EPILOGO
5 Años habían pasado…
El tiempo ahora era minúsculo.
Aunque sonaba demasiado tiempo, para ellos se sentían como 5 minutos.
Hermione, Severus, Austin e Ivy salían de la chimenea y se adentraban a la casa de los Weasley para la gran celebración.
No sólo se celebraba el matrimonio de Harry con Ginny, sino también el tratado que se había firmado con el nuevo líder de los vampiros, dando la paz entre ambos linajes.
Austin había resultado ser un gran líder, pudiendo dialogar con los sangre pura que habían sobrevivido, dando fin no sólo a los vampiros renegados sino también a la guerra de ambas clases.
Y siendo custodiados tales derechos por los nuevos guardianes… Severus Snape y Hermione Granger, conocidos como caza vampiros.
Hermione saludó a todos los presentes, aunque todos conocían su verdadera naturaleza, su complexión no lo hacía creíble. Tenía una tez sana y una figura ideal.
Sin embargo, Hermione no sólo estaba ocultando su naturaleza a otros, sino también a Severus.
Hermione encontró a Remus en el jardín y corrió a abrazarlo.
-. ¡Remus! -. Gritó Hermione emocionada y Remus la recibió.
-. Te ves bien -. Le admiró Remus.
-. Tú igual… nuevo Ministro -. Se burló Hermione.
Remus sonrió avergonzado.
Durante la lucha de los vampiros sobrantes, solo había alguien que podía guiarlos, y ese fue Remus, y de un momento a otro, el mundo mágico, se sentía a salvo si él seguía siendo su líder, entonces aceptó.
Severus junto con Austin e Ivy, saludaban a los de la Orden, algunos aun reservados con los hermanos, pero sin embargo, agradeciendo la gran ayuda que habían otorgado, ya que jamás se apartaron del todo en esta guerra.
Austin se detuvo a conversar con una vieja amiga de Ginny, Luna, que siempre le había parecido fascinante todo lo que había ocurrido y que junto con Ron, defendió varios puntos de encuentro.
Ivy sonrió, esa chica extravagante y sincera, como valiente, le recordaba a su gran amiga Tiara, se apartó dejando a su hermano, sabía que tenía un buen presentimiento.
Severus e Ivy, después de saludar a los novios, salieron en busca de Hermione al jardín, encontrándola aun hablando con Remus, pero Severus se inquietó como Hermione cambiaba de postura al acercarse a ellos.
-. ¿Sucede algo Hermione? -. Preguntó Severus.
-. Ivy, puedes acompañar a Remus un momento, tengo que hablar con Severus -. Ivy asintió y acompañó a Remus a una mesa para charlar.
Severus y Hermione pasaron discretamente entre la gente y subieron a la última habitación logrando privacidad.
-. ¿Me dirás que demonios te pasa? -. Contestó Severus desesperado. Mientras veía a Hermione caminar nerviosa por toda la habitación.
-. Severus… -. Hermione le encaró. -. Estoy embarazada -. Severus se quedó estático de la impresión.
-. Entiendo -. Dijo Severus después de unos segundos. -. ¿Y qué te inquieta? -. Volvió a preguntarle.
-. No te das cuenta Severus, cuando nuestro hijo sepa la verdad, nos despreciara, sabrá que yo tuve elección y a él no se le permitirá… él nos odiara porque no nacerá con la esperanza de decidir -. Dijo Hermione desesperada.
Severus sonrió después de unos segundos y se acercó a ella para tranquilizarla.
-. Mi insufrible sabelotodo -. Severus la abrazó. -. Debería bajarle puntos por su poca investigación -. Hermione se soltó de su abrazo sin comprender. -. Nuestra maldición no es de linaje -. Hermione entendió pero sin embargo no daba crédito a lo que escuchaba.
-. ¿Quieres decir? -. Dijo Hermione.
Severus la volvió a abrazar.
-. Él podrá elegir -. Terminó Severus y Hermione lloró de felicidad y alivio aferrándose más fuertemente a Severus. Severus al ver a Hermione más calmada y feliz, la tomó entre sus brazos y, tras darle un suave beso en los labios, murmuró: -. La boda tendrá que esperar -. Entre roces, besos y toqueteos, llegaron hasta la cama.
En su burbuja.
En sus brazos.
Hermione observándolo exigió.
-. ¡Bésame! -. Esas palabras eran órdenes para Severus. Y lo hizo. La bajó a los pies de la cama y Hermione con una sonrisa pícara comenzó a quitarse lentamente su vestido. -. Por favor -. Le suplicó Hermione. Divertido, afirmó con la cabeza y, en un tono íntimo de voz, Severus murmuró.
-. Se ha vuelto muy descarada -. Hermione sonrió, a Severus le encantaba su sonrisa, y replicó.
