Ha pasado demasiado tiempo desde la última actualización de este fanfic, me disculpo enormemente por esto, pero tuve algunos problemas personales, espero puedan entenderlo.

Y como ofrenda de disculpa, que mejor un capítulo de una gran longitud de palabras. Disfrútenlo y dejen en los revises que les pareció este capítulo y que esperan más adelante, los estaré leyendo. Cuidense mucho en esta cuarentena, se les quiere


Un par de idiotas

Mimori Suzuko-san nunca llegó a imaginar qué en un día cualquiera de su vida, estaría siendo vilmente presionada por su hermosa novia Hori Eriko-san.

–Suzu-chan, ¿no crees que me falta un anillo en un dedo particular? –Pile-san mostró su mano izquierda.

–Ehh… –Mimori-san desvió la mirada, sin saber que responder. –¿Quieres una gomita? –Así que respondió con otra pregunta.

–Claro… –Aquella gomita con forma de anillo no fue hacia su boca, si no que este se deslizó por su dedo anular de la mano izquierda. –Si tan solo fuera real.

–¿El NanaxYukari? –Mordisqueaba de forma nerviosa su labio inferior.

–Suzu-chan, ya lo confirmaron. –Soltó un suspiro.

–Eso lo tendré que ver por mi propia cuenta. –Antes de que Pile-san replicara, Mimori-san huyó hacia la habitación principal.

–Idiota…

Pile-san no tuvo otra opción más que esperar la tan ansiada pregunta salir de los labios de su novia, así que por ahora se quejaría con su mejor amiga casada.

.

.

.

Suzuko PDV

De alguna forma tenía que salir de casa, si me quedaba todas las indirectas de Eriko-chan me volverían loca, ¡Más de lo que ya estoy!

–Soramaru-chan, no sé qué hacer… –Exclamé angustiada.

–Suzuko, sé que soy tu mejor amiga, pero… –Frunció el ceño. –¿No deberías pedirle consejo a alguien con experiencia?, ¿Tal vez a Nanjo-san? –Sugirió.

–Estoy vetada del departamento de Nanjolno-san. –Respondí calmada.

–¿Ahora qué hiciste? –Preguntó con aquel tono acusador.

–Fotos del animax. –Ella entendió de lo que hablaba. –En mi defensa, Nanjolno-san quería vengarse de Kussun, ya que ella salió a cenar con Uika-san. Aunque fue en grupo...

–¿Reacción?

–Sí que eres una metiche, Soramaru-chan. –Sonreí en burla.

–Esto podría ser un buen material de chantaje. –Cruzó sus brazos a la altura de su pecho. –Anda, dilo ya.

–Buen punto. –Me aclaré la garganta. –Kussun estaba furiosa, tanto que obligó a Nanjolno-san irse a dormir en el sofá.

–No me sorprende, eso ya es común entre ellas. –Le restó importancia. –Lo raro es que le ayudaras con su plan.

–Tenía una buena razón para hacerlo. –Sorbí de mi taza de café.

–¿Y esa era?

–Rumores, ambas queríamos hacer pagar a Kussun y Eriko-chan. –Expliqué amargamente.

–Creo haber escuchado algunos. –Mencionó. –El que más ha circulado por las redes es que Kussun pasa tiempo con Uika-san, los medios están creando una distorsión de los hechos dando a entender que Uika-san es la amante de Kussun. Y sobre Pile-chan…

–La están emparejando con un guitarrista de una banda que ni conozco. –Murmuré.

–Suzuko…

–¿Y si Eriko-chan nota que…? –Ella me interrumpió.

– No te atrevas a decirlo. –Amenazó.

–¿No soy lo suficientemente buena? –Agaché mi cabeza.

Mi momento depresivo no duró mucho, ya que un golpe en mi cabeza me sacó de este.

–¡Ow! –Miré a Soramaru-chan en replica, pero su mirada estaba enfocada atrás de mí, así que seguí la trayectoria.

Grande fue mi sorpresa al encontrarme con Nanjolno-san, detrás de ella estaban Shika-chan y Emitsun.

–Chicas, ¿Qué hacen aquí? –Pregunté confundida.

–Soramaru nos envió un mensaje. –Se sentaron en las sillas sobrantes de nuestra mesa. –El mensaje se veía desesperado. –Comentó Nanjolno-san.

–¿Cuándo? –Mi mejor amiga señaló su regazo, en donde descansaba su teléfono.

–Ahora, ¿Qué es lo que te aflija realmente? –Exigió Emitsun.

–Después de lo ocurrido con ese chico, no soy capaz de proponerle matrimonio a Eriko-chan. –Desvié mi mirada. –Tengo miedo de que ella me deje por ese guitarrista.

Nuestra mesa quedó en silencio gracias a lo que dije.

–¿Alguien me hace el honor de golpearla?

–Pensé que tú eras la más insegura Yoshinon, pero veo que Mimorin te ha quitado el puesto.

–Por favor Mimorin, Pile-chan está obsesionada por ti.

–Le doy la razón a Emitsun, o sea ¡Trato de matarme por acercarme a ti!

–¡No lo entienden! –De nueva cuenta el silencio reinó. – ¡Ella no ha tratado de darme alguna explicación! ¡Simplemente actúa como si nada!

–¿Será porque ese chico no significa nada para ella? –Nanjolno-san acomodó sus lentes.

–¡O puede que me esté ocultando algo! –Azoté mis manos en la mesa, llamando la atención de varias personas del café.

–Oye, cálmate un poco. –Con una mirada, Soramaru-chan se calló.

–¿Calmarme? –Bufé. –No tienes el derecho de pedirme eso, porque tú no estás experimentando el temor a que rechacen tu propuesta de matrimonio.

–Estás siendo dramática, Mimorin. –Shika-chan rodo sus ojos fastidiada.

–¡No estoy siendo dramática!

–¿Puede ser…? –Unas cuantas voces nos alertaron. –¿Mimori Suzuko-sama?

–¿Esa es Nanjo-sama? –Mi amiga palideció.

–¡También Nitta-sama y Kubo-sama!

–¿Quién es esa? –Un tipo señaló a Soramaru-chan.

Y esta, bueno…

Nos ha metido en un gran problema.

–¡Soy Tokui Sora! ¡Ex integrante de μ's! ¡¿Cómo no pueden identificarme?! –La idiota se quitó sus gafas de sol.

–¡Idiota! –Ella se dio cuenta de su error.

