Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 35. CHISMES DE HOSPITAL


El jueves llegué temprano a mi clase de psicoprofilaxis para poder colocar algunos adornos, Celestino estaba muy contento pues la fiesta iba tomando forma. Me contó que habían invitado a algunas autoridades de Hasetsu. Esta celebración era para incentivar a que los demás embarazados se hagan sus controles respectivos y vean que lo pasamos bien en las clases prenatales.

Es una buena forma de atraer panzones, es divertido y se conoce mucha gente interesante, yo he dejado de deprimirme y aburrirme en casa desde que vengo. A pesar de que corre mucho chisme. No puedo evitar escuchar como comparan a los médicos, todos creen que Chris está muy bueno y que es mejor obstetra que Anya, la bruja. En eso les doy la razón.

Aunque cuando empiezan a hablar del pediatra y sale el nombre de Viktor tengo que morderme la lengua para no meterme a aclararles un par de cositas.

—Sé que el doctor Nikiforov vivió en Hasetsu hace años cuando iba a la escuela, mi hermana menor me contó que era todo un rompecorazones. ¿Quién no se arrojaría a sus brazos?— bromeó Harumi consiguiendo carcajadas de los demás panzones.

—No sé, parece como un espíritu ¿Verdad?— continuó Kenji un uniéndose al chisme. —Me contaban ese cuento del hijo de la luna en el orfanato y cuando lo conocí me impresionó, esa piel tan pálida, los ojos azules y ese cabello plateado que brilla tanto, varias veces me ha tentado tocar su cabello ¿soy el único?

—Yo también quiero tocar su cabello— contestó Mitsurou.

—Es muy apuesto pero se va a casar con la doctora Petrova— intervino Bum —No creo que a ella le guste que hablen así de su alfa.

—Pero no están casados ni la ha marcado, así que no es SU alfa, hasta que no se casen él sigue siendo libre— le contestó Kenji quien se veía muy a gusto en el grupo.

—¿A ti no te parece guapo el doctor Nikiforov, Yuuri?— me preguntó Harumi.

—Sí claro, es muy apuesto— dije con una tímida sonrisa. Ni se imaginan lo bello, gentil, galante y tierno que es Viktor, no, ellos no tienen ni idea que es más hermoso por dentro que por fuera. Y tampoco se los voy a decir, eso es algo que solo yo conozco y me guardaré esos recuerdos porque son solo míos.

—¿Ven? hasta Yuuri dice que es apuesto— de rio Kenji.

—Hola ¿De qué hablan?— se nos unió Isabella que acababa de llegar con su gran pancita, con dificultad logró sentarse.

—De los doctores del hospital— le sonrió Harumi. —El doctor Popovich también está muy guapo— siguió –Sus ojos son muy parecidos al del doctor Nikiforov.

—Es porque son rusos y todos tienen ojos azules— comentó Kenji.

—No es cierto, algunos tienen ojos verdes. Además la doctora Petrova es rusa y sus ojos son de color caca— dijo Mitsurou haciendo que Harumi, Kenji e incluso Isabella rompieran a reír. No me pude contener y solté una fuerte carcajada que asustó a mi cachorrito.

Lo siento bebé pero tengo que aprovechar el bug, no todos los días puedo reírme de algo cruel contra la bruja de mi obstetra.

—Yo creo que son familia, el doctor Nikiforov y el doctor Popovich— insitió Harumi cuando terminamos de reír.

—Son primos— dije sin querer, todos se me quedaron mirando. –Lo escuché por allí, estuve internado la semana pasada— dije con las mejillas coloradas.

—Por cierto Yuuri ¿Eres amigo del obstetra de la tarde? Te vi el otro día que lo saludaste y no te dijo señor Katsuki, te llamó por tu nombre— preguntó Kenji.

—El es muy gentil— contesté sin dar más detalles, no puedo decirles que hace un par de días dicho doctor irrumpió en mi casa y se comió mi katsudon.

—Dicen que le gustan los omegas varones— me molestó Harumi moviendo las cejas descaradamente.

—Uno de mis amigos que ya salió del orfanato me dijo que vio al doctor Giacometti cenando con un profesor en un restaurante de la calle principal— habló Kenji. Ese debe ser el omega para quien quiere que le haga la decoración de cumpleaños. La otra semana empezaré con ese trabajo, debo pagarle la hermosa almohada que me dio.

—Ten cuidado Yuuri, no vaya a querer aprovecharse de ti porque estás embarazado— comentó Bum.

—Yuuri es un omega muy bello, cualquier alfa o beta se podría enamorar de él— dijo Isabella.

—Pero si ese doctor está saliendo con otro omega...— pensó Kenji en voz alta.

—Chris no está interesado en mí— dije en voz alta. —Digo... el doctor Giacometti— traté de arreglarlo pero Harumi ya me lanzaba miradas de casamentera.

—Yuuri, Isabella, me pasan sus informes de lo que están gastando en los preparativos, la doctora Petrova me dio un aproximado de lo que el hospital tiene como presupuesto para la fiesta. No queremos que nadie se vea perjudicado— nos sonrió Celestino que nos había dejado chismosear un rato. –Ya es hora de empezar, a moverse. Isabella, mejor quédate sentada no quiero que nazcan tus cachorros en mi clase— bromeó nuestro monitor.

