Retroalimentación:
Florencia Silva chapter 26 . May 22: ¡Hola! Muchas gracias. Al parecer, muchas tuvieron problemas con ese par de escenas, pero al menos por el momento terminó. El reconocimiento mutuo con la Muerte es algo que había planeado desde el principio, es bueno ver que te gustó. Respecto a tu pregunta: sí, este es ese capítulo al que apelas antes del final. ¡Gracias por tus palabras!
Wonder Grinch chapter 26 . May 22: Oh, sí, las batallas… siempre es un desafío, y siempre es emocionante saber que logré transmitir la esencia de lo que se desea transmitir, y una vez más, apelo a que, sin importar como se porte, Tomoyo será una de nuestras consentidas. Aquí averiguas cómo es que todo termina, y descuida, Eriol va por todo.
Mav chapter 26 . May 23: Hola. También a mí me alegra que me hayas alcanzado a este punto, y me hayas dado la posibilidad de saber tu opinión. Ciertamente estamos en el desenlace y te agradezco el reconocimiento que haces por el manejo de la trama. Ahora toma las palomitas y la soda y espera el final, que será este capítulo y el siguiente. ¡Gracias por tus palabras!
Lin Lu Lo Li chapter 25 . May 23: Eriol es quizás uno de los personajes en que más peso tengo planeado poner cuando llegue el momento, pero lo veremos en un futuro un poco más distante, así que es menester que crezca mucho. Lo mismo con Touya, que siempre ha tenido un valor más bien discreto en toda la historia. Shandian siempre estuvo más allá de una reparación, y es justo decir que Ieran tuvo mucha responsabilidad en ello. Si hubiera intentado acercarse a él y poner las cosas en paz, con el problema planteado como central en la historia, pudo ser incluso un aliado. A Tomoyo le tocaba algo de protagonismo y mostrarnos su verdadero poder. Aquello que percibe Touya en ella lo sabrás también en un futuro un poco más distante, hay un poco de todo, así que no dejes de especular. ¡Meibus forever! Erron y Kurogane es de mis encuentros favoritos, creo que es difícil encontrar semejantes de contrarios en la ficción. Las batalla serán tan intensas como el intelecto me lo permita, así que prepárate para algo muy loco. Ronald siempre se me hizo el relevo humorístico en su propia saga, de hecho, todos ellos tienen esa versatilidad, hubiera sido un error no utilizarlo. chapter 26 . Jun 4: Sobre esto, el final tuvo mucha anticipación, estaba planeado que esté capítulo y el anterior fueran uno sólo, pero sería un texto excesivamente largo. Siempre he sido un fiel creyente de que una retribución debe existir y que se debe corresponder con el tamaño del crimen. Shandian fue un villano terrible, merecía ese destino y no iba a negárselo yo. Ron es un personaje maravilloso, pero casi todo mundo lo ignora. Touya como siempre, desde las sombras. Y sí, esta muerte no ha terminado sus participaciones. El señor Kuro era también necesario. Creo que después de confrontar a Sakura contra un Li enfermo en Gesta, este Li es el que peor la ha pasado, su maduración a partir de esto será lenta, pero lo superará.
Liz Padilla chapter 26 . May 23: Hola. Espero que no haya sido porque la densidad del capítulo fuera demasiada… pero aún si es el caso, qué bueno que te gustó. Black es, en efecto, mala hierba, aunque sólo haremos una mención más de él en el futuro. Y sobre "S"... bien anticipado, en breve veremos qué hay con ella. Debo admitir que me dio algo de culpa el final de Shandian… o sea, sí… era un mal tipo, pero su fin no es de los que te gustaría tener. Los ingleses mostrando el temple, sí, eso me gusto. Un poco más en el futuro veremos ese punto sin concluir con la muerte del que hablas. ¡Gracias a ti por seguir leyendo y disfruta el nuevo capítulo!
carmennj chapter 26 . May 27: Hola. Qué bueno que te gustó, y muchas gracias por notar el trabajo detrás de la confección de estas escenas, siempre son un desafío. Es verdad que Xiao-Lang tuvo que pasar por una prueba muy dura, realmente cualquier indicio de niñez fue superado a partir de esto. Pause es la sexta carta acuñada en mi guardia, estoy muy orgulloso de mis propias Clear Card aunque nadie además de ustedes la conozca. Sobre la Muerte, hay un significado bastante explícito ahí: efectivamente es parte de la vida, pero eso no significa que simplemente vamos a dejar que pase sin darle batalla antes. Gracias por tus felicitaciones, uno de mis compromisos en esta saga es justamente lograr ese crecimiento y evolución en los personajes. ¡Espero te guste el nuevo capítulo!
Jeanneth M chapter 2 . May 29: Primero: bienvenida. Muchas gracias a ti por la oportunidad de leerme, me alegra mucho que el relato te haya atrapado y te esté gustando, como habrás notado, hubo muchas cosas y temas que quise abordar, y aunque superficialmente, creo que alcanzamos a verlos y a emocionarnos con ellos. También me da mucha felicidad que me alcanzaste justo antes de llegar al final de la obra, así que acompáñame en este último par de capítulos a concluir este arco, del segundo y penúltimo de la saga. ¡Disfruta el episodio!
Naruhina09 chapter 26 . Jun 1: ¡Hola! Muchas gracias por tus palabras de aliento. Sobre tu pregunta, ahora mismo está en planeación la tercera y última parte de la que tengo a bien llamar "La Saga de la Hechicera y el Gaijin", tomará un tiempo, pero tendré una nueva historia que compartir. Por otro lado, están las historias colaterales a este relato. Si quieres leer un poco más de mí sin salir de CCS, están disponibles: "Clear Lemony Chronicles", que son relatos cortos de todo tipo alrededor de la saga principal; "Realmente no importa", una historia en universo alternativo de un sólo episodio (lleva pañuelos); "Oda del Emperador, la Doncella y el Guardián", tragedia de actualización mensual exclusiva en la plataforma Wattpad; y participé en el Fictober 2019 publicado en fanfiction en la cuenta de Sahure, y en mi propia cuenta en Wattpad. ¡Gracias por leer! Espero te guste el episodio de hoy.
Reader2109otp chapter 26 . Jun 3: ¡Ahijada! Te saludo con mucho gusto, y descuida, con todo este asunto de la vuelta a la nueva normalidad, creo que todos vamos a estar como locos por un tiempo. Creo que todos queríamos ver cómo se enfrentaban estas dos, con ellas no hubo palabras de advertencia, no vimos toda la pantomima del "Omae wa… shinderu!" y el "Nani?" correspondiente. Ay, "S"... su trasfondo apenas comienza a explicarse, y es una pena, porque estamos justo terminando esta obra. Shandian tuvo oportunidad de reivindicarse, sin embargo, no fue todo su culpa, responsabilizo parcialmente a Ieran por sus acciones. Erron ha sobrevivido a todo, ciertamente no sería una sorpresa que lo hiciera una vez más. Es complicado hablar de una cultura sin que alguien, aunque no exista esa intención, se sienta ofendido, y Súliman representa la peor parte de una religión radical, misógina y violenta, cualquier musulmán o defensor de esa cultura puede decir que la gran mayoría de sus feligreses son gente decente, pero lo cierto es que el Islam es violento y misógino en su núcleo, índiscutiblemente de una forma más marcada y radical que el cristianismo, es un dato duro basado en sus propias escrituras, no una impresión personal… pero dejemos el tema, no quiero que mi página de facebook estalle, todo esto era para decir que ciertamente Súliman merecía nuestro desprecio. Touya y sus modos, es la batería mágica ambulante por excelencia. Una vez más, ahijada, eres intuitiva, en especial sobre "S". A lo mejor se me fue un poquito la mano sobre la forma en la que nuestro querido Xiao-Lang abandonaba la infancia, pero creo que lo necesitaba, hora de crecer, niño. Doña editora y yo tuvimos abordajes diferentes acerca de la interacción de Sakura con la Muerte, originalmente iba a ser aún más agresivo ese encuentro, pero debo decir que el resultado final me dejó aún más satisfecho. En teoría, sí, ahijada, todo salió relativamente bien… porque aún no es el final, final… "S" efectivamente es un cabo suelto, ahondaremos un poquito más en ello en el epílogo, veremos si tus apuestas están bien fundamentadas. ¡Muchas gracias por tus comentarios ahijada! ¡Espero disfrutes el capítulo final!
