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Capitulo XXII
– Especial Flor de Narciso –
Parte I
"Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda".-Gustave Flaubert
Cuando era pequeño, Li Wang siempre deseo saber cómo era el clan de su padre. Eran pocas las veces en las cuales solía verlo ya que, según las palabras de su madre, provenía de una prominente secta en donde se desempeñaba como su líder, razón por la que no tenía mucho tiempo para poder visitarlo y estar con el más que uno o dos días cuanto mucho.
Es por esa razón que, cuando su madre murió, decidió empacar algunas de sus pertenencias y partir hacia Torre Koi después de todo, ese había sido el trato que sus padres habían hecho antes de morir. Que solo podría ir al clan Jin cuando ambos faltaran y sus maestros consideraban que su nivel de cultivo era lo suficientemente alto como aspirar a ser parte del mismo.
– ¿Estás seguro de esto? – le pregunto Ran ran, una Beta algo mayor que había fungido como su nana desde que era muy pequeño y, aun con la muerte de su madre, se había quedado a su lado.
– Sí – girándose un poco para visualizar la figura de la mujer mayor y dedicarle una suave sonrisa – debo irme y cumplir el pacto que mis padres hicieron antes de morir.
– Pero joven amo si usted falta ¿Quién se hará cargo de estas tierras? – le pregunto la mujer con algo de angustia – su madre acaba de morir y, al no tener algún familiar cercano, es el único que puede hacerse cargo de las mismas.
– Ran ran – tomando con cuidado sus manos entre las suyas – no debes preocuparte por eso, ya he hablado con mi maestro y con el viejo Huang Yu, ambos se encargaran de todo mientras no estoy.
– Pero, joven amo…
– Todo estará bien – le dijo soltando sus manos para alejarse y caminar hacia uno de los muebles, sacando las ultimas cosas que llevaría consigo.
Al voltear noto a Ran Ran sacando sus manos del bolso y le dedico una sonrisa nerviosa.
– ¿Que sucede?
– Metí una frazada – respondió apresuradamente - no quiero que te resfríes, hace algo de frio por las noches – dijo metiendo nuevamente su mano en el bolso y mostrándosela.
Li solo sonrió, se acercó al bolso para meter lo que faltaba, cerrándolo un segundo después para tomarlo con una mano y comenzar a caminar fuera de su habitación.
La vieja Ran ran soltó un largo suspiro y camino tras su joven amo.
Lentamente ambos bajaron la enrome escalinata que conducía al primer piso, donde todos los trabajadores de la villa –Betas en su totalidad– esperaban a su joven amo en la entrada de la misma.
Algunas jóvenes de la servidumbre lloraban y suspiraban por lo bajo, otros trabajadores simplemente tenían un semblante triste en sus rostros con la cabeza agachada. Todos ellos tratando de ocultar en vano la enorme tristeza que les embargaba por tener que ver partir a su amo.
– ¡Hey! – Les hablo Wang – ¿Por qué esas caras largas? – sonriéndoles suavemente – tal pareciera que estuviera muriéndome, solo me voy a ir por unos días a lo mucho unos cuantos meses.
– Lo sabemos joven amo – respondió uno de los trabajadores – pero el simple hecho de que se vaya… Nos es difícil hacernos a la idea de no verle más.
Li Wang sonrió sutilmente.
Aquellos hombres y mujeres que trabajaban en la villa siempre estuvieron a su lado. Desde que tenía uso de razón, cada uno de ellos formaba parte de su memoria. Recordaba los días de cosecha donde les ayudaba a recolectar los vegetales que finalmente habían crecido tras muchos meses de siembra y riego. Los días de diversión donde ordeñaban a las vacas y a alguno se le caían los enormes jarrones de leche.
Los días de pesca en el rio y un sinfín de actividades en las cuales solía apoyarlos, en donde no solo aprendió de los oficios más básicos de sus tierras sino, también, el valor del trabajo en equipo y la satisfacción de ver feliz a su gente.
Así como ellos resentían el verlo partir, una parte de él deseaba quedarse a su lado y continuar con la vida que conocían pero, ya no era posible, al menos no completamente. Ahora era un cultivador y, si deseaba superarse, tenía que irse y conocer el clan de su padre, solo así tendría el poder suficiente para proteger a aquellos que le eran valiosos.
– Comprendo el sentimiento – les aseguro – créanme cuando les digo que también me es difícil irme de casa pero, tengo que hacerlo, solo así podre hacerme cargo de todo y ser la persona que pueda protegerles.
– Usted ya es suficiente – dijo Ran Ran.
– Pero deseo ser más – afirmo con una suave sonrisa.
– Es hora de irnos.
Una voz grave y algo mayor les hizo girarse, encontrándose con un alfa algo mayor, de alta estatura, con larga barba teñida de blanco por el paso de los años, con una mirada profunda color oscuro y una larga túnica cuyos colores oscilaban entre el morado y el blanco.
– Maestro Zhao – hablo Li Wang.
– Debemos irnos, si deseas llegar a Torre Koi en el tiempo previsto.
Li Wang asintió y regreso la mirada hacia todos los presentes.
– Debo irme – repitió – mientras no estoy, todos deben seguir las ordenes de mi maestro y del viejo Huang ¿está claro?
– ¡Como ordene joven amo! – dijeron todos al unísono, haciendo una pequeña reverencia.
– Bien – contesto agradecido por la aceptación de todos – si algo sucede y no encuentran forma de solucionarlo, avísenme y regresare tan pronto me sea posible.
Todos asintieron.
Li Wang sonrió y, tras darle un suave beso en la frente a la vieja Ran Ran, se despidió de todos y bajo los pocos escalones de la pequeña escalinata frente a la puerta principal y se colocó a lado de su maestro.
