la mirada, algunos incluso ahogaron un grito. Harley, que estaba de espaldas, volteó hacia atrás.
—Hola Sr. J— Harley habló con naturalidad bajo el cubrebocas, no estaba asustada como el resto de los demás, incluso se preguntó porque se asustaron. Después se dio cuenta que tal vez se encontraban atemorizados porque todos ellos estaban con ella en ese momento.
—¿Lo están torturando? ¿Por qué no me invitaron? — Preguntó con mucho entusiasmo, Harley viró sus ojos.
—¡No lo estamos torturando! ¡Estamos tratando de salvarle la vida!— Harley volvió a su "operación" —Lo acuchillaron y perdió mucha sangre
—Oh... ¿Puedo ver?
—Cómo gustes, sólo no me desconcentres
Joker en un principio no le pareció para nada ver a Harley fuera del sitio al que acordó quedarse, y mucho menos verla con el resto de su hampa, pero al ver que de alguna forma el Mensajero esta sufriendo, y que mejor, que ese sufrimiento se lo estaba provocando Harley, decidió ser un espectador más.
Juraba que le faltaban las palomitas de mantequilla para disfrutarlo por completo. Intentaba no reír, porque además, le fascinó la forma en la que Harley se concentraba en su trabajo.
Un par de minutos después, Harley logró cerrar la herida y salvar la vida del Mensajero. Después de vendarlo, Harley se levantó y se dirigió a él.
—Vas a estar así por muchos días, sin moverte, revisarás tu herida de forma periódica, te pondrás alcohol para evitar que se infecte, así te duela hasta el alma
El pobre Mensajero quedó mudo del dolor, le dolía hasta abrir la boca.
—Pobre de ti— Joker expresó con cierta burla, como disfrutaba verlo así. Ahora iba la parte que le interesaba —Harley, ¿Por qué lo ayudaste?
Harley pudo haberse sentido intimidada por esa pregunta, pero en ese momento recordó que había despertado encerrada, así que, quién iba a tener que dar explicaciones sería Joker, no ella.
—Lo hirieron, hirieron al muchacho mientras hacíamos un robo— Uno de los payasos habló antes que ella pudiera contestar —Y recordamos que ella es doctora, tuvimos que pedirle su ayuda, era la única que sabe de estas cosas
Intentaron de repente los tipos encubrir al Mensajero y a Harley, mas que nada al primero, en la banda lo estimaban mucho, no iban a dejar que su jefe lo asesinara sin razón alguna.
—¿Oh sí? ¿De dónde saben eso de mi muñeca?
Por un momento Harley creyó que habían sido atrapados, hasta que siguieron hablando.
—Los periódicos dicen que ella es doctora— Ah, gracias al cielo porque recordaran ese detalle de ella —Señor Joker, ¡No podíamos arriesgarnos a llevarlo a un hospital! ¡Nos descubrirían!
—Es cierto Sr. J— Harley habló, aunque no fuera su turno —Ellos empezaron a gritar por mi ayuda, así que acudí a su llamado. Por cierto, tuve que romper la ventana porque la puerta estaba cerrada con llave, y la ventana atorada...— El tono de voz cambió sutilmente, los demás no entenderían, Joker si entendió porque el cambio de voz, además, la mirada molesta que le dio Harley lo delataba —Sr. J, por el amor de Dios, estuviste a punto de perder a uno de tus hombres, relájate un momento, ¿Quieres?
Joker, sin nada más que decir, se dirigió a sus hombres.
—Llévenlo a un lugar donde pueda descansar, el pobre apenas va a iniciar con su sufrimiento...
Como si un rey hubiera dado órdenes, los hombres estuvieron a punto de cargarlo entre sus brazos.
—¡Así no! — Harley alegó al instante —¡En la misma mesa llévenselo! Su costura se va a volver a abrir y todo mi trabajo habrá sido en vano
Confundidos, se miraron entre ellos mismos, Joker viró sus ojos un momento —Lo que ella dijo...
Esperaron unos segundos, cuando se dieron cuenta que eran todas las indicaciones de Harley, cargaron la mesa y se lo llevaron.
Harley se miró sus guantes llenos de sangre. Joker sólo la miraba.