CherryLeeUp chapter 26 . Jun 4: Ciertamente Súliman fue un enemigo formidable, a pesar de lo poco que supimos de él. A "S" aún le debemos algunas líneas, tienes razón al asumir que la ruptura de los Li fue algo más grande y simbólico a dejarse de hablar, y Ieran fue muy responsable de eso. A Sakurita le han faltado momentos realmente catárticos, es natural que su conducta sea infantil y hasta desafiante en algunas situaciones. Tendremos tiempo más adelante para que la perdones. Gracias por todo, chula, desde estas reseñas hasta la guía y comentarios que compartes conmigo.
He aquí el último capítulo, sólo nos queda el epílogo luego de esto. ¡Disfrútenlo! Una vez más, debo hacer un especial agradecimiento a CherryLeeUp por sus observaciones y, en la versión de Wattpad y para Facebook, por el arte.
Capítulo 26.
A donde la Odisea nos trajo.
o
De lo obtenido desde lo perdido, las recompensas y los castigos.
El gran y lujoso despacho dejaba entrar la luz, a través de sus amplísimos ventanales esa mañana de enero. Flotaba en el aire el aroma a té recién hecho, y Harry era el único que se había atrevido a tomar una de las exquisitas galletas de la porcelana que yacía en el escritorio.
Eran tres los que comparecían esa mañana con una pila de documentos y reportes llevados en montones de pergaminos. Hermione la primera, con Harry a su derecha y Diana a su izquierda.
—Este es el reporte financiero —indicaba Diana con un papel repleto de garabatos diminutos, y fotografías que mostraban con todo lujo de movimiento a varios magos a los pies de Burj Khalifa, reconstruyendo ventanales y muros a paso de varita—. Por fortuna, la Comunidad Mágica de Naciones Árabes, en agradecimiento por nuestra intervención, se comprometió a absorber los gastos por los daños, aunque muchos magos nuestros se quedaron a reparar por métodos mágicos lo que fue posible durante el primero y el dos de enero.
—¿Qué hay de Alruwh? —preguntó la anciana frente a ellos, con un gesto de sosegada intriga.
—El consejo de accionistas fue convocado e informado de lo que sucedió —comenzó a relatar Hermione—. El fallecido Mohamed Alruwh, y sus hijos fueron presentados ante ellos como extremistas. Se les dio toda la información sobre lo que hicieron en los últimos meses y como sus acciones los llevaron hasta encontrar su muerte esa noche. Su aliado principal, un empresario chino llamado Shandian Li falleció ese mismo día, y trabajaban para ellos un par de mercenarios muy peligrosos, la ciberterrorista conocida como "S", que al parecer logró escapar; y el asesino a sueldo Erron Black, que fue herido de muerte, pero las autoridades de Hong Kong no han podido encontrar su cadáver. —Puso un gesto reflexivo luego de tomar aire—. Los representantes de Alruwh realmente no parecían sorprendidos, en especial de Súliman, que parecía tener verdaderos nexos con yihadistas. Se les ofreció el indulto póstumo a cambio de la disolución de Alruwh y no hacer más investigaciones sobre asuntos mágicos. Accedieron sin problemas. La empresa por sí misma anunció el retiro de Asiria del mercado y reembolsó a los que acudieron a la preventa de Symbio.
—Asiria… la IA, ¿no?
—Sí. Flowright se encargó de borrar todo vestigio de su existencia, los datos que no fueron destruidos digitalmente lo fueron físicamente.
—¿Qué pasó con él?
—Para destruir a Asiria era necesario borrar todas las versiones anteriores —explicó Hermione—. Él le tenía particular aprecio a una de esas versiones que fue igualmente destruida esa noche. Lo rescatamos en medio de un ataque de ansiedad y ahora atraviesa una profunda depresión. Sin embargo, aún tiene una deuda con la justicia, mientras hablamos está siendo confinado nuevamente en Azkaban, tendrá sentencia reducida y en unos años podrá recuperar su libertad, pero no podrá volver a practicar magia.
—¿En qué condiciones quedó su fuerza, jefe Potter?
—Vamos a estar bien —respondió, dando un nuevo mordisco a la golosina, un tanto despreocupado de la etiqueta, haciendo que Hermione se revolviera incómoda en su asiento—. Perdimos aurores en el proceso, por fallecimiento o por incapacidad permanente, pero fue un número despreciable considerando el riesgo enfrentado. Todo afectado de nuestra oficina obtuvo el reconocimiento e indemnización pertinentes, y ahora nos concentramos en reconstruir nuestro estilo de vida.
—Los refugiados regresan de Hogwarts a sus casas, y pronosticamos que en un par de semanas, las escuelas puedan abrir sus puertas para reanudar los cursos con normalidad —intervino nuevamente Hermione.
—Y ahora mismo estamos agilizando todos los procesos para repatriar a los magos que se quedaron en territorios del Imperio en el transcurso de la crisis, tanto a través del Ministerio de Magia, como de las embajadas muggles. Todo mundo está ansioso por volver a casa, así que esperamos que el proceso sea rápido —cerró Diana.
—¿Eso incluye a la jovencita de la que me hablaron?
—La joven Sakura, la hechicera de proyección. Sí —contestó la ministra.
—¿Hicieron alguna de las gestiones que les recomendé?
—Por la edad de Sakura no sería prudente —continuó—, pero quizás en un par de años podríamos ofrecerle la nacionalidad inglesa.
—Excelente. —La soberana mostró particular interés, aunque lo disimuló en una sonrisa sosegada—. Traten de no perderla de vista, la Corona siempre puede necesitar ciudadanos poderosos. ¿Pudo confirmar sus teorías sobre ella, ministra?
Hermione miró a Harry, indicando que él tenía la respuesta a esa interrogante, y él inconscientemente acarició la Varita de Sauco en su bolsillo.
—Sí, majestad. Sentí algo que no había sentido desde hace más de veinte años en la noche del año nuevo. No tengo ninguna duda: al igual que yo, Sakura es una Señora de la Muerte.
La venerable mujer ante ellos se levantó, haciendo que los tres invitados la imitaran en el acto, y con paso cansado fue hasta uno de los ventanales, desde el cual podía ver Londres en todo su caótico esplendor en el primer lunes del año, ante la atenta mirada de los comparecientes.
—La nación se disculpa con los magos del Imperio. El ministerio de economía se empeñó en frenar la ayuda hacia ustedes, apelando a que una empresa tan grande como Alruwh podría ocasionarnos problemas si nos contraponíamos a ella, y las negociaciones terminaron por nunca avanzar. Los dejamos solos. No volveremos a cometer un error de ese tipo. —Se volvió un momento a ellos, determinada y seria—. Son una parte valiosa e importante de la sociedad británica, y velaremos por ustedes de la misma forma que ustedes han hecho por nosotros en la historia del país. En el transcurso del año, veremos que sean recompensados.
—Eso no será necesario —respondió Hermione, nerviosa—. Al final es mi trabajo, soy ministra de magia, es mi deber, y estoy segura que los que colaboran conmigo piensan igual.
Aprovechando que la anciana regresó a su contemplación del paisaje, Harry negó con la cabeza y puso los ojos en blanco, haciendo que Hermione le diera un manotazo en el hombro y que Diana se aclarara la garganta, tratando de disimular la risa.
—Entiendo, pero no es una consulta, es algo que pasará, ministra —sentenció determinante, volviéndose a verlos con una sonrisa, aunque diplomática, sincera—. Gracias por su reporte, es todo por el momento. —Volvió a mirar por la ventana.
—Gracias, majestad —cerraron al unísono, haciendo una reverencia con caravana, y sin darle la espalda a la monarca, comenzaron a avanzar hacia la puerta.
—Diana, querida, quédate un momento.
—Sí, mi reina. —miró a sus acompañantes, indicándoles que no la esperaran.
Estando solas ambas mujeres, la reina regresó a su escritorio e hizo un ademán para indicar que Diana volviera tomar asiento, a lo que la secretaria de cooperación mágica internacional obedeció en el acto.
—Hay un tema delicado que debemos tratar, querida, y lo hemos aplazado mucho tiempo.
—¿Y qué podrá ser? —preguntó, tomando solícita la taza de té que la anciana se había molestado en servirle.
—El último Duque de Devonshire. —Ante la mención, Diana apenas pudo suprimir el impulso de revolverse en la silla—. Más allá del dolor que su partida nos dejó, está el hecho de que se fue sin dejar herederos varones, y nadie está en condiciones de tomar el título… Querida, ¿no has pensado en que un hijo resolvería toda esta situación? Me apena que una línea de sangre tan antigua como la de la familia Cavendish se extinga.