– ¿Todo listo?
– Sí.
– Bien, hora de irnos.
Ambos subieron al carruaje y tras instalarse en su interior, el mismo comenzó a moverse hasta que gano velocidad, perdiéndose en el horizonte tras unos cuantos minutos.
– ¿No era mejor viajar sobre nuestras espadas? – pregunto Li Wang apartando su vista del paisaje.
– Ciertamente – respondió su maestro sin apartar la vista del libro que estaba leyendo – pero, es un gasto innecesario de energía, sobre todo por lo cerca que esta la próxima ciudad.
– …
– Además – alejando su vista del libro y cerrándolo – ¿no dijiste que querías viajar como cualquier persona y admirar la belleza del paisaje?
– Ah… – cerrando su boca un segundo después – no lo recordaba.
– Siempre olvidas esos detalles.
– No es mi culpa tener mala memoria en cosas tan triviales como esas – encogiéndose de hombros.
Su maestro solo sonrió y negó con su cabeza.
– Escucha – ignorando el parloteo de su discípulo – ¿has asimilado todo lo que te he dicho respecto a este viaje?
– Sí.
El maestro guardo silencio esperando que su discípulo le recordara el plan que trazaron para su largo viaje.
Li Wang rodo los ojos y sonrió divertido ante el mudo cuestionamiento de su maestro.
– Después de salir de la villa, recorreremos mil kilómetros aproximadamente, hasta llegar al puerto más cercano – comenzó a relatar – ahí, nos encontraremos con una pequeña caravana de viajeros que partirán a Lanling.
– Muy bien… Continua.
– En mi viaje me acompañaran dos discípulos mayores, quienes han sido entrenados por usted Maestro Zhao, todo con asegurar mi bienestar durante todo el trayecto – aseguro con cansancio – Maestro... ¿Por qué deben acompañarme?, creo que he demostrado que puedo cuidarme solo.
– Aun eres muy joven para emprender este viaje sin un acompañante además, tu madre me ordeno estrictamente antes de morir que asegurara tu seguridad hasta que llegaras a Torre Koi.
– No soy un crio de cinco años – murmuro por lo bajo.
– Y Aunque tuvieras cincuenta años, la difunta Señora dejo una orden y yo debo cumplirla.
Li Wang resoplo por la excesiva sobreprotección.
– ¿Que harás cuando arribes al puerto en Lanling? – cuestiono nuevamente el maestro Zhao.
– Una vez lleguemos a las tierras del clan Jin, continuaremos el viaje con la caravana, asegurándome de no contar detalles de mi viaje, ni mi procedencia ni mi nombre, ya que podría ser usado en mi contra.
– Bien… Prosigue.
– Cuando llegue a las puertas del clan Jin, solicitare una audiencia con el consejo y el líder del mismo, mostrando la carta que usted escribió para que pueda obtenerla sin problema alguno.
– Muy bien, ¿Y el nombre del líder del clan Jin es…?
– Jin Rulan.
– Perfecto, veo que pusiste atención a mis palabras cuando te explique lo que debías hacer.
– Maestro, me hace ver como alguien muy distraído… Lo cual me ofende un poco – dramatizando un poco ante la falta de confianza.
– No eres distraído, pero a veces no prestas atención.
– Solo si me aburro pero, aunque me sintiera así, aprendo las cosas.
– Así como aprendiste a no ordeñar las vacas si sentías que estaban muy tensas o podrían soltar algo en tus manos.
– Eso fue… Un error de cálculo – aseguro con algo de vergüenza y las mejillas algo rojas – ¡Lo importante es que aprendí!
– Claro… Tras la mala experiencia.
– ¡Maestro!
Ambos continuaron discutiendo y soltando una que otra risa mientras el carruaje avanzaba hacia su destino.
Una vez arribaron al puerto pesquero de Liaoning, el carruaje que los trasportaba detuvo su marcha. Ambos bajaron del mismo, dejando que la brisa de aquel concurrido lugar acariciara sus rostros.
Li Wang respiro profundamente, disfrutando del suave olor que provenían de los pequeños comercios que ahí se encontraban y escuchando los murmullos de las personas que hablaban por lo bajo.
– Sígueme – le menciono su maestro.
Una solicitud que siguió un segundo después.
Caminaron unos cuantos metros hasta que llegaron a donde se encontraba la caravana que partiría hacia Lanling. Dos jóvenes que se encontraban conversando a unos pasos de ellos, los regresaron a ver y sonrieron suavemente.
– Maestro – dijeron ambos, haciendo una reverencia.
– ¿Todo esta listo?
– Tal como lo ordeno – respondió uno de ellos.
– Es un gusto volver a verte A–Li – dijo su compañero – ¿listo para partir?
– Tanto como pueda estarlo – le respondió.
– Me alegra escuchar eso.
Dong Hua y Heng Yu, eran los discípulos mayores del maestro Zhao.
Li Wang los conocía desde que tenía uso de razón y siempre fueron los discípulos escogidos por su maestro para apoyarlo con su arduo entrenamiento.
Ambos eran jóvenes amables y disciplinados, su condición de Betas nunca les fue impedimento para volverse en unos diestros cultivadores, algo que siempre le genero orgullo, ya que tenía a dos hermanos mayores que cuyo ejemplo era algo que trataba de seguir… Aunque nunca lo dijera, ya que lo que tenían de buenos cultivadores, lo tenían de bromistas… Y no deseaba ser blanco de eso.
– A–Li – lo llamo su maestro – Dong Hua y Heng Yu, así como algunos sirvientes te acompañaran durante todo tu trayecto – le afirmo acariciando su amplia barba – una vez llegues a Torre Koi y te hayas instalado, ambos regresaran a nuestras tierras, así que asegúrate de tener todo listo antes de que vuelvan.