–¡Son ellas!

–Maldición Soramaru-chan. –Mascullé.

–¿Lo siento? –Golpee su brazo, antes de tomarla por el cuello de la camisa y arrastrarla hacia la salida. –¡Hey, cuidado! ¡Que soy mercancía invaluable!

–De la barata. –Gruñó Nanjolno-san.

No nos quedó de otra que huir de nuestros fans.

–Ah~ -Solté un suspiro. –Debí quedarme en casa y soportar las indirectas de Eriko-chan.

Pile PDV

–Achu… –Estornudé, interrumpiendo el sermón de mi mejor amiga en el proceso.

–Salud. –Dijo Rippi, a lo que agradecí con una sonrisa.

–¿Has terminado, Kussun? –Ella pareció ofendida.

–Claro que no. –Frunció el ceño. –Deberías presionarla más, así entenderá la situación.

–Creo que esa no es una buena idea. –Susurró Ucchi. –Mimorin se estresará y es probable que guarde silencio.

–Me pregunto si fue buena idea pedirte un consejo a ti y no a Ucchi. –Exclamé.

–Soy la única casada y con una hija. –Para enfatizar lo último, alzó a Yoshimo-chan al estilo rey león. –Solo admiren a esta bella ikemen. –Esta vez Kussun atrajo hacia si a su hija, llenando su rostro de besos en el proceso.

Automáticamente una gran sonrisa invadió nuestros rostros al escuchar la dulce risa de nuestra "sobrina".

–Hablando de Ikemens, ¿Nanjo-san no está? –Preguntó Kitta-san.

–¿Quién? –Fingió ignorancia mi mejor amiga y curiosamente Yoshimo-chan frunció el ceño.

–Nanjo Yoshino, la mujer con la que estás casada. –Dije aburrida.

–El nombre me suena~ –Siguió negando la existencia de su amada esposa.

–Creo que Kussun aún está enojada con Nan-chan… –Escuché el murmuro que había entre Ucchi y Rippi.

–¿Qué te hace pensar eso? –Preguntó nuestra pequeña amiga celopata de forma sarcástica.

–Oh por nada. –Ambas negaron frenéticamente.

–¿Podríamos volver a mi problema? –Pedí atención. –Esto es serio chicas, no sé qué hacer con Suzu-chan.

–Oblígala a pedirte matrimonio. –Fue la escueta respuesta de Kussun.

–En ese caso ya no sería romántico Kussun –Comenté. –Quiero que sea una sorpresa y no porque yo la esté obligando.

–Si eso es lo que quieres, ¿Por qué no le pides tú matrimonio? –Rippi mencionó como si no fuera la gran cosa.

–¡Rippi eres una maldita genio! –Exclamé y no perdí la oportunidad de estrecharla fuertemente entre mis brazos. –¡Desde ahora en adelante serás mi dama de honor!

–¡¿Qué?! –Pude escuchar el grito de indignación por dos voces agudos.

–¡¿Vas a tirar a la borda todos estos años de amistad?! ¡¿Qué hay de Please & Secret? –Ante el grito de Kussun, Yoshimo-chan se cubrió sus oídos.

–La amistad terminó cuando decidiste nombrar como madrina oficial a mi amada novia, en vez de a mí, tu mejor amiga que te ayudó a darle celos a Nan-chan. –Reclamé, mientras miraba a mi sobrina hacer burbujas de baba.

–¿Aún sigues resentida por eso? en mi defensa la innombrable fue quien decidió que fuera Mimo-chan.

–Eso no quita el hecho de que tú se lo permitiste y lo aprobaste. –Me quejé. –Así que no llores porque te quité el título.

–¡Tú en verdad...! –La voz de Ucchi interrumpió cualquier insulto que tenía preparado Kussun.

–¿Podrían dejar sus dramas para otro momento? –Suspiró fastidiada. –Deberíamos concentrarnos en como Mimorin podría aceptar la propuesta de matrimonio de la loca de Pai-sama.

–Si Kussun, deja tus dramas infantiles y ayuda a la loca de Pai-sama a proponerle matrimonio a Suzu-chan... – Realización me golpeó directamente en la cara. – ¡¿A quién le dices loca, borracha de quinta?!

–Siempre buscando conflicto en donde no lo hay Pai-sama. –Rodó sus ojos. –¿Alguna idea de cómo impresionar a Mimorin?

–Definitivamente la lucha libre, deberías pedirle matrimonio dentro de un ring Hori-san. – Comentó Kitta-san.

–No creo que sea bueno, no quiero que mi propuesta sea arruinada por el olor a sudor de los luchadores. – Hice una mueca de disgusto.

–¿Qué te parece una velada romántica en un restaurante? –Sugirió Rippi.

–Habrá demasiadas personas y probablemente nos reconozcan fácilmente. –Suspiré.

–Entonces deberías pedírselo en tu departamento, es más privado y no habrá nadie quien las interrumpa. –Esta vez fue Kussun quien dio su opinión.

–Sin ofender Kussun, pero me parece una idea con poca imaginación, ¿Quién haría tal cosa? Más bien, ¿Quién aceptaría el anillo con esa forma? –Por alguna extraña razón mi mejor amiga desvió la mirada. –No me digas que...

Su silencio me confirmó lo que pasó por mi cabeza.

–Vaya, pensé que tú eras la tacaña por los cupones de regalo, pero Nan-chan te ganó. –Comenté sin ninguna pizca de delicadeza.

–No fue por tacañería, fue por el momento justo... –Murmuró. – Es como si un día cualquiera estuvieras mirando a tu persona especial haciendo una cosa insignificante y dijeras: "Ella es la indicada para mí, quiero casarme con ella". Eso sucedió conmigo y estuve a punto de proponerle matrimonio a Yoshino en san Valentín, pero ella se adelantó. –Rió divertida. –Pile-chan, no importa el lugar o la hora, si no el momento que vives con ella. Estoy segura que a Mimorin no le importará como se lo pidas siempre y cuando sea con sentimientos sinceros. –Sonrió.

–Kussun... –Con el discurso que dio no pude evitar secar unas cuantas lágrimas que se habían derramado. –Me retracto, eres de nuevo mi dama de honor.

–Agradezco el gesto, sin embargo, no importa a quien escojas, mientras pueda estar presente en tu boda por mi está bien. –Miró a las demás. –Espero que les haya dado un poco de valor a ustedes tres.