Para ese momento, Diana ya había tenido esa conversación más veces de las que le hubiera gustado reconocer. Su padre, el último Cavendish en ostentar el título de duque, había repudiado enérgicamente a su única hija cuando se enteró de sus intenciones de contraer nupcias… no sólo sin su consentimiento, sino que además, con otra mujer. La determinación de ella, sin embargo, no se vio afectada. Él la amenazó con la deshonra, con la expulsión de la familia, y con la exclusión de la herencia económica que le correspondía, y ella asumió todas esas consecuencias, que su padre, en su afán por recuperarla, le cumplió a cabalidad.
Y antes de poder llegar a una reconciliación, el duque murió.
Diana tenía uno de los apellidos de mayor abolengo en la Gran Bretaña, tenía la formación aristocrática propia de la nobleza, lo que se traducía en modos exquisitos y refinados, además, había resultado ser una de las pocas dotadas en su linaje, que, aunque había ofrecido pocos magos, estos resultaban siempre de gran importancia y aportaciones al país. Ella, por supuesto, no fue la excepción. Recibió a los once su carta de Hogwarts, junto con una de Beauxbatons, e incluso una de Ilvermorny en América, siendo que al final no se decidió por ninguna, y tomó su formación mágica en Luna Nova, academia femenina que, aunque estaba en territorio británico, era abierta a todo mago sin importar su procedencia, y tenía la captación más importante en las escuelas de su tipo de estudiantes internacionales. Ahí conoció a una torpe, pero adorable bruja japonesa que cambió su vida.
—Cuando mi padre falleció, Akko estaba inconsolable —comenzó Diana después de dar un sorbo a su té y sin dejar de mirar la taza—. Por semanas estuvo pidiéndome perdón, diciendo que era culpa suya que él y yo peleáramos, y que era su responsabilidad que yo me quedara sin herencia y sin linaje. Ella también peleó y dejó a los suyos para venir conmigo. Nadie en mi familia o fuera de ella, antes o después, me demostró la entrega y abnegación que Akko, así que decidí que ella sería mi nueva familia, y así será para siempre. —levantó el rostro con una tranquilidad que sólo competía con su determinación—. No tengo intenciones de recuperar un nombre que ya no representa nada para mí, majestad, quizás sea hora de que una nueva familia asuma esa responsabilidad, alguien que dé al título algo más que prejuicios, y rígidas y absurdas normas aristocráticas como las últimas generaciones Cavendish hicieron, sangre nueva con afanes de aportar de verdad a nuestra nación y al mundo.
—Son palabras muy hermosas, hija, y con mucho significado por la época en que vivimos. —La mujer dio un suspiro que parecía llevar un toque de resignación—. No obstante, las normas que han regido a la herencia de los ducados no son algo que arbitrariamente pueda cambiar, y me apena porque eres el mejor ejemplo de lo que la nobleza de este país debe ser, serías una duquesa de Devonshire perfecta, un ejemplo para todos los nobles del imperio.
—Gracias, mi reina. Pero he elegido la vida que quiero tener. De forma independiente he buscado mi lugar en el mundo, y soy feliz con lo que he construido.
—Entiendo. —Ambas se pusieron de pie al mismo tiempo—. Saluda a Atsuko de mi parte.
Diana hizo una caravana y se dispuso a salir de la oficina. Recapituló justo antes de abandonar el lugar, deshaciendo lo andado, provocando que la anciana arquear las cejas.
—¿Majestad? —dijo en un susurro—. Pensando en que el ducado no puede quedarse solo por mucho tiempo… ¿le importaría si le hago una sugerencia?
Sakura pasó en el prado un par de horas luego del desayuno. Trataba de no demostrarlo, pero estaba muy ansiosa, deseaba que esa semana de ausencia terminara, y sólo podía pensar en una cosa.
El "snap" resonó en todo el campo, quitándole el aliento y devolviéndoselo al momento, cuando cuatro personas aparecieron a la mitad de los terrenos Weasley. El cabello indomable y obscuro que ella cortaba con regularidad apareció guiando a la diminuta comitiva, mientras el oro en sus ojos le regresaba el alma al cuerpo.
No hubo prisas, tenían todo el tiempo del mundo, así que permitió que el muchacho dejara sobre el césped su maleta deportiva sin presiones, y observó a sus acompañantes: Meilin agitaba la izquierda sobre su cabeza con algarabía, mientras que Al se aferraba a su derecha como si la fuera a perder por romper el agarre. Kurogane, por su parte, llevaba el brazo metido en un cabestrillo, pero su rostro siempre irritado ahora estaba cargado de un orgullo difícil de ocultar.
Xiao-Lang, menos paciente, cerró la distancia que lo separaba de su amada con largas zancadas, y se detuvo suavemente ante ella. Pensó por un momento en abrazarla, pero en lugar de eso, tomó sus mejillas como si tomara una flor, concentrándose en las aventurinas iridiscentes que apagaban su juicio y ponían su estómago de cabeza. Por un momento, estando frente a frente con Shandian, pensó que no volvería a ver a Sakura, y conmovido trataba de grabar a fuego en sus manos el tacto de la piel de su rostro, enmarcado en su cabello caramelo siempre corto, con ese mechón que en total rebelión apuntaba al cielo desde su coronilla, y esa expresión: siempre curiosa, siempre inocente, infinitamente misteriosa… maravillosamente suya, y que sólo destellaba diferente para él.
Ella fue quien se adelantó y se puso de puntitas mientras lo abrazaba por la cintura para que sus labios se unieran al fin… estaba más alto, y pudo sentir en el contacto como temblaba, menesteroso, haciéndola temer que de un momento a otro le daría un mordisco para confirmar su identidad. La chica no pudo ocultar que tenía la necesidad de profundizar el beso, hacerlo más sensual e íntimo, pero sin poder concretarlo al estar en público, sintiendo en la respiración de él que ese deseo era mutuo.
Se separaron luego de que Touya se aclarara la garganta intencionadamente fuerte a unos metros de ellos, pero no por miedo o pena como en el pasado, sino por simple respeto a sus mayores.
El primogénito Kinomoto ya notaba que su niña no existía más. había crecido, incluso su hilarante adolescencia se le había escurrido entre las manos. Pero no era todavía momento de reconocérselo… la verdadera pregunta era si esa condición era por ella o por sí mismo.
—Te eché de menos —susurró Sakura a su oído mientras la comitiva completa se dirigía a la casa—. Tengo mucho que contarte.
—Igual yo… parece que nuestro trabajo aquí terminó, pero hay otras cosas que hacer.
—¿Qué hay de tu mamá?
—Ella y mis hermanas se quedaron en Hong Kong. Hay que reparar todos los desarreglos que este conflicto dejó, además de que el tío Shandian le heredó una deuda espantosa a la familia.
Ginny, sin dejar la confección de la comida de esa tarde, miró alternadamente a Al y a Meilin cuando entraron a la cocina. Buscó consejo silencioso en Molly, que observaba a la pareja con complicidad manifiesta en una sonrisa luminosa. Sabía que la forma en que sus manos se tomaban llevaba un propósito ulterior, y eso la asustaba un poco.
—Señora Potter… —llamó Meilin, tanteando el terreno.
—¿Sí, querida?
—Eh… si no es mucha molestia, quisiéramos hablar un poco con usted.
La madre de Albus dio un profundo suspiro aún sin dejar de preparar los alimentos, escrutando el carmín de los ojos de Li. Era una jovencita muy bella, además de que era alegre y siempre animosa, en la búsqueda de cosas nuevas, confiada y fuerte. De manera indirecta le recordaba a sí misma.
—Claro… ¿pero te parece que lo hagamos luego de comer? Quisiera que Harry escuchara lo que tienen que decirnos.
—¡Muchas gracias! —exclamó en respuesta con una sonrisa que mostraba todos sus dientes, y tiró nuevamente de Al sin destino conocido, abandonando la cocina.
—Bueno, al menos esta vez ninguno dejará esta casa muerto… —secreteó Ginny a Molly.
—Te adelantas a ti misma, ¿y si en vez de perder un hijo ganas una hija?
Li y Potter pasaron presurosos por la sala, donde Rose y Scorpius conversaban.
—¡Sólo unos minutos y será todo suyo, chicos! —exclamó la jovencita, sacando a Al de la casa.
—Lo tiene, ¿cierto? —preguntó Scorpius, viéndolos marchar.
