Capítulo 26: Funeral

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Ubicación: Residencia Uchiha

Habían pasado dos días des de la partida de Naruto, y el tiempo parecía transcurrir más lento. Al menos esa era la sensación que tenía Sakura. Llevaba exactamente 36 horas sin dormir… des de que el se había ido. No quería cerrar los ojos con esos recuerdos atormentándola. En esa segunda noche, la pelirrosa subió directamente a la azotea después de cenar para mirar las estrellas. Planeaba quedarse ahí sola hasta que amaneciese. Sin embargo, a los pocos minutos de subir, la chica sintió la presencia de Sasuke.

- Deberías dormir – dijo este secamente. Sakura se giró a mirarla con una sonrisa llena de sarcasmo.

- No me digas – soltó.

- Tienes miedo – afirmó el moreno. El sabía que necesitaba a Naruto para poder dormir.

- No me atrevo a cerrar los ojos…- susurró Sakura con un hilo de voz.

El Uchiha suspiró y se sentó su lado. Durante unos minutos, ambos observaron las estrellas cubrir el firmamento en silencio hasta que Sakura habló.

- Crees que estará bien? – preguntó con preocupación.

- No seas molesta – la cortó el chico – el único peligro que corre el dobe es el de quedarse atrapado en una cueva con Hinata Hyuga, y que ella intente volver a besarlo. – dijo. Sakura abrió los ojos perpleja. Hacía tiempo que sabía de los sentimientos de Hinata por el rubio, pero nunca se imaginó que tendría el valor de dar el primer paso. Que habrá ocurrido entre ellos? – se preguntó algo decepcionada. Luego, se dio cuenta de que Sasuke había intentado reconfortarla con algo de humor.

- Eso era una broma, Sasuke-kun? – preguntó mirándolo incrédula.

- Hmp, yo no bromeo.

- Era una broma y un chisme a la vez… vaya, estás irreconocible – se burló la pelirrosa intentando no pensar en la imagen que el pelinegro le había descrito.

- Hmp, la gente cambia – dijo este encogiéndose de hombros. Sakura sonrió de forma triste.

- Créeme lo se… - susurró. – yo también estoy cambiando, pero no se si soy yo o es… lo que llevo dentro.

- Has notado más cambios? – le preguntó molesto al recordar la escenita de la olla con agua hirviendo.

- No de ese tipo… pero siento que mis emociones están descontroladas. Estoy enfadada todo el tiempo. No, enfadada no, estoy….

- Furiosa – completó el chico sin desviar la mirada del cielo, y Sakura supo que la comprendía. Sasuke sabía a que se refería. El había cargado con esa ira fulminante gran parte de su vida.

- Si… tengo miedo. – confesó – tengo miedo de que el fénix me esté corrompiendo.

- El fénix está sellado. No puede hacerte daño. – le recordó.

- No lo entiendes?! Mi cuerpo está absorviendo su poder… El sello no me salvará de esta, el sabio ya me lo advirtió. – exclamó.

- Te advirtió de que? – preguntó Sasuke frunciendo aun más el ceño. Ese maldito viejo les había causado demasiados problemas. Si, les había mostrado el camino para derrotar a Kaguya, pero no les había mencionado esa gran lista de consecuencias.

- Nadie debe albergar tanto poder en su interior… eso corrompe a la gente. – explicó temerosa.

- Hmp eso no pasará – dijo. Sakura lo miró desconcertada.

- A caso eres adivino? – preguntó sarcástica. El Uchiha soltó un bufido.

- No dejaremos que pase – elaboró el chico desviando la mirada incómodo. Sakura lo miró atónita. Si que había cambiado…

Sasuke le dedicó una mirada analítica. La chica ya no vestía las camisetas holgadas de Naruto y parecía que se cuerpo se había empequeñecido. Su hermosa y larga cabellera hondeaba al compás de la brisa nocturna, tenía el ceño ligeramente fruncido como si le doliese la cabeza, y esas profundas ojeras seguían marcando su rostro. Necesitaba descansar, pero sabía que con solo decírselo no conseguiría que ella quisiese dormir. Tenía que intentar otra vía… aunque fuera a su manera. Descartó la idea de dormirla con su sharingan porque Naruto lo mataría, pero tenía que hacer algo. Entonces, Sasuke recordó como solía intentar expulsar toda esa rabia luchando. Nunca le funcionó del todo, pero acababa tan casado que por la noche se dormía al momento. Así pues, el Uchiha se levantó y se dirigió a Sakura.