Rippi, Ucchi y Kitta-san estaban avergonzadas, puedo afirmar con certeza que la palabra matrimonio pasó en ese mismo momento por sus mentes.

–Entonces con lo que has dicho, ¿Nan-chan ya está perdonada? –Preguntó tímidamente Rippi.

–Ni de broma, el que hable bien de ella no significa que obtuvo mi perdón. –¿Fue mi imaginación? O ¿Yoshimo-chan soltó un balbuceo concordando con su madre?

No cabe duda de que es la mezcla perfecta de ambas –Pensé aterrorizada. –Hablando de ella, hace horas que no sabemos nada de nuestras novias idiotas...

–Mientras no estén haciendo algo estúpido, no hay porque preocuparse. –Le restó importancia al asunto mi mejor amiga.

Por alguna extraña razón siento que es imposible que esas idiotas no estén involucradas en algo estúpido.

Que raro, siento como si Suzu-chan es la que hará algo estúpido.

Oh bueno, llamaré a Suzu-chan luego, por ahora disfrutaré mi té y esas deliciosas galletas

Suzuko PDV

–Si sobrevivimos, recuérdame matar a Soramaru-chan más tarde. –Dije entre dientes.

–Créeme, lo haré. –Gruñó Nanjolno-san. –Fue astuta al irse con Emitsun.

Después de haber salido del restaurante como locas despavoridas, decidimos separarnos para despistar a nuestras fans. Por obra del destino Nanjolno-san y yo terminamos juntas en una...

–¿Por qué de todos los lugares de japón terminamos en una sex shop? –Suspiró.

–Era eso o ser atrapadas por nuestras fans, además ¿Qué tiene de malo? Es un lindo lugar. –Inspeccioné el lugar con mi mirada.

La sex shop la encontramos por las casualidades de la vida, no es como si tuviera alguna membresía en esta tienda y haya engañado a mi querida senpai de que era un buen sitio para esconderse.

¿Cómo la convencí?, solo le dije que me siguiera y ella en la desesperación me obedeció.

Sweet devil era el nombre del establecimiento y contaba con mercancía fuera de otro mundo, había de todo: disfraces, dildos, muebles, lencería, dvds, accesorios, entre otras cosas más. Prácticamente era una boutique para pervertidos, un sueño húmedo hecho realidad.

–Ah, Mimori-san hace tiempo que no la veo por aquí. –La voz de la chica del mostrador me sacó de mi ensoñación.

Por alguna extraña razón Nanjolno-san se tensó en su lugar.

–Y trajiste a... ¿Tachibana-san? –La chica ladeó su cabeza cuando miró a Nanjolno-san.

¿Por qué carajo te llama Tachibana-san? –Esa fue la pregunta que mi mirada transmitió.

Larga historia, después te cuento. –Esa fue la respuesta de su mirada. –Ha pasado tiempo, Kairi-san. –Una forzosa sonrisa apareció en sus labios. –¿Ya no trabajas en karakuri?

–Karakuri solo es un trabajo de medio tiempo, este lugar es más lo mío. –Sonrió con inocencia. –¿Qué las trae por aquí?, aunque debo admitirlo que es extraño verla con alguien más que no sea Hori-san, Mimori-san, ¿Acaso es su nueva pareja?

–¡Ew no! ¡De ninguna manera! –Bien, ahora sé que ambas sentimos repulsión por la otra.

–Perdón por asumir tales cosas –Río avergonzada. –Entonces, ¿Qué puedo hacer por ustedes?

–Estamos escapando de... –Compartí una mirada con mi acompañante. –Alguien y nos preguntábamos si ¿Podíamos escondernos al menos por una hora?, prometemos comprar algo por tu ayuda. –Rogué.

–¿Prometemos? ¿En plural? –Me miró con incredulidad.

–Si, ahora cállate. – Mascullé entre dientes. – ¿Qué dices?

–No es necesario que compren algo, ya te encargas de hacerlo cada semana. –Eso no tenía por qué saberlo mi senpai. –Pueden quedarse todo lo que quieran, si gustan pueden explorar la tienda mientras se esconden.

–Gracias por tu amabilidad. –Tanto como Nanjolno-san y yo, hicimos una reverencia como agradecimiento.

Kairi-san regresó a hacer lo suyo, mientras nosotras mirábamos las cosas que había ahí, claro tuve que arrastrar a Nanjolno-san para que me acompañara.

Tal vez compre algo para que Eriko-chan me perdone. –Tomé unas esposas por curiosidad y algo hizo click en mí. –¡¿Por qué debo pedir disculpas si ella es la culpable de mi humor?! ¡Tonta, idiota, mala, Eriko-chan!

–¿Mimori-san se encuentra bien?

–Si, así es ella siempre.

–¡Mejor vete con tu amiguito el guitarrista! ¡A ver quién te compra tus bolsas de marca y el alimento orgánico para nuestras mascotas! –Agité las esposas exasperada.

–Mimo-chan. –Escuché la voz de Nanjolno-san.

–¡O tus bebidas verdes asquerosas!

–Mimo-chan. –De nuevo.

–¡A ver quién te hará gritar por las noches con sus suaves manos!

–¡Mimo-chan! –Ante el grito me giré enfurecida hacia la persona.

–¡¿Qué?! –Ella no dijo nada, solo me dio una cachetada.

Y debo admitirlo, aunque sea ella de pequeña estatura, ese golpe me dolió demasiado.

–¡¿Estás loca?! ¡¿Qué es lo que te pasa?! –Reclamé molesta.

Otra marca de mano fue plantada en mi otra mejilla.

–¡¿Podrías parar?!

–No, hasta que estés más calmada. –Levantó su mano y yo solo me encogí. –Bien, con eso basta.

–¿Era necesaria tanta violencia? –Pregunté mientras acariciaba mis mejillas.

–Estabas diciendo estupideces, claro que era necesario. –Rodó los ojos.

–No eran estupideces... Si Eriko-chan no me ama más, ¿Por qué no me termina de una buena vez? –Las lágrimas que tanto había negado llorar ahora se deslizaban por mis mejillas.

–Debes ser una ciega si no te das cuenta del amor que te tiene Pile-chan. –Suspiró. –Está loca por ti, literal... –Eso último lo dijo en un susurro.

–¿Cómo lo sabes? –Pregunté en una pequeña voz.