—Sí. Ha caído por completo. Extrañaré al aburrido de nuestro grupo —respondió Rose—. Espero que al menos pueda contarnos cómo le fue en Hong Kong, aunque dudo que haya tenido mucho tiempo como para hacer de turista.
—Kurogane… —musitó Tomoyo al ver al samurái llegar hasta ella a unos pasos del cobertizo evanescente, delatado por el crujido de la nieve bajo sus pies.
—Princesa.
—¿A qué viene ese nombre? Pensé que eras de los que odiaban los apodos —preguntó ella, acercándose y concentrando su atención en el brazo herido del muchacho.
—No es un apodo, es más un título. Quizás el Nihon en el que yo crecí no exista más, pero en lo que a mí concierne, Amamiya es sinónimo de realeza. —Endureció el gesto mientras miraba hacia el suelo.
Tomoyo pensó en burlarse un poco, pero cayó en cuenta de una condición que antes no pudo ver: él estaba cambiando algo de sí mismo para ella, era un hombre que detestaba los seudónimos, sin embargo, estaba dándole un apelativo a ella, y más allá de la justificación, estaba el trasfondo y matiz que él mismo le otorgaba a ese título. Con sus modos ácidos y fuertes, estaba siendo afectuoso… romántico incluso.
—Gracias —se decidió ella al final, correspondiendo al gesto con tratar de no avergonzarlo más, y reorientó la charla al brazo convaleciente—. Pensé que los curanderos podían reparar lesiones sin necesidad de otros tratamientos además de la magia.
—Si hubiera sido una fractura simple, se hubiera resuelto de inmediato —respondió él, buscando algo en su bolsillo y luego pasándoselo a ella, Tomoyo hizo una mueca cuando descubrió que era una ojiva con el nombre de Kurogane grabado en ella—. Esta cosa me despedazó el húmero en algo que el curandero llamó "fractura multifragmentaria con lesión nerviosa", y me dijo que de haber sido tratado sin magia, pude perder el brazo completo. En lugar de eso, estará totalmente curado en un par de semanas.
—Ya veo… —Tomoyo intentó tocar el sitio afectado, pero su mano se quedó a unos milímetros de alcanzarlo, pensando que sería mejor dejarlo así, no quería lastimarlo por accidente.
Pasaron un instante si hablar.
—Supe también que te encargaste de la niña de los cables. —Retomó él.
—No diría que me encargué, en realidad sólo la distraje.
—Claro que no. Hiciste mucho más que eso. Tú no lo sabes, pero a pesar de tu carencia de magia, tienes un poder increíble que aún no se revela por completo. Ansío ver cuando llegue el día en que ese potencial salga a la luz.
Y si bien durante el último par de años Tomoyo había disfrutado de la atención y cumplidos de dos pretendientes, las palabras, la entonación y la fuerza de la mirada con que el espadachín la había referido a ella la hicieron estremecer, provocándole un efecto físico del que casi nunca era víctima: el arrobo.
—Deberíamos… deberíamos volver a La Madriguera. La ministra va a estar aquí pronto y nos dirá cuándo es que podemos volver a casa… —dijo, sin saber exactamente por qué estaba tan nerviosa. Se adelantó con sus pasos cortos y ligeros, que sólo le tomaron una zancada al samurái emparejar, tomándola por la cintura con su único brazo funcional, con tal firmeza que sus intenciones de seguir caminando se extinguieron al instante—. ¿Kurogane…?
—Haganemaru —respondió mientras la giraba, haciéndola notar que su mano abarcaba casi la totalidad de la espalda de ella, provocándole un calor muy inquietante—. Sólo tú puedes llamarme así. Y será un secreto. —Esperó unos momentos, sin retirar sus ojos carmesí de aquellos zafiros que destellaban en total expectación—. Conozco el dolor de perder seres amados, dado el carácter de mi padre y las costumbres en las que me crié, nunca pude decirle cuánto lo admiraba, respetaba… y amaba, y después de todo lo que pasó en los últimos días, luego de enfrentarme al temor de no verte de nuevo… sólo si tú así lo eliges… no volveré a separarme de ti.
Tomoyo se cubrió la boca con las manos. Ese era un pensamiento que también oprimió su pecho cuando los dolores de la contienda con "S" casi la doblegan, pensó que tal vez no volvería a ver a su madre, a Sakura… o a él. Y la voluntad de estar con ellos la llevó a salir adelante. Ella tampoco quería que estuvieran lejos de nuevo.
Nada más asentir como consentimiento, el chicó la levantó casi medio metro del suelo, estrechándola con su único brazo útil, siendo un cálido beso lo que selló el compromiso.
La ominosa construcción de granito, carente por completo de colores bajo el cielo nublado, era acompañada únicamente del sonido de las olas del mar tempestuoso que rodeaba la isla. Un escenario desesperanzador y triste, pero no para Fye. Lo que había en su corazón era mucho más depresivo y doloroso que caminar entre los pasillos de una de las más infames prisiones del mundo mágico.
Su rostro agraciado y su cabellera rubia desentonaban totalmente con los viejos y maltrechos muros de los pasillos de Azkaban, mientras era conducido por un auror hasta su celda dentro de la torre, cargando únicamente con una caja donde llevaba el mínimo de pertenencias que aún tenía.
—¿Quieres un consejo? —preguntó Neville, que se había ofrecido a llevarlo hasta la isla, retirándole los grilletes de las muñecas—. No hagas nada estúpido. Los aurores de Azkaban tienen un récord aún mejor que el de los dementores conteniendo revueltas. No ha habido fugas de esta cárcel desde el noventa y ocho. Por tu ayuda tienes sentencia reducida, así que cumple con tu condena y piensa en tu libertad para soportar el tiempo que tengas que pagar aquí.
—Gracias, señor Longbottom.
Con un pase de varita, la puerta de la celda se abrió, dando a Fye la bienvenida a la que sería su morada por los próximos diez años. Ahí, un hombre estaba recostado en la cama baja de la litera, con el rostro hacia el muro, solo siendo visible de él una cabellera larga, negra y un poco desaliñada.
—¿Y tú por qué estás aquí? —preguntó con modos suaves y voz bien modulada el anfitrión, que apenas si se removió en su lugar.
—Pues la sentencia fue por violaciones al estatuto internacional del secreto mágico y robo de información y objetos mágicos.
—¿Casualmente no serás un mago clase D? He escuchado que suelen infringir esas leyes a menudo.
—Pues sí, lo soy.
Ante esa mención, el reo finalmente se digno a levantarse, mostrando un rostro demacrado que apenas si dejaba una pista de lo que en antaño fue, con el cabello negro opaco y descuidado y una barba mal atendida enmarcando su rostro. Aún a pesar de eso, Fye lo reconoció de inmediato.
—¿Señor Kaito?
—Señor Flowright. Que gusto recibirlo aquí, al menos podré compartir anécdotas de formación con un viejo amigo.
Pasarían largas jornadas charlando desde ese momento. No sólo por el título tenían cosas en común, sino que ambos habían perdido su inspiración, en ambos casos, con la apariencia de niñas inocentes.
—Sé que es algo tarde para esto, pero me hace muy feliz saber que casi todos estamos aquí —abrió Arthur levantando su copa de vino—. No dejo de pensar que nos tocó vivir una época sumamente interesante, este siglo nos ha demostrado que no podemos dar todo por sentado, y que siempre tendremos algo nuevo que aprender, así como reafirmar lo que es más importante para todos: la familia. —Con gratitud miró a las ramificaciones Weasley actuales y a todos sus invitados, pensando que realmente deseaba que todos los presentes estuvieran ahí, reunidos ante él tal como hacían—. Y no me refiero sólo a los que comparten nuestra sangre, sino también a los que elegimos, y a aquellos que de forma fortuita llegaron a nuestras vidas, y terminaron convirtiéndose en parte importante de ellas. Decir cualquier otra cosa, sería redundar. Así que, siendo cinco de enero, a las once de la mañana, ¡Feliz año nuevo!
—¡Feliz año nuevo! —respondieron las varias decenas de personas que compartían esa comida en una carpa en los jardines de La Madriguera.
Todos los hermanos Weasley habían llegado con sus respectivas familias, los padres de Hermione, Draco estaba ahí también, al igual que Teddy Lupin y algunos amigos de los más jóvenes, con los que compartían clases en Hogwarts. Los únicos ausentes eran Diana, aún en presencia de la reina; y Neville, en una comisión especial.