– Maestro, ¿Cómo esta tan seguro que me aceptaran? – Pregunto cruzándose de brazos – por lo que se, el clan Jin es bastante… – buscando la palabra correcta para describirlos.
– ¿Egocéntricos? – menciono Dong Hua.
– ¿Despectivos? – Apoyo Heng Yu.
Su maestro les dirigió una mirada de advertencia y ambos desviaron la mirada, comenzando a silbar para cambiar el tema.
– También pero… – respondió Li con una suave risa – La palabra correcta seria, desconfiados… Sobre todo por lo que mi padre, ya saben…
– Además por lo que sabemos, en Lanling nadie sabe que Jin Guangyao tuvo un hijo fuera de su… – Dong Hua regreso a ver a Li y callo de inmediato.
– Fuera de su matrimonio – terminando la oración – se toda la historia – aseguro Li – no tienen que ser cuidadosos con lo que dicen de mi padre, se quién era, de donde venía y todo lo que hizo… Algo que no me afecta ya que era su vida finalmente, no tengo derecho a juzgarle – encogiéndose de hombros.
Ambos discípulos sollozaron al escuchar las palabras de su pequeño hermano y lo tomaron por los hombros.
– Escucharte hablar así, nos llena de orgullo – hablo Dong Hua.
– Si, estos hermanos son felices de que seas alguien tan virtuoso y sin rencor alguno – apoyo Heng Yu, derramando lágrimas para dramatizar la situación.
– Ah… ¿Gracias? – respondió Li Wang un tanto avergonzado y pensando lo exagerados que eran sus hermanos mayores.
El maestro Zhao se aclaró la garganta para llamar la atención de sus discípulos.
– Dong Hua, Heng Yu, adelántense tengo que hablar con A–Li.
– Como diga maestro – respondieron al unísono y tras dedicarle una sonrisa al joven alfa, se giraron sobre sus talones para dirigirse hacia donde los sirvientes que los acompañarían se encontraban conversando.
– Maestro – lo llamo Li – retomando la conversación… ¿De verdad cree…?
– A–Li, sé que tienes dudas respecto a ir al clan al que alguna vez perteneció tu padre.
–…
– Pero aun así, deseas ir ¿no es así?
– Mmm… Quiero ser un gran cultivador, solo así podre proteger estas tierras – aseguro Li – además… Tengo curiosidad de…
– Conocer a tu familia paterna.
Li Wang asintió.
– Comprendo tus sentimientos y no los juzgo, cualquier persona tendría la misma curiosidad.
– ¿Pero…?
– No te mentiré, el clan Jin es conocido por ser demasiado elitista respecto a sus discípulos.
– ¿Qué quiere decir?
– El clan Jin valora a los alfas y menosprecia a los omegas.
Li Wang enarco una ceja.
– ¿Tu padre nunca te menciono eso?
– Mi padre no solía decirme las a cosas a menos que yo preguntara así que, hay cosas que desconozco del clan Jin.
– Ya veo – el viejo alfa suspiro – escucha, el clan Jin no es de fiar, aun cuando su actual líder es un joven muy sensato y de buen corazón, quienes lo rodean no son de la misma forma, sobre todo el consejo de ancianos.
– ¿Hay algo que deba saber de ellos?
– Si, nunca confíes en esas personas, su visión del mundo se basa en reglas muy viejas y en preceptos que dictan que un alfa es mejor que un omega… ¿Recuerdas las enseñanzas que te he dado respecto a ese tema en particular?
– Mmm… Un alfa no es mejor que un omega. Ambos nacimos con diferencias únicas pero eso nos hace especiales, somos complementos de un todo y debemos respetarnos mutuamente para vivir en armonía. Un alfa y un omega pueden ser fuertes líderes, grandes maestros y guerreros esplendidos.
– Muy bien. Me alegra saber que lo sigues teniendo presente.
– ¿En serio el consejo es así de arcaico con sus pensamientos? – Pregunto cruzándose de brazos – No entiendo por qué enaltecerían a los alfas y menospreciarían a los omegas.
– Todo se remonta al primer omega que los lidero y…
– Déjeme adivinar… Hizo algo muy grave como para que el consejo creyera que los omegas no son dignos de ese puesto – haciendo una mueca por lo dicho – ¿Murió en una cacería?¿No sabía dirigir al clan?¿Huyo con algún amante secreto?
Su maestro suspiro ante la última pregunta y supo que esa era la respuesta.
– Ya veo, aunque no deberían generalizar y pensar que todos los omegas son así, simplemente tuvieron la mala fortuna de que el único omega que los lidero hasta ese momento, decidiera irse y abandonar todo. – encogiéndose de hombros.
Su maestro soltó una ligera risa.
– Puedes decirles eso cuando los veas capaz, lo piensan mejor.
– No gracias, prefiero mantenerme al margen de problemas ajenos – respondió rápidamente, imaginando los miles de problemas que tendría si llegaba a meterse en un problema entre omegas y alfas dentro del clan Jin, lo cual prefería que no sucediera, sobre todo si quería cumplir cierta promesa que hizo años atras – Pero regresando a lo importante, ¿respecto a mi procedencia?
– ¿Llevas contigo el pergamino que tu madre te dio antes de morir?
Li Wang asintió.
– La carta que te di, solo es un medio para que te permitan la audiencia sin que te pongan obstáculos mientras el pergamino que te dio tu madre, te servirá para demostrar quién eres.
– ¿Y si no lo aceptan?