–Mimo-chan, las reuniones de Pile-chan y Aina normalmente son en mi departamento y no son muy calladas que digamos. –Hizo una mueca. –Las ocasiones que he estado presente en esas reuniones, Pile-chan siempre tiene algo nuevo que comentar de ti tales como: "Suzu-chan es maravillosa" "Suzu-chan es hermosa" "Suzu-chan será parte del elenco de un nuevo anime, ¿No es genial?", cuando lo dice siempre tiene una sonrisa en su rostro y sus ojos se iluminan con tan solo hablar de ti.

–Entonces, ¿Por qué no me ha dicho lo del guitarrista? –Pregunté molesta, pero más que nada dolida. –Si tanto me ama, ¿Por qué no me lo ha dicho?

–Puede haber demasiados motivos, pero uno de ellos no es porque no te ame –Insistió. –La misma agencia puede estar involucrada o tal vez Pile-chan no esté enterada de lo que está pasando, ya sea porque no está al tanto de las noticias o sea ignorante de que el sujeto tenga sentimientos por ella. Lo mejor que puedes hacer es hablar con ella, solucionar todo el problema y proponerle matrimonio cuando todo esté calmado. –Comentó.

–En verdad que eres una experta. –Sonreí un poco más aliviada.

–Mimo-chan, estoy tratando de deshacerme de Uika y sus insinuaciones románticas hacia Aina, claro que sé sobre el tema. –Rodó sus ojos divertida. –Ahora que ya todo está medio solucionado, es hora de ir a casa y evitar un posible regaño por parte de mi esposa y tu novia.

Antes de que pudiera colocarse de pie, jalé su brazo y la atraje hacia mi cuerpo, con un sonrojo adornando mis mejillas, escondí mi rostro en su cuello.

–Gracias Nanjolno-san... –Susurré avergonzada.

–Para eso están las amigas, Mimo-chan. –Sentí su mano acariciar mi cabello.

….

Ni una de las dos mujeres notaron el flash que iluminó el establecimiento, ni mucho menos al paparazi que sonreía con malicia al ver tan semejante escena en un lugar como ese.

Después de todo, las personas amaban los escándalos ¿Cierto?

.

.

.

.

.

.

.

Al llegar a casa esperaba una dulce bienvenida, un par de besos, unos abrazos estrujándome fuertemente y tal vez una regañada por haberme ido tan repentinamente de casa, pero recibí todo lo contrario.

Eriko-chan arrojó a mis pies una revista, no entendí del todo lo que estaba pasando, hasta que vi la portada de dicha revista.

En dicha portaba estaba Nanjolno-san y yo compartiendo un abrazo, un inofensivo e inocente abrazo, sin embargo, eso no fue lo que llamó mi atención, si no el título del artículo.

El consentimiento mutuo siempre es importante en una relación. ¿Las amantes tormentosas han vuelto?, más detalles en la página 20.

–¿Qué es esto...? –Con desesperación mal disimulada abrí la revista en la página correspondiente.

Las dos actrices de voz y cantantes han sido vistas comprando dentro de una tienda de artículos sexuales. Nanjo-san y Mimori-san compartían una ardiente conversación dentro del establecimiento, al parecer discutían sobre las esposas que Mimori-san le mostraba a Nanjo-san y el cómo podían utilizarlas para su diversión personal. Después del drama, ambas llegaron a un tierno consentimiento y terminaron por abrazarse ante tal logro.

Ante tales hechos muchas dudas han sido despertadas, ¿Qué pasará con Kusuda Aina y Pile? ¿Se apagó la llama de la pasión con sus actuales parejas y buscan reavivarla con otras personas?

Asqueada dejé caer la revista en el suelo y miré con cierto temor a mi querida novia.

Y ella estaba furiosa.

Dios sé que pido mucho, pero si estás ahí...

Sálvame de ella.

–Yo debería preguntar eso, Suzuko. –Desde mi lugar podía ver como su ceja temblaba.

Sin honoríficos, debe estar muy furiosa. –Tragué saliva. –Es una graciosa historia Eriko-chan.

–¿A caso me miras riéndome? –Bufó.

–N...No, para nada.

–Tienes cinco segundos para darme una explicación. –Exigió. –Contando desde ya.

–Estaba en un café con Soramaru-chan y empecé a quejarme de... –Callé de repente al recordar por qué había salido huyendo de casa.

Las emociones que había sentido hace horas atrás regresaron con fuerza y como soy parte del tan aclamado grupo idiota, hice lo que mejor sé hacer.

Ser una completa idiota que tiene deseos de morir.

–¿De qué servirá darte explicaciones del porque estaba con Nanjolno-san, si tú jamás me das explicaciones? –Reproché molesta.

–¿De qué estás hablando Suzuko? –Preguntó molesta.

–¿Dé que estoy hablando? ¡¿De qué estoy hablando, preguntas?! –Exclamé. –¿Tienes alguna idea de lo que están hablando los medios desde hace una semana? –Ella guardó silencio. –Eres Maravillosa Eriko, no pensé que fueras tan insensible con mis sentimientos.

–La insensible aquí eres tú ¿Cómo pudiste?, fuiste a nuestro lugar favorito con Nan-chan ¡Y te encontraron abrazándola de forma intima! –Señaló de forma despectiva la revista.

–¡Al menos estoy tratando de decirte lo que realmente pasó, darte una explicación! ¡En cambio tu...! ¡Tú...!

Oh no, sentí algo mojado deslizarse por mis mejillas.

¿Por qué soy tan sensible? –Mordí mis labios. –Me lastimas al no decirme lo que pasa con el guitarrista que ni me interesa saber su nombre, cada semana veo un nuevo artículo sobre tu supuesta "aventura" con ese chico y ni siquiera te dignas a decirme lo que realmente está pasando, confío en ti, te juro que confío en ti, pero si no hablas... Ya no sé qué pensar más Eriko.

–Suzu-chan. –Su mirada se suavizó. –En verdad que eres una idiota. –Se acercó a mí, para después rodear sus brazos alrededor de mi cuello.

–Estoy llorando en este momento y tú me estás insultando... –Mi vomito verbal fue acallado con una dulce sensación sobre mis labios.

Eriko-chan me estaba besando tiernamente y aunque al principio me resistí ante tal contacto, terminé por corresponder aquella muestra de afecto. Dejé escapar un jadeo al sentir su caliente lengua rozar mi labio inferior pidiendo acceso a mi boca y sin dudar se lo permití. Nuestras lenguas se acariciaron entre ellas ocasionando que un exquisito escalofrío recorriera mi espalda baja. Con cada beso que compartíamos, mi razón se escapaba entre mis dedos; de un momento a otro las manos de Eriko-chan fueron bajando poco a poco por mi espalda...

