- ¡OH POR DIOS! ¡QUE MARAVILLOSA NOTICIA!
- Abuela, cálmate o te caerás. Decía Annie entre risas frente a la nueva pareja que sonreía frente a ellos. Terry abrazaba a Candy de espaldas mientras ella mostraba muy orgullosa el anillo.
- Querida pero ¿lo has escuchado? ¡SE VAN A CASAR! La abuela Agnes saltaba como niña que había recibido el regalo de navidad. – No puedo pedir más felicidad que esta, pronto tendré a mi bisnieto y ustedes se casarán. Yo estoy…
- ¡Abuela! ¿Por qué llora? Dijo Terry con preocupación.
- Estoy tan feliz… Solo lloró de alegría. Dijo la dama de cabellos blancos secándose las lagrimas.- Solo queda mi querido Anthony… espero que pronto encuentre a una dama que lo ame con todo su corazón.
- Mmm yo no me preocuparía tanto abuela. Dijo Candy entonces.
- ¿Por qué lo dices?
- Hable con él por teléfono y parece que…
- Eh ¡Dilo por favor, querida!
- Está bien. Al parecer Anthony ya fue cautivado por una bella señorita.
- ¿Y de quien se trata? Pregunto Annie.
- Bueno no la conozco pero me dijo que se llamaba algo así como Patricia O'Brien.
- ¡Patricia O'Brien! ¿Por qué no me lo dijiste antes? Dijo Terry asombrado.
- Cariño tú no me lo preguntaste. Respondió con inocencia.
- ¿Acaso ella no es...? Annie parecía recordar donde había escuchado ese nombre antes.
- Si, ella misma.
- Conozco a su familia, es una muy buena jovencita para mi Anthony. Dijo la abuela.
En ese momento llego Niel, traía los ojos rojos e hinchados su aspecto no era el mejor definitivamente.
- Cariño ¡Oh pero que te ha pasado!
- La lluvia de anoche me atrapo en el trabajo y no pude dormir pensando en ti.
- Oh pobrecito, ¿me extrañaste tanto?
- Así es querida, pero dime que ah pasado ¿Por qué están todos reunidos aquí?
- Annie lo tomo de la mano y lo llevo donde toda la familia.- Terry y Candy se van a casar.
- Niel abrió los ojos de sorpresa.- Bueno en hora buena, les deseo lo mejor. Si me disculpan tengo que terminar un trabajo hoy me reuniré con un cliente.
- Oh cariño, trabajas tanto. Deberías descansar.
- Sabes que eso es imposible. Ahora más que nunca debo esforzarme el doble para conseguir lo mejor para ti y nuestro bebé.
- Annie le acaricio la mejilla con una sonrisa.
- Disculpen todos. Dijo Niel retirándose.
- Abuela ¿Nos das la bendición?
- Oh por supuesto que si querido. Sean bendecidos… y Candy, bienvenida a esta familia. Candy se acerco a la abuela recibiendo el abrazo materno que tanto tiempo no había sentido.
…
Cada día era especial, ya no había más celos, en el aire solo se respiraba el amor. Su pecosa era todo lo que le hacía falta, ella llenaba toda su vida y con Candy había comprendido lo que significaba el amor por primera vez en su vida no sintió ese vacío en su corazón. Contaba los días esperando que llegara el gran día de su boda.
Meses después…
Annie mostraba un vientre más pronunciado, ella pasaba los días tejiendo, decorando la habitación de su futura hija. Así es una adorable niña. Lo había soñado y en aquel sueño ella tenía una niña preciosa con los ojos de su papá. La habitación de la bebé estaba decorada con flores de jazmín esas eran sus favoritas y así se llamaría su pequeña.
- ¡Oh! Annie se froto con dulzura el vientre al sentir los movimientos de su bebé. – Tranquila pronto estarás aquí, solo faltan unos pocos meses y mami será muy feliz al por fin conocerte mi pequeña princesa.- Quiero que sepas que tu papi y yo te queremos mucho.
- Debí suponer que estabas aquí.
- Estoy tan emocionada por tener a mi bebé.
- Ten calma hermana.
- No te imaginas como deseo ver sus primeros pasos, escuchar sus primeras palabras. Escucharla llamarme mamá. Terry escuchaba a su hermana, su manera de hablar era tan dulce, se le iluminaban los ojos cuando hablaba de su bebé, definitivamente el bebé no podría tener mejor madre que ella.
- Te la imaginas corriendo por toda la casa. Ella comenzó a reír.- Recuerdas a la abuela intentando detenerme por todos lados.
- Eras una niña con mucha energía, ella será igual que tú.
- ¿Lo crees?
- Mamá se veía como tú cuando estaba embarazada de ti.
- ¿Cómo yo?
- Si, ella siempre hablaba con papá de cómo serías, de que lo gran mujer que llegarías a ser y me doy cuenta que cada palabra se cumplió, estoy orgulloso de que seas mi hermana.
- Annie se emociono, unas lagrimas empezaron a caer de sus ojos.
- Eh no llores… Terry comenzó a secar las lágrimas de su hermana.
- Perdóname no puedo evitarlo, escucharte hablar así me emociona, serás un estupendo tío. Si por fortuna llegase a tener un niño me gustaría que sea como tú.
- ¿Un ogro? Pregunto Terry recordando el apodo que le decía Candy.
- No, me refiero a tu fortaleza, tu valor para sobresalir a pesar de las circunstancias que se presenten, eras tan pequeño cuando todo pasó y a pesar de eso tú nos protegiste a Anthony y a mí.