– Eres el hijo de tu padre – le aseguro colocando sus manos sobre sus hombros – aun cuando traten de invalidar el pergamino, el simple hecho de que seas un alfa ya te pondrá del otro lado de la balanza.
– ¿Lo dice por el consejo?
– Créeme, esos viejos valoran mucho el segundo género.
Li Wang no hablo más y solo asintió a las palabras de su maestro, confiando plenamente en que no tendría problema alguno para demostrar que era el hijo de su padre.
Tras dar finalizada la conversación, ambos siguieron el camino que los dos discípulos anteriores tomaron, encontrándolos platicando amenamente frente a las carretas que estaban por salir con la caravana.
Cuando todo estuvo listo y dentro de las carretas, la mayoría subió a las mismas pero, antes de que Li Wang subiera su maestro lo detuvo.
– A–Li, antes de irte debo decirte algo.
– ¿Si?
El viejo Zhao suspiro y hablo.
– Comportante.
– ¿Ha?
– Ya me escuchaste, comportante mientras estés en Torre Koi.
– Maestro, me hace ver como si fuera alguien que nunca sigue las reglas.
– Las sigues pero, si encuentras alguna laguna en las mismas – entrecerrando sus ojos y dirigiéndole una fija mirada a su discípulo – la usas para romperlas sin recibir castigo.
– En mi defensa puedo decir que no es mi culpa ser tan bueno para encontrar lagunas en las mismas y salirme con la mía – sonriendo sutilmente.
– A–Li – lo llamo a modo de advertencia.
Li rodo los ojos de forma divertida.
– En este momento, juro tener el mejor comportamiento mientras estoy en Torre Koi – levantando su mano y elevando tres dedos – no romperé ninguna regla y recordare las enseñanzas que me ha dado para demostrar mis modales así como la educación que me fue dada. Seré el perfecto ejemplo de caballerosidad y decoro en todo Lanling.
– Más te vale no romper ese juramento.
– ¿Cuándo los he roto?
– Solo sube – le indico el maestro Zhao, señalando la carrera con uno de sus dedos.
Li sonrió y abrazo con fuerza a su viejo maestro, quien le correspondió el gesto.
– Cuídate – le susurro el viejo alfa.
– Usted también.
El joven alfa rompió el abrazo, sonrío y subió a la carreta. Unos minutos después la caravana comenzó a moverse y el viaje a Torre Koi comenzó.
Tras horas de viaje, la noche finalmente había caído. La caravana se había destino a descansar en un poblado cercano, de esa forma cuando arribara el alba, emprenderían nuevamente su viaje a Lanling.
Li Wang en compañía de sus hermanos mayores, se instalaron en la posada del poblado. Pidieron la cena, charlaron un poco, tomaron un merecido baño y se dispusieron a dormir las horas que quedaban antes de retomar el viaje.
Oh, al menos esa era la idea, algo que la cabeza del joven alfa no lograba procesar y por ello, seguía despierto aun cuando la media noche había pasado.
– Odio cuando no puedo conciliar el sueño – susurro el alfa.
Levantándose de la cama y acercándose a la ventana para abrirla, dejo que la brisa de la noche rozara su rostro y le ayudara a despejar su mente.
La luna nueva iluminaba el oscuro cielo, era una noche sin estrellas y totalmente despejada. En momentos así, no podía evitar recordar a su difunto padre, quien con cariño lo sujetaba entre sus brazos, lo reconfortaba con el aroma a poenias que desprendían sus ropajes y le contaba sobre cualquier cosa que preguntaba.
– A veces desearía que estuvieras aquí – susurro.
Y su mente viajo hacia un pequeño recuerdo de la niñez.
– ¿Yo también tendré una espada como la tuya?
Un pequeño A–Li de tan solo seis años, admiraba con sus enormes ojos y una sonrisa soñadora, la espada que colgaba del costado de su padre. Quien se encontraba hablando con un joven Zhao acerca de algunos disturbios en las tierras de Liaoning, y regreso a verle con sorpresa cuando su voz lo llamo.
– A–Li – lo llamo su padre – ¿qué haces aquí? – Pregunto colocándose en cuclillas para quedar a la altura de su hijo – ¿No estabas teniendo clases con el maestro Yun?
– Lo estaba pero, el anciano Yun se quedó dormido y como termine mis ejercicios, vine contigo – dedicándole una enorme sonrisa.
– Ese viejo – suspiro Zhao y negó con su cabeza – creo que es hora de buscar a un nuevo maestro para el joven amo.
– Es posible, el viejo Yun ya es algo mayor – respondió Meng Yaoi con una sonrisa.
– El anciano Yun es alguien mayor pero es un buen maestro – seguro A–Li – no lo cambies, me gustan sus clases aunque termina durmiéndose cuando me deja ejercicios.
– ¿Tanto te agrada? – le pregunto su padre, tomándolo en brazos y alzándolo.
– Mmm… Sobre todo los libros que tiene, son interesantes.
– La lectura es una fascinación para el joven amo – apoyo Zhao – desde que aprendió a leer no ha dejado de buscar nuevos libros.
– Entiendo – su padre sonrió y acaricio su cabeza suavemente – si a mí pequeño A–Li le agradan las clases, no hay razón para cambiarlo.
El pequeño A–Li sonrió suavemente.
– Sí no hay nada más que hablar, me retiro – menciono el maestro Zhao.
– Estaré esperando su informe sobre la situación – respondió Meng Yao.
El maestro Zhao asintió, se despidió de ambos y abandono el lugar, dejando tanto a padre e hijo solos.
– Ahora que el maestro Zhao se ha retirado, me parece que alguien debe volver y retomar sus clases – dijo comenzando a caminar hacia el interior del edificio.
– Pero el anciano Yun está dormido…
– Seguramente para cuando lleguemos el estará despierto – le aseguro.