Eriol apenas si comió un poco. Miraba con cierta nostalgia a todos en la mesa, a los Weasley lanzando pirotecnia y confeti con sus varitas, haciendo predominar el rojo en la cabellera de los invitados. Vio a Meilin y a Al acercarse a los Potter, sacándoles una expresión grave, a Sakura advirtiendo amenazante a Touya que dejara en paz a Xiao-Lang, que parecía estar listo para una discusión, mientras que Yukito y Nakuru trataban de contener al mayor de los Kinomoto. A Kero en plena persecución de un Spy ya ebrio de azúcar a tan temprana hora, y finalmente, a Tomoyo, que reprendía con diplomacia a Kurogane por tomar la comida directamente con los dedos del plato, mientras él se defendía diciendo que sólo tenía una mano y no podía usar cubiertos, ante una Charlotte que reía a carcajadas de su escena.
Esa nostalgia pronto fue volviéndose amarga. Pensó que al final se había convertido sólo en un puente, el mero instrumento a través del cual fue posible llegar a un objetivo, y dicho objetivo se había cumplido. Sin lugar a dudas, las mayores hazañas eran las menos reconocidas.
—Gracias por la invitación, Molly, todo estuvo delicioso —Decía Eriol sólo unos minutos después, habiendo tomado su abrigo y alcanzando a su anfitriona en la cocina.
—¿Te marchas ya? Pero si apenas hemos comenzado la celebración.
—Tengo algunos asuntos que será mejor que no haga esperar, y debo atenderlos solo, pero te aseguro que vendré a verlos en cuanto decida qué hacer en los próximos meses, ¿de acuerdo?
—Claro, hijo. Cuídate mucho y gracias por todo, yo avisaré a tus amigos y guardianes —dijo ella sin insistir, siguiendo su instinto de madre.
Con su natural sigilo se alejó de la casa y desapareció.
Así, apenas apareció en Londres, sus pasos lo llevaron casi de forma inconsciente al Caldero Chorreante, particularmente vacío por las fechas e incidentes recientes. Caminó con paso seguro hasta la barra, donde el tendero le dio una mirada desconfiada.
—Ya soy mayor de edad, y soy profesor de Hogwarts —dijo con cierto hartazgo a lo que el cantinero respondió con un mohín, sin dejar de trapear el vaso entre sus manos—. Un Whisky, doce años.
—Oh, no. Eso es para principiantes —escuchó en una voz jovial a sus espaldas—. Este hombre necesita una bebida de verdad para ahogar las penas.
—¿Es amigo tuyo, Akko? —preguntó el tendero, cambiando por completo la actitud cuando reconoció a la joven mujer.
—Sí. Tráenos el Leprechaun —dijo dando una palmadita en la espalda de Eriol y sentándose en el banco a su lado—. Te va a encantar, es un whisky dulce hecho por duendes, sé que un paladar refinado como el tuyo sabrá apreciarlo.
Antes de que pudiera replicar, el tendero había puesto un par de vasos con un líquido de color dorado y cristalino ante ellos.
—¿Leprechaun? ¿Es el auténtico? ¿No era ilegal? —Eriol dio un sorbo, encontrando una bebida dulce, pero robusta que de inmediato conquistó sus papilas gustativas y apenas si permitía sentir el alcohol.
—Sólo si alguien se entera de que lo sirven en lugares para magos, esos duendes codiciosos no quieren compartir sus cosas con nosotros. Así que te sugiero que lo olvides.
—¿Olvidar qué…? —Atinó a decir, dejando un tiempo para disfrutar la cata antes de dar un nuevo sorbo.
—Esa es la actitud.
Sólo unos minutos después, ya iban por su segundo trago, y entre charlas cada vez más profundas las horas fueron pasando. No fue sino hasta que Eriol tuvo la necesidad de deshacerse de tanto líquido ingerido que dio cuenta de su verdadero estado, de tal suerte que le pareció todo un desafío llegar hasta el mingitorio más cercano, y uno aún más grande el lograr una puntería aceptable en el mismo. Regresó con paso vacilante justo cuando un nuevo trago le era servido.
—Creo que desde mi vida pasada no sentía mi cara tan caliente —afirmó el mago luego de dar un profundo suspiro, al volver a tomar asiento.
—No seas mentiroso, claro que te vi con la cara igual de roja en otro momento… —Akko pasó su índice por el borde de su vaso—, en especial en presencia de Tomoyo.
—Sí… es una pena que no resultara. Al parecer llegué tarde… como siempre.
—Oh, no te sientas mal por eso, Eriol. El que no funcionara no creo que tenga que ver contigo, tú no cometiste ningún error.
—La verdad es que creo que sí es mi responsabilidad: Tomoyo es una jovencita maravillosa, es inteligente, hermosa y aunque no lo aparente, muy poderosa aún sin ser hechicera… pero si te soy completamente honesto, mi interés en algún punto estaba más en competir con Ou que en conquistarla a ella. —Dando un nuevo sorbo, miró al piso. Su rostro mostraba un discreto, pero evidente reproche autoinfligido—. Me sentí bastante sucio e inmoral al descubrir que en algún punto se estaba convirtiendo en una especie de trofeo. Por eso es que al final renuncié, no creí que fuera justo para ella el iniciar una relación por las razones equivocadas. Sin embargo…
—Eso no quita que te duela el verla con Kurogane, ¿cierto?
Eriol rió con amargura, peinándose con la mano.
—En efecto, pero no sé si me siento mal por perderla a ella, o por fracasar ante un oponente que subestimé.
—Eso sí que es sorpresivo —afirmó la policía, abriendo mucho los ojos—. Pensé que todo te lo tomabas con mucha seriedad.
—Supongo que es parte del legado maldito de Clow, esa necesidad de ver superficialmente las cosas, de banalizar lo que puede ser profundo.
—¡Salud! —levantó ella el vaso y luego de terminarlo, nuevos tragos fueron servidos—. Si me permites decirlo, no está mal ver las cosas un poco a la ligera. Debe ser agotador estar serio todo el tiempo. Eres joven, parte del crecimiento y la madurez está en saber vivir el momento. Tal vez esa fue la parte que Clow no hizo, y que puede reivindicar a través de ti. Eso sí, dejemos claro que tú ya no eres él, tus responsabilidades con sus pendientes ya terminaron… creo que deberías ser más honesto contigo mismo y permitirte experimentar más —sonrió mostrándole todos los dientes, aparentemente rememorando su propia juventud—. No me malinterpretes, no te incito a tener una vida de desenfreno, pero… ¡demonios!, ¡aprovecha lo que te ha sido dado! Eres un jovencito apuesto, inteligente, poderoso y muy carismático, ignoro cuántos sonrojos habrás arrancado a tu paso durante tu vida, pero no deben ser pocos. —Por impulso, tomó sus mejillas con firmeza, sorprendiéndolo—. Si fuera un poco más joven y soltera… ¡rayos! ¡no lo hubiera pensado ni un poco…!
—¡Es temprano para decir "más joven"! —respondió él, riendo desafinadamente—. Hubieras sido una niña y yo habría acabado en prisión.
—Qué elegante, pero no. Así como me ves soy diez años mayor que tú, para algunos eso podría ser un problema.
—Pues no para mí. ¿sabes qué diferencia de edad tenía con mi última pareja? —esperó a que Akko negara con la cabeza, luego levantó tres dedos—. Casi treinta años.
—¿De verdad?
—Ya lo creo que sí… y no parecía inconforme con mi desempeño, aunque este mal que sea yo quien lo diga.
—¡Y vaya que debió ser así! ¡Con todo el vigor de tu juventud…!
—Me refería al desempeño sentimental, no al se…
—¡Discúlpame! —dijo Akko en un grito, cubriéndose el rostro, entre risas—. ¡Estoy ebria y ya no sé lo que digo!
—Conozco el sentimiento, el alcohol suele poner en la superficie todo lo que nos guardamos o realmente pensamos. Lo que me lleva a pensar… —se mantuvo en silencio unos segundos, pensando en cómo abordar el tema…— entonces, tú en realidad no eres…
—¿Lesbiana…?
—No estás obligada a responder, discúlpame si te ofendí.
—Tranquilo, recibo esa pregunta más a menudo de lo que me gustaría… Y no, no lo soy… por algún tiempo pensé que lo era, pero noté que también ciertos hombres me gustaban. Y antes de que preguntes, tampoco soy bisexual… o al menos no del todo. —Vació su vaso, incitándolo a él a imitarla y pidiendo una nueva ronda—. Según Diana, yo entro en una categoría llamada "sapiosexual".