El mágico momento fue roto cuando unas manos se posaron en mi trasero y sabía muy bien que, si esas manos comenzaran a moverse libremente por mi cuerpo caería en la bella tentación de deshacernos de nuestras ropas y yo no quería eso, aún había algo que teníamos pendiente.

Así que, con resignación y fuerza de voluntad separé mis labios de los suyos.

–Amo tus besos Eriko-chan, créeme que lo hago, pero no hemos acabado nuestra conversación. –Fruncí el ceño.

–Suzu-chan, ¿Recuerdas lo que hablamos hace una semana? –Parpadee confundida ante su pregunta.

–¿Estás tratando de evadir la conversación? –Alcé mi ceja.

–Parece que lo olvidaste. –Soltó un suspiro exasperado. –Cariño, tú y yo hablamos sobre el problema con Asahi-san.

–¿Quién?

–El guitarrista, Suzu-chan.

–Ah...

….

–¡¿En qué momento pasó?!

–Responderé a todas tus preguntas, pero ahora necesito que me sigas a la azotea, hay algo que quiero mostrarte. –Tomó mi brazo y comenzó a jalarme hacia la entrada de nuestro departamento.

–Pero Eriko-chaaaan. –Chillé en protesta.

–Solo cállate y sígueme.

–¿Por qué debería seguirte si estoy enojada contigo?

Ella me lanzó una mirada y yo...

Simplemente me callé y no dije algo más.

No es que le tenga miedo, simplemente aprecio mi vida demasiado y me gustaría llegar hasta la vejez, muchas gracias.

.

.

.

.

Mientras tanto en otra parte de japón...

Yoshino PDV

Había llegado a casa desde hace tiempo ya y aún no me atrevía a entrar. Sabía el infierno que me esperaba dentro de mi departamento, así que preferí disfrutar los pocos minutos de vida que me quedaban.

Será mucho peor si tardo en entrar... –Solté un suspiro lastimero. –Puede que me salve si uso mi amor y dulces palabras adecuadamente, la esperanza es lo que muere al último. –Con determinación introduje la llave a la cerradura, una vez que escuché el candado abrirse, giré la perilla y abrí la puerta.

Con pasos cautelosos me adentré a mi departamento, no había nada fuera de lo normal, más que unos cuantos juguetes de Yoshimo-chan esparcidos en la entrada.

Dejé mis botas en su lugar correspondiente, para después anunciar mi llegada.

–E...Estoy en casa. –Mi intención no era tartamudear, pero el miedo me ganó.

Cuando escuché algo arrastrarse por el suelo, tragué saliva con pesadez.

–¡Mami! –La dulce voz de mi pequeña hizo que mi alma regresara a mi cuerpo.

Con una suave sonrisa me arrodillé en el suelo y esperé a que Yoshimo-chan llegara a mi gateando.

–Date prisa Yoshimo-chan, que mami quiere un abrazo. –Para enfatizar mi pedido, extendí mis brazos hacia ella.

Ella como pudo gateó un poco más rápido, estando ya cerca de mí se lanzó a mi regazo entre risas. Sin poder evitarlo, la estreché en mis brazos y esparcí besos alrededor de su carita, ocasionando que riera aún más.

–Bieda casa –Con cuidado me coloqué de pie aun teniendo en brazos a Yoshimo-chan.

Algo andaba mal, lo podía sentir en todo mi cuerpo.

No había ninguna señal de mi esposa y eso era demasiado preocupante. Así que con toda la gentileza del mundo le pregunté el paradero de su otra madre a Yoshimo-chan.

–Cariño, ¿Dónde está mamá? –Ella pareció dudar un poco, pero terminó por señalar la cocina. –Bueno, es hora de recibir mi castigo. –Con resignación me dirigí hacia allá.

Y si, ahí estaba ella cortando las verduras para mi probablemente última cena. Sin esperar más senté a Yoshimo-chan en su silla de bebe y me acerqué a Aina cautelosamente, como si se tratara de una gatita gruñona.

Espera, eso es lo que es en este mismo instante. –Para romper la tortuosa tensión, hice lo que me caracteriza como parte del grupo idiota.

Me coloqué a un lado de ella y apoyé uno de mis codos en frente de la alacena, hice una pose exageradamente coqueta y solté lo primero que se me pasó por la cabeza.

–¿Vienes muy seguido por aquí?

Como si se tratara de una película de terror, Aina giró lentamente su cabeza y miró directamente hacia mi alma. Con una voz mucho más helada que la Antártida me respondió:

–Vivo aquí. –Fue su respuesta más cortante. –Has regresado más tarde de lo normal, ¿Algo te mantuvo ocupada?

¿Fue mi imaginación o lo último lo preguntó con un tono furioso?

–No me creerás lo que pasó. –Suspiré. –Gracias a Soramaru unos fans nos encontraron en una cafetería, no nos quedó opción que huir, separarnos y escondernos de ellos. –Expliqué. –Mimo-chan y yo decidimos escondernos juntas en un... establecimiento que se encontraba en akihabara. –Omití la clase de lugar en donde nos escondimos.

–¿Oh? ¿Qué establecimiento? –Comenzó a picar con más fuerza la verdura.

–Uno de... juguetes. –Reí forzosamente.

–¿Juguetes para adultos? –Clavó el cuchillo en la tabla de picar.

–Uhh... Si, precisamente... –Tragué saliva. –¿Cómo lo supiste?

Aina dejó lo que estaba haciendo, limpió sus manos con una toalla, para después sacar su celular del bolsillo de su pantalón. Al parecer estaba buscando algo en ese celular, así que no sabía si temer por mi vida o no, mi instinto me decía que debería de hacerlo.

Solo pasaron minutos en silencio y ella con toda la calma del mundo me pasó su celular, mi estomago se revolvió cuando miré el contenido que estaba mostrándome.

Había una foto de Mimo-chan y de mi compartiendo un inocente abrazo, bueno... el lugar no era inocente, pero si nuestra acción. Ese no es el punto aquí, miré el título y leí todo el artículo.

El consentimiento mutuo siempre es importante en una relación. ¿Las amantes tormentosas han vuelto?, más detalles en la página 20.