- Levántate – le ordenó. Sakura lo miró extrañada pero obedeció. Esta se desconcertó aun más al ver como el moreno activaba el sharingan.

- Estás bien, Sasuke-kun? – preguntó.

- Lucha conmigo – soltó de repente. Sakura lo miró confundida.

- Que luche? – Que demonios le pasa? – pensaba la chica.

- Que pasa Sakura? Me tienes miedo? – la retó con una sonrisa arrogante. – o es que sabes que no tienes oportunidad contra mi?

Esas palabras bastaron para enfadar a la chica que se puso en posición de ataque. No sabía que le ocurría al Uchiha, pero no iba dejar que la humillara. Sonrió decidida y atacó al moreno. Ambos saltaron al jardín y se enzarzaron en un lío de patadas y puñetazos haciendo que por unos instantes… Sakura olvidara su sufrimiento. Volver a luchar la hizo sentirse viva. Por su lado, Sasuke estaba gratamente sorprendido con la mejoría en el taijutsu de la chica. Era buena, y contaba con una fuerza que doblaba la suya y la de Naruto juntos. Sin embargo, el seguía siendo más rápido. En cuestión de segundos, el Uchiha apareció detrás de la pelirrosa y la golpeó haciendo que cayera al suelo. Sakura consideró ese golpe como "suave". Sasuke estaba siendo blando con ella.

- No me des ventaja! – le gritó rabiosa. Ella quería que la tratara como una igual.

- Estás oxidada – se justificó el arrogante, pero eso solo la enfadó más.

- Shannaro! – gritó mientras pegaba con su puño al suelo y abría una enorme grieta en el jardín. Suerte que no tenemos vecinos – pensó el Uchiha mientras se refugiaba en un árbol. No vecinos no, pero Itachi y Shisui no tardaron en salir corriendo al jardín exaltados para ver si se trataba de un ataque.

- Tiene que ser una broma! – gritó Shisui – Por el amor de dios, Sasuke! Son las dos de la mañana!

- Sasuke, que estás haciendo? – preguntó Itachi con el ceño fruncido. Se suponía que Sakura tenía que mantener al fénix bajo control, y para ello no debían provocarla.

- Estamos entrenando – soltó este sin más. Sakura sonrió al sentir que Sasuke no le temía a la diosa.

- Y tenéis que hacerlo ahora?! – volvió a gritar Shisui con frustración, pero los shinobis no contestaron y siguieron peleando. – Esto es culpa tuya! – dijo acusando a Itachi. Este lo miró incrédulo.

- Mía?

- Deberías haber puesto ciertas normas en esta casa antes de aceptar vivir con tanta gente.

- Como si fuera a escucharme – le reprochó Itachi.

- Eso también es culpa tuya! – exclamó mientras volvía a su habitación. – Me voy a dormir. Avísame si Sakura pierde el control y desata un nuevo apocalipsis! Espero que tu hermano sepa lo que hace. – añadió antes de pegar un portazo

- Yo también lo espero…- susurró Itachi mientras los veía luchar. Que estas haciendo Sasuke?

Sasuke y Sakura continuaron la pelea con más intensidad a petición de la pelirrosa.

- Chidori! – gritó el Uchiha mientras corría hacia ella. Sakura consiguió apartarse, pero no sin que antes la técnica del pelinegro le desgarrara un músculo del brazo. Sakura aguantó el dolor y cuando iba a curarse vio como la herida se regeneraba por si sola. Increíble! – pensaron ambos a la vez. Una sonrisa de autosuficiencia se dibujó en el rostro de la chica. Esto se ponía cada vez más interesante…

- Lo siento Sasuke-kun pero creo que tu técnica ya no funciona conmigo – le dijo. Sasuke sonrió también. Adoraba los retos.

- Bien, probemos que tal esta! Katon Gōkakyū no Jutsu! – gritó lanzándole varias bolas de fuego.