—¿Te gustan las personas inteligentes?
—Pues no, no me gustan… —Bebió, y luego lo miró, haciéndolo dar un respingo por la intensidad del vínculo visual—. Me fascinan. Por eso me casé con la mujer más inteligente, seria, sabia y elocuente que jamás conocí.
—Y esta es la parte donde cambiamos el tema —respondió él por lo bajo, en una confusión que rápidamente se convertía en algo más.
—¿Tienes miedo?
—Un poco… de las cosas que empiezan a pasar por mi mente… Debe ser el alcohol.
Vio a la japonesa reír en una tonalidad muy diferente. Estaba roja, aunque eso definitivamente era obra de las bebidas. El intelectual que vivía en él normalmente ponía un bloqueo, pero ahora, con los efectos propios del Leprechaun, pudo verla desde otra óptica: era una mujer que irradiaba alegría y seguridad, cosas que él había notado desde que la conoció, pero para ese momento también podía reparar en su apariencia, era agraciada, apenas unos centímetros más baja que él, de curvas llamativas que no se preocupaba ni un poco en ocultar, vistiendo constantemente con pantalones cortos, minifaldas y escotes, aún en climas fríos, lo que contrastaba completamente con la elegancia y recato de Diana…
Diana.
—¿Sabes? Creo que lo mejor será que me vaya a casa.
Dichas esas palabras, Eriol trató de levantarse, uno de sus pies se atascó en el banco que ocupaba y cerca estuvo de plantar la cara en el adoquín, aunque para su fortuna, una mano lo atajó oportunamente. Al levantar el rostro, los caireles rubios de Diana lo recibieron. Nunca había visto tan de cerca su rostro de porcelana, e irremediablemente tragó pesado.
—¿Estás bien?
—Sí…
—¡Qué bueno que pude encontrarlos! Acabo de terminar una reunión muy importante y… —Diana paró su discurso viéndolos alternadamente luego de volver a dejar a Eriol en su asiento—, ¿están...?
—¡Borrachos! —exclamó Akko en una risotada.
Diana se cubrió el rostro contrariada.
—¿De verdad, Akko? ¿En lunes? ¡De entre todos los días debías elegir justo hoy!
—Lo siento. ¡Relájate un poco y toma un trago con nosotros!
—Te tomaré la palabra sólo porque tengo la garganta seca de tanto hablar. Pero luego de esto nos iremos a casa, tenemos que descansar, en especial Eriol.
Eriol, bastante ebrio ya para ese momento, vio a las mujeres hablar, Diana fue ciertamente más prudente, y luego del tercer trago se hizo cargo de la cuenta y de sacar a ambos enfiestados hacia Diagon. La noche había caído ya.
—Vaya… no creo que sea buena idea que tu despertador falle mañana, Eriol… y no me sentiría cómoda de dejarte así sólo en casa —dijo Diana con preocupación legítima, levantando el cabello que cubría la frente del mago—. Ven a nuestra casa, de la ebriedad que provocan las bebidas de duendes no te puedo sacar por completo, pero un café y descanso te ayudarán mucho.
Sin darle oportunidad de responder, la rubia tomó a los dos de la mano, llevándolos en una aparición a las afueras de un acogedor edificio de departamentos en los suburbios de Londres. Como si caminara en sueños, fue llevado casi a rastras hasta llegar a la casa de las Cavendish, depositado junto con Akko en un sofá muy mullido, y unos minutos después, ambos bebían aromático y caliente café que comenzaba a contrarrestar los efectos de la jornada.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Diana unos minutos después, afable, sentándose al lado de Eriol y tomando con suavidad su mentón para examinar su semblante.
—Depende. Si te refieres a lo físico, aún estoy muy mareado. En lo emocional, tuve una epifanía que me hizo ver que mi objetivo en la persecución de una dama, estaba vinculado a una muy interna y egoísta búsqueda de autoafirmación.
—¡Lo adoro! —exclamó Akko, recargando la cabeza en el respaldo del sofá, levantando las manos.
—Creo que habla mejor que cuando está sobrio, ¿no? —agregó Diana, burlona—. Iré a prepararte una habitación. Termina tu café.
La mujer los dejó nuevamente.
Eriol cerró los ojos, agotado. Pensó divertido que al final no llegaría a la habitación que su anfitriona tan amablemente le ofrecería, se quedaría dormido ahí, en ese sofá. Y por supuesto, estaba muy equivocado. La sensación era increíblemente agradable, aunque dado lo sorpresiva que le resultó, por unos segundos no supo siquiera que estaba pasando o qué hacer.
Cuando abrió los ojos, descubrió a Akko a horcajadas sobre él, besándolo larga y profundamente. Tan aturdido su raciocinio, tan exaltados sus sentidos y tan intensos los estímulos, lo único que atinó a hacer, fue corresponder. La policía besaba endemoniadamente bien, y no parecía tener reservas en enseñarle todo lo que sabía. Sin poder evitarlo, él ya había comenzado a acariciar su espalda con suavidad.
—¿Qué está pasando aquí? —se escuchó en la suave voz de Diana a un par de pasos de ellos. Eriol sintió que la borrachera se le bajaba al instante, asustado.
Al buscarla con la mirada, la encontró a espaldas de Akko, poniendo una mano sobre el hombro de ella, y a diferencia de lo que pensó originalmente, no parecía molesta ni decepcionada… en realidad no podía leer su expresión, sólo alcanzó a notar como su respiración se iba agitando cada vez más.
Pensó en levantarse, y aun cuando él no había propiciado la situación, se disculparía y vería la forma de volver cuando su mente estuviera completa para aclararlo todo. Al final, era sólo un malentendido, una estupidez inducida por los vapores del alcohol, una falla del juicio completamente imputable a su debilidad por no controlar su forma de beber.
Sin embargo, no alcanzó a llevar a cabo su plan. Diana se había sentado a su lado, y ante su completa estupefacción, la pareja comenzó a besarse. Cuando la muestra de afecto terminó, rubí y larimar buscaron los ojos del confundido mago reencarnado, con la belleza y poder que sólo había visto en las lechuzas de las nieves, seres que él admiraba.
Sólo un momento después, incapaz de seguir luchando, dejó que la vida lo llevara sin resistirse a ella.
Había algo de feliz nostalgia en el rostro de Tomoyo, de regreso al cobertizo evanescente en el que había pasado tantas horas desde que se volvió parte de la Orden del Fénix, organización que justo en ese momento la acompañaba algunos pasos atrás, dándole un poco de espacio.
En ese mismo espíritu, acarició con delicadeza la consola principal, sintiendo como la vibración del aparato aumentaba un poco, y proyectando imagen en uno de los monitores en suspensión.
—Lo hemos logrado, Tomoyo —afirmó Dobby apenas despertó.
—Sí. El trabajo está hecho.
—Eso quiere decir que mi propósito se ha cumplido. Ha sido maravilloso poder convivir con todos ustedes.
—Pero… ¿no hay forma de que sigas existiendo? Es decir, sé que tu misión fue cumplida, y que apenas Asiria fuera destruida tendrías que marcharte, pero…
Algunas partes de la máquina comenzaron a destellar, anticipando el final, aumentando la intensidad de los gimoteos que Tomoyo ya era incapaz de ocultar.
—No debes preocuparte, Tomoyo. En términos estrictos, la vida realmente no acaba en tanto que haya registro de su existencia. A pesar de que hoy dejo de funcionar, mientras tú y aquellos con quienes compartí me recuerden, seguiré existiendo. Y yo tampoco te olvidaré. Mis recuerdos estarán siempre disponibles, y aunque es aventurado hablar de proyecciones a futuro, te invitaría a asumir que eventualmente podríamos reunirnos de vuelta.
—De acuerdo —respondió la chica, limpiando la única lágrima que cayó por su mejilla, al tiempo que Kurogane se acercaba a ella, pasando el brazo útil sobre sus hombros para darle algo de consuelo—. De parte de toda la Orden del Fénix, y en especial de parte mía: gracias por todo, Dobby. —Tomó una larga bocanada de aire—. Cerrar sesión.
Uno a uno, los rigs comenzaron a apagarse, hasta que finalmente los disipadores de la consola principal hicieron lo mismo, dejando al aparato en total silencio. De la ranura que Flowright había diseñado salió Loyalty, que flotó hasta posarse en las manos de Tomoyo, que a su vez la alcanzó a Sakura luego de observarla con gratitud por algunos segundos.