-. Solo con usted, Profesor -. Severus acarició sus desnudos y bonitos pechos mientras notaba que ella desabrochaba el cinturón de su pantalón y murmuró: -. Veamos que tenemos aquí -. Severus se excitó. Su mujer le excitaba demasiado.
Sus ojos, estaban clavados en los de él.
Severus vibró, ella lo hacía vibrar mientras su mano se introdujo en su ropa interior y comenzó a jugar con su ya duro miembro.
Sin más dilación, y sin apartar su excitada mirada de la de ella, se agachó y enterró el dedo corazón en su húmeda entrada.
Caliente..., su amor estaba muy caliente. Hermione jadeó. Separó las piernas para darle mayor acceso, quería que continuara, deseaba que siguiera, y, embriagado por su dulce aroma a sexo, murmuró:
-. ¿Te gusta esto, Sabelotodo? -. Agarrada con una de sus manos a su hombro y con la otra a su miembro, la dueña de su vida asintió, tembló y, tras sonreír, replicó:
-. ¿Le gusta esto, Profesor? -. Sus movimientos se hacían más intensos, más ardorosos, y, complacido, cerró los ojos. Le volvió loco lo que hacía. Ella lo sabía y, cuando notó que Severus tembló, abrió los ojos y, mirándole, Hermione afirmo: -. Eso es, Severus... vibra para mí -. Sus palabras y el control que ejercía sobre el cuerpo de Severus le enloquecían y, tras darle un más que caliente beso, retiró el dedo de su interior, hizo que soltara su miembro y con un pase de varita se desnudó, mientras ella le observaba sólo con su tanga puesta. Le gustaba mirarlo tanto como a él le gustaba mirarla a ella. Una vez desnudo, su miembro erecto se elevó entre ellos mientras contemplaba su braga. Sobraba. Y ella, que leyó su mirada, la desapareció con un pase de varita. Y, una vez que estaban los dos del todo desnudos, tomó a Hermione en volandas y, con el fuego abrasador carbonizándolos, introdujo su duro miembro en ella de una sola estocada. Hermione se acopló a él, gritó enardecida y le exigió que no parara. Y no, no lo hizo. Una y otra vez, Severus se introdujo en ella mientras sus cuerpos se unían, se enlazaban en un perfecto juego de sexo, vida y seducción. Severus la cargó y apoyó en la pared de la habitación y se entregó a ella con dureza, pasión y desenfreno. Entre sudores, se introdujo en ella una y otra vez. El placer era intenso. Ella lo pedía, lo exigía, lo ordenaba mientras se abría para él. Los sonidos huecos del sexo se apoderaron de sus sentidos y de la habitación sin importarles quién podía oírlos. Una..., dos..., siete..., veinte veces jadearon, gritaron, se tomaron. Golpe a golpe, sus sexos hervían de deseo, mientras sus ojos y sus bocas se encontraron una y otra vez en busca de delirio y locura. Pero Severus sentía que iba a explotar, su cuerpo se lo decía, y más cuando ella susurró: -. Dámelo Severus -. Oírla decir eso lo hizo sonreír. Y, satisfecho de darle lo que le pedía, asintió.
Sus exigencias lo volvían totalmente loco, su voz, su deseo, y, tras una serie de feroces embestidas que los hizo paladear el placer, Severus dio el definitivo e inundó sus rincones más íntimos con su gran esencia. Como lo había dicho, sus deseos eran órdenes para él.
…
Fue una ceremonia tan sencilla y a la vez tan mágica, Severus y Hermione observaban a los novios bailar y a varias parejas acompañándolos, no sorprendiéndose como Austin e Ivy seguían bien acompañados con Luna y Remus, ambos se sonrieron, quizá ya era su momento de ser felices.
-. Sera mejor casarnos antes de que se note tu embarazo -. Dijo Severus sonando lo más normal.
Hermione sonrió y lo observó sorprendida.
-. ¿Esa es una proposición, Profesor? -. Severus le sonrió.
-. Me he hecho cargo de usted, desde que empezamos en esta misión -. Hermione sonrió apenada. Severus se levantó y la invitó a bailar.
-. Acepto -. Dijo Hermione en varios sentidos lo cual complació a Severus.
Esa noche, marcando un nuevo comienzo para todos, todos al unísono dejaron que la música expresara su felicidad. Porque en esa noche, era un nuevo comienzo…
Era un nuevo respiro.
…...…
Y sin más, esto ha llegado a su fin, siempre complacida de cada una de las personas que me acompañaron hasta el final, y que saben que yo siempre cuento con una historia completa.
Y con esto, les adelanto que habrá nueva historia, muy pronto, espero verlas nuevamente allí.
Gracias a cada uno y una de ustedes, que estuvo compartiendo críticas y halagos, lo cual me ayuda enormemente a continuar y a mejorar.
Espero haber cumplido con sus expectativas y si es así, no olviden seguirme, porque esto no termina aquí, esta historia ha llegado a su fin, pero aún hay muchas más que contar.
Los veo en la próxima historia…
NOX
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