Sakura saltó esquivando los ataques, pero no consiguió apartarse de la última gran llamarada. Su cuerpo aun estaba débil y se había racionado bien sus energías. Cerró los ojos con fuerza y levantó los brazos para protegerse del impacto, pero este nunca llegó. La kunoichi miró delante suyo y vio el fuego rodearla como si sus manos hubieran creado un escudo. No, era algo más. Sentía su calor pero fuego no la quemaba. Se irguió lentamente y movió los brazos para comprobar su teoría. El fuego la seguía… Alzó sus manos al cielo, y toda la llamarada se dispersó como si fuera magia ante la mirada atónita de ambos Uchihas. Iba a reaccionar, pero, de repente, sus piernas fallaron y cayó al suelo. Sasuke se acercó a ella y la levantó suavemente sin decir nada. Quería hablar pero estaba tan cansada…

- Duerme Sakura – le susurró el chico. La chica no opuso resistencia y se dejó caer en los brazos de Morfeo. Sasuke la llevó a su cama, y luego volvió a bajar al jardín donde su hermano examinaba los daños. Este se giró y lo miró con el ceño fruncido.

- Que acaba de pasar? – preguntó alterado, y con razón. Sakura había desarrollado una nueva habilidad del fénix. Ahora no solo se regeneraba… también controlaba el fuego.


Ubicación: Desconocida

Kabuto sonrió triunfal al comprobar que los nuevos sujetos habían pasado la prueba. Hacías semanas que los prisioneros habían comenzado a regenerarse, pero no solo habían cambiado su metabolismo. También se habían vuelto más violentos, rabiosos y sedientos de sangre. Ese día Kabuto les había ordenado enfrentarse a muerte para comprobar sus habilidades. Lo había conseguido. Mientras Yakushi disfrutaba del espectáculo, un Zetsu emergió de las sombras.

- Vienes a comprobar como esta nuestra vieja amiga? – preguntó con una sonrisa macabra.

- Dijiste que vendría a ti – contestó molesto. Ese humano le estaba haciendo perder la paciencia.

- Y vendrá – dijo pagado de si mismo. – Mis fuentes me han informado de que justo hoy a desarrollado una nueva habilidad. Ahora controla el fuego… no te parece fascinante?

- Déjate de estupideces, queremos al fénix – le cortó.

- Estoy creando un ejército como el – dijo.

- Necio. No puedes comparar a tus perros con el poder de un dios.

- Lo se, lo se – contestó Yakushi poniendo los ojos en blanco – No te preocupes, es solo cuestión de tiempo. Sakura está cambiando… es una bomba de relojería, y cuando se descuide acabará dañando o matando a alguno de sus seres queridos. Eso la destruirá… y entonces vendrá a mi.

- Como estás tan seguro?

- Por que cuando su fortaleza se rompa se activará un recuerdo durmiente que implanté en su memoria. Sakura querrá deshacerse del fénix, y resulta que yo soy el único que puede ayudarla.

- De verdad crees que se autodestruirá?

- Los dioses escogieron a las Haruno por una razón. Su corazón es puro y no podrá soportar tanta oscuridad. No lo querrá dentro de ella y vendrá a mi suplicando que la ayude. – terminó de explicar riendo maquiavélicamente.

- Y que hacemos con los shinobis de Konoha?

- Las partidas de caza? No te preocupes, ya tengo algo en mente para ellos – le contestó mientras miraba a sus creaciones. Las piezas volvían a estar sobre el tablero y Kabuto estaba preparado para jugar. Esta vez, los ganaría a todos.


Ubicación: Residencia Uchiha

Sakura despertó descansada por primera vez en mucho tiempo. Los rayos de luz que se colaban por su ventana le informaban de que ya era por la tarde. Había dormida casi todo el día. Recordó vagamente como Sasuke la había cargado hasta la cama y no pudo evitar sonrojarse. Luego, recordó todo lo demás. El fuego… su mano… el control. Jamás se había sentido tan poderosa como la noche anterior.

Se levantó de la cama y caminó hacia el espejo. Su aspecto se veía igual pero ella se sentía diferente. Su cuerpo seguía mutando y asimilando los poderes del fénix. Un escalofrío recorrió su cuerpo al pensar en la diosa. Los cambios estaban produciéndose a gran velocidad. Que pasaría con ella si lo seguía absorbiendo? Soltó un suspiro de impotencia. Ella no quería perderse en la oscuridad y la rabia de esa criatura. Tenía que encontrar una solución, pero… como? No había casi datos históricos sobre la encarnación del fuego.