—Y eso también sucede con esta generación de la Orden del Fénix —tomó Harry la palabra, caminando entre los integrantes del grupo—. He de decir que cuando Eriol, quien por cierto no sé dónde demonios está, sugirió que los trajéramos aquí, no me pareció la mejor idea. Sin embargo, fue grato descubrir todo aquello de lo que eran capaces. No vi tal determinación, disciplina y poder antes como en ustedes, y tengo serias dudas de que hubiéramos logrado un buen resultado en su ausencia. —se quedó en silencio un momento sin retirarles la vista, pensando en la última vez que dio un discurso semejante—. Aunque perdimos mucho en el camino hasta aquí, también logramos asegurar un futuro para nuestras familias, la esperanza de trabajar para recuperar aquello que fue tomado de nosotros, y la posibilidad de sanar las heridas que esta experiencia nos dejó. La Orden del Fénix es, más que una organización de magos y brujas poderosos, una familia, siempre preocupada y pendiente de sus integrantes. Aún cuando ustedes vuelvan a casa, nuestro vínculo se mantendrá. —Harry finalizó su recorrido frente a Sakura, haciendo ante ella una reverencia, misma que la maestra de cartas correspondió, conmovida—. De verdad, gracias por todo.
Al día siguiente, Tomoyo había desarmado las piezas que alguna vez conformaron el ensamble de Dobby e incluso se había encargado de venderlas, un confundido repartidor había llegado un poco más temprano a recoger las cajas y llevarlas con rumbo desconocido, entregando a Tomoyo una tarjeta con las ganancias de la reventa.
Sakura, Xiao-Lang, Mielin, Tomoyo y Kurogane charlaban al resguardo de las lavandas siempre en flor que sobresalían entre la nieve, esperando a que el desayuno fuera anunciado.
—La ministra Granger-Weasley me comentó que había una recompensa económica por nuestros servicios al Imperio Británico. Está en pagarés de Gringotts que sólo pueden ser cobrados por el receptor. Se encargó también de conseguirnos los boletos de vuelta a casa… pero veo que vamos a tomar rutas distintas —indicaba Tomoyo, viendo el listado de vuelos.
—Así es —respondió Xiao-Lang, un poco entristecido—. El señor Kurogane, tú y Sakura volverán a Japón en un par de días, yo debo viajar a Hong Kong para hacerme cargo de los asuntos de la familia… Mamá, a pesar de toda su experiencia y fuerza, no está en condiciones de continuar a cargo como líder del Clan sola, debo apoyarla y hacerme de un lugar en la universidad. Y en cuanto a Meilin…
—Voy a quedarme en Londres. Muchos Li como yo tenemos nacionalidad china y británica, así que puedo estudiar para quedarme en una buena universidad, una lejana rama de la familia, la Reed, accedió a darme un departamento de su propiedad en la capital.
—Pero no es por tus estudios por que te quedas, ¿verdad? —preguntó suspicaz Tomoyo.
—En parte sí, pero no es lo más importante. —Meilin suspiró, repentinamente emocionada, mostrando esa sinceridad tan suya—. Es por Al.
Una vez en la mesa, en el barullo que Sakura estaba segura que echaría de menos cuando volviera a casa, procuró tener la mano de Li en contacto todo el tiempo, mientras lo miraba con melancolía. Ahora él cargaba con más responsabilidades que antes, y el conocimiento de que una nueva separación era inevitable oprimía su pecho.
Buscaría cómo negociarlo, sintiendo el conflicto en su pecho… no quería interferir en los deberes de Xiao-Lang, pero de ninguna manera quería volver a separarse de él.
Debía haber una alternativa.
La luz entraba a raudales por el encaje de las amplias ventanas, un haz pequeño lastimaba en particular los ojos de Eriol aún a través de sus párpados cerrados. Cuando le fue imposible continuar pretendiendo que dormía, se atrevió a mirar, encontrando en su cénit un techo desconocido, del que colgaba un pequeño, pero elegante candelabro de araña hecho de cristal cortado.
La primera reflexión ante esa vista, fue que no estaba en casa. Después comenzó a despertar gradualmente, sintiendo la suavidad de la seda sobre la que dormía enredando su piel, escuchando el trino de las aves afuera, y el suave ronroneo de respiraciones acompasadas.
La resaca era avasalladora, el whisky de duendes era grandioso, pero golpeaba igual que un acreedor furioso, durante y después de beberlo, haciendo que la cabeza del muchacho se sintiera como si la hubieran metido a un caldero, golpeándolo con un cucharón toda la noche.
Había una sensación más. Una que tenía algún tiempo de no experimentar, y era la compañía de otro ser humano, confirmada en el brazo que rodeaba su abdomen, la pierna sobre sus muslos y la mejilla que descansaba en su hombro. Temeroso, giró sólo un poco la cabeza, encontrando justo lo que imaginó: Akko, profundamente dormida, era la dueña de los ronroneos antes mencionados. Estaban enredados en la misma sábana, y lo poco que alcanzaba a ver, en conjunto con la sensación en su cuerpo, le confirmaban la desnudez de la mujer.
Si bien los recuerdos eran confusos, estaban presentes. Sin querer reconocerlo, tenía consciencia de lo que había pasado en las últimas horas antes de rendirse al agotamiento, pero había algo que no terminaba de cerrar en esas memorias… ¿dónde estaba Diana?
La respuesta llegó junto con un bostezo. La rubia se incorporó a unos centímetros de él, estirando uno de sus brazos sobre su cabeza, y luego se giró a verlo.
De por sí, lucía alegre, pero ver la más que evidente confusión en el rostro del hechicero reencarnado pareció hacerla aún más feliz. Por algunos segundos el silencio fue confortable, hasta la mujer pareció recordar algo.
—¡Por Merlín! ¡Es tardísimo! —exclamó aterrorizada, saltando de la cama, haciendo que Eriol mirara para otro lado, avergonzado al confirmar sus especulaciones sobre la belleza no mostrada de la mujer.
—Diana… yo…
—¡No hay tiempo, Eriol! —gritó apuntándole con su varita, a lo que él reaccionó poniéndose de pie sobre el colchón, tapándose sólo lo indispensable con una almohada, pensando que tanto la llave del sol como su varita estaban muy lejos de su alcance para intentar defenderse.
Porque sin lugar a dudas, eso era un ataque, seguramente estaría furiosa de que él, en el subterfugio de una decepción amorosa, las hubiera embriagado para luego aprovecharse de ambas. Con seguridad en la mente de la secretaria, merecía un castigo por lo que a todas luces era una violación doble con agravante de la inducción por medio de un narcótico… en condiciones normales llamaría a la oficina de aurores para que lo arrestaran y fuera a juicio, pero al calor del momento, buscaría la justicia ahí mismo, aprovechando su desnudez, indefensión y, por supuesto, su resaca.
El haz de luz que nació de la varita de Diana lo rodeó, aunque siendo justos, la sensación fue más sorpresiva que desagradable. Cuando el hechizo terminó, se sentía completamente limpio… exfoliado, como si cada procedimiento de belleza e higiene hubiera sido ejecutado en él en sólo unos segundos. Un segundo disparo salió del arma de la secretaria, y en unos momentos, Eriol ya estaba ataviado con un traje formal negro de corte inglés a la medida, aunque la corbata se había apretado un poco de más en su cuello.
Confundido caminó hasta verse en el espejo del clóset, descubriendo que incluso estaba peinado.
Diana entró al baño, y así como la puerta se cerró, volvió a abrirse con ella debidamente vestida, peinada y perfumada, y con la misma premura, disparó la misma combinación a Akko, que cayó del lado contrario de la cama, levantándose lista para un paseo dominical por Picadilly Circus, quejándose por el tratamiento aún sin abrir los ojos.
—¡Debemos estar en Buckingham en quince minutos! —Dijo reprendiendo a ambos, tomándolos de la mano y desapareciendo.
—¿Qué está pasando, Diana? —pudo articular Eriol al fin, mientras ella los hacía pasar entre los guardias, y prácticamente arrastrándolos entre el intrincado laberinto de pasillos del palacio.
—Si Su Majestad te pregunta, estuviste rezando toda la noche —respondió ella con parquedad.
—¿Su Majestad…?
La puerta a la que se dirigían se abrió, revelando a sus ojos uno de los lugares de los que había escuchado, pero que no tenía siquiera constancia de que existiera. La Cámara Secreta de los Lores. No había ni un centenar de personas ahí, rodeando un largo pasillo de mármol dorado con cortinas y alfombras escarlata, los invitados departían a los extremos, junto a las amplias ventanas y cuadros que mostraban a los representantes de las familias más importantes del imperio. Diana señaló el fondo del salón, donde lo esperaba una versión más discreta del trono.