Las dos actrices de voz y cantantes han sido vistas comprando dentro de una tienda de artículos sexuales. Nanjo-san y Mimori-san compartían una ardiente conversación dentro del establecimiento, al parecer discutían sobre las esposas que Mimori-san le mostraba a Nanjo-san y el cómo podían utilizarlas para su diversión personal. Después del drama, ambas llegaron a un tierno consentimiento y terminaron por abrazarse ante tal logro.

Ante tales hechos muchas dudas han sido despertadas, ¿Qué pasará con Kusuda Aina y Pile? ¿Se apagó la llama de la pasión con sus actuales parejas y buscan reavivarla con otras personas?

Si, debí considerar el pedir hospedaje a mis padres, estoy segura que no les molestaría resguardarme por unos días. Sin embargo, ya estaba en mi hogar y debía afrontar las consecuencias de mis estupideces como una mujer.

–Aina, ¿Qué tan molesta estás? –Seguí mirando su celular, buscando el número de emergencia del hospital más cercano.

–No estoy para nada molesta, confío plenamente en ti. –Se encogió de hombros. –Aunque siendo honesta estaba a punto de cazar a Mimorin, pero Pile-chan aún la necesitaba viva, así que esperaré a que pase su luna de miel para hacerla sufrir. –Sonrío maliciosamente ante lo último dicho.

–E...Entiendo –Anotaré en mi agenda rezar por Mimo-chan después. –Entonces, ¿Estoy libre del castigo? –Pregunté esperanzada.

–Cariño, no malinterpretes mi misericordia. –Pellizcó mi mejilla juguetonamente, no sin antes quitarme el celular de mis manos. –Tengo planes para ti esta noche. Así que sé buena y alimenta a Yoshimo-chan mientras yo termino de preparar nuestra cena. –Esta vez mi trasero fue víctima de un pellizco.

–Por supuesto, amor... –Derrotada me acerqué a nuestra hija, quien no se si fue delirio mío, pero me miraba con simpatía.

–Mami, suete. –Parpadee confundida.

¿Qué demonios le están enseñando a mi niña?

–Vamos a darte de comer Yoshimo-chan, debes estar hambrienta ¿Cierto? –Ella palmeó la mesa emocionada y bueno, ¿Cómo negarme a tal hermosa niña?

Cielos, esas dos me tienen demasiado domada...

¿Debería preocuparme?

.

.

.

.

.

Después de bañar a Yoshimo-chan y haberla dormido, me dirigí hacia mi habitación en donde sabía que me esperaba mi amada esposa. Mi instinto de supervivencia me pedía a gritos que huyera del lugar, que buscara otro lugar en donde dormir, pero me contuve porque tenía muy en cuenta lo que iba a pasar si huía y mi cuerpo no estaba capacitado para soportar otra torcedura de cadera.

Así que me armé de valor y abrí la puerta de nuestra habitación, lo que me encontré dentro de ella no me lo esperaba.

La cama estaba bañada en pétalos de rosas, la habitación era iluminada por unas cuantas velas aromáticas y lo más importante, Aina estaba ahí sentada en nuestra cama vistiendo un baby doll color negro.

–Dios, si este es mi castigo deberías castigarme más seguido. –Pasé mi mano por mi boca para quitarme la baba con discreción.

Al verla ahí sentada con ese tipo de ropa provocadora, me sentí fuera de lugar al tener puesta solo una camisa larga que me llegaba a la mitad de los muslos.

Ella se colocó de pie y se acercó a mí con un andar coqueto. Aina tomó mi mano cuando estuvo en frente de mí para después arrastrarme hacia la cama. Estando cerca de esta me empujó suavemente, ocasionando que terminara a su merced. Sin perder más tiempo, ella se colocó a horcajadas sobre mí y se inclinó para capturar mis labios con los suyos propios.

Ante tal toque mi mente se apagó. Dejé de pensar que algo malo pasaría y simplemente me dejé llevar por la lujuria.

Eso fue mi más grande error. El sonido de algo cerrarse alrededor de mis muñecas me sacó de mi embobamiento.

Estaba tan perdida en las sensaciones que Aina me provocaba que no noté en qué momento había aprisionado mis manos con unas esposas, ni mucho menos que estaba esposada a la cabecera de la cama.

–¿Q...Que? –Para asegurarme de que no era un sueño, traté de separar mis manos de la cabecera. –¡Pensé que no estabas molesta! –Reclamé.

–No lo estoy. –Sin abandonar su lugar, comenzó a buscar algo dentro de la mesita de noche que estaba al lado de nuestra cama. –Estoy furiosa. –Dejé escapar un jadeo de sorpresa al ver lo que había en su mano.

Se trataba de una venda y un látigo.

Estoy muerta... –Tragué saliva.

–¿Qué te parece si reavivamos la llama de la pasión, Yo~shi~no? –Esta vez se encargó de vendar mis ojos. –Después de todo tengo que recordarte a quien le perteneces, ¿Cierto? –Su seductora voz me hizo temblar.

No sé si del miedo o de la excitación.

Tal vez las dos.

Dios, ¿En qué clase de pervertida me he convertido?

.

.

.

.

Pile PDV

En todo el trayecto hacia la azotea Suzu-chan no paró en preguntar en qué momento habíamos hablado de Asahi-san, pero por obvias razones no respondí a sus preguntas, ni mucho menos a sus quejas.

–¿Por qué estamos aquí? –Estando en la puerta de la azotea, ella soltó mi mano.

–Suzu-chan solo hay que salir. –Intenté tomar su mano de nueva cuenta, pero ella la apartó. –¡Suzu-chan! –Exclamé molesta.

–No me moveré de aquí hasta que me digas lo que está pasando. –Esta vez se cruzó de brazos.

–Eres demasiado terca. –Farfullé.

–Aprendí de la mejor. –Contraatacó a mi comentario.

–Primero, eso fue muy rudo de tu parte. –Señalé. –Y segundo, solo sal hacia la azotea.

–Te lo volveré a repetir, no me moveré de aquí hasta que me digas lo que está pasando. –Hizo un puchero.

–Tú ganas. –Solté un largo suspiro. –Como te lo había mencionado, hablamos de esto hace poco. –Decidí que esto sería largo de contar, así que procedí a sentarme en frio el escalón, Suzu-chan hizo lo mismo. –Estabas cansada por la firma de autógrafos que diste ese día, por lo que te dormiste a mitad de mi explicación, así que es normal que no lo recuerdes.

–Siendo honesta, me dormí cuando me estabas hablando sobre tu día. –Río avergonzada. –Pero no me importaría escucharte de nuevo y resolver este problema.