– Mmm… – callando unos segundos antes de recordar la pregunta que anteriormente había hecho – no me respondiste.
– ¿Sobre qué?
– ¿Yo también tendré una espada cuando sea mayor?
Meng Yaoi sonrió suavemente ante la pregunta de su hijo.
– La tendrás, siempre y cuando decidas ser un cultivador.
– ¿Cultivador?
– Así es, ¿el anciano Yun te hablo de la cultivación y sus principios?
– Solo un poco, dijo que los cultivadores entrenan toda su vida, desarrollando el arte de la energía que nos rodea, especialmente para mejorar la salud, la longevidad y… – frunciendo el ceño al no recordar todo lo que su viejo maestro le había comentado sobre el tema – Expan… Expan…
– La expansión de la mente y el cultivo espiritual – concluyo su padre.
– ¡Eso!
– Es tal como el viejo Yun te dijo, los cultivadores entrenamos toda nuestra vida para captar la energía espiritual, reuniéndola en nuestro cuerpo y formando lo que se denomina el núcleo de oro, el cual es la razón de que podamos usar esa energía que cultivamos a nuestro beneficio.
– ¿Yo puedo tener un núcleo de oro?
– Solo si deseas aprender y cultivar.
– ¿Y qué hacen los cultivadores? ¿Para que cultivan?
– Las razones principales son para ayudar a exorcizar a los espíritus y demonios que acechan en nuestro mundo, así podemos ayudar a los inocentes, además de recibir un pago por nuestros servicios y…
– ¿Y?
– Para alcanzar la inmortalidad.
– ¿Y lo han logrado?
– Se han registrado casos de mujeres u hombres que lo han logrado pero, no muchos lo hacen, en su mayoría los cultivadores a lo mucho logran extender su vida más allá de lo usual.
El pequeño A–li se mantuvo en silencio durante unos segundos, algo que su padre encontró inusual, ya que comúnmente su hijo siempre que un tema le era interesante no paraba de hacerle preguntas del mismo hasta satisfacer su curiosidad.
– ¿Que sucede? ¿Te causo temor el tema de la cultivación?
A–Li negó su cabeza.
– Si me convierto en un cultivador, ¿podre proteger a los demás?¿Podre ayudarte?
–…
– Mamá dice que tienes mucho trabajo, que siempre estas lejos por que debes velar y proteger a mucha gente por eso…
– A–Li.
– Sí me convierto en cultivador, ¿podré estar contigo y ayudarte en tu trabajo?
Su padre se detuvo de golpe al escuchar la sincera pregunta de su pequeño hijo. Suavemente estrecho el cuerpo del mismo entre sus brazos y dejo un beso en su frente.
– Si eso es lo que deseas – le respondió con una sonrisa.
A–Li sonrió abiertamente y hablo.
– ¡Entonces me convertiré en un gran cultivador y te ayudare cuando sea mayor!
– Hablare con el maestro Zhao para que empiece tu entrenamiento tan pronto sea posible.
– ¡Sí!
El recuerdo que había inundado su mente lentamente se fue esfumando, regresando poco a poco a la realidad. Cuando todos sus sentidos volvieron, dibujo una triste sonrisa y se apoyó sobre el marco de la ventana.
– Y pensar que no pude cumplir mí promesa – susurro suavemente al rememorar aquel viejo recuerdo – al final, te fuiste y no pude ayudarte en nada – soltando un largo suspiro.
– ¿A–Li?
Una adormilada voz lo llamo desde la otra cama. Se giró para enfocar al dueño de la misma, encontrándose a un Dong Hua sentado y tallándose un ojo.
– Lo siento, ¿te desperté?
– No, solo que percibí el frio.
– Lo lamento.
Su compañero negó con su cabeza, con cuidado retiro el brazo que Heng Yu había colocado sobre su cintura mientras dormía y se dispuso a salir de la cama.
Li Wang observaba todo con algo de gracia ya que, nunca en su vida imagino que aquel par terminara siendo pareja sobre todo por lo mal que se llevaban desde que los conoció pero, suponía que así era el amor, terminabas enamorándote de quien menos esperabas. Nunca había sentido esa sensación así que no está del todo seguro pero, viéndolos a ambos, podía darse una idea de cómo era el amor.
– ¿Te sientes bien? – pregunto Dong Hua una vez estuvo a su lado.
– Sí, no te preocupes – tratando de restarle importancia al asunto – solo, no puedo dormir así que, abrí la ventana para relajarme.
Su amigo no respondió y solo se cruzó de brazos.
Li suspiro ante el mudo gesto de su compañero que le decía "no te creo nada"
– Solo Recordé… A mi padre.
– ¿Jin Guangyao?
Li asintió con su cabeza.
– ¿Recordaste algo que te quito el sueño? ¿Algún momento traumático?
– No, para nada, solo recordé el día que decidí ser cultivador.
– Oh, sí, Cómo olvidar al pequeño A–Li con esa cara regordeta, cuerpo diminuto y esa aguda vocecita gritar "entréneme, entréneme" – riendo suavemente.
– ¡Hey! – Pegándole suavemente con la mano – ¡No te burles!
– Lo siento, pero es divertido.
Li Chasqueo la lengua y le desvió la mirada.
Dong Hua rio suavemente.
– Escucha, entiendo que aun te sientes ansioso por lo que llegase a pasar en el clan Jin pero, preocuparte no te hará bien.
– …
– Sea cual sea el resultado, estoy seguro que tu padre está orgulloso de ti.
– ¿De verdad lo crees? – pregunto algo inseguro.