Un poco dubitativo, Eriol vio como Diana y Akko se acercaban a uno de los muros del recinto, encontrando que se reunían con sus padres… ¿qué hacían sus padres ahí en primer lugar? Él siguió su marcha sobre la alfombra.
A sólo unos pasos de alcanzar la silla, el profundo sonido de un cerrojo hizo a todos guardar silencio, un heraldo de voz potente anunció la entrada de la soberana al recinto.
La reina, custodiada por un par de soldados y un abad, caminó con estudiada parsimonia hasta el trono, saludando con una mano en alto, y haciendo que todos hicieran una caravana. Eriol también la hizo, completamente descolocado de tener una audiencia no solicitada con Su Majestad.
—Gracias a todos los Lores de Gran Bretaña por venir con tan poco tiempo de anticipación —dijo con solemnidad, permitiendo que sus invitados levantaran el rostro mientras ella tomaba asiento, dejando que la concurrencia que tuviera una silla cerca, la imitara—. A la luz de los últimos eventos, descubrimos que nuestras naciones estuvieron en un peligro que prácticamente nadie fue capaz de ver. Sólo una de las partes más pequeñas de nuestra población pudo percibir ese riesgo tan terrible, y se preparó para hacerle frente, y con toda seguridad puedo decirles que gracias a estas personas, nuestro reino, nuestra gente, nuestras familias y nuestra libertad están a salvo. —Tomó un poco de aire antes de continuar—. Desde la edad media, nuestros compatriotas magos han sido relegados, temidos, y en los últimos años, completamente ignorados. Incluso ustedes sabían de su existencia, pero estoy segura de que más de uno pensó que se trataba de un mito, de leyendas que se le cuentan a los niños para evitar que se porten mal. Nada más lejano de la realidad. —Sonrió maternal, como si todos los hombres y mujeres en ese lugar fueran sus hijos, y al menos simbólicamente así era—. Por otro lado, hay una situación con el ducado de Devonshire. Nuestro último duque no pudo dejar en vida herederos para su título, por lo que tenemos desde hace alrededor de un lustro esas tierras sin alguien a cargo. Los Cavendish han resguardado y honrado ese título desde el siglo diecisiete, pero sin una línea de sucesión, he llegado a la conclusión de que es hora de conceder ese deber a una persona cuya integridad sea tan sólida e incuestionable como la de sus predecesores. Ha llegado la hora de que el título sea tomado y honrado por un linaje mágico.
Hubo un murmullo generalizado ante esas palabras, y el estómago de Eriol estaba por convertirse en un gran agujero negro… era una locura, seguramente estaba teniendo un sueño muy extraño, inducido por el whisky de duende, y despertaría tirado en la acera frente al Caldero Chorreante… pero simplemente no podía despertar. Las siguientes palabras lo aterrizaron del golpe.
—Eriol Hiiragizawa, hijo de Masayoshi Eliah Hiiragizawa y Celestine Agnes Gallagher —llamó al chico, poniéndose de pie, todos en el salón la imitaron. Eriol concentró su atención ella en el acto, pensando que nunca había sentido semejante ansiedad, imaginando que la mujer ante él podría medir cuatro metros o veinte centímetros y no haría ninguna diferencia con el temor y respeto que le infundía—. De rodillas.
Él obedeció, plantando la rodilla derecha en el suelo. La monarca, en cuya cabeza descansaba la corona, lo que evidenciaba la seriedad del evento, recibió una espada de uno de sus soldados, mientras que el abad a sus espaldas hacía una liturgia silenciosa.
—Por los invaluables servicios prestados a Inglaterra y a la Gran Bretaña, es voluntad de nuestros señor Cristo a través de mí, nombrarte duque de Devonshire, en el conocimiento de que servirás a esta nación, sus habitantes, la Sagrada Corona y el Arzobispado de Canterbury hasta que el día de reunirte con el Padre o la promesa de las Revelaciones llegue.
—Yo… yo acepto, Su Majestad.
Con suavidad, la mujer puso la espada en los hombros y coronilla de Eriol, acudiendo a la trinidad cristiana.
—De pie —indicó la mujer y él se reincorporó.
El heraldo se puso al lado del hechicero, invitándolo a encarar a la audiencia, tomó mucho aire y finalmente exclamó:
—¡Dios y la Reina bendigan a Lord Eriol Hiiragizawa, duque de Devonshire!
Esa misma noche, en compañía de su nueva investidura, Eriol reportaba lo inesperado de su entrada a la nobleza británica. Había contado a los patriarcas Weasley y a sus amigos que junto con el nombramiento, había heredado algunas tierras y regalías económicas, mismas que sus padres administrarían durante el sabático que había decidido tomar, esto porque no tenía edad aún para participar en el Parlamento. Recibió muchas felicitaciones, Tomoyo parecía particularmente aliviada al ver que a pesar de lo pasado juntos, él había podido recibir una recompensa, y lo vio como una evidencia de que el karma funcionaba.
Luego de una cena animada, indicó que iría unos días a casa de sus padres en Bristol, partiría junto con sus guardianes a España y de ahí a Marruecos, para finalmente llegar a Norteamérica e iniciar realmente su viaje de autodescubrimiento, soltando por completo el legado de Clow.
—Entonces significa que no nos veremos en un tiempo importante, Lord Hiiragizawa —dijo Li con propiedad, mientras él y Sakura lo acompañaban a los límites de los terrenos Weasley.
—Así parece ser. Y por favor, ahórrate el "Lord", no siento que vaya conmigo.
Sin poder evitar la nostalgia, Sakura lo abrazó efusiva, sabiendo que tenía que marcharse.
—Muchas gracias por todo, Eriol. Te debo tanto.
—Descuida, pequeña Sakura. Te prometo que nos volveremos a reunir, y sostengo las palabras que te dije la nochevieja pasada: te seguiré cuando lo solicites. —Se volvió a un Li, que sonreía sosegado—. A ambos los seguiré sin dudarlo.
La nutrida Orden del Fénix, en lenta, pero inevitable disolución, se despedía con manos en alto mientras Eriol se elevaba en su escoba, custodiado por Spinel-Sun y Ruby-Moon. En su mente seguían presentes las palabras de la misma persona que había cedido el título que él ostentaba:
"Eres un hombre íntegro y muy poderoso, esta nación te merece como uno de sus guías, en eso realmente radica la nobleza. Y por cierto, si hablas de lo que pasó con nosotras, también perderás la capacidad de tener descendencia, mi Lord".
La última noche en La Madriguera cayó. La tarde siguiente, todos los extranjeros invitados volverían a sus naciones en virtud a sus obligaciones, lo que llevaría a Xiao-Lang a Hong Kong, a Charlotte de vuelta a Francia y al resto de los card captors a su hogar en Japón.
Sakura comenzó a organizar su maleta con mucha nostalgia, aprovechando los minutos de soledad que la noche le había obsequiado antes de que el cuarto común de las chicas se llenará de personas.
Seguía pensando en aquel que amaba y la separación a la que se enfrentaban. No quería volver a alejarse de él, menos entonces, que finalmente había alcanzado tal conocimiento y cercanía mutua. No cuando sus corazones estaban tan alineados y consonantes.
Desanimada, se dejó caer en el colchón, tirando accidentalmente su maleta y dejando caer parte de su contenido, cosas que llevaban ahí desde casi seis meses atrás.
Sobre la pila de ropa bien doblada, encontró un papel, y el recuerdo le vino a la mente.
—El joven Watanuki —se dijo, recordando al muchachito que le había entregado el mensaje.
Al abrirlo, encontró un mensaje escrito en una caligrafía que parecía antigua, pero que aún así utilizaba lenguaje moderno. El mensaje ponía:
Siete sellos y siete trompetas. Siete es el número del final. Siete los lugares en cada uno de los bandos, donde el destino de nuestra raza se decidirá.
Un lugar hay para ti entre esos siete, un lugar para los que amas también habrá, pero de no participar, el silencio para este mundo llegará.
Hora de saldar viejas deudas con una vieja amiga, la misma que sin afanes desafiaste por amor. Una última ronda que jugar por el alma de la humanidad.
Detrás de la nota, se asomó una carta de tarot.
—La Emperatriz —leyó la chica, desconcertada.
Capítulo 26.
Fin.
No se olviden de dejar su reseña. ¡Nos vemos en el final!