—Para ser mucho tiempo que no suturo no salió tan mal
—No, parece que no has perdido práctica— Harley le dedicó una sonrisa a Joker después de eso, aunque él no la vio, el cubrebocas la ocultaba —¿Puedo hacerte una pregunta?
—Sí pudín, ¿Qué ocurre?
—¿Porque lo ayudaste?
Oh, ahí iba de nuevo.
—Le devolví un favor
—¿Favor?— La sangre del Joker hirvió de celos, pero intentó mostrarse sereno frente a ella.
—Bueno, este chico Mensajero salvó al amor de mi vida, hubiera sido muy desconsiderado de mi parte dejarlo morir
—¿Así que tú ya decides sobre quién vive o no de mí clan? Eso yo lo iba a decidir
—Sí claro, como te encanta decidir sobre la vida de los demás...—Harley con sarcasmo soltó mientras se quitaba los guantes con técnica médica—Hablando de decisiones, lo volveré a repetir, noté hoy la ventana atorada y la puerta cerrada bajo llave— Dirigiéndose a Joker, dejó caer los guantes a la suerte, y a la vez, tiraba una de las cuerdas del cubrebocas y también lo tiraba al suelo.
—Harley...
—Tú de verdad no confías en mí, ¿Eh?
—Oh Harley...
—"Oh Harley..."— Harley imitó con ironía mientras le daba la espalda y salía atravesando el enorme patio, regresando a donde debía de estar.
—¡Hey! ¡No te burles de mí!
—Entonces deja de burlarte de mí— Harley entró al otro edificio colorido, pero al dar un par de pasos, Joker la tomó de su mano, deteniéndola.
—Harley, ya te lo dije, sabes que en ti confío, pero en los demás no
—¿Y si tanto confías en mí porque volviste a encerrarme?
—Lo hacía para protegerte, muñeca, si alguien hubiera entrado a atacar les costaría abrir la puerta
—Sí alguien hubiera entrado a atacar hubieran encontrado la forma de tumbar la puerta, Artie, ¿Crees que un pedazo de madera los hubiera detenido?
—Tal vez no, pero eso te hubiera dado tiempo para que buscaras algún arma y te prepararás para la acción
Vaciló al decir la última frase y elevó sus cejas dos veces.
Harley hizo pequeña su boca y su nariz se arrugó, tal vez tenía razón en ese aspecto.
—Bueno, pero...
—¿Pero?
—Sí tan sólo hubiera... ¡Ugh! ¡Ya no se me ocurre nada! — Se cruzó de brazos, aceptando la derrota, mientras que Joker aceptaba la victoria.
—Es muy difícil admitir cuando no tienes la razón, ¿No, Harley?
—Cállate
—Mejor ven conmigo, tengo algo para ti
—¿Algo para mí?— Joker tomó la mano de Harley y caminaron hacía alguna de las furgonetas que habían salido aquel día —¿Robaste un autobús escolar?
—¿Huh?— Los dos se detuvieron al ver el autobús amarillo estacionado —... Eso no lo tenía previsto... Después averiguaré qué demonios hace un autobús escolar en "Carnival", ven aquí Harley...— Continuaron caminando hasta llegar a donde Joker decía— Lo que te prometí— Abría la parte trasera de una de las furgonetas —Lamento que no hayan sido todos los dulces de Gotham
—Oh... Arthur...— Vio el espacio lleno de caramelos, chocolates y golosinas, de repente se sintió como una pequeña niña siendo premiada por algo que hizo bien —No tenías por—
—Pero lo hice. En un momento llevaré estas cajas a nuestra habitación y podrás comer cuantos dulces quieras...
Harley no lo dejó terminar, corrió a sus brazos y lo abrazó como si fuera un enorme peluche —Gracias pudín— Le dio un beso en la mejilla. Joker le correspondió el abrazo. Era cálido, como lo era ella.
De repente, esa sensación de culpabilidad, ese recuerdo que no debía de ablandarse ante ella.
—Bueno, tengo cosas que hacer, después mandaré los dulces a nuestra habitación— Seco y sin siquiera dirigirle la vista, Joker se fue de ahí rápido, dejando sola y confundida a Harley.
Ella cerró sus ojos y suspiró, ya debía de estar acostumbrada a eso, acostumbrada a sus cambios de humor, pero a veces eso la dejaba más desconcertada. Vio a la furgoneta, se sentó y tomó uno de los chocolates.
Eso sí, estuvo mucho tiempo fuera, aunque el calor de la mañana desapareció y el frío apareció.
Otra camioneta llegaba, algunos payasos bajaban.
Decidió regresar a su habitación, si bien, alguno de los payasos no la delataron, no podía confiar en todos, eso sí, antes de eso se llevó una considerable cantidad de dulces en sus manos.
El día la pasó escuchando música en la radio, comiendo dulces, tratando de endulzar su amarga existencia.
Tal vez por eso Joker le compró dulces, para no recordarle lo amargo que era vivir al lado de un criminal. Aunque a ella no le importaba realmente las dificultades, o tal vez sí, pero no iba a demostrárselo.
Sólo quería estar a su lado, a pesar de todas las dificultades que conllevaran, ¿Pedir eso era mucho?
...
Al día siguiente ella despertó algo aturdida, su estómago le dolía un poco, habían sido demasiados dulces.
Se levantó del sofá y caminó a la puerta, abriéndola.
Oh, al menos no la dejó encerrada.
Salió emocionada, se había propuesto entre sueños que no importaba si esto haría enojar al Joker o no, iba a ayudarlo.
Pero primero, debía de hacer algo.
Con cautela y asegurándose de que nadie la viera llegar, Harley se escabulló hasta donde el Mensajero reposaba. Sin embargo, no tuvo el valor de visitarlo como tal, más que nada por seguridad del pobre chico. Lo observó desde la puerta donde se encontraba, aún dormía, su cara no era la misma y una de sus manos estaba sobre su estómago. Era bueno saber que no había recibido una herida mortal, pero que aún así su vida peligraba.
¿Había sido un acto de debilidad haberlo salvado? ¿O hubiera sido más cobarde haberlo dejado morir?
Al menos Joker no lo malinterpretó, al menos el resto de los payasos que conocía al Mensajero lo protegieron.
Espera, si lo protegieron, ¿Ellos estarían conscientes de los sentimientos del Mensajero hacía ella?
"Con un carajo, lo que faltaba"
Llevándose una mano hacía su cara, Harley mejor se fue de ahí antes de que creyeran que todo era correspondido.
Saliendo de ahí y caminando hacía otra parte, vio como algunos de los payasos empezaban a acomodar todos los encargos del Joker, pero a consideración de Harley, lo hacían bastante mal.
—¿Por qué ocultan el dinero en el autobús escolar? — Harley preguntó en voz alta, los demás hombres dejaron de hacer lo que hacían, pues ellos consideraban que Harley estaba al mismo nivel que el Joker.
Aunque este nunca les aclaró eso.
—El Jefe nos dijo que así lo hiciéramos
—¿Oh sí? ¿Y qué pasará si llega algún enemigo y se roba el autobús? ¿O si la policía busca el autobús? Porque creo que es un autobús robado, ¿No es así?
—Ehh... Sí, pero no creo que la policía busque un autobús robado
—¿No? Miren el nombre de la escuela, es un colegio de renombre, a esa clase de escuelas, aunque digan que tengan mucho dinero, les pesa cuando les quitan algo que es suyo... Bueno, creo que eso es lo normal en cualquiera, ¡Pero a lo que voy! Si descubren que aquí está, este autobús se lo llevarán junto con el dinero
—¿Creen que esa escuela se animaría a meterse con el Clan de Payasos?
—La escuela no, la policía sí
—Mmmm— Todos los payasos se miraron entre sí, dos en especial, aquellos que sabían que robaron más que un autobús escolar —Pero sólo ha sido un autobús, no es como si estuviéramos secuestrando a chicos
—¿Propone algo mejor?— Otro payaso preguntó.
—¿Qué les parece si metemos este bus más hacía a la feria? Donde no esté tan a la vista, ¿Las armas también las están ocultando ahí? Deberían de hacerlo por acá, aprovechar los espacios de la Feria, ¡Es muy grande! ¡¿Porque no lo han pensado antes?!
Y antes de que se diera cuenta, Harley administró todo "Carnival" de forma que todo quedará en orden, cada cosa en su lugar. Incluso algunos pensaron que lo había hecho bastante bien, y que debía de venir a poner orden de vez en cuando.
—Señorita Quinn...— Dos payasos llegaron con Harley, ella los escuchó atentamente —... Tenemos un pequeño problema con un encargo que nos encomendó Joker, ¿Podría por favor decirnos qué es lo mejor que podemos hacer?
—Por supuesto, ¿Dónde está?
—Acompáñenos— Harley siguió a los payasos mientras los escuchaba —El día de ayer fuimos a un almacén del mercado negro. El Joker nos pidió animales para torturar a sus enemigos, más en específico, nos pidió dos perros rottweiler
—¿Les encargó perros? Vaya, no sabía que le gustaban los animales
—No creo que sea por gusto personal Señorita Quinn, pero tuvimos un problema— Llegaron a dos jaulas medianas cubiertas por telas —No encontramos la clase de perros que el Jefe nos pidió, de hecho, no tenían perros
—¿No?
—¡No! ¡Pero esperemos no haberlo jodido todo! Antes de empezar, ¡Fue la idea de él! ¡No mía!
—¡¿Que más podíamos hacer?! ¡No podíamos llegar con las manos vacías!
—Ok, cálmense ambos— Harley habló en voz alta— Al menos que sea algo de vida o muerte lo que Joker les encomendó, no creo que sea tan malo lo que encontraron... ¿Y qué fue lo que encontraron?
—Esto...— El payaso quitó las telas sobre las jaulas, y risas no humanas empezaron a escucharse.
Y el corazón de Harley se expandió de amor.
—¡Lo lamentamos mucho! ¡Sabemos que no fue lo que el Joker nos pidió! ¡Pero de verdad que hicimos lo posible por encontrar al menos un animal que se pareciera a los perros!
Harley no escuchó como intentaban los payasos excusarse exasperadamente, ella sólo se agachó feliz y miraba el interior de las jaulas.
—¡Pero si son las cositas más hermosas que he visto en mi vida!
—Eh... Pero... Son hienas...
—¡Exacto! ¿No creen que son bellas? — Harley metió ambas manos en ambas jaulas, acariciando la cabeza de los animales. Parecía que apenas dejaban de ser cachorros, porque aún eran pequeñas, estas se dejaron querer al instante —¡Oh! ¡Que hermosas criaturas! — Se dirigió a los payasos —Escuchen, si al Sr. J no le parece que tenga hienas, no se preocupen, ¡Yo me las quedo! ¡Son preciosas!— Se dirigió a ellas, haciendo la voz más melosa de lo que era —¿No creen que son las cositas más bellas del planeta? ¡Si lo son! ¡Son los bebés más preciosos de Gotham!
Estas sólo empezaron a reírse y a lamer las manos de Harley.
Los payaso de repente se pusieron firmes, Harley sólo negó con su cabeza con una sonrisa, hasta le daba gracia la fidelidad y el respeto hacía su payaso favorito.
—Jefe, que bueno que ha llegado, ah— No sabían que decirle al Joker, era tanto su temor —Respecto a los perros que pidió, nosotros eh, no encontramos los perros que necesitaba, pero encontramos hienas. La Señorita Quinn dijo que estaba bien, que si usted no quería las hienas ella se las podía quedar—
—Retírense caballeros, por favor— Joker no dijo otra palabra. Los payasos sin decir nada más, hicieron caso —¿Qué estás haciendo aquí Harley?
—¡Pudín, deja esas preguntas tontas por un momento! ¿Quieres? ¡Mira esto! ¡¿No crees que son bellas?! ¡Mira que lindas son!
Joker sólo soltó una pequeña risa, y se agachó junto a Harley.
—Sí, son lindas, no era lo que necesitaba, pero si las quieres esta bien, quedátelas
—¡¿De verdad?! ¡Gracias Artie!— Harley se abrazó a Joker feliz, el sólo la rodeó con su brazo—Deberíamos sacarlas de aquí y ponerles collares, están riéndose mucho
—¿No es eso algo bueno?