– Por supuesto, tu padre te quería mucho y se aseguró que tuvieras el mejor entrenamiento posible. Si esos viejos o discípulos no están conformes, ellos se lo pierden.
Li sonrió.
– ¿Mejor?
– Mejor – respondió Li.
– Entonces, es mejor volver a la cama, tendremos que levantarnos temprano si queremos avanzar todo lo posible en el viaje.
– Mmm…
Dong Hua abrazo con fuerza a su pequeño hermano y acaricio suavemente su cabeza, antes de desearle buenas noches y regresar a la cama.
Li no aparto la mirada hasta que se aseguró que su hermano mayor estuvo profundamente dormido y regreso la vista al cielo.
– ¿Estarás realmente orgulloso de mi?
Dejando que los recuerdos nuevamente inundaran su mente.
– ¿Que nombre le pondrás a tu espada? – pregunto Meng Yao.
– ¿He?
Li Wang se sorprendió por la pregunta, no por lo que esta representaba sino, por que no esperaba que su padre le pidiera el nombre que llevaría cuando aún no estaba seguro de ser lo suficientemente fuerte para portar una espada.
Desde que tenía seis años había comenzado su entrenamiento, volverse un cultivador era la meta que se propuso cuando supo de qué se trataba realmente, todo con el fin de poder apoyar a sus padres y personas importantes si llegaba a ser lo suficientemente fuerte.
Una meta que sentía un poco más cerca, cuando a los diez años y después de años de entrenamiento su núcleo de oro finalmente se formó. Una noticia que alegro en sobremanera a su maestro, compañeros, su querida madre pero, sobre todo, a su padre.
Las felicitaciones no se dejaron esperar, las cuales lo motivaron a seguir entrenando y esforzándose día con día, mejorando su cultivo y el manejo de la espada.
Por lo que, ahora que tenía doce años y que su padre le preguntara como debería llamar a la espada que lo acompañaría durante toda su vida, le recordaba que la meta trazada no estaba tan lejos como al inicio.
– ¿Y bien?
– Pues…
– ¿No has pensado en un nombre? – sonriendo de forma divertida mientras tomaba un poco de su te.
– No… Bueno… Es que nunca lo he pensado… Digo… No esperaba que…
– ¿Pensabas que pasarían más años antes de tener tu propia espada?
– No sé, el maestro siempre dice que debo mejorar así que…
– A–Li – la voz de su padre era suave y conciliadora – Haz entrenado durante años, he visto tu esfuerzo y sé el gran cultivador que eres a pesar de la edad que tienes.
– …
– Cada día me sorprende más tu empeño y mejora en el cultivo, además fu precisamente tu maestro el que sugirió que estabas listo para tener tu propia espada.
Aquello sorprendió en sobre manera al joven alfa quien sintió las mejillas encendidas por la vergüenza y la alegría que la noticia le provocaba.
– Entonces… ¿Cómo piensas llamarla?
Li se mordió el labio inferior, comenzando a pensar miles de nombres que su futura espada podría tener. Pasando por nombres simples a unos más complejos pero, ninguno se adecuaba a lo que buscaba realmente.
Hasta que levanto la cabeza y fijo su mirada en el cielo, encontrándose con una hermosa luna nueva posada en el mismo. Fue cuando un nombre apareció rápidamente en su cabeza y supo cuál era el que su espada debía tener.
– Ying Yue – susurro Li.
– ¿Qué?
– Ying Yue – repitió bajando la cabeza y conectando sus ojos con los de su padre – ese será su nombre.
– …
– Mi espada se llamara Ying Yue.
Meng Yao contemplo a su hijo unos segundos y sonrió sutilmente.
– Ying Yue – repitiendo el nombre, como si estuviera comprobando el como sonaba al decirlo – Reflejo de Luna… Es un gran nombre – le aseguro.
Haciendo que su hijo sonrió abiertamente por la aceptación del mismo.
Cuando el recuerdo se esfumo una sensación de tristeza se apodero de su pecho, oprimiendo con fuerza a su corazón y robándole el aliento. Su espada era uno de los pocos objetos que su padre le había ayudado a obtener y tenerla cerca era la única forma de recordarlo… Aunque eso le entristeciera más de la cuenta.
– Padre.
Cuando finalmente el sueño lo alcanzo y dejo escapar un bostezo producto del mismo, cerró la ventana para impedir que el frio se colase en la habitación y se acercó a su cama, donde se dejó caer.
El ultimo pensamiento que tuvo antes de que el sueño lo reclamara, fue la voz de su padre llamándolo.
Cuando la mañana arribo, tomaron sus desayunos, tomaron sus cosas y el camino hacia Torre Koi continuo.
El trayecto transcurrió sin contratiempos, hasta que tuvieron que hacer una breve parada en otro poblado para abastecerse de agua o alimentos para el camino.
El lugar era pequeño pero concurrido, era un lugar que las caravanas o viajeros solían frecuentar en su camino a Torre Koi u a otros lugares cercanos. Contaban con posadas, tiendas de comida, bebida, ropa y baratijas que se suponían traían la buena suerte, una mentira bien diseñada, ya que su único fin, era quitarles el dinero a los viajeros algo tontos e inocentes.
Los niños solían correr por el lugar, los adultos iban y venían mientras charlaban, algunos cultivadores iban a acompañados por sus hijos, quienes apenas habían adquirido su espada e iban a su primera cacería nocturna.
Esto último llamo la atención de Li Wang y sus compañeros, quienes habían entrado a un local para tomar algo de comer y escucharon las conversaciones de algunos comensales.
"Mi hijo ya tiene doce años y acaba de obtener su espada"
"¿Ya controla correctamente el volar sobre ella?"