–Me alegro saberlo Suzu-chan. –Sonreí aliviada. –Bueno, esto fue lo que pasó realmente...

Flash back

Aquel día fui citada por mi manager y el director ejecutivo de mi agencia, ellos no me dieron alguna razón específica del porque había sido llamada, simplemente me avisaron.

Cuando llegué a la oficina del director ejecutivo, ahí estaba él, mi manager y Asahi-san, esperándome. Los tres portaban semblantes serios, aunque Asahi-san se veía emocionado por alguna extraña razón.

Me alegro verte Pile-san –Saludó cordialmente el director, Fukui-san. –¿Cómo te ha ido?

Me ha ido bien, gracias por preguntar. –Él me indicó a que me sentara en la única silla disponible.

Sé que te estarás preguntando por que fuiste citada. –Fukui-san fue directo.

Efectivamente.

Mientras más rápido sea esta reunión, podré disfrutar lo que queda de mi día libre con Suzu-chan.

Eso era lo único que pasaba por mi cabeza, pero cuando mi manager Hamasaki-san colocó un sobre sobre el escritorio del director, sabía que debía centrarme en la reunión.

¿Qué es esto? –Pregunté confundida.

Es mejor que lo veas por tu propia cuenta. –Su tono cordial de antes había desaparecido, este fue reemplazado por enfado.

No demoré en abrir el sobre y lo que encontré casi me ocasionaba un ataque al corazón.

El contenido de este se trataba de fotos intimas mías con Suzu-chan, algunas de estas eran en los lugares a donde íbamos en nuestras citas, otras eran donde compartíamos besos en callejones o espacios aislados sin gente.

Sabes bien que no estamos en contra de tus tendencias. –Si claro. –Pero teníamos un trato Pile-san. Te dimos la autorización de mantener una relación amorosa con Mimori-san, siempre y cuando fuera en secreto. –Gruñó. –Te hemos cubierto demasiadas veces con la excusa de que era fan service lo que realizabas con tu compañera de trabajo, pero esto ha ido demasiado lejos. Hay pruebas de tu relación ¿Sabes lo que significa?

Mi carrera... –Murmuré.

Exacto, tu carrera e imagen estarán en peligro. –Suspiró. –Sin embargo, ante estas circunstancias pudimos encontrar una solución a tu problema.

¿Cuál es? –Devolví las fotos al sobre.

Decirles a los medios que esas fotografías son editadas por un profesional y que tu relación con Mimori-san es de simple amistad. –Comentó mi manager.

Hay algo más, ¿No es así? –Pasé mi mirada por cada uno de ellos.

Para ocultar tu sexualidad hemos llegado a la conclusión de crear una relación pública con Asahi-san o en pocas palabras una barba para ti. –Fukui-san agregó.

¿Qué?

Ahora entiendo la emoción de Asahi-san, no importa cuantas veces lo he rechazado, él jamás dejará de insistir en cortejarme. Asahi-san miró la oportunidad y no la desaprovechará.

Lo que escuchó Pile-san.

No puedo aceptar tal cosa, lastimaría a mi novia con esto. –Señalé lo obvio. –Debe haber otra opción.

Entonces no le diga nada, tal vez así se aleje de usted y con ello pueda pertenecer aún en el mundo artístico Pile-san. –Azoté las palmas de mis manos en su escritorio ante lo dicho.

No me importa, jamás le haría algo así, no a ella. –Gruñí. –Creo que esta reunión ha acabado, si me disculpan tengo un día libre que disfrutar junto a mi novia.

Me coloqué de pie y caminé hacia la puerta de la oficina del director. Cuando abrí la puerta, su voz me detuvo por un momento.

Tienes una semana para decidir Pile-san, si se cumple la fecha limite... –Soltó un suspiro. –Despídete de tu carrera.

Entiendo Fukui-san...

Fin del flash back

–En ese lapso de tiempo, no importaba el lugar en donde me encontrara, Asahi-san siempre estaba ahí tratando de que cambiara de idea. No había duda de que era obra de Fukui-san para que me sintiera presionada y claro, los paparazis no se hicieron esperar. –Recargué mi cabeza en la pared del pasillo hacia la azotea. –Lo que miraste no era porque yo lo hacía apropósito, tenía que ser cordial al menos para que no me catalogaran como una persona violenta. Para empeorarlo todo, los medios distorsionaron la historia sobre mi supuesta relación con él gracias a la intromisión de Fukui-san.

–Eriko-chan...

–Todo esto te lo dije en un momento inadecuado, pido perdón por crear un malentendido Suzu-chan. –Sonreí cansada.

–No te disculpes Eriko-chan, esa debería ser yo. –Recargó su cabeza en mi hombro. –Te grité cosas estúpidas, me disculpo por ello.

–Tenías motivo para hacerlo. –Posé mi mejilla en su cabello.

Por un momento el silencio reinó, pero no duró mucho entre nosotras.

–¿Qué es lo que harás Eriko-chan? –Suzu-chan preguntó en un susurro.

–La respuesta es muy obvia. –Reí un poco. –Esperaré hasta que se termine mi contrato, tomaré mis cosas y me iré de esa compañía. Y como dijo Fukui-san, me despediré de mi carrera.

–No puedes hacer eso, cantar siempre ha sido tu sueño. –Dejó su lugar para encararme. –Si dejarme de lado hará que sigas con tu sueño, entonces está bien si tú...

La interrumpí colocando mis manos en sus mejillas, sin misericordia alguna las pellizqué.

–¡Eriko-chaaaan!~ –Gimió adolorida.

–Siempre tan bondadosa, a tal grado de no importarte salir lastimada. –No pude evitarlo, pero unas cuantas lágrimas escaparon de mis ojos.

–¿E...Eh?

–¿Qué no lo ves Suzu-chan? –La miré directamente a sus ojos. –Quiero seguir cumpliendo mi sueño contigo a mi lado. Mi sueño tuvo significado gracias a ti... –Besé cortamente sus labios. –Estuviste ahí apoyándome en todo; atendiste a la mayoría de mis conciertos, compraste demasiadas copias de mis álbumes, reproducías una y otra vez mis videos musicales para generar vistas. ¿Cómo podría abandonar a la persona que siguió creyendo en mi cuando ni yo misma lo hacía ya? –De sus ojos caían de igual manera las lágrimas. –Así que prefiero perder mi carrera que a la persona a quien amo con todo mi corazón.