La chica se duchó pensando en como podría investigar. Debía hablar con Shikamaru para que le pasara toda la información que habían recopilado sobre su familia. Quizás quedaba algún Haruno por ahí que supiese de sus antepasados y su cometido.

Cuando estuvo vestida, Sakura bajó a comer algo pero un olor familiar la detuvo a mitad de las escaleras. Ramen! – pensó eufórica. Corrió hasta la cocina y pudo observar un tazón de fideos instantáneos recién calentado sobre la encimera. Siguió buscando hasta que salió al jardín, y lo vio. Su melena rubia resplandecía a la luz del sol al igual que sus ojos agua marina. Estaba parada con una pose despreocupada hablando con Itachi, Sasuke, y Shisui en medio del jardín. No pudo contenerse. Corrió hacia el, y su corazón se paró al ver como le sonreía al verla. Naruto abrió los brazos para recibirla y Sakura se abalanzó sobre el.

- Has vuelto – exclamó sin poder contener la emoción. Los Uchihas miraban divertidos la escena. Bueno. Itachi y Shisui los miraban divertidos mientras que Sasuke tenía una expresión en el rostro indescifrable.

- Sakura-chan…no…puedo.. respirar – le dijo Naruto que ya estaba de color violeta. La pelirrosa de apartó apenada. El Uzumaki le regaló una radiante sonrisa.

- Gomen…

- Nee Sakura-chan! Itachi y Shisui aquí me están contando como tu y el teme decidisteis remodelar el jardín a las dos de la mañana. – se burló. Sakura miró el gran agujero que había causado uno de sus puñetazos, y los miró avergonzada.

- Lo siento tanto! Juro que lo volveré a dejar como nuevo – se disculpó.

- No te preocupes Sakura, al menos Sasuke consiguió que te durmieras – dijo Itachi. Sakura se quedó sorprendida. A caso era esa la razón por la cual el moreno la había retado?

- Y si ha dormido! Que horas son estas? – se bruló Shisui al verla de mejor humor. – también estábamos hablando de tu pequeño truco de magia con el fuego.

- Mi cuerpo ha vuelto a asimilar uno de los poderes del fénix – les explicó.

- Te importaría hacernos una demostración? – le pidió intrigado.

Sakura asintió levemente y vio como Sasuke encendía una pequeña bola de fuego. La pelirrosa se acercó a el y colocó su mano boca abajo encima de la del chico. Suavemente, el Uchiha le pasó el katon y Sakura empezó a manipularlo con si fuera una masa de aire. Esa sensación era… increíble. Volvió a sentir ese poder tan adictivo. La chica levantó la mirada y se encontró con la sonrisa de autosuficiencia del pelinegro, y supo que Sasuke la entendía. La familia Uchiha había controlado el fuego des de siempre. Era su elemento por naturaleza, y nadie mejor que Sasuke entendía porque la chica se había quedado embobada mirando la llama. Se miraron intensamente unos minutos compartiendo esa íntima sensación hasta que el carraspeó de Naruto los sacó del trance. Sakura se desconcentró y la bola de fuego se dispersó.

- Que pasada Sakura-chan! – la alabó el kitsune. Le había incomodado ese duelo de miradas entre sus compañeros.

- Muy interesante – coincidió Shisui.

- Hay que informar al hokage de este avance – dijo Itachi.

- Podrías pedirle a Tsunade-sama que me haga otro análisis? – pidió la chica.

- Te pasa algo malo? - preguntó el rubio sin entender.

- Estoy asimilando al fénix muy deprisa. Necesito saber las predicciones para saber que… opciones tengo. – musitó lo último porque no quería que Naruto le prestara mucha atención. Sabía que una de esas opciones era su muerte si, al final, se tornaba demasiado peligrosa e incontrolable. Itachi la miró con comprensión, y asintió.

- Vamos a comer? – preguntó Naruto cambiando de tema mientras la arrastraba a la cocina.

- Que tal tu misión?

- Esas ratas si que saben esconderse bien…- masculló desanimado. – Recorrimos dos cientos kilómetros y nada. Pero no te preocupes! La próxima vez te prometo que los cogeré! – exclamó remontando. Era tan jovial.

- Y que tal con Hinata? – preguntó dubitativa. No quería saberlo… pero no había podido quitarse la imagen de Naruto y la Hyuga atrapados en una cueva como le había insinuado Sasuke. Naruto se tensó.

- Qu-que pasa con ella? – tartamudeó nervioso. A caso sabía algo?