- No… hablemos del pasado. Se aclaro la voz.- Miremos o que ahora se viene.
- Tienes razón, por cierto me buscabas para algo.
- Oh cierto, Anthony llegara mañana.
- ¡Estupendo! Al fin estaremos todos juntos como antes.
- Terry abrazo a su hermana y le dejo un beso en la frente como despedida.
…
- ¿Dónde está? ¿Aún no llega?
- Ya me duelen los pies.
- Por eso les dije que se quedarán en casa. Decía Terry a su abuela y a Annie.
- Bueno, ya estamos aquí y no me iré hasta ver a mi Anthony. Eran las palabras de la abuela, mirando en que momento llegaría el barco.
- Terry, conoces como se preocupan por Anthony, no te enojes.
- Con ella no podía enojarse, su pecosa tenía razón.
- De acuerdo.
Pasaron horas hasta que a lo lejos el barco se empezó a acercar. Cuando este al fin llego a puerto Anthony miro a toda su familia estaba reunida.
Las personas empezaron a descender de la embarcación, muchas personas se reencontraban con los suyos y cuando ambos hermanos se vieron a lo lejos empezaron a caminar el uno al otro.
Terry traía el rostro con seriedad y Anthony de igual modo. Cuando ambos estuvieron frente a frente Terry le lanzo un puño en la mejilla.
- Esa me la debías. Dijo Terry ante el asombro de toda la familia. Candy estaba a punto de regañarle.
- Y esto es porque te extrañe. Sorpresivamente Terry abrazo a su hermano. Anthony le correspondió el abrazo.
- ¿Qué fue eso? Dijeron todos.
- Nosotros nos entendemos. Dijo Anthony aún sobándose la mejilla.
- Son cosas de hermanos. Acotó Terry.
- ¡Hombres! Siempre solucionando las cosas a golpes. Dijo Annie.
- ¿No hay un abrazo para mí? Dijo Anthony.
- ¡Oh querido! La abuela fue la primera en abrazarlo, seguido de Annie y finalmente Candy. Antes de hacerlo el bajo la cabeza a pesar de haber hablado ya con ella se sentía avergonzado.- Eh somos amigos ¿verdad? Dijo Candy con las manos en la cadera.
- Lo siento…yo.
- Ya déjalo atrás. Finalmente ambos amigos se unieron en un abrazo.
- Cierto, Anthony se alejo brevemente y llamo con su mano a una jovencita detrás.- Familia, ella es Patricia y… estamos saliendo.
- Mucho gusto. Dijo la joven de anteojos.
- Oh querida ya sabíamos de ti. L abuela fue la primera en tomarle la mano y saludarla muy animadamente.
- Déjenme adivinar fue Candy ¿verdad? Dijo Anthony.
- Candy solo fingió inocencia mirando a otro lugar.- Bueno si fui yo.
- ¿Tú eres Candy? Patricia se acerco a Candy.- Ya veo, eres tal como Anthony te describió.
- ¿Qué dijo sobre mí?
- Dijo que eras algo entrometida pero lo hacías porque te preocupabas por los demás.
- ¡Anthony! Candy lo miro fingiendo estar ofendida.
- Oh también es una hábil trepadora de arboles, ya lo veras parece una mona. Dijo Terry.
- Terry déjala tranquila… aunque considero que eso es muy peligroso para una dama. Acoto Annie.
- La abuela prefería no decir más así que opto solo por escuchar.
- ¡Ya basta! Estoy aquí. Dijo Candy con tristeza.
- Supongo que si esa es la personalidad de Candy, es porque ella es una persona con el alma libre y no creo que nadie tenga derecho a juzgar lo que guste hacer o no. Dijo Paty.
- ¡Oh Paty, tu si me entiendes! Candy abrazo a la chica de anteojos.
- Por supuesto, mi padre era igual.
- Paty… Candy se separo y le tomo las manos.- Creo que tú y yo seremos muy buenas amigas.
…
Algunas semanas después
- ¡Oh, te ves tan… hermosa! Jamás imagine verte así cuando te conocí. Dijo la abuela viéndola de espaldas mientras Candy se miraba al espejo.
- ¿Estás lista? Pregunto Annie.
- Candy se llevo la mano al rostro.
- ¿Qué pasa querida? La abuela se aproximo a su lado.
- Es que… es que… todo esto me parece un sueño, quisiera que el tiempo se detenga justo ahora que todo es perfecto.
- Querida, vivirás momentos aún mejores así que vamos seca esas lagrimas que me harás llorar a mi también y se arruinara el maquillaje.
- Candy soltó una sonrisa.
- Vamos a tu nueva vida.
- Candy asintió con alegría. Al salir de la habitación Anthony soltó un silbido.
- Wow pero que afortunado es Terry. Dijo guiñándole un ojo.- Nos vamos señorita, Oh perdón futura señora Grandchester.
- Candy sonrió.- Vamos.
Terry esperaba en el altar ansioso de verla cuando de pronto ella hizo su aparición, ahí estaba su pecosa. La mujer de sus sueños, la niña atrevida que un día le insulto, la mujer que volvió para hacerle recordar que era ella dueña de su corazón, la que sería la madre de sus hijos con la envejecería y viviría hasta el último día de su vida.
Candy llego hasta Terry y él le tomo la mano ambos se miraron y sonrieron a la nueva vida que les esperaba.
Continuara…
Hola chicas… bueno traje regalito este capítulo estaba listo para subirse la otra semana pero en fin decidí subirlo antes. Disfrútenlo y nos leemos el martes.