–Te amo demasiado, como no tienes idea. –Suzu-chan rodeó mi cuello con sus brazos.

–De seguro no más que yo. –Reí de nueva cuenta al sentir un pequeño golpe en mi espalda.

–Te amo más y lo sabes. –Aunque nos encontráramos en esta posición, sabía muy bien que estaba haciendo un puchero.

–Yo te amo más, ¿Sabes por qué? –Muy a mi pesar la separé de mi cuerpo muy gentilmente.

–¿Por qué razón será esta vez? –Preguntó juguetonamente.

–Desde hace horas he querido mostrarte algo, solo espero que aún siga intacto mi sorpresa. –Recé. –Ahora, ¿Serías tan amable de salir conmigo hacia la azotea? –Me coloqué de pie, para después extender mi mano hacia ella.

–Por supuesto. –Tomó mi mano.

Sin querer hacerla esperar más, abrí con facilidad la puerta de la azotea. Por caballerosidad la dejé pasar primero, mientras que yo empecé a sacar una cajita aterciopelada del bolsillo de mi saco.

Cuando escuché un jadeo de su parte, sabía que era el momento indicado para acercarme a ella.

–Eriko-chan... –Suzu-chan se giró hacia mí.

Y ella me encontró con una rodilla en el suelo mientras le mostraba un anillo bañado en oro blanco con una piedra rosada en el centro.

–¿Cuál es tu respuesta Suzu-chan?

En el suelo de la azotea estaban unas velas que había ordenado estratégicamente para que formaran "¿Te casarías conmigo?", junto a unos pétalos de rosas esparcidas por el lugar.

–Parece que tuvimos la misma idea, Eriko-chan.

Curiosa miré como del bolsillo de su chaqueta sacaba una cajita aterciopelada; una vez mostrada no tardó en abrirla y dentro de esta se encontraba un anillo similar al mío, a excepción de la piedra que era de un color morado.

–¿Serías mi esposa, Eriko-chan? –Preguntó gentilmente.

–Solo si aceptas ser la mía, Suzu-chan.

Con unas tontas sonrisas abarcando nuestros rostros, procedimos a colocarnos los anillos en el dedo indicado.

–¿Siempre juntas?

–Por el resto de nuestras vidas.

No me molestaría que ese fuera mi nuevo sueño.

Después de todo, aún tenemos un futuro por delante para crear nuevos sueños.

Siempre y cuando sea a tu lado.

~Continuará~

.

.

.

.

.

.

.

.

Omake 1

La puerta de la oficina del director ejecutivo Fukui-san se abrió sin previo aviso y dos figuras femeninas se adentraron al lugar como si fuera lo más normal del mundo.

–Pile-san, ¿Está consciente de que debe agendar una cita para hablar conmigo? –El director alzó una ceja ante tal intrusión.

–Lo sé, pero esto será rápido. –Pile-san acomodó sus gafas de sol sobre su cabeza. –Es sobre mi relación pública que tanto quiere asignarme.

–¿Ya tomó una decisión? –El director estaba ansioso por una respuesta.

–Así es, pero antes –Pile-san empujó suavemente hacia adelante a su acompañante. –Quiero presentarle a mi ex novia, Mimori Suzuko-chan. –La nombrada soltó un suspiro exasperado.

–¿Cuándo me dejarás de presentar así? –Pile-san solo se encogió de hombros. –Mucho gusto soy Mimori Suzuko, prometida de Eriko-chan.

Silencio...

–¿Qué significa esto Pile-san? –El hombre estaba furioso.

–Mi respuesta. –Sonrió con inocencia. –Esperaré a que se termine mi contrato

–El cual, si no me equivoco termina el día de hoy. –Comentó Mimori-san.

–Solo vine a recoger mis cosas y a despedirme de esta compañía. –Se colocó sus gafas. –Así que con todo respeto Fukui-san, váyase a la m...da. Vamos Suzu-chan hay una boda que organizar.

–Por supuesto cariño~

Con eso dicho, dejaron atrás a un hombre impactado por todo lo que acaba de ocurrir.

.

.

.

.

.

Omake 2

En una habitación se encontraban dos mujeres sentadas en la cama, una estaba escribiendo en su laptop, mientras que la otra esparcía besos en la espalda a la mujer ocupada.

–¿Qué tan grave es Aina?

–Creo que me emocioné un poco. –Río con culpabilidad Kusuda-san. –¿Me perdonas, Yoshino? –La nombrada giró su rostro hacia ella y simplemente la besó.

–No hay nada que perdonar, lo disfruté mucho. –Se encogió de hombros. –Y gracias al placer que me proporcionaste, me ha llegado una revelación.

–¿De qué eres una masoquista del closet?

–Además de eso. –Acomodó sus gafas de lectura.

–¿Oh?

–Estaba leyendo las agendas de los demás artistas de mi agencia y por curiosidad las comparé con la mía... –Mostró la pantalla de la computadora a Kusuda-san. –Rippi y yo somos las más explotadas de la compañía, horarios extendidos, sin vacaciones, mala publicidad, entre otras cosas más. ¿Sabes lo que significa?

–¿Renunciarás a tu carrera? –Preguntó preocupada.

–Renunciaré a la agencia y crearé la mía propia. –Exclamó con orgullo. –Crearé una agencia en donde los artistas se sientan protegidos de las adversidades de japón. Un lugar en donde el trato sea igualitario y seguro para todos. –Sonrío. –He estado investigando, el proceso es algo tedioso, pero no difícil, lo más probable es que comience a realizarlo a finales de este año.

–Me parece una grandiosa idea Yoshino. –Besó su mejilla. –¿Ya tienes un nombre?

–Por supuesto, su nombre será... –Momento de silencio. –In gay.

–Cariño, te amo y siempre te apoyaré, pero el nombre es en lo único que no te apoyaré.

–¿LGBT entertainment?

–De ninguna manera.

–¿Safe zone?

–No.

–¿Nanjo Palooza?

–Yoshino, no...

–He hecho una lista, ¿Quieres escucharla? –Preguntó emocionada Nanjo-san.

Solo un ser sin corazón le arrebataría esa emoción a Nanjo Yoshino-san y esa no sería Kusuda-san.

–Me encantaría escucharla amor.

Y así Kusuda-san perdió una noche sin dormir por escuchar a su esposa, pero con tan solo ver su sonrisa no importaba desvelarse por ella.