Hicimos estiramiento y meditación antes de sentarnos a la clase. Saqué mis materiales, traje una linterna, un pequeño tambor y una maraca.

—¿Nadie ha traído pareja?— preguntó Celestino.

—Mi JJ está cuidando a la beba— sonrió Isabella.

—Mi alfa tuvo que viajar— suspiró Mitsurou.

—El mío trabaja todo el día— rezongó Harumi.

—Mi... mi alfa también está trabajando— agregó Bum.

—Yo no tengo— se quejó Kenji.

—Yo tampoco— terminé suspirando.

—El mío me abandonó— escuchamos llegar a Cao Bin.

—Yuuri ¿El padre de tu bebé no es ese rubio guapo que siempre te trae?— me preguntó Kenji.

—No, él es mi mejor amigo— contesté.

—¿Te gusta el amigo de Yuuri?— le preguntó Cao Bin.

—Sólo dije que es guapo— no sé qué se traen Kenji y Cao Bin pero parecen no llevarse bien, en realidad creo que Cao no se lleva bien con nadie.

—No hay problema, solos podemos hacer la clase para nuestros cachorros— los apaciguó Celestino. –Voy a ponerles la música— caminó hasta su reproductor desde donde melodías infantiles empezaron a sonar, eran instrumentos de percusión.

—Qué bonito, tengo ese cd— sonrió Isabella.

—La música que deben ponerle al bebé debe ser tranquila, pueden escoger incluso piezas de rock pero que no les cause angustia ni estrés. La música clásica y la instrumental son recomendadas. Los bebés estimulados con música suave en el embarazo son niños menos llorones, más alegres y no tienen tanto problema para dormir.

Escuchamos un rato aquellos acordes, hasta que Celestino nos entregó una especie de juguete que parecía un teléfono que hacen los niños con vasitos.

—Estos embudos les ayudarán a que sus bebés los escuchen mejor, vamos a hablarles un poco.

Nos entretuvimos bastante tiempo hablándole a nuestros cachorros, es divertido porque mi bebé empezó a moverse pero no pateaba. Hice sonar el tambor, un palo de agua pero al parecer no le gustó el sonido de la maraca porque saltó.

Celestino les indicó a los demás que hicieran algunas caricias y toques a su panza pero nos pidió a Isabella y a mí que no lo hagamos.

—Ahora saquen sus linternas, voy a apagar la luz— tomé mi linterna led y esperé las indicaciones. –Usen la luz más suave que tengan y llévenla a una parte de sus pancitas, solo unos segundos, luego vuelvan a hacerlo moviendo un poco el lugar. Sientan si el bebé patea o sigue la luz.

Lo hice, con la luz más tenue enfoqué hacia mi pancita, mi bebé dio una patada hacia el lugar segundos después. Me reí al notarlo, seguí jugando con él y siempre pateaba donde la luz iluminaba.

Demasiado rápido terminó la clase, todos estábamos felices, bueno sería demasiado decir todos, Cao Bin no realizó algunos ejercicios aunque no se veía molesto. Parece bastante pensativo, quizás le va tomando cariño a su cachorro después de todo.

—Mañana los espero muy temprano por favor, para que ayuden a Yuuri con la decoración, habrá un grupo de enfermeras ayudando a traer las sillas y mesas para dejar todo listo. Y no olviden los espectaculares regalos que les dará el hospital, sé que hay una buena partida de dinero para eso, escuché por allí que una ONG extranjera envió grandes paquetes. No vayan a faltar, no les guardaré sus regalos, si no vienen no tendrán nada— nos amenazó aunque se notaba que no lo decía en serio. –Cao ¿Preparaste tu discurso?— le preguntó a nuestro compañero.

—Estoy en eso— dijo el aludido muy preocupado.

—Solo debes agradecer en nombre de todos, quizás decir lo que más te gustó de las clases— aconsejó Harumi.

—¿Y si no me gustó nada?— contestó de mala forma.

—Ya no seas pesado, mira que no tenemos la culpa que seas un omega abandonado— contestó Isabella perdiendo la paciencia.

—Ya eres mayor de edad, tu solo te embarazaste por calentón ¿No pudiste ponerte una vacuna o usar preservativo?— le reclamó Kenji quien pocas veces se molestaba, ese niño omega a pesar de lo que ha sufrido, su embarazo no deseado debido a un ataque, es más maduro que Cao Bin.

—Mira quien lo dice, al menos lo mio fue por amor y no por...—

—¡Silencio!— pidió Celestino algo ofuscado. –Mañana el hospital les organiza una fiesta para celebrar la llegada de sus cachorros. No importa cómo fueron concebidos, cada bebé es una bendición del cielo y merece respeto. Estarán temprano, bien vestidos y felices. Y si no quieren asistir, no lo hagan, no es obligatorio. Pueden irse— se levantó y caminó hacia su escritorio.

Todos nos miramos, Cao Bin recibió las miradas más duras, se levantó y se fue sin decir nada, el resto siguió conversando un rato más hasta que nos fuimos retirando poco a poco.