—No, de hecho, cuando una hiena "ríe" mucho es porque está bajo muchísimo estrés, o están asustadas o se sienten amenazadas. O porque tienen mucha hambre también, no siempre la risa significa algo bueno
—Oh... ¿Eso quiere decir que soy una hiena?
Harley no comprendió lo que Joker quiso decir, hasta que recordó su condición, y más que gracia, le dejó sorprendida, era la primera vez que bromeaba acerca de su trastorno.
—Artie, eres un idiota— Empezó a reír finalmente. Joker sonrió orgulloso de su chiste —Si tu lo dices— Harley a modo de broma, empezó a acariciar su cabeza como si fuera una de las hienas, no tan fogoso como con ellas, no quería despeinarlo.
Joker les dijo a dos de los payasos que se encargaran de los animales, mientras que ambos siguieron caminando por "Carnival". Harley explicaba muy entusiasmada y orgullosa de todo lo que había hecho aquel día, ayudando a acomodar todo lo que estaba de cabeza.
Arthur no pudo sorprenderse, realmente Harley tenía un gran potencial.
—No puedo creer que hayas hecho todo esto por mí, muñeca
—No es nada pudín, te lo he dicho, sólo quiero ayudarte
—Y lo has hecho bien muñeca, lo has hecho bien...
"Creo que se está burlando de ti"
Oh no, esa voz de nuevo no. Arthur si se sentía halago, pero Joker no. De hecho, se sentía un poco ofendido.
—¿De verdad?
"Se esta burlando de tu inteligencia, de que no puedes hacer las cosas bien"
—Sí muñeca... Pero hay cosas que sólo debes de dejárselas al Sr. J
—¿Eh?
—La siguiente ocasión, cuando sea el turno de arreglar las cosas me lo dejas a mí, ya cuando haya algo fuera de lugar yo te hablaré. Creo que será lo mejor para este Clan
Intentó expresarle eso de una forma calmada, tranquila, de forma que ella entendiera.
Pero claro que ella entendió cada palabra, y claro que lo tomó a mal. La felicidad en la cara de Harley desapareció, y la decepción volvió a aparecer.
—¿Es enserio Art? Hice todo esto para ayudarte... ¿De verdad no lo vas a valorar?
Joker sólo cerró sus labios. Arthur lo valoraba, pero no quería ablandarse.
Harley recibió silencio, y eso lo tomó como respuesta. Le dio la espalda y caminó de vuelta a donde debió de estar en un principio. Ni siquiera debió tomarse la molesta en ayudarlo.
Sólo volteó hacía atrás cuando entró al divertido edificio, de forma que él no la viera. No, no fue detrás de ella a pedirle ni una sola disculpa. Entró a su habitación a comer dulces, esperando morir de diabetes esa noche.
Joker no hizo nada, tenía un ciclón de emociones dentro de su pecho. Su cabeza, que era un desastre, se encontraba igual o peor.
"Basta de esto"
Decidió reprimir sus ganas de pedirle disculpas, de estar con ella, y volvió a su trabajo.
—No debes de encariñarte...— Se volvió a repetir en voz baja con cada paso que daba —...No debes...
Cada vez que se repetía esas palabras, ya fuera en voz alta o en voz baja, física o mentalmente, cada vez que lo hacía, se sentía como un completo tonto.
...
"I'm a fool to want you
I'm a fool to want you
To want a love that can't be true
A love that's there for others too
I'm a fool to hold you
Such a fool to hold you
To seek a kiss not mine alone
To share a kiss the Devil has known
Time and time again I said I'd leave you
Time and time again I went away
But then would come the time when I would need you
And once again these words I'd have to say
Take me back, I love you
Pity me, I need you
I know it's wrong, it must be wrong
But right or wrong I can't get along
Without you
Time and time again I said I'd leave you
Time and time again I went away
But then would come the time when I would need you
And once again these words I'd have to say
Take me back, I love you
Pity me, I need you
I know it's wrong, it must be wrong
But right or wrong I can't get along
Without you"
— Frank Sinatra – "I'm a fool to want you"