"Le fue difícil pero, logro dominarlo"
"Oh, ya veo, eso quiere decir que esta será su primera cacería"
"Lo es, pero estoy seguro que lo hará bien"
Al escucharles hablar Li Wang no puedo evitar sonreír por lo escuchado.
– Eso me recuerda a la primera vez que monte mi espada – menciono Heng Yu – mi padre se molestó mucho porque nada mas lo hice, Salí volando sin preocuparme de nada.
– Lo dices como si hubiese sido toda una proeza, recuerdo a tu padre y lo preocupado que estaba, salió volando tras de ti, esperando que no te cayeras por la impertinencia – le reprendió Dong Hua.
Heng Yu solo rodo los ojos.
– No me paso nada es más, les demostré que podía hacerlo sin ayuda.
– Si a desobedecer lo ves como un logro – sorbiendo un poco de su bebida.
– Debemos tomar riesgos si deseamos avanzar – encogiéndose de hombros.
Dong Hua negó con su cabeza y dirigió su vista hacia el joven alfa.
– ¿Y tú A–Li? – Llamando su atención – ¿recuerdas el día que montaste tu espada por primera vez?
Aquello hizo que tragara con dificultad.
Recordar la primera vez que intento volar sobre su espada, no era algo que le gustara rememorar, sobre todo por el accidente que aquello provoco.
– ¿A–Li?
– ¿Acaso algo paso? – pregunto Heng Yu con gran interés.
– Pues… – desviando la mirada y sonrojándose furiosamente por la vergüenza.
Tanto Dong Hua y Heng Yu se regresaron a ver, al no comprender la repentina vergüenza de su pequeño hermano.
– Lo que pasa es que… No es algo que recuerde con mucho cariño.
Sus compañeros no emitieron palabra alguna, esperando pacientemente a que comenzara a relatar lo sucedido.
Li Wang suspiro y rememoro aquel día.
Sus ojos no podían apartar la vista de la espada que estaba sobre sus manos. La funda era de color azul oscuro con el nombre elegido grabado en la misma, la empuñadura era blanca con bordes amarillas de donde tenía una un sencillo adorno colgando de la misma en la parte baja mientras la superior era de un tono azul, el acabado era del mismo color con un pequeño zafiro incrustado antes de que la hoja comenzara, mientras esta última comenzaba con el tipo color gris para terminar en un tono azul.
Aceptaba que en su corta vida había visto espadas aún más hermosas que la suya pero, había algo en la que ahora le pertenecía que le hacía no apartar la vista de la misma, logrando que un sentimiento de orgullo y satisfacción comenzara a recorrerle el cuerpo.
– ¿Y bien? – Lo llamo su padre – ¿qué piensas?
– Es hermosa – contesto de inmediato – no pensé que sería así.
– Entonces, ¿cumple tus expectativas?
– Más que eso – apretándola con fuerza – gracias padre.
Meng Yao sonrió ante la felicidad de su hijo y acaricio su cabeza con cariño.
– Ahora vamos – le indico – debemos ir con el maestro Zhao para que comiences a entrenar con ella y aprendas a volar correctamente.
Li Wang asintió y siguió a su padre.
–––
No tardaron mucho en localizar al maestro Zhao.
Se encontraba dando unas cuantas instrucciones a sus dos mejores discípulos, Dong Hua y Heng Yu – dos chicos betas que eran mayores que Li por solo cinco años – quienes le ayudaban en el entrenamiento con espada y lucha cuerpo a cuerpo cada que les era posible.
– Vayan y regresen tan pronto les sea posible.
– ¡Como ordene maestro! – dijeron al unísono.
Y partieron para cumplir las demandas de su maestro.
– Maestro Zhao – haciendo una reverencia.
– Jin Guangyao – correspondiendo el gesto.
– A–Li acaba de recibir su espada es por ello que hemos venido en su búsqueda para que comience el entrenamiento.
El maestro Zhao sonrió y regreso a ver a su joven pupilo.
– ¿Estás listo para comenzar a volar sobre tu espada?
Li Wang asintió y tras una breve conversación, el entrenamiento comenzó.
Algo que había salido muy mal.
Nunca supo que fue lo que sucedió realmente, en un minuto estaba escuchando las palabras de su maestro, se subió sobre su espada y en el siguiente, estaba sobre su cama y con un brazo roto.
No recordaba mucho del hecho, solo haber estado sobre su espada, salir volando rápidamente… Después de eso, todo se volvió negro y, por la mirada que su padre le estaba dedicando mientras el sanador lo revisaba, lo sucedido no fue nada agradable.
– Por suerte solo fue un brazo roto – aseguro el sanador una vez termino de revisarlo – haber caído desde esa altura y salir con solo esa lesión siendo tan joven – soltando un suave suspiro – tienes suerte que tu núcleo tenga ese nivel de cultivo, en un mes sanara completamente.
El sanador se levantó, tomo sus cosas, hablo un poco con su padre y salió de la habitación, dejándolos completamente solos.
– Padre… – levantándose lentamente hasta quedar sentado sobre la cama.
– ¿Sabes en el peligro que te pusiste?
– …
– El maestro Zhao fue específico, no debías usar tu espada para volar de esa forma y lo desobedeciste.
– Padre no fue mi intención yo solo…
– ¡Pudiste haberte matado! – exclamo su padre con el rostro lleno de enojo y preocupación.
Li no contesto y bajo la cabeza.
– ¿Sabes lo preocupados que estábamos? – le pregunto sin bajar el tono de su voz – tu madre estaba histérica, todos creían lo peor… – soltando un largo suspiro – creí que te perdería.
Li apretó con fuerza la tela de la cobija con su mano sana.
– A–Li… No vuelvas a hacer algo como eso – le dijo acercándose a la cama y sentándose a su lado – estaba muy preocupado.