- Nada solo quería saber como te llevas con ella – contestó Sakura intentando sonar desinteresada. Naruto frunció el ceño y miró a Sasuke que se mantenía callado en una esquina de la cocina. A caso el le había contado lo del beso con Hinata? Pero por que? El Uzmaki se vio salvado por el sonido del timbre de la residencia.

- Sakura-chan, podrías abrir por favor? – le pidió. Ella se encogió de hombros y fuer a recibir la visita.

- Eso es jugar sucio – sentenció el Uzumaki una vez la chica se había ido. Sasuke arqueó una ceja.

- No se de que me hablas – le contestó seco.

- Claro que lo sabes! Por que sino ibas a contarle a Sakura que Hinata me besó? – preguntó molesto.

- Estaba preocupada por ti y le dije que Hinata era la mayor amenaza con la que te encontrarías. – se defendió el chico, pero Naruto lo miró serio.

- Sasuke, esta vez… no pienso hacerme a un lado. – dijo. Sasuke sabía a que se refería. El rubio le estaba avisando de sus intenciones con la pelirrosa, y que esta vez iría a por todas a pesar de su amistad. El Uchiha iba a responder pero la voz de Sakura llamándolos a ambos cortó la conversación.

Caminaron hasta la puerta donde la chica miraba incrédula el panorama ante sus ojos. En el umbral, estaban los doce de su generación encabezados por Ino que sujetaba un ramo de flores.

Sasuke los miró con fastidio. Es que ahora se iban a pasar la vida en su casa?

- Lo siento pero no organizamos bodas – dijo sarcástico intentando cerrarles la puerta en la cara, pero la Yamanaka se lo impidió.

- Muy gracioso Sasuke-kun, pero no es una boda lo que celebramos – respondió esta. Sakura la miró desconfiada. Había hecho las paces con su amiga por no estaba segura de que hubiese entendido que no quería una fiesta.

- Ino que ocurre aquí? – preguntó temerosa.

- Vamos a salir… todos – enfatizó la última palabra mirando al azabache que le había lanzado una mirada de "ni en sueños" – Por favor? – suplicó la chica mirando a su amiga. Sakura se mordió el labio inferior. Tenía que darle una oportunidad. Asintió con la cabeza y miró a sus compañeros.

- Andando! – exclamó Naruto animado mientras empujaba a Sasuke fuera de la casa y comenzaban a andar.

Sakura se acercó a Tenten durante el trayecto para interrogarla.

- De verdad no vais a decirme a donde vamos? – le preguntó haciendo un puchero. Tenten negó con la cabeza y se rio.

- Sakura es una sorpresa! – le dijo.

- Además Ino nos ha amenazado – masculló Neji que caminaba al lado de la castaña. Sakura soltó un bufido.

- Sakura no seas problemática – la riñó Shikamaru al verla insistir.

- Llegamos! – gritó la rubia de observó el lugar, y se quedó de piedra.

- Aquí? Ino, que demonios hacemos en el cementerio shinobi?

- Pues lo que hace la gente normalmente cuando viene aquí, boba – se burló la chica. – vamos a un funeral.

Tanto ella como Naruto y Sasuke miraron a Ino como si se hubiera vuelto loca. A un funeral? De quien? Y por que la idea la alegraba tanto?

- Se ha golpeado la cabeza? – le preguntó la pelirrosa a Shikamaru entre susurros. El Nara hizo una mueca. Podía ser…

- Te he oído, frente! – le chilló. Sakura miró a su amiga y le sonrió.

- Vale, Ino. Tu ganas, así que voy a picar. De quien se supone que nos venimos a despedir? – preguntó sarcástica.

* Nota de la autora: se recomienda escuchar Be Still - The Fray en esta parte

- De ti – soltó su amiga con una sonrisa. Sakura se quedó atónita. – Venimos a despedirnos de ti – repitió señalando una de las lápidas al lado de la joven. Sakura miró la tumba y leyó con sorpresa a quien estaba dedicada: Sakura Haruno.

Esa era su tumba. Como no había reparado en ella al llegar? Eso era todo lo que les había quedado a sus padres de ella! Dos finas lágrimas empezaron a surcas sus mejillas pensando en el sufrimiento que les debió causar. A ellos, y a todos sus seres queridos. Lentamente, Ino se acercó a ella, y le entregó una flor.

-Sakura… cuando me dijiste que te sentías distinta caí en que todos, incluida tu, seguíamos buscando a la Sakura de 16 años. – le explicó. – Pero esa Sakura ya no existe, y tienes que dejarla ir. No necesitas una fiesta, sino un funeral. Últimamente con todo lo que nos ha pasado, tengo la sensación de que nos hemos quedado estancados en el pasado cuando hay que avanzar… Frente, estuviste clínicamente muerta antes de entrar en coma! Todos morimos! Morimos y luego volvimos… cambiados, distintos, y debemos aceptarlo. Debemos aceptarlo para seguir creciendo para poder enfrentarnos a las amenazas que nos acechan.

Los presentes sonrieron ante la alocada idea de la rubia. Tenía razón. Debían aceptar el cambio. Sakura sonrió ante las palabras de la que siempre fue su amiga, su confidente y su pilar. Miró la tumba con su nombre y supo que debía hacerlo. Debía dejar marchar a la Sakura que siempre se sintió débil e impotente… la Sakura que no pudo traer a Sasuke de vuelta… la Sakura que tuvo que morir para que ellos vivieran. Debía hacerlo pero no sabía como.

- No se que decir – dijo abrumada haciendo reír a los presentes. Naruto se adelantó, y cogió otra flor del ramo mientras se posicionaba al lado de la pelirrosa.

- Empiezo yo – anunció mirando la lápida – Aquí yace Sakura Haruno, kunoichi de Konoha, discípula de la Quinta Hokage y legendaria sannin, Tsunade Senju, y miembro del imparable equipo 7. Una gran ninja y médico, pero sobretodo… una gran amiga. – finalizó posando la flor sobre la lápida. Sakura lo miró emocionada por sus palabras.

- La mujer más frontuda de las cinco naciones – bromeó Ino – y con mayor fortaleza – acabó sonriéndole tiernamente a su amiga y depositando otra flor.

- Mi primera amiga. La que me enseño a sentir… a base de golpes – continuó Sai haciendo reír a la chica.

- La flor de primavera más hermosa y delicada.. – siguió Lee dejando otra flor.

- Pero con la fuerza de mil hombres – añadió Tenten guiñándole un ojo.

- La mujer que amaba a las personas y a la naturaleza por igual – dijo Kiba.

- Y nunca juzgaba a nadie – habló Shino.

- La que quería a sus amigos tanto que los trataba como si fueran sus pacientes de hospital – añadió Chouji recordando como la pelirrosa lo regañaba por saltarse la dieta.

- La mujer que nunca se rendía y alentaba a los demás a continuar – dijo Hinata sonriéndole a Naruto. Ella posó la flor despidiéndose de Sakura, pero también de ella misma. Se despedía de la Hinata que habría seguido a Naruto hasta el final de los tiempos. Habían cambiado y era hora de dejarla marchar.

- Tsk! La mujer más problemática de la historia – se burló Shikamaru cogiendo una flor – y la única capaz de ganarme al Shogun.

- La que me devolvió la vida en todos los sentidos de la palabra – finalizó Neji mientras abrazaba fuertemente a Tenten.

Los presentes miraron al único individuo que no había hablado, y el Uchiha rodó los ojos. Odiaba las muestras de afecto, pero al ver la felicidad en el rostro de Sakura sintió que debía hacerlo. Cogió la última flor y la puso en la lápida.

- La peor molestia del mundo. La que me ayudó a vencer a mi oscuridad. – confesó Sasuke. Sakura se conmovió con sus palabras. Jamás se habría imaginado que el Uchiha le diría eso.

Sakura se acercó a la lápida y vio su anterior vida pasar ante sus ojos como una película. Se secó las lágrimas y sonrió.

- Ve en paz – susurró. De pronto sintió una sensación de alivio como si se hubiera liberado de una carga. Por fin, la había soltado. Aceptó su muerte y ahora debía empezar a vivir. La kunoichi se incorporó y miro a ese conjunto de individuos y su sonrisa se ensanchó. Sus tesoros… habría muerto cien mil veces solo por ellos. Habían superado la tragedia juntos, y no dejarían de luchar para avanzar. – Mina… arigato.

"If you forget the way to go

And lose where you came from

If no one is standing beside you

Be still and know I am

Be still and know that I'm with you

Be still and know I am"

Continuará…