– Lo siento – susurro.
– Solo… No vuelvas a hacerlo, ¿quedo claro?
– Mmm… Lamento decepcionarte.
– ¿Crees que estoy decepcionado?
– …
– Hijo, no me interesa si fallas en el entrenamiento, un cultivador mejora con el esfuerzo.
– …
– Nunca me has decepcionado, ni ahora ni nunca – abrazando con cuidado el cuerpo de su hijo.
Li se sorprendió por las palabras y el repentino abrazo, cerrando sus ojos para disfrutar del momento que estaba compartiendo con su padre.
Los ojos de sus compañeros se mantuvieron fijos sobre la silueta del joven alfa, ninguno emitió sonido alguno, sorprendidos por el breve relato escuchado.
Li Wang se sintió algo incómodo por la atención y tomo su vasos para tomar un poco de su bebida, aclarándose la garganta un segundo después.
– Debo decir que eso fue…
– No era lo que esperábamos – concluyo Dong Hua.
– ¿Por qué? – pregunto Li Wang.
– ¿En serio lo preguntas? – respondió Heng Yu.
Li enarco un ceja, un tanto inseguro sobre a que se refería.
– A–Li, desde que te conocemos, siempre que intentas algo, te sale a la primera – aseguro Heng Yu.
– Por algo el maestro siempre ha dicho que eres un prodigio en cuanto a la cultivación – apoyo Dong Hua.
– ¿Prodigio? – Resoplo ante la afirmación – soy todo menos eso, hay cosas que se me han facilitado pero otras no, como el vuelo en espada, es un claro ejemplo que hasta yo me equivoco.
– Lo cual es una enorme sorpresa, finalmente el gran Li Wang demuestra ser un simple mortal como todos nosotros – dijo con diversión Heng Yu.
– Finalmente podemos presumir que A–Li fallo en algo – apoyo Dong Hua con una débil risa.
– ¿Que pensaran todos si se enteran? – pregunto Heng Yu, dramatizando el momento.
– ¡Ni se les ocurra! – exclamo Li con algo de pánico – ¡No me acabare las burlas en varias semanas!
– Pero será divertido – aseguro Heng Yu.
– ¡No! – respondió con las mejillas encendidas.
– Aburrido.
"Ya tengo suficiente con ustedes burlándose de mi" pensó el alfa con algo de vergüenza.
– Ya, Ya… Lo mejor es terminar de comer y regresar con los demás – hablo Dong Hua tratando de calmarlos – ¿les parece?
Heng Yu solo asintió mientras Li solo agradeció internamente la intervención y continuaron con su comida.
つづく/ Continuara...
¡Holo Lectores!
Espero les haya gustado la primera parte de dos, del especial de Li Wang.
Sé que esperaban la continuación del capítulo anterior pero, aun no termino de unir esas piezas así que, adelante la escritura de un especial que venía pensando pero no sabía si hacer hasta que, algunas personitas siempre deseaban saber más de él.
Como notaron, esto se desarrolla días antes de su llegada a Torre Koi por lo que conocemos personajes que nunca se mencionaron y que, posiblemente aparezcan más adelante pero, no es seguro.
El nombre del especial "Flor de Narciso" es porque la flor significa renacimiento, nuevos comienzos y vida eterna. Y para Li Wang ir a Torre Koi significa eso, un nuevo comienzo… Que puede ser malo o bueno jaja.
¿Qué les pareció Dong Hua y Heng Yu?
Estos chicos betas son unos bromistas y siempre se burlan de Li Wang, por eso casi siempre trata de mantenerse al margen o termina siendo el blanco de sus burlas. Ellos son discípulos del maestro Zhao y conocieron a Li cuando era un bebe, desde entonces, han estado con él.
No coloque recuerdos con ellos porque, no los vi necesario, en su mayoría serian días de entrenamiento, lectura, bromas por parte de ambos betas, cosas que no tenían importancia para la trama.
Li los considera no solo sus compañeros de entrenamiento sino, sus hermanos por eso siempre me refiero a ellos de ese modo.
¿El maestro Zhao?
Bueno, entreno a Li bajo supervisión de Meng Yao y cuando este murió, se quedó en las tierras que le pertenecen para seguir entrenándolo, además de cuidar las mismas ya que se terminó estableciendo ahí junto a sus otros dos discípulos… Nada más que decir.
¿Li era un prodigio o no?
Como el mismo lo dijo, hay cosas que le salen bien y otras no, para que se den cuenta que su nivel de cultivo es alto gracias a que se esforzó mucho y no es tan perfecto como los ancianos creen jajaja
También aclarare dos puntos que sé que más adelante saldrán o quizás no.
Meng Yao y la mamá de Li Wang eran BETAS.
Y seguro se preguntaran, ¿Cómo carajos Li es Alfa?
Simple, los genes de los Jin corren en Meng Yao y, aunque este nunca se presentó como alfa u omega -terminando siendo un beta- dichos genes los termino heredando Li, quien se presentó como alfa, algo muy común en ese clan… Hasta que llego Jin Ling jajaja
Y sobre lo que dijo Li, acerca del aroma de Meng Yao. Él se refiere al perfume u esencia en sus ropajes, no a que Meng Yao tenga feromonas, lo aclaro por si se confundieron.
Fuera de todo eso ¿qué les pareció? ¿Ahora conocen más al personaje?
¿Qué les pareció lo que dijo el maestro Zhao respecto a que Li rompe reglas y solo se comporta cuando lo necesita? Así que su bien refinado comportamiento es por el juramento que hizo jajaja
Bueno, llegamos al final y nos vemos en el siguiente capítulo que, será el final de este especial.
¡Los